El sociólogo resalta que los jóvenes deben entender que en el acto sexual debe haber ternura y no sólo un intercambio de fluidos
J. MÉNDEZ- 03-12-2008 | BILBAO (EL CORREO)
Javier Elzo, catedrático de Sociología en Deusto, tiene una explicación para entender el incremento de los abortos en España. «Los jóvenes entienden el aborto como un método anticonceptivo más», comenta el autor de 'La voz de los adolescentes'.
Claro que, acto seguido, Elzo se lanza a hablar de la trivialización del acto sexual para tratar de arrojar algo de luz sobre la cuestión. Los datos no dejan lugar a dudas: Tres de cada cuatro chicos de entre 18 y 20 años ha tenido relaciones sexuales completas, con penetración; el porcentaje llega al 90% entre quienes tienen entre 20 y 23 años. Lo llaman hacer el amor, pero, en buena parte de los casos, no pasa de ser un mero intercambio urgente de fluidos. «Un acto sexual completo no es comerse un caramelo, es algo más que un momento de placer. Debe ser consecuencia de una relación de ternura y cariño, no una mera respuesta genital ante la excitación sexual», protesta el sociólogo.
«Parece que los jóvenes no dan valor a su intimidad, a ofrecer y entregar su cuerpo. Un acto sexual es una relación muy íntima y profunda», airea Elzo. Seis de cada diez adolescentes son partidarios de «hacer el amor siempre que apetezca», sin valorar otros aspectos de la relación. El nuevo libro de Elzo recoge el testimonio de una granadina de 16 años, alumna de un centro religioso, que explica su trayectoria: «Entre mis amigas y yo nos hemos follado a media ciudad. Competimos por ver quién es la más guarra», dice. La mayoría practica el sexo con frecuencia. La única premisa, que ambos estén de acuerdo. El 73% de las relaciones son fugaces, imprevistas, el 'aquí te pillo, aquí te mato'.
Y, puestos a ello, en un «estado de euforia» o «bajo los efectos del alcohol» con parejas de fortuna, no se piensa demasiado en anticonceptivos. Todos conocen los condones, pero en esas circunstancias, no todos los usan (a veces, mal o recurren a la marcha atrás). «Nuestra tarea ahora es enseñar a los adolescentes que el acto sexual es placer, pero que es mucho más que eso», asegura Javier Elzo.
EL CORREO
Ellos lo llaman «hacer el amor» aunque el amor no aparezca ni por el más pequeño de los resquicios
MURCIA 06 DIC 2008 (LA VERDAD)
Cuando un grupo de amigos termina alguna reunión con altas dosis de alegría en el cuerpo, suele decirse que si no fuera por esos raticos… «y por otros» suele contestar, casi siempre, alguien.
Bien, pues parece que esos otros «ratos» se han banalizado hasta tal punto que en el panorama mundial de la sexualidad nos ha hecho sacar muy malas notas.
Hace un par de días, este periódico nos daba la noticia de que España suspendía en educación sexual, puesto que el Ministerio de Sanidad revelaba que 112.138 mujeres abortaron en 2007, más del doble que hace 10 años. Inexplicable ¿verdad? Pues agárrense que no he acabado: «Murcia es, por tercer año consecutivo, la tercera comunidad española con mayor tasa de abortos» ¿cómo se les queda el cuerpo?
A ver, podría entenderse que hace años, pero bastantes, la falta de información, de medios, de control… de cultura… yo que sé…, de cientos de factores, pudiesen llevar a una mujer a un punto tan traumático como es un aborto, pero ¿ahora? Ahora el problema es que se utiliza el aborto como un medio de anticoncepción.
El sociólogo Javier Elzo denuncia, no ya la falta de compromiso entre los más jóvenes a la hora de mantener relaciones sexuales, sino la trivialidad y la falta de respeto hacia ellos mismos. Habla de que seis de cada diez adolescentes son partidarios de «hacer el amor», cada vez que apetezca, vamos, como hacer pipí. Ellos lo llaman «hacer el amor» aunque el amor no aparezca ni por el más pequeño de los resquicios.
Recoge el señor Elzo el testimonio de una chica granadina de 16 años, con complejo de mesalina y un furor uterino de alucinar sin tripi, que asegura que entre ella y sus amigas se han follado (textualmente) a media ciudad. No es que Granada sea Nueva York, pero, dadas las circunstancias, imagino que los últimos contactos habrán tenido que ponerse cadenas para no colarse directamente.
A estas alturas ya sabemos que el sexo, junto con el poder y el dinero mueven el mundo pero, permítanme que siga creyendo que el amor tiene más fuerza que el trípode que acabo de citar.
El sexo es genial, el sexo por el sexo esta bien o muy bien, pero el sexo con amor es la sal de la vida y no estamos hablando de profesionales del sexo, no hablamos de mujeres que se vean forzadas a ejercer, contra su voluntad, la prostitución, ni del derecho legítimo de tener una sexualidad libre de prejuicios, estamos hablando de competiciones sexuales, puras y duras, entre chicas, crías, de dieciséis años ¡por Dios!
Imagino que estas chicas habrán echado por tierra, y para siempre, el tan traído y llevado mito de que las mujeres huyen del sexo, claro, que también se han cargado las estadísticas: repartiendo el promedio de quiquis seguro que le ha tocado a más de uno a alguna pobre mujer que igual no los ha olido en su vida (que también las hay, aunque no lo crean) lo cual me parece más que injusto.
Dice la «criaturita» que competían «para ver quien era la más guarra». Dudoso honor el de quedar campeona de escupidera.
Que esta cría sea la reina del «club de ninfómanas declarado» o que hayamos suspendido en educación sexual no es más que una mínima muestra de haber perdido una parte importante de la sal de la Vida. Pero no nos engañemos… no es nuestra sociedad únicamente.
LA VERDAD
EL Foro de la Familia pide a Sanidad retirar por "irresponsable" la campaña para el uso del preservativo en adolescentes
MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -
EL Foro Español de la Familia solicitó hoy la "retirada inmediata" de la campaña de promoción del uso del preservativo entre los adolescentes, lanzada esta semana por el Ministerio de Sanidad, por considerar que es "irresponsable" y que "promueve la promiscuidad".
Para el foro, promover el preservativo para frenar el incremento de embarazos adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) "da por supuesto" que este sector de la población tiene ante el sexo "una conducta promiscua", a su juicio un error.
Según el presidente de esta organización, Benigno Blanco, con la promoción "del espejismo del sexo seguro", lo único que se logra es "una vanalización de las relaciones sexuales que no consigue mejorar la responsabilidad sexual y evitar embarazos imprevistos". "Se trata de un problema de educación en la responsabilidad sexual", concluyó.
EP

Dinero, preservativo y fiesta, los tres iconos con los que se identifican los adolescentes españoles
El sociólogo Javier Elzo presentó hace quince días su nuevo libro en Madrid [martes 25 de noviembre]...
La adolescencia es más larga y está marcada por el alcohol y el sexo sin compromiso
La adolescencia interminable
El sociólogo Javier Elzo explica en 'La voz de los adolescentes', su último libro. que esta etapa de la vida es cada día más larga
· «Hay una 'adolescentización' de nuestra sociedad: sólo vive en el presente»
«Algunos padres no saben qué hacer, están desbordados»...
___
PS
GENERACIÓN DE FRONTERA DIFUSA
Núria Escur | Barcelona | 24/12/2008 (LA VANGUARDIA)
Hasta hace poco la juventud era para los jóvenes. Hoy ya no les pertenece en exclusiva. Les han salido nuevos competidores y están en casa: sus propios padres y los amigos de sus padres. "Adultos que les han robado su lugar queriendo parecer más jóvenes cuando les doblan la edad", explica la psicóloga Nora Rodríguez. Ha volcado sus últimos estudios al respecto en Hay un adolescente suelto en casa (Ed. CEAC) donde presenta testimonios que ayudan a entender ciertos comportamientos que a los padres les desconciertan.
Propone instrumentos para educar en el siglo XXI y descubre el desasosiego que produce en esos adolescentes tener que pronunciar frases como éstas: "no vuelvas tarde esta noche, mamá", "vigila, no bebas demasiado en la fiesta, papá", "no me expliques tus ligues, por favor" o "¿quieres que te pase a recoger con el coche cuando acabéis?".
Los papeles se han invertido. Ahora es el padre (o la madre) quien sale de fiesta hasta la madrugada, quien no llama para decir que vendrá tarde. El - o la-que se apropia de la ropa de su hijo, usa su maquillaje, su perfume y escucha su música. El que le chantajea. El que pide consejo al joven adolescente para frecuentar un local nocturno, escoger un restaurante o viajar a una ciudad de moda. Copia su jerga, usa el chat o roba los libros de su estantería. Hasta ahora quería imitarlo, ahora quiere competir.
El catedrático de sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, ha dado a conocer una reciente e interesante radiografía de la juventud española actual. Basado en un estudio realizado a 272 escolares entre 16 y 18 años, La voz de los adolescentes (Ed. PPC), nos dibuja un perfil de joven que invierte en valores como el pacifismo, la tolerancia o la ecología pero se despreocupa por la responsabilidad y el compromiso.
La excusa más utilizada por esta franja de adolescentes es, según los expertos, que consideran "algunos temas" propios de otra generación. La religión, por ejemplo. Viven centrados en lo próximo y cercano. Temen retroceder y proyectar demasiado lejos en el tiempo. Por eso la historia no les interesa más que anecdóticamente y el futuro les produce más temor en lo personal que en lo profesional.
Sienten pavor por tres cosas: la soledad, el aburrimiento y el silencio. Consideran sus iconos, desde el móvil a las prendas de ropa, como elementos de identificación. Pero lamentan "que los mayores se hayan copiado esos símbolos que son nuestros". Los adolescentes del siglo XXI están buscando un lugar que les ha sido arrebatado por adultos que quieren ser más jóvenes que ellos. Huérfanos de adultos y de referencias, no encuentran su propio lugar, cada vez más invadido por gentes que viven casi como ellos pero les doblan la edad.
"Los jóvenes españoles han contextualizado el consumo del alcohol como un hábito adulto", explica Elzo. Algo que, como el fumar, se inicia por imitación al mayor. Por eso le desconcierta que sean ahora sus - hasta ahora-mayores,quienes se interesen por los valores juveniles, les invadan.Cuatro de las frases de jóvenes recogidas por Elzo en sus estudios cuestionan el papel de los padres en cuanto a educación: "Me agobian con tanta protección", "De sexo no hablamos", "Quisiera que escucharan más mis cosas" y "No quiero preocuparles ni defraudarlos".
Existe una tipología de padres en los que esas reflexiones funcionan en dirección contraria. A menudo se trata de adultos que se han separado y buscan su segunda, o tercera oportunidad. Reinician una vida nocturna que hacía años que habían abandonado. "Mi hija de diecisiete años, cuando vuelvo de fiesta, me pregunta demasiado. Se preocupa si no llamo antes, si no llevo preservativos en el bolso, si me pongo demasiado escotada", explica Andrea Vilà, 48 años, administrativa. "Yo sólo quiero una segunda oportunidad, encontrar alguien en mi vida, no creo que eso sea tan grave. He estado siempre pendiente de su educación. Ahora me toca a mí y creo que estoy en mi derecho".
Andrea se siente fiscalizada por su propia hija. Y su hija siente desconcierto. "La chica se siente primero confundida, después no sabe cuál es su lugar y, finalmente, hace cosas para llamar la atención - explica Rodríguez-lo cual, tarde o temprano, afecta a la construcción de su identidad". La adolescente pierde el concepto de "yo soy esto" y se define por lo que no es: "yo no soy como ella"."Esta oposición y rivalidad no está carente de rabia. A menudo puede aparecer disfrazada de sumisión. Como nadie quiere sacar la rabia contra una madre, la disfraza de yo soy buena, los demás son malos". Un mecanismo complejo que está creciendo en muchas sociedades del llamado primer mundo. "Incluso se está trabajando con la hipótesis de que la rivalidad sea causa de adicciones", advierte Rodríguez.
En una reciente entrevista, el psicólogo clínico Jordi Royo, especialista en el fenómeno adolescente, aquel grupo al que hemos denominado rebeldes del bienestar (gracias a la publicación de la editorial Alba) explicaba que la adolescencia terminaba oficialmente a los treinta años. Se trata del adojoven,añadía, joven que sigue siendo adolescente yno se ha esforzado en dejar de serlo. Pero al mismo tiempo advertía: "A veces ¡sus propios padres son todavía adolescentes!".
Y ante la competencia, aparece la huida. "Se van muy pronto y se van primero las mujeres", explica el sociólogo Andreu López. Una de ellas ironiza sobre la posibilidad de que acaben dejando la casa "para que se independicen nuestros padres".
LA VANGUARDIA
| CAMPAÑA DE SANIDAD 01:12 Pro uso del preservativo en adolescentes |
| El Foro de la Familia pide a Sanidad retirarla por "irresponsable" Lo único que se logra es "una vanalización de las relaciones sexuales que no consigue mejorar la responsabilidad sexual y evitar embarazos imprevistos". "Se trata de un problema de educación en la responsabilidad sexual". |
J. MÉNDEZ- 03-12-2008 | BILBAO (EL CORREO)
Javier Elzo, catedrático de Sociología en Deusto, tiene una explicación para entender el incremento de los abortos en España. «Los jóvenes entienden el aborto como un método anticonceptivo más», comenta el autor de 'La voz de los adolescentes'.
Claro que, acto seguido, Elzo se lanza a hablar de la trivialización del acto sexual para tratar de arrojar algo de luz sobre la cuestión. Los datos no dejan lugar a dudas: Tres de cada cuatro chicos de entre 18 y 20 años ha tenido relaciones sexuales completas, con penetración; el porcentaje llega al 90% entre quienes tienen entre 20 y 23 años. Lo llaman hacer el amor, pero, en buena parte de los casos, no pasa de ser un mero intercambio urgente de fluidos. «Un acto sexual completo no es comerse un caramelo, es algo más que un momento de placer. Debe ser consecuencia de una relación de ternura y cariño, no una mera respuesta genital ante la excitación sexual», protesta el sociólogo.
«Parece que los jóvenes no dan valor a su intimidad, a ofrecer y entregar su cuerpo. Un acto sexual es una relación muy íntima y profunda», airea Elzo. Seis de cada diez adolescentes son partidarios de «hacer el amor siempre que apetezca», sin valorar otros aspectos de la relación. El nuevo libro de Elzo recoge el testimonio de una granadina de 16 años, alumna de un centro religioso, que explica su trayectoria: «Entre mis amigas y yo nos hemos follado a media ciudad. Competimos por ver quién es la más guarra», dice. La mayoría practica el sexo con frecuencia. La única premisa, que ambos estén de acuerdo. El 73% de las relaciones son fugaces, imprevistas, el 'aquí te pillo, aquí te mato'.
Y, puestos a ello, en un «estado de euforia» o «bajo los efectos del alcohol» con parejas de fortuna, no se piensa demasiado en anticonceptivos. Todos conocen los condones, pero en esas circunstancias, no todos los usan (a veces, mal o recurren a la marcha atrás). «Nuestra tarea ahora es enseñar a los adolescentes que el acto sexual es placer, pero que es mucho más que eso», asegura Javier Elzo.
EL CORREO
La sal de la vida
ANÁLISIS 'Tirando a Dar' · ANA MARÍA TOMÁSEllos lo llaman «hacer el amor» aunque el amor no aparezca ni por el más pequeño de los resquicios
MURCIA 06 DIC 2008 (LA VERDAD)
Cuando un grupo de amigos termina alguna reunión con altas dosis de alegría en el cuerpo, suele decirse que si no fuera por esos raticos… «y por otros» suele contestar, casi siempre, alguien.
Bien, pues parece que esos otros «ratos» se han banalizado hasta tal punto que en el panorama mundial de la sexualidad nos ha hecho sacar muy malas notas.
Hace un par de días, este periódico nos daba la noticia de que España suspendía en educación sexual, puesto que el Ministerio de Sanidad revelaba que 112.138 mujeres abortaron en 2007, más del doble que hace 10 años. Inexplicable ¿verdad? Pues agárrense que no he acabado: «Murcia es, por tercer año consecutivo, la tercera comunidad española con mayor tasa de abortos» ¿cómo se les queda el cuerpo?
A ver, podría entenderse que hace años, pero bastantes, la falta de información, de medios, de control… de cultura… yo que sé…, de cientos de factores, pudiesen llevar a una mujer a un punto tan traumático como es un aborto, pero ¿ahora? Ahora el problema es que se utiliza el aborto como un medio de anticoncepción.
El sociólogo Javier Elzo denuncia, no ya la falta de compromiso entre los más jóvenes a la hora de mantener relaciones sexuales, sino la trivialidad y la falta de respeto hacia ellos mismos. Habla de que seis de cada diez adolescentes son partidarios de «hacer el amor», cada vez que apetezca, vamos, como hacer pipí. Ellos lo llaman «hacer el amor» aunque el amor no aparezca ni por el más pequeño de los resquicios.
Recoge el señor Elzo el testimonio de una chica granadina de 16 años, con complejo de mesalina y un furor uterino de alucinar sin tripi, que asegura que entre ella y sus amigas se han follado (textualmente) a media ciudad. No es que Granada sea Nueva York, pero, dadas las circunstancias, imagino que los últimos contactos habrán tenido que ponerse cadenas para no colarse directamente.
A estas alturas ya sabemos que el sexo, junto con el poder y el dinero mueven el mundo pero, permítanme que siga creyendo que el amor tiene más fuerza que el trípode que acabo de citar.
El sexo es genial, el sexo por el sexo esta bien o muy bien, pero el sexo con amor es la sal de la vida y no estamos hablando de profesionales del sexo, no hablamos de mujeres que se vean forzadas a ejercer, contra su voluntad, la prostitución, ni del derecho legítimo de tener una sexualidad libre de prejuicios, estamos hablando de competiciones sexuales, puras y duras, entre chicas, crías, de dieciséis años ¡por Dios!
Imagino que estas chicas habrán echado por tierra, y para siempre, el tan traído y llevado mito de que las mujeres huyen del sexo, claro, que también se han cargado las estadísticas: repartiendo el promedio de quiquis seguro que le ha tocado a más de uno a alguna pobre mujer que igual no los ha olido en su vida (que también las hay, aunque no lo crean) lo cual me parece más que injusto.
Dice la «criaturita» que competían «para ver quien era la más guarra». Dudoso honor el de quedar campeona de escupidera.
Que esta cría sea la reina del «club de ninfómanas declarado» o que hayamos suspendido en educación sexual no es más que una mínima muestra de haber perdido una parte importante de la sal de la Vida. Pero no nos engañemos… no es nuestra sociedad únicamente.
LA VERDAD
EL Foro de la Familia pide a Sanidad retirar por "irresponsable" la campaña para el uso del preservativo en adolescentes
MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -
EL Foro Español de la Familia solicitó hoy la "retirada inmediata" de la campaña de promoción del uso del preservativo entre los adolescentes, lanzada esta semana por el Ministerio de Sanidad, por considerar que es "irresponsable" y que "promueve la promiscuidad".
Para el foro, promover el preservativo para frenar el incremento de embarazos adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) "da por supuesto" que este sector de la población tiene ante el sexo "una conducta promiscua", a su juicio un error.
Según el presidente de esta organización, Benigno Blanco, con la promoción "del espejismo del sexo seguro", lo único que se logra es "una vanalización de las relaciones sexuales que no consigue mejorar la responsabilidad sexual y evitar embarazos imprevistos". "Se trata de un problema de educación en la responsabilidad sexual", concluyó.
EP

Dinero, preservativo y fiesta, los tres iconos con los que se identifican los adolescentes españoles
El sociólogo Javier Elzo presentó hace quince días su nuevo libro en Madrid [martes 25 de noviembre]...
La adolescencia es más larga y está marcada por el alcohol y el sexo sin compromiso
La adolescencia interminable
El sociólogo Javier Elzo explica en 'La voz de los adolescentes', su último libro. que esta etapa de la vida es cada día más larga
· «Hay una 'adolescentización' de nuestra sociedad: sólo vive en el presente»
«Algunos padres no saben qué hacer, están desbordados»...
___
PS
GENERACIÓN DE FRONTERA DIFUSA
Los adolescentes ven con desconcierto cómo los adultos adoptan sus iconos juveniles
"Sienten pavor por tres cosas: la soledad, el aburrimiento y el silencio", expllica Javier Elzo, catedrático de sociología de la Universidad de DeustoNúria Escur | Barcelona | 24/12/2008 (LA VANGUARDIA)
Hasta hace poco la juventud era para los jóvenes. Hoy ya no les pertenece en exclusiva. Les han salido nuevos competidores y están en casa: sus propios padres y los amigos de sus padres. "Adultos que les han robado su lugar queriendo parecer más jóvenes cuando les doblan la edad", explica la psicóloga Nora Rodríguez. Ha volcado sus últimos estudios al respecto en Hay un adolescente suelto en casa (Ed. CEAC) donde presenta testimonios que ayudan a entender ciertos comportamientos que a los padres les desconciertan.
Propone instrumentos para educar en el siglo XXI y descubre el desasosiego que produce en esos adolescentes tener que pronunciar frases como éstas: "no vuelvas tarde esta noche, mamá", "vigila, no bebas demasiado en la fiesta, papá", "no me expliques tus ligues, por favor" o "¿quieres que te pase a recoger con el coche cuando acabéis?".
Los papeles se han invertido. Ahora es el padre (o la madre) quien sale de fiesta hasta la madrugada, quien no llama para decir que vendrá tarde. El - o la-que se apropia de la ropa de su hijo, usa su maquillaje, su perfume y escucha su música. El que le chantajea. El que pide consejo al joven adolescente para frecuentar un local nocturno, escoger un restaurante o viajar a una ciudad de moda. Copia su jerga, usa el chat o roba los libros de su estantería. Hasta ahora quería imitarlo, ahora quiere competir.
El catedrático de sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, ha dado a conocer una reciente e interesante radiografía de la juventud española actual. Basado en un estudio realizado a 272 escolares entre 16 y 18 años, La voz de los adolescentes (Ed. PPC), nos dibuja un perfil de joven que invierte en valores como el pacifismo, la tolerancia o la ecología pero se despreocupa por la responsabilidad y el compromiso.
La excusa más utilizada por esta franja de adolescentes es, según los expertos, que consideran "algunos temas" propios de otra generación. La religión, por ejemplo. Viven centrados en lo próximo y cercano. Temen retroceder y proyectar demasiado lejos en el tiempo. Por eso la historia no les interesa más que anecdóticamente y el futuro les produce más temor en lo personal que en lo profesional.
Sienten pavor por tres cosas: la soledad, el aburrimiento y el silencio. Consideran sus iconos, desde el móvil a las prendas de ropa, como elementos de identificación. Pero lamentan "que los mayores se hayan copiado esos símbolos que son nuestros". Los adolescentes del siglo XXI están buscando un lugar que les ha sido arrebatado por adultos que quieren ser más jóvenes que ellos. Huérfanos de adultos y de referencias, no encuentran su propio lugar, cada vez más invadido por gentes que viven casi como ellos pero les doblan la edad.
"Los jóvenes españoles han contextualizado el consumo del alcohol como un hábito adulto", explica Elzo. Algo que, como el fumar, se inicia por imitación al mayor. Por eso le desconcierta que sean ahora sus - hasta ahora-mayores,quienes se interesen por los valores juveniles, les invadan.Cuatro de las frases de jóvenes recogidas por Elzo en sus estudios cuestionan el papel de los padres en cuanto a educación: "Me agobian con tanta protección", "De sexo no hablamos", "Quisiera que escucharan más mis cosas" y "No quiero preocuparles ni defraudarlos".
Existe una tipología de padres en los que esas reflexiones funcionan en dirección contraria. A menudo se trata de adultos que se han separado y buscan su segunda, o tercera oportunidad. Reinician una vida nocturna que hacía años que habían abandonado. "Mi hija de diecisiete años, cuando vuelvo de fiesta, me pregunta demasiado. Se preocupa si no llamo antes, si no llevo preservativos en el bolso, si me pongo demasiado escotada", explica Andrea Vilà, 48 años, administrativa. "Yo sólo quiero una segunda oportunidad, encontrar alguien en mi vida, no creo que eso sea tan grave. He estado siempre pendiente de su educación. Ahora me toca a mí y creo que estoy en mi derecho".
Andrea se siente fiscalizada por su propia hija. Y su hija siente desconcierto. "La chica se siente primero confundida, después no sabe cuál es su lugar y, finalmente, hace cosas para llamar la atención - explica Rodríguez-lo cual, tarde o temprano, afecta a la construcción de su identidad". La adolescente pierde el concepto de "yo soy esto" y se define por lo que no es: "yo no soy como ella"."Esta oposición y rivalidad no está carente de rabia. A menudo puede aparecer disfrazada de sumisión. Como nadie quiere sacar la rabia contra una madre, la disfraza de yo soy buena, los demás son malos". Un mecanismo complejo que está creciendo en muchas sociedades del llamado primer mundo. "Incluso se está trabajando con la hipótesis de que la rivalidad sea causa de adicciones", advierte Rodríguez.
En una reciente entrevista, el psicólogo clínico Jordi Royo, especialista en el fenómeno adolescente, aquel grupo al que hemos denominado rebeldes del bienestar (gracias a la publicación de la editorial Alba) explicaba que la adolescencia terminaba oficialmente a los treinta años. Se trata del adojoven,añadía, joven que sigue siendo adolescente yno se ha esforzado en dejar de serlo. Pero al mismo tiempo advertía: "A veces ¡sus propios padres son todavía adolescentes!".
Y ante la competencia, aparece la huida. "Se van muy pronto y se van primero las mujeres", explica el sociólogo Andreu López. Una de ellas ironiza sobre la posibilidad de que acaben dejando la casa "para que se independicen nuestros padres".
LA VANGUARDIA







