Un adolescente de 16 años se declaró este lunes culpable de haber disparado a sus padres y a sus dos hermanos menores en febrero pasado mientras dormían y después volver a la casa de un amigo para jugar a la videoconsola.
EFE 27-10-2008 Washington EEUU
Nicholas B. lloró ante los tribunales cuando los fiscales describieron el delito, según la prensa local, y se declaró culpable de cuatro cargos de asesinato en primer grado por la muerte de su padre, John W. B., de 45 años; su madre Tamara (44); y sus hermanos Gregory (14) y Benjamin (11).
A cambio de su confesión, en vez de pedir una cadena perpetua sin libertad condicional, los fiscales solicitarán un máximo de dos cadenas perpetuas consecutivas o concurrentes, lo cual permitirá a Nicholas B. tener libertad condicional tras cumplir al menos 50 años de cárcel, según las normas de la Comisión de Libertad Condicional de Maryland.
El joven estaba a punto de cumplir los 16 años cuando cometió el cuádruple asesinato, por lo que es demasiado joven para hacer frente a la pena de muerte.
Según una declaración de los hechos leída ante el tribunal, B. volvía a su casa a medianoche tras haber estado jugando en casa de un amigo a la videoconsola, disparó a sus padres y hermanos en la cabezas mientras dormían, y luego regresó para seguir con su juego, como si no hubiera pasado nada.
Al día siguiente, B. y sus amigos fueron a un centro comercial y desde allí hizo varias llamadas a sus padres a los que les dejó mensajes en los que les decía que los quería.
Un amigo de la familia lo llevó a casa y el adolescente salió y dijo que a su padre le pasaba algo; entró con él a la casa y vio el cadáver de John W. B., por lo que acto seguido llamó a la policía.
El joven más tarde confesó los asesinatos y dijo a la policía dónde había ocultado el arma homicida.
Durante la audiencia de hoy el fiscal preguntó a B. si había sido coaccionado para declararse culpable, a lo que el joven contestó que no.
Por su parte, la defensa incluyó el testimonio de Neil H.
Blumberg, psiquiatra forense, que señaló que el joven tenía alteraciones en la percepción de los hechos de la noche del asesinato.
El psiquiatra también declaró que algunos familiares y amigos le habían dicho que los padres de B. habían abusado de él y que ellos habían tenido problemas con el alcohol.
Sin embargo, otro psiquiatra rechazó estas declaraciones y aseguró que no habían detectado que el adolescente tuviera ninguna enfermedad mental.
La sentencia de la condena se dará a conocer el próximo 2 de diciembre.
Terra Actualidad - EFE
EFE 27-10-2008 Washington EEUU
Nicholas B. lloró ante los tribunales cuando los fiscales describieron el delito, según la prensa local, y se declaró culpable de cuatro cargos de asesinato en primer grado por la muerte de su padre, John W. B., de 45 años; su madre Tamara (44); y sus hermanos Gregory (14) y Benjamin (11).
A cambio de su confesión, en vez de pedir una cadena perpetua sin libertad condicional, los fiscales solicitarán un máximo de dos cadenas perpetuas consecutivas o concurrentes, lo cual permitirá a Nicholas B. tener libertad condicional tras cumplir al menos 50 años de cárcel, según las normas de la Comisión de Libertad Condicional de Maryland.
El joven estaba a punto de cumplir los 16 años cuando cometió el cuádruple asesinato, por lo que es demasiado joven para hacer frente a la pena de muerte.
Según una declaración de los hechos leída ante el tribunal, B. volvía a su casa a medianoche tras haber estado jugando en casa de un amigo a la videoconsola, disparó a sus padres y hermanos en la cabezas mientras dormían, y luego regresó para seguir con su juego, como si no hubiera pasado nada.
Al día siguiente, B. y sus amigos fueron a un centro comercial y desde allí hizo varias llamadas a sus padres a los que les dejó mensajes en los que les decía que los quería.
Un amigo de la familia lo llevó a casa y el adolescente salió y dijo que a su padre le pasaba algo; entró con él a la casa y vio el cadáver de John W. B., por lo que acto seguido llamó a la policía.
El joven más tarde confesó los asesinatos y dijo a la policía dónde había ocultado el arma homicida.
Durante la audiencia de hoy el fiscal preguntó a B. si había sido coaccionado para declararse culpable, a lo que el joven contestó que no.
Por su parte, la defensa incluyó el testimonio de Neil H.
Blumberg, psiquiatra forense, que señaló que el joven tenía alteraciones en la percepción de los hechos de la noche del asesinato.
El psiquiatra también declaró que algunos familiares y amigos le habían dicho que los padres de B. habían abusado de él y que ellos habían tenido problemas con el alcohol.
Sin embargo, otro psiquiatra rechazó estas declaraciones y aseguró que no habían detectado que el adolescente tuviera ninguna enfermedad mental.
La sentencia de la condena se dará a conocer el próximo 2 de diciembre.
Terra Actualidad - EFE

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