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miércoles, 17 de diciembre de 2008
ENCUESTA Innfa y DNI 'Mi opinión sí cuenta'
Los insultos y golpes entre compañeros no son aislados en las aulas ecuatorianas
En un 22,6%, los chicos de entre 6 y 11 años se sienten afectados, y en un 20,1% los de 15 a 17 años
 
Un 32%  es pegado e insultado  “a veces”  por  sus compañeros
· Supone 1.054.112 de  niños y adolescentes,  del total de 5 millones que hay en el país, extrapolando la muestra estadística realizada sobre 980 alumnos


QUITO Ecuador- 16 de diciembre del 2008 | (elcomercio.com)

Son las  12:30 del jueves. El timbre de salida de clases  suena y   Marlon, de 15 años, sale con prisa de su aula hasta llegar al centro del  patio del colegio. Allí coge el asta de la bandera del plantel y cuelga el saco del calentador de  Manuel (15) en ella.  A pesar de los esfuerzos del afectado, quien  corrió detrás de él, Marlon logra su objetivo.

El vaivén  del buzo del muchacho, colgado como una bandera, despierta  las carcajadas del resto de  compañeros. “Siempre es lo mismo, estoy cansado, es un abusivo”, dice el chico, de pequeña estatura, mientras  recupera su prenda.   
 
12:45,  a las afueras del  mismo plantel,  ubicado al norte de la capital.  Carlos, de 14 años, discute con    Matías (17) y Daniel (15).  “Devuélvanme el cuaderno,  tengo que hacer el  deber,  déjenme en paz”, tartamudea el pequeño,  mientras salta en  medio de ellos. 

Luego de cinco minutos, ambos chicos salen presurosos, no sin antes tirar el cuaderno de contabilidad de Carlos en medio de la acera. Mientras recoge su libro, Carlos cuenta, aún nervioso,  que todo se inició como un juego.  “Hace dos meses estaba esperando bus, y ellos se me acercaron, nos hicimos amigos, íbamos juntos, un día querían    que les pagara el pasaje, no lo hice,  desde allí me molestan”.
  
Carlos    ha hablado  sobre el tema con el inspector  del colegio. “Me dice que no les haga caso, que ya va a hablar con ellos, que apenas me molesten le cuente, pero cuando ellos lo hacen el inspector no está, estoy solo”.

Los casos de Manuel y Carlos no son aislados.   El Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (Innfa) y Defensa de los Niños Internacional (DNI) realizaron  entre  junio y julio de este año, la  encuesta Mi opinión sí cuenta.  

La estadística, que se hizo  en una muestra de  980 niños y adolescentes,  a las a fueras del   colegio, reveló  que en    un 32%
(1 054 112   niños y adolescentes,  del total de 5 millones que hay en el país)  es pegado e insultado  “a veces”  por  sus compañeros. El 22,6% tiene  6 y 11 años y el 20,1% es de 15 y 17 años.  
 
Bolívar Dávila, psicólogo educativo  del Departamento de Orientación y Bienestar Estudiantil del colegio Dillon,  cree que  los roces “se dan por la inmadurez  propia de la adolescencia”. Por  ello no magnifican los problemas. Los pleitos se  solucionan con el diálogo entre los estudiantes, el  inspector, el coordinador y el padre de familia.

En la institución, según Dávila, los orientadores y psicólogos  dictan talleres de solidaridad, respeto y confianza a los alumnos,  “pero  no calan  cuando no tienen el ejemplo en su casa”.

A Marlon, de 10 años, le fastidia que los  compañeros de su escuela, ubicada en el sur de la ciudad,  se burlen de él por su apariencia física. “Me dicen guanábana, bola de grasa..., siento iras, es  feo, me da ganas de pegarles”.
  
Él cree que sus compañeros lo molestan para “sentirse fuertes”.
Cristian, de 12 años, dice que lo peor son los apodos. En su aula, a su mejor amigo que es de tez  negra, le dicen “petróleo, ladrón, se pierde algo y lo culpan”.
  
Fabián Serrano, profesor de séptimo D de la escuela 5 de Junio, cuenta que estas actitudes son  comunes entre los chicos.  En su aula, esto no es aislado. Cuando ha tenido este problema conversa con los chicos y les pide que se respeten. “No permito que lleguen a la  agresión física”.     
   
Doris Quinteros, madre de familia, cuenta que hace un par de meses a su hijo  Miguel (12)  le quitaban la colación. “Le decía que se cuide,  no dije nada a las autoridades para evitar enemistades”. Habló con los chicos y, “eso fue suficiente...”.
 
Pero Cristian (10) dice que la agresión no solo es de sus compañeros, sino también de los profesores. Él ha tenido problemas con el  maestro de lenguaje. “Ya siéntate  burro”,  le ha dicho.

Según el análisis del Innfa y DNI,  el 34,5% de niños siente que algún profesor le ha ‘cogido el diente’, frente al 63,1%, que dice que no.  Fernando López, director de DNI, dice que estos índices permiten ver los problemas de  los chicos. “El objetivo es que las   estadísticas se discutan”.

Las reglas claras


La psicóloga  infantil María Isabel Robalino sugiere a los padres estar pendientes de los síntomas como nerviosismo, falta de apetito, insomnio, bajo rendimiento y  fobia escolar.
 
La especialista  aconseja a los padres educar a sus hijos para  que sepan controlar las emociones y se  relacionen  con los otros niños de su misma edad. Aprendan a ser tolerantes.   

En el caso del profesor, Robalino piensa que el maestro debe analizar  a su grupo y  diferenciar  a los niños tímidos y a  los líderes. En cada grupo debe haber  uno de ellos para que se  respeten. Si el maltrato es constante  se puede realizar un tribunal con los niños. 

Punto de Vista ·Alexandra Proaño, Psicóloga
‘No es  nuevo...’

El ‘bullying’ o acoso escolar no es un problema reciente, es algo de toda la vida,  los índices no se han incrementado, pero antes se lo analizaba como un problema de conducta en  los niños.

Por lo general, es difícil que el niño agredido hable del problema. La razón es sencilla: el pequeño, que actúa como  agresor, es el mejor alumno, el más popular. Mientras el agredido es el más débil del aula, el más tímido. Por ello siente miedo al contar a sus mayores que está siendo agredido. Sin embargo, cuando lo hace  es mejor orientarlo con la ayuda de un  especialista.

El niño   agresor actúa por    algunos motivos: porque fue víctima antes, porque  necesita sentir el poder a través del hecho de  hacer daño a otros o  porque  son agredidos en el hogar. También lo hacen para alcanzar  popularidad, quieren  ser estrellas. Entonces lo mejor es conocer su proceso y ayudarlo.  La mejor arma es la mediación entre los alumnos. 
EL COMERCIO

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