El mal uso de las nuevas tecnologías alcanza al 15% de jóvenes
Se convierte en adicción cuando perjudica a su vida cotidiana
↓ El móvil, principal 'juguete' de los menores de 15 años al que dedican 25 euros cada mes
· Aumenta en un 50% en sólo un lustro el número de niños y adolescentes que disponen de un teléfono celular propio, que se ha convertido en una necesidad
Manu Mediavilla- 2 NOV 2008- Madrid (COLPISA)
El salto del mal uso de las nuevas tecnologías (el problema alcanza al 15% de adolescentes y jóvenes) a la adicción, se produce “cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales”. Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la Fundación Gaudium, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas “para evitar el malestar que causa el no hacerlo”, para calmar la “sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a Internet o no saber quién ha entrado en tu red social”.
Aunque la experta rechaza el alarmismo contra esas nuevas tecnologías que ofrecen enormes posibilidades educativas y sociales, el problema del mal uso está aquí y necesita un abordaje riguroso. Es lo que pretende la Fundación Gaudium al organizar los días 21 y 22 unas Jornadas científicas para analizar a fondo la cuestión, que tiene tantos perfiles (Internet y juegos interactivos, móvil y videojuegos, chat y redes sociales) como enfoques preventivos y terapéuticos. El encuentro será enmarcado por sendas ponencias de los psicólogos clínicos Enrique Echeburúa y Francisco Labrador, y concluirá con un taller de una autoridad mundial en la materia, el estadounidense David Greenfield, sobre cómo tratar la adicción a la red de redes.
Primeros datos
Hay pocos estudios todavía sobre el alcance del enganche tecnológico, pero los suficientes para confirmar su existencia, que, además, va asociada muchas veces al consumo abusivo de sustancias. Mayorga recuerda que el problema ya ha llamado a la puerta de Proyecto Hombre, donde rondaría el 5% de casos, y la cifra sube al 10-15% en su propia consulta. Según una investigación de Madrid Salud con chavales y jóvenes de 12 a 25 años, el 4,5% abusa de la navegación por Internet, el 8,1% hace un uso compulsivo del móvil
y el 4,1% admite problemas con el chat. Según otro trabajo del Defensor del Menor madrileño, un 37% de menores necesita conectarse con frecuencia, un 38% desarrolla reacciones adversas si se le priva del móvil y el 14% confiesa su enganche a algún videojuego.
La utilización masiva de las nuevas tecnologías en España (con apenas 10-15 años, el 94,1% tiene ordenador, el 82,2% Internet y el 65,8% móvil) plantea un importante reto sobre su buen uso. La personalidad influye mucho, apunta Mayorgas, y el riesgo de adicción crece cuando la autoestima es baja y escasean el espíritu positivo y las habilidades sociales. De hecho, el enganche tecnológico suele esconder problemas personales, familiares y sociales. “Los padres llegan a la consulta por problemas de estudios de sus hijos, o porque es tímido y le cuesta relacionarse”, señala la experta, “pero lo que hay en realidad es un problema de relación, no que sea simplemente introvertido”.
Autoestima protectora
Al fondo se dejan ver casi siempre prácticas de mínima sociabilidad, como el virtual aislamiento “en su cueva o miniapartamento”, en esa habitación infantil o juvenil en la que “hay de todo --baño, ordenador, videoconsola—, menos cocina, pero se les lleva la bandeja con comida”. Y esa “soledad” se produce justo cuando los menores, como recalca Mayorgas, tienen más “necesidad de orientación en una etapa de crecimiento personal”.
De ahí la primera receta protectora contra la adicción tecnológica de los chavales: “inculcarles fortaleza”, favorecer su autoestima para “aumentar su capacidad de enfrentarse a situaciones complicadas y solucionar problemas sin recurrir a sustancias ni a otra cosa”. Se trata de “reestructurar su esquema mental” para que puedan abordar esas “situaciones de manera serena y no agresiva” y para que, en vez de dejarse llevar por modas o presiones de grupo, “sepan decir no y sentirse bien”.
Precauciones y compromiso
Sobre esa base de fortaleza psicológica, a los padres les caben tareas claves. Algunas de simple precaución, como colocar el teléfono, el ordenador, la videoconsola o el televisor “en sitios de uso común” donde puedan ser compartidos; o como “observar y controlar el tiempo y el uso adecuado” de las nuevas tecnologías, para asegurarse de que no impida otras actividades, como salir al parque, ni otras formas de juego y ocio más sociables. “No hay que hacerlo con ánimo de espionaje, ni se necesita conocer todo”, aclara la psicóloga de la Fundación Gaudium, “pero sí saber por dónde y con quién se están moviendo”. En suma, trasladar al ámbito tecnológico la lógica curiosidad de los progenitores por conocer las amistades de sus hijos.
Pero eso debería exigirles una contrapartida. Mayorgas recomienda que los padres aprendan informática, “trasteen con el ordenador, prueben los videojuegos” para comprobar si su recomendación de edad es adecuada, y se asomen a las redes sociales. Y que den ejemplo. Empezando por liberarse ellos mismos de la obsesión por el móvil, y acabando por su indirecta “incitación a los videojuegos” con el típico “vete a jugar, que me voy a echar la siesta”.
Consejos preventivos
La propia Fundación Gaudium, que desde su creación había centrado su actividad en las ludopatías, ha sido testigo del surgimiento de esa novedosa adicción tecnológica al ver llegar los primeros casos a sus terapeutas. Eran los años 2003-2004, y ello le hizo impulsar la investigación y prevención, que acabaría concretándose un par de años después en Avanzamos, que Mayorga describe como un “proyecto pionero de prevención escolar, único por su metodología de formación de niños, padres y, si el centro lo pide, profesores”. Dirigido al alumnado de Quinto y Sexto de Primaria, por él han pasado ya 11.000 estudiantes y padres, que serán 20.000 cuando acabe el curso en junio.
En cuanto a consejos preventivos básicos, considera fundamental “no fiarse de lo que cuente una persona desconocida”, porque ni las fotografías ni las ‘webcam’ ofrecen garantía total. De hecho, como contó Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, en una Jornada de Buenas Prácticas en el Uso de las Nuevas Tecnologías organizada por los Ministerios de Industria y de Educación, en ámbitos pedófilos circula ya un programa que, tras grabar lo que hace un menor durante una charla con cámara, es “capaz de invertirlo y proyectarlo en otra conversación”, lo que le permite “aparecer como si fuera el menor” para intentar ganarse con más facilidad la confianza de su víctima.
Otra recomendación es no colgar fotografías que ayuden a identificarte. A la hora de “guardar la privacidad, los chavales son carne de cañón”, alerta Mayorgas, que compara el subir la propia imagen con “regalar tu foto a millones de personas” que no conoces. Cánovas comparte esa preocupación por “la facilidad con la que los adultos pueden recoger datos de menores” en las redes sociales de Internet. “En poco tiempo –remacha-- puedes obtener información sobre ese niño que no tiene ni su profesor. Y es fácil de identificar físicamente”. COLPISA
Tiempo atrás, el regalo estrella en una primera comunión era el reloj de pulsera, que se convertía en objeto de culto para el beneficiario. Aun así, no eran pocos los padres que advertían a sus hijos cuando recibían el preciado agasajo: «¿Guárdalo bien para cuando seas mayor!». Ahora, regalar un reloj en una primera comunión es una pérdida de tiempo y de dinero: a esa edad, el menor ya acumula al menos dos o tres en su poder. Lo que manda en la actualidad es comprarle al protagonista de la celebración un teléfono móvil que lleve incorporadas todas las prestaciones tecnológicas posibles. Estamos hablando de niños de 8, 9 o 10 años de edad.
El uso del celular es en este tiempo la norma general en los menores que 15 años, según el último estudio realizado al respecto por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, según la citada fuente, en Granada dos de cada tres chavales con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años gozan de teléfono móvil propio.
El uso de estos aparatos ha llegado a convertirse en una necesidad para este sector de la población pese a su temprana edad, y se da la circunstancia de que, en numerosos casos, quien no dispone de móvil es visto por los miembros de su grupo como alguien inferior o, utilizando el lenguaje al uso, un 'pringao'.
Los datos del INE evidencian que la utilización del móvil ha aumentado de una forma espectacular en los últimos cuatro años. Y es en 2004 el porcentaje de menores de 15 años que poseía uno de estos artilugios se situaba en el 41%, mientras que en la actualidad, según los datos que acaba de actualizar el INE, se eleva al 64%.
Más de la mitad
Es decir, el número de menores de 15 años que poseen un celular propio ha aumentado en más de la mitad en menos de un lustro en la provincia de Granada.
Así se desprende de la última Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en los hogares. Pese a que los porcentajes citados son elevados, Granada se sitúa ligeramente por debajo de la media española, cifrada en el 65,8%, según el INE.
Aunque el móvil tiene una enorme aceptación entre los niños y adolescentes, no alcanza todavía a otras tecnologías que son más utilizadas por ellos. Por ejemplo, el 90% de los chavales de este tramo de edad usa habitualmente el ordenador personal, mientras que el 75% recurre con gran frecuencia a Internet.
Pero además de estos datos, son interesantes los resultados de otros trabajos realizados sobre los menores de edad y el teléfono móvil. Por ejemplo, un amplio estudio realizado por la entidad Protégeles concluye que en el citado tramo de edad el gasto medio de los chavales que usan teléfono móvil es de unos 25 al mes.
Los que menos gasto realizan suelen quedarse en torno a los 12 euros mensuales, mientras que en el otro extremo hay un 7% de niños y adolescentes que pasan de los 40 euros al mes según ellos mismos reconocen.
Hay otra conclusión: «Un 11% de los menores con teléfono móvil afirma haber llegado a engañar o mentir a sus padres, e incluso en alguna ocasión a sustraer dinero -normalmente en casa- para poder recargar su saldo».
Lo de menos es hablar
Esta entidad -que es una asociación sin ánimo de lucro que pretende mejorar la seguridad de los menores con las nuevas tecnologías-, establece también que es muy llamativo el hecho de que el teléfono móvil «no es utilizado por los menores como tal, salvo en contadas ocasiones». Esto es lo que dice: «Hablar con otras personas utilizando la voz y en tiempo real es casi la función menos utilizada del terminal. Observamos que sólo el 24%, realiza llamadas telefónicas con su móvil casi a diario».
El uso principal del móvil no es el de hablar, sino el de enviar mensajes mensajes cortos de texto -SMS- para estar en contacto con los amigos.
Del trabajo de Protégeles se desprenden más datos llamativos. Por ejemplo, casi el 80% de los menores con móvil ya ha tenido más de un aparato de su propiedad. De éllos, el 24% tiene ya su tercer teléfono y otro 24%, el cuarto. IDEAL [contiene COMENTARIOS]
___
PS
09.11.08 - TANIA AGÚNDEZ (HOY.es)
Varios niños utilizan sus teléfonos móviles para realizar llamadas y enviar mensajes de texto. / HOY
En un cumpleaños o el Día de Reyes. Estos son los momentos más señalados en los que los adolescentes reciben como regalo un teléfono móvil. Pero en la actualidad es frecuente que al joven que hace la primera comunión se le obsequie con uno de estos aparatos que lleva incorporadas todas las prestaciones tecnológicas de última moda. Se trata de niños de unos 9 o 10 años de edad.
Según el último estudio realizado al respecto por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el uso del celular entre los menores de 15 años es algo general. La citada fuente refleja que en Extremadura 8 de cada 10 chavales entre 10 y 15 años disponen de teléfono móvil propio.
Pese a su temprana edad, la posesión y uso de estos artefactos ha llegado a convertirse en una práctica habitual para este sector de la población. Los datos del INE reflejan que la utilización del móvil ha aumentado de una manera destacada en los últimos cuatro años. Si en 2004 el porcentaje de menores de 15 años que tenía uno de estos aparatos estaba en el 52,3%, actualmente esta cifra se eleva al 78,5%, el mayor porcentaje existente en todo el territorio nacional.
La situación no comienza a ser preocupante ahora, ya que hace algunos años la Consejería de Educación intentó regular la utilización del teléfono móvil en las aulas. Así, se prohibió el uso de estos artilugios en todos los centros educativos. «Es verdad que un porcentaje alto de alumnos tienen móvil propio, y aunque no se puede impedir su posesión sí se prohíbe su uso. En el caso de que un profesor detecte que un alumno está utilizando el móvil en las aulas, el docente se lo quita y lo entrega a Jefatura de Estudios. Los padres tienen que venir a recogerlo», dice Fernando Espada Lavado, director del IES Rodríguez Moñino de Badajoz.
Ni en los recreos
De hecho, en los recreos tampoco está permitido su uso, ya que la prohibición se refiere al 'recinto escolar'. «Aunque aquí no se ha dado la situación, no queremos que se den casos en los que se graban unos a otros en situaciones anormales. Por eso, recomendamos que no lo traigan porque es un distractor muy importante».
Según José Antonio Ruíz Cerro, psicólogo y director de CEPS Multiprofesional, las llamadas de atención de los profesores a sus alumnos por esta cuestión es continua en las aulas. «Una de las consecuencias negativas que tiene el uso del móvil es que perturba la conducta en clase. En muchas ocasiones, los chicos buscan al profesor para enfadarlo, y luego grabarlo con el móvil. Aunque existe una norma que prohíbe su uso en el centro, no sé la efectividad de poder ponerla en práctica y el cumplimiento que hacen ellos».
Este es uno de los inconvenientes que aprecia este psicólogo en cuanto a la posesión de celulares por menores de 15 años. Apunta también que otra consecuencias negativa es el hecho de que no se conozcan con exactitud los perjuicios que estos artefactos tienen para la salud. «No sabemos los efectos que produce la radiación, por pequeña que sea, y menos en personas que está en desarrollo».
Estos expertos destacan que la ventaja, y con ello el principal motivo por el que los adolescentes poseen móviles a una edad tan temprana, es porque permite a los padres controlar y comunicarse con sus hijos. «Les da mucha tranquilidad tener localizados a sus hijos». De hecho, el director del IES 'Rodríguez Moñino' asegura que sobre esta cuestión hay discrepancias en la comunidad educativa. «Cuando comunicamos a los padres en el Consejo Escolar las instrucciones de prohibir el uso del móvil en el recinto escolar, muchos se mostraron en contra».
Uso racional
Tanto Fernando Espada Lavado como José Antonio Ruíz, no se posicionan en contra de que los adolescentes usen las nuevas tecnologías, pero indican que deben de hacerlo con responsabilidad. «No se puede ir en contra de los tiempos, pero tienen que hacer un uso responsable de la tecnología, sino puede ser peligroso y convertirse en una amenaza. El móvil puede ser una buena herramienta siempre que los jóvenes lo usen bien», dice Fernando. Para el director del IES Rodríguez Moñino el mayor problema que puede plantear el móvil en los adolescentes es la adicción. «Hay que preocuparse cuando el joven no es capaz de controlar el tiempo que pasa con el teléfono. Es el gran peligro, por eso hay que hacer un uso racional del móvil. Prohibir no es la solución, porque eso incita a la tenencia y al uso. Creo que lo que hay que hacer es educar y enseñar a utilizarlo».
Para el director de CEPS Multiprofesional, los padres son los principales responsables de que los niños posean de una manera tan prematura teléfonos móviles. «No estoy en contra ni veo mal que los jóvenes tengan teléfono móvil, pero todo en su justa medida. Si los chavales tienen tan jóvenes teléfonos móviles es porque los padres no saben decir que no. En casa mandan los niños, ellos saben muy bien cómo persuadir a los padres para que se lo compren».
El hecho de que los móviles tengan cada vez más opciones de uso hace pensar a Artemio Baigorri, sociólogo y profesor de la Universidad de Extremadura, que es un sucedáneo del ordenador. «El que tiene un ordenador en condiciones, y acceso a Internet en casa, utiliza el teléfono móvil para lo que es, para hablar. Creo que la gente que tiene una infraestructura telemática de calidad en casa, no tiene en gran medida la necesidad de usar el móvil nada más que para comunicarse».
HOY
Norián Muñoz - 06/11/2008 TARRAGONA (DIARI TARRAGONA)
Once de la mañana, hora del patio en un instituto de Tarragona. La escena se repite, en una mano el bocadillo y, en la otra el teléfono móvil. No debería ser de extrañar si se tiene en cuenta que el 62,4% de los niños entre 10 y 15 años tiene teléfono móvil, (lo que pone en la calle 237.930 terminales en manos de niños). En el grupo de 16 a 24 años la tenencia de móvil es casi universal, llega al 98,3%, según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre equipamiento y uso de las tecnologías de la información y comunicación en los hogares españoles.
Pero si las cifras en sí mismas ya podrían preocupar, más lo hace el hecho de que el mal uso de las nuevas tecnologías ya abarcaría al 15% de adolescentes y jóvenes, según un estudio de la Fundación Gaudium. Y de ese mal uso, el siguiente paso es la adicción, que se produce "cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales". Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la fundación, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas "para evitar el malestar que causa el no hacerlo", para calmar la "sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a internet o no saber quién ha entrado en tu red social".
‘No podría vivir desconectada'
Hay pocos estudios todavía sobre el alcance del enganche tecnológico, pero los suficientes para confirmar su existencia. Según una investigación de Madrid Salud con chavales y jóvenes de 12 a 25 años, el 4,5% abusa de la navegación por Internet, el 8,1% hace un uso compulsivo del móvil y el 4,1% admite problemas con el chat. Según otro trabajo del Defensor del Menor madrileño, un 37% de menores necesita conectarse con frecuencia, un 38% desarrolla reacciones adversas si se le priva del móvil y el 14% confiesa su enganche a algún videojuego.
Y, sin salir del mismo corro de chavales del instituto de Tarragona se les pregunta para qué usan el móvil. Unos lo emplean sobre todo para enviar mensajes, otros para llamar a los amigos, que no a los padres, porque todos reconocen que a los progenitores sólo se les hacen «llamadas perdidas».
El conflicto de la cuenta
La llegada a casa de la cuenta del móvil suele ser fuente de conflictos, una joven de 16 años reconoce que está castigada sin móvil porque la cuenta del mes anterior llegó a los 140 euros, pero el chico que está a su lado, de 18 años dice que «eso no es nada, yo me llegué a gastar 600 euros en la cuenta del móvil en un mes. Fue cuando trabajaba como guardia de seguridad, era un trabajo muy aburrido. Ahora que he vuelto a estudiar y mis padres son los que pagan la cuenta he bajado hasta los 50 euros mensuales», dice.
En este grupo el uso de internet también es intenso. Una joven reconoce que, mientras está en su casa, aunque no esté delante de la pantalla del ordenador, siempre está conectado y pendiente del messenger «No podría vivir desconectada», reconoce. El resto dice que sólo se conecta unas dos o tres horas al día.
La utilización masiva de las nuevas tecnologías en Catalunya (con apenas 10 a 15 años, el 94,6% tiene ordenador y el 86,9% internet ) plantea un importante reto sobre su buen uso.
La personalidad influye mucho, apunta Mayorgas, y el riesgo de adicción crece cuando la autoestima es baja y escasean el espíritu positivo y las habilidades sociales. De hecho, el enganche tecnológico suele esconder problemas personales, familiares y sociales. "Los padres llegan a la consulta por problemas de estudios de sus hijos, o porque es tímido y le cuesta relacionarse", señala la experta, "pero lo que hay en realidad es un problema de relación y no es que sea simplemente introvertido".
DT
Se convierte en adicción cuando perjudica a su vida cotidiana
↓ El móvil, principal 'juguete' de los menores de 15 años al que dedican 25 euros cada mes
· Aumenta en un 50% en sólo un lustro el número de niños y adolescentes que disponen de un teléfono celular propio, que se ha convertido en una necesidad
Manu Mediavilla- 2 NOV 2008- Madrid (COLPISA)
El salto del mal uso de las nuevas tecnologías (el problema alcanza al 15% de adolescentes y jóvenes) a la adicción, se produce “cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales”. Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la Fundación Gaudium, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas “para evitar el malestar que causa el no hacerlo”, para calmar la “sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a Internet o no saber quién ha entrado en tu red social”.
Aunque la experta rechaza el alarmismo contra esas nuevas tecnologías que ofrecen enormes posibilidades educativas y sociales, el problema del mal uso está aquí y necesita un abordaje riguroso. Es lo que pretende la Fundación Gaudium al organizar los días 21 y 22 unas Jornadas científicas para analizar a fondo la cuestión, que tiene tantos perfiles (Internet y juegos interactivos, móvil y videojuegos, chat y redes sociales) como enfoques preventivos y terapéuticos. El encuentro será enmarcado por sendas ponencias de los psicólogos clínicos Enrique Echeburúa y Francisco Labrador, y concluirá con un taller de una autoridad mundial en la materia, el estadounidense David Greenfield, sobre cómo tratar la adicción a la red de redes.
Primeros datos
Hay pocos estudios todavía sobre el alcance del enganche tecnológico, pero los suficientes para confirmar su existencia, que, además, va asociada muchas veces al consumo abusivo de sustancias. Mayorga recuerda que el problema ya ha llamado a la puerta de Proyecto Hombre, donde rondaría el 5% de casos, y la cifra sube al 10-15% en su propia consulta. Según una investigación de Madrid Salud con chavales y jóvenes de 12 a 25 años, el 4,5% abusa de la navegación por Internet, el 8,1% hace un uso compulsivo del móvil
y el 4,1% admite problemas con el chat. Según otro trabajo del Defensor del Menor madrileño, un 37% de menores necesita conectarse con frecuencia, un 38% desarrolla reacciones adversas si se le priva del móvil y el 14% confiesa su enganche a algún videojuego. La utilización masiva de las nuevas tecnologías en España (con apenas 10-15 años, el 94,1% tiene ordenador, el 82,2% Internet y el 65,8% móvil) plantea un importante reto sobre su buen uso. La personalidad influye mucho, apunta Mayorgas, y el riesgo de adicción crece cuando la autoestima es baja y escasean el espíritu positivo y las habilidades sociales. De hecho, el enganche tecnológico suele esconder problemas personales, familiares y sociales. “Los padres llegan a la consulta por problemas de estudios de sus hijos, o porque es tímido y le cuesta relacionarse”, señala la experta, “pero lo que hay en realidad es un problema de relación, no que sea simplemente introvertido”.
Autoestima protectora
Al fondo se dejan ver casi siempre prácticas de mínima sociabilidad, como el virtual aislamiento “en su cueva o miniapartamento”, en esa habitación infantil o juvenil en la que “hay de todo --baño, ordenador, videoconsola—, menos cocina, pero se les lleva la bandeja con comida”. Y esa “soledad” se produce justo cuando los menores, como recalca Mayorgas, tienen más “necesidad de orientación en una etapa de crecimiento personal”.
De ahí la primera receta protectora contra la adicción tecnológica de los chavales: “inculcarles fortaleza”, favorecer su autoestima para “aumentar su capacidad de enfrentarse a situaciones complicadas y solucionar problemas sin recurrir a sustancias ni a otra cosa”. Se trata de “reestructurar su esquema mental” para que puedan abordar esas “situaciones de manera serena y no agresiva” y para que, en vez de dejarse llevar por modas o presiones de grupo, “sepan decir no y sentirse bien”.
Precauciones y compromiso
Sobre esa base de fortaleza psicológica, a los padres les caben tareas claves. Algunas de simple precaución, como colocar el teléfono, el ordenador, la videoconsola o el televisor “en sitios de uso común” donde puedan ser compartidos; o como “observar y controlar el tiempo y el uso adecuado” de las nuevas tecnologías, para asegurarse de que no impida otras actividades, como salir al parque, ni otras formas de juego y ocio más sociables. “No hay que hacerlo con ánimo de espionaje, ni se necesita conocer todo”, aclara la psicóloga de la Fundación Gaudium, “pero sí saber por dónde y con quién se están moviendo”. En suma, trasladar al ámbito tecnológico la lógica curiosidad de los progenitores por conocer las amistades de sus hijos.
Pero eso debería exigirles una contrapartida. Mayorgas recomienda que los padres aprendan informática, “trasteen con el ordenador, prueben los videojuegos” para comprobar si su recomendación de edad es adecuada, y se asomen a las redes sociales. Y que den ejemplo. Empezando por liberarse ellos mismos de la obsesión por el móvil, y acabando por su indirecta “incitación a los videojuegos” con el típico “vete a jugar, que me voy a echar la siesta”.
Consejos preventivos
La propia Fundación Gaudium, que desde su creación había centrado su actividad en las ludopatías, ha sido testigo del surgimiento de esa novedosa adicción tecnológica al ver llegar los primeros casos a sus terapeutas. Eran los años 2003-2004, y ello le hizo impulsar la investigación y prevención, que acabaría concretándose un par de años después en Avanzamos, que Mayorga describe como un “proyecto pionero de prevención escolar, único por su metodología de formación de niños, padres y, si el centro lo pide, profesores”. Dirigido al alumnado de Quinto y Sexto de Primaria, por él han pasado ya 11.000 estudiantes y padres, que serán 20.000 cuando acabe el curso en junio.
En cuanto a consejos preventivos básicos, considera fundamental “no fiarse de lo que cuente una persona desconocida”, porque ni las fotografías ni las ‘webcam’ ofrecen garantía total. De hecho, como contó Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, en una Jornada de Buenas Prácticas en el Uso de las Nuevas Tecnologías organizada por los Ministerios de Industria y de Educación, en ámbitos pedófilos circula ya un programa que, tras grabar lo que hace un menor durante una charla con cámara, es “capaz de invertirlo y proyectarlo en otra conversación”, lo que le permite “aparecer como si fuera el menor” para intentar ganarse con más facilidad la confianza de su víctima.
Otra recomendación es no colgar fotografías que ayuden a identificarte. A la hora de “guardar la privacidad, los chavales son carne de cañón”, alerta Mayorgas, que compara el subir la propia imagen con “regalar tu foto a millones de personas” que no conoces. Cánovas comparte esa preocupación por “la facilidad con la que los adultos pueden recoger datos de menores” en las redes sociales de Internet. “En poco tiempo –remacha-- puedes obtener información sobre ese niño que no tiene ni su profesor. Y es fácil de identificar físicamente”. COLPISA
El móvil, principal 'juguete' de los menores de 15 años
RAFA LÓPEZ 3 noviembre 2008 GRANADA (IDEAL)Tiempo atrás, el regalo estrella en una primera comunión era el reloj de pulsera, que se convertía en objeto de culto para el beneficiario. Aun así, no eran pocos los padres que advertían a sus hijos cuando recibían el preciado agasajo: «¿Guárdalo bien para cuando seas mayor!». Ahora, regalar un reloj en una primera comunión es una pérdida de tiempo y de dinero: a esa edad, el menor ya acumula al menos dos o tres en su poder. Lo que manda en la actualidad es comprarle al protagonista de la celebración un teléfono móvil que lleve incorporadas todas las prestaciones tecnológicas posibles. Estamos hablando de niños de 8, 9 o 10 años de edad.
El uso del celular es en este tiempo la norma general en los menores que 15 años, según el último estudio realizado al respecto por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Así, según la citada fuente, en Granada dos de cada tres chavales con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años gozan de teléfono móvil propio.
El uso de estos aparatos ha llegado a convertirse en una necesidad para este sector de la población pese a su temprana edad, y se da la circunstancia de que, en numerosos casos, quien no dispone de móvil es visto por los miembros de su grupo como alguien inferior o, utilizando el lenguaje al uso, un 'pringao'.
Los datos del INE evidencian que la utilización del móvil ha aumentado de una forma espectacular en los últimos cuatro años. Y es en 2004 el porcentaje de menores de 15 años que poseía uno de estos artilugios se situaba en el 41%, mientras que en la actualidad, según los datos que acaba de actualizar el INE, se eleva al 64%.
Más de la mitad
Es decir, el número de menores de 15 años que poseen un celular propio ha aumentado en más de la mitad en menos de un lustro en la provincia de Granada.
Así se desprende de la última Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación en los hogares. Pese a que los porcentajes citados son elevados, Granada se sitúa ligeramente por debajo de la media española, cifrada en el 65,8%, según el INE.
Aunque el móvil tiene una enorme aceptación entre los niños y adolescentes, no alcanza todavía a otras tecnologías que son más utilizadas por ellos. Por ejemplo, el 90% de los chavales de este tramo de edad usa habitualmente el ordenador personal, mientras que el 75% recurre con gran frecuencia a Internet.
Pero además de estos datos, son interesantes los resultados de otros trabajos realizados sobre los menores de edad y el teléfono móvil. Por ejemplo, un amplio estudio realizado por la entidad Protégeles concluye que en el citado tramo de edad el gasto medio de los chavales que usan teléfono móvil es de unos 25 al mes.
Los que menos gasto realizan suelen quedarse en torno a los 12 euros mensuales, mientras que en el otro extremo hay un 7% de niños y adolescentes que pasan de los 40 euros al mes según ellos mismos reconocen.
Hay otra conclusión: «Un 11% de los menores con teléfono móvil afirma haber llegado a engañar o mentir a sus padres, e incluso en alguna ocasión a sustraer dinero -normalmente en casa- para poder recargar su saldo».
Lo de menos es hablar
Esta entidad -que es una asociación sin ánimo de lucro que pretende mejorar la seguridad de los menores con las nuevas tecnologías-, establece también que es muy llamativo el hecho de que el teléfono móvil «no es utilizado por los menores como tal, salvo en contadas ocasiones». Esto es lo que dice: «Hablar con otras personas utilizando la voz y en tiempo real es casi la función menos utilizada del terminal. Observamos que sólo el 24%, realiza llamadas telefónicas con su móvil casi a diario».
El uso principal del móvil no es el de hablar, sino el de enviar mensajes mensajes cortos de texto -SMS- para estar en contacto con los amigos.
Del trabajo de Protégeles se desprenden más datos llamativos. Por ejemplo, casi el 80% de los menores con móvil ya ha tenido más de un aparato de su propiedad. De éllos, el 24% tiene ya su tercer teléfono y otro 24%, el cuarto. IDEAL [contiene COMENTARIOS]
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PS
El móvil, el juguete del adolescente
Los expertos indican que no están en contra de que los chavales posean teléfono móvil, aunque afirman que es necesario un uso responsable de este artefacto09.11.08 - TANIA AGÚNDEZ (HOY.es)
Varios niños utilizan sus teléfonos móviles para realizar llamadas y enviar mensajes de texto. / HOY
En un cumpleaños o el Día de Reyes. Estos son los momentos más señalados en los que los adolescentes reciben como regalo un teléfono móvil. Pero en la actualidad es frecuente que al joven que hace la primera comunión se le obsequie con uno de estos aparatos que lleva incorporadas todas las prestaciones tecnológicas de última moda. Se trata de niños de unos 9 o 10 años de edad.
Según el último estudio realizado al respecto por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el uso del celular entre los menores de 15 años es algo general. La citada fuente refleja que en Extremadura 8 de cada 10 chavales entre 10 y 15 años disponen de teléfono móvil propio.
Pese a su temprana edad, la posesión y uso de estos artefactos ha llegado a convertirse en una práctica habitual para este sector de la población. Los datos del INE reflejan que la utilización del móvil ha aumentado de una manera destacada en los últimos cuatro años. Si en 2004 el porcentaje de menores de 15 años que tenía uno de estos aparatos estaba en el 52,3%, actualmente esta cifra se eleva al 78,5%, el mayor porcentaje existente en todo el territorio nacional.
La situación no comienza a ser preocupante ahora, ya que hace algunos años la Consejería de Educación intentó regular la utilización del teléfono móvil en las aulas. Así, se prohibió el uso de estos artilugios en todos los centros educativos. «Es verdad que un porcentaje alto de alumnos tienen móvil propio, y aunque no se puede impedir su posesión sí se prohíbe su uso. En el caso de que un profesor detecte que un alumno está utilizando el móvil en las aulas, el docente se lo quita y lo entrega a Jefatura de Estudios. Los padres tienen que venir a recogerlo», dice Fernando Espada Lavado, director del IES Rodríguez Moñino de Badajoz.
Ni en los recreos
De hecho, en los recreos tampoco está permitido su uso, ya que la prohibición se refiere al 'recinto escolar'. «Aunque aquí no se ha dado la situación, no queremos que se den casos en los que se graban unos a otros en situaciones anormales. Por eso, recomendamos que no lo traigan porque es un distractor muy importante».
Según José Antonio Ruíz Cerro, psicólogo y director de CEPS Multiprofesional, las llamadas de atención de los profesores a sus alumnos por esta cuestión es continua en las aulas. «Una de las consecuencias negativas que tiene el uso del móvil es que perturba la conducta en clase. En muchas ocasiones, los chicos buscan al profesor para enfadarlo, y luego grabarlo con el móvil. Aunque existe una norma que prohíbe su uso en el centro, no sé la efectividad de poder ponerla en práctica y el cumplimiento que hacen ellos».
Este es uno de los inconvenientes que aprecia este psicólogo en cuanto a la posesión de celulares por menores de 15 años. Apunta también que otra consecuencias negativa es el hecho de que no se conozcan con exactitud los perjuicios que estos artefactos tienen para la salud. «No sabemos los efectos que produce la radiación, por pequeña que sea, y menos en personas que está en desarrollo».
Estos expertos destacan que la ventaja, y con ello el principal motivo por el que los adolescentes poseen móviles a una edad tan temprana, es porque permite a los padres controlar y comunicarse con sus hijos. «Les da mucha tranquilidad tener localizados a sus hijos». De hecho, el director del IES 'Rodríguez Moñino' asegura que sobre esta cuestión hay discrepancias en la comunidad educativa. «Cuando comunicamos a los padres en el Consejo Escolar las instrucciones de prohibir el uso del móvil en el recinto escolar, muchos se mostraron en contra».
Uso racional
Tanto Fernando Espada Lavado como José Antonio Ruíz, no se posicionan en contra de que los adolescentes usen las nuevas tecnologías, pero indican que deben de hacerlo con responsabilidad. «No se puede ir en contra de los tiempos, pero tienen que hacer un uso responsable de la tecnología, sino puede ser peligroso y convertirse en una amenaza. El móvil puede ser una buena herramienta siempre que los jóvenes lo usen bien», dice Fernando. Para el director del IES Rodríguez Moñino el mayor problema que puede plantear el móvil en los adolescentes es la adicción. «Hay que preocuparse cuando el joven no es capaz de controlar el tiempo que pasa con el teléfono. Es el gran peligro, por eso hay que hacer un uso racional del móvil. Prohibir no es la solución, porque eso incita a la tenencia y al uso. Creo que lo que hay que hacer es educar y enseñar a utilizarlo».
Para el director de CEPS Multiprofesional, los padres son los principales responsables de que los niños posean de una manera tan prematura teléfonos móviles. «No estoy en contra ni veo mal que los jóvenes tengan teléfono móvil, pero todo en su justa medida. Si los chavales tienen tan jóvenes teléfonos móviles es porque los padres no saben decir que no. En casa mandan los niños, ellos saben muy bien cómo persuadir a los padres para que se lo compren».
El hecho de que los móviles tengan cada vez más opciones de uso hace pensar a Artemio Baigorri, sociólogo y profesor de la Universidad de Extremadura, que es un sucedáneo del ordenador. «El que tiene un ordenador en condiciones, y acceso a Internet en casa, utiliza el teléfono móvil para lo que es, para hablar. Creo que la gente que tiene una infraestructura telemática de calidad en casa, no tiene en gran medida la necesidad de usar el móvil nada más que para comunicarse».
HOY
‘Me gasté 600 euros en móvil’
El 62,4% de los niños catalanes de 10 a 15 años tiene un terminal propioNorián Muñoz - 06/11/2008 TARRAGONA (DIARI TARRAGONA)
Once de la mañana, hora del patio en un instituto de Tarragona. La escena se repite, en una mano el bocadillo y, en la otra el teléfono móvil. No debería ser de extrañar si se tiene en cuenta que el 62,4% de los niños entre 10 y 15 años tiene teléfono móvil, (lo que pone en la calle 237.930 terminales en manos de niños). En el grupo de 16 a 24 años la tenencia de móvil es casi universal, llega al 98,3%, según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística sobre equipamiento y uso de las tecnologías de la información y comunicación en los hogares españoles.
Pero si las cifras en sí mismas ya podrían preocupar, más lo hace el hecho de que el mal uso de las nuevas tecnologías ya abarcaría al 15% de adolescentes y jóvenes, según un estudio de la Fundación Gaudium. Y de ese mal uso, el siguiente paso es la adicción, que se produce "cuando empieza a influir negativamente en la vida cotidiana, cuando roba tiempo al ocio saludable y a las relaciones personales". Lo subraya la psicóloga María José Mayorgas, coordinadora técnica de proyectos de la fundación, quien añade una segunda señal de alerta, que se recurra a ellas "para evitar el malestar que causa el no hacerlo", para calmar la "sensación de desazón, por ejemplo, por no estar conectado a internet o no saber quién ha entrado en tu red social".
‘No podría vivir desconectada'
Hay pocos estudios todavía sobre el alcance del enganche tecnológico, pero los suficientes para confirmar su existencia. Según una investigación de Madrid Salud con chavales y jóvenes de 12 a 25 años, el 4,5% abusa de la navegación por Internet, el 8,1% hace un uso compulsivo del móvil y el 4,1% admite problemas con el chat. Según otro trabajo del Defensor del Menor madrileño, un 37% de menores necesita conectarse con frecuencia, un 38% desarrolla reacciones adversas si se le priva del móvil y el 14% confiesa su enganche a algún videojuego.
Y, sin salir del mismo corro de chavales del instituto de Tarragona se les pregunta para qué usan el móvil. Unos lo emplean sobre todo para enviar mensajes, otros para llamar a los amigos, que no a los padres, porque todos reconocen que a los progenitores sólo se les hacen «llamadas perdidas».
El conflicto de la cuenta
La llegada a casa de la cuenta del móvil suele ser fuente de conflictos, una joven de 16 años reconoce que está castigada sin móvil porque la cuenta del mes anterior llegó a los 140 euros, pero el chico que está a su lado, de 18 años dice que «eso no es nada, yo me llegué a gastar 600 euros en la cuenta del móvil en un mes. Fue cuando trabajaba como guardia de seguridad, era un trabajo muy aburrido. Ahora que he vuelto a estudiar y mis padres son los que pagan la cuenta he bajado hasta los 50 euros mensuales», dice.
En este grupo el uso de internet también es intenso. Una joven reconoce que, mientras está en su casa, aunque no esté delante de la pantalla del ordenador, siempre está conectado y pendiente del messenger «No podría vivir desconectada», reconoce. El resto dice que sólo se conecta unas dos o tres horas al día.
La utilización masiva de las nuevas tecnologías en Catalunya (con apenas 10 a 15 años, el 94,6% tiene ordenador y el 86,9% internet ) plantea un importante reto sobre su buen uso.
La personalidad influye mucho, apunta Mayorgas, y el riesgo de adicción crece cuando la autoestima es baja y escasean el espíritu positivo y las habilidades sociales. De hecho, el enganche tecnológico suele esconder problemas personales, familiares y sociales. "Los padres llegan a la consulta por problemas de estudios de sus hijos, o porque es tímido y le cuesta relacionarse", señala la experta, "pero lo que hay en realidad es un problema de relación y no es que sea simplemente introvertido".
DT






