El Tercer Encuentro de Conciliadores Escolares de Paz reunió a los 150 alumnos de siete colegios que se están formando en el arte de la resolución pacífica de conflictos
· “No se busca que desaparezcan los conflictos sino la violencia con la que los tratamos”
Sania Salazar Gómez- 28 OCT 2008- PEREIRA, Colombia
Problemas por préstamo de objetos, chismes, diferencia de gustos y apodos son las situaciones por las que más se generan conflictos en las aulas de clase, aseguraron los pequeños que ejercen la figura de conciliadores ayer durante el Tercer Encuentro de Conciliadores Escolares de Paz, una actividad que se realiza hace tres años para unir a los niños que se están formando en el arte de la resolución pacífica de conflictos.
Según la experiencia de Luz Marina Gaviria, Directora del Centro de Arbitraje y conciliación de la Cámara de Comercio de Pereira, el maltrato y las peleas por novios o novias son factores que también encienden la llama de los problemas entre alumnos.
“Con este proyecto no se busca que desaparezcan los conflictos sino la violencia con la que los tratamos”, explicó Gaviria.
Johnatan Andrés Lopera, estudiante de séptimo grado del colegio Byron Gaviria y conciliador, indicó que en su institución se han presentado casos de alumnos que llevan problemas intrafamiliares, como el caso de una madre que le pegó a un niño porque se demoró mucho en la tienda, problema que arreglaron por medio de uno de los conciliadores.
A la hora de conciliar saber escuchar es lo más difícil, según explicó Yeison Camilo Cardona, conciliador del colegio Jesús María Ormaza.
El encuentro
La actividad se realizó ayer por la mañana en el centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones Expofuturo donde se reunieron 150 alumnos de siete colegios, además de 30 tutores y 12 funcionarios de Terpel.
Los Conciliadores Escolares de Paz, quienes cursan entre tercero de primaria y grado 11, reciben educación en valores, resolución de conflictos y otras materias que los convierten en veedores y mediadores cuando de problemas se trata; la esencia de este programa es empoderar a los niños y jóvenes del liderazgo necesario para que no se requiera de la autoridad para dar solución a conflictos de diverso tipo.
Al proceso se unió la Organización Terpel, que está patrocinando el segundo nivel de conciliación, que con el apoyo del Sena, brinda a los alumnos de grado once la posibilidad de capacitarse y posteriormente trabajar como isleros de estaciones de servicio.
Colegios participantes
Uno de los mejores
A los 16 años Douglas M. es todo un duro en el tema de la resolución de conflictos, no en vano fue escogido como el mejor conciliador de la Ins-titución Educativa Gabriel Trujillo, de Caimalito.
“Desde el principio fui el que más ayudó, el que más motivó a todos los muchachos del colegio y el que hizo más conciliaciones”, explica.
Douglas cuenta que se metió en el cuento hace tres años, cuando participó en un diplomado de conciliación en equidad y en su colegio lo solicitaron para impulsar el proyecto.
“Lo mejor es que podemos ayudar a los muchachos y a la institución a progresar en el sentido de la ética y la paz”, aseguró.
Douglas estuvo entre los mejores conciliadores de cada una de las instituciones participantes, premiados en la jornada de ayer gracias a la escogencia de sus compañeros de colegio. LA TARDE
· “No se busca que desaparezcan los conflictos sino la violencia con la que los tratamos”
Sania Salazar Gómez- 28 OCT 2008- PEREIRA, ColombiaProblemas por préstamo de objetos, chismes, diferencia de gustos y apodos son las situaciones por las que más se generan conflictos en las aulas de clase, aseguraron los pequeños que ejercen la figura de conciliadores ayer durante el Tercer Encuentro de Conciliadores Escolares de Paz, una actividad que se realiza hace tres años para unir a los niños que se están formando en el arte de la resolución pacífica de conflictos.
Según la experiencia de Luz Marina Gaviria, Directora del Centro de Arbitraje y conciliación de la Cámara de Comercio de Pereira, el maltrato y las peleas por novios o novias son factores que también encienden la llama de los problemas entre alumnos.
“Con este proyecto no se busca que desaparezcan los conflictos sino la violencia con la que los tratamos”, explicó Gaviria.
Johnatan Andrés Lopera, estudiante de séptimo grado del colegio Byron Gaviria y conciliador, indicó que en su institución se han presentado casos de alumnos que llevan problemas intrafamiliares, como el caso de una madre que le pegó a un niño porque se demoró mucho en la tienda, problema que arreglaron por medio de uno de los conciliadores.
A la hora de conciliar saber escuchar es lo más difícil, según explicó Yeison Camilo Cardona, conciliador del colegio Jesús María Ormaza.
El encuentro
La actividad se realizó ayer por la mañana en el centro de Exposiciones, Ferias y Convenciones Expofuturo donde se reunieron 150 alumnos de siete colegios, además de 30 tutores y 12 funcionarios de Terpel.
Los Conciliadores Escolares de Paz, quienes cursan entre tercero de primaria y grado 11, reciben educación en valores, resolución de conflictos y otras materias que los convierten en veedores y mediadores cuando de problemas se trata; la esencia de este programa es empoderar a los niños y jóvenes del liderazgo necesario para que no se requiera de la autoridad para dar solución a conflictos de diverso tipo.
Al proceso se unió la Organización Terpel, que está patrocinando el segundo nivel de conciliación, que con el apoyo del Sena, brinda a los alumnos de grado once la posibilidad de capacitarse y posteriormente trabajar como isleros de estaciones de servicio.
Colegios participantes
-
•Jesús María Ormaza
•San Fernando
•La Villa
•Hans Drews Arango
•Bayron Gaviria
•Gabriel Trujillo
•Instituto Boyacá
Uno de los mejores
A los 16 años Douglas M. es todo un duro en el tema de la resolución de conflictos, no en vano fue escogido como el mejor conciliador de la Ins-titución Educativa Gabriel Trujillo, de Caimalito.
“Desde el principio fui el que más ayudó, el que más motivó a todos los muchachos del colegio y el que hizo más conciliaciones”, explica.
Douglas cuenta que se metió en el cuento hace tres años, cuando participó en un diplomado de conciliación en equidad y en su colegio lo solicitaron para impulsar el proyecto.
“Lo mejor es que podemos ayudar a los muchachos y a la institución a progresar en el sentido de la ética y la paz”, aseguró.
Douglas estuvo entre los mejores conciliadores de cada una de las instituciones participantes, premiados en la jornada de ayer gracias a la escogencia de sus compañeros de colegio. LA TARDE

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