A medida que se acerca la evaluación del primer trimestre crece el riesgo de agresiones
«Lo peor no fueron los insultos, sino que me escupió en la cara»
· Profesores y maestros de los centros educativos de Málaga se enfrentan a insultos, amenazas y agresiones físicas
· "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos" es sólo uno de las frases que deben escuchar
N. Sánchez / Málaga | 28.10.2008 (MALAGA HOY)
En poco más de un mes de curso escolar los sindicatos ya han recogido varios enfrentamientos entre los familiares de los alumnos y sus profesores. Hasta ahora, se han solventado de forma "aceptable" y sin tener que recurrir a los tribunales. Pero en Comisiones Obreras alertan: "lo peor está por venir". Su aviso para navegantes se basa en que con el paso del tiempo y el acercamiento de los exámenes, las evaluaciones y las notas, la sensibilidad aumenta y los problemas se multiplican. "Los padres no están de acuerdo con las notas y lo pagan con los profesores y entonces crecen los incidentes", dicen los expertos del sindicato, que llevan más de 15 años viendo como, cada año, las cercanías de las Navidades suponen un periodo donde crece la conflictividad.
La regla se cumplió el año pasado, cuando las incidencias más importantes -tanto entre alumnos como entre padres y madres y profesores- se registraron a finales de octubre y noviembre. En total, en Andalucía hubo 14 agresiones de alumnos a docentes y 17 casos de trato vejatorio, así como otros casi 80 casos de acoso o intimidación y empujones o zarandeos por parte de los familiares de los estudiantes hacia los maestros.
Pero en el sindicato explican que no todo son agresiones físicas o insultos verbales, también hay denuncias por otro tipo de aspectos. Según los datos del balance del año pasado, se registraron cinco casos de daños materiales a bienes del profesorado: rayas, golpes o roturas de lunas en los vehículos sirven a muchos para amenazar a los docentes. Con la intención de evitar en la medida de lo posible este tipo de casos, la Policía Local que vigila algunos centros educativos para evitar peleas o reducir la presencia de tráfico de drogas también colabora en este tipo de aspectos con la comunidad educativa.
También se ha dado el caso de 17 profesores que han acosado a agentes del contexto educativo, como cuando un equipo directivo "la toma" con un docente, aunque habitualmente estos casos se solventan con la intervención de los delegados de los centros o con la intervención del Gabinete de Paz de la Consejería de Educación. MH
Profesores y maestros de los centros educativos de Málaga se enfrentan a insultos, amenazas y agresiones físicas · "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos" es sólo uno de las frases que deben escuchar
Nacho Sánchez / Málaga | 28.10.2008
Cuando la directora de un centro educativo de Málaga tuvo que hablar en el juicio, explicó el sentimiento de muchos de los docentes que son agredidos física o psicológicamente por padres o alumnos. "Lo peor no fueron los insultos, sino que me escupió en la cara, sentir un salivazo de otra persona bajando por tu cara", contó la mujer. Ella había denunciado a la madre de una alumna que, además de escupirle, intentó agredir a otra profesora porque creía que no hacía el suficiente caso a su hija en clase.
Se trata de sólo un ejemplo del trato vejatorio que sufren muchos profesores y maestros en el colegio por parte de sus alumnos o los familiares de estos. El pasado curso los casos más graves se duplicaron, llegando hasta 40. Y un total de más de 1.200 docentes denunciaron tener algún problema al respecto en toda Andalucía, según los datos del servicio CCOO Te Escucha (un teléfono al que los docentes pueden acudir para recibir asesoramiento legal o ayuda psicológica o simplemente explicar su problema). Aunque los datos no se facilitan por provincias, Málaga es la que lidera el número de denuncias, algo que Comisiones Obreras achaca a su mayor presencia respecto a otros sindicatos en Educación.
A otro docente lo que le dolió no fue el amago de agresión, sino las formas con las que le trató un padre. "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos, no sirves para nada", le dijo al profesor. Las amenazas de muerte también son un hecho al que se tienen que enfrentar en ocasiones los responsables educativos. "Tienes que empezar a temer por tu vida", le dijo una madre al director del colegio donde estudiaba su hijo porque éste había perdido su chaquetón. "A éste le queda poco de vida", subrayó a una profesora que se encontró por el pasillo tras discutir con el director en su despacho.
Otro padre de un estudiante tenía muy claro que la enseñanza actual no debe servir para nada: "He tenido muchos profesores y todos eran buenos. Los de ahora sois inútiles. Las maestras sólo sirven para enseñar las piernas y los maestros para otra cosa que yo me sé". Los comentarios machistas son también bastante habituales por parte de los varones, sobre todo si la docente a la que van dirigidos tiene más responsabilidad. "Las mujeres no deberían dirigir un colegio. Las directoras tendrían que estar en casa fregando los platos", gritó un padre a una directora de un instituto.
En otros casos, son los padres los que denuncian a los maestros por cualquier aspecto relativo a la educación de sus hijos. E incluso hay un padre que ha llevado a los juzgados a los docentes de sus hijos en 23 ocasiones. "Pero hemos solicitado que el Ministerio Fiscal testimonie contra él por denuncia falsa", añaden en Comisiones Obreras.
A las agresiones psicológicas, insultos o injurias "de todo tipo", según explican los responsables del servicio CCOO Te Escucha, se unen las físicas. Son menos frecuentes, pero ocurren. Tanto, que actualmente hay 17 casos en los tribunales pendientes de juicio. Al conocido caso del IES Torre del Prado donde el hermano de un alumno expulsado atacó de manera "brutal" al director del centro educativo, se unen otros muchos anónimos y "otros que no se llegan a conocer", a pesar de que los colegios e institutos están obligados a informar a la Junta de estos incidentes bajo la amenaza de sanción.
"A una maestra la agarraron del pelo mientras atendía a una madre a través de una ventanilla de secretaría. Si no llega a actuar un compañero, le podrían haber hecho mucho daño", explican en los servicios jurídicos de Comisiones Obreras. A otra aún le ronda por la cabeza la humillación que sufrió al ser arrastrada por el comedor escolar de su colegio mientras una madre la cogía de los pelos. De hecho, hay quien ha estado más de un año de baja en distintas etapas al no poder superar los zarandeos, insultos y amenazas que recibió de un padre. MH
___
PS
Ana Beauchy / Granada | Actualizado 09.11.2008 - (GRANADA HOY)
Casi 200.000 alumnos quitan el sueño de los más de 14.000 enseñantes que hay en la provincia desde el mes de septiembre hasta junio. Pero los alumnos no son los únicos. Los progenitores de los escolares y los compañeros de los propios docentes constituyen en determinadas ocasiones un frente hostil que motivan la mitad de las consultas a los sindicatos de enseñanza y justifican los historiales de las bajas laborales por depresión del profesorado.
En los centros de Primaria y, sobre todo, en los de Secundaria de Granada, Pinos Puente, Albolote, Almuñécar, Padul o Salobreña se han registrado a lo largo del curso pasado casos de agresiones físicas, amenazas o conductas intimidatorias a sus enseñantes. Una radiografía de esta difícil convivencia la proporcionan las actas de la Junta de Personal Docente de la Delegación de Educación de Granada. Los sindicatos de enseñanza reclaman a la Administración andaluza que deje de inhibirse ante un problema que el enseñante sufre, en la mayoría de las ocasiones, en silencio.
"La existencia de la violencia en las aulas -para el vicepresidente de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA), Javier Derrac- no es más que un efecto colateral de la degradación que afecta a la enseñanza pública desde hace decenios". Para la CGT la convivencia escolar se facilitaría "al reducir la ratio actual; disponer de más horas lectivas para la atención de tutorías; trabajar con el apoyo de otros profesionales; disponer de más profesorado que atienda la diversidad; modificar los métodos pedagógicos; lograr la implicación de las familias", tal y como desglosa la secretaria general del sindicato de enseñanza de la CGT, Montserrat Toral.
Según APIA, el programa informático de gestión andaluz Séneca (donde se registran todas las incidencias que sufren los docentes) tipifica las "agresiones físicas y ofensas", la "introducción de objetos peligrosos" y los "juegos violentos en período de descanso" como simples faltas leves, lo que implica que se resuelva con simples partes de conducta. "Los responsables de Educación admitieron el curso pasado que menos de un tercio de las sentencias dictadas por hechos de este tipo fueron tipificadas como delitos", denuncia Derrac.
"Todos los casos se quedan en el Séneca, en el mundo interno de la Administración", apunta Marta Pérez, responsable de Enseñanza Pública en Granada de CCOO, que tiene un teléfono (Comisiones Te Escucha: 902104638) que atiende al profesorado.
La realidad es que en lo que llevamos de curso ya han saltado a la luz casos como el del instituto Padre Suárez de Granada, donde la rebeldía de un alumno precisó la intervención de la Policía Autonómica. El Observatorio de Convivencia Escolar ha prometido hacer público un informe analizando la situación en diciembre, pero mientras tanto la única información que se dispone de la provincia es la que aportó en junio la Junta de Personal Docente, donde afirmó que su asesoría jurídica había gestionado 17 peticiones hechas por docentes.
Las conductas intimidatorias o agresiones verbales y físicas ya no sólo se dan entre el alumno y el enseñante. Según la psicopedagoga Amalia Sánchez, que atiende el teléfono del defensor del profesor del sindicato ANPE, "la familia no suele reconocer el comportamiento de sus hijos y se enfrenta con el profesor cuando se le cita para ser informada de las malas calificaciones".
Estos casos se producen sobre todo en el segundo y tercer trimestre, coincidiendo normalmente con la entrega de notas. Los profesores de Secundaria viven además un fenómeno que no se da en la Primaria: el reparto anual de funciones que van más allá de la enseñanza reglada.
"En el primer trimestre recibimos muchas llamadas de docentes que se ven inmersos en enfrentamientos con sus propios compañeros a causa de la gestión del curso escolar", explica un veterano del sindicato ANPE, el ex presidente provincial Antonio Roldán. La distribución de los horarios, tutorías, jefaturas de departamento o el reparto de asignaturas que nadie quiere asumir hace que los primeros días de septiembre, cuando aún no se ha iniciado el curso, sean los que más tensión generan a los enseñantes de Secundaria.
Las afinidades entre los equipos directivos, los celos profesionales y la jerarquía que se establece entre los docentes hacen más difícil la resolución de los conflictos con los alumnos.
El estado de indefensión en el que se encuentra el profesorado, que ve como la Administración andaluza se da por satisfecha con la publicación de un protocolo de actuación, lleva a muchos de los docentes a no dar parte de la mayoría de agresiones que sufren en el ejercicio de su profesión.
Por su parte, la gran apuesta de la Consejería de Educación en los centros de Primaria y Secundaria es la implantación de la Escuela: Espacio de paz, un programa voluntario que se lleva a cabo en casi dos mil centros de toda Andalucía. Según su coordinador, José Antonio Binaburo Iturbide, esta red desarrolla diversas estrategias, "la principal es montar un aula de convivencia, cuya finalidad es detectar si un alumno ha sido expulsado por un problema de convivencia o de aprendizaje; pero también trabajamos la tutoría individualizada, el compromiso con la familia del alumno o la estrategia del alumno ayudante", tal y como reza en el decreto de convivencia de 2007.
Un ejemplo lo pone el director del IES Padre Suárez, Rafael Ibáñez, quien afirma que cuando se produjo el incidente de violencia en su centro siguieron al pie de la letra el protocolo publicado por el Gobierno andaluz. "La legislación es suficiente -dice Ibáñez- nosotros hicimos un seguimiento del alumno desde el primer día de clase y tratamos con los padres, pero cuando se acumularon una serie de partes procedimos a la expulsión". Este joven tenía partes por no cuidar el material del centro y por insultos al profesor. Fue expulsado 21 días y ya está frente al profesor de nuevo.
GH
«Lo peor no fueron los insultos, sino que me escupió en la cara»
· Profesores y maestros de los centros educativos de Málaga se enfrentan a insultos, amenazas y agresiones físicas
· "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos" es sólo uno de las frases que deben escuchar
N. Sánchez / Málaga | 28.10.2008 (MALAGA HOY)
En poco más de un mes de curso escolar los sindicatos ya han recogido varios enfrentamientos entre los familiares de los alumnos y sus profesores. Hasta ahora, se han solventado de forma "aceptable" y sin tener que recurrir a los tribunales. Pero en Comisiones Obreras alertan: "lo peor está por venir". Su aviso para navegantes se basa en que con el paso del tiempo y el acercamiento de los exámenes, las evaluaciones y las notas, la sensibilidad aumenta y los problemas se multiplican. "Los padres no están de acuerdo con las notas y lo pagan con los profesores y entonces crecen los incidentes", dicen los expertos del sindicato, que llevan más de 15 años viendo como, cada año, las cercanías de las Navidades suponen un periodo donde crece la conflictividad.
La regla se cumplió el año pasado, cuando las incidencias más importantes -tanto entre alumnos como entre padres y madres y profesores- se registraron a finales de octubre y noviembre. En total, en Andalucía hubo 14 agresiones de alumnos a docentes y 17 casos de trato vejatorio, así como otros casi 80 casos de acoso o intimidación y empujones o zarandeos por parte de los familiares de los estudiantes hacia los maestros.
Pero en el sindicato explican que no todo son agresiones físicas o insultos verbales, también hay denuncias por otro tipo de aspectos. Según los datos del balance del año pasado, se registraron cinco casos de daños materiales a bienes del profesorado: rayas, golpes o roturas de lunas en los vehículos sirven a muchos para amenazar a los docentes. Con la intención de evitar en la medida de lo posible este tipo de casos, la Policía Local que vigila algunos centros educativos para evitar peleas o reducir la presencia de tráfico de drogas también colabora en este tipo de aspectos con la comunidad educativa.
También se ha dado el caso de 17 profesores que han acosado a agentes del contexto educativo, como cuando un equipo directivo "la toma" con un docente, aunque habitualmente estos casos se solventan con la intervención de los delegados de los centros o con la intervención del Gabinete de Paz de la Consejería de Educación. MH
"Lo peor no fueron los insultos, sino que me escupió en la cara"
Profesores y maestros de los centros educativos de Málaga se enfrentan a insultos, amenazas y agresiones físicas · "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos" es sólo uno de las frases que deben escuchar
Nacho Sánchez / Málaga | 28.10.2008
Cuando la directora de un centro educativo de Málaga tuvo que hablar en el juicio, explicó el sentimiento de muchos de los docentes que son agredidos física o psicológicamente por padres o alumnos. "Lo peor no fueron los insultos, sino que me escupió en la cara, sentir un salivazo de otra persona bajando por tu cara", contó la mujer. Ella había denunciado a la madre de una alumna que, además de escupirle, intentó agredir a otra profesora porque creía que no hacía el suficiente caso a su hija en clase.
Se trata de sólo un ejemplo del trato vejatorio que sufren muchos profesores y maestros en el colegio por parte de sus alumnos o los familiares de estos. El pasado curso los casos más graves se duplicaron, llegando hasta 40. Y un total de más de 1.200 docentes denunciaron tener algún problema al respecto en toda Andalucía, según los datos del servicio CCOO Te Escucha (un teléfono al que los docentes pueden acudir para recibir asesoramiento legal o ayuda psicológica o simplemente explicar su problema). Aunque los datos no se facilitan por provincias, Málaga es la que lidera el número de denuncias, algo que Comisiones Obreras achaca a su mayor presencia respecto a otros sindicatos en Educación.
A otro docente lo que le dolió no fue el amago de agresión, sino las formas con las que le trató un padre. "Hijo de puta, te voy a arrancar los ojos, no sirves para nada", le dijo al profesor. Las amenazas de muerte también son un hecho al que se tienen que enfrentar en ocasiones los responsables educativos. "Tienes que empezar a temer por tu vida", le dijo una madre al director del colegio donde estudiaba su hijo porque éste había perdido su chaquetón. "A éste le queda poco de vida", subrayó a una profesora que se encontró por el pasillo tras discutir con el director en su despacho.
Otro padre de un estudiante tenía muy claro que la enseñanza actual no debe servir para nada: "He tenido muchos profesores y todos eran buenos. Los de ahora sois inútiles. Las maestras sólo sirven para enseñar las piernas y los maestros para otra cosa que yo me sé". Los comentarios machistas son también bastante habituales por parte de los varones, sobre todo si la docente a la que van dirigidos tiene más responsabilidad. "Las mujeres no deberían dirigir un colegio. Las directoras tendrían que estar en casa fregando los platos", gritó un padre a una directora de un instituto.
En otros casos, son los padres los que denuncian a los maestros por cualquier aspecto relativo a la educación de sus hijos. E incluso hay un padre que ha llevado a los juzgados a los docentes de sus hijos en 23 ocasiones. "Pero hemos solicitado que el Ministerio Fiscal testimonie contra él por denuncia falsa", añaden en Comisiones Obreras.
A las agresiones psicológicas, insultos o injurias "de todo tipo", según explican los responsables del servicio CCOO Te Escucha, se unen las físicas. Son menos frecuentes, pero ocurren. Tanto, que actualmente hay 17 casos en los tribunales pendientes de juicio. Al conocido caso del IES Torre del Prado donde el hermano de un alumno expulsado atacó de manera "brutal" al director del centro educativo, se unen otros muchos anónimos y "otros que no se llegan a conocer", a pesar de que los colegios e institutos están obligados a informar a la Junta de estos incidentes bajo la amenaza de sanción.
"A una maestra la agarraron del pelo mientras atendía a una madre a través de una ventanilla de secretaría. Si no llega a actuar un compañero, le podrían haber hecho mucho daño", explican en los servicios jurídicos de Comisiones Obreras. A otra aún le ronda por la cabeza la humillación que sufrió al ser arrastrada por el comedor escolar de su colegio mientras una madre la cogía de los pelos. De hecho, hay quien ha estado más de un año de baja en distintas etapas al no poder superar los zarandeos, insultos y amenazas que recibió de un padre. MH
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PS
Acoso al docente: una batalla en silencio
Ana Beauchy / Granada | Actualizado 09.11.2008 - (GRANADA HOY)
Casi 200.000 alumnos quitan el sueño de los más de 14.000 enseñantes que hay en la provincia desde el mes de septiembre hasta junio. Pero los alumnos no son los únicos. Los progenitores de los escolares y los compañeros de los propios docentes constituyen en determinadas ocasiones un frente hostil que motivan la mitad de las consultas a los sindicatos de enseñanza y justifican los historiales de las bajas laborales por depresión del profesorado.
En los centros de Primaria y, sobre todo, en los de Secundaria de Granada, Pinos Puente, Albolote, Almuñécar, Padul o Salobreña se han registrado a lo largo del curso pasado casos de agresiones físicas, amenazas o conductas intimidatorias a sus enseñantes. Una radiografía de esta difícil convivencia la proporcionan las actas de la Junta de Personal Docente de la Delegación de Educación de Granada. Los sindicatos de enseñanza reclaman a la Administración andaluza que deje de inhibirse ante un problema que el enseñante sufre, en la mayoría de las ocasiones, en silencio.
"La existencia de la violencia en las aulas -para el vicepresidente de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA), Javier Derrac- no es más que un efecto colateral de la degradación que afecta a la enseñanza pública desde hace decenios". Para la CGT la convivencia escolar se facilitaría "al reducir la ratio actual; disponer de más horas lectivas para la atención de tutorías; trabajar con el apoyo de otros profesionales; disponer de más profesorado que atienda la diversidad; modificar los métodos pedagógicos; lograr la implicación de las familias", tal y como desglosa la secretaria general del sindicato de enseñanza de la CGT, Montserrat Toral.
Según APIA, el programa informático de gestión andaluz Séneca (donde se registran todas las incidencias que sufren los docentes) tipifica las "agresiones físicas y ofensas", la "introducción de objetos peligrosos" y los "juegos violentos en período de descanso" como simples faltas leves, lo que implica que se resuelva con simples partes de conducta. "Los responsables de Educación admitieron el curso pasado que menos de un tercio de las sentencias dictadas por hechos de este tipo fueron tipificadas como delitos", denuncia Derrac.
"Todos los casos se quedan en el Séneca, en el mundo interno de la Administración", apunta Marta Pérez, responsable de Enseñanza Pública en Granada de CCOO, que tiene un teléfono (Comisiones Te Escucha: 902104638) que atiende al profesorado.
La realidad es que en lo que llevamos de curso ya han saltado a la luz casos como el del instituto Padre Suárez de Granada, donde la rebeldía de un alumno precisó la intervención de la Policía Autonómica. El Observatorio de Convivencia Escolar ha prometido hacer público un informe analizando la situación en diciembre, pero mientras tanto la única información que se dispone de la provincia es la que aportó en junio la Junta de Personal Docente, donde afirmó que su asesoría jurídica había gestionado 17 peticiones hechas por docentes.
Las conductas intimidatorias o agresiones verbales y físicas ya no sólo se dan entre el alumno y el enseñante. Según la psicopedagoga Amalia Sánchez, que atiende el teléfono del defensor del profesor del sindicato ANPE, "la familia no suele reconocer el comportamiento de sus hijos y se enfrenta con el profesor cuando se le cita para ser informada de las malas calificaciones".
Estos casos se producen sobre todo en el segundo y tercer trimestre, coincidiendo normalmente con la entrega de notas. Los profesores de Secundaria viven además un fenómeno que no se da en la Primaria: el reparto anual de funciones que van más allá de la enseñanza reglada.
"En el primer trimestre recibimos muchas llamadas de docentes que se ven inmersos en enfrentamientos con sus propios compañeros a causa de la gestión del curso escolar", explica un veterano del sindicato ANPE, el ex presidente provincial Antonio Roldán. La distribución de los horarios, tutorías, jefaturas de departamento o el reparto de asignaturas que nadie quiere asumir hace que los primeros días de septiembre, cuando aún no se ha iniciado el curso, sean los que más tensión generan a los enseñantes de Secundaria.
Las afinidades entre los equipos directivos, los celos profesionales y la jerarquía que se establece entre los docentes hacen más difícil la resolución de los conflictos con los alumnos.
El estado de indefensión en el que se encuentra el profesorado, que ve como la Administración andaluza se da por satisfecha con la publicación de un protocolo de actuación, lleva a muchos de los docentes a no dar parte de la mayoría de agresiones que sufren en el ejercicio de su profesión.
Por su parte, la gran apuesta de la Consejería de Educación en los centros de Primaria y Secundaria es la implantación de la Escuela: Espacio de paz, un programa voluntario que se lleva a cabo en casi dos mil centros de toda Andalucía. Según su coordinador, José Antonio Binaburo Iturbide, esta red desarrolla diversas estrategias, "la principal es montar un aula de convivencia, cuya finalidad es detectar si un alumno ha sido expulsado por un problema de convivencia o de aprendizaje; pero también trabajamos la tutoría individualizada, el compromiso con la familia del alumno o la estrategia del alumno ayudante", tal y como reza en el decreto de convivencia de 2007.
Un ejemplo lo pone el director del IES Padre Suárez, Rafael Ibáñez, quien afirma que cuando se produjo el incidente de violencia en su centro siguieron al pie de la letra el protocolo publicado por el Gobierno andaluz. "La legislación es suficiente -dice Ibáñez- nosotros hicimos un seguimiento del alumno desde el primer día de clase y tratamos con los padres, pero cuando se acumularon una serie de partes procedimos a la expulsión". Este joven tenía partes por no cuidar el material del centro y por insultos al profesor. Fue expulsado 21 días y ya está frente al profesor de nuevo.
GH







