El director de Proyecto Hombre lamenta que no se trabaje más en prevención con los jóvenes, pues en la actualidad tratan en Jaén a 30 jóvenes de entre 14 y 19 años por adicciones
«Atendemos entre 300 y 400 personas al año»
MÓNICA LOPERA 22.02.09 - JAEN (IDEAL)
Conozco muy pocos casos de personas que hayan conseguido por sí solas salir de la droga, son mirlos blancos». Así de rotundo se muestra el director-gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre, Pedro Pedrero, sobre la problemática que lleva cada año a la ONG que él dirige a unas 400 personas de la provincia a pedir ayuda para poder dejar la droga, situaciones que, lejos de desaparecer o de reducirse, siguen estando a la orden del día en nuestra sociedad, a pesar, lamenta Pedrero, «de que no se le dé la importancia que realmente tiene». A todos aquellos que creen que 'controlan', que lo pueden dejar cuando quieran, el mensaje de Pedro Pedrero es claro: «que se paren a pensar si son felices, si se sienten realizados, pregunta a la que seguramente responderán que no, entonces que se cuestionen para qué les sirve la droga».
Sabe de lo que habla. Desde muy joven estuvo en contacto con personas a las que la cocaína o la heroína les estaba arrebatando la vida. Quizás por eso Pedro decidió estudiar Psicología, para poder comprender el problema y para poder ayudar a atajarlo. Casi de casualidad, cuando en 1995 Proyecto Hombre se planteaba abrir sede en Jaén, a Pedro Pedrero le ofrecieron participar en aquel primer equipo de terapeutas que entonces estaba formado por cinco personas. Aceptó, estuvo un año formándose en el centro que ya existía en Málaga desde hacía muchos años y un año después, en noviembre de 1996, desembarcaron en la capital jienense con un proyecto ambicioso, pero sobre todo con una inmensa ilusión por ayudar. Cinco terapeutas y dos usuarios. Así arrancaron, como dice él, «con más indios que caballos».
Hoy, casi trece años después, las cosas han cambiado mucho, pero la drogadicción sigue haciendo mella en la sociedad jienense, aunque haya cambiado su tipología. «Antes el perfil de las personas que atendíamos eran heroinómanos con una carga muy alta de exclusión social, hoy, por desgracia, atendemos a muchos adolescentes que no responden al perfil del 'yonqui', gente que en apariencia tiene una vida normal, pero que están 'enganchada', sobre todo, a la cocaína», relata Pedrero.
Y es que una de las cuestiones que al director gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre más le preocupa es, precisamente, la «banalización del consumo». «Lamentablemente, el consumo de drogas como la cocaína se ha normalizado, parece que no es tan grave y cada vez los chavales empiezan antes, aquí tenemos en la actualidad a 30 adolescentes, chicos y chicas, que, además de tener un problema con la droga están perdidos, no saben qué quieren hacer con su vida, no tienen ninguna aspiración».
Ante eso, explica Pedrero, es muy difícil actuar y, sin duda, el principal trabajo debe venir de mano de la prevención. «Hay que apostar por la prevención de forma seria, no vale con hacer un simple folleto, hay que incidir mucho en la educación, tanto en el colegio como en casa, ayudar a los jóvenes a crecer de forma integral, a que sepan en qué ocupar su tiempo libre», apunta. Y es que, a juicio del director gerente de Ángaro, «los padres desconocen en ocasiones lo que supone en educar y por eso llegan muchas veces aquí desesperados, perdidos, sin saber qué hacer».
Y esa, ayudar a la familia y a la gente que rodea al drogadicto, es otra de las misiones de Proyecto Hombre, además, claro está, de tratar de rehabilitar a la persona que tiene la adicción, «porque muchas familias se sienten fracasadas», asegura.
Desde 1999 Pedro Pedrero está al frente del equipo de Proyecto Hombre en Jaén y en todo este tiempo de lo que más orgulloso se siente, afirma, «es de haber sido fiel a un estilo de trabajo donde prima el diálogo, el respeto por las personas a las que tratamos, la capacidad de cuestionarnos las cosas». Algo que, dice, no podría haber sido posible «sin la ilusión de todo el que entra a trabajar aquí, todos creen en lo que hacen, tienen ilusión por ayudar y eso es fundamental», señala.
Afortunadamente, la ONG cuenta con subvenciones prácticamente de todas las administraciones para poder realizar su trabajo. «Esperemos que la crisis no nos afecte en este sentido porque, si no recibimos ayuda, no podemos realizar nuestro cometido», comenta Pedrero, que confía en que «de una vez por todas se acabe la moda (porque parece que está de moda) de no hablar del problema de la droga, de no hacer hincapié en la necesidad de atajarlo».
«Ahora no contamos muertos por la heroína, pero si vemos llegar a adolescentes si ninguna aspiración en la vida y eso, lo puedo asegurar, es muy duro», sentencia el director gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre.
IDEAL
«Atendemos entre 300 y 400 personas al año»
| · «Los que creen que 'controlan' deberían plantearse si son felices» · «Los padres desconocen, en ocasiones, lo que supone educar» LOS CASOS · Proyecto Hombre trabaja con adictos de toda la provincia de Jaén · La mayor incidencia se da en la zona de la N-IV, en localidades como Linares, La Carolina y Bailén |
Conozco muy pocos casos de personas que hayan conseguido por sí solas salir de la droga, son mirlos blancos». Así de rotundo se muestra el director-gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre, Pedro Pedrero, sobre la problemática que lleva cada año a la ONG que él dirige a unas 400 personas de la provincia a pedir ayuda para poder dejar la droga, situaciones que, lejos de desaparecer o de reducirse, siguen estando a la orden del día en nuestra sociedad, a pesar, lamenta Pedrero, «de que no se le dé la importancia que realmente tiene». A todos aquellos que creen que 'controlan', que lo pueden dejar cuando quieran, el mensaje de Pedro Pedrero es claro: «que se paren a pensar si son felices, si se sienten realizados, pregunta a la que seguramente responderán que no, entonces que se cuestionen para qué les sirve la droga».
Sabe de lo que habla. Desde muy joven estuvo en contacto con personas a las que la cocaína o la heroína les estaba arrebatando la vida. Quizás por eso Pedro decidió estudiar Psicología, para poder comprender el problema y para poder ayudar a atajarlo. Casi de casualidad, cuando en 1995 Proyecto Hombre se planteaba abrir sede en Jaén, a Pedro Pedrero le ofrecieron participar en aquel primer equipo de terapeutas que entonces estaba formado por cinco personas. Aceptó, estuvo un año formándose en el centro que ya existía en Málaga desde hacía muchos años y un año después, en noviembre de 1996, desembarcaron en la capital jienense con un proyecto ambicioso, pero sobre todo con una inmensa ilusión por ayudar. Cinco terapeutas y dos usuarios. Así arrancaron, como dice él, «con más indios que caballos».
Hoy, casi trece años después, las cosas han cambiado mucho, pero la drogadicción sigue haciendo mella en la sociedad jienense, aunque haya cambiado su tipología. «Antes el perfil de las personas que atendíamos eran heroinómanos con una carga muy alta de exclusión social, hoy, por desgracia, atendemos a muchos adolescentes que no responden al perfil del 'yonqui', gente que en apariencia tiene una vida normal, pero que están 'enganchada', sobre todo, a la cocaína», relata Pedrero.
Y es que una de las cuestiones que al director gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre más le preocupa es, precisamente, la «banalización del consumo». «Lamentablemente, el consumo de drogas como la cocaína se ha normalizado, parece que no es tan grave y cada vez los chavales empiezan antes, aquí tenemos en la actualidad a 30 adolescentes, chicos y chicas, que, además de tener un problema con la droga están perdidos, no saben qué quieren hacer con su vida, no tienen ninguna aspiración».
Ante eso, explica Pedrero, es muy difícil actuar y, sin duda, el principal trabajo debe venir de mano de la prevención. «Hay que apostar por la prevención de forma seria, no vale con hacer un simple folleto, hay que incidir mucho en la educación, tanto en el colegio como en casa, ayudar a los jóvenes a crecer de forma integral, a que sepan en qué ocupar su tiempo libre», apunta. Y es que, a juicio del director gerente de Ángaro, «los padres desconocen en ocasiones lo que supone en educar y por eso llegan muchas veces aquí desesperados, perdidos, sin saber qué hacer».
Y esa, ayudar a la familia y a la gente que rodea al drogadicto, es otra de las misiones de Proyecto Hombre, además, claro está, de tratar de rehabilitar a la persona que tiene la adicción, «porque muchas familias se sienten fracasadas», asegura.
Desde 1999 Pedro Pedrero está al frente del equipo de Proyecto Hombre en Jaén y en todo este tiempo de lo que más orgulloso se siente, afirma, «es de haber sido fiel a un estilo de trabajo donde prima el diálogo, el respeto por las personas a las que tratamos, la capacidad de cuestionarnos las cosas». Algo que, dice, no podría haber sido posible «sin la ilusión de todo el que entra a trabajar aquí, todos creen en lo que hacen, tienen ilusión por ayudar y eso es fundamental», señala.
Afortunadamente, la ONG cuenta con subvenciones prácticamente de todas las administraciones para poder realizar su trabajo. «Esperemos que la crisis no nos afecte en este sentido porque, si no recibimos ayuda, no podemos realizar nuestro cometido», comenta Pedrero, que confía en que «de una vez por todas se acabe la moda (porque parece que está de moda) de no hablar del problema de la droga, de no hacer hincapié en la necesidad de atajarlo».
«Ahora no contamos muertos por la heroína, pero si vemos llegar a adolescentes si ninguna aspiración en la vida y eso, lo puedo asegurar, es muy duro», sentencia el director gerente de la Fundación Ángaro-Proyecto Hombre.
IDEAL

Peace





