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lunes, 02 de marzo de 2009
ANÁLISIS · AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA · PROFESOR DE ÉTICA EN LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA

VALENCIA 01.03.09  (LAS PROVINCIAS)
Hace unos días en la junta del APA de mis hijas, un padre y profesor del colegio mostró su extrañeza porque pasadas las 12 de la noche había descubierto que más de veinte compañeros de sus hijos estaban conectados en Tuenti. El revuelo que se creó en la sala fue impresionante: algunos no sabían qué era Tuenti, otros estaban asustados porque asociaban el nombre con la red social con la que se comunicaban Marta (la chica sevillana asesinada recientemente) y su presunto asesino, y otros se mostraron perplejos porque no se imaginaban que habría adolescentes enganchados a esas horas de la madrugada.

Un padre comentó que había que seguir con aquellas charlas que se dieron hace dos años sobre Internet. Otro dijo que había filtros potentes y con poco dinero nos permitían controlar el acceso de nuestros hijos a la red.

Una madre comentó que Tuenti, Facebook, MySpace y las redes sociales eran uno de los mejores inventos de la tecnología moderna y que nadie debía tenerles miedo; incluso comentaba que le permitían comunicarse con sus familiares, compañeros y amigos repartidos por todo el mundo.

Ningún tema había causado tanto revuelo. Ríanse ustedes de los debates sobre la violencia escolar, la vuelta de los uniformes, la LOGSE, la LOE o la Educación para la Ciudadanía. Este revuelo es una muestra de que las preocupaciones educativas reales de los padres y las preocupaciones reformadoras o anti-reformadoras de los políticos circulan por caminos paralelos.

Como en todas las discusiones de esta naturaleza, aparecieron dos grupos. Por un lado, los padres apocalípticos que se mostraban en contra y presumían que sólo le dejaban a su hijo el ordenador para los videojuegos, la música o algunas pelis, sabían que Internet era un recurso peligroso y hasta demoníaco. Padres que siguen sin pillar que sus hijos tienen libre acceso a cualquier programa en cualquier locutorio y que, por tanto, cuando no acceden desde un sitio acceden desde otro. Por otro lado, están los integrados, convencidos de que no pueden ponerles puertas al campo y que ante las redes sociales no cabe enfrentamiento sino implacable negociación.

Precisamente en esta estrategia de negociación se encuentra el desafío educativo. Y no porque los padres no tengamos más remedio que aceptar lo que nos llega y tragar con las redes como tragamos con la absurda selectividad, el vaquero de cintura baja o el ocio nocturno. Tampoco porque algunos hayan encontrado en las nuevas tecnologías una oportunidad profesional y hayan comprobado que es un sector industrial en alza para expertos en informática, promotores comerciales y leguleyos.

Lo primero que deberíamos analizar como educadores es el nombre con el que se nos presentan porque llamar redes sociales a estos sistemas de comunicación global tiene cierta ironía. En principio es una herramienta de comunicación sin fronteras que nos permite mantener la proximidad sin perder la libertad y, por consiguiente, no es una herramienta en la que nos sentimos atrapados como impotentes pezqueñines. Los usuarios no tenemos conciencia de que estas redes hayan sido pergeñadas por malignos depredadores neocapitalistas, neoliberales o neoburgueses con la finalidad de atrapar nuestros datos para comerciar con ellos sin escrúpulos.

El atractivo que despiertan para nuestros hijos es impresionante y en ellas se sienten protagonistas de una comunicación experimental seductora. Están buscando sensaciones nuevas, experiencias nuevas y encuentros nuevos con el menor riesgo posible. Las redes forman parte del juego y con ellas han descubierto una peligrosa continuidad entre lo real y lo virtual cuyas consecuencias no han calculado. Tampoco han tenido a nadie que les oriente, enseñe, dirija o eduque. ¡Aquí sí que los padres saben menos que un niño de primaria!

Cuando cada semana comprobamos que casi 8.000 personas se registran en estas redes y cuando Facebook con 175 millones de usuarios está a punto de alcanzar a MySpace que ya cuenta con 200 millones, el problema no está en las redes sino en los padres y los maestros que están, literalmente, fuera de juego. Los problemas relacionados con el uso de la información de los menores, con la gestión de la información que libremente se ha volcado ahí y con las consecuencias del uso no han hecho más que empezar.

Si usted ha tirado la toalla de la educación y le ha puesto a su hijo un televisor en su habitación, un ordenador y una play con barra libre, no se sorprenda que su hijo tenga una cita con quien, para usted, es un desconocido. Cuando el padre de Marta le dijo a Zapatero que los padres están más preocupados por la llegada de sus hijos por la noche que por la sucesión de la monarquía en la Constitución, ponía de manifiesto dos estrategias educativas paralelas y diferentes. La de los padres, marcada por la velocidad supersónica del crecimiento de sus hijos, y la de los políticos, marcada por la marcha atrás, cuando no el freno de mano, de los procesos electoreros. Como aprendimos en matemáticas, dos líneas paralelas sólo se encontrarán en el infinito… o ¡más allá!
LP

* Agustín Domingo Moratalla es Director del Dpt. Filosofia del Dret, Moral i Politica. Universitat de
València. Ex - Director General de la Familia, Menor y Adopciones, Generalitat Valenciana


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Los jóvenes, por su dificultad para ver el peligro, navegan por las redes a cara descubierta
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04-02-2009 - (DIARIO CRITICO / DDNVARA)
Se ha celebrado el Día Europeo de la Protección de Datos Personales que, en la Comunidad de Madrid,  ha servido para que  los alumnos de 404 institutos públicos hayan recibido una charla muy útil, con la proyección de algunos vídeos, sobre los peligros que les acechan en su navegación cibernética a través de las redes sociales. Ante todo hay que partir de un hecho: el cerebro humano está en formación hasta los veinte años, fecha en que por fin la persona termina por enterarse de los peligros que hay en la vida. Antes de los 20 años, hablarles a un chico o a una chica de peligros se parece mucho a decirle a una pared que, si no utiliza preservativo, corre el riesgo de quedarse embarazada. ¿Y, sin embargo,  quién no ha visto alguna vez una pared abombada a la que, si el arquitecto le hubiera calzado a tiempo un buen preservativo, se habría mantenido más lisa  que una tabla? La pared, igual que un chico o una chica, hasta los veinte años no ve peligros por ninguna parte. Por eso los chicos que, en ocasiones, conducen legalmente desde los 18 años – y, por tanto, dos años antes de la formación total del cerebro – mueren en absurdos accidentes de tráfico, y con frecuencia al regresar de las discotecas, caen en graves adiciones de drogas y, a veces, también son objeto de delitos por la imprudencia con que, a través de las redes sociales,  hicieron públicos datos personales que nunca deberían haber dado a nadie. A los 16 y 17 años los chicos no quieren hablar de peligros pero, por eso mismo, al Estado, a través de sus instituciones académicas, le incumbe el deber de hablarles a los alumnos de esos peligros.
   
    Una encuesta del  Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD) nos dice que en España el 82% de los jóvenes entre 14 y 25 años que disponen de Internet utilizan estas redes sociales: Tuenti – la red más utilizada en España por los jóvenes -,  Facebook, Badoo – la red para encontrar amigos y citas las 24 horas del día - y MySpace, entre otras redes. La afición de los jóvenes a estas redes es total. A lo largo del año, dedican cientos de horas a navegar por estas redes. Pero ¿cuántos padres y profesores  saben lo  que son estas redes a las que sus hijos y alumnos, respectivamente, están enganchados como los gemelos Rómulo y Remo a las ubres de aquella loba providencial, que los amamantó tras ser expuestos a orillas del Tíber?

      Cinco vídeos educativos rodados y premiados en Noruega, ese país líder en el terreno de la educación, se han proyectado en institutos madrileños. Han sido informados 80.000 adolescentes de la Comunidad de Madrid sobre los graves peligros de las redes sociales si sus usuarios no saben protegerse.  En uno de estos vídeos  se cuenta una historia de acoso escolar. Unas bestezuelas matriculadas en un centro escolar rocían los pantalones de un compañero con una botella de agua. Con un ingenio, similar al que gastó Quevedo en su vil Execración contra los judíos, persiguen a su compañero por un pasillo, graban valientemente  la persecución con el móvil y gritan alborozados: “¡Se ha meado, se ha meado!”.

    Estos vídeos de ficción están calcados sobre hechos reales. Recientemente, la dirección del colegio Las Rosas, del barrio madrileño de San Blas, ha expulsado a tres alumnos y ha castigado con seis días sin colegio a otros cinco alumnos por el delito de colgar en Internet la foto de una profesora a la que insultaron.

El lema de esta campaña es: “Piénsalo primero. Luego lo cuelgas”. Esta campaña enseña a los jóvenes cómo protegerse de las agresiones contra su intimidad en Internet. Los jóvenes, por su dificultad para ver el peligro, navegan por las redes a cara descubierta: la mayoría da su nombre real y no un nombre falso. Los jóvenes no piensan hasta qué punto su información es valiosa y será investigada por el sector empresarial para el que un día  trabajarán. Los jóvenes cuelgan sus fotos con la alegría de ignorar que por el ciberespacio navegan también delincuentes e incluso criminales. Ahora mismo a Marta del Castillo, la joven de 17 años desaparecida en Sevilla, la policía le estará investigando su navegación por las redes sociales.

    Sexo y nuevas tecnologías tienen un punto en común: entrañan serios riesgos. Esto, obviamente, no supone que hay que renunciar a ellos. Simplemente significa que hay que conocer bien sus  peligros y, en consecuencia, tomar a tiempo precauciones.
DC

  "Piénsalo primero. Luego lo cuelgas"

80.000 estudiantes de secundaria aprenden en un mismo día cómo protegerse de los ataques contra su intimidad en redes sociales como Facebook o Tuenti
Se proyecta un nuevo vídeo con el tema más duro: el acoso en la Red
Cuatro de cada cinco jóvenes usan canales sociales de Internet

MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL - Madrid - 29/01/2009 (EL PAIS)
Un chico de unos 17 años aparece proyectado en la pantalla gigante del salón de actos del instituto Emilio Castelar, en Madrid. Comienza a desnudarse, incitado por la ciberconcubina que acaba de conocer. La sala está a oscuras y el centenar de estudiantes que asisten al strip-tease se parten de risa. La historia sigue. El protagonista muestra sus músculos a la cámara, sonríe, baila el hula hop. Su interlocutora tiene la cámara estropeada... pero no. Parece que ahora funciona... la pantalla parpadea y al otro lado no aparece su nueva conquista. Un grupo de amigos se mofa de él.
Uno de los vídeos proyectados por la APDC en los institutos
VIDEO - ELPAÍS.com - 28-01-2009
Interesante 'spot' de una agencia noruega sobre los peligros de las redes sociales.

 Esta breve historia es uno de los cinco vídeos rodados y premiados en Noruega que ayer por la mañana vieron unos 80.000 adolescentes de la Comunidad de Madrid sobre los peligros de las redes sociales.

Con motivo del Día Europeo de la Protección de Datos Personales, los 404 institutos públicos de la Comunidad asistieron a la vez, pero cada uno en sus respectivos centros, a una charla que pretende persuadirles de que "primero hay que pensar y sólo después colgar nuestra información", insistía ayer Emilio del Val Puerto. Él es el subdirector general de inspección de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid (APDCM), que fue el ponente en el Emilio Castelar. Otros 100 expertos en privacidad acudieron a otros centros de Madrid. De los otros 300 se encargaron orientadores a los que la Comunidad les había hecho llegar el material. El objetivo no es que los chavales dejen de utilizar las nuevas tecnologías sino que conozcan sus riesgos, tomen precauciones. Otro de los asuntos que preocupa a la APDCM es que los jóvenes no son conscientes de que sus datos tienen un gran valor empresarial y les servirán a las compañías para conocer sus gustos.

"Estamos persuadidos de que hay mucha desinformación sobre las redes sociales. Y no sólo entre los jóvenes. Muchos padres y profesores ni siquiera saben lo que es el Tuenti o el Facebook cuando los chicos están todo el día enganchados. Tanto la ley como el medio son aún grandes desconocidos", asegura del Val.

El Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD) estima que en España el 82% de jóvenes entre 14 y 25 años que disponen de Internet son usuarios de estas redes. Para demostrarlo hace un pequeño sondeo entre los chavales. "¿Cuántos de vosotros utilizáis redes sociales?". Se levantan todas las manos. El Castelar es un centro multicultural, por lo que la necesidad de estar conectado con el mundo es más acuciante si cabe. "¿Y cuántos utilizáis nombre falso?". Apenas cuatro brazos se alzan, "¿Cuántos tenéis restringidos en vuestros perfiles tan sólo a vuestros amigos?". Otras cuatro manos tímidas se levantan en el aire. Una se queda elevada. "Yo una vez miré cuántas visitas había tenido mi Facebook en un día", comenta esa chica en la primera fila, "y vi que el número de entradas era mucho mayor que el de mis amigos. Por eso restringí mi perfil".

Esta maratón de información no sólo coincide con un día marcado en el calendario. Hace justo una semana el colegio Las Rosas, en San Blas, decidió expulsar a tres de sus alumnos y mandó a casa seis días a otros cinco chicos por colgar en Internet la foto de una profesora e insultarla. El foro fue Tuenti, la red social más utilizada entre los jóvenes españoles.

Se proyecta un nuevo vídeo. El tema es más duro que en el anterior y el silencio de los chavales también se siente en la sala: ciberacoso. En la pantalla, varios vacían una botella de agua en los pantalones de un compañero y le persiguen por un pasillo grabándole con el teléfono móvil y gritando "¡Se ha meado, se ha meado!".

"Si la precaución es el primer paso, también hay que saber que la ley os ampara", comenta del Val. El director de la APDCM, Antonio Troncoso, afirma que "a veces los jóvenes ridiculizan a los adultos por su falta de destreza en el manejo de las aplicaciones pero demuestran un desconocimiento profundo de las nuevas tecnologías cuando piensan que tienen el control de los datos incluidos en una red social o que esto no les va a afectar en el futuro a sus relaciones personales o profesionales".

"Me consta que algunos centros han decidido no proyectar los vídeos para no dar ideas", comenta la directora al terminar, "pero yo creo que es muy necesario porque esto está pasando y los chavales nos llevan la delantera así que es imprescindible que nos ayuden", asume. Aún no hay organizada ninguna sesión que aclare el asunto a los educadores. Ahora los padres son la asignatura pendiente.
PA

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