ANÁLISIS· Jesús J. de la Gándara, psiquiatra y jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos
En todos los casos las investigaciones posteriores demuestran que sus autores sufrían rasgos anómalos de personalidad
MADRID 26 de septiembre de 2008 (EL MUNDO SALUD)
No hace ni un año que tuve que hablar de esto mismo en la prensa. Desgraciadamente el pronóstico que hice se ha cumplido: estos actos tienden a repetirse con imprevisible periodicidad pero esperable constancia. De nuevo ha sido en el norte, esta vez con la llegada del otoño, cuando la luz empieza a descender y la tristeza o el insomnio empiezan a adueñarse de las personas sensibles a la oscuridad y el frío.
Metáforas aparte, la gente se pregunta por qué suceden estas cosas, y lo primero que piensan es: "Estaba loco". Sin embargo los datos estadísticos coinciden insistentemente: los enfermos mentales no cometen más actos violentos que los no enfermos. Por otra parte la etiqueta 'persona-enferma-mental' es difusa: ¿Quién está del todo sano? Ahora bien, hemos de admitir que aun si este extraño joven de 22 años no padecía ninguna psicosis, su comportamiento ha sido claramente 'anómalo'. ¿A qué puede deberse? Los estudios de sociólogos y educadores tienden a achacar el aumento de la violencia escolar a la crisis de autoridad, las rupturas familiares, o estilo de vida moderno.
Pero eso es un tipo de violencia bien distinto de lo que sucede en estos casos de homicidios múltiples y violentísimos. Los psiquiatras lo explicamos como actos en 'cortocircuito', que acontecen de forma aparentemente repentina e inexplicable, pero para que se produzcan se necesita una 'incubación', unos precedentes. Y en todos ellos las investigaciones posteriores demuestran que sufrían rasgos anómalos de personalidad, del 'modo-de-ser', tales como comportamientos extravagantes, impulsivos, erráticos, pasivos, agresivos, narcisistas, evitativos, insociables o psicopáticos, que fueron despreciados o no atendidos por las personas que los detectaron o sospecharon, como familias, educadores, sanitarios o policías, como desgraciadamente ha sucedido en los tres últimos casos (Finlandia y Virginia).
Esa negligencia en la detección es común al suicidio, al homicidio, a ciertas conductas impulsivas y a algunas enfermedades mentales. Es una especie de "no-saber" o "no-querer-ver" quizá por miedo a "no-saber-qué-hacer". De hecho la mayoría de estos homicidas y autocidas avisan, dejan advertencias que han sido desoídas. Y también les influyen mucho las noticias de comportamientos similares, actuando por imitación. Los periodistas lo saben y lo consideran en el caso del suicidio, no así en los homicidios masivos, pero quizá esto ya tendrían que planteárselo seriamente.
Otro rasgo común a suicidas y homicidas violentos es que padecen una alteración de ciertas sustancias cerebrales, como la MAO y la serotonina, que intervienen en la regulación de los impulsos y la afectividad. Concretamente cuando la serotonina desciende, por causas diversas (sociales, físicas, químicas o genéticas) las personas no sólo tienden a deprimirse, sino también a actuar impulsivamente, en "cortocircuito", como si perdieran el control al romperse los frenos que hacen que nos conduzcamos con raciocinio y autocontrol.
Obviamente una simple alteración neuroquímica no puede explicar toda la complejidad de la conducta humana, pero al menos tenemos un modelo para intervenir. De hecho sabemos que si a esas personas les aumentamos la neurotransmisión serotoninérgica con fármacos antidepresivos selectivos, mejora su estado de ánimo y su autocontrol. Esa es por ahora la única forma científica de prevenir estos actos homicidas o autocidas. Curiosamente eso lo descubrió en 1976 Maríe Asberg, una psiquiatra escandinava a la que al parecer no le han hecho mucho caso sus convecinos.
Ahora bien en estos casos siempre se nos plantean interrogantes complejos. ¿Se pudo prever? ¿Algún día lograremos detectarlos a tiempo? ¿Se pudo hacer algo más para evitarlo? ¿Hay que adoptar medidas de protección en las escuelas? ¿A estas personas hay que tratarlas como enfermos o como delincuentes? ¿La culpa es de la crisis de la familia y la pérdida de valores sociales, o es de la tele y la vida moderna? ¿Hemos de hablar de ello en la prensa? En fin, complejas cuestiones para las que apenas tenemos poco más que opiniones, como por ejemplo la suya, que será bienvenida.
EMS
26-09-2008 (SOITU.ES)
La identificación con el agresor es un mecanismo psicológico que a las personas 'normales' nos puede parecer extraño, pero opera en el psiquismo de las personalidades psicopáticas, tal es el caso de lo ocurrido en Finlandia. El psicópata que perpetró la matanza en el Instituto de Formación Profesional de Sydbotten y que acabó con la vida de al menos diez jóvenes, imitaba a otro compatriota suyo que un año antes había hecho lo propio en otra escuela de Tusula y ambos seguían los pasos de otros tantos desalmados que pistola en mano han entrado en las aulas disparando indiscriminadamente a quemarropa.
Como en casos anteriores Matti Juhani Saari frecuentaba foros de internet donde se dan cita trastornados similares y había colgado vídeos en los que amenazaba de forma descarada con llevar a cabo la matanza. Tan sólo 24 horas antes la policía le había interrogado, alertada por un internauta que había visto los vídeos en YouTube y, asombrosamente, ni tan siquiera le retiraron el arma. La verdad es que no entiendo nada, las amenazas eran tan directas como "vosotros seréis los siguientes en morir", mientras apuntaba con su arma a la cámara, y las páginas web donde escribía son un santuario donde se hace apología de los asesinos más crueles. Me pregunto qué hará falta para tomar medidas que protejan a la sociedad de individuos como éstos, hasta cuándo seremos tan 'garantistas' con los derechos individuales como el de la tenencia de armas y si terminaremos alguna vez con la impunidad de los psicópatas en internet. Porque, si no hacemos nada, el ejemplo de estos 'héroes' seguirá siendo imitado.
Todos aprendimos imitando y algunos siguen haciéndolo durante toda la vida. Los modelos de identificación son fundamentales en el desarrollo psicológico y en el aprendizaje. Por fortuna, la mayoría de nosotros dispusimos de modelos de identificación adecuados, lo que facilita un desarrollo sano de la personalidad. Pero por causas muy diversas que parecen ser tanto de tipo ambiental como genético, existen personalidades anómalas, maneras de ser patológicas, que pueden tomar como modelos de identificación personajes aberrantes a los que mimetizan.
Los países escandinavos están entre los que tienen los índices de homicidios más bajos del mundo y los índices de suicidio más altos. Pareciera que por esos lares la agresividad no se proyectase hacia fuera, sino hacia dentro
Estos individuos suelen ser egocéntricos, ególatras y tener un desprecio absoluto por los demás, es por ello que se les denomina sociópatas o, de manera más genérica, psicópatas. Son estos individuos los que suelen protagonizar estos macabros sucesos. No padecen una enfermedad psiquiátrica en el sentido estricto del término, es decir, un proceso patológico que irrumpe en la trama biográfica del individuo transformándolo. Por el contrario, lo que se observa es que los patrones de comportamiento están alterados desde la infancia y es por ello que hablamos de trastornos de la personalidad. No hará falta decir que estas personalidades son inmaduras, débiles e inestables y por lo tanto muy proclives al mimetismo y a identificarse con individuos de características similares a las de ellos.
El fenómeno de estas matanzas que creíamos que sólo ocurrían en EEUU ha llegado a Europa. Quizás llame la atención que haya sido en Finlandia, un país que en nada se parece a Estados Unidos. Los países escandinavos están entre los que tienen los índices de homicidios más bajos del mundo y los índices de suicidio más altos. Pareciera que por esos lares la agresividad no se proyectase hacia fuera, sino que se introdujera hacia dentro. Es muy posible que la alta frecuencia de depresión esté relacionada con la escasez de luz solar en los días tan cortos del otoño y del invierno. Pero en algo sí se parecen Finlandia y Estados Unidos y es que, junto con Yemen, son los países más permisivos en la tenencia de armas: el 56% de los finlandeses posee un arma de fuego y un chico de 15 años puede obtener una licencia. Y en otra cosa también son similares, los trastornos psicopáticos de la personalidad existen en todos los lugares, aunque Finlandia tenga un sistema educativo que es la admiración de muchos.
Soy también de la opinión de que la televisión, el cine y los videojuegos pueden desempeñar un papel importante en estos fenómenos y que la 'realidad virtual' puede acabar influyendo en la 'realidad real'. También creo que hay que cambiar la forma en que los medios informativos se hacen eco de estos acontecimientos para no favorecer la imitación criminal.
SOITU
Henrique Mariño | 25/09/2008- Madrid (ADN.es)
Psicólogos, sociólogos y periodistas se estrujan los sesos después de cada matanza en las aulas para trazar un retrato psicológico de los adolescentes que cometen asesinatos en masa, en cuya macabra galería de personajes acaba de entrar Matti Juhani Saari, el chaval de 22 años que mató a nueve compañeros y un profesor en un centro de enseñanza finlandés antes de acabar con su propia vida.
Otra cosa es determinar, antes de que cometan los crímenes, qué jóvenes podrían atiborrarse de ira y armas para sembrar el caos y la muerte en su colegio o instituto. ¿Es realmente posible detectar a los chavales que podrían llegar a apretar el gatillo?
Algunos expertos aseguran que cada vez están más cerca de poder analizar las causas que llevan a una persona a cometer ese tipo de crímenes para así prevenirlos, pero otros se muestran escépticos e insisten en la normalidad de los criminales, en su similitud con las personas pacíficas y en la ausencia de rasgos predictores de ese tipo de comportamientos. Teniendo en cuenta la disparidad de opiniones y la complejidad (y, prácticamente, imposibilidad) para localizar en el centro de enseñanza al potencial asesino, vayamos con los posibles indicadores.
"Hay que estar alerta desde que son pequeños", advierte el especialista en psicología clínica Andrés Cuartero. "Cuando un niño repite ciertos actos agresivos, se divierte de manera reiterada con juegos violentos, sus temas de conversación y sus relatos siempre tiene un contenido relacionado con la muerte y comenta en internet lo que sería capaz de hacer, está dándonos pistas sobre futuros comportamientos. Habría que intervenir para prevenirlos".
Cuartero pone como ejemplo el niño que juega con cerillas y el pirómano. "¿Quién no ha sentido fascinación por el fuego y se ha puesto a jugar con una caja de fósforos? Muchos, pero eso dura poco. Ahora bien, si al cabo de los años sigue sintiendo fascinación por el fuego, nos encontramos ante una persona que podría acabar generando problemas y provocando incendios. Lo mismo sucede con los menores agresivos, aunque cuando se les reprime o les hacemos ver que las consecuencias pueden ser graves, desisten de sus actos".
En ese sentido, el psicólogo educativo Jesús Ramírez recuerda que las medidas disuasorias ayudarían a evitar los comportamientos violentos: "Si supiesen que su delito no va a quedar impune y se van a tener que enfrentarse a la cárcel, se lo pensarían dos veces". También ayudaría, según los expertos consultados por ADN.es, que el acceso a las armas de fuego no fuese tan fácil como en Estados Unidos o Finlandia, dos escenarios de recientes carnicerías en las aulas.
Eso no significa que, por ejemplo, en España estemos exentos de ese tipo de acciones sangrientas. "Ni muchísimo menos. Puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier país del mundo. Aquí no tenemos porque librarnos de eso, aunque los jóvenes tengan mayor dificultad para encontrar armas", indica Ramírez.
Programas de prevención
"La fascinación por la violencia suele dejar pistas, aunque son halladas a posteriori", prosigue Cuartero. "Debería haber programas de detección temprana de niños violentos en escuelas e institutos para actuar de forma preventiva", aconseja este psicólogo, consciente de que no hay una causa única a la hora de decidirse a empuñar un arma y disparar contra los compañeros, sino la suma de muchas. En todo caso, reiteran, la violencia les atrae. Y también les engancha. "La adrenalina les mantiene activados y hasta les proporciona cierto placer".
Asesinos en masa fotocopiados
Un joven mata a tiros a nueve compañeros y un profesor en una escuela en Finlandia
Ya trazamos aquí su perfil, pero convendría estar atentos a sus videojuegos preferidos y a las webs que visitan. "Muchos sienten una fascinación por ellos y por la violencia, en la que se quedan atrapados, lo cual no significa que todos sean asesinos potenciales, ni mucho menos", aclara Cuartero.
"No es fácil determinar qué jóvenes podrían llevar a cabo un asesinato en masa, pero hay señales. Estaríamos hablando de chavales que tienen unos rasgos de personalidad bastante marcados, con un psicoticismo elevado y una extraversión marcada, además de una experiencia previa negativa", reconoce Ramírez. Podrían ser, incluso, víctimas agresivas que sufrieron bullying, es decir, acoso escolar.
Niño maltratado, ¿asesino potencial?
"Son chavales que han sufrido en sus carnes el maltrato hasta que de repente explotan y, en lugar de suicidarse, atacan a la comunidad escolar, que es la que le ha hecho daño a ellos", añade este especialista. ¿Pero puede una víctima de bullying acosar o asesinar en el futuro? "Exactamente. Se da más de lo que creemos. Sin llegar al crimen o al asesinato masivo, he conocido a niños que se sentían agredidos o atacados utilizar esa agresividad para pegar a otros compañeros. Pero localizar a asesinos en masa es francamente difícil, porque potenciales hay muchos, pero muy pocos o ninguno llegan a la acción".
Manuel Martín Serrano, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, refuerza esa opinión: "Es difícil distinguir entre alguien que mañana va a cometer un crimen y quien está jugando con manifestaciones extrañas o vinculadas a prácticas violentas. Hay cosas que, a posteriori, parece que tienen que ver con sus comportamientos, pero no los explican. Tampoco podemos andar por ahí diciendo que una persona con ciertos rasgos va a ser un potencial asesino. Tiene que haber algo más detrás: trastornos psíquicos, enfermedades mentales...".
Mitomanía y ultraviolencia virtual
Serrano, quien señala un mecanismo de mitomanía "muy considerable" en Matti Juhani Saari, carga contra los medios de comunicación, que tendrían buena parte de culpa. "Crean un contexto que convierte en normal y productivo la agresión. Así, para ellos la violencia pasaría a ser algo inevitable y eficaz, porque se consiguen cosas, como el respeto de los demás".Y no podríamos olvidarnos de los videojuegos, añade el sociólogo.
"Los videojuegos de temática ultraviolenta tienen unas consecuencias de lo más lesivas, sobre todo a una edad temprana. Pueden tener una relación muy importante con el incremento de estos episodios", asegura Serrano. "Es más, han superado en capacidad nociva para llevar a comportamientos violentos a los medios audiovisuales, lo cual ya es decir...". ADN
Los ciudadanos finlandeses hicieron los deberes. No podían ir más allá que denunciar ante las autoridades las bravatas de este psicópata a través de Internet. Había motivos para la alarma social desde que hace menos de un año ocurrió prácticamente lo mismo en una ciudad cercana a Helsinki, cuando un adolescente asesinó a ocho personas en circunstancias calcadas a las del otro día en Kauhajoki. Pero ninguna luz roja se encendió tras el paso de Saari por la comisaría. Creo que en España no se hubieran ido de rositas los agentes que hablaron con el joven veinticuatro horas antes de la masacre.
Una vez más, el virus del francotirador se adueña de un muchacho con aversión a la normalidad, la rutina y el aburrimiento, que en esta ocasión contó con la inestimable colaboración de la Policía finlandesa para conseguir su minuto de gloria. O mejor, su minuto de exposición pública a escala planetaria. Una luctuosa forma de onanismo en la era digital. EL CONFIDENCIAL
DE nuevo nos toca desayunarnos con una macabra noticia: en Finlandia, un joven estudiante asesina a diez personas en un centro escolar, aparentemente para acabar con el profesor que debía haberle evaluado en un examen al que nunca se presentó. El porqué decidió acabar con la vida de otras ocho alumnas y un alumno es un misterio que se llevó a la tumba al quitarse la vida.
Apenas unos meses atrás, otro alumno asesinaba también en Finlandia a ocho personas y también se suicidaba. Estos sucesos tan seguidos están llevando a las autoridades finlandesas a replantearse su normativa acerca de la tenencia de armas, lo cual es algo siempre positivo y que no ha sucedido por ejemplo en otros países tristemente célebres por este tipo de actos como Estados Unidos por la presión del poderoso lobby de la "Asociación del Rifle", liderada hasta hace poco por el fallecido actor Charlton Heston.
Pero no deberíamos quedarnos sólo ahí. Por supuesto que es necesario revisar ciertas legislaciones demasiado permisivas que hacen que el acceso a la tenencia de un arma sea algo relativamente fácil para cualquiera, basándose tal vez en antiguos derechos y tradiciones que van chocando en la sociedad actual con un cambio profundo en las conductas y en las actitudes psicológicas de los ciudadanos, y que encuentra en los más jóvenes un claro exponente de lo que no está funcionando como debiera hoy en día. Lo más llamativo, y desde aquí lo vengo recalcando porque me parece un dato importantísimo, es el elevado índice de depresión que arroja un estudio del Instituto de la Seguridad Social y la Universidad de Helsinki, según el cual un 15 por 100 de los chicos y chicas de entre 15 y 22 años padecen algún tipo de problema psíquico que no dan adecuado resultados con los medicamentos para la depresión. En estos casos, la depresión y el sentido del abandono son los síntomas más comunes, que se canalizan hacia la violencia. Comienzan a cuestionarse si ha existido una excesiva preocupación por exigir a los jóvenes ciertas metas que no siempre están de acuerdo con sus personalidades. En mi parecer, el sistema del llamado mundo occidental o desarrollado, basado en el sistema norteamericano de la meta y del éxito o el fracaso en función de la consecución de la misma lleva a situaciones en que la presión es tal que puede acabar por producir este tipo de situaciones. Las autoridades finlandesas pueden estar planteándose un cambio en su modelo educativo como consecuencia de dos espantosos y trágicos sucesos.
¿Será necesario que se produzcan también aquí o podemos hacer una reflexión mirando las barbas del vecino?
EL ALMERIA
En todos los casos las investigaciones posteriores demuestran que sus autores sufrían rasgos anómalos de personalidad
| Imitación criminal, móvil de la matanza en Finlandia ↓ ANÁLISIS 2 BENITO PERAL, psiquiatra clínico y colaborador de prensa · La mayoría de nosotros dispusimos de modelos de identificación adecuados · Existen personalidades anómalas que pueden tomar como modelos de identificación personajes aberrantes a los que mimetizan · · |
No hace ni un año que tuve que hablar de esto mismo en la prensa. Desgraciadamente el pronóstico que hice se ha cumplido: estos actos tienden a repetirse con imprevisible periodicidad pero esperable constancia. De nuevo ha sido en el norte, esta vez con la llegada del otoño, cuando la luz empieza a descender y la tristeza o el insomnio empiezan a adueñarse de las personas sensibles a la oscuridad y el frío.
Metáforas aparte, la gente se pregunta por qué suceden estas cosas, y lo primero que piensan es: "Estaba loco". Sin embargo los datos estadísticos coinciden insistentemente: los enfermos mentales no cometen más actos violentos que los no enfermos. Por otra parte la etiqueta 'persona-enferma-mental' es difusa: ¿Quién está del todo sano? Ahora bien, hemos de admitir que aun si este extraño joven de 22 años no padecía ninguna psicosis, su comportamiento ha sido claramente 'anómalo'. ¿A qué puede deberse? Los estudios de sociólogos y educadores tienden a achacar el aumento de la violencia escolar a la crisis de autoridad, las rupturas familiares, o estilo de vida moderno.
Pero eso es un tipo de violencia bien distinto de lo que sucede en estos casos de homicidios múltiples y violentísimos. Los psiquiatras lo explicamos como actos en 'cortocircuito', que acontecen de forma aparentemente repentina e inexplicable, pero para que se produzcan se necesita una 'incubación', unos precedentes. Y en todos ellos las investigaciones posteriores demuestran que sufrían rasgos anómalos de personalidad, del 'modo-de-ser', tales como comportamientos extravagantes, impulsivos, erráticos, pasivos, agresivos, narcisistas, evitativos, insociables o psicopáticos, que fueron despreciados o no atendidos por las personas que los detectaron o sospecharon, como familias, educadores, sanitarios o policías, como desgraciadamente ha sucedido en los tres últimos casos (Finlandia y Virginia).
Esa negligencia en la detección es común al suicidio, al homicidio, a ciertas conductas impulsivas y a algunas enfermedades mentales. Es una especie de "no-saber" o "no-querer-ver" quizá por miedo a "no-saber-qué-hacer". De hecho la mayoría de estos homicidas y autocidas avisan, dejan advertencias que han sido desoídas. Y también les influyen mucho las noticias de comportamientos similares, actuando por imitación. Los periodistas lo saben y lo consideran en el caso del suicidio, no así en los homicidios masivos, pero quizá esto ya tendrían que planteárselo seriamente.
Otro rasgo común a suicidas y homicidas violentos es que padecen una alteración de ciertas sustancias cerebrales, como la MAO y la serotonina, que intervienen en la regulación de los impulsos y la afectividad. Concretamente cuando la serotonina desciende, por causas diversas (sociales, físicas, químicas o genéticas) las personas no sólo tienden a deprimirse, sino también a actuar impulsivamente, en "cortocircuito", como si perdieran el control al romperse los frenos que hacen que nos conduzcamos con raciocinio y autocontrol.
Obviamente una simple alteración neuroquímica no puede explicar toda la complejidad de la conducta humana, pero al menos tenemos un modelo para intervenir. De hecho sabemos que si a esas personas les aumentamos la neurotransmisión serotoninérgica con fármacos antidepresivos selectivos, mejora su estado de ánimo y su autocontrol. Esa es por ahora la única forma científica de prevenir estos actos homicidas o autocidas. Curiosamente eso lo descubrió en 1976 Maríe Asberg, una psiquiatra escandinava a la que al parecer no le han hecho mucho caso sus convecinos.
Ahora bien en estos casos siempre se nos plantean interrogantes complejos. ¿Se pudo prever? ¿Algún día lograremos detectarlos a tiempo? ¿Se pudo hacer algo más para evitarlo? ¿Hay que adoptar medidas de protección en las escuelas? ¿A estas personas hay que tratarlas como enfermos o como delincuentes? ¿La culpa es de la crisis de la familia y la pérdida de valores sociales, o es de la tele y la vida moderna? ¿Hemos de hablar de ello en la prensa? En fin, complejas cuestiones para las que apenas tenemos poco más que opiniones, como por ejemplo la suya, que será bienvenida.
EMS
Imitación criminal, móvil de la matanza en Finlandia
ANÁLISIS 2 · BENITO PERAL, psiquiatra clínico y colaborador de prensa26-09-2008 (SOITU.ES)
La identificación con el agresor es un mecanismo psicológico que a las personas 'normales' nos puede parecer extraño, pero opera en el psiquismo de las personalidades psicopáticas, tal es el caso de lo ocurrido en Finlandia. El psicópata que perpetró la matanza en el Instituto de Formación Profesional de Sydbotten y que acabó con la vida de al menos diez jóvenes, imitaba a otro compatriota suyo que un año antes había hecho lo propio en otra escuela de Tusula y ambos seguían los pasos de otros tantos desalmados que pistola en mano han entrado en las aulas disparando indiscriminadamente a quemarropa.
Como en casos anteriores Matti Juhani Saari frecuentaba foros de internet donde se dan cita trastornados similares y había colgado vídeos en los que amenazaba de forma descarada con llevar a cabo la matanza. Tan sólo 24 horas antes la policía le había interrogado, alertada por un internauta que había visto los vídeos en YouTube y, asombrosamente, ni tan siquiera le retiraron el arma. La verdad es que no entiendo nada, las amenazas eran tan directas como "vosotros seréis los siguientes en morir", mientras apuntaba con su arma a la cámara, y las páginas web donde escribía son un santuario donde se hace apología de los asesinos más crueles. Me pregunto qué hará falta para tomar medidas que protejan a la sociedad de individuos como éstos, hasta cuándo seremos tan 'garantistas' con los derechos individuales como el de la tenencia de armas y si terminaremos alguna vez con la impunidad de los psicópatas en internet. Porque, si no hacemos nada, el ejemplo de estos 'héroes' seguirá siendo imitado.
Todos aprendimos imitando y algunos siguen haciéndolo durante toda la vida. Los modelos de identificación son fundamentales en el desarrollo psicológico y en el aprendizaje. Por fortuna, la mayoría de nosotros dispusimos de modelos de identificación adecuados, lo que facilita un desarrollo sano de la personalidad. Pero por causas muy diversas que parecen ser tanto de tipo ambiental como genético, existen personalidades anómalas, maneras de ser patológicas, que pueden tomar como modelos de identificación personajes aberrantes a los que mimetizan.
Los países escandinavos están entre los que tienen los índices de homicidios más bajos del mundo y los índices de suicidio más altos. Pareciera que por esos lares la agresividad no se proyectase hacia fuera, sino hacia dentro
Estos individuos suelen ser egocéntricos, ególatras y tener un desprecio absoluto por los demás, es por ello que se les denomina sociópatas o, de manera más genérica, psicópatas. Son estos individuos los que suelen protagonizar estos macabros sucesos. No padecen una enfermedad psiquiátrica en el sentido estricto del término, es decir, un proceso patológico que irrumpe en la trama biográfica del individuo transformándolo. Por el contrario, lo que se observa es que los patrones de comportamiento están alterados desde la infancia y es por ello que hablamos de trastornos de la personalidad. No hará falta decir que estas personalidades son inmaduras, débiles e inestables y por lo tanto muy proclives al mimetismo y a identificarse con individuos de características similares a las de ellos.
El fenómeno de estas matanzas que creíamos que sólo ocurrían en EEUU ha llegado a Europa. Quizás llame la atención que haya sido en Finlandia, un país que en nada se parece a Estados Unidos. Los países escandinavos están entre los que tienen los índices de homicidios más bajos del mundo y los índices de suicidio más altos. Pareciera que por esos lares la agresividad no se proyectase hacia fuera, sino que se introdujera hacia dentro. Es muy posible que la alta frecuencia de depresión esté relacionada con la escasez de luz solar en los días tan cortos del otoño y del invierno. Pero en algo sí se parecen Finlandia y Estados Unidos y es que, junto con Yemen, son los países más permisivos en la tenencia de armas: el 56% de los finlandeses posee un arma de fuego y un chico de 15 años puede obtener una licencia. Y en otra cosa también son similares, los trastornos psicopáticos de la personalidad existen en todos los lugares, aunque Finlandia tenga un sistema educativo que es la admiración de muchos.
Soy también de la opinión de que la televisión, el cine y los videojuegos pueden desempeñar un papel importante en estos fenómenos y que la 'realidad virtual' puede acabar influyendo en la 'realidad real'. También creo que hay que cambiar la forma en que los medios informativos se hacen eco de estos acontecimientos para no favorecer la imitación criminal.
SOITU
Cómo detectar a un potencial asesino en masa
Los psicólogos y sociólogos reconocen que es muy complejo saber qué jóvenes podrían desatar el terror en las aulas, aunque apuntan pistas sobre los posibles criminalesHenrique Mariño | 25/09/2008- Madrid (ADN.es)
Psicólogos, sociólogos y periodistas se estrujan los sesos después de cada matanza en las aulas para trazar un retrato psicológico de los adolescentes que cometen asesinatos en masa, en cuya macabra galería de personajes acaba de entrar Matti Juhani Saari, el chaval de 22 años que mató a nueve compañeros y un profesor en un centro de enseñanza finlandés antes de acabar con su propia vida.
Otra cosa es determinar, antes de que cometan los crímenes, qué jóvenes podrían atiborrarse de ira y armas para sembrar el caos y la muerte en su colegio o instituto. ¿Es realmente posible detectar a los chavales que podrían llegar a apretar el gatillo?
Algunos expertos aseguran que cada vez están más cerca de poder analizar las causas que llevan a una persona a cometer ese tipo de crímenes para así prevenirlos, pero otros se muestran escépticos e insisten en la normalidad de los criminales, en su similitud con las personas pacíficas y en la ausencia de rasgos predictores de ese tipo de comportamientos. Teniendo en cuenta la disparidad de opiniones y la complejidad (y, prácticamente, imposibilidad) para localizar en el centro de enseñanza al potencial asesino, vayamos con los posibles indicadores.
"Hay que estar alerta desde que son pequeños", advierte el especialista en psicología clínica Andrés Cuartero. "Cuando un niño repite ciertos actos agresivos, se divierte de manera reiterada con juegos violentos, sus temas de conversación y sus relatos siempre tiene un contenido relacionado con la muerte y comenta en internet lo que sería capaz de hacer, está dándonos pistas sobre futuros comportamientos. Habría que intervenir para prevenirlos".
Cuartero pone como ejemplo el niño que juega con cerillas y el pirómano. "¿Quién no ha sentido fascinación por el fuego y se ha puesto a jugar con una caja de fósforos? Muchos, pero eso dura poco. Ahora bien, si al cabo de los años sigue sintiendo fascinación por el fuego, nos encontramos ante una persona que podría acabar generando problemas y provocando incendios. Lo mismo sucede con los menores agresivos, aunque cuando se les reprime o les hacemos ver que las consecuencias pueden ser graves, desisten de sus actos".
En ese sentido, el psicólogo educativo Jesús Ramírez recuerda que las medidas disuasorias ayudarían a evitar los comportamientos violentos: "Si supiesen que su delito no va a quedar impune y se van a tener que enfrentarse a la cárcel, se lo pensarían dos veces". También ayudaría, según los expertos consultados por ADN.es, que el acceso a las armas de fuego no fuese tan fácil como en Estados Unidos o Finlandia, dos escenarios de recientes carnicerías en las aulas.
Eso no significa que, por ejemplo, en España estemos exentos de ese tipo de acciones sangrientas. "Ni muchísimo menos. Puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier país del mundo. Aquí no tenemos porque librarnos de eso, aunque los jóvenes tengan mayor dificultad para encontrar armas", indica Ramírez.
Programas de prevención
"La fascinación por la violencia suele dejar pistas, aunque son halladas a posteriori", prosigue Cuartero. "Debería haber programas de detección temprana de niños violentos en escuelas e institutos para actuar de forma preventiva", aconseja este psicólogo, consciente de que no hay una causa única a la hora de decidirse a empuñar un arma y disparar contra los compañeros, sino la suma de muchas. En todo caso, reiteran, la violencia les atrae. Y también les engancha. "La adrenalina les mantiene activados y hasta les proporciona cierto placer".
Asesinos en masa fotocopiados
Un joven mata a tiros a nueve compañeros y un profesor en una escuela en Finlandia
Ya trazamos aquí su perfil, pero convendría estar atentos a sus videojuegos preferidos y a las webs que visitan. "Muchos sienten una fascinación por ellos y por la violencia, en la que se quedan atrapados, lo cual no significa que todos sean asesinos potenciales, ni mucho menos", aclara Cuartero.
"No es fácil determinar qué jóvenes podrían llevar a cabo un asesinato en masa, pero hay señales. Estaríamos hablando de chavales que tienen unos rasgos de personalidad bastante marcados, con un psicoticismo elevado y una extraversión marcada, además de una experiencia previa negativa", reconoce Ramírez. Podrían ser, incluso, víctimas agresivas que sufrieron bullying, es decir, acoso escolar.
Niño maltratado, ¿asesino potencial?
"Son chavales que han sufrido en sus carnes el maltrato hasta que de repente explotan y, en lugar de suicidarse, atacan a la comunidad escolar, que es la que le ha hecho daño a ellos", añade este especialista. ¿Pero puede una víctima de bullying acosar o asesinar en el futuro? "Exactamente. Se da más de lo que creemos. Sin llegar al crimen o al asesinato masivo, he conocido a niños que se sentían agredidos o atacados utilizar esa agresividad para pegar a otros compañeros. Pero localizar a asesinos en masa es francamente difícil, porque potenciales hay muchos, pero muy pocos o ninguno llegan a la acción".
Manuel Martín Serrano, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense, refuerza esa opinión: "Es difícil distinguir entre alguien que mañana va a cometer un crimen y quien está jugando con manifestaciones extrañas o vinculadas a prácticas violentas. Hay cosas que, a posteriori, parece que tienen que ver con sus comportamientos, pero no los explican. Tampoco podemos andar por ahí diciendo que una persona con ciertos rasgos va a ser un potencial asesino. Tiene que haber algo más detrás: trastornos psíquicos, enfermedades mentales...".
Mitomanía y ultraviolencia virtual
Serrano, quien señala un mecanismo de mitomanía "muy considerable" en Matti Juhani Saari, carga contra los medios de comunicación, que tendrían buena parte de culpa. "Crean un contexto que convierte en normal y productivo la agresión. Así, para ellos la violencia pasaría a ser algo inevitable y eficaz, porque se consiguen cosas, como el respeto de los demás".Y no podríamos olvidarnos de los videojuegos, añade el sociólogo.
"Los videojuegos de temática ultraviolenta tienen unas consecuencias de lo más lesivas, sobre todo a una edad temprana. Pueden tener una relación muy importante con el incremento de estos episodios", asegura Serrano. "Es más, han superado en capacidad nociva para llevar a comportamientos violentos a los medios audiovisuales, lo cual ya es decir...". ADN
El virus del francotirador y desidia policial en la masacre de Finlandia
Antonio Casado - 25/09/2008Los ciudadanos finlandeses hicieron los deberes. No podían ir más allá que denunciar ante las autoridades las bravatas de este psicópata a través de Internet. Había motivos para la alarma social desde que hace menos de un año ocurrió prácticamente lo mismo en una ciudad cercana a Helsinki, cuando un adolescente asesinó a ocho personas en circunstancias calcadas a las del otro día en Kauhajoki. Pero ninguna luz roja se encendió tras el paso de Saari por la comisaría. Creo que en España no se hubieran ido de rositas los agentes que hablaron con el joven veinticuatro horas antes de la masacre.
Una vez más, el virus del francotirador se adueña de un muchacho con aversión a la normalidad, la rutina y el aburrimiento, que en esta ocasión contó con la inestimable colaboración de la Policía finlandesa para conseguir su minuto de gloria. O mejor, su minuto de exposición pública a escala planetaria. Una luctuosa forma de onanismo en la era digital. EL CONFIDENCIAL
Las barbas del vecino
Ruth García Orozco | 26.09.2008 - ALMERÍADE nuevo nos toca desayunarnos con una macabra noticia: en Finlandia, un joven estudiante asesina a diez personas en un centro escolar, aparentemente para acabar con el profesor que debía haberle evaluado en un examen al que nunca se presentó. El porqué decidió acabar con la vida de otras ocho alumnas y un alumno es un misterio que se llevó a la tumba al quitarse la vida.
Apenas unos meses atrás, otro alumno asesinaba también en Finlandia a ocho personas y también se suicidaba. Estos sucesos tan seguidos están llevando a las autoridades finlandesas a replantearse su normativa acerca de la tenencia de armas, lo cual es algo siempre positivo y que no ha sucedido por ejemplo en otros países tristemente célebres por este tipo de actos como Estados Unidos por la presión del poderoso lobby de la "Asociación del Rifle", liderada hasta hace poco por el fallecido actor Charlton Heston.
Pero no deberíamos quedarnos sólo ahí. Por supuesto que es necesario revisar ciertas legislaciones demasiado permisivas que hacen que el acceso a la tenencia de un arma sea algo relativamente fácil para cualquiera, basándose tal vez en antiguos derechos y tradiciones que van chocando en la sociedad actual con un cambio profundo en las conductas y en las actitudes psicológicas de los ciudadanos, y que encuentra en los más jóvenes un claro exponente de lo que no está funcionando como debiera hoy en día. Lo más llamativo, y desde aquí lo vengo recalcando porque me parece un dato importantísimo, es el elevado índice de depresión que arroja un estudio del Instituto de la Seguridad Social y la Universidad de Helsinki, según el cual un 15 por 100 de los chicos y chicas de entre 15 y 22 años padecen algún tipo de problema psíquico que no dan adecuado resultados con los medicamentos para la depresión. En estos casos, la depresión y el sentido del abandono son los síntomas más comunes, que se canalizan hacia la violencia. Comienzan a cuestionarse si ha existido una excesiva preocupación por exigir a los jóvenes ciertas metas que no siempre están de acuerdo con sus personalidades. En mi parecer, el sistema del llamado mundo occidental o desarrollado, basado en el sistema norteamericano de la meta y del éxito o el fracaso en función de la consecución de la misma lleva a situaciones en que la presión es tal que puede acabar por producir este tipo de situaciones. Las autoridades finlandesas pueden estar planteándose un cambio en su modelo educativo como consecuencia de dos espantosos y trágicos sucesos.
¿Será necesario que se produzcan también aquí o podemos hacer una reflexión mirando las barbas del vecino?
EL ALMERIA







