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jueves, 05 de marzo de 2009
Solo el 30,5% se considera español y apenas al 27% le gustaría vivir aquí cuando sea mayor (el 41% prefiere Norteamérica o Europa Occidental).
Aunque se sienten poco discriminados (el 57% nunca y solo el 5% muchas veces), sus expectativas educativas y laborales son bajas.
· Hijas e hijos de inmigrantes tienen mejor opinión del colegio que de su entorno
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Manu Mediavilla 2 MAR 2009 MADRID (COLPISA)
España no ha logrado todavía cautivar a los hijos e hijas de inmigrantes: solamente el 30,5% se considera español, y apenas al 27% le gustaría quedarse a vivir aquí al alcanzar la mayoría de edad; el 25% prefiere Norteamérica y el 16% Europa Occidental. Su percepción más positiva, aunque parcialmente lastrada por la violencia que perturba los estudios, se refiere al sistema de enseñanza. Y la más preocupante tiene que ver con sus bajas expectativas educativas y laborales, que recortan sus ya modestas aspiraciones y pueden alimentar la misma frustración que ha hecho estallar conflictos en países como Francia y el Reino Unido.

La ventaja de España es que este perfil es muy provisional –son datos preliminares de una investigación sobre la llamada “segunda generación” de inmigrantes que continuará con nuevas encuestas a los mismos protagonistas para comprobar su evolución—, lo que permite identificar los desafíos de la integración en nuestra sociedad y planear posibles soluciones. De hecho, este “estudio longitudinal” lleva la firma de dos Universidades estadounidenses, Princeton y Clemson, que aportan su conocimiento de la amplia experiencia migratoria de ese país, y de la madrileña Pontificia Comillas, cuyo Instituto de Estudios sobre Migraciones es ya una referencia nacional en este ámbito.

Además, la muestra de 6.500 estudiantes de Madrid y Barcelona (los datos iniciales corresponden a 3.375 de 125 colegios del área metropolitana capitalina) es ya estadísticamente significativa, lo que permite sacar algunas conclusiones. La primera, que aún es pronto para hablar de segunda generación en sentido estricto, porque los chavales nacidos en España de padre o madre extranjeros apenas representan el 13% en la investigación. Sería más apropiado referirse a “generación 1,5”, como se denomina a los llegados con menos de 12 años, que suponen el 87% y llevan aquí seis años en promedio. La edad media del conjunto ronda los 14, y en el 67% de los casos vive la familia completa; otro 26% lo hace solamente con la madre. El hogar sigue pautas típicas, con 3,5 personas sin contar a los padres, de las que 2,3 son hermanos.

Brecha

Para el coautor del estudio Alejandro Portes, del Centro de Migraciones y Desarrollo de la Universidad de Princeton, los más llamativo son las “modestas aspiraciones educacionales” de los hijos de inmigrantes en España. El 53% que desearía conseguir un título universitario queda muy lejos del casi 80% que se registra en Estados Unidos, donde también predomina la inmigración latinoamericana, que supone el 70% de la muestra. “Aspirar es una condición necesaria para llegar”, remarca el experto, que subraya además la enorme brecha con las expectativas, ya que no alcanzan el 33% quienes confían en lograr realmente la citada titulación superior. Un 20%, pues, renuncia de entrada a su sueño universitario.

Las aspiraciones y expectativas del alumnado son menores en los colegios públicos que en los concertados, aunque parecen estar influidas especialmente por el “capital humano” de los progenitores, cuya mejor formación –y más aún en el caso de la madre— suele traducirse en mayor “empuje” educativo a sus hijos. Y lo mismo sugieren los datos sobre los “sueños” laborales: el “qué quisieras ser de mayor” se traduce en la enseñanza concertada en un 47,5% de deseos de ocupaciones de alto nivel, frente al 37,6% en la escuela pública, mientras ésta saca más porcentajes en los niveles profesionales medio y bajo.

Pero el relativo conformismo general, precisa Portes, no anula las posibilidades de integración social de esa “generación 1,5”. En primer lugar, porque las hijas e hijos de inmigrantes pueden discrepar de que España sea el mejor lugar del mundo para vivir (apenas el 23,5% lo cree, frente al 76,5% que no), pero tienen claro que una persona negra tiene tantas oportunidades de avanzar con una blanca (79,5%). Y ni siquiera sienten excesiva discriminación o rechazo: el 57% no los ha percibido nunca, y solamente el 5% denuncia que “muchas veces”.
COLPISA

Bandas y peleas escolares

Hijas e hijos de inmigrantes tienen mejor opinión del colegio que de su entorno, coinciden Alejandro Portes y Rosa Aparicio, investigadora de la Universidad Pontificia Comillas y coautora del estudio. Por una parte, valoran el interés del profesorado (el 80%-90% está de acuerdo o muy de acuerdo con ello), la correcta disciplina en el centro (60%-80%) y la buena calidad de la enseñanza (90%-95%). Por otra, y tras constatar la existencia de pandillas, muestran su preocupación por las “frecuentes peleas entre estudiantes de distintas nacionalidades o razas” (30%-50%) y, sobre todo, porque tales disputas “interfieren a veces con los estudios” (35%-40%).

Aunque, según Portes, “es pronto para saberlo”, esa violencia escolar implica un “riesgo” de lo que en Estados Unidos y otros países se conoce como “asimilación descendente”, que se traduce en abandono escolar e incorporación a bandas. Esta “forma de integración alternativa”, añade, conlleva otros peligros, desde los embarazos adolescentes hasta la delincuencia y la cárcel, y en el caso estadounidense se refleja en datos inquietantes (hasta un 20% de jóvenes de origen mexicano presos a los 24 años) que deberían servir de alerta para prevenirlo en otros escenarios. En España hay “indicadores de que está sucediendo en algunas escuelas”, apunta, así que el reto queda planteado para las autoridades educativas.
COLPISA

RADIOGRAFÍA DE LOS EXTRANJEROS DE SEGUNDA GENERACIÓN EN MADRID

"Yo no me siento español"

Dos de cada tres hijos de inmigrantes rechazan la identidad nacional - La mayoría de los encuestados vive peleas interraciales en su colegio
'La segunda generación en Madrid: Un estudio longitudinal' PDF - 122Kb

DANIEL BORASTEROS - Madrid - 03/03/2009 (EL PAIS)
Más del 65% de los hijos de inmigrantes madrileños de entre 12 y 17 años dice que no se siente español. La cifra está extraída de La segunda generación en Madrid, un estudio longitudinal (se harán sucesivos seguimientos con los mismos encuestados), un trabajo elaborado por profesores de las universidades de Comillas, Princeton y Clemson (las dos últimas en EE UU) con encuestas en colegios públicos y concertados de la capital a casi 4.000 adolescentes hijos de extranjeros pero nacidos ya en España (sólo el 13%) o que llegaron muy pequeños al país.


En opinión de uno de los autores, Alejandro Portes, que previamente ya hizo una labor semejante en Estados Unidos, las respuestas obtenidas dibujan un panorama "complejo, pero no del todo negativo".

No es el único dato que sugiere un cierto desapego de estos chicos. Un 40% de ellos afirma que no tiene interés en quedarse en España y preferiría trasladarse a otra nación del "mundo desarrollado". Uno de cada cuatro encuestados dice preferir España. Exactamente los mismos a los que les gustaría trasladarse a Estados Unidos o a cualquier otro país desarrollado. "En América estos chicos se sienten norteamericanos, pero en España la diferencia es que saben que vienen con su padre y su madre y éstos les han dicho que desean regresar", subrayan los autores, que insisten: "En España no se valora el Estado de bienestar, y al otro lado del Atlántico, al costarles todo mucho más, también lo valoran más".

Conceden que no sienten un "gran rechazo" por los autóctonos de su ciudad de acogida, Madrid. Más de la mitad declararon que nunca se han sentido discriminados, aunque un porcentaje mínimo de un 5% asegura que sí lo ha sentido muchas veces. Sin embargo, una abrumadora mayoría, cerca del 70%, considera que los españoles se sienten superiores. Una opinión que tal vez sea la que condicione la configuración de sus pandillas: menos de la mitad son españoles y la mayoría de su círculo lo conforman niños de su mismo país. El grueso de los estudiantes de colegios públicos (el 85% de la muestra) reconoce que hay "frecuentes peleas entre chicos divididos en bloques de distintas nacionalidades".

Estas peleas interétnicas no están ausentes en los colegios concertados, a los que pertenecen 500 de los 3.375 alumnos preguntados en la encuesta. Pero, advierten los autores, "son significativamente menores". En ambos tipos de centros educativos, más de una tercera parte de los alumnos asegura que las frecuentes peleas interfieren con sus estudios (el 41% de los chavales que asisten a los centros públicos y el 34,9% de los que acuden a los concertados).

Pero, por otro lado, tal y como resaltan los investigadores, "es muy positivo que no perciban que hay una barrera infranqueable para progresar por su color de piel o acento o procedencia". Cuatro de cada cinco hijos de inmigrantes están de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación "las personas de color tienen tantas oportunidades de avanzar en España como los blancos".

Otra de las autoras, Rosa Aparicio, pone de manifiesto la relevancia que tiene el nivel educativo y de expectativa laboral en el malestar de la población inmigrante europea, por ejemplo, en los disturbios del extrarradio parisiense de 2006. Las cifras del estudio madrileño no son muy buenas. Sólo el 53% de los adolescentes aspira a ir a la Universidad. Su autoestima tampoco parece muy alta: sólo el 32% cree que lo conseguirá realmente. Además, no llega a la mitad quienes aspiran a trabajos de nivel alto (39%). Este dato hay que matizarlo: "Los españoles de esas franjas de edad dicen las mismas cosas", dicen los autores.

Si siete de cada 10 estudiantes de un centro concertado aspira a ir a la universidad, sólo la mitad de los que van al público tiene la misma ambición. Los autores lo atribuyen a los diferentes niveles educativos de los padres de ambos tipos de colegios.

La encuesta, que lanzó 100 preguntas a los adolescentes, revela que los orígenes de los nuevos españoles son extremadamente variados. Más de 60 diferentes nacionalidades aparecen en la muestra. El país de origen predominante es Ecuador, seguido de Colombia, Rumania, Perú, Marruecos y República Dominicana. Aproximadamente el 70% procede de países latinoamericanos; los ecuatorianos representan la mitad de este total. El predominio de hijos de latinoamericanos explica en gran parte el cuasi-universal conocimiento del castellano. También otorga a esta población un perfil similar al de Estados Unidos, donde los hijos de latinoamericanos son mayoría, y muy distinto del de otros países europeos. "Puede decirse que la Latinoamérica del exterior crece hoy fundamentalmente en Estados Unidos y España", concluyen los autores.

Radiografía del adolescente inmigrante

- Dominio del español. Según el estudio, el 72,7% de los 4.000 niños hijos de inmigrantes (de ellos un 13% nacidos en España y el resto llegados a muy temprana edad) entre 12 y 17 años encuestados habla bien el español. Un dato muy relacionado con el hecho de que un amplio porcentaje de ellos proviene de Latinoamérica. Por ejemplo, más de un tercio son ecuatorianos.

- Falta de identidad. Sólo el 30% de estos muchachos se considera español. Un 23,5% de ellos se considera ecuatoriano (la muestra total de chicos de ese país es del 32%).

- La nación, importante. La nacionalidad de uno es importante para más de la mitad de los encuestados.

- Les gusta EE UU. Sólo el 27% los adolescentes preguntados escoge España para vivir en la edad adulta, casi la misma cifra de los que muestran predilección por Estados Unidos.

- Soberbia española.

El 70,8% de los adolescentes piensa que los españoles se sienten superiores a los extranjeros.

- No hay discriminación.

El 80% de los inmigrantes adolescentes considera, en cambio, que "las personas de color tienen tantas opciones para avanzar en España como los blancos".

- Sin rechazo.

Una abrumadora mayoría de los jóvenes encuestados, el 57%, dice que nunca se ha sentido rechazado. Sólo el 5,1% lamenta haberlo sentido "muchas veces".

- Falta de autoestima. Sólo uno de cada tres confía en llegar a la Universidad, aunque lo desea más de la mitad (57%).

- Iglesia.Uno de cada cuatro asegura que nunca va a la iglesia. Uno de cada cinco, en cambio, afirma que asiste al menos una vez a la semana.

- Religión, importante. Casi la mitad de los niños subrayan que la identidad religiosa para ellos es "muy importante".
PA

Cuatro de cada diez nuevos españoles no tienen interés en seguir viviendo en el país

Más de la mitad de los hijos de inmigrantes que habitan en Madrid quiere ir a la universidad, aunque sólo un 23% confía en lograrlo, según un estudio de las universidades de Comillas, Princeton y Clemson

 Madrid - 02/03/2009 (EL PAIS)
La Universidad Pontificia Comillas, la de Princeton y la de Clemson (EE UU) han presentado esta mañana un estudio conjunto titulado Segunda generación en Madrid: Un estudio longitudinal, que retrata cómo son los hijos de inmigrantes que viven en la capital y para cuya elaboración se han entrevistado a 3.375 adolescentes. Un dato relevante es su escaso españolismo: cuatro de cada diez no tienen interés en seguir viviendo aquí y sólo un tercio se considera español, mientras que el resto se identifica más con sus nacionalidades de origen. Del estudio se desprende también que existe una importante "brecha" entre las aspiraciones y las expectativas educativas de este colectivo. Así, aunque más de la mitad (el 53%) quiere ir a la universidad, sólo un 23% confía en lograrlo. Al grado educativo más alto, el postgrado, aspira el 9%, pero sólo el 5% confía en conseguirlo.

Para muchos estudiosos de la migración, esta brecha ha sido el origen de los conflictos ocurridos en países europeos con las segundas generaciones, como Francia o Gran Bretaña. A pesar de todo, el informe destaca que "no perciben gran rechazo y confían en la existencia de oportunidades". Asimismo, el estudio encuentra diferencias significativas entre los alumnos de colegios concertados y los de colegios públicos, que tienen unas expectativas "significativamente más bajas". En los primeros, el 63% del alumnado hijo de inmigrante quería llegar a la universidad, cuando en los segundos, "sólo la mitad" se lo plantea. Lo mismo ocurre de cara al mundo laboral. Según la investigación, un 26% de los alumnos de colegio público seleccionó entre sus aspiraciones trabajos de nivel bajo o medio, y poco más de un tercio manifestó confiar en llegar a ocupaciones gerenciales o profesionales.

Sin embargo, la mitad de la muestra de colegio concertado seleccionó ocupaciones de más alto nivel. No obstante, los autores inciden en que no se puede atribuir esta brecha a la calidad de la educación en cada centro, sino a la predisposición familiar: en general, los padres con mayores niveles de educación, medios económicos y ambición para sus hijos les llevan a colegios concertados, y esto se refleja en las aspiraciones de los adolescentes "independientemente de la enseñanza que reciban". Pese a ello, los estudiantes de concertados tienen "una opinión aún más positiva de sus profesores y la disciplina escolar", emplean de media más tiempo a los deberes académicos y dedican menos horas a ver la televisión que sus compañeros de colegios públicos. De hecho, el 40% de éstos pasa tres horas o más cada día delante de la tele.

¿Se sienten discriminados?


El estudio incide en las diferencias en el entorno escolar, porque mientras una mayoría de los estudiantes en colegios públicos reporta la existencia de pandillas y frecuentes peleas interraciales o interétnicas en los centros, estas situaciones son "significativamente menores" en los colegios concertados. No existen variables respecto al tipo de colegio cuando se habla de discriminación. Los autores explican que "pese a las frecuentes alusiones" públicas al fenómeno, más de la mitad de los hijos de inmigrantes declara que nunca se ha sentido discriminado, aunque existe un 5% que la ha padecido "muchas veces". Sin embargo, el 70,8% del total cree que los españoles se sienten superiores a los extranjeros.

Asimismo, el estudio destaca que para el 85% del colectivo es más importante su identidad nacional que religiosa, y concluye que sólo un tercio de esta segunda generación de inmigrantes se considera español, mientras que el resto se identifican más con sus nacionalidades de origen. En este sentido, el informe explica que la "relativa escasez de la autoimagen española y la fuerza de identidades y redes sociales étnicas reflejan, fundamentalmente, el carácter reciente de la migración, lo que conlleva que la mayoría de los hijos de inmigrantes actuales sean, ellos también, extranjeros".

No en vano, menos de la cuarta parte de la muestra declara que "no hay mejor país para vivir que España", mientras que el 76% de los encuestados está en desacuerdo con esta afirmación. Además, cuatro de cada diez nuevos españoles (más del 40%) no tienen interés en quedarse en el país y prefieren trasladarse a Norteamérica u otra zona del mundo desarrollado. Sólo un 27% quiere permanecer en España cuando sean mayores.

Cómo se ha realizado


El estudio recoge una muestra representativa de jóvenes nacidos en España de padre o madre extranjeros y nacidos en el exterior, pero asentados aquí antes de los 12 años. En total, han sido entrevistados 6.500 adolescentes - 3.375 en Madrid y 3.125 en Barcelona - con una edad media de 14 años y que llevan en España una media de seis años. Aunque el estudio de campo se ha realizado en ambas ciudades, los datos presentados hoy se refieren sólo a Madrid, donde las entrevistas se han realizado en 125 colegios y públicos y concertados del Área Metropolitana.

Dos de sus autores, Alejandro Portes, de la Universidad de Princeton y Rosa Aparicio, de la Universidad Pontificia Comillas-ICAI-ICADE, han presentado la fase inicial de esta investigación, la primera que se realiza en Europa a cerca de la adaptación social y económica de los hijos de inmigrantes. Portes llevó a cabo un estudio similar en Estados Unidos por el que siguió a lo largo de diez años la adaptación de los llamados "nuevos americanos". Escogió España para comenzar a analizar la situación europea por "la fuerte inmigración que ha habido en los últimos años" que ha proporcionado "un muestra con más de 60 nacionalidades distintas", aunque los países de origen predominantes son Ecuador, Colombia y Rumanía.
PA

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