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miércoles, 27 de agosto de 2008
Sólo uno de cada diez niños que ingresan a bandas armadas logran abandonarlas
 
· El joven caraqueño Lainekis encontró en el reciclaje la forma de ayudarse y ayudar a su comunidad
  Él es uno de los pocos que logró salir de la violencia

 
· En Los Ángeles, los padres de Andrew lograron alejarle de lo que veían como una trampa difícil de escapar
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Hoy, recién graduado y pleno de esperanzas, está camino a la producción televisiva  como técnico en operaciones de video de la cadena deportiva de televisión ESPN

Pandilleros en Colombia
PAULIMAR RODRÍGUEZ 26 AGOSTO 2008 CARACAS Venezuela (EL UNIVERSAL )
Lainekis M. cambió las armas por el reciclaje. Sacarle provecho a los desechos sólidos y ayudar a su comunidad, se convirtieron en la razón por la cual el joven de 17 años abandonó hace un año el grupo Tupamaro del 23 de Enero. Ahora, forma parte del equipo ecológico Ecos 23, en donde más de 80 adolescentes aprenden de recolección de desechos de basura y se les inculca valores de respeto por la comunidad.

Pero, la realidad de Lainekis es sólo la excepción a la regla. Mery Vielma, quien tiene gran experiencia en el trabajo social y que colaboró con la misión Negra Hipólita, afirma que es casi imposible sacar a los adolescentes que están involucrados con la violencia del ambiente hostil en el cual se desenvuelven.

"La estadística mundial señala que de cada 100 jóvenes que están involucrados con la violencia, sólo pueden ser recuperados 10%. Si no hay programas que sean permanentes y preventivos, y si no se trabaja también con la familia, no se puede lograr nada", afirma Vielma.

Las calles y esquinas del sector El Observatorio le servían a Martínez como pateadero. Dejó de estudiar, comenzó a tomar y coqueteó con las armas. "Ahora ayudo a mi comunidad, a los más pequeños y hasta conseguí trabajo como obrero. La diferencia entre los que una vez fueron mis amigos y yo, es que ellos se desenvuelven con la violencia y le tienen miedo a la muerte cada día", dice Lainekis.

Celia Fernández, líder comunal del 23 de Enero y fundadora de Ecos 23, explica que la comunidad estaba en contra de que el joven se uniera al grupo de reciclaje. "La idea es que podamos rescatar y formar a los niños y adolescentes. Los niños a los 15 años toman las armas y después nadie se las quita. Por eso mueren más jóvenes que adultos".

Según fuentes policiales, en lo que va de año han muerto 151 adolescentes en Caracas. Todos tenían entre 12 y 19 años.

El estudio de la Universidad Católica Andrés Bello, "Violencia Urbana en el Área Metropolitana de Caracas", señala que por sus magnitudes, la violencia se ha convertido en un problema de salud pública. "Si bien en la región las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las primeras causas de muerte, la violencia es la primera causa de años de vida perdidos, pues son muertes que ocurren entre jóvenes que tienen muchos años de esperanza de vida perdidos", dice el informe.
Batalla de mal pronóstico

Desde 1983, Anunciación Perafán llegó a El Guarataro para hacer trabajo de prevención y evitar la deserción escolar.

"Hemos tratado de que los jóvenes no caigan en la delincuencia o que se unan a las bandas. Tenemos casos de niños que a los 11 años abandonan la escuela y ya tienen armas. Otros, las heredan de sus hermanos o primos. El acento en El Guarataro hay que ponerlo en la prevención. Estamos en un momento de incertidumbre porque cada vez más niños se suman a la violencia", denuncia Perafán.

Funcionarios de la policía explican que ahora las bandas están formadas por jóvenes que empiezan a delinquir después de los diez años. Además, sus muertes suelen ocurrir a manos de otros jóvenes, y en los ataques reciben al menos tres disparos. Las armas de fuego fueron utilizadas en 77% de los delitos reportados.

Perafán explica que a veces la única salida es sacar al adolescente del entorno violento. "Hay que hacer el vínculo con los niños y su familia. Tenemos un caso de un niño que a los 11 años dejó la escuela y andaba con pistola. Decidimos llevarlo a San Casimiro. Se regeneró, regresó y tiene su pareja. Pero ese es un caso puntual", dijo Perafán.

La Fundación José Félix Ribas, encargada de trabajar con jóvenes que caen en las drogas, explica que, "las razones más comunes de la violencia son el abuso en el consumo de drogas y la excesiva tolerancia frente a la posesión de armas. Es necesario hacer la prevención en el ámbito familiar, buscar ayuda profesional para el niño y evitar hacerse cómplice del problema".

Llaman a las instituciones
 

Mil kilos de plástico y mil kilos de vidrio están en el sector El Observatorio del 23 de Enero, esperando por un camión de reciclaje.

Desde hace un año, Celia Fernández, Ninoska Ramírez, Helena Uzcátegui y otros vecinos del 23 de Enero conocieron la agrupación Ecoclubes de Venezuela, cuyo objetivo es promover actividades que conciencien a la población sobre la necesidad de su participación para solucionar problemas que afectan la calidad de vida del ecosistema. Así nació el grupo de reciclaje Ecos 23, como una rama de los Ecoclubes de Venezuela.

Sin embargo, las empresas privadas, como Ecoplast y Owens Illinois, que ayudaban con la recolección del material para reciclar, han dejado de visitar el sector del oeste de Caracas desde hace más de un mes. "Nos hemos tratado de comunicar con las empresas, pero la respuesta es que 'se les hace muy difícil' llegar hasta el 23 de Enero. Entonces, nuestra labor está parada. No tenemos cómo pagar un camión para que se lleve el material de reciclaje", dijo Celia Fernández.

En el 23 de Enero hay 21.566 habitantes que están distribuidos en 250 hectáreas, Cada habitante produce, según la Alcaldía de Libertador, 1,28 kilos de basura al día.

Al principio no fue sencillo hacer un trabajo de reciclaje en el 23 de Enero. Los vecinos no estaban acostumbrados a clasificar la basura. Ahora, Ecos 23 teme que el aprendizaje se pierda.

"Poco a poco, cada niño le enseñó a las familias cómo debían reciclar. Todos deben saber qué guardar y cómo empaquetar los objetos. Ahora este trabajo se está perdiendo, ya que los camiones recolectores han dejado de visitarnos. Le hacemos un llamado a las instituciones del Estado para que nos ayuden a continuar la labor", comentó la líder de Ecos 23.
PR
EL UNIVERSAL

De las pandillas al trabajo en TV

Andrew Domínguez, orgulloso en su graduación

LA OPINION LA CaRecién graduado y pleno de esperanzas, Andrew Domínguez,
camino a la producción televisiva.
[Foto: J. Emilio Flores /La Opinión]
 
Jorge Morales Almada | 2008-08-25 | LOS ÁNGELES California (La Opinión)
Cuando Andrew Domínguez tenía 12 años de edad, en 1998, ya le habían matado a dos de sus mejores amigos en esa guerra callejera que disputan las pandillas y que en Los Ángeles parece no tener fin.

De chiquillo Andrew vivía en Boyle Heights, donde a principios de los años 90, pandillas como Varrio Nuevo Estrada, Evergreen, Lil East Side, Cuatro Flats, KAM 13 y una docena más, se enfrentaban en esa lucha de barrios y búsqueda de identidad.

En aquel ambiente era difícil que Andrew pudiera sobresalir, sobrevivir. Las pandillas y su violencia eran su entorno. Por eso sus padres, don Silvino y doña Sandra decidieron mudarse a South El Monte y alejarlo de lo que veían como una trampa difícil de escapar.

"Ellos querían un mejor futuro para mí, por eso siempre me empujaron a continuar con mis estudios", cuenta este joven de 22 años de edad.

Fue ese apoyo familiar, considera Andrew, lo que lo ha llevado por el camino correcto para iniciar su carrera profesional y conseguir un buen empleo como técnico en operaciones de video de la cadena deportiva de televisión ESPN.

"Yo llevaba una vida difícil en Boyle Heights, iba por el camino incorrecto", reconoce este joven de brazos tatuados. "Por eso nos mudamos, probablemente fue lo mejor que hicieron mis padres por mí, porque pude entrar a la escuela secundaria".

Al terminar el ciclo escolar cuando tenía 18 años, Andrew decidió interrumpir sus estudios y empezar a trabajar.

‘Sigue estudiando’

"Pero allí yo sólo sabía de deportes, era el capitán del equipo de futbol americano, y en los trabajos eso de nada sirve. Por eso tuve que trabajar en la construcción, en almacenes, de mantenimiento, todo eso".

Solía llegar cansado todas las tardes a casa después de una larga jornada laboral. Su madre, viendo que estaba estancado, de nueva cuenta le insistió en que debía continuar estudiando.

"Ella me dijo que la educación era la única forma de salir adelante", cuenta el orgulloso hijo.

En octubre se enteró de que en Torrance abrirían una escuela, el Centro de Educación de TV y Radio, lo que le llamó la atención. Para cursar los siete meses de estudios debía pagar 12 mil dólares y gracias a que cuenta con un buen crédito, logró conseguir un préstamo.

El jueves por la noche Andrew se graduó y ya cuenta con un buen empleo.

"ESPN me contrató después de trabajar con ellos en abril pasado, porque mi instructor me eligió para ser su asistente técnico en la transmisión de un programa de los X Games en San Diego".

"Si me hubiera quedado en ese ambiente de pandillas, probablemente no estaría aquí… Tal vez estaría muerto o atrapado en un trabajo que no me gusta".

A Andrew le queda claro que el apoyo y los consejos de sus papás, de su tía Ana Hernández y de sus abuelos fueron primordiales para salir adelante.

"La educación me ha puesto en un mejor lugar, me hace feliz", dice mientras espera recibir su diploma de graduado.

¿Será pandillero?

Expertos recomiendan a los padres a identificar señales para determinar la posible asociación de los hijos en las pandillas.

» A continuación una serie de pistas a tomar en consideración:


Físicas:

Cambio en forma de vestir

Peinados extraños

Tatuajes

Repentino uso o sobreuso de maquillaje

De comportamiento:

Asistencia irregular a la escuela o trabajo

Poca o ninguna participación en actividades de la familia

Uso de palabras diferentes o extrañas

Asociación con amigos extraños

Permanencia afuera mucho más tarde de lo normal

Siempre deseando estar solo

Uso de alcohol u otras drogas

Tener dinero o comprar cosas sin una fuente de ingreso

Comportamiento extraño y malhumor

No verbales de comunicación:

* Escritura muy estilizada o extraña

* Escritura en libros, papeles o cuadernos como las inscripciones que hacen las pandillas en paredes

* Señas con las manos

Por otra parte, los expertos recomiendan no precipitarse a juzgar mal. Aunque el hijo presente algunas de las "señales", no necesariamente significa que esté asociado con una pandilla. Por ello es necesaria la comunicación con el hijo primero y después con alguien que ofrezca orientación.

El Centro está localizado en los edificios de Televisión Nacional Móvil (NMT) en Torrance. Pueden inscribirse a sus cursos estudiantes de más de 18 años con diploma de Secundaria o GED que hablen buen inglés o español. Los programas se imparten en ambos idiomas.
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