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martes, 02 de diciembre de 2008
Los estudiantes dicen que se han realizado pintadas insultantes y afirman que la tensión es anterior a la agresión a la conserje
Un conserje va a jucio para cobrar el plus de peligrosidad
 ·  La vista, la primera de estas características que se celebra, tendrá lugar el 4 de diciembre
    El claustro  denuncia el "preocupante" clima de convivencia

Lourdes Chaparro | 01.12.2008 - CÓRDOBA (EL DIA)
"La situación es muy mala". Ésta fue una de las afirmaciones que los cerca de 40 alumnos de los ciclos formativos que se imparten en el instituto San Álvaro –Radioterapia, Imagen para el Diagnóstico, Auxiliar de Enfermería y Auxiliar de Farmacia– no dejaron de repetir ayer durante la protesta que protagonizaron ante la sede de la Delegación de Educación por la agresión que sufrió una de las conserjes el miércoles de la semana pasada.

Lo que también dejaron claro fue que el incidente no ha sido un mero hecho aislado en el día a día del centro, como defendió la Junta de Andalucía desde un principio, ya que la tensión en el mismo es continua, sobre todo entre los alumnos de los ciclos formativos –más de 200– y los de Educación Secundaria. María José Losada es una de las estudiantes de uno de estos ciclos y consideró necesario que el instituto disponga de "un vigilante jurado de seguridad". Reconoció que cuando fue a conocer las instalaciones del centro se decepcionó y añadió que ahora "aparco el coche dos calles más atrás del instituto por lo que pueda pasar".

Luiza Gabriela Cristea es otra alumna de los ciclos y tildó la situación de "caos total". "A los alumnos de Secundaria nadie los controla y los insultos son diarios contra todo el personal", aseguró la joven, quien añadió que incluso estos escolares "entran en nuestras clases sin pedir permiso". "Se dedican a incordiar y a perder el tiempo", incidió. Indicó también que tras el incidente, "no se ven muchas medidas" y apuntó que desde la dirección del instituto "se encubren cosas por miedo".

Se da la circunstancia de que en el San Álvaro, ubicado en el barrio de El Cerro, se dan cita a diario los alumnos de Secundaria y los de los cuatro ciclos formativos, en una clara mezcla de edades y procedencias que, según algunos docentes, constituye un "alumnado bien diferente". Mientras que los estudiantes de Secundaria, en su mayoría viven en la zona o en entornos cercanos, los de los ciclos de Formación Profesional tienen otro tipo de perfil. Son mayores de edad, otros llegan desde ciudades como Ibiza, Ciudad Real, Málaga o Jaén, y, algunas son, incluso, madres de familia y trabajadores que están ampliando sus conocimientos profesionales. "Es clima es muy malo y deberíamos estar aparte", consideró una de las estudiantes, quien prefirió no desvelar su identidad por temor a las represalias. Aseguró también que "no podemos regirnos por las leyes de unos niños de Secundaria" y criticó la "pasividad del profesorado" ante determinados comportamientos de estos menores de edad, ya que "no les llaman nunca al orden".

"La dirección es consciente de lo pasa dentro", aseveró otra de las alumnas, que salía del centro cuando se produjeron los hechos. "Tuvimos que llamar desde nuestro propio teléfono para que vinieran a ayudar a la conserje", apuntó.

Tras la agresión y, según la versión de la ordenanza, la mujer perdió el conocimiento unos instantes y necesitó asistencia sanitaria. Posteriormente, acudió al Hospital Universitario Reina Sofía, en el que recibió el parte de lesiones. Al día siguiente, acudió a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Campo Madre de Dios donde interpuso una denuncia contra el menor, que permanece expulsado del centro.

Tras la concentración, los estudiantes entregaron en la Delegación de Educación un nuevo escrito –el primero lo remitieron a principios de semana, suscrito además por el profesorado y el personal de administración y servicios del centro– en el que subrayan que "la familia del alumno agresor viene a molestar al personal del instituto con amenazas y pancartas un tanto insultantes para nosotros". El escrito también recoge que dentro del instituto "soportamos pintadas de este tipo: puta de mierda, bizca Consuelo" –nombre de la bedel–.

Todos ellos mostraron su apoyo a la bedel, que supuestamente recibió varios golpes en la cabeza y el costado y permanece de baja, y coincidieron al señalar que es una "mujer muy querida en el centro". No en vano, la conserje ha trabajado en el San Álvaro los últimos 16 años, aunque tras el incidente ha pedido el traslado de centro a la Delegación de Educación.

"Necesitamos más seguridad", señaló una de las alumnos del ciclo de grado superior de Imagen de Diagnóstico, que tampoco quiso dar su nombre. Lo que sí quiso dejar de manifiesto es que en el centro de El Cerro "hay mucha violencia; no hay un bien clima y necesitamos personal especializado en seguridad". "Siempre te provocan y las broncas son constantes", agregó la joven.

Además del apoyo del alumnado y del consejo escolar del San Álvaro, la conserje recibió también el del profesorado, que celebró a primera hora de la tarde un claustro. En él y, según pudo saber El Día, se acordó la creación de una comisión que se encargará de redactar un manifiesto público de apoyo a la ordenanza.
EL DIA

Instituto San Álvaro

ANÁLISIS · Joaquín Pérez Azaústre | 02.12.2008 (EL DIA)

SEGÚN la información que ha publicado El Día, la conflictividad en el Instituto San Álvaro no es algo puntual, ni residual, ni es el episodio piloto de una serie invisible. La serie, al parecer, de agresiones y de provocaciones, de violencia en las aulas, ha dejado de ser el tema recurrente de películas de serie B como la protagonizada en su día por Sydney Poitier para convertirse, en el San Álvaro, en una abrumadora realidad, tal y como han manifestado varios alumnos del centro, tras protestar ante la sede de la Delegación de Educación. No siempre que hay violencia hay juventud, pero casi siempre que hay juventud termina habiendo violencia. Esto ha sido así siempre, y siempre será así, y quien más y quien menos ha tenido a veces que curtirse devolviendo un empujón o un puñetazo, un codazo o una patada en los huevos, desde el parvulario hasta casi secundaria. No es que la normalidad sea la violencia, sino que la violencia, en ocasiones, aparece, y hay que plantarle cara, asumirla, y no negarla nunca.

Negar la violencia, cuando existe, equivale a propiciar que la violencia aumente, que se extienda, que gane más espacio de violencia. Lo ha descrito admirablemente Isaac Rosa en su inquietante novela El país del miedo, que más que contestar preguntas lo que hace es plantear interrogantes: ¿debemos aceptar lo que sucede, esperar que la suerte nos absuelva, no enfrentar el rostro de cualquier agresor? Una cosa es la violencia normal de un instituto, o de cualquier colegio, dentro de un equipo o en un recreo: toda la vida, todos, nos hemos guanteado alguna vez, por más que lo ideal fuera evitarlo. Así que por un cruce de manos, por unos revolcones en el barro, por dejarse la piel en el cemento tras cualquier calentón, tampoco es que haya que encomendarse al Ejército de Salvación, ni hay que sorprenderse demasiado, ni pensar que vivimos en el caos.

Sin embargo, a tenor de lo ocurrido en el San Álvaro, se hace imprescindible distinguir entre un encontronazo normal, entre una riña que acaba en una cachetada o en un golpe, y el tipo de agresión que ya supera el episodio escolar para subirse al tipo penal. La diferencia, claro, es la que marca la ley, y esto hay que tenerlo claro en el San Álvaro y en cualquier instituto. Si lo que hay en el San Álvaro es, pongo por caso, una situación propensa a las coacciones, la extorsión, el robo, la agresión, al maltrato de hecho y psicológico, y este comportamiento delictivo impide que el centro desarrolle su labor, que es la enseñanza, entonces hay que entrar a fondo en el problema. Y si hace falta personal de seguridad, que regule la paz del instituto, no temer la medida, sino el daño que se trata de evitar.
EL DIA

Educación insiste en que "se trata de un hecho puntual"

La delegada de Educación, Antonia Reyes, aseguró ayer que la agresión que ha sufrido la conserje del instituto San Álvaro se trata de un "hecho puntual". Reyes, que volvió a mostrar su rechazo a cualquier tipo de actos violentos en el seno de cualquier centro educativo, avanzó que el Servicio de Inspección correspondiente a la zona de El Cerro "está actuando" y que ha hecho sus investigaciones. "No negamos ni ocultamos los hechos", reconoció la delegada, después de que asegurara a este periódico la pasada semana que en el instituto goza de un "buen clima" de convivencia. Aseguró también que ahora tiene que "estudiar" los dos escritos que ha presentado la comunidad del San Álvaro para conocer sus reivindicaciones.
EL DIA

Un conserje va a jucio para cobrar el plus de peligrosidad

La vista, la primera de estas características que se celebra, tendrá lugar el 4 de diciembre

Antonio Pérez Hidalgo trabaja desde hace casi 26 años como conserje en el instituto de Educación Secundaria Trassierra. Es más, tiene su vivienda allí, en la que reside con su familia. Sin embargo, este trabajo le está reportando bastantes quebraderos de cabeza en los últimos años y reclama que la Administración autonómica le abone el complemento de peligrosidad que viene reflejado en el convenio colectivo del personal laboral de la administración de la Junta.

Ese plus supone un 20% del salario que recibe mensualmente y que desde que se acordó aún no ha recibido. Por ello, ha demandado a la Administración y el juicio, el primero de estas características de Córdoba, se celebrará el próximo 4 de diciembre en los Juzgados de lo Social.

El citado convenio recoge que ese plus "responderá a circunstancias excepcionales, por cuanto la regla general debe ser su eliminación cuando desaparezcan las circunstancias negativas que lo justifiquen". Por ello, continua, "se tenderá a la desaparición de este plus a medida que por la Administración se tomen los medios adecuados para subsanar las condiciones tóxicas o peligrosas que les dieran origen". "Además de las circunstancias a que se hace referencia, podrán tenerse en cuenta y, en su caso, valorarse, la exposición a riesgos diversos por parte del personal", concluye el citado convenio.

Pérez Hidalgo explicó también que "cada vez que saltan las alarmas en el instituto, a cualquier hora del día", tiene que dar parte a la Policía. Entre sus funciones se encuentran la de vigilar que todo quede apagado cuando concluyen las clases en el instituto, ubicado en la zona de Arroyo del Moro de la capital.

El conserje señaló también que en todo este tiempo que lleva en el instituto apenas han robado un par de veces, aunque reconoció que "siempre pasan cosas", tanto a él, como al resto de compañeros que trabajan en su mismo puesto. Denunció también que su trabajo no incluye muchas de las tareas que tiene que hacer de manera habitual en los últimos años, tales como pedir el Documento Nacional de Identidad (DNI) en la puerta del instituto para dejar pasar a los alumnos. "Esa no es nuestra función", consideró el ordenanza.
EL DIA

El claustro del San Álvaro denuncia el "preocupante" clima de convivencia

Los docentes alertan de que los insultos, agresiones físicas y amenazas en el centro se han convertido "en algo generalizado" y demandan grupos menos numerosos

Lourdes Chaparro | 03.12.2008
Lo tienen muy claro. Los profesores del instituto de Educación Secundaria San Álvaro reconocen que el clima de convivencia en el centro es "preocupante". En el manifiesto presentado por los docentes, que llega tras la agresión que sufrió el pasado 19 de noviembre una de las conserjes por parte de un estudiante, aseguran que "se trata de un problema que, lejos de ser ocasional, se ha convertido en generalizado".

Su visión coincide con la del alumnado de los ciclos formativos del instituto, que se concentró el pasado viernes ante la sede de la Delegación de Educación. En esta protesta, los estudiantes aseguraron que el incidente no es un mero hecho aislado en el día a día del centro, tal y como defendió la Junta de Andalucía desde un principio, ya que la tensión en el mismo es continua, sobre todo entre ellos y los de Educación Secundaria. Por todo ello, el claustro considera que "es imprescindible analizar la adecuación de los centros a la nueva realidad educativa".

El escrito, con el que han querido mostrar su apoyo "incondicional" a la bedel, incide en que cualquier plan de convivencia que se lleve a cabo en las condiciones en las que se encuentra el instituto, ubicado en el barrio de El Cerro, "es una cortina de humo que quiere ocultar los problemas por no tener soluciones". El plan de convivencia, continúa el escrito, "presenta un déficit relevante que condiciona su efectividad" y, por ello, los profesores del San Álvaro reconocen que "es preciso subsanar" el programa. El manifiesto también pone de relieve que los problemas de convivencia escolar "hunden sus raíces en problemas de convivencia social, que se reflejan y visualizan en la escuela".

Además de dar cuenta de la situación del centro, los docentes también inciden en su escrito en algunas medidas que consideran necesarias poner en marcha para mejorar el clima de convivencia. Entre ellas se encuentran la de reducir el número de alumnos en los grupos dada su "variedad y heterogeneidad". También solicitan la contratación de "profesionales distintos a los docentes, como son mediadores escolares, responsables de salud o cuidadores" dada la "disparidad del interés de las familias por la educación de sus hijos y los problemas en el periodo de escolaridad", puesto que en ocasiones "se trata de familias multiproblemáticas".

El claustro insiste en la creación conjunta de un nuevo plan de convivencia para el centro "que marque los problemas, plantee soluciones y establezca los necesarios presupuestos". Si esto no es así, los docentes creen que "los problemas seguirán sucediéndose" en el instituto. Otra de las demandas del profesorado es llegar a "un compromiso social por la educación que devuelva a la enseñanza pública el prestigio que se le ha querido quitar en estos últimos años". Sostienen que este acuerdo daría lugar a normas que hicieran de la etapa de escolarización obligatoria "una etapa de convivencia entre niños y jóvenes de distintas procedencia, para contribuir al mejor desarrollo democrático de una sociedad que cada día es más diversa, múltiple y plural".

Por último, reclaman una revisión de la Ley del Menor, ya que "las reformas de 2006 han quedado superadas por la realidad".
EL DIA

Idea24 de noviembre de 2008
Un alumno de Secundaria agrede a una conserje de un instituto en Córdoba


La mujer, que recibió varios puñetazos en la cara y el cuerpo, ha interpuesto una denuncia ante la Policía Nacional y reclama a la Delegación de Educación el cambio de instituto
"Estoy muy asustada", aseguró ayer C. L. , una de las cuatro conserjes que trabajan en el IES S. Á., tras ser agredida por un menor del centro el pasado miércoles

La madre del supuesto agresor  denuncia a la bedel por insultos 
Difiere de la versión ofrecida por la conserje y asegura que su hijo "sólo le tiró una naranja" a la empleada del centro · Mantiene que al menor lo llamaron 'yonqui' y ladrón, lo que considera "injurias"

La Junta pone en entredicho qué tipo de agresión sufrió la bedel
La delegada de Educación asegura que desconocía que en el instituto se produjeran este tipo de actos . Destacó su sorpresa al conocer el incidente, ya que el instituto  forma parte de la red Escuelas Espacios de Paz de la Consejería de Educación.

Expulsado 30 días un alumno por agredir a una conserje
La madre del joven denuncia a la ordenanza por insultos a su hijo.Los bedeles piden cambios en la Ley del Menor ante casos de "desamparo".

Protegidos por cámaras y amparados por la ley
El entorno social del  instituto de Córdoba, ubicado en el barrio cordobés  de El Cerro, condiciona la labor de enseñanza del profesorado
"Si conseguimos que diez de los 30 alumnos que entran en Secundaria Obligatoria hagan Bachillerato y unos pocos estudien una carrera, es un logro", reconoció ayer el director del instituto

Josefa frente al mundo
ANÁLISIS · Joaquín Pérez Azaústre · El Día de Córdoba
Josefa da un ejemplo nefasto como madre. Josefa, no justifiques al chaval porque "sólo" arrojara una naranja a la conserje. Es que no hay que tirar ni una naranja, ni dos

Violencia en las aulas cordobesas

EDITORIAL · EL DÍA DE CÓRDOBA 22.11.2008


La comunidad del San Álvaro se une para respaldar a la conserje agredida

Los alumnos convocan una concentración y el centro celebra un claustro para analizar los hechos · Envían una carta en la que contradicen a la Junta de Andalucía y dudan del supuesto "buen clima" del instituto

La asociación de vecinos Guadalquivir muestra su apoyo a la bedel agredida

Piden a la Junta "medidas" para evitar actoscomo la agresión del San Álvaro




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