Lo trascendente es que todos estos decesos pudieron evitarse a través de un tratamiento de salud mental, indican desde los Servicios Estatales de Salud (SES)
Martín Orquiz- 13 Septiembre 2008- CD. JUÁREZ México (EL DIARIO)
Su familia todavía no puede superar el hecho de que Javier se quitó la vida, a pesar de que la desgracia pasó hace ocho años.
“No es fácil olvidarlo, menos cuando ocurrió en pleno diciembre, cuando todos nos reuníamos en su casa a celebrar... de pronto descubrimos que se había colgado en el patio, fue terrible”, dice Imelda, una de sus parientes que prefirió omitir sus apellidos.
Indica que el hombre, que era su tío, continuamente amenazaba con suicidarse, sobre todo cuando ingería bebidas hechas con base en alcohol, pero nunca pensaron que lo haría. “Tenía años así, ya estábamos acostumbrados, pero de pronto lo hizo, nunca pensamos que requería de atención para evitar esto”, menciona.
El tema de la salud mental y de los suicidios se está metiendo a la agenda de la ciudad debido a la frecuencia con la que se está registrando el fenómeno y sus características, ya que la mayoría de las víctimas están entre los 20 y los 25 años de edad, indican autoridades del Sector Salud.
Sin embargo, el riesgo de suicidio se detectó en edades más tempranas, entre los 10 y los 19 años, menciona la coordinadora del Programa de Salud Mental de la Jurisdicción Sanitaria II de los Servicios Estatales de Salud (SES), Brenda Ibarra.
Datos proporcionados por la Subprocuraduría de Justicia en la zona norte, establecen que hasta agosto pasado se registraron 52 suicidios: en enero fueron cinco, 11 en febrero, seis en marzo, siete en abril, nueve en mayo, dos en junio, cinco en julio y siete en agosto.
Según información oficial, durante el 2007 se presentaron 93 suicidios, en los que 70 víctimas fueron hombres, 18 mujeres y cinco menores de edad.
Mientras, en el 2006 la cifra fue de 55, tres mujeres y el resto varones.
En estos períodos se registraron suicidas de hasta 10 años de edad y nueve de cada 10 de estos incidentes fueron perpetrados por suspensión (ahorcamiento).
Lo trascendente, indica la licenciada en Sicología, es que todos estos decesos pudieron evitarse a través de un tratamiento de salud mental.
La profesionista señala que existen muchas formas de quitarse la vida, las que pueden ser incluso a largo plazo.
“Vemos el acto suicida cuando una persona atenta contra su vida y la termina, pero hay muchas formas de que tenga conductas suicidas, como las adicciones, el tabaquismo, el alcoholismo o el uso de drogas, que demuestran una especie de morir a su manera”, explica.
Dice que las adicciones con reacciones extremas pueden estar demostrando un gran deseo de morir, pero con este tipo de padecimientos es una muerte lenta y hace sufrir no sólo al sujeto, sino también a su familia.
“El suicidio consumado puede presentarse de un día para otro, los factores que van a disparar esta situación son muchos: una falta de estructura de personalidad, una personalidad deficiente para enfrentar situaciones adversas, puede ser la violencia familiar, un ambiente familiar caótico o hasta problemas laborales”, afirma.
Estas situaciones son enfrentadas, también, por los adolescentes.
Durante seis meses, el Departamento de Salud Mental de la Jurisdicción Sanitaria II realizó encuestas entre estudiantes de secundaria y preparatoria, las que arrojaron que el 80 por ciento experimenta depresión o ansiedad.
Los resultados del levantamiento de datos indican que aproximadamente el 35 por ciento de las alumnas sufren algún tipo de depresión, mientras que el 30 por ciento de los estudiantes varones padecen de ansiedad.
Los síntomas de estas condiciones incluyen falta de interés por las cosas, alteración del sueño, alteración del apetito, falta de energía, falta de concentración, humor depresivo y, en su fase más severa, puede llevar hasta el suicido.
Se suicidan más hombres, pero son más las mujeres que buscan ayuda— La coordinadora del programa de Salud Mental informa que las personas que buscan ayuda ha aumentado, al grado de que de enero a agosto de este año se atendió a un número similar que al registrado en el 2006 y el 2007 juntos.
“Se está llegando a los tres mil 800 usuarios, los que expresan reacciones depresivas, ante pérdidas, divorcios y violencia familiar”, explica.
Menciona que alrededor del 80 por ciento de las personas que buscan apoyo emocional son mujeres, pero los que más se suicidan son los varones.
“Hemos considerado que a los hombres se les dificulta más expresar sus emociones y encuentran otras opciones para hacerlo, como a través del alcoholismo, el tabaquismo, con conductas de alto riesgo o violencia, que son otras formas de manejar sus emociones”, dice.
Incluso, el parámetro que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que de cada 10 víctimas, ocho son del sexo masculino.
Ibarra añade que culturalmente los mexicanos se acostumbran a sufrir si tienen problemas familiares, laborales o sociales, por lo que no tienen la costumbre de hablar de los conflictos y los van sobrellevando sin darles atención.
“Es importante darnos cuenta que los padecimientos emocionales deben atenderse como tales si te sientes deprimido la mayor parte del día, si lloras sin ningún motivo, si -en el caso de los hombres- se tornan más irritables, si no se justifican los estados de ánimo es que hay problemas”, indica.
Las personas que están alrededor de un individuo que sufre emocionalmente pueden notar el problema si la víctima se aisla, si deja de hacer cosas que antes le causaban placer como actividades recreativas o sociales y hasta deja de lado si aseo personal para tornarse retraído.
“Podemos ver que cambió completamente sin causa aparente, presenta cambios de ánimo, está pasivo, ausente, cambia sus hábitos alimenticios, va a comer en demasía o deja de comer, tiene el patrón del sueño alterado porque duerme mucho o no lo hace”, añade.
También, agrega, las personas con tendencias suicidas comienzan a despedirse a su manera de gente aprecia, a deshacerse de cosas que son de valor sentimental.
“Por ejemplo, los adolescentes regalan su colección de CDs, o sus cachuchas, mientras que los adultos comienzan a arreglar documentos importantes, hasta conviven más tiempo con la familia, pero siempre con alteraciones de humor, de sueño y alimenticias”, explica.
Recomienda a las personas que estén alrededor de quienes estén deprimidos estar alertas a los cambios drásticos de ánimo, porque es señal de que algo está pasando y es una expresión de que se siente mal.
Pero, sin embargo, la mayoría de las veces la gente opta por evadir la realidad.
“Nos ponernos una venda en los ojos para no enfrentar la situación”, afirma.
A la alza las enfermedades emocionales— El fenómeno de las enfermedades emocionales, establecen los datos oficiales, se está incrementando.
En ocho meses, personal del Centro de Crisis de los SES, atendió a poco más de tres mil 800 individuos en esa instancia, informa Ibarra.
Su personal, dice, se encarga de dar apoyo a quienes enfrentan problemas como riesgo de suicidio, depresión, ansiedad y desórdenes alimenticios.
La omisión para darle atención a los problemas de salud mental puede generar desenlaces fatales, sobre todo cuando registran un aumento acelerado como en Ciudad Juárez, donde este año se triplicó la búsqueda de apoyo profesional en instituciones del sector salud, agrega.
“Comenzamos a tratar varios padecimientos que afectan a la comunidad juarense, dando como resultado que los trastornos emocionales más comunes son la depresión, la ansiedad, el riesgo de suicidio y los trastornos alimenticios”, indica.
Añade que esas cuatro escalas son los primero resultados de un diagnóstico de salud mental que se levantó aquí durante los años 2006 y 2007, a través del que se estableció que el riesgo de suicidio es muy alto en la población joven.
El peligro se da debido a la influencia que los jóvenes tienen de fuentes que no son sus hogares ni la escuela, por lo que los ejemplos, la formación de la personalidad, los valores, las amistades y las costumbres las están obteniendo de compañeros, de amigos que conocen en la calle de los lugares sociales que frecuentan.
“Si vemos cómo está la sociedad y la actuación del adolescente es exactamente la misma”, dice.
Lo que está pasando en Ciudad Juárez se puede interpretar como una reacción en cadena a las situaciones de violencia.
“Vemos un estilo de vida que no era la adecuada, pero había un sistema, cuando pasa algo que altera este sistema -y pasa con cualquier grupo social- se desencadena un efecto dominó que afecta a víctimas terciarias, que en este caso son los miembros de la sociedad”, argumenta
Informa que la Línea de Crisis 066, trabaja las 24 horas del día y es gratuito.
Cuando se marca y la llamada es contestada por la operadora, ésta la envía de forma “invisible” al departamento de sociología, el que se establece en un espacio completamente independiente y aislado.
La profesionista considera que es importante que las personas que tengan este tipo de conflictos hagan uso del servicio, porque cuando se sufre un padecimiento físico se acude al médico, por lo que es prudente que hagan lo propio cuando sientan alguna necesidad emocional.
Más jóvenes suicidas por alcoholismo
Por José Luis Rico- 15 de septiembre de 2008- Pachuca, Hidalgo (El Sol de Hidalgo)
El alcoholismo es uno de los principales factores que desencadenan los suicidios, sobre todo entre jóvenes, expresó el psicólogo Javier Cárdenas Luna, integrante del equipo técnico-médico del Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Pachuca.
El experto precisó que el hábito desaforado a la bebida es síntoma de desajustes emocionales que, lejos de remediarse con el licor, degenera en estados depresivos que pueden orillar a las víctimas a tomar fatales determinaciones, incluso en menores de edad.
El CIJ de Pachuca, que tradicionalmente sólo se dedica a prevenir y tratar la dependencia a drogas ilegales, ahora atiende casos de alcoholismo, debido, precisamente, al repunte de la enfermedad que está alcanzado a personas a edad cada vez más tempranas.
Se ha diseñado un programa dirigido a "bebedores problemáticos" y "consumidores experimentales" de drogas mediante tratamientos de diez sesiones donde participan médicos y psicólogos.
Las terapias son individuales y grupales, con las que se intenta detener la adición al alcohol que causa conflictos personales, familiares, laborales, escolares y sociales, y pueden degenerar en una crisis que termine en suicidio, mencionó.
Expuso que un alto porcentaje de los jóvenes que escapan por la llamada puerta falsa lo hicieron bajo el influjo de las drogas o del alcohol.
Los adolescentes están en riesgo cuando la afición a las bebidas empieza a perturbar sus actividades regulares, expresó.
Indicó que son distintos los tratamientos que se ofrecen en relación con los que se aplican en los grupos de ayuda mutua.
Cualquier alternativa de curación, citó, es útil para evitar que los jóvenes queden atrapados en alguna adicción, cuya incidencia es creciente en Pachuca, al igual que en resto del país.
El psicólogo del Centro de Integración Juvenil comentó que los interesados pueden acudir a la institución ubicada en la colonia Ciudad de los Niños.
EL SOL






