12-F Este jueves se celebra el
Día Internacional contra el Reclutamiento Forzado de Niños Soldado
MADRID, 11-FEB-2009 (SERVIMEDIA)
La Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas soldados, formada por Alboan, Amnistía Internacional, Entreculturas, El Servicio Jesuita a los Refugiados, la Fundación el Compromiso y Save the Children, demandó hoy más medidas de protección para los niños soldados que estén en España.
Con motivo del Día Internacional contra el Reclutamiento Forzado de Niños Soldado, que se celebrará mañana, esta Coalición denunció que niños y adolescentes extranjeros que podrían ser ex soldados "no tienen acceso al procedimiento de asilo porque las autoridades españolas carecen de mecanismos adecuados".
"No existen garantías de que los niños y niñas soldados que llegan a España sean correctamente identificados como refugiados ni reciban la protección adecuada, lo que aumenta su vulnerabilidad a sufrir abusos y violaciones de derechos humanos si son devueltos a países en conflicto, donde existe la posibilidad de que vuelvan a ser reclutados", aseguró la Coalición en un comunicado.
Estas seis ONG afirmaron que, con el aumento de los flujos migratorios, llegan cada vez más niños ex soldado a España y otros países de la Unión Europea tratando de huir de los conflictos armados en sus naciones.
La Coalición recordó que los países que han ratificado la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 (España lo hizo en 1978) y otros tratados internacionales están obligados a ofrecer protección a estos niños, facilitar su acceso a la petición de asilo, no repatriarlos a su país de origen cuando estén en peligro de sufrir violaciones de derechos humanos y atenderlos según sus necesidades físicas y psicológicas.
"Las autoridades españolas deben cumplir de manera urgente con la obligación adquirida de identificar a estos niños posibles beneficiarios del derecho de asilo y garantizar su protección y sus derechos", añadió la Coalición.
Las ONG señalaron que algunos niños han sido testigos del asesinato de sus familiares, se les ha utilizado para cometer atrocidades, han sido víctimas de malos tratos o violaciones, forzados a casarse con los combatientes (en el caso de las niñas) u obligados a realizar saqueos o mutilar personas.
Por todo esto, la Coalición reclamó al Gobierno español que el reclutamiento de niños soldado sea considerado una forma específica de persecución a la hora de solicitar asilo y protección.
SIN DATOS OFICIALES Por otro lado, la Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas soldados solicitó al Gobierno el registro y publicación de las estadísticas de menores soldados solicitantes de asilo.
Estas ONG recordaron que el Comité de los Derechos del Niño llamó la atención a España en 2007 por la inexistencia de datos oficiales sobre niños solicitantes de asilo y refugiados.
La Coalición afirmó que, a día de hoy, las autoridades españolas siguen sin presentar datos de solicitudes de asilo de menores no acompañados, a pesar de que, según informes de 2007, la mayor parte de los solicitantes de asilo en España proceden de Colombia, Irak, Costa de Marfil, India, Somalia, República Democrática del Congo, Sudán o Sri Lanka.
Estos países, según añadieron las ONG, están registrados en el Informe Global 2008 de la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados como estados donde se reclutan y utilizan niñas, niños y adolescentes soldados.
ECOd (SERVIMEDIA) 11-FEB-2009 MGR/jal
La Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas Soldados, organizadora de estas jornadas en las que se abordó la cuestión, exigió "la protección para los niños y niñas soldados que lleguen a España" y criticó que no tengan acceso al procedimiento de asilo "porque las autoridades españolas carecen de mecanismos adecuados".
También abundó en la falta de datos que cuantifiquen a los menores no acompañados y recomendó "la adopción de medidas para recopilar de forma sistemática datos sobre los refugiados, demandantes de asilo y migrantes presentes bajo su jurisdicción que puedan haber sido reclutados o utilizados en conflictos armados".
EP
La directora del proyecto de Desmovilización y Reinserción de Niños Soldados en Uvira (República Democrática del Congo), Nicole Nuts, señaló a Europa Press que su centro ha logrado rehabilitar a unos 130 niños desde que la iniciativa se puso en marcha hace 11 meses. "Pero aún queda mucho trabajo por hacer", remarcó, tras indicar que todavía hoy unos 30.000 niños siguen en manos de las milicias.
Nuts explicó que su principal labor es buscar un futuro a los niños que escaparon de las milicias, bien tras muchas conversaciones con los mandos o bien por sus propios medios, y prestarles todo el apoyo que está en sus manos. "Sobre todo, nos ocupamos de los casos más difíciles que son niños huérfanos o niños que o pueden ser atendidos por sus familias por falta de recursos", indicó.
Los niños que son acogidos en la casa de acogida de Kivi Sur suelen pasar una media de tres meses hasta que superan su pasado y encuentran un camino para su futuro. Sin embargo, Nuts señaló que este periodo varía mucho en función de las circunstancias personales, e igual pueden permanecer allí tres semanas que seis meses.
"Cuando un niño llega a la casa de acogida, primero tratamos de buscar a su familia y de conocer su situación personal. Les escuchamos, hablamos de pasado y de futuro, sobre volver al colegio o aprender un oficio", relató Nuts.
En la casa de acogida de Kivi Sur trabajan, además de la directora del proyecto, otros 17 congoleños que atienden diariamente las necesidades de los niños soldados. En principio, esta iniciativa durará hasta mediados de 2008 y su continuidad, según expuso Nuts, dependerá de los medios con los que cuenten.
En este contexto, lamentó otras se hayan visto obligadas a cerrar por falta de medios y manifestó su deseo de abrir una nuevo centro 100 kilómetros al sur de Kivi, donde su equipo ha comprobado que hay cientos de niñas en manos de las milicias.
A pesar de las dificultades y de la situación que actualmente vive el país, se mostró optimista sobre el devenir del país y afirmó que entre los congoleños hay esperanza en que la paz se consolide. Sin embargo, lamentó que para el recién formado Gobierno aún no sea una prioridad la liberación de los niños soldados.
Destin vivía con su familia en una localidad del Kivu Sur cuando unos militares del Grupo Mai Mai se presentó en su casa y pidieron que saliera a por leña. Tenía 14 años y nunca volvió a su casa. Le llevaron a un bosque cercano con otros tantos niños donde les obligaban a situarse en la primera línea de las expediciones del terreno que marcarían futuras estrategias militares.
Dos años después, su hermano mayor, que también se encontraba con él en el campamento, le habló de la casa de acogida del Kivu Sur y le ayudó a escaparse una noche con otros cinco compañeros. Allí pasó tres meses y durante ese tiempo se formó como mecánico. Hoy vive con su abuela y sonríe cuando habla de que en el futuro continuará en el mismo taller de mecánica donde aprendió.
"Me gusta la mecánica, sé que puedo hacerlo bien y puedo enseñar a otros niños que lleguen al centro", manifestó. Destin afirma que pasó momentos "muy duros" durante su estancia en el bosque. No obstante, hoy afirma que está contento y recuerda con agrado el tiempo que vivió en la casa de acogida.
LUKOR
Después de un lento comienzo, el proceso de Lubanga parece estar comenzando a tomar forma ante la Corte Penal Internacional. El congoleño Thomas Lubanga Dylo es acusado de reclutar niños soldados para su milicia en el este del Congo. El cargo ha podido ser presentado, entre otras cosas, gracias a Bukeni Waruzi, quien desde 1998 ha dejado constancia en películas de cientos de historias de niños soldado y se las ha hecho ver a los fiscales del tribunal.
Bukeni Waruzi era estudiante en el este del Congo cuando en 1998 un grupo de preocupados padres le pidió que investigara qué había ocurrido con sus hijos que habían sido secuestrados por rebeldes. Waruzi tuvo acceso a diversos campos de entrenamiento en Ituri y pudo conversar allí con una cantidad de niños y niñas. Incluso pudo llevar una cámara de video para registrar la vida dentro del campamento y grabar conversaciones con niños soldado. Todas las historias que escuchó eran trágicas y amargas, incluso las de aquellos niños que llegaron voluntariamente al campamento.
"Ya no siento dolor"
"Hablé con cientos de niños soldado, tanto hombres como mujeres. Todas esas historias son muy impresionantes, pero puedo recordar algunas. Recuerdo una niña que encontré en el campamento que no alcanzaba a tener once años. Ella me dijo que había tenido contacto con hombres por mucho tiempo, casi diariamente, y que fue reclutada cuando tenía nueve años. Básicamente puedo decir que la niña era solamente una esclava sexual en el campamento. Y cuando le pregunté cómo había sido la experiencia, dijo: ‘bueno, al principio era doloroso, pero ahora estoy acostumbrada. Ya no siento dolor'"
Waruzi utilizó los videos para hacerle ver a los padres en qué deplorables condiciones estaban sus hijos. Algunos pensaron que sus niños tenían un buen futuro con los rebeldes y que desempeñaban una labor importante luchando por su país. Pero la mayoría de los padres no sabían dónde estaban sus hijos ni qué ocurría con ellos.
"Los padres no sabían exactamente la experiencia que tenían que soportar sus hijos y el video les ayudó a abrir los ojos. Descubrieron que sus niños fumaban marihuana, que estaban comiendo mal, que dormían en el descampado y que cuando enfermaban no había manera de encontrar medicinas. Todas esas cosas los padres las ignoraban y las estaban descubriendo a través de los videos."
"En la Línea de Frente"
Con el fin de convencer a los fiscales de la Corte Penal Internacional que se estaban cometiendo crímenes a gran escala contra niños en el Congo, Waruzi hizo una película especial sobre la vida de los niños soldado: "En la Línea de Frente". Tenía temor de que, si no lo hacía, se le prestaría demasiado poca atención a los sufrimientos de los niños durante la guerra en Congo.
"Hubo muchos otros crímenes que se cometieron en Ituri. No estábamos seguros que el caso de los niños soldado realmente atraería la atención de los funcionarios de la Corte. Especialmente se trataba de convencer a la fiscalía de que se trata de uno de los crímenes más graves de esta era. Y estamos felices de comprobar que, un año después, Lubanga estaba detenido."
Bukeni Waruzi no solamente registró las historias en video de cientos de niños soldado, sino que también consiguió liberar a más de 300 menores. La mayoría de ellos estaban enfermos y fueron autorizados por los rebeldes para abandonar el campo. Para los rebeldes eran solamente una carga y constituían un peligro para la salud de los otros niños. Según Waruzi, la liberación de los niños fue mucho más fácil que conseguir que fueran nuevamente aceptados, a veces, en sus propios pueblos.
El problema de la reintegración
"Había algunos padres que se resistían a aceptar a sus hijos. No es porque no los quisieran sino porque temían que esos niños hubieran adquirido otra mentalidad. La reintegración de niños o niñas es muy diferente porque las niñas, cuando fueron liberadas, regresaron con hijos a casa; uno, dos o tres. La mayoría de las veces fueron rechazadas por la comunidad. Tienen miedo de acoger a un niño del cual no se conoce el padre. Uno de los puntos más problemáticos y más importantes es que casi el 30 por ciento de las chicas era VIH positivas, lo que representa un enorme problema. Eso por eso que es un crimen tan serio el reclutar niños soldado. Es simplemente inhumano."
Además de los problemas emocionales que presenta el retorno de los niños soldado, sus familias deben luchar también con problemas de dinero. El Banco Mundial ha puesto fondos a disposición para el gobierno de del Congo para que vaya en ayuda de esas familias, pero según Bukeni Waruzi mucho dinero se pierde a causa de la corrupción y no llega a favorecer a los niños.
www.informarn.nl
ISABEL FERRER - La Haya - 11/02/2009 (EL PAIS)
El testigo 0298 de la causa contra Thomas Lubanga, antiguo líder de la guerrilla hema de la Unión de Patriotas Congoleña (UPC), que se sigue en la Corte Penal Internacional (CPI), es hoy un joven con gran presencia de ánimo y buena memoria. Recuerda el frío y el barro de la zanja inundada en la que montaba guardia en los campamentos de milicianos adonde le llevaron tras arrancarle de su pueblo a los 11 años, entre 2002 y 2003. Tampoco ha olvidado el estruendo de las balas y las órdenes de sus jefes en la lucha. O el peso de los fusiles. Pero, sobre todo, tiene presente las palizas recibidas: "Nos dijeron que la UPC pegaba o mataba, y nos pegaban hasta morir; teníamos miedo", declaró ante los jueces.
Su rostro estaba velado tras una pantalla y su voz distorsionada para proteger su identidad. Paradójicamente, la medida dio mayor énfasis aún a su relato. Como cuando la juez Elizabeth Odio Benito, le preguntó si había niñas soldado en su grupo. "Sí, y luchaban como nosotros. Al llegar al campamento las violaban. Luego trabajaban para los soldados mayores", dijo sin titubear.
Después de un accidentado estreno ante la justicia internacional, que le llevó a retractarse la pasada semana por temor a ser procesado a su vuelta a Congo, el chico repasó la ruta que le llevó hasta el asalto a una misión: "Matamos a todos; al sacerdote, también". El relato se ilustró con una táctica guerrera aplicada a las víctimas. "Decían que se desfiguraban sus caras y cortaban sus bocas. También a los lendu", la etnia rival de los hema de Lubanga, y enfrentadas por el control de la tierra (lendu, campesinos, aliados de Uganda; hemas, ganaderos, aliados de Ruanda), pero sobre todo en guerra por las minas de oro de Ituri.
En un momento, 0298 o "señor testigo", como le llaman, habló de muertos. "Matamos a muchos. No sé si lo hice con mi arma. Disparaba cuando me lo ordenaban. Cuando matabas, se hablaba de cortar cabezas o arrancar los ojos. Y obedecíamos".
En un alto de la declaración, la juez Odio Benito se interesó por la edad de las niñas soldado. "Algunas eran más pequeñas que yo. Otras eran más altas. Se las entrenaba igual. Con palizas", aseguró el chico. Para entonces, la sala había escuchado que pudo escapar una vez de las milicias de la UOC, para ser devuelto a las trincheras de castigo. "Fue cuando nos dejaron ir al mercado del pueblo cercano. Encontré allí a mi padre y le conté todo. Me dijo que debía regresar a casa, en Bunia, porque había dejado los estudios en la primaria. Volví y recuperé la escuela hasta empezar secundaria. Un día fui a visitar a unos familiares (mi madre estaba muerta) y nos pararon los soldados en la carretera. Uno me reconoció y me devolvieron al campamento. Me pegaron. Pegar era su trabajo. La cárcel era allí un agujero en el suelo donde cabían hasta 20 personas y podías pasar dentro dos días enteros".
La segunda vez tuvo más suerte. Su padre lo sacó de otro campamento. "Safe the Children [ONG] se ocupó de mí y de otros niños en mi situación y volví a casa. Eso hice hasta que viajé aquí" (a La Haya, sede de la CPI). ¿Tienes alguna secuela?, le preguntó la fiscal Fatuo Bensouda. "Me duele la cabeza y el oído. Por el arma. Y no tengo educación", concluyó el joven, describiendo en una sola frase la falta de futuro de los niños soldado que han conseguido sobrevivir.
PA
Clara Méndez / Kampala | 28.01.2009 (DDCádiz)
"Muertos, mutilados que me persiguen en mitad de la noche, aviones lanzando bombas desde el aire y rebeldes asesinando pueblos enteros y arrasando todo a su paso", éstas son las pesadillas que el joven de 18 años Kenneth Opwonya aún tiene desde que consiguió escapar del Ejército de Resistencia del Señor (LRA).
En 2005, los rebeldes atacaron su pueblo en mitad de la noche. A él y a otros cuantos niños más les ataron las manos y los llevaron a otro pueblo. Mientras les propinaban patadas fueron advertidos de que, a partir de ese momento, serían soldados y tendrían que luchar junto a ellos.
Su hermano fue secuestrado la misma noche pero corrió más suerte que Kenneth puesto que consiguió escapar antes. Su familia pensó que estaba muerto y lloraron por él sin saber que estaba viviendo la peor de las pesadillas en el bosque.
Delgado y no muy alto, como la mayoría de los ugandeses, habla con un tono bajo y con una mirada triste y penetrante sobre su experiencia como prisionero. Entre inglés y acholi (la lengua de Acholiland, en el norte de Uganda) habla sobre cómo fue obligado a matar y cometer atrocidades contra su voluntad. "Cuando los rebeldes te decían que tenías que matar a alguien, si te oponías, te mataban ellos o le decían a la otra persona que te matara con sus propias manos", declara Kenneth.
La Corte Penal Internacional acaba de iniciar el primer juicio contra un señor de la guerra congoleño, acusado de reclutar a más de 30.000 niños soldados.
Mientras habla, Kenneth admite que asesinó a gente pero en ningún momento dice a cuántos ni cómo, aunque describe cómo era la vida dentro del LRA. Nunca se quedaban más de una noche en el mismo lugar, recuerda que lo más agotador era el hambre que pasaban, los asesinatos, el miedo de cometer algún error y andar kilómetros y más kilómetros.
No era un gran grupo de rebeldes luchando por una causa. Estaban divididos en varias células, niños y adultos de diferentes edades. Desde el momento que se levantaban, todos tenían actividades asignadas. Kenneth, por ejemplo, era lo que denominaban un OP, (Punto de Observación), lo que quiere decir, que tenía que espiar a los soldados del Gobierno, decir su localización, dar la orden a sus superiores y disparar contra ellos. Los soldados enseñaban a los niños a usar las armas, desmontar las piezas y volver a ponerlas cada una en su correspondiente lugar. "Teníamos que saber de memoria dónde iba cada pieza, un pequeño error, uno solo, y los rebeldes te daban una paliza", afirma Kenneth.
También recuerda cómo los rebeldes hacían a la gente tumbarse boca abajo con el estómago tocando el suelo con el fin de que así no se les viera la cara en el momento que eran agredidos o se les iba a matar. Había momentos en que la munición escaseaba y para no malgastar las balas les obligaban a asesinar a las víctimas con bayonetas.
Kenneth, junto a otros niños, acompañaba a uno de los rebeldes llamado Tabuley. Una noche se dirigían a un pueblo y las balas alcanzaron al jefe. Ante la situación Kenneth decidió escapar con otro de sus compañeros rumbo al pueblo más cercano. En el camino de vuelta fueron descubiertos por los soldados del Gobierno (UPDF), les dijeron que habían sido secuestrados por el LRA y fueron trasladados a unas barracas. Una vez allí, una ONG se hizo cargo de ellos, fueron registrados y llevados de vuelta a casa.
Hoy, Kenneth vive con su familia en un campo de desplazados y desde que conoció un proyecto de JRS (Jesuit Refugee Service) en Kitgum decidió unirse a él. Aquí les enseñan distintas habilidades a los niños ex soldados y al resto de la comunidad para que el día de mañana puedan valerse por sí mismos. Actualmente, Kenneth asiste al departamento de carpintería, donde les instruyen sobre cómo fabricar mesas, sillas y, en general, a trabajar la madera.
Como en todas las tribus, existen ceremonias y los Acholi llevan a cabo lo que ellos llaman Mato Oput. Este ritual se lleva a cabo cuando alguien ha cometido un crimen y en él participan esa persona y un miembro de la familia de la víctima para así acordar una compensación y, con ello, ganarse el perdón de nuevo del resto de la comunidad.
Desde que Kenneth volvió a casa, no ha sido sujeto de tal ritual y aún siente que algo debe hacerse. A día de hoy, todavía lucha por reconstruir su vida e intentar llevarla como cualquier joven de su misma edad. "Estoy muy contento de haber vuelto con los míos, pero a veces, si alguien me molesta, me invade la furia y siento que tengo que pelear para defenderme, pero luego me doy cuenta que aquellos días forman parte del pasado y tengo que hacer un gran esfuerzo para controlarme", dice Kenneth.
DDC
BRUSELAS, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Unión Europea recordó hoy que todavía existen "decenas de miles" de niños soldado en todo el mundo y reclamó, con motivo del Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado, aumentar esfuerzos "en todos los niveles" para proteger a los menores de las guerras, su secuestro y reclutamiento como combatientes, esclavos o sirvientes.
En nombre de los Veintisiete, la presidencia checa de la UE reconoció "la profunda preocupación" de la UE por "la situación de los menores afectados por conflictos armados en todo el mundo" y subrayó su "total apoyo" al trabajo del Tribunal Penal Internacional en su lucha contra la impunidad frente al reclutamiento de niños soldados.
"Los menores continúan siendo secuestrados, asesinados, discapacitados, violados o abusados sexualmente, mientras que las escuelas y los hospitales que cuidan de menores continúan siendo atacados y a los menores se les sigue denegando asistencia humanitaria", lamentó la UE en un comunicado.
La UE aprovechó la celebración del Día Internacional contra el Uso de los Niños Soldado para instar a todos los actores implicados en la desmovilización, desarme e reintegración de ex combatientes en todo el mundo a prestar una "especial atención" a los menores, sobre todo a las niñas, "especialmente afectadas por el aumento de la violencia sexual utilizada como arma de guerra".
Tras recordar que la UE apoya iniciativas de organizaciones civiles para promocionar los derechos de los menores en conflictos armados, subrayó la necesidad de analizar "el impacto a corto, medio y largo plazo" de los conflictos armados en los menores de manera "eficaz, sostenible y global".
Desde que apareció el estudio de Graça Machel sobre 'El impacto de los conflictos armados en los menores' hace ya 13 años, la UE considera que el progreso realizado hasta ahora contra el reclutamiento de menores "es demasiado lento para las decenas de miles de menores que todavía luchan en fuerzas en distintos países o son víctimas del conflicto armado".
Tal y como reflejan las Líneas Directrices sobre los Menores afectados por Conflictos Armados, la presidencia checa reafirmó "el apoyo firme" de la UE a la labor de la ONU y, especialmente, a la oficina del representante especial del secretario general de la ONU en estas cuestiones y reclamó la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU 1539, 1612 y 1820 contrarias el reclutamiento de menores y la violencia sexual en los conflictos.
EP
El drama de los niños soldados del Congo llega hasta La Haya
Unos 1.500 niños soldado podrían ser liberados en Congo si los grupos armados cumplen su promesa Aproximadamente 1.500 niños soldado podrían ser liberados en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo (RDC), si los grupos armados de la zona cumplen su promesa de dejarles ir, según informaron hoy fuentes de UNICEF trabajando en la zona.
NUEVA YORK
UNICEF acoge a 59 niños soldados rescatados en Kivu Norte (RDC) Unos 59 niños soldados fueron liberados en la provincia congoleña de Kivu Norte y quedaron bajo la protección del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). La portavoz en Ginebra de UNICEF, Veronique Taveau, afirmó que los niños tienen entre 12 y 17 años, y especificó que seis de ellos son niñas.
La Coalición Internacional para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados exige protección
Escrito por elmercuriodigital
ACNUR critica que no haya datos oficiales sobre el número de menores no acompañados
Un niño de 14 años es entrenado para matar en Afganistán
Ex niños soldados crean la Red de Jóvenes Afectados por la Guerra
→ ACCESO a PDFs
Día Internacional contra el Reclutamiento Forzado de Niños Soldado
| Informe sobre niños soldado que ha publicado la Coalición Española para acabar con la Utilización de Niños y Niñas SoladosNi el consenso prácticamente universal entorno a que los menores no deben ser utilizados como soldados, ni los enérgicos esfuerzos internacionales para poner fin al fenómeno, han logrado proteger a estos niños y niñas de la participación en la guerra. Testimonios de niños www.menoressoldado.org Child soldiers: Global Report 2008 (ingles) Child soldiers: Global Report 2008 -edición resumida- (castellano) |
La Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas soldados, formada por Alboan, Amnistía Internacional, Entreculturas, El Servicio Jesuita a los Refugiados, la Fundación el Compromiso y Save the Children, demandó hoy más medidas de protección para los niños soldados que estén en España.
Con motivo del Día Internacional contra el Reclutamiento Forzado de Niños Soldado, que se celebrará mañana, esta Coalición denunció que niños y adolescentes extranjeros que podrían ser ex soldados "no tienen acceso al procedimiento de asilo porque las autoridades españolas carecen de mecanismos adecuados".
"No existen garantías de que los niños y niñas soldados que llegan a España sean correctamente identificados como refugiados ni reciban la protección adecuada, lo que aumenta su vulnerabilidad a sufrir abusos y violaciones de derechos humanos si son devueltos a países en conflicto, donde existe la posibilidad de que vuelvan a ser reclutados", aseguró la Coalición en un comunicado.
Estas seis ONG afirmaron que, con el aumento de los flujos migratorios, llegan cada vez más niños ex soldado a España y otros países de la Unión Europea tratando de huir de los conflictos armados en sus naciones.
La Coalición recordó que los países que han ratificado la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 (España lo hizo en 1978) y otros tratados internacionales están obligados a ofrecer protección a estos niños, facilitar su acceso a la petición de asilo, no repatriarlos a su país de origen cuando estén en peligro de sufrir violaciones de derechos humanos y atenderlos según sus necesidades físicas y psicológicas.
"Las autoridades españolas deben cumplir de manera urgente con la obligación adquirida de identificar a estos niños posibles beneficiarios del derecho de asilo y garantizar su protección y sus derechos", añadió la Coalición.
Las ONG señalaron que algunos niños han sido testigos del asesinato de sus familiares, se les ha utilizado para cometer atrocidades, han sido víctimas de malos tratos o violaciones, forzados a casarse con los combatientes (en el caso de las niñas) u obligados a realizar saqueos o mutilar personas.
Por todo esto, la Coalición reclamó al Gobierno español que el reclutamiento de niños soldado sea considerado una forma específica de persecución a la hora de solicitar asilo y protección.
SIN DATOS OFICIALES Por otro lado, la Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas soldados solicitó al Gobierno el registro y publicación de las estadísticas de menores soldados solicitantes de asilo.
Estas ONG recordaron que el Comité de los Derechos del Niño llamó la atención a España en 2007 por la inexistencia de datos oficiales sobre niños solicitantes de asilo y refugiados.
La Coalición afirmó que, a día de hoy, las autoridades españolas siguen sin presentar datos de solicitudes de asilo de menores no acompañados, a pesar de que, según informes de 2007, la mayor parte de los solicitantes de asilo en España proceden de Colombia, Irak, Costa de Marfil, India, Somalia, República Democrática del Congo, Sudán o Sri Lanka.
Estos países, según añadieron las ONG, están registrados en el Informe Global 2008 de la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados como estados donde se reclutan y utilizan niñas, niños y adolescentes soldados.
ECOd (SERVIMEDIA) 11-FEB-2009 MGR/jal
Jornadas 'Niños y niñas soldados y el derecho de asilo'
MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS)La Coalición Española para acabar con la utilización de Niños y Niñas Soldados, organizadora de estas jornadas en las que se abordó la cuestión, exigió "la protección para los niños y niñas soldados que lleguen a España" y criticó que no tengan acceso al procedimiento de asilo "porque las autoridades españolas carecen de mecanismos adecuados".
También abundó en la falta de datos que cuantifiquen a los menores no acompañados y recomendó "la adopción de medidas para recopilar de forma sistemática datos sobre los refugiados, demandantes de asilo y migrantes presentes bajo su jurisdicción que puedan haber sido reclutados o utilizados en conflictos armados".
EP
MÁS DE 100 NIÑOS REINSERTADOS
La Coalición Española trabaja en colaboración con organismos no gubernamentales internacionales y locales para liberar a los niños y niñas de las milicias en países en conflicto, a los que tratan de buscar alternativas que ayuden a su integración en la comunidad a través de talleres formativos.La directora del proyecto de Desmovilización y Reinserción de Niños Soldados en Uvira (República Democrática del Congo), Nicole Nuts, señaló a Europa Press que su centro ha logrado rehabilitar a unos 130 niños desde que la iniciativa se puso en marcha hace 11 meses. "Pero aún queda mucho trabajo por hacer", remarcó, tras indicar que todavía hoy unos 30.000 niños siguen en manos de las milicias.
Nuts explicó que su principal labor es buscar un futuro a los niños que escaparon de las milicias, bien tras muchas conversaciones con los mandos o bien por sus propios medios, y prestarles todo el apoyo que está en sus manos. "Sobre todo, nos ocupamos de los casos más difíciles que son niños huérfanos o niños que o pueden ser atendidos por sus familias por falta de recursos", indicó.
Los niños que son acogidos en la casa de acogida de Kivi Sur suelen pasar una media de tres meses hasta que superan su pasado y encuentran un camino para su futuro. Sin embargo, Nuts señaló que este periodo varía mucho en función de las circunstancias personales, e igual pueden permanecer allí tres semanas que seis meses.
"Cuando un niño llega a la casa de acogida, primero tratamos de buscar a su familia y de conocer su situación personal. Les escuchamos, hablamos de pasado y de futuro, sobre volver al colegio o aprender un oficio", relató Nuts.
En la casa de acogida de Kivi Sur trabajan, además de la directora del proyecto, otros 17 congoleños que atienden diariamente las necesidades de los niños soldados. En principio, esta iniciativa durará hasta mediados de 2008 y su continuidad, según expuso Nuts, dependerá de los medios con los que cuenten.
En este contexto, lamentó otras se hayan visto obligadas a cerrar por falta de medios y manifestó su deseo de abrir una nuevo centro 100 kilómetros al sur de Kivi, donde su equipo ha comprobado que hay cientos de niñas en manos de las milicias.
A pesar de las dificultades y de la situación que actualmente vive el país, se mostró optimista sobre el devenir del país y afirmó que entre los congoleños hay esperanza en que la paz se consolide. Sin embargo, lamentó que para el recién formado Gobierno aún no sea una prioridad la liberación de los niños soldados.
DESTIN: "QUIERO SER MECÁNICO"
Uno de estos niños liberados fue el congoleño Destin Maliyamungu que desde hace una semana se encuentra en España para acompañar a la directora de la casa de acogida en Kivu Sur en una gira por varias ciudades españolas, donde relatará sus vivencias para sensibilizar a la ciudadanía sobre la problemática de los niños soldados. Hoy relató a Europa Press su vuelta a la vida social tras dos años con las milicias.Destin vivía con su familia en una localidad del Kivu Sur cuando unos militares del Grupo Mai Mai se presentó en su casa y pidieron que saliera a por leña. Tenía 14 años y nunca volvió a su casa. Le llevaron a un bosque cercano con otros tantos niños donde les obligaban a situarse en la primera línea de las expediciones del terreno que marcarían futuras estrategias militares.
Dos años después, su hermano mayor, que también se encontraba con él en el campamento, le habló de la casa de acogida del Kivu Sur y le ayudó a escaparse una noche con otros cinco compañeros. Allí pasó tres meses y durante ese tiempo se formó como mecánico. Hoy vive con su abuela y sonríe cuando habla de que en el futuro continuará en el mismo taller de mecánica donde aprendió.
"Me gusta la mecánica, sé que puedo hacerlo bien y puedo enseñar a otros niños que lleguen al centro", manifestó. Destin afirma que pasó momentos "muy duros" durante su estancia en el bosque. No obstante, hoy afirma que está contento y recuerda con agrado el tiempo que vivió en la casa de acogida.
LUKOR
El drama de los niños soldado
Sebastiaan Gottlieb 09-02-2009 (RADIO NEDERLAND)Después de un lento comienzo, el proceso de Lubanga parece estar comenzando a tomar forma ante la Corte Penal Internacional. El congoleño Thomas Lubanga Dylo es acusado de reclutar niños soldados para su milicia en el este del Congo. El cargo ha podido ser presentado, entre otras cosas, gracias a Bukeni Waruzi, quien desde 1998 ha dejado constancia en películas de cientos de historias de niños soldado y se las ha hecho ver a los fiscales del tribunal.
Bukeni Waruzi era estudiante en el este del Congo cuando en 1998 un grupo de preocupados padres le pidió que investigara qué había ocurrido con sus hijos que habían sido secuestrados por rebeldes. Waruzi tuvo acceso a diversos campos de entrenamiento en Ituri y pudo conversar allí con una cantidad de niños y niñas. Incluso pudo llevar una cámara de video para registrar la vida dentro del campamento y grabar conversaciones con niños soldado. Todas las historias que escuchó eran trágicas y amargas, incluso las de aquellos niños que llegaron voluntariamente al campamento.
"Ya no siento dolor"
"Hablé con cientos de niños soldado, tanto hombres como mujeres. Todas esas historias son muy impresionantes, pero puedo recordar algunas. Recuerdo una niña que encontré en el campamento que no alcanzaba a tener once años. Ella me dijo que había tenido contacto con hombres por mucho tiempo, casi diariamente, y que fue reclutada cuando tenía nueve años. Básicamente puedo decir que la niña era solamente una esclava sexual en el campamento. Y cuando le pregunté cómo había sido la experiencia, dijo: ‘bueno, al principio era doloroso, pero ahora estoy acostumbrada. Ya no siento dolor'"
Waruzi utilizó los videos para hacerle ver a los padres en qué deplorables condiciones estaban sus hijos. Algunos pensaron que sus niños tenían un buen futuro con los rebeldes y que desempeñaban una labor importante luchando por su país. Pero la mayoría de los padres no sabían dónde estaban sus hijos ni qué ocurría con ellos.
"Los padres no sabían exactamente la experiencia que tenían que soportar sus hijos y el video les ayudó a abrir los ojos. Descubrieron que sus niños fumaban marihuana, que estaban comiendo mal, que dormían en el descampado y que cuando enfermaban no había manera de encontrar medicinas. Todas esas cosas los padres las ignoraban y las estaban descubriendo a través de los videos."
"En la Línea de Frente"
Con el fin de convencer a los fiscales de la Corte Penal Internacional que se estaban cometiendo crímenes a gran escala contra niños en el Congo, Waruzi hizo una película especial sobre la vida de los niños soldado: "En la Línea de Frente". Tenía temor de que, si no lo hacía, se le prestaría demasiado poca atención a los sufrimientos de los niños durante la guerra en Congo.
"Hubo muchos otros crímenes que se cometieron en Ituri. No estábamos seguros que el caso de los niños soldado realmente atraería la atención de los funcionarios de la Corte. Especialmente se trataba de convencer a la fiscalía de que se trata de uno de los crímenes más graves de esta era. Y estamos felices de comprobar que, un año después, Lubanga estaba detenido."
Bukeni Waruzi no solamente registró las historias en video de cientos de niños soldado, sino que también consiguió liberar a más de 300 menores. La mayoría de ellos estaban enfermos y fueron autorizados por los rebeldes para abandonar el campo. Para los rebeldes eran solamente una carga y constituían un peligro para la salud de los otros niños. Según Waruzi, la liberación de los niños fue mucho más fácil que conseguir que fueran nuevamente aceptados, a veces, en sus propios pueblos.
El problema de la reintegración
"Había algunos padres que se resistían a aceptar a sus hijos. No es porque no los quisieran sino porque temían que esos niños hubieran adquirido otra mentalidad. La reintegración de niños o niñas es muy diferente porque las niñas, cuando fueron liberadas, regresaron con hijos a casa; uno, dos o tres. La mayoría de las veces fueron rechazadas por la comunidad. Tienen miedo de acoger a un niño del cual no se conoce el padre. Uno de los puntos más problemáticos y más importantes es que casi el 30 por ciento de las chicas era VIH positivas, lo que representa un enorme problema. Eso por eso que es un crimen tan serio el reclutar niños soldado. Es simplemente inhumano."
Además de los problemas emocionales que presenta el retorno de los niños soldado, sus familias deben luchar también con problemas de dinero. El Banco Mundial ha puesto fondos a disposición para el gobierno de del Congo para que vaya en ayuda de esas familias, pero según Bukeni Waruzi mucho dinero se pierde a causa de la corrupción y no llega a favorecer a los niños.
www.informarn.nl
"Disparaba cuando me lo ordenaban. Matamos a todos"
Un ex niño soldado relata en La Hayalos horrores que vivió en CongoISABEL FERRER - La Haya - 11/02/2009 (EL PAIS)
El testigo 0298 de la causa contra Thomas Lubanga, antiguo líder de la guerrilla hema de la Unión de Patriotas Congoleña (UPC), que se sigue en la Corte Penal Internacional (CPI), es hoy un joven con gran presencia de ánimo y buena memoria. Recuerda el frío y el barro de la zanja inundada en la que montaba guardia en los campamentos de milicianos adonde le llevaron tras arrancarle de su pueblo a los 11 años, entre 2002 y 2003. Tampoco ha olvidado el estruendo de las balas y las órdenes de sus jefes en la lucha. O el peso de los fusiles. Pero, sobre todo, tiene presente las palizas recibidas: "Nos dijeron que la UPC pegaba o mataba, y nos pegaban hasta morir; teníamos miedo", declaró ante los jueces.
Su rostro estaba velado tras una pantalla y su voz distorsionada para proteger su identidad. Paradójicamente, la medida dio mayor énfasis aún a su relato. Como cuando la juez Elizabeth Odio Benito, le preguntó si había niñas soldado en su grupo. "Sí, y luchaban como nosotros. Al llegar al campamento las violaban. Luego trabajaban para los soldados mayores", dijo sin titubear.
Después de un accidentado estreno ante la justicia internacional, que le llevó a retractarse la pasada semana por temor a ser procesado a su vuelta a Congo, el chico repasó la ruta que le llevó hasta el asalto a una misión: "Matamos a todos; al sacerdote, también". El relato se ilustró con una táctica guerrera aplicada a las víctimas. "Decían que se desfiguraban sus caras y cortaban sus bocas. También a los lendu", la etnia rival de los hema de Lubanga, y enfrentadas por el control de la tierra (lendu, campesinos, aliados de Uganda; hemas, ganaderos, aliados de Ruanda), pero sobre todo en guerra por las minas de oro de Ituri.
En un momento, 0298 o "señor testigo", como le llaman, habló de muertos. "Matamos a muchos. No sé si lo hice con mi arma. Disparaba cuando me lo ordenaban. Cuando matabas, se hablaba de cortar cabezas o arrancar los ojos. Y obedecíamos".
En un alto de la declaración, la juez Odio Benito se interesó por la edad de las niñas soldado. "Algunas eran más pequeñas que yo. Otras eran más altas. Se las entrenaba igual. Con palizas", aseguró el chico. Para entonces, la sala había escuchado que pudo escapar una vez de las milicias de la UOC, para ser devuelto a las trincheras de castigo. "Fue cuando nos dejaron ir al mercado del pueblo cercano. Encontré allí a mi padre y le conté todo. Me dijo que debía regresar a casa, en Bunia, porque había dejado los estudios en la primaria. Volví y recuperé la escuela hasta empezar secundaria. Un día fui a visitar a unos familiares (mi madre estaba muerta) y nos pararon los soldados en la carretera. Uno me reconoció y me devolvieron al campamento. Me pegaron. Pegar era su trabajo. La cárcel era allí un agujero en el suelo donde cabían hasta 20 personas y podías pasar dentro dos días enteros".
La segunda vez tuvo más suerte. Su padre lo sacó de otro campamento. "Safe the Children [ONG] se ocupó de mí y de otros niños en mi situación y volví a casa. Eso hice hasta que viajé aquí" (a La Haya, sede de la CPI). ¿Tienes alguna secuela?, le preguntó la fiscal Fatuo Bensouda. "Me duele la cabeza y el oído. Por el arma. Y no tengo educación", concluyó el joven, describiendo en una sola frase la falta de futuro de los niños soldado que han conseguido sobrevivir.
PA
Un adolescente ugandés cuenta cómo fue capturado por el Ejército de Resistencia del Señor para ser obligado a asesinar y cometer atrocidades
Confesiones de un niño soldadoClara Méndez / Kampala | 28.01.2009 (DDCádiz)
"Muertos, mutilados que me persiguen en mitad de la noche, aviones lanzando bombas desde el aire y rebeldes asesinando pueblos enteros y arrasando todo a su paso", éstas son las pesadillas que el joven de 18 años Kenneth Opwonya aún tiene desde que consiguió escapar del Ejército de Resistencia del Señor (LRA).
En 2005, los rebeldes atacaron su pueblo en mitad de la noche. A él y a otros cuantos niños más les ataron las manos y los llevaron a otro pueblo. Mientras les propinaban patadas fueron advertidos de que, a partir de ese momento, serían soldados y tendrían que luchar junto a ellos.
Su hermano fue secuestrado la misma noche pero corrió más suerte que Kenneth puesto que consiguió escapar antes. Su familia pensó que estaba muerto y lloraron por él sin saber que estaba viviendo la peor de las pesadillas en el bosque.
Delgado y no muy alto, como la mayoría de los ugandeses, habla con un tono bajo y con una mirada triste y penetrante sobre su experiencia como prisionero. Entre inglés y acholi (la lengua de Acholiland, en el norte de Uganda) habla sobre cómo fue obligado a matar y cometer atrocidades contra su voluntad. "Cuando los rebeldes te decían que tenías que matar a alguien, si te oponías, te mataban ellos o le decían a la otra persona que te matara con sus propias manos", declara Kenneth.
La Corte Penal Internacional acaba de iniciar el primer juicio contra un señor de la guerra congoleño, acusado de reclutar a más de 30.000 niños soldados.
Mientras habla, Kenneth admite que asesinó a gente pero en ningún momento dice a cuántos ni cómo, aunque describe cómo era la vida dentro del LRA. Nunca se quedaban más de una noche en el mismo lugar, recuerda que lo más agotador era el hambre que pasaban, los asesinatos, el miedo de cometer algún error y andar kilómetros y más kilómetros.
No era un gran grupo de rebeldes luchando por una causa. Estaban divididos en varias células, niños y adultos de diferentes edades. Desde el momento que se levantaban, todos tenían actividades asignadas. Kenneth, por ejemplo, era lo que denominaban un OP, (Punto de Observación), lo que quiere decir, que tenía que espiar a los soldados del Gobierno, decir su localización, dar la orden a sus superiores y disparar contra ellos. Los soldados enseñaban a los niños a usar las armas, desmontar las piezas y volver a ponerlas cada una en su correspondiente lugar. "Teníamos que saber de memoria dónde iba cada pieza, un pequeño error, uno solo, y los rebeldes te daban una paliza", afirma Kenneth.
También recuerda cómo los rebeldes hacían a la gente tumbarse boca abajo con el estómago tocando el suelo con el fin de que así no se les viera la cara en el momento que eran agredidos o se les iba a matar. Había momentos en que la munición escaseaba y para no malgastar las balas les obligaban a asesinar a las víctimas con bayonetas.
Kenneth, junto a otros niños, acompañaba a uno de los rebeldes llamado Tabuley. Una noche se dirigían a un pueblo y las balas alcanzaron al jefe. Ante la situación Kenneth decidió escapar con otro de sus compañeros rumbo al pueblo más cercano. En el camino de vuelta fueron descubiertos por los soldados del Gobierno (UPDF), les dijeron que habían sido secuestrados por el LRA y fueron trasladados a unas barracas. Una vez allí, una ONG se hizo cargo de ellos, fueron registrados y llevados de vuelta a casa.
Hoy, Kenneth vive con su familia en un campo de desplazados y desde que conoció un proyecto de JRS (Jesuit Refugee Service) en Kitgum decidió unirse a él. Aquí les enseñan distintas habilidades a los niños ex soldados y al resto de la comunidad para que el día de mañana puedan valerse por sí mismos. Actualmente, Kenneth asiste al departamento de carpintería, donde les instruyen sobre cómo fabricar mesas, sillas y, en general, a trabajar la madera.
Como en todas las tribus, existen ceremonias y los Acholi llevan a cabo lo que ellos llaman Mato Oput. Este ritual se lleva a cabo cuando alguien ha cometido un crimen y en él participan esa persona y un miembro de la familia de la víctima para así acordar una compensación y, con ello, ganarse el perdón de nuevo del resto de la comunidad.
Desde que Kenneth volvió a casa, no ha sido sujeto de tal ritual y aún siente que algo debe hacerse. A día de hoy, todavía lucha por reconstruir su vida e intentar llevarla como cualquier joven de su misma edad. "Estoy muy contento de haber vuelto con los míos, pero a veces, si alguien me molesta, me invade la furia y siento que tengo que pelear para defenderme, pero luego me doy cuenta que aquellos días forman parte del pasado y tengo que hacer un gran esfuerzo para controlarme", dice Kenneth.
DDC
La UE denuncia la existencia de "decenas de miles" de niños soldado en todo el mundo
Pide una especial atención para las niñas, especialmente afectadas por el aumento de la violencia sexual como arma de guerraBRUSELAS, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Unión Europea recordó hoy que todavía existen "decenas de miles" de niños soldado en todo el mundo y reclamó, con motivo del Día Internacional contra el Uso de Niños Soldado, aumentar esfuerzos "en todos los niveles" para proteger a los menores de las guerras, su secuestro y reclutamiento como combatientes, esclavos o sirvientes.
En nombre de los Veintisiete, la presidencia checa de la UE reconoció "la profunda preocupación" de la UE por "la situación de los menores afectados por conflictos armados en todo el mundo" y subrayó su "total apoyo" al trabajo del Tribunal Penal Internacional en su lucha contra la impunidad frente al reclutamiento de niños soldados.
"Los menores continúan siendo secuestrados, asesinados, discapacitados, violados o abusados sexualmente, mientras que las escuelas y los hospitales que cuidan de menores continúan siendo atacados y a los menores se les sigue denegando asistencia humanitaria", lamentó la UE en un comunicado.
La UE aprovechó la celebración del Día Internacional contra el Uso de los Niños Soldado para instar a todos los actores implicados en la desmovilización, desarme e reintegración de ex combatientes en todo el mundo a prestar una "especial atención" a los menores, sobre todo a las niñas, "especialmente afectadas por el aumento de la violencia sexual utilizada como arma de guerra".
Tras recordar que la UE apoya iniciativas de organizaciones civiles para promocionar los derechos de los menores en conflictos armados, subrayó la necesidad de analizar "el impacto a corto, medio y largo plazo" de los conflictos armados en los menores de manera "eficaz, sostenible y global".
Desde que apareció el estudio de Graça Machel sobre 'El impacto de los conflictos armados en los menores' hace ya 13 años, la UE considera que el progreso realizado hasta ahora contra el reclutamiento de menores "es demasiado lento para las decenas de miles de menores que todavía luchan en fuerzas en distintos países o son víctimas del conflicto armado".
Tal y como reflejan las Líneas Directrices sobre los Menores afectados por Conflictos Armados, la presidencia checa reafirmó "el apoyo firme" de la UE a la labor de la ONU y, especialmente, a la oficina del representante especial del secretario general de la ONU en estas cuestiones y reclamó la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU 1539, 1612 y 1820 contrarias el reclutamiento de menores y la violencia sexual en los conflictos.
EP
El drama de los niños soldados del Congo llega hasta La Haya Unos 1.500 niños soldado podrían ser liberados en Congo si los grupos armados cumplen su promesa Aproximadamente 1.500 niños soldado podrían ser liberados en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo (RDC), si los grupos armados de la zona cumplen su promesa de dejarles ir, según informaron hoy fuentes de UNICEF trabajando en la zona.
NUEVA YORK
UNICEF acoge a 59 niños soldados rescatados en Kivu Norte (RDC) Unos 59 niños soldados fueron liberados en la provincia congoleña de Kivu Norte y quedaron bajo la protección del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). La portavoz en Ginebra de UNICEF, Veronique Taveau, afirmó que los niños tienen entre 12 y 17 años, y especificó que seis de ellos son niñas.
La Coalición Internacional para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados exige protección
Escrito por elmercuriodigital
ACNUR critica que no haya datos oficiales sobre el número de menores no acompañados
Un niño de 14 años es entrenado para matar en Afganistán
Ex niños soldados crean la Red de Jóvenes Afectados por la Guerra
→ ACCESO a PDFs

que ha publicado la Coalición Española para acabar con la Utilización de Niños y Niñas Solados





