Violencia en la adolescencia (1)
Hay muchos chavales desnortados, procedentes de familias despreocupadas de ellos, o excesivamente preocupadas
El 33% de padres cuyos hijos han sufrido maltrato reiterado en la escuela desconocen el problema
JAVIER Elzo*, 04 de noviembre de 2008 BARCELONA (EL PERIODICO)
Llevo años escribiendo que los niveles de violencia de los adolescentes y jóvenes no son, en la actualidad, superiores a los que había hace 50 años, ni siquiera a los de hace 10 o 15. Pero añado inmediatamente que encontramos, con demasiada frecuencia, episodios de violencia entre jóvenes, adolescentes o menores de edad, escalofriantes e inimaginables en otros tiempos. El último, estos mismos días.
Hemos sabido que dos menores de edad han sido detenidos por los Mossos d'Esquadra, en Ripollet, acusados de degollar y golpear en la cara hasta la muerte a una niña de 14 años a la que conocían del barrio y que era compañera de ellos en el mismo centro docente. Parece que había rencillas amorosas, pero el detalle, fundamental para esclarecer lo sucedido, es secundario cuando se pretende, como en estas líneas, reflexionar sobre episodios similares al de Ripollet.
PIENSO EN la mujer rociada de gasolina en un cajero, cuyo juicio se ha visto recientemente. Recuerdo a las tres niñas que rompieron la pierna a otra en una agresión a la salida de un instituto de León. Unos chavales en Barakaldo (Vizcaya) mataron a patadas, en el atrio de una iglesia, a un menesteroso y fueron a contárselo a sus compañeros. Un exalumno agrede a un profesor en Alicante y su amiga lo graba en el móvil. El alcalde de Tolosa (Guipúzcoa) denuncia que los menores extranjeros causan problemas en el municipio y los comerciantes afirman estar "hartos, amenazados, asustados y preocupados". Desgraciadamente, podríamos seguir con los ejemplos. Estamos ante un problema real y la violencia juvenil, quizá menor en número que hace, digamos 40 años, hoy es más grave.
Violencia que nadie se explica. No solamente los padres de las víctimas. Tampoco los padres de los agresores, como parece que ha sucedido esta vez, según refiere la prensa. Estamos ante lo que vengo denominando violencia gratuita, término que exige alguna precisión.
Decimos gratuita pues no parece responder ni a objetivos estratégicos (como las violencias racistas, revolucionarias o nacionalistas) ni corresponderse a situaciones de marginalidad o desarraigo social. No es la violencia del chaval inmigrante, desarraigado, fuera de su cultura y lejos de sus padres. No es la violencia del menor que proviene de una familia desestructurada, a veces sin padre, otras con una madre desbordada, angustiada, estresada e incapaz de ayudar a su hijo como quisiera. No. Estamos ante la violencia de un chaval o chavala, hijo o hija de una familia normal como la suya y la mía. ¿Qué es lo que está pasando? Distinguiría, sucintamente, varias causalidades o motivaciones.
En unos casos se puede tratar de un mero juego (trágico juego ciertamente, pero juego al fin). De ahí que se hable también de violencia lúdica. Muchas veces esta manifestación de violencia no es sino la consecuencia del aburrimiento, hastío y falta de alicientes en la vida cotidiana de no pocos adolescentes y jóvenes. Es, claramente, el caso de los chavales de Barakaldo.
No hay que olvidar la violencia machista en ciertas manifestaciones de chicos que se sienten relegados por el empuje y protagonismo de las chicas. Estamos, sin duda, ante una especie de revival del machismo que llevo años denunciando. Pero personalmente, cada día doy más importancia, en menores normales de familias acomodadas y sin mayores historias, al fenómeno de la aceleración de la vida que no nos deja ver lo que sucede a nuestro derredor.
Unos datos. En el último estudio con escolares catalanes en el que participé, no pasa del 33% la proporción de padres que, según sus hijos --me limito a los hijos que han sido objeto de maltrato reiterado en el centro docente--, saben todo lo que les pasa. Un 34% afirman que se enteran de algo, y el resto, que no saben nada. Si les preguntamos si se enteran sus profesores, la realidad no es más reconfortante. Muchos padres y profesores no nos enteramos de lo que pueden sufrir nuestros hijos y alumnos.
SI NOS detuviéramos en lo que hacen y piensan nuestro menores, descubriríamos en ellos la dificultad de asumir cualquier frustración y diferir en el tiempo lo deseado en el presente, la no aceptación del límite, sea el que sea, así como todo lo que connote autoridad exterior a la del grupo de pares, una incapacidad para gestionar la soledad, más aún para pensar en soledad y verse, como son, en su verdad.
Hay muchos chavales desnortados, sin referentes, en muchos casos provenientes de familias, sea despreocupadas de ellos, sea excesivamente preocupadas, sea falsamente tolerantes, en esa tolerancia que raya en la indiferencia.
Creo que, en el estado actual de las cosas, esta será un importante explicación a tener en cuenta ante las manifestaciones, aparentemente inexplicables, en menores y jóvenes que tienen de todo, pero que siempre quieren más, que luego no saben qué hacer con lo que tienen, que lo que quieren lo quieren al momento y que no toleran ninguna dilación al respecto.
Los hijos, cada día en mayor número, crecen solos, ante el dolor y la impotencia de sus padres, a quienes lo último que desearía es culpabilizar. En particular a los padres de la víctima y de los agresores de Ripollet, ante los que, como padre, solo puedo abrazarles en la distancia. EL PERIODICO
*Javier Elzo es sociólogo, Catedrático emérito de Deusto
800 personas recorren las calles para apoyar a la familia de la joven asesinada
A la manifestación de este lunes han acudido muchos adolescentes que estudian en institutos de Ripollet y Cerdanyola del Vallès, la ciudad vecina, que llevaban consigo flores, velas y pancartas en recuerdo de la joven. Tras la marcha, los jóvenes han depositado flores y velas en la explanada donde fue encontrada la joven. »http://www.todosconmaores.tk »VÍDEO »2
HOY por la mañana los institutos de Ripollet celebren cinco minutos de silencio en recuerdo a la joven fallecida, al que también se sumarán los representantes del ayuntamiento
»
Mayoritariamente jóvenes
A través de internet y de una página web creada especialmente para ello (http://www.todosconmaores.tk), los jóvenes del barrio se han citado a las seis de la tarde de ayer lunes en la carretera de la Estació, frente a la biblioteca municipal. Con pancartas e incluso una foto de la muchacha, se han dirigido hasta el descampado de la calle de Indústria donde el viernes por la noche fue encontrada. Una vez allí, han colocado numerosas velas blancas y flores en su recuerdo.
HOY
Cinco minutos de silencio en todos los institutos de Ripollet
Los alumnos y profesores de todos los institutos de Ripollet han guardado este martes cinco minutos de silencio en recuerdo de la joven de 14 años asesinada el pasado sábado, presuntamente por dos compañeros de instituto, que están detenidos. La dirección del IES donde estudiaba la víctima, ha decidido que el acto se celebrara a puerta cerrada, por lo que los numerosos medios de comunicación presentes no han podido acceder al interior del centro escolar. La celebración ha tenido lugar a las 10.30 horas en el interior de todos los institutos de Ripollet, puesto que las direcciones de los centros han querido que fuera un acto íntimo.
- En los pasillos del centro y colgaron crespones negros en señal de duelo
MAÑANA
El interrogante del crimen de Ripollet: ¿por qué tanta brutalidad entre amigos?
Hay muchos chavales desnortados, procedentes de familias despreocupadas de ellos, o excesivamente preocupadas
El 33% de padres cuyos hijos han sufrido maltrato reiterado en la escuela desconocen el problema

JAVIER Elzo*, 04 de noviembre de 2008 BARCELONA (EL PERIODICO)
Llevo años escribiendo que los niveles de violencia de los adolescentes y jóvenes no son, en la actualidad, superiores a los que había hace 50 años, ni siquiera a los de hace 10 o 15. Pero añado inmediatamente que encontramos, con demasiada frecuencia, episodios de violencia entre jóvenes, adolescentes o menores de edad, escalofriantes e inimaginables en otros tiempos. El último, estos mismos días.
Hemos sabido que dos menores de edad han sido detenidos por los Mossos d'Esquadra, en Ripollet, acusados de degollar y golpear en la cara hasta la muerte a una niña de 14 años a la que conocían del barrio y que era compañera de ellos en el mismo centro docente. Parece que había rencillas amorosas, pero el detalle, fundamental para esclarecer lo sucedido, es secundario cuando se pretende, como en estas líneas, reflexionar sobre episodios similares al de Ripollet.
PIENSO EN la mujer rociada de gasolina en un cajero, cuyo juicio se ha visto recientemente. Recuerdo a las tres niñas que rompieron la pierna a otra en una agresión a la salida de un instituto de León. Unos chavales en Barakaldo (Vizcaya) mataron a patadas, en el atrio de una iglesia, a un menesteroso y fueron a contárselo a sus compañeros. Un exalumno agrede a un profesor en Alicante y su amiga lo graba en el móvil. El alcalde de Tolosa (Guipúzcoa) denuncia que los menores extranjeros causan problemas en el municipio y los comerciantes afirman estar "hartos, amenazados, asustados y preocupados". Desgraciadamente, podríamos seguir con los ejemplos. Estamos ante un problema real y la violencia juvenil, quizá menor en número que hace, digamos 40 años, hoy es más grave.
Violencia que nadie se explica. No solamente los padres de las víctimas. Tampoco los padres de los agresores, como parece que ha sucedido esta vez, según refiere la prensa. Estamos ante lo que vengo denominando violencia gratuita, término que exige alguna precisión.
Decimos gratuita pues no parece responder ni a objetivos estratégicos (como las violencias racistas, revolucionarias o nacionalistas) ni corresponderse a situaciones de marginalidad o desarraigo social. No es la violencia del chaval inmigrante, desarraigado, fuera de su cultura y lejos de sus padres. No es la violencia del menor que proviene de una familia desestructurada, a veces sin padre, otras con una madre desbordada, angustiada, estresada e incapaz de ayudar a su hijo como quisiera. No. Estamos ante la violencia de un chaval o chavala, hijo o hija de una familia normal como la suya y la mía. ¿Qué es lo que está pasando? Distinguiría, sucintamente, varias causalidades o motivaciones.
En unos casos se puede tratar de un mero juego (trágico juego ciertamente, pero juego al fin). De ahí que se hable también de violencia lúdica. Muchas veces esta manifestación de violencia no es sino la consecuencia del aburrimiento, hastío y falta de alicientes en la vida cotidiana de no pocos adolescentes y jóvenes. Es, claramente, el caso de los chavales de Barakaldo.
No hay que olvidar la violencia machista en ciertas manifestaciones de chicos que se sienten relegados por el empuje y protagonismo de las chicas. Estamos, sin duda, ante una especie de revival del machismo que llevo años denunciando. Pero personalmente, cada día doy más importancia, en menores normales de familias acomodadas y sin mayores historias, al fenómeno de la aceleración de la vida que no nos deja ver lo que sucede a nuestro derredor.
Unos datos. En el último estudio con escolares catalanes en el que participé, no pasa del 33% la proporción de padres que, según sus hijos --me limito a los hijos que han sido objeto de maltrato reiterado en el centro docente--, saben todo lo que les pasa. Un 34% afirman que se enteran de algo, y el resto, que no saben nada. Si les preguntamos si se enteran sus profesores, la realidad no es más reconfortante. Muchos padres y profesores no nos enteramos de lo que pueden sufrir nuestros hijos y alumnos.
SI NOS detuviéramos en lo que hacen y piensan nuestro menores, descubriríamos en ellos la dificultad de asumir cualquier frustración y diferir en el tiempo lo deseado en el presente, la no aceptación del límite, sea el que sea, así como todo lo que connote autoridad exterior a la del grupo de pares, una incapacidad para gestionar la soledad, más aún para pensar en soledad y verse, como son, en su verdad.
Hay muchos chavales desnortados, sin referentes, en muchos casos provenientes de familias, sea despreocupadas de ellos, sea excesivamente preocupadas, sea falsamente tolerantes, en esa tolerancia que raya en la indiferencia.
Creo que, en el estado actual de las cosas, esta será un importante explicación a tener en cuenta ante las manifestaciones, aparentemente inexplicables, en menores y jóvenes que tienen de todo, pero que siempre quieren más, que luego no saben qué hacer con lo que tienen, que lo que quieren lo quieren al momento y que no toleran ninguna dilación al respecto.
Los hijos, cada día en mayor número, crecen solos, ante el dolor y la impotencia de sus padres, a quienes lo último que desearía es culpabilizar. En particular a los padres de la víctima y de los agresores de Ripollet, ante los que, como padre, solo puedo abrazarles en la distancia. EL PERIODICO
*Javier Elzo es sociólogo, Catedrático emérito de Deusto
A la manifestación de este lunes han acudido muchos adolescentes que estudian en institutos de Ripollet y Cerdanyola del Vallès, la ciudad vecina, que llevaban consigo flores, velas y pancartas en recuerdo de la joven. Tras la marcha, los jóvenes han depositado flores y velas en la explanada donde fue encontrada la joven. »http://www.todosconmaores.tk »VÍDEO »2
HOY por la mañana los institutos de Ripollet celebren cinco minutos de silencio en recuerdo a la joven fallecida, al que también se sumarán los representantes del ayuntamiento
»
A través de internet y de una página web creada especialmente para ello (http://www.todosconmaores.tk), los jóvenes del barrio se han citado a las seis de la tarde de ayer lunes en la carretera de la Estació, frente a la biblioteca municipal. Con pancartas e incluso una foto de la muchacha, se han dirigido hasta el descampado de la calle de Indústria donde el viernes por la noche fue encontrada. Una vez allí, han colocado numerosas velas blancas y flores en su recuerdo.
HOYCinco minutos de silencio en todos los institutos de Ripollet
Los alumnos y profesores de todos los institutos de Ripollet han guardado este martes cinco minutos de silencio en recuerdo de la joven de 14 años asesinada el pasado sábado, presuntamente por dos compañeros de instituto, que están detenidos. La dirección del IES donde estudiaba la víctima, ha decidido que el acto se celebrara a puerta cerrada, por lo que los numerosos medios de comunicación presentes no han podido acceder al interior del centro escolar. La celebración ha tenido lugar a las 10.30 horas en el interior de todos los institutos de Ripollet, puesto que las direcciones de los centros han querido que fuera un acto íntimo.
En la puerta de este instituto, hasta donde se desplazaron los
principales responsables territoriales de la Conselleria de
Educación, había dos pancartas en las que se podía
leer 'Maores, Ripollet está contigo' y 'Maores, en nuestro
corazón siempre'.
»http://www.todosconmaores.tk/ »VÍDEO
MAÑANAEl interrogante del crimen de Ripollet: ¿por qué tanta brutalidad entre amigos?

Peace





