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miércoles, 17 de diciembre de 2008
ESTUDIO  PIONERO "Los y las adolescentes vascos. Un acercamiento desde el empoderamiento"
Un 64% tienen o han tenido pareja
Cuatro de cada diez no ayudan en las tareas domésticas y un 66,5% recibe una paga de entre 5 y 20 euros semanales
 
· Repiten «los mismos patrones sociales» y roles sexistas
· Siguen los modelos formativos de 'mujer-maestra-médico' y 'hombre-ingeniero-técnico.

Las chicas reciben más presión para que dediquen su tiempo libre a estudiar
Ellas dedican más dinero a comprar ropa y ellos a adquirir videojuegos

 
BILBAO, 16 Dic. (EUROPA PRESS)
 
Casi una cuarta parte del colectivo de adolescentes vascos afirma haber mantenido relaciones sexuales con penetración. La edad media de inicio se situaría en los 15,05 años y en casi el 90 por ciento de los casos hace uso de algún método de prevención, siendo el preservativo el más generalizado, utilizado por algo más de ocho de cada diez. Asimismo, el 64 por ciento del total de los adolescentes afirman tener o haber tenido pareja.

   Estos datos se recogen en el estudio "Los y las adolescentes vascos. Un acercamiento desde el empoderamiento" dado a conocer hoy por Emakunde, basado en un cuestionario efectuado en las propias aulas de los centros educativos a una muestra estadísticamente representativa de 970 chicas y chicos adolescentes entre 14 y 17 años de edad que realizaban 3º-4º de E.S.O. y 1º de Bachillerato durante el curso académico 2007/08.

   Los resultados del estudio permiten deducir una "menor fidelidad" en las relaciones sexuales por parte de los chicos adolescentes, y ello no sólo por el menor peso porcentual de las relaciones sexuales "con una pareja estable (novia)", el 47,8 por ciento, sino por la consiguiente mayor presencia de las prácticas sexuales con "personas poco o recién conocidas de otro sexo" (12,4%) así como con "otras personas conocidas de otro sexo" (10,9%). La "mayor fidelidad" de las chicas adolescentes en sus relaciones sexuales se constata, sobre todo, por la concentración de las mismas en la "pareja estable (novio)", casi el 66% del total.

   Los adolescentes vascos presentan un bajo nivel de corresponsabilidad en las denominadas tareas domésticas. De hecho, casi cuatro de cada diez afirma no hacer nunca, o rara vez, siete de las más básicas y/o habituales de estas actividades.

   Se refleja que en todas estas actividades las chicas adolescentes ejecutan con esa periodicidad más actividades que sus coetáneos masculinos, 33,6 por ciento frente a 26,3 por ciento. Este indicador de corresponsabilidad adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que más del 60 por ciento del total de estas unidades de convivencia ambos progenitores se encuentran laboralmente ocupados.

PAGA SEMANAL

   En el plano económico, el 66,5 por ciento del total de este colectivo tiene asignada una paga semanal que oscila entre los 5 y los 20 euros semanales. Mientras las adolescentes parecen orientar mayores partidas de gasto a "ropa", situándose en segundo lugar tras "ir de fiesta", los chicos orientan mayor cantidad de paga semanal a la compra de "chucherías" y, sobre todo a los "videojuegos".

   El 55,5 por ciento de las y los adolescentes se encuentra integrado en un grupo de pares mixto, con quien se está en la calle, en el parque u otros lugares públicos de manera más frecuente. Además, entre las 10 y las 12 de la noche constituye el intervalo temporal de vuelta a casa mayoritario en este colectivo durante los fines de semana. Si bien ese es el intervalo de tiempo de vuelta mayoritario, es evidente que las chicas adolescentes tienen un horario de retorno más restringido que sus coetáneos masculinos.

   Las adolescentes orientan más tiempo diario que sus coetáneos masculinos a dar continuidad fuera del horario escolar a las actividades propias del mismo, destinando un porcentaje superior de tiempo casi todos los días de la semana a "estudiar o hacer los deberes de clase" y al desarrollo de actividades "extraescolares".

   Las chicas adolescentes experimentarían un mayor grado de presión desde distintos agentes (fundamentalmente los progenitores) para abandonar aquellas actividades que no se encuentran relacionadas u orientadas hacia lo formativo-escolar, en especial las de carácter deportivo, pero también otras en las que se desarrolla una actividad física, así como el aprendizaje de un instrumento musical.

CUIDADO DEL CUERPO

   Desde el punto de vista del ámbito físico o del cuerpo, casi la práctica totalidad del colectivo de adolescentes vascos afirman realizar una práctica de cuidado, si bien ese interés generalizado por el cuidado de una/o misma/o presenta reveladoras diferencias de género: canalización deportiva en el caso de ellos, imagen y control de la alimentación en el caso de ellas.

   En cuanto a acciones de acoso de imagen corporal, el 14,6 por ciento del total del colectivo adolescente sostiene en el cuestionario que "alguna vez" se ha sentido molestado por referencias a su cuerpo. Algo más de dos de cada diez (el 21,4%) de las chicas adolescentes afirman haberse sentido molestadas frente al 7,6% de los chicos de su misma edad, lo que supone casi 14 puntos porcentuales de diferencia entre ellos.

   Por otra parte, destaca el predominio de la orientación universitaria de siete de cada diez adolescentes vascos (70,0%). Esta tendencia universitaria se encuentra más marcada en el caso de ellas (78,1%) que de ellos (61,6%).

   Según el estudio, los adolescentes vascos tenderán a proseguir, de forma mayoritaria, con su itinerario formativo tras la finalización de la E.S.O. o el Bachillerato, posponiendo para más adelante su inserción efectiva en el mercado laboral teniendo en cuenta que el 0,6 por ciento del total afirma que "no piensa seguir estudiando".

   Mientras las titulaciones integradas en el área de "Ciencias Sociales y Jurídicas" concentrarían al 37,3 por ciento del total de las chicas adolescentes, esta orientación tan sólo afectaría al 23,0 por ciento del total de sus coetáneos masculinos.

ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

   Esta misma circunstancia se muestra en el área de "Ciencias de la Salud", con el 30,3 por ciento en el caso de ellas y el 11,1 por ciento de ellos. Es en "Enseñanzas Técnicas" donde las diferencias de género en la elección del itinerario formativo universitario se muestra con mayor virulencia, pues mientras constituye la primera área de conocimiento en el caso de los chicos adolescentes (43,8%), ocupa, por el contrario, la cuarta posición en el caso de las adolescentes (12,2%), lo que supone una diferencia de 31,6 puntos porcentuales a favor de los primeros.

   A la luz de los resultados obtenidos, el estudio sostiene que "nos hallamos ante un colectivo de adolescentes residentes en nuestra comunidad autónoma, nacidos entre los años 1991 y 1994, con pautas de comportamiento cotidianas y códigos de valores que pudieran ser consideradas 'normalizadas', que es tanto como decir 'cercanas' a los patrones de establecidos, desarrollados y esperados por las generaciones adultas en la actualidad".
EP

Estudio pionero | Emakunde encuesta a 970 estudiantes
Los adolescentes vascos siguen los pasos de sus padres 
Los chicos y chicas de 14 a 17 años reproducen «los mismos patrones sociales y de género» vigentes entre los adultos actuales
Las chicas reciben más presión para que dediquen su tiempo libre a estudiar
Ellas dedican más dinero a comprar ropa y ellos a adquirir videojuegos

 

JULIO ARRIETA | BILBAO
Los adolescentes vascos valoran la amistad y en el futuro quieren perseguir «un sueño» y desarrollar su propio proyecto personal. Pero a pesar de lo mucho que la sociedad ha avanzado en cuestiones de igualdad de sexos, están condicionados por los patrones sociales «y de género vigentes». Ellas gastan más en ropa y ellos en videojuegos. Las chicas se preocupan por su estética, mientras que los chicos prefieren fortalecer su físico en el gimnasio. A la hora de imaginar su futuro, ellas se inclinan por ajustarse al arquetipo de 'mujer-maestra-médico' y ellos al de 'hombre-ingeniero-técnico'. Estos perfiles se reflejan en un estudio realizado por el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde dado a conocer ayer.

'Las y los adolescentes vascos: una aproximación desde el empoderamiento' es el resultado de una serie de encuestas realizadas durante el curso académico 2007/08 a 970 chicas y chicos residentes en el País Vasco, estudiantes de 3º y 4º de ESO y 1º de Bachillerato. Según explicó la directora de Emakunde, Izaskun Moyua, esta investigación, la primera en su tipo realizada en Euskadi, ofrece una «fotografía de situación» del colectivo adolescente, «anticipa algunas tendencias o pautas de comportamiento» de estos chavales cuando sean adultos y «posibilita un acercamiento al colectivo adolescente desde una perspectiva de género», es decir, identifica las diferencias entre chicas y chicos. «Hay que ser realista, porque la actual estructura social es muy poderosa y los modelos vigentes resultan muy difíciles de modificar, a lo que hay que sumar los mensajes que se transmiten a través de la televisión y los diferentes soportes tecnológicos, como Internet o los videojuegos», señaló Moyua, que observa «carencias en términos de igualdad, pero también avances».

Progresos
 
Respecto a las generaciones anteriores de mujeres, la directora de Emakunde destacó como un notable progreso que las chicas den prioridad a la amistad y a la «voluntad de perseguir un sueño» por encima de convivir con una pareja y tener descendencia. Sin embargo, el informe refleja modos, maneras y conceptos muy lastrados por los denominados «roles tradicionales de género». A pesar de que ocho de cada diez forman parte de «una unidad de convivencia nuclear» -una familia con hijos-, son pocos los adolescentes que colaboran en las tareas del hogar: cuatro de cada diez reconocen que no hacen ni los trabajos más sencillos. Pero a la hora de hacer las camas, ordenar su propio cuarto o cocinar, las chicas se prestan más que sus coetáneos masculinos -33,6% frente al 26,3%, una diferencia del 7,3%-.

En el ámbito económico, el estudio refleja que el 66,5% de los adolescentes vascos recibe una paga semanal que oscila entre los 5 y los 20 euros. «Se produce una ligera mayor asignación hacia ellos» y «a pesar de que la estructura de gasto es prácticamente la misma, pueden apreciarse algunas diferencias» en función del sexo. 'Ir de fiesta' es el principal capítulo de gastos en todos los casos. Pero después ellas dedican mayores partidas de efectivo a comprar ropa, mientras que ellos «parecen orientar una mayor cantidad» del dinero que reciben a la compra de chucherías y, sobre todo, a adquirir videojuegos. Más de la mitad de los adolescentes (55,5%) forma parte de un «grupo de pares mixto». Es decir una cuadrilla de amigos con la que pasan parte de su tiempo libre «en la calle, en el parque o en otros lugares públicos». La hora de volver a casa durante los fines de semana oscila entre las 10 y las 12 de la noche, pero es más restringida para las féminas.

En cuanto al ocio, el informe refleja que tanto chicos como chicas se entretienen sobre todo escuchando música, viendo la tele o navegando por Internet. Pero a partir de estas actividades aparecen las diferencias, porque de hecho las chicas tienen menos tiempo libre 'real'. Ellas dedican más horas diarias a las actividades extraescolares, hacer los deberes de clase y estudiar. Tal y como destacó Moyua, «las adolescentes experimentan un mayor grado de presión desde distintos agentes, fundamentalmente los progenitores, para que abandonen aquellas actividades que no se encuentran relacionadas con su formación, sobre todo las deportivas, pero también otras como el aprendizaje de un instrumento musical».

En cuanto al físico, el estudio destaca que «casi la totalidad del colectivo de adolescentes vascos de entre 14 y 17 años realiza una práctica de cuidado, si bien ese interés presenta reveladoras diferencias de género». En el caso de los chicos este interés se orienta hacia el deporte, mientras que ellas dan mayor importancia a «la imagen y el control de la alimentación».

Hay que señalar que el 14,6% de los encuestados afirma que «alguna vez» se ha sentido molestado por «referencias a su cuerpo». Si se desglosa este porcentaje por sexos, se descubre que el 21,4% de las chicas -2 de cada 10- ha sufrido este tipo de acoso, frente al 7,6% de los chicos.

Carreras diferentes 

En cuanto a sus futuros estudios, siete de cada diez adolescentes tienen una clara orientación universitaria, una tendencia más marcada en el caso de ellas (78,1%) que de ellos (61,6%). Las diferencias se hacen más claras cuando se detallan los estudios preferidos por unos y por otras. Las chicas se decantan por las titulaciones sociales, jurídicas y de la salud, mientras que los chicos prefieren las carreras técnicas, «las más valoradas social y económicamente». Las «enseñanzas técnicas» son escogidas por el 43,8% de los chavales y sólo por el 12,2% de las chicas.

Según las conclusiones del estudio realizado por Emakunde, «puede sostenerse que nos hallamos ante un colectivo de adolescentes residentes en nuestras comunidad autónoma, nacidos entre los años 1991 y 1994, con pautas de comportamiento cotidianas y códigos de valores que pueden ser considerados como 'normalizados'», que -tal como aclaró Moyua- es tanto como decir «'cercanos' a los patrones establecidos, desarrollados y esperados por las generaciones adultas en la actualidad». Cuando los adolescentes imaginan su futuro, proyectan en él modos de vida «que no difieren en demasía» de los que observan en sus progenitores.
EL CORREO

Los adolescentes repiten los roles sexistas 
En el aspecto formativo se siguen los modelos de 'mujer-maestra-médico' y 'hombre-ingeniero-técnico'. 

Nekane Lauzirika, Bilbao (DEIA)
Los adolescentes vascos continúan reproduciendo los mismos patrones sociales y de género vigentes en la sociedad actual, principalmente en las trayectorias formativas y profesionales, que siguen los modelos de mujer-maestra-médico y hombre-ingeniero-técnico. A pesar de que las pautas de comportamiento por razón de sexo están muy asentadas y arraigadas en nuestra estructura social, se aprecian avances en los adolescentes en el ejercicio de la individualidad desde su autonomía. 

Éstas son algunas de las conclusiones que se extraen del innovador estudio publicado por el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde que identifica los procesos de empoderamiento de la adolescencia vasca. 

La directora de Emakunde, Izaskun Moyua, y la Secretaria General, Arantza Madariaga, presentaron ayer en Bilbao los resultados del trabajo, llevado a cabo sobre una muestra "estadísticamente representativa" de 970 estudiantes, de ambos sexos, de entre los 14 y 17 años de edad. 

La investigación otorga una fotografía de situación del colectivo de chicas y chicos adolescentes residentes en nuestra comunidad sobre cuestiones cuestiones que les atañen en su vida cotidiana en los ámbitos físico, económico, del tiempo no reglado y del grupo de pares. Asimismo, anticipa algunas de las tendencias o pautas de comportamiento del colectivo de adolescentes vascos cuando sean adultos. 

"Este retrato nos posibilita un acercamiento al colectivo desde una perspectiva de género, interesándonos por la identificación de potenciales entre chicas y chicos en esta etapa vital a través de un uso y una concepción ampliada del concepto de empoderamiento", explicó Moyua. 

A la luz de los resultados obtenidos puede sostenerse que nos hallamos ante un colectivo de adolescentes residentes en el País Vasco, nacidos entre los años 1991 y 1994, con pautas de comportamiento cotidianas y códigos de valores que pudieran ser considerados "normalizadas", cercanas a los patrones de establecidos, desarrollados y esperados por las generaciones adultas en la actualidad. 

Cuando en los últimos años se habla de la "precocidad" de la aparición de la adolescencia en contextos sociales similares al nuestro, paradigmáticamente manifestado, por ejemplo, en las formas de vestir, suele perderse de vista la otra cara de este proceso de cambio: la igualmente "precoz integración" de este colectivo adolescente en las actividades integradas, establecidas por las generaciones adultas. 

Diferencias de género

La investigación constata pautas de reproducción de género muy asentadas en nuestro modo de estructuración social, con mensajes y prácticas provenientes de una pluralidad de agentes que denotan distintas asignaciones de roles en el presente y, con ello, de expectativas para el futuro según el género del adolescente. 

Una diferencia importante se aprecia en el tiempo de ocio, ya que las chicas se quejan de sufrir mayor "presión" para abandonar aquellas actividades que no se encuentran relacionadas u orientadas hacia lo formativo-escolar, en especial las de carácter deportivo, pero también otras en las que se desarrolla una actividad física, así como el aprendizaje de un instrumento musical. 

Es en este ámbito del tiempo de ocio del empoderamiento donde se han identificado las principales demandas de igualdad por parte de las chicas adolescentes, "las cuales reclaman una mayor disponibilidad de tiempo material durante la semana para orientarlo hacia otras actividades no directamente vinculadas a la preparación para el día de mañana en términos de adquisición de conocimientos reglados, como también poder disfrutar de los mismos periodos de sociabiliadad durante los fines de semana en la misma medida que sus compañeros y amigos varones", advirtió la directora de Emakunde. 

A pesar de que los adolescentes copian los patrones sociales vigentes, se aprecian cambios positivos "ya que detectamos en la chicas una mayor autonomía personal". 

Sin embargo, la persistencia de la actual diferenciación de género en la elección de los itinerarios formativos -tanto universitarios, mayoritarios, como de formación profesional-, que es tanto como vaticinar la persistencia de la segregación horizontal de nuestro mercado laboral en los próximos años, "constituyen elementos de nuestra realidad cotidiana que denotan carencias en términos de igualdad y empoderamiento entre géneros ya asentados en la adolescencia". 

En corresponsabilidad en el ámbito doméstico, el estudio arroja resultados muy bajos . "Además en vez de integrar a los chicos en las tareas domésticas, hemos sacado a las chicas, una circunstancia relevante si tenemos en cuenta que, en la mayoría de los casos, trabajan los dos progenitores".
DEIA

CONSTRUYENDO EL FUTURO
Los adolescentes quieren ser jefes
 
LEYRE IGLESIAS, BILBAO (EL MUNDO)

Casi la totalidad de los adolescentes vascos pretende ocupar en el futuro algún puesto de responsabilidad, aunque son más los chicos que ansían convertirse en 'jefes absolutos'. Sin embargo, tanto unos como otras repetirán los modelos clásicos de carreras "femeninas" y carreras "masculinas". Y hasta que se produzca esa decisión, ellas lamentan padecer "más presión" que sus compañeros para formarse correctamente y se quejan también de disponer de menos tiempo libre para practicar sus aficiones.


Son algunas de las principales conclusiones que se extraen del estudio 'Procesos de empoderamiento de los y las adolescentes', editado por el Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde. El informe parte de los cuestionarios y entrevistas realizados a 780 chicos y chicas vascos entre 14 y 17 años, que respondieron en las propias aulas a 52 preguntas sobre su situación económica, su ocio, sus relaciones sexuales y sus perspectivas de futuro.

El informe, que busca encontrar las diferencias y similitudes entre las vidas de los chicos y las chicas de Euskadi, dibuja un mismo perfil para ambos en algunas cuestiones y subraya cómo, en otras, las adolescentes han heredado los valores de una sociedad patriarcal.

¿Cómo es entonces el adolescente vasco? Empezando por el ámbito doméstico, son poco responsables. Ocho de cada 10 pertenecen a una familia con hijos, y sin embargo cuatro de cada 10 no realizan nunca actividades básicas en casa como hacer la cama, preparar la comida u ordenar su cuarto. En este punto, las chicas ponen más de su parte: un 34% ayuda en casa de forma periódica, seguidas a distancia del 26% de los chicos.

La paga, entre 5 y 20 euros

En cuanto al dinero, la mayoría de los adolescentes tiene asignada una paga semanal que oscila entre los 5 euros y los 20 euros, y generalmente se trata de la única fuente de ingresos con la que cuentan. ¿Y en qué se lo gastan? Ellas, en ir de fiesta y, en segundo lugar, en comprar ropa. Ellos, en chucherías, primero, y en ir de fiesta, después. El ahorro, según las respuestas de ambos, es apenas inexistente: sólo guardan un 0,2% de la paga semanal para futuros gastos.

Las cosas han cambiado mucho respecto a las anteriores generaciones. Ahora tener como círculo de amistades a un grupo mixto de chicos y chicas es más frecuente que tener sólo amigos o sólo amigas. Ambos cuentan con un 'toque de queda' para llegar a casa el fin de semana entre las 22.00 y las 00.00 horas de la noche, aunque el control sobre las chicas es más restrictivo. Y a lo largo de la semana, son ellas las que se dedican más a prácticas individualizadas (leer, escuchar música… ) que a actividades en grupo como el fútbol, más extendido entre sus compañeros.

En cualquier caso, Emakunde ha destacado en la presentación del informe cómo las "presiones" que soportan las chicas para prepararse hacia la edad adulta son mucho mayores que las que sufren ellos. Por eso, la mayoría de las adolescentes realiza más actividades extraescolares relacionadas con el conocimiento y la educación, mientras que ellos se vuelcan en los deportes. Además, ellas siguen más preocupadas por cuidar su alimentación y mejorar su imagen que por practicar ejercicio físico.

Diferencias en la Universidad

¿Y qué pretenden hacer cuando terminen el Bachillerato? Siete de cada diez adolescentes vascos quieren estudiar una carrera universitaria, sobre todo las chicas. Pero en su elección por el área de conocimiento vuelve a haber diferencias, y tanto ellas como ellos reproducen los cánones clásicos de profesiones masculinas y femeninas que han abanderado las anteriores generaciones.

Así, las Ciencias Sociales y Jurídicas concentran la atención del 38% de las chicas y sólo la del 23% de los chicos. En Ciencias de la Salud están interesados un 30% de las adolescentes y únicamente un 11% de sus compañeros. Y es en Enseñanzas Técnicas donde las diferencias de género se expresan con mayor claridad: suponen el área preferida de los chicos (44%), una primera posición que, en el caso de las chicas, retrocede hasta la cuarta (12%).

Sus prioridades de futuro también los distinguen. Chicos y chicas coinciden en que lo primero que quieren preservar es su círculo de amigos. Pero ellas sitúan en segundo lugar el deseo de tener un sueño y esforzarse para conseguirlo, al tiempo que ellos, sorprendentemente para muchos, colocan en esa posición su voluntad de tener familia e hijos.
EL MUNDO


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