ENTREVISTA · LUIS ESTEBARANZ PRIETO, PSICÓLOGO
El exceso de permisividad en la educación de los hijos trae consigo niños que no aprenden a tolerar la frustración y a respetar las normas
José Luis Cámara 23 FEB 2008 SC TENERIFE (DDAVISOS)
Creada en los años 70, la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) es un referente en España en materia de asistencia integral a menores. De hecho, la línea telefónica de ayuda gratuita que puso en marcha en 1994 ha recibido en los dos últimos años más de 200.000 consultas. Su responsable, el psicólogo Luis Estebaranz Prieto, lleva más de una década trabajando en materias tan controvertidas como el acoso escolar y el maltrato infantil. DIARIO DE AVISOS ha contactado con él en un momento en el que la problemática de los menores se ha convertido en epicentro del debate en nuestro país.
- Tras el reciente asesinato de una joven en Sevilla a manos de su ex pareja, ha vuelto a ponerse de manifiesto el elevado número de casos de violencia machista en los adolescentes. En su opinión, ¿a qué se debe?
— "No podemos obviar que, en general, los niveles de violencia a los que están expuestos los niños españoles en sus casas son bastante elevados, si atendemos, por ejemplo, al resultado de los análisis de las llamadas que recibimos en el Teléfono ANAR desde el año 1.994. Los jóvenes están rodeados de violencia en la familia, en el colegio, en la sociedad, en TV, en Internet, etc. Sólo en 2007 la violencia machista está presente en el entorno familiar del niño y del adolescente en un 16,88% de las llamadas de orientación especial que recibimos de toda España. Concretamente, en Canarias casi el 17% de las llamadas recibidas hicieron mención a una situación en la que un menor de edad era víctima de algún tipo de violencia. Y esta vivencia tiene repercusión en el desarrollo de los niños y los adolescentes, con el riesgo de que consideren la violencia como una forma de conducta normalizada".
- En los últimos años, y según los informes dados a conocer por su Fundación, han aumentado los casos de malos tratos de hijos hacia sus padres. ¿Qué está fallando en la actual sociedad para que esto ocurra?
— "Efectivamente, los datos del 2007-2008 recogidos por el Teléfono ANAR indican que un 9,5% de las llamadas de Orientación Especial reflejan esta problemática. Verificamos que los casos en los que los hijos maltratan a sus padres van en aumento en nuestro país, así como los problemas de conducta, que suelen ser la antesala a este maltrato. Creo que el exceso de permisividad en la educación de los hijos trae consigo niños que no aprenden a tolerar la frustración y a respetar las normas. Es fundamental educar desde un entorno democrático, en unos límites y normas claras, sin violencia y respetando los derechos. Por otro lado, tanto padres como educadores debemos pararnos a reflexionar sobre qué valores estamos trasladando a nuestros hijos, que desde muy corta edad absorben como esponjas nuestra forma de reaccionar ante los problemas, el estrés, la forma en la que nos relacionamos con los demás y el mundo en general".
- Si no se pone freno a esta violencia en el ámbito doméstico, ¿podemos encontrarnos en el futuro con más adultos maltratadores?
— "Sí, este puede ser finalmente el riesgo al que nos exponemos. Aunque no siempre se repita este patrón de agresividad, lo que sí es seguro es que tiene consecuencias a nivel cognitivo, emocional, etc. Para erradicar la violencia habría que educar a los niños y adolescentes de forma objetiva en el buen trato, tanto desde el seno familiar como desde los propios centros educativos".
- ¿Qué es más importante en la educación de los menores, el ámbito escolar o el familiar?
— "La familia y la escuela son indiscutiblemente los dos grandes pilares educativos de la infancia y, por tanto, debemos considerarlos como complementarios y superar la dicotomía en su análisis. La familia constituye, sin duda, un sistema de apoyo mutuo y tiene un papel esencial en la socialización de los hijos y su desarrollo psicológico. La escuela, por su parte, es el siguiente agente educativo, donde poco a poco se van a ir trabajando diferentes habilidades, contenidos e informaciones indispensables para la vida. Si escuela o familia renuncian a su rol educativo, lo asumirán otras instancias: el cine, la TV, la calle, etc. Además, más allá de familia y escuela, no podemos olvidar que existen siempre otros agentes de socialización muy importantes, como son el grupo de iguales, tan preponderante en la adolescencia, y los medios de comunicación".
- Uno de los temas más controvertidos en esta materia es el considerable aumento de los casos de suicidio de jóvenes, muchos de ellos derivados de casos de acoso escolar. ¿Cómo se puede actuar ante situaciones de ’bullying’?
— "En efecto. Las consecuencias de este tipo de situaciones en las víctimas pueden producir sentimientos de indefensión, sumisión e inferioridad, llegando en ocasiones a considerar la posibilidad del suicidio como una alternativa si no se tienen habilidades para manejarlo. Es relevante recordar ahora una serie de consignas a tener en cuenta para afrontar el acoso escolar, como que nadie tiene derecho a lesionarnos o humillarnos, porque así queda recogido en nuestras leyes y en nuestra sociedad; de hecho, disponemos de recursos a los que acudir cuando esto sucede. Padres y educadores no deben restar importancia a la violencia en la que se mueven los niños y los adolescentes. No debemos callarnos ni ante el acoso a uno mismo, ni a un compañero; hay que pedir ayuda cuando nos encontramos ante un problema de estas características. Y por último, hay que buscar ayuda pues el hacerlo es de valientes y no de cobardes o chivatos".
- El reciente informe del Defensor del Pueblo hablaba de numerosas irregularidades en los centros de menores, muchos de los cuales se han convertido en guetos, donde difícilmente los jóvenes llegan a reinsertarse. ¿Qué le parece?
— "Los centros de acogimiento -tanto los de protección como los de reforma- realizan una labor difícil e importante y deben constituir un referente psicosocial fundamental. Estamos de acuerdo con que se investiguen todas las irregularidades presuntamente detectadas con detalle, para lo que parece necesario que colaboren sin reservas los organismos supervisores, la Fiscalía, las entidades gestoras y las comunidades autónomas responsables de estos centros. El único fin solo puede ser garantizar el bienestar de estos menores, su reinserción, y no otros".
- ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en el ámbito de los menores y el tratamiento de la información sobre los mismos?
— "Siempre hemos considerado que el papel de los medios de comunicación es clave en cuanto a su gran potencial a la hora de comunicar y alertar sobre situaciones de riesgo. Además, nos parece fundamental la colaboración de los medios de comunicación con fundaciones como ANAR, de hecho, en el año 2007, el 38% de los menores y los adultos que nos llamaron desde Canarias precisamente nos conocieron gracias a los medios de comunicación. Del mismo modo, debemos plantearnos que el papel de los medios de comunicación aún puede ser más riguroso en su relación con la infancia y la adolescencia. En este sentido, podemos plantearnos el por qué no se trata con el mismo rigor o reserva una noticia que afecta a menores residentes en nuestro país y a menores extranjeros o del Tercer Mundo"
DA
MADRID 25-feb-2009 EUROPA PRESS
La Fundación ANAR (Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo) es una ONG sin ánimo de lucro que lleva 39 años trabajando en nuestro país para la defensa, protección y promoción de los derechos de la infancia, en el marco de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. La Fundación ANAR está también presente desde 1992 en Latinoamérica con hogares de acogida en México, Perú y Colombia, así como con el Teléfono ANAR en Perú desde 1998.
Para ello, ANAR posee varios proyectos como el conocido Teléfono ANAR 900 20 20 10 de ayuda a niños y adolescentes, o el Teléfono ANAR del Adulto y la Familia 600 50 51 52, o el Email ANAR (www.anar.org). para niños, adolescentes pero también para adultos y familiares que necesiten ser orientados.
El Teléfono ANAR 900 20 20 10, después de 15 años de experiencia en la lucha contra los problemas que afectan a los menores de edad de nuestro país, muy especialmente contra la violencia infantil, es uno de los referentes en materia de menores en España como lo avalan las más de 1.700.000 llamadas atendidas desde su creación en 1994. Cuando ANAR informa, aporta la voz de la infancia, pues son ellos directamente, sin intermediarios, los que nos llaman o escriben un e-mail y --bajo la garantía de confidencialidad, gratuidad profesionalidad, que proporcionan de forma continuada (24hrs) nuestros servicios-- sacan a la luz situaciones que de otro modo permanecerían ocultas.
Sobre el maltrato, la mayoría de los estudios realizados revelan que es muy difícil estimar el porcentaje real de la población infantil que sufre violencia, pero la mayoría coinciden en estimar que entre el 15 y el 20% de la población ha sufrido maltrato durante su infancia en alguna de sus formas. Las más frecuentes son, por orden, el maltrato físico y psicológico o emocional, la violencia escolar (Bullying), el abuso sexual, la negligencia en sus cuidados o el abandono, las agresiones extra-familiares, la prostitución y la pornografía infantil.
Los datos varían en relación a quién nos llama o escribe un email. Cuando lo hacen los niños y adolescentes directamente encontramos que la cifra se sitúa en torno al 25% de las consultas, pero cuando es a través del Teléfono/Email del Adulto y la Familia (600 50 51 52/ www.anar.org), éstos identifican mejor el maltrato y el porcentaje se eleva hasta el 30- 40%, lo que indica que entre un tercio y la mitad de las consultas tienen que ver con algún tipo de violencia ejercida hacia niños/as y adolescentes. A lo largo de 15 años de experiencia nuestros datos sufren incremento progresivo que indica que cada año se agravan más las situaciones de violencia.
En relación a la Violencia Doméstica, encontramos que la padecen alrededor del 17% de los que consultan por cualquier otro problema, pero que presentan problemas en su entorno familiar. Es fundamental que los padres aprendan a tratarse bien, educar a través de su propio ejemplo respetándose y ejerciendo el buen trato. No debemos olvidar las llamadas de aquellos que denuncian los casos de niños que son utilizados como armas arrojadizas en el proceso de separación de sus padres o, donde haciendo un mal uso de la ley acusan falsamente al cónyuge de maltrato a sus hijos, negligencia o incuso de abuso sexual, para impedir la comunicación o convivencia de éste con sus hijos. Obviando que esta forma de comportarse es un maltrato a sus hijos, además de un comportamiento fraudulento.
También llama la atención el aumento del gran número de padres que educan a sus hijos dándoles todo lo que piden sin generar tolerancia a la frustración y se ponen en contacto con nosotros porqué tienen hijos con dificultades para aceptar las normas y límites necesarios para una convivencia familiar normal, hijos que en muchos casos son violentos (incluso con sus padres) que presentan absentismo y violencia escolar o que realizan actos delictivos, cada vez desde edades más tempranas.
Hablamos también del Bullying en los institutos, como un fenómeno frecuente que indica la gran permisividad existente a la violencia en nuestra sociedad y que absorben a través de canales como la Tv, los videojuegos e internet. Pero también hablamos del gran número de profesores que buscan ayuda pues se sienten desesperados ante la falta de autoridad que poseen con sus alumnos, desautorizados por el sistema educativo, el centro escolar y en muchas ocasiones sin el apoyo de los padres; sin capacidad sancionadora a través de medidas educativas que corrijan eficazmente las conductas violentas... fenómeno que provoca el síndrome del Burnout (quemado) del profesor, pues en muchos casos llegan a ser agredidos verbal y físicamente por sus alumnos, y o aprenden a mirar hacia otro lado ó se resignan a frustrarse constantemente.
¿Cuál es el problema?, ¿qué está pasando con nuestros niños y adolescentes, cada día más agredidos y cada día más violentos?, ¿Nuestra sociedad se está transformando y no estamos reaccionando a tiempo? ¿Se están llevando medidas eficaces para formar adecuadamente en buen trato? Son algunas de las preguntas que desde ANAR nos hacemos cada día y ante las que sólo encontramos una respuesta valida: La violencia en un problema de TODOS y todo debemos implicarnos y buscar fórmulas que erradiquen y no toleren la violencia como una forma de relación con los demás.
La modificación del Código Penal en relación a la violencia infantil es necesario para evitar errores tan trágicos como el conocido caso de la niña Mª Luz, o para establecer condenas acordes con el hecho delictivo cometido, aleccionadoras y con un papel educativo para los jóvenes que ven a través de los medios las noticias de lo ocurrido. Además resultará útil para que las familias, victimas y la sociedad en general, puedan recuperar la fe en la justicia.
Pero quizá no sea suficiente, tal vez sería un buen momento para que nuestros legisladores se planteen la conveniencia de tramitar una Ley ESPECÍFICA sobre la Violencia Infantil, que tuviera por objeto establecer medidas de protección integral para educar en buen trato, prevenir, detectar, sancionar y erradicar la violencia infantil, así como prestar asistencia a sus víctimas.
Cierto es que la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral sobre la Violencia de Género, prevé la asistencia a los menores victimas directos de la violencia de genero, aunque, en muchos casos, están resultando invisibles pues no se administra un reconocimiento psicológico, por sistema, a todos los niños cuyas madres han sufrido este tipo de violencia. Por otro lado, quedan al descubierto todos aquellos menores de edad victimas de violencia extra-familiar.
Tampoco están contempladas las medidas preventivas y educativas en buen trato, tan necesarias para identificar y rechazar los métodos violentos como forma de corrección a los hijos y que guarda en muchos casos una estrecha relación con la violencia domestica. Una ley que implique a todos y que unifique la respuesta de la Justicia Penal frente al maltrato infantil en sus cinco grupos de delitos: amenazas y coacciones, integridad física y moral, libertad sexual, lesiones, y delitos contra deberes y derechos familiares. Y que protocolice la interconexión entre los principales colaboradores en la lucha contra el maltrato infantil, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, policía autonómica y local, personas e instituciones, para lo cual es necesario el canal valido que ofrece el teléfono ANAR como una herramienta útil y necesaria para su prevención, detección e intervención, así como un enlace entre los ciudadanos, los profesionales y las instituciones.
EP
* Benjamin Ballesteros es director de Programas de la Fundación ANAR, www.anar.org
El exceso de permisividad en la educación de los hijos trae consigo niños que no aprenden a tolerar la frustración y a respetar las normas
José Luis Cámara 23 FEB 2008 SC TENERIFE (DDAVISOS)Creada en los años 70, la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) es un referente en España en materia de asistencia integral a menores. De hecho, la línea telefónica de ayuda gratuita que puso en marcha en 1994 ha recibido en los dos últimos años más de 200.000 consultas. Su responsable, el psicólogo Luis Estebaranz Prieto, lleva más de una década trabajando en materias tan controvertidas como el acoso escolar y el maltrato infantil. DIARIO DE AVISOS ha contactado con él en un momento en el que la problemática de los menores se ha convertido en epicentro del debate en nuestro país.
- Tras el reciente asesinato de una joven en Sevilla a manos de su ex pareja, ha vuelto a ponerse de manifiesto el elevado número de casos de violencia machista en los adolescentes. En su opinión, ¿a qué se debe?
— "No podemos obviar que, en general, los niveles de violencia a los que están expuestos los niños españoles en sus casas son bastante elevados, si atendemos, por ejemplo, al resultado de los análisis de las llamadas que recibimos en el Teléfono ANAR desde el año 1.994. Los jóvenes están rodeados de violencia en la familia, en el colegio, en la sociedad, en TV, en Internet, etc. Sólo en 2007 la violencia machista está presente en el entorno familiar del niño y del adolescente en un 16,88% de las llamadas de orientación especial que recibimos de toda España. Concretamente, en Canarias casi el 17% de las llamadas recibidas hicieron mención a una situación en la que un menor de edad era víctima de algún tipo de violencia. Y esta vivencia tiene repercusión en el desarrollo de los niños y los adolescentes, con el riesgo de que consideren la violencia como una forma de conducta normalizada".
- En los últimos años, y según los informes dados a conocer por su Fundación, han aumentado los casos de malos tratos de hijos hacia sus padres. ¿Qué está fallando en la actual sociedad para que esto ocurra?
— "Efectivamente, los datos del 2007-2008 recogidos por el Teléfono ANAR indican que un 9,5% de las llamadas de Orientación Especial reflejan esta problemática. Verificamos que los casos en los que los hijos maltratan a sus padres van en aumento en nuestro país, así como los problemas de conducta, que suelen ser la antesala a este maltrato. Creo que el exceso de permisividad en la educación de los hijos trae consigo niños que no aprenden a tolerar la frustración y a respetar las normas. Es fundamental educar desde un entorno democrático, en unos límites y normas claras, sin violencia y respetando los derechos. Por otro lado, tanto padres como educadores debemos pararnos a reflexionar sobre qué valores estamos trasladando a nuestros hijos, que desde muy corta edad absorben como esponjas nuestra forma de reaccionar ante los problemas, el estrés, la forma en la que nos relacionamos con los demás y el mundo en general".
- Si no se pone freno a esta violencia en el ámbito doméstico, ¿podemos encontrarnos en el futuro con más adultos maltratadores?
— "Sí, este puede ser finalmente el riesgo al que nos exponemos. Aunque no siempre se repita este patrón de agresividad, lo que sí es seguro es que tiene consecuencias a nivel cognitivo, emocional, etc. Para erradicar la violencia habría que educar a los niños y adolescentes de forma objetiva en el buen trato, tanto desde el seno familiar como desde los propios centros educativos".
- ¿Qué es más importante en la educación de los menores, el ámbito escolar o el familiar?
— "La familia y la escuela son indiscutiblemente los dos grandes pilares educativos de la infancia y, por tanto, debemos considerarlos como complementarios y superar la dicotomía en su análisis. La familia constituye, sin duda, un sistema de apoyo mutuo y tiene un papel esencial en la socialización de los hijos y su desarrollo psicológico. La escuela, por su parte, es el siguiente agente educativo, donde poco a poco se van a ir trabajando diferentes habilidades, contenidos e informaciones indispensables para la vida. Si escuela o familia renuncian a su rol educativo, lo asumirán otras instancias: el cine, la TV, la calle, etc. Además, más allá de familia y escuela, no podemos olvidar que existen siempre otros agentes de socialización muy importantes, como son el grupo de iguales, tan preponderante en la adolescencia, y los medios de comunicación".
- Uno de los temas más controvertidos en esta materia es el considerable aumento de los casos de suicidio de jóvenes, muchos de ellos derivados de casos de acoso escolar. ¿Cómo se puede actuar ante situaciones de ’bullying’?
— "En efecto. Las consecuencias de este tipo de situaciones en las víctimas pueden producir sentimientos de indefensión, sumisión e inferioridad, llegando en ocasiones a considerar la posibilidad del suicidio como una alternativa si no se tienen habilidades para manejarlo. Es relevante recordar ahora una serie de consignas a tener en cuenta para afrontar el acoso escolar, como que nadie tiene derecho a lesionarnos o humillarnos, porque así queda recogido en nuestras leyes y en nuestra sociedad; de hecho, disponemos de recursos a los que acudir cuando esto sucede. Padres y educadores no deben restar importancia a la violencia en la que se mueven los niños y los adolescentes. No debemos callarnos ni ante el acoso a uno mismo, ni a un compañero; hay que pedir ayuda cuando nos encontramos ante un problema de estas características. Y por último, hay que buscar ayuda pues el hacerlo es de valientes y no de cobardes o chivatos".
"Los centros de menores deben constituir un referente psicosocial fundamental"
- El reciente informe del Defensor del Pueblo hablaba de numerosas irregularidades en los centros de menores, muchos de los cuales se han convertido en guetos, donde difícilmente los jóvenes llegan a reinsertarse. ¿Qué le parece?
— "Los centros de acogimiento -tanto los de protección como los de reforma- realizan una labor difícil e importante y deben constituir un referente psicosocial fundamental. Estamos de acuerdo con que se investiguen todas las irregularidades presuntamente detectadas con detalle, para lo que parece necesario que colaboren sin reservas los organismos supervisores, la Fiscalía, las entidades gestoras y las comunidades autónomas responsables de estos centros. El único fin solo puede ser garantizar el bienestar de estos menores, su reinserción, y no otros".
- ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en el ámbito de los menores y el tratamiento de la información sobre los mismos?
— "Siempre hemos considerado que el papel de los medios de comunicación es clave en cuanto a su gran potencial a la hora de comunicar y alertar sobre situaciones de riesgo. Además, nos parece fundamental la colaboración de los medios de comunicación con fundaciones como ANAR, de hecho, en el año 2007, el 38% de los menores y los adultos que nos llamaron desde Canarias precisamente nos conocieron gracias a los medios de comunicación. Del mismo modo, debemos plantearnos que el papel de los medios de comunicación aún puede ser más riguroso en su relación con la infancia y la adolescencia. En este sentido, podemos plantearnos el por qué no se trata con el mismo rigor o reserva una noticia que afecta a menores residentes en nuestro país y a menores extranjeros o del Tercer Mundo"
DA
"Niños y adolescentes, cada día más agredidos y violentos"
Por Benjamin Ballesteros, de la Fundación ANARMADRID 25-feb-2009 EUROPA PRESS
La Fundación ANAR (Ayuda a Niños/as y Adolescentes en Riesgo) es una ONG sin ánimo de lucro que lleva 39 años trabajando en nuestro país para la defensa, protección y promoción de los derechos de la infancia, en el marco de la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. La Fundación ANAR está también presente desde 1992 en Latinoamérica con hogares de acogida en México, Perú y Colombia, así como con el Teléfono ANAR en Perú desde 1998.
Para ello, ANAR posee varios proyectos como el conocido Teléfono ANAR 900 20 20 10 de ayuda a niños y adolescentes, o el Teléfono ANAR del Adulto y la Familia 600 50 51 52, o el Email ANAR (www.anar.org). para niños, adolescentes pero también para adultos y familiares que necesiten ser orientados.
El Teléfono ANAR 900 20 20 10, después de 15 años de experiencia en la lucha contra los problemas que afectan a los menores de edad de nuestro país, muy especialmente contra la violencia infantil, es uno de los referentes en materia de menores en España como lo avalan las más de 1.700.000 llamadas atendidas desde su creación en 1994. Cuando ANAR informa, aporta la voz de la infancia, pues son ellos directamente, sin intermediarios, los que nos llaman o escriben un e-mail y --bajo la garantía de confidencialidad, gratuidad profesionalidad, que proporcionan de forma continuada (24hrs) nuestros servicios-- sacan a la luz situaciones que de otro modo permanecerían ocultas.
Sobre el maltrato, la mayoría de los estudios realizados revelan que es muy difícil estimar el porcentaje real de la población infantil que sufre violencia, pero la mayoría coinciden en estimar que entre el 15 y el 20% de la población ha sufrido maltrato durante su infancia en alguna de sus formas. Las más frecuentes son, por orden, el maltrato físico y psicológico o emocional, la violencia escolar (Bullying), el abuso sexual, la negligencia en sus cuidados o el abandono, las agresiones extra-familiares, la prostitución y la pornografía infantil.
Los datos varían en relación a quién nos llama o escribe un email. Cuando lo hacen los niños y adolescentes directamente encontramos que la cifra se sitúa en torno al 25% de las consultas, pero cuando es a través del Teléfono/Email del Adulto y la Familia (600 50 51 52/ www.anar.org), éstos identifican mejor el maltrato y el porcentaje se eleva hasta el 30- 40%, lo que indica que entre un tercio y la mitad de las consultas tienen que ver con algún tipo de violencia ejercida hacia niños/as y adolescentes. A lo largo de 15 años de experiencia nuestros datos sufren incremento progresivo que indica que cada año se agravan más las situaciones de violencia.
En relación a la Violencia Doméstica, encontramos que la padecen alrededor del 17% de los que consultan por cualquier otro problema, pero que presentan problemas en su entorno familiar. Es fundamental que los padres aprendan a tratarse bien, educar a través de su propio ejemplo respetándose y ejerciendo el buen trato. No debemos olvidar las llamadas de aquellos que denuncian los casos de niños que son utilizados como armas arrojadizas en el proceso de separación de sus padres o, donde haciendo un mal uso de la ley acusan falsamente al cónyuge de maltrato a sus hijos, negligencia o incuso de abuso sexual, para impedir la comunicación o convivencia de éste con sus hijos. Obviando que esta forma de comportarse es un maltrato a sus hijos, además de un comportamiento fraudulento.
También llama la atención el aumento del gran número de padres que educan a sus hijos dándoles todo lo que piden sin generar tolerancia a la frustración y se ponen en contacto con nosotros porqué tienen hijos con dificultades para aceptar las normas y límites necesarios para una convivencia familiar normal, hijos que en muchos casos son violentos (incluso con sus padres) que presentan absentismo y violencia escolar o que realizan actos delictivos, cada vez desde edades más tempranas.
Hablamos también del Bullying en los institutos, como un fenómeno frecuente que indica la gran permisividad existente a la violencia en nuestra sociedad y que absorben a través de canales como la Tv, los videojuegos e internet. Pero también hablamos del gran número de profesores que buscan ayuda pues se sienten desesperados ante la falta de autoridad que poseen con sus alumnos, desautorizados por el sistema educativo, el centro escolar y en muchas ocasiones sin el apoyo de los padres; sin capacidad sancionadora a través de medidas educativas que corrijan eficazmente las conductas violentas... fenómeno que provoca el síndrome del Burnout (quemado) del profesor, pues en muchos casos llegan a ser agredidos verbal y físicamente por sus alumnos, y o aprenden a mirar hacia otro lado ó se resignan a frustrarse constantemente.
¿Cuál es el problema?, ¿qué está pasando con nuestros niños y adolescentes, cada día más agredidos y cada día más violentos?, ¿Nuestra sociedad se está transformando y no estamos reaccionando a tiempo? ¿Se están llevando medidas eficaces para formar adecuadamente en buen trato? Son algunas de las preguntas que desde ANAR nos hacemos cada día y ante las que sólo encontramos una respuesta valida: La violencia en un problema de TODOS y todo debemos implicarnos y buscar fórmulas que erradiquen y no toleren la violencia como una forma de relación con los demás.
La modificación del Código Penal en relación a la violencia infantil es necesario para evitar errores tan trágicos como el conocido caso de la niña Mª Luz, o para establecer condenas acordes con el hecho delictivo cometido, aleccionadoras y con un papel educativo para los jóvenes que ven a través de los medios las noticias de lo ocurrido. Además resultará útil para que las familias, victimas y la sociedad en general, puedan recuperar la fe en la justicia.
Pero quizá no sea suficiente, tal vez sería un buen momento para que nuestros legisladores se planteen la conveniencia de tramitar una Ley ESPECÍFICA sobre la Violencia Infantil, que tuviera por objeto establecer medidas de protección integral para educar en buen trato, prevenir, detectar, sancionar y erradicar la violencia infantil, así como prestar asistencia a sus víctimas.
Cierto es que la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral sobre la Violencia de Género, prevé la asistencia a los menores victimas directos de la violencia de genero, aunque, en muchos casos, están resultando invisibles pues no se administra un reconocimiento psicológico, por sistema, a todos los niños cuyas madres han sufrido este tipo de violencia. Por otro lado, quedan al descubierto todos aquellos menores de edad victimas de violencia extra-familiar.
Tampoco están contempladas las medidas preventivas y educativas en buen trato, tan necesarias para identificar y rechazar los métodos violentos como forma de corrección a los hijos y que guarda en muchos casos una estrecha relación con la violencia domestica. Una ley que implique a todos y que unifique la respuesta de la Justicia Penal frente al maltrato infantil en sus cinco grupos de delitos: amenazas y coacciones, integridad física y moral, libertad sexual, lesiones, y delitos contra deberes y derechos familiares. Y que protocolice la interconexión entre los principales colaboradores en la lucha contra el maltrato infantil, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, policía autonómica y local, personas e instituciones, para lo cual es necesario el canal valido que ofrece el teléfono ANAR como una herramienta útil y necesaria para su prevención, detección e intervención, así como un enlace entre los ciudadanos, los profesionales y las instituciones.
EP
* Benjamin Ballesteros es director de Programas de la Fundación ANAR, www.anar.org







