La galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008 conversó con 16 niños asturianos en el Teatro Campoamor
Ingrid Betancourt animó este miércoles en Oviedo a un grupo de niños a "soñar" un mundo mejor y a trabajar para conseguirlo mediante los valores de la paz y la verdad
· Abordó la importancia de la valentía, la solidaridad y el perdón para conseguir "hacer un mundo mejor"
· Recibió los consejos para la paz de estos pequeños sabios

EFE- 23 OCT 2008- OVIEDO (ESTRELLA DIGITAL)
Betancourt se reunió en el Teatro Campoamor de Oviedo con un grupo de 16 niños asturianos de diferentes centros educativos públicos y concertados de la comunidad, en compañía de su madre Yolanda Pulencio, y la directora del ovetense Colegio Público de San Claudio, Mayte Álvarez.
En su encuentro de una hora de duración con niños de entre 8 y 11 años de edad, Ingrid Betancourt conversó con ellos y les hizo partícipes de los argumentos que serían necesarios para mejorar la situación actual del mundo y pasar de las guerras y el egoísmo a un mundo en paz y solidario. Les preguntó qué se le puede decir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que dejen su actividad.
Los niños respondieron con claridad: las muertes son solo tristeza y no solucionan nada. También pidieron "que sientan el dolor ajeno como el suyo propio".
Betancourt habló de la situación en Colombia, país al que definió como "muy rico" pero con gente "muy pobre". "Cuando un país tiene muchos niños pobres algo no está funcionando", lamentó. Puso como ejemplo de la necesidad de solidaridad y empatía los trágicos sucesos del Holocausto.
"El mundo es como la familia grande de uno"
"Siempre hay que estar del lado de la verdad y la justicia aunque seamos los únicos, porque algún día seremos todos y se podrá cambiar el mundo en favor de la paz", afirmó. "El mundo es como la familia grande de uno", explicó Betancourt a los niños para animarles a buscar fórmulas que mejoren la convivencia pacífica entre países y colectivos. Así, entre todos apostaron por valores como la paciencia, la comprensión, la empatía, la valentía, el perdón o la búsqueda de la verdad.
Además, recordó que "la primera vez que el Príncipe entregó los premios que llevan su nombre era un niño". "Los niños pueden hacer muchas cosas para poder hacer en el futuro un mundo mejor", dijo quien será una de las protagonistas de la gala de entrega de los Premios Príncipe de Asturias este viernes 24 de octubre en Oviedo.
"Para cambiar el mundo y hacerlo mejor lo primero que hay que hacer es cambiar el corazón para dejar de ser egoístas y aprender a compartir con los demás", recomendó Betancourt a los pequeños que se mostraron atentos y partícipes durante el encuentro. ED
OVIEDO, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -
La ex dirigente política colombiana y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, Ingrid Betancourt, abordó hoy con niños asturianos la importancia de la valentía, la solidaridad y el perdón para conseguir "hacer un mundo mejor".
Betancourt se reunió en el Teatro Campoamor de Oviedo con un grupo de 16 niños asturianos de diferentes centros educativos públicos y concertados de la comunidad, en compañía de su madre Yolanda Pulencio, y la directora del ovetense Colegio Público de San Claudio, Mayte Álvarez.
En su encuentro de una hora de duración con niños de entre 8 y 11 años de edad, Ingrid Betancourt conversó con ellos y les hizo partícipes de los argumentos que serían necesarios para mejorar la situación actual del mundo y pasar de las guerras y el egoísmo a un mundo en paz y solidario.
Les preguntó qué se le puede decir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que dejen su actividad. Los niños respondieron con claridad: las muertes son solo tristeza y no solucionan nada. También pidieron "que sientan el dolor ajeno como el suyo propio".
Betancourt habló de la situación en Colombia, país al que definió como "muy rico" pero con gente "muy pobre". "Cuando un país tiene muchos niños pobres algo no está funcionando", lamentó.
Puso como ejemplo de la necesidad de solidaridad y empatía los trágicos sucesos del Holocausto. "Siempre hay que estar del lado de la verdad y la justicia aunque seamos los únicos, porque algún día seremos todos y se podrá cambiar el mundo en favor de la paz", afirmó.
"El mundo es como la familia grande de uno", explicó Betancourt a los niños para animarles a buscar fórmulas que mejoren la convivencia pacífica entre países y colectivos. Así, entre todos apostaron por valores como la paciencia, la comprensión, la empatía, la valentía, el perdón o la búsqueda de la verdad.
Además, recordó que "la primera vez que el Príncipe entregó los premios que llevan su nombre era un niño". "Los niños pueden hacer muchas cosas para poder hacer en el futuro un mundo mejor", dijo quien será una de las protagonistas de la gala de entrega de los Premios Príncipe de Asturias este viernes 24 de octubre en Oviedo.
"Para cambiar el mundo y hacerlo mejor lo primero que hay que hacer es cambiar el corazón para dejar de ser egoístas y aprender a compartir con los demás", recomendó Betancourt a los pequeños que se mostraron atentos y partícipes durante el encuentro. EP
«Señores de las FARC: no van a lograr nada»
Dieciséis niños de entre 8 y 11 años de distintos colegios asturianos se reúnen en Oviedo con Ingrid Betancourt para hablar de la paz y de que «el cambio es posible»Oviedo, Idoya RONZÓN
-¿Qué le dirían a las personas que ahora están en guerra? En Colombia está la guerrilla, personas que deciden pelear porque no quieren hablar. Si los tuvieran delante ¿qué les gustaría decirles? «Señores de las FARC, les hablan desde Asturias».
-Que no van a conseguir nada, nunca.
Dieciséis niños de entre 8 y 11 años de distintos colegios de Asturias se reunieron ayer en el teatro Campoamor de Oviedo con Ingrid Betancourt para hablar de la paz. La primera parte de la reunión fue cerrada a los medios de comunicación. En la segunda, ya con prensa, radios, televisiones y agencias escuchando cada una de sus palabras, Betancourt, sentada sobre un cojín en el suelo, se fue llevando poco a poco a los niños «a su terreno». Los pequeños, primero más tímidos y después no tanto, sólo necesitaron unos minutos para arrancarse a hablar. Sus padres les seguían a través de una pantalla instalada en uno de los halls del teatro. Dentro de la sala, junto a Ingrid Betancourt y mezcladas también entre los niños, estaban la madre de la colombiana, Yolanda Pulencio, y la directora del Colegio público de San Claudio (Oviedo) -uno de los centros seleccionados-, Marta Álvarez.
-Ingrid ¿te gustaría volver a Colombia?
El que pregunta es Gabriel, el primero de los niños que se atreve a romper el hielo.
-Sí (contesta ella) pero, ¿sabes? ¿Qué es lo que te gusta a ti de Colombia y cómo te gustaría verla?
-Me gustaría que no fuera tan pobre.
-¿Tú piensas que Colombia es pobre? ¿Por qué?
-Porque hay muchos niños en la calle.
-Colombia es un país rico donde hay muchos pobres. Y esto quiere decir que algo no está funcionando, y es el corazón de las personas. Si algo tenemos que cambiar para conseguir un mundo mejor es el corazón. Una sonrisa es un gran regalo.
La directora del Colegio de San Claudio leyó entonces un cuento, del «pirata Calabrote», del que Ingrid Betancourt sacó «una reflexión muy linda»: «Un hombre puede ser muy valiente para pelear pero lo difícil es ser valiente para acercarse a alguien y pedir perdón. La familia de uno es como el mundo y, en el mundo, hay conflictos. ¿Qué hay que hacer?
-Perdonar (el nombre de la mayoría de los niños quedaba difuso por las dificultades de sonido).
-Ponerse de acuerdo.
-(Ingrid Betancourt) Hay veces que ni siquiera uno hace el esfuerzo de oír. ¿Qué tácticas tienen ustedes para dejarse oír?
-Pedirlo por favor. Si quiero que mis padres me escuchen, los llevo a una habitación para que me escuchen sólo a mí.
-Yo digo que es importante y que necesito que me escuchen.
-(I. B.) Está bien, muy bien, todo eso son tácticas de negociación. Los adultos muchas veces toman decisiones que no son correctas. E injustas. Si ustedes ven un castigo que no es correcto, ¿hablarían aunque supieran que les iban a castigar a ustedes? ¿Aunque hubiera amenazas?
-(Daniela entra en la conversación, rotunda). Yo hablaría. No me importaría que me castigaran a mí.
De nuevo, Ingrid Betancout toma la palabra: «En la II Guerra Mundial hubo una cosa que se llamó el holocausto. Es una historia muy triste porque hubo un país que decidió que todos los judíos tenían que morir. Los nazis se llevaron a muchos inocentes de sus casas y muchos vecinos lo vieron, y muchos no hicieron nada. Tuvieron miedo. Y yo me pregunto «¿Qué hubiera hecho yo?» No lo sé, pero sí sé que otros muchos sí hicieron, sí reaccionaron, y yo quiero pensar que eso se puede hacer. Los seres humanos muchas veces actuamos presionados por el grupo pero siempre hay que estar del lado de la verdad y, de pronto, vendrá un día en que todos quieran hacerlo. Uno tiene que ser terco con lo que es. Y cuidar los gritos. Cuando uno es adulto, el tono y las palabras son muy importantes.
Y preguntó de nuevo: «¿Qué es un mundo mejor? ¿Tener más cosas o ser mejor personas?
-(Nora Fernández) En mi colegio (San Claudio) tenemos una huerta y unas gallinas y, cada fin de curso, del dinero que sacamos de vender los huevos dedicamos una parte a una excursión y otra se la damos a los niños pobres. (El colegio regaló a Betancourt un plato de la fábrica de loza de San Claudio y cuatro huevos de sus propias gallinas).
-Yo tengo una amiga saharaui que viene en verano. Este año engordó tres kilos. Dice que quiere engordar aquí para aguantar bien allí.
José fue el siguiente en hablar y, tras escucharle, no había mucho más que decir. Y habló dando una lección de solidaridad y esperanza. «Yo pasé una mala experiencia y eso me hizo pensar en los niños que no tienen nada, y entenderlos, y querer ayudarles. Hace dos años me diagnosticaron una leucemia, que es un tipo de cáncer en la sangre. Este verano me hice un transplante de médula y todo va bien. Lo pasé muy mal, solo con mi madre en una habitación, sin poder ver a mi padre o a mi hermano, a nadie. Eso me hizo sentir como la gente que no tiene nada».
-(Ingrid Betancourt retoma la palabra, tras el aplauso de todos a José ). ¿Sabéis? Muchas veces el dolor propio y las dificultades son la mejor escuela. Y el cambio, entre todos, es posible. Y lo haremos. LNE
Betancourt recibe consejos para la paz de un grupo de niños
La política colombiana Ingrid Betancourt ha recibido los consejos de dieciséis "sabios" asturianos de entre ocho y once años para lograr la paz en su país, un proceso que, al igual que una disputa familiar o una riña infantil, requiere de "capacidad para perdonar" y escuchar a las partes en conflicto.Betancourt ha dialogado sobre cómo construir un mundo mejor durante una hora con dieciséis niños de otros tantos colegios del Principado, a los que ha planteado sus dudas sobre la manera de buscar la paz entre los adultos a partir de sus experiencias.
Este encuentro ha sido su primer acto público tras llegar a Oviedo para recibir el premio Príncipe de Asturias de la Concordia por el extraordinario coraje mostrado durante los seis años que permaneció secuestrada en la selva por las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Acompañada de su madre Yolanda Pulecio, la política franco-colombiana ha dirigido un coloquio en el que los niños, a partir de sus preguntas, han revelado sus "tácticas de negociación" en los conflictos domésticos o escolares, entre las que han incluido la necesidad de aprovechar el momento "oportuno" para plantear sus demandas.
Betancourt
Betancourt ha recordado a sus contertulios que en muchas ocasiones lo "más difícil" a la hora de "ser valiente" es acercarse a alguien para pedirle perdón, sobre todo en aquellos casos en los que quien se acerca para decir "yo no quiero pelear contigo" es consciente de que previamente lo han ofendido y de que tenía razón.
"Muchas veces -ha añadido- decimos no queremos hablar con alguien porque es tonto porque no nos gusta. Uno, a veces, no hace ni el esfuerzo de oír, pero si lo hacemos, quizá cambie nuestra manera de pensar sobre esas personas".
Así, ha advertido a los niños que los adultos "muchas veces toman decisiones que no son correctas" y que ellos pueden contribuir con sus propuestas a buscar una solución para que en el mundo no haya guerras, lo que permitiría a los países ahorrar la "plata" que destinan a "comprar fusiles tanques o bombas" a combatir la pobreza. terra
Ingrid Betancourt anima a los niños a "soñar" un mundo mejor
La ex rehén de las FARC franco-colombiana Ingrid Betancourt animó este miércoles en Oviedo (Asturias, norte de España) a un grupo de niños a "soñar" un mundo mejor y a trabajar para conseguirlo mediante los valores de la paz y la verdad
AFP - "Vamos a reflexionar qué podemos hacer para soñar, para que en el futuro podamos hacer un mundo mejor", dijo la ex candidata presidencial colombiana, que el viernes recibirá el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, de manos del heredero de la Corona española, el príncipe Felipe de Borbón.
Betancourt recogerá un galardón que le fue concedido porque, según el jurado del premio, "se ha convertido en un símbolo mundial de la libertad y de la resistencia humana ante las más duras adversidades", tras permanecer seis años secuestrada por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Su lucha en favor de la democracia ha sido un esperanzador ejemplo de dignidad y valentía para el mundo entero", añadió el jurado.
Betancourt, quien ya había dejado entrever en otras comparecencias públicas su deseo de trabajar en el futuro con niños, se rodeó de pequeños este miércoles para explicarles la importancia de los valores de justicia y verdad, así como la necesidad de resolver los conflictos por medio del diálogo y ayudar al otro.
¿Ustedes qué hacen para que les escuchen?, preguntó Betancourt a su joven auditorio, algo azorado al principio, pero que poco a poco fue perdiendo su timidez inicial.
"Yo, cuando quiero decirle algo a mis padres, los llamo y si me dicen que espere, los vuelvo a llamar otra vez", dijo la pequeña Violeta, mientras que Daniela prefiere llevarse a su madre "a un sitio donde sólo me oiga ella".
"Se dan cuenta de que lo que están describiendo son tácticas de negociación", les dijo Betancourt, recordándoles que esa es la vía que hay que seguir para resolver conflictos, a pesar de que iniciar un diálogo muchas veces requiere "más valentía" que ir a la guerra.
"La guerra no sirve para nada, el problema se vuelve más grande", les dijo Ingrid a los niños en una sala del teatro Campoamor, donde el viernes tendrá lugar la entrega de los premios Príncipe de Asturias.
En muchos países, "hay necesidad de comer, pero la plata se la gastan en cosas para pelear, así que si tuviéramos una solución para que no hubiera guerras, nos ahorraríamos esa plata para hacer que en Colombia y en muchos países no hubiera pobres", explicó a los pequeños, que en todo momento mostraron su preocupación "por los niños del tercer mundo".
Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar cuando José, uno de los pequeños explicó que entiende lo mal que lo pasan esos niños porque él también "tuvo una mala experiencia".
"Tuve leucemia, un cáncer en la sangre. Hace unos meses me hicieron un transplante y va todo bien, pero lo pasé muy mal. Pasé mucho tiempo encerrado solo con mi madre, sin poder salir, sin poder ver a la gente que quería, y me hizo sentir como ellos", dijo.
"Lo primero que tenemos que cambiar es el corazón, si somos egoistas, si no queremos compartir, si no queremos abrirnos a los demás", entonces el mundo seguirá igual, lanzó Betancourt a su pequeño auditorio, al que animó a que siempre defiendan la verdad y el diálogo.
Al terminar el acto, la ex candidata presidencial colombiana se despidió de los pequeños uno por uno, firmando incluso algunos autógrafos y dejando una gran impresión en algunos de sus oyentes".
"Es una persona importante. Muy simpática", dijo Luis al finalizar el acto.
AFP







