No sólo debe haber reacción sino también prevención
Psicólogos y psicopedagogos plantean diversas formas de trabajar estas situaciones · En ellas deben incluirse a los docentes, a los padres y los alumnos
· Esta problemática tiene víctimas y victimarios, que a su vez, son producto de la comunidad en la que viven.
BUENOS AIRES- 08 OCT 2008- (D. LA REPUBLICA)
Los reiterados y cada vez más graves casos de violencia en las escuelas, es un tema que preocupa, no sólo a los padres sino también a los docentes y a las autoridades. Pero, no es sólo un problema de las escuelas. Es una situación que debe ser vista desde una mirada social más amplia, en la que toda la comunidad debe sentirse involucrada.
Más allá de dar cuenta de cada caso en particular, es preciso también buscar la forma de contrarrestar esta realidad que viven cotidianamente los adolescentes y jóvenes de Corrientes. Un abordaje interdisciplinario es preciso. Cada sector de la sociedad debe brindar su aporte. Ya no se trata sólo de denunciar. Porque, por un lado, están los chicos que sufren las agresiones, pero, del otro lado, están además los chicos victimarios, pero víctimas también de la sociedad en la que viven. Todos merecen una respuesta y la ayuda que deberán dar los profesionales, quienes se preparan para ello. Estos podrán ser psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y todos aquellos que pueden dar herramientas para revertir esta situación.
Un trabajo realizado por la doctora Leticia D’Andrea de Murúa (Psiquiatra) y el licenciado César Augusto Gómez (Psicólogo), pensado para un taller que aborde esta problemática, plantea que “la violencia se la puede definir como el tipo de conducta individual o colectiva que, practicada intencional, impulsiva o deliberadamente, causa daño físico, mental o emocional tanto al propio individuo o individuos que la ejecutan como a otros, en su ambiente o a este mismo”. Señalan que “debe considerarse que en cada acto se presentan elementos biológicos, psicológicos y socioculturales que, según los casos, se constituyen en factores causales, predisponentes o facilitadores en mayor o menor medida”.
Esto da razón de que la complejidad de la situación induce a plantear algunas sugerencias generales y otras específicas de intervención.
Ambos profesionales, coinciden en destacar que es preciso concretar espacios de reflexión intra-escolar con todos los actores del sistema: directivos, docentes, preceptores, administrativos y ordenanzas, unidos en el análisis y la diferenciación de las situaciones que impactan como violencia social y las que pudieran emerger de ciertas actitudes personales propias, conflictos internos, descalificaciones, incomunicación, que promuevan el ajuste del clima socio-laboral y el apoyo mutuo, con el fin de sostener una sólida alianza institucional.
Además, plantean que los padres o tutores, como agentes naturales y primarios de la educación, deben ser convocados, informados y orientados sobre el estado y evolución de sus hijos, facilitando y manteniendo vías de intercambio diversas.
Una de las sugerencias que plantean D’Andrea de Murúa y Gómez, es la de “generar espacios para aprender a hablar y ser escuchados por los adultos y entre los pares. Consejos áulicos donde los chicos puedan ejercitar su responsabilidad individual e interiorizar las consecuencias de su accionar en lo grupal”.
Por su parte, la psicopedagoga Daiana Carreira, expuso a La República, una serie de pautas que podrían servir para que estos casos de violencia puedan ser analizados por los mismos alumnos, y de ese modo vislumbrar un camino para salir de esta situación.
Aprovechar las horas de POT, o si hay Gabinete psicopedagógico, se podrían realizar talleres con diferentes temáticas. En ellos se podría trabajar cuestiones como: las burlas, el valor de la paz, la convivencia, entre otros temas, es decir, abordar desde lo preventivo. Se puede, sugiere, trabajar con elementos simples, por ejemplo, con recortes de diarios de casos que han pasado. También plantea como necesario, realizar talleres o reuniones donde se incluya a los padres. “Investigaría con ellos la propia escala de valores y acerca de personas que han sido clave en diferentes contextos, para mejorar la convivencia, tanto a nivel escolar, provincial, nacional y mundial, es decir, desde lo micro a lo macro”, dijo Carreira.
La psicopedagoga, señala que es preciso plantear esta problemática, desde la reflexión y el cambio de actitud, sin embargo, reconoce que lleva más tiempo y esfuerzo “pero es educativo, no sólo correctivo impuesto”.
También plantea que esta cuestión debe trabajarse “mucho con las docentes, que a veces están muy solas soportando algunas cosas o sin herramientas en la escuela para generar cambios”.
Carreira dice que es fundamental que “todos tienen que trabajar en un mismo objetivo, el cual debe ser construido, con el aporte de todos, desde el portero hasta el directivo, incluyendo a los alumnos”. LR
La funcionaria de Educación Pública aseguró a La República que los enfrentamientos que se dieron en los establecimientos educativos son una muestra más de los que se dan en otros sectores de la sociedad. Dijo que se trabaja para paliar la polémica situación.
Siguiendo con la línea de otros funcionarios del Ministerio de Educación Pública, ayer, Josefina Cialzeta, titular del Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (Sepa), señaló que los casos de violencia que se dan en las escuelas correntinas, no son más que “un reflejo y una manifestación de la violencia que hay en toda la sociedad, y de la que los establecimientos no son ajenos”.
Luego del resonante caso de Luján Ramírez, la chica golpeada por sus compañeros de colegio dentro y fuera del establecimiento educativo al que asistía, desde Educación Pública, el mensaje fue desligar a la cartera y el accionar escolar de los casos concretos de violencia. Varios funcionarios afirmaron que lo que se da es nada más que una veta de la proliferación de hechos violentos que vive la comunidad.
Cialzeta explicó que desde el Sepa se encuentran trabajando ante los hechos de violencia protagonizados por jóvenes. “Se realizan diversas tareas con los directivos de las instituciones y en un tiempo cercano también se hará lo mismo con otros adultos mayores, como los padres”, aseguró.
Sobre el caso concreto de la joven Luján, aseguró que “antes del hecho ya se trabajaba en la escuela donde ocurrió el incidente, y ahora se sigue haciéndolo, lamentablemente ocurrió el episodio y pese a que muchos lo desean, al realidad es que no hay un antídoto para la enfermedad de la violencia”, manifestó.
“Si bien hay casos que toman mayor repercusión mediática, la tarea que realiza el Sepa es cotidiano y de prevención”, manifestó.
Comentó además, que se encuentran trabajando en forma articulada con el Observatorio Nacional de Violencia en las Escuelas y distintos programas, como de mediación escolar, convivencia, acoso y otros más.
Respecto de los principales hechos que deben atender desde el Sepa, la funcionaria señaló que el trabajo de los equipos en las escuelas “está vinculado al fracaso escolar, repitencia, deserción, menores en riesgo, problemas de convivencia, embarazo adolescente, suicidios, y muchos más”.
“Lamentablemente son varias las formas en que la violencia llega alumnos. Otros de los casos más frecuentes que se deben atender son las necesidades educativas especiales, violencia y adicciones, discriminación, incomunicación entre otras”, aseguró.
La licenciada, manifestó además que se necesita la colaboración de los mayores para solucionar o al menos frenar los hechos violentos.
“Es primordial determinar el lugar de los adultos frente a los niños y adolescentes, considerando que la violencia no es escolar sino que toma como escenario la institución educativa, porque el flagelo se encuentra instalado en todos los ámbitos de la sociedad, llámese familia, medios de comunicación, y obviamente la calle misma”, manifestó.
Para Cialzeta, la violencia es un fenómeno social que está instalado y que se manifiesta en el contexto educativo al igual que en otros, como en el deporte, en la esquina, en los hogares. LR
Psicólogos y psicopedagogos plantean diversas formas de trabajar estas situaciones · En ellas deben incluirse a los docentes, a los padres y los alumnos
· Esta problemática tiene víctimas y victimarios, que a su vez, son producto de la comunidad en la que viven.
BUENOS AIRES- 08 OCT 2008- (D. LA REPUBLICA)
Los reiterados y cada vez más graves casos de violencia en las escuelas, es un tema que preocupa, no sólo a los padres sino también a los docentes y a las autoridades. Pero, no es sólo un problema de las escuelas. Es una situación que debe ser vista desde una mirada social más amplia, en la que toda la comunidad debe sentirse involucrada.
Más allá de dar cuenta de cada caso en particular, es preciso también buscar la forma de contrarrestar esta realidad que viven cotidianamente los adolescentes y jóvenes de Corrientes. Un abordaje interdisciplinario es preciso. Cada sector de la sociedad debe brindar su aporte. Ya no se trata sólo de denunciar. Porque, por un lado, están los chicos que sufren las agresiones, pero, del otro lado, están además los chicos victimarios, pero víctimas también de la sociedad en la que viven. Todos merecen una respuesta y la ayuda que deberán dar los profesionales, quienes se preparan para ello. Estos podrán ser psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y todos aquellos que pueden dar herramientas para revertir esta situación.
Un trabajo realizado por la doctora Leticia D’Andrea de Murúa (Psiquiatra) y el licenciado César Augusto Gómez (Psicólogo), pensado para un taller que aborde esta problemática, plantea que “la violencia se la puede definir como el tipo de conducta individual o colectiva que, practicada intencional, impulsiva o deliberadamente, causa daño físico, mental o emocional tanto al propio individuo o individuos que la ejecutan como a otros, en su ambiente o a este mismo”. Señalan que “debe considerarse que en cada acto se presentan elementos biológicos, psicológicos y socioculturales que, según los casos, se constituyen en factores causales, predisponentes o facilitadores en mayor o menor medida”.
Esto da razón de que la complejidad de la situación induce a plantear algunas sugerencias generales y otras específicas de intervención.
Ambos profesionales, coinciden en destacar que es preciso concretar espacios de reflexión intra-escolar con todos los actores del sistema: directivos, docentes, preceptores, administrativos y ordenanzas, unidos en el análisis y la diferenciación de las situaciones que impactan como violencia social y las que pudieran emerger de ciertas actitudes personales propias, conflictos internos, descalificaciones, incomunicación, que promuevan el ajuste del clima socio-laboral y el apoyo mutuo, con el fin de sostener una sólida alianza institucional.
Además, plantean que los padres o tutores, como agentes naturales y primarios de la educación, deben ser convocados, informados y orientados sobre el estado y evolución de sus hijos, facilitando y manteniendo vías de intercambio diversas.
Una de las sugerencias que plantean D’Andrea de Murúa y Gómez, es la de “generar espacios para aprender a hablar y ser escuchados por los adultos y entre los pares. Consejos áulicos donde los chicos puedan ejercitar su responsabilidad individual e interiorizar las consecuencias de su accionar en lo grupal”.
Por su parte, la psicopedagoga Daiana Carreira, expuso a La República, una serie de pautas que podrían servir para que estos casos de violencia puedan ser analizados por los mismos alumnos, y de ese modo vislumbrar un camino para salir de esta situación.
Aprovechar las horas de POT, o si hay Gabinete psicopedagógico, se podrían realizar talleres con diferentes temáticas. En ellos se podría trabajar cuestiones como: las burlas, el valor de la paz, la convivencia, entre otros temas, es decir, abordar desde lo preventivo. Se puede, sugiere, trabajar con elementos simples, por ejemplo, con recortes de diarios de casos que han pasado. También plantea como necesario, realizar talleres o reuniones donde se incluya a los padres. “Investigaría con ellos la propia escala de valores y acerca de personas que han sido clave en diferentes contextos, para mejorar la convivencia, tanto a nivel escolar, provincial, nacional y mundial, es decir, desde lo micro a lo macro”, dijo Carreira.
La psicopedagoga, señala que es preciso plantear esta problemática, desde la reflexión y el cambio de actitud, sin embargo, reconoce que lleva más tiempo y esfuerzo “pero es educativo, no sólo correctivo impuesto”.
También plantea que esta cuestión debe trabajarse “mucho con las docentes, que a veces están muy solas soportando algunas cosas o sin herramientas en la escuela para generar cambios”.
Carreira dice que es fundamental que “todos tienen que trabajar en un mismo objetivo, el cual debe ser construido, con el aporte de todos, desde el portero hasta el directivo, incluyendo a los alumnos”. LR
“La institución educativa es un escenario más en el que se manifiesta la violencia”
Josefina Cialzeta, titular del Servicio Educativo de Prevención y ApoyoLa funcionaria de Educación Pública aseguró a La República que los enfrentamientos que se dieron en los establecimientos educativos son una muestra más de los que se dan en otros sectores de la sociedad. Dijo que se trabaja para paliar la polémica situación.
Siguiendo con la línea de otros funcionarios del Ministerio de Educación Pública, ayer, Josefina Cialzeta, titular del Servicio Educativo de Prevención y Apoyo (Sepa), señaló que los casos de violencia que se dan en las escuelas correntinas, no son más que “un reflejo y una manifestación de la violencia que hay en toda la sociedad, y de la que los establecimientos no son ajenos”.
Luego del resonante caso de Luján Ramírez, la chica golpeada por sus compañeros de colegio dentro y fuera del establecimiento educativo al que asistía, desde Educación Pública, el mensaje fue desligar a la cartera y el accionar escolar de los casos concretos de violencia. Varios funcionarios afirmaron que lo que se da es nada más que una veta de la proliferación de hechos violentos que vive la comunidad.
Cialzeta explicó que desde el Sepa se encuentran trabajando ante los hechos de violencia protagonizados por jóvenes. “Se realizan diversas tareas con los directivos de las instituciones y en un tiempo cercano también se hará lo mismo con otros adultos mayores, como los padres”, aseguró.
Sobre el caso concreto de la joven Luján, aseguró que “antes del hecho ya se trabajaba en la escuela donde ocurrió el incidente, y ahora se sigue haciéndolo, lamentablemente ocurrió el episodio y pese a que muchos lo desean, al realidad es que no hay un antídoto para la enfermedad de la violencia”, manifestó.
“Si bien hay casos que toman mayor repercusión mediática, la tarea que realiza el Sepa es cotidiano y de prevención”, manifestó.
Comentó además, que se encuentran trabajando en forma articulada con el Observatorio Nacional de Violencia en las Escuelas y distintos programas, como de mediación escolar, convivencia, acoso y otros más.
Respecto de los principales hechos que deben atender desde el Sepa, la funcionaria señaló que el trabajo de los equipos en las escuelas “está vinculado al fracaso escolar, repitencia, deserción, menores en riesgo, problemas de convivencia, embarazo adolescente, suicidios, y muchos más”.
“Lamentablemente son varias las formas en que la violencia llega alumnos. Otros de los casos más frecuentes que se deben atender son las necesidades educativas especiales, violencia y adicciones, discriminación, incomunicación entre otras”, aseguró.
La licenciada, manifestó además que se necesita la colaboración de los mayores para solucionar o al menos frenar los hechos violentos.
“Es primordial determinar el lugar de los adultos frente a los niños y adolescentes, considerando que la violencia no es escolar sino que toma como escenario la institución educativa, porque el flagelo se encuentra instalado en todos los ámbitos de la sociedad, llámese familia, medios de comunicación, y obviamente la calle misma”, manifestó.
Para Cialzeta, la violencia es un fenómeno social que está instalado y que se manifiesta en el contexto educativo al igual que en otros, como en el deporte, en la esquina, en los hogares. LR







