logo argijokin La Mirada de Jokin Bullying  ·  Problemática adolescente
 PORTADA
News
 ÚLTIMA HORA | el menor digital | INFANCIAepJUVENTUD  
lunes, 29 de diciembre de 2008
Reivindica la infancia y dedica a la inocencia de la niñez su nueva novela
La escritora, de 82 años, regresa a la infancia con 'Paraíso inhabitado', de tintes autobiográficos
"Si los demás te rechazan, la primera regla es inventarse un mundo", afirma sobre su personaje
· "Nunca me he despedido de la infancia y eso se paga caro"
 
MERCEDES JANSA- MADRID (EL PERIODICO)
 
Los últimos ocho años --los que han pasado desde su anterior libro, Aranmanoth-- no han sido fáciles para Ana María Matute (Barcelona, 1926) porque ha entrado y salido varias veces del hospital y eso ha ralentizado la escritura de su última novela, Paraíso inhabitado. Pero a sus 82 años, la escritora goza de una lucidez envidiable que le ha permitido volcar en el libro, desde hoy a la venta, su imaginario particular con un entusiasmo y frescura casi juveniles.

Ayer, Matute acudió a una cita con periodistas y libreros para hablar de un libro que reconoció como el único con elementos biográficos de su destacada narrativa. La literatura le "ayuda a vivir", y fue el acicate para recuperar la salud tras ocho meses enferma. No podía aceptar el "horror" de que alguien tuviera que terminar la novela por ella. En este afán ha habido trabajo para conseguir dejarlo el texto literariamente perfecto pero no "esfuerzo creativo" porque "fluía todo con facilidad".

RESUMEN DE LA OBRA

"Escribo porque necesito comunicar e intercambiar ideas y sentimientos", manifestó la escritora barcelonesa. Paraíso inhabitado, que publica Destino, bien podría ser el resumen de su obra: el escenario es una familia burguesa de la segunda república y la protagonista, Adriana, se refugia en un mundo interior habitado por seres mágicos que le ayudan a hacer frente al mundo real habitado por gigantes hostiles, que ella identifica con los adultos pero a los que se refiere como "adúlteros".

Cuando era una niña, Matute, como el último personaje salido de su fecunda imaginación, tenía en los libros sus mejores compañeros de juegos. Pero, al contrario que Adriana, no sufría si era castigada al cuarto oscuro porque allí desplegaba su fantástico mundo. Su cuarto oscuro de hoy es la literatura y cuando se pone a escribir se siente "maga". "Si los demás te rechazan", dijo en relación a su personaje, "la primera regla es inventarse un mundo".

La escritora y periodista Ángeles Caso, que mantuvo un diálogo con Matute, destacó de la última obra de la autora barcelonesa la "ternura" de ese mundo infantil retratado, a lo que la autora de La torre vigía apostilló: "Hay ternura porque también hay soledad". "No podemos imaginar lo duro que es ser niño. La infancia no es un paraíso", prosiguió. Estas reflexiones llevaron a Matute a denostar con vehemencia el maltrato a los niños. La infancia, dijo, "marca de una manera tremenda" aunque la mayoría tiende a olvidar.

LA FAMILIA

De padre "muy catalán", viajero y mediterráneo, "amigo de Ulises" y madre riojana y severa, "amiga del Cid", contó con ironía, Matute tuvo una vida familiar mucho más feliz que la de su personaje. De su madre considera que le "hubiera gustado ser como ella, "algo que no le dejaron ser". Ella misma, cuando su progenitora era ya mayor, le dio a leer a Camus, Sartre o Simone de Beauvoir.

La escritora ha volcado en el personaje de la novela las vivencias de un tiempo que no facilitaba, más bien al contrario, que las mujeres se expresaran en todos los sentidos. Matute, siempre positiva y sonriente, solo se expresó con dureza y cierta rabia cuando recordó esos años de "moral hipócrita" en donde los matrimonios tenían que disimular sus desavenencias cuando estaban en público. A ella la "miraron mal" cuando se separó de su primer marido pero "lo que pasa factura, lo que se paga más caro es la inocencia", dijo, pero puso remedio a este sufrimiento con la memoria y la imaginación, que son las bases de su obra.

UNA GRAN NARRADORA DEL SIGLO XX RESUME SU UNIVERSO LITERARIO|LA ETERNA CANDIDATA

Alegría ante los reveses del Cervantes

Cada año, lo mismo. El nombre de Ana María Matute está en las quinielas del Premio Cervantes, que acaba de recaer en otro autor barcelonés, Juan Marsé. Ella, que ha ganado el Nadal, el Nacional de Literatura, el de la Crítica y el Café Gijón, se lo toma a broma. "No les debo de gustar", contestó, aunque no se refería al jurado del prestigioso galardón.

Nunca lo ha esperado, pero reconoció que si le sonriera esa fortuna, "daría unos tremendos botes de alegría". Menos alborozada se siente ante el hecho "lamentable" de ser la única escritora de las tres mujeres con sillón en la RAE, pero poco puede hacer, dice, para cambiar la situación.
El universo de Matute es la memoria pero su herramienta, la imaginación, que probablemente la salve de sacar conclusiones pesimistas, según se intuye al escuchar sus impresiones sobre una vida de la que le gusta gozar.

Tras una larga estancia en el hospital, no ha renunciado a sus costumbres, y mientras responde a las preguntas da pequeños sorbos a un vaso con dos dedos de whisky. Cuando lo confunde con el de agua, pone cara de asco, y aflora una pícara sonrisa. Por eso termina con una recomendación, especialmente dirigida a las mujeres: "No os fiéis nunca de un hombre que no tenga imaginación o que no quiera nunca beber".
ePC 18/12/2008

Ana María Matute rememora la infancia en su nueva novela

Escribió su libro tras sucesivas hospitalizaciones.

Guayaquil, Ecuador- Lunes 29 diciembre (EL UNIVERSO)
La novelista española Ana María Matute reivindica la infancia y el poder de la imaginación y de la magia como armas para afrontar la vida en  Paraíso inhabitado, una novela escrita con valentía y sin miedos, porque –dice– quizá sea la última.

“Nunca me he desprendido del todo de la infancia, y eso se paga caro. La inocencia es un lujo que uno no se puede permitir y del que te quieren despertar a bofetadas”,  afirma  Matute.   En su nueva novela  combina realidad y magia al reconstruir de forma magistral la infancia de la protagonista, Adriana. La autora está  nerviosa, porque cree que ella se juega mucho con esta obra. Hacía casi una década que no publicaba; tiene 83 años, y, además, es el único libro  suyo en el que  hay elementos autobiográficos. 

Sucesivas hospitalizaciones le impidieron acabar antes esta novela sobre  la niñez perdida. Pero también tuvo que parar a veces de escribirla porque, según confiesa,  se  ahogaba  al tratar de poner en pie sus recuerdos. “Era una sensación casi física; era demasiado para mí porque tenía que revivir muchas anécdotas que me pasaron a mí o a gente de mi entorno”, relata la escritora.

“Tal vez la infancia es más larga que la vida”. Esa frase de la novela da idea del  gran interés que suscitan en la escritora la niñez y todo lo que la rodea: la magia que desprenden los cuentos, el poder de la imaginación, el descubrimiento del lenguaje o lo incomprensible que resulta a veces el mundo de los adultos, o de “los adúlteros”, como a ella le gusta llamarlos.

Paraíso inhabitado  podría considerarse la culminación de una larga trayectoria literaria, que ha merecido premios muy importantes, entre ellos el Nacional de las Letras, de España.

La escritora recrea con maestría la vida cotidiana de una niña de la burguesía española, en los años previos a la Guerra Civil (1936-1939), pero de una niña dotada de gran imaginación para transformar la realidad y soñar con aquello que le gusta. La infancia de Adriana se evoca desde la vejez, desde esa época en la que uno “está a punto de decir adiós a cuanto le rodea”. 

“Todo lo que cuento lo he vivido yo de alguna manera”, manifiesta Matute, que  siempre  ha tenido  presente el mundo de la infancia, porque, dice,  “es una etapa de la vida que marca totalmente”. En la protagonista del libro hay mucho de la niña que fue  Matute y de su forma  de ver el mundo.   “Soy muy mayor y a lo mejor es mi último libro, no porque me falten ideas sino por motivos de salud: cualquier día me muero”, comenta Matute, aunque el brillo de sus ojos y su facilidad para sonreír parecen denotar lo contrario.
UNIVERSO

Ana María Matute reivindica la infancia en 'Paraíso inhabitado'

La escritora, de 83 años, dedica a la inocencia de la niñez su nueva novela, de tono autobiográfico

Efe / Madrid | 18/12/2008

Ana María Matute reivindica la infancia y el poder de la imaginación y la magia como armas para afrontar la vida en su novela Paraíso inhabitado, un libro escrito "con valentía y sin miedos" porque "quizá sea el último" de esta gran novelista. 

"Nunca me he desprendido del todo de la infancia, y eso se paga caro. La inocencia es un lujo que uno no se puede permitir y del que te quieren despertar a bofetadas", afirma Matute con motivo de la presentación de una novela en la que combina realidad y magia al reconstruir de forma magistral la infancia de la protagonista, Adriana. 

Matute está "nerviosa como un flan" porque cree que se juega mucho con esta obra. Hacía ocho años que no publicaba, tiene 83 y, además, es "el único libro" suyo donde "hay elementos autobiográficos". Para superar los nervios y enfrentarse al trasiego que le espera, se toma un chupito de whisky. 

Sucesivas hospitalizaciones le impidieron acabar antes esta novela sobre "la niñez perdida". Pero también tuvo que parar a veces de escribirla porque se "ahogaba" al tratar de poner en pie sus recuerdos: "Era una sensación casi física; era demasiado para mí porque tenía que revivir muchas cosas que me pasaron a mí o a gente de mi entorno". 

"Tal vez la infancia es más larga que la vida". Esa hermosa frase de la novela da idea del "gran interés" que suscitan en la escritora la niñez y todo lo que la rodea: la magia que desprenden los cuentos, el poder de la imaginación, el descubrimiento del lenguaje o lo incomprensible que resulta a veces el mundo de los adultos, o de "los adúlteros", como a ella les gusta llamarlos. 

Paraíso inhabitado (Destino) podría considerarse la culminación de una larga trayectoria literaria que ha merecido premios muy importantes, entre ellos el Nacional de las Letras.
DDC

"Nunca me he despedido de la infancia y eso se paga caro"

La escritora recrea con maestría la vida cotidiana de una niña en los años previos a la Guerra Civil. En la protagonista del libro hay mucho de la niña que fue Ana María Matute y de su forma "de ver el mundo". Como la autora, Adriana aprendió pronto el valor de los cuentos y no entendía el mundo de "los gigantes", sus reglas ni su hipocresía. Y como a Matute, a Adriana no le importaba que la castigaran en "el cuarto oscuro", porque allí disfrutaba del "resplandor de la oscuridad".

En su vida, y también en su obra, Ana María Matute siempre ha reivindicado la importancia de la imaginación. Los que carecen de ella son "la gente más ruda y menos afable". "No te fíes nunca de un hombre que no tenga imaginación, ni de un hombre que no quiera beber", decía entre risas, mientras apuraba su whisky.
DDC

Entrevista a Ana Mª Matute

"Las hadas viven hasta en los semáforos"


Carmen Méndez 19-12-2008 (EXPANSION)

'Paraíso inhabitado' es la vuelta a la vuelta a la infancia de la niña Ana María, que sabe, con toda certeza, que las hadas están donde menos se las espera.

Todo es posible en Matute. «Me hicieron así», sonríe. A veces, pícara, irónica o dulce, Ana María Matute se ha instaldo en el mundo de la magia. En su última novela, Paraíso inhabitado, la escritora y académica de la Lengua vuelve a su territorio más querido, el de la infancia, con la historia de una niña, Adriana, que vive en los últimos años de la Segunda República y el comienzo de la Guerra Civil. Como Ana María Matute (Barcelona, 1925) que al comenzar la guerra tenía 11 años. Adriana, como Ana María, tiene bastante de Alicia y se escapa con terquedad de las personas mayores y del mundo real gracias a los libros, el cine y una imaginación desbordante, su salvavidas. «No hay que fiarse de los hombres que no tienen imaginación», dice.

Después de ocho años, esta escritora tan querida, vuelve a la primera línea de la literatura con esta novela donde la magia y lo cotidiano conviven en armonía, donde las penas y las desdichas se curan con el bálsamo de la lectura y la convicción de que la magia vive entre nosotros.

«Creemos que los niños no entienden las cosas y saben más de casi todo. Sólo que no nos damos cuenta -explica la escritora-. Yo invento historias y vivo en los cuentos desde muy niña. Y me he sentido muy libre. Pero ahora, con lo politicamente correcto ¡pues la hemos fastidiado! Es uan pesadez. Todo tiene que ser didáctico, se transforman las historias en algo tontorrón, y los niños no son tontos».

Adriana, que tiene rasgos de la infancia de Ana María, aunque ella insiste en que la novela no es autobiográfica, vive en su mundo, como la mayoría de los niños. «Ahora viven dentro de otras cosas, igual es Internet o los videojuegos, pero siguen en su mundo, que es bastante solitario».

Hay niños y mayores que no creen en las hadas. «Allá ellos. A mí eso me da igual. Mis hadas no son las de la varita. Las mías son las de verdad, las pequeñas criaturas de la hierba, que no sólo viven en la naturaleza. Las puedes ver en otros lugares. A veces te cruzas con una persona en la calle y dices: «Esa es; es un hada, porque hay algo especial en ella».

-¿Hay personas mágicas?
- Por supuesto. Pero como estamos tan ciegos... Nos creemos tan importantes, somos tan vanidosos que no nos damos cuenta de que por nuestro lado pasan hadas y seres especiales, pero no los vemos. Puedes cruzártelos en un semáforo».

La infancia no es una arcadia feliz; es uan etapa de la vida que a veces puede ser muy cruel. Igual que los cuentos son crueles. Pero esos años de la infancia «son una etapa insoslayable de la vida, y marcan mucho más que la juventud. Por eso siempre hay que volver a ellos, sobre todo cuando te haces viejo».

Ana María Matute era una niña cuando empezó la guerra civil. Cumplió 11 años el 26 de julio de 1936, poco después de que estallara la guerra. «Aprendí mucho durante ese tiempo. El mundo no era lo que nos habían enseñado. La vida era mucho más cruel. Los niños de entonces despertamos a la vida a bombazos. Pasé miedo, los bombardeos me asustaban mucho, pero también disfruté mucho. Hay gente que no entiende que se pueda decir eso, pero es así. No había colegio, y los niños que no habíamos salido solos de casa, de repente íbamos a las colas del pan, convivíamos con golfillos, ¡lo que aprendimos de lso golfillos! y vivimos, curiosamente, con una libertad tremeda. Fue espantoso, horrible, y a la vez hubo momentos muy divertidos. Pero la vida es así».

Es así, y esta mujer sabia, que ha camina de igual modo por los caminos de lo real y de lo mágico, lo sabe de sobra. Cuando echa la vista atrás, con ironía y buen humor, contempla su vida con luces y sombras. Hasta las hadas sufren depresiones, y ella pasó por una terrible que la alejó quince años de la escritura. Pero la vida puede más, y Ana María Matute afirma rotunda, que ha vivido intensa, apasionadamente. «He sufrido mucho, pero he disfrutado mucho también. La vida me parece una maravilla».

Desde sus 83 años, tan intensos como las páginas de los libros que ha leído, de los cuentos con que ha soñado, de los que se ha inventado, desde ahí se mira la vida con otros ojos. «Con los años se pierde bondad, te vuelves más cínico, nos pasa a todos. A pesar de todo, creo que con el paso del tiempo tendemos a mirar con más comprensión. La pena es que a veces la rabia impide ser comprensivo».
EXPANSIÓN

Ana María Matute, una infancia de amor y dureza

La escritora regresa con 'Paraíso inhabitado' tras ocho años de silencio
"Pensar en esta novela me ayudó a ponerme buena de mi enfermedad"

M. Á. VILLENA - Madrid - 18/12/2008

Ana María Matute ha tardado ocho años en escribir Paraíso inhabitado (Destino), pero ayer ofreció sus explicaciones en una multitudinaria presentación pública de la novela. "En primer lugar", dijo, "no soy una autora de un libro cada año y, en segundo término, en los últimos tiempos he sido una visitante asidua de los hospitales. No obstante, debo subrayar que pensar en escribir esta novela, me ayudó a ponerme buena". Con una cabeza muy despejada a sus 83 años y una cierta fragilidad al caminar, una de las novelistas más populares de España compareció ayer para desvelar que Paraíso inhabitado es una historia de amor y dureza en tiempos difíciles, que está protagonizada por una niña que tiene rasgos autobiográficos de la propia escritora. "Es cierto que se trata de la única de mis novelas que incluye referencias autobiográficas", comentó la autora de Olvidado rey Gudú.

Una mezcla de realismo de la vida cotidiana y de mundo mágico, en palabras de la también escritora Ángeles Caso, definirían la última novela de Matute. Ambas dialogaron en tono distendido sobre la literatura y la vida, dos conceptos que significan la misma cosa, a juicio de Ana María Matute. "La literatura es mi mundo y, en realidad, podría decir que la literatura es la vida de verdad", remachó la novelista y académica. Situada la trama en la época de la Segunda República, en el ambiente de una familia burguesa, el contraste entre un realismo duro y unas fabulaciones mágicas a través de sus lecturas marcan la formación sentimental de la pequeña Adriana, enamorada de Gavrila, un niño ruso, hijo de una bailarina. "La niña protagonista vive en función de sus lecturas, tal como hice yo que siempre fui una rebelde. Yo tenía auténtica pasión por los cuentos", recordó Ana María Matute que destacó, una y otra vez, la importancia de la infancia en todas las personas. "La infancia nos marca de una forma tremenda y yo he intentado mantener la niña que fui", manifestó muy convencida.

A lo largo de su intervención, seguida con interés y risas por parte de un auditorio integrado por periodistas, libreros y editores, Ana María Matute se definió como "un pájaro libre que no se ha encuadrado en modas ni tendencias ni grupos" dentro de la literatura española de las últimas décadas. Haciendo gala de un envidiable humor, la escritora barcelonesa, de padre catalán y de madre riojana, anunció que, por supuesto, quería escribir más novelas. "Aunque ya tengo 83 años y cualquier día me muero", señaló para describir a continuación de un modo muy gráfico cómo nacen las novelas en su imaginación. "Me llegan", contó, "como el rumor del mar y me van llegando poco a poco. Ahora mismo empiezo a escuchar unos cuantos runrunes".

Sincera y desinhibida en todo momento, elegante y sarcástica a un tiempo, Ana María Matute aconsejó a las mujeres presentes en la sala que no se fiasen de los hombres que no tienen imaginación. Recordó sus años de pequeña rebelde y se mostró muy crítica con la educación que recibieron varias generaciones de españolas de las clases acomodadas. "Hablaban", relató, "de educación, pero en realidad sólo les interesaban unos modales que yo nunca aprendí. Las monjas de entonces únicamente enseñaban su propia ignorancia". "Sí, es cierto, he pagado un precio alto por mi libertad", concluyó.

A sus 83 años, esta novelista que ha ganado muchos premios importantes y que goza del favor de muchos lectores recordó a su madre en un homenaje a las mujeres de aquella generación con una anécdota estremecedora. "Mi madre hubiera querido hacer mi vida, pero no pudo. Sin ir más lejos, ocultaba a sus amigas que le gustaba leer", afirmó.
PA

FICHA
PARAÍSO INHABITADO
    ANA MARíA MATUTE
ISBN: 978-84-233-3928-0
Editorial: Destino  
Colección: Áncora y Delfín
Pág.: 350
Encuadernación: Tapa dura
Dimensiones: 13.3 x 23 cm
Publicación: 18/12/2008






Traductor/ Translate

Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
«Mis ojos seguirán», Jokin CL
Ƞ 21-S-2004, Hondarribia
Buscador
Nube de tags
»CLiC: activar Nube de tags

Calendario


AYÚDAme · SOS · »Despliega el menú y haz clic

Categorias


Puntos Rojos
colegio/instituto
compromiso activo (… ±)


Archivo
Sindicacion
Feed, RSS, Ranking, (… ±)


Enfoques

Logo de apoyo a Jokin y los 'otros Jokin',  víctimas del bullying · Nik'J · Yo, Jokin