El aumento de abortos entre menores de 24 años cuestiona las campañas de prevención
Sanidad prepara un plan para frenar esta tendencia antes de reformar la actual ley
MARÍA DOLORES TORTOSA | MÁLAGA
«Estoy embarazada y no quiero tenerlo». Al menos 2.131 jóvenes y adolescentes de Málaga debieron pronunciar esta frase a lo largo de 2007, de ellas 16 eran menores de quince años y otras 690 tenían entre 15 y 19 años. Son datos del Ministerio de Salud que alertan de un incremento progresivo de los embarazos no deseados entre las jóvenes y que ha suscitado la alarma de las administraciones. En la antesala de aprobarse una reforma de la Ley de Aborto que despenalice definitivamente este y permita ampliar los plazos, las administraciones se encuentran que tantos años de campañas de prevención no han debido servir de mucho cuando en sólo una década se ha doblado el número de interrupciones voluntarias de embarazo, la mayoría en la franja de edad de los 16 a los 24 años. Por ello el Ministerio de Salud prepara un plan de acuerdo con las comunidades autónomas y la ayuda de un equipo de expertos que frene este aumento.
Un crecimiento imparable. Según el Registro de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) la tasa de mujeres (por cada mil en edad fértil 15-44 años) que en 2007 decidieron abortar fue un 91% más que en 1998 en el ámbito nacional. En el caso de Andalucía, se practicaron 20.358 abortos en 2007, 11,2 mujeres de cada mil en edad fértil, frente a las diez de 2006. Málaga figura a la cabeza de las provincias andaluzas, con 5.106 interrupciones en dicho año, casi doce de cada mil. Y aunque la franja de edad en la que más se practicaron abortos fue la de 20 a 30 años, lo que más alarma es la incidencia entre las más jóvenes, las de 15 a 19 años, casi setecientas, como se apunta al principio de esta información.
Son datos que «invitan a la reflexión», reconoce la directora del Servicio de Salud de Málaga, Yolanda González, quien admite que pese a las numerosas campañas preventivas «la tendencia sigue incrementándose» en Andalucía y en Málaga. «Es un problema de preparación de los jóvenes, tienen información, pero les falta más formación y en ello deben implicarse todos, no es una cuestión sólo de la Consejería de Salud».
'Póntelo, pónselo'
Desde aquella pionera y polémica campaña nacional 'Póntelo, pónselo' de 1990, han sido otras muchas las que bombardean a los jóvenes no sólo para evitar embarazos no deseados, sino también enfermedades contagiosas como el sida. Sólo el pasado año, la Delegación de Salud de Málaga se gastó 30.000 euros en comprar máquinas expendedoras de preservativos para los lugares públicos más frecuentados por los jóvenes. González recuerda que Andalucía ha sido pionera con el programa Forma Joven, «dirigido a promover entornos y conductas saludables entre la gente joven» y que se realiza con la colaboración de varias consejerías, ayuntamientos y otras entidades. Un total de 166.159 alumnos y 8.251 profesores (30.000 alumnos y 1.200 profesores en Málaga) participaron el pasado curso en actividades sobre el sexo seguro.
Málaga precisamente es una de las pocas provincias que cuenta con un centro de orientación sexual destinado a jóvenes. Por este centro han pasado varias generaciones de adolescentes de la provincia participando en talleres y cursos de educación sexual.
Pese a la labor realizada, María Jesús Alonso Llamazares, médico coordinadora del citado Centro de Orientación Sexual para Jóvenes de Málaga, es realista. «Se está igual que hace veinte años, poco ha debido cambiar cuando una chica de 16 años tiene que venir a escondidas a mi consulta por temor a sus padres, o que te sigan diciendo que creían que con la marcha atrás no se quedan embarazadas».
Lo que sí ha cambiado es el comportamiento de los jóvenes ante el sexo. El informe 'Juventud de España 2008', realizado por el Injuve, subraya que la edad media de la primera relación sexual se sitúa en los 16 años y diez meses. Desde 2004, las edades medias de inicio se han reducido en casi un año para ambos sexos. Otros datos del Instituto de la Juventud de Andalucía destacan que el 70% de los jóvenes entre 16 y 24 años sí utilizan el condón con frecuencia, pero no siempre. Un 5,5% confiesa que no lo ha usado nunca. Ahí está el peligro.
Marisa González, psicóloga de la Consejería de Educación, afirma que el peligro «es ser joven». Muchos opinan que «a mí no me va a pasar» y se confían en «asumir el riesgo». Para esta educadora sexual con cerca de 20 años impartiendo cursos a los jóvenes, está claro que estos tienen información sobre qué hacer y las consecuencias de la práctica sexual no segura, pero llegado el momento muchos pasan del preservativo. «El problema es el momento, cuando llegada la ocasión no ponen en práctica lo que saben, les falla la capacidad de llevarlo a la práctica».
El 'aquí te pillo, aquí te mato' puede ser literal. Los embarazos no deseados no es la única consecuencia del sexo sin protección. El modo de relacionarse también ha variado. Se cambia a menudo de pareja. Hace más de una década una pareja tardaba en ganarse mutuamente la confianza para la práctica del sexo. «Hoy una chica que lleva un mes con la suya ya quiere tomar la píldora», explica María Jesús Alonso. Y aquí evita el embarazo no deseado, pero no el contagio de una enfermedad infecciosa, como el sida.
Aunque el contagio ha disminuido, las cifras del sida siguen siendo preocupantes. Andalucía registró 207 nuevos casos en 2007, siendo Málaga de nuevo la provincia con mayor incidencia: 64 contagios, menos que en 2006 pero un tercio de los detectados en Andalucía.
La directora del Servicio de Salud provincial, Yolanda González, habla de Málaga como una ciudad costera abierta, con muchos estilos de vida y de una gran multiculturalidad para explicar que supere a otras provincias andaluzas en las dos estadísticas más preocupantes relacionadas con la sexualidad: abortos y sida.
Edad más temprana
Esta apreciación encaja en cierto modo con el análisis Juventud de España 2008, que destaca que la utilización de los métodos de protección para evitar embarazos e infecciones de transmisión sexual «ha mejorado entre los jóvenes españoles, pero son menos utilizados entre los inmigrantes», lo que, según este informe, ha contribuido al aumento de interrupciones en la última década.
Menor edad en el comienzo de las relaciones sexuales y menor formación en la juventud inmigrante han podido influir en la incidencia estadística, pero las expertas consultadas insisten en que «hay un problema de preparación» de los jóvenes, insiste Yolanda González.
¿Qué es lo que está fallando? «Pues la formación. Los jóvenes tienen muchos datos informativos sobre la sexualidad, pero carecen de educación sexual», advierte María Jesús Alonso. Los padres se limitan en la mayoría de los casos a darles explicaciones biológicas sobre el sexo, lo de dónde vienen los niños de toda la vida. Son explicaciones en la mayoría de las veces con connotaciones negativas, en las que se les advierte del peligro del sexo (embarazos, enfermedades). «Pero los jóvenes no quieren reproducirse, están hartos de que les hablen del 'tampax' y la regla, lo que quieren es que les hablen de los órganos sexuales, del placer. Ellos tienen una visión coital del sexo y quieren que se les aclaren las dudas sobre ello», señala María Jesús Alonso.
Pero hablar del placer del sexo a los hijos sigue siendo tabú. «Muchos prefieren que el experto sea el que les explique y se quitan el problema de encima». Por ello muchos padres delegan en los educadores, aunque a muchos de estos les pasa lo mismo. Prefieren que vaya el técnico, el psicólogo o el médico del centro de planificación familiar y charlen con los chavales.
Anticonceptivos
Unos por otros, los jóvenes siguen recabando información como pueden, con la confusa y caótica influencia de Internet. Los centros de planificación familiar tampoco son de mucha ayuda a veces, reconoce incluso Yolanda González. «Es cierto que a muchos jóvenes no les gusta encontrarse allí con su vecina cuando van a pedir que les recomienden o recenten anticonceptivos, pero estos centros están preparados para atenderles», insiste.
Un mejor acceso a los anticonceptivos es una de las recomendaciones que hace María Jesús Alonso, que es además presidenta de la Sociedad Andaluza de Contracepción. Sobre todo al de la píldora del día después, «llamada por algo en Estados Unidos la segunda oportunidad». Andalucía fue pionera también en ofrecer gratuitamente este anticonceptivo (en Málaga se les suministró a 10.608 mujeres en 2007), pero, según María Jesús Alonso, muchas jóvenes encuentran dificultades, ya que necesitan una prescripción médica y sólo tienen de plazo tres días para tomarla. «No es de recibo el peregrinaje de algunas chicas para que le receten la píldora», manifiesta.
Antes que el Gobierno concluya su plan, la Junta de Andalucía ha decidido redoblar sus esfuerzos de prevención, explica Yolanda González. «El gran reto que nos planteamos es llegar a ellos, que se reduzcan las barreras y que tengan mejor acceso a los anticonceptivos». Por ello se buscan otras vías mediante el programa Forma Joven. Una pasa por más cursos a profesores, padres y médicos de los centros de salud, y otra la de preparar a jóvenes como monitores en educación sexual y que orienten a sus propios colegas o compañeros.
DS
Para información: Yopongocondon.com (Injuve). Juntadeandalucia.es/patiojoven (IAJ). Centro de Orientación Sexual de Málaga. (Centro de Salud de la Victoria). Tlf. 951 308 505. Teléfono de Información Sexual para Jóvenes: 901 406969
INICIATIVA
MERIDA Badajoz 08.03.09 - C. J. VINAGRE (HOY.es)
La relación entre padres e hijos no suele ser fácil. Y menos cuando los vástagos entran en el periodo de la adolescencia. En esta etapa, un asunto aparece con un protagonismo nítido: el sexo. La educación sexual, los consejos de los padres en esta materia, alcanzar un grado de confianza estimable, darles información (a pesar de que muchos chicos se creen que lo saben casi todo sobre este tema), hablar sin tapujos....todo ello condiciona la relación entre los progenitores y su descendencia.
Para intentar hacerla más fácil, la junta directa de la Asociación de Madres y Padres (Ampa) de la cooperativa docente Atenea promueve un taller, durante tres miércoles de este mes, en el que, fundamentalmente, se ayude a los padres a «responder a las temidas preguntas de nuestros hijos sobre sexualidad de manera clara, sencilla y sin rodeos, no es tarea fácil. Lo ideal es responderles en el momento en que estas se formulan, y fomentar su confianza en que resolveremos sus futuras dudas», explica Ana Atanet, vocal de la Ampa del centro y encargada principal de esta actividad, la primera que realiza la nueva junta directiva presidida por Marcial Blanco Huertas.
En esta cooperativa docente, cerca de 900 niños reciben enseñanza, desde Infantil hasta 4º de la ESO. Sus padres aspiran a que todos reciban, de un lado, la mejor información posible sobre sexo y, de otra parte, puedan ganar «en confianza y en seguridad cuando debemos hablar de estos temas ante ellos», aclara Atanet.
Práctica y teoría
La Ampa tenía conocimiento de que «alguna vez, en otro colegio de Mérida, se había impartido un taller de este tipo, y enseguida nos gustó la idea de desarrollarlo en el Atenea», agrega la vocal de la Ampa. La asociación ha planteado este taller de educación sexual como «una manera práctica sobre cómo actuar por parte de los padres ante nuestros hijos y determinaciones situaciones relacionadas con el sexo. Nos va a servir para ponernos en su pellejo también en determinadas circunstancias».
Los padres quieren saber, por ejemplo, como reaccionar ante diversas preguntas o casos reales, algo nada fácil casi siempre.
El colectivo de padres y madres entiende, además, que, a pesar de lo que se cree, «la información sexual que llega a los hijos no es la apropiada o la más completa». Como muestra, un botón. El número de embarazos no deseados entre los más jóvenes no sólo no baja, sino que ha aumentado en los últimos dos años y, con ello también, el número de abortos.
Si en 2005 fueron 143 chicas menores de 20 años las que interrumpieron de forma voluntaria su embarazo, en 2007 esta cifra ascendió a 171, un 16 por ciento más. Esta evolución permite observar la realidad con más claridad. El uso de métodos anticonceptivos o la píldora del día después podrían haber evitado estas situaciones. Sin embargo casi el 90 por ciento de estas adolescentes que decidieron abortar no han utilizado ningún centro de planificación familiar.
Precisamente dos técnicos del Centro de Planificación Familiar de Nueva Ciudad, Pedro Gracia y Azucena Llopis, son los encargados de impartir el taller en la cooperativa docente, que se abrió el miércoles pasado y tendrá continuidad los siguientes miércoles 11 y 18 de este mes, desde las cinco de la tarde, en el salón de actos del colegio. A la primera sesión del taller acudieron doce madres y un padre.
Comunicación
Pero hablar de sexo con los hijos implica también mejorar la comunicación porque «nos cuesta hablar de estas cosas y cuando nos decidimos, a veces, no sabemos cómo afrontar la conversación», subraya Ana Atanet, quien se muestra convencida de que «hay que empezar a contestar las preguntas que nos hagan los niños sobre sexo desde el primer momento».
La Ampa de la cooperativa docente Atenea tiene pensado proseguir con distintas actividades en los próximos meses, aunque, por ahora, no tiene concretado este calendario, que tendrá continuidad a lo largo del curso lectivo.
HOY.es
LA ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado una muestra de ignorancia punible al defender, en su proyectada ley de plazos del aborto, que las menores a partir de los dieciséis años puedan abortar sin conocimiento ni autorización de sus padres. Ha dicho que si tienen edad para casarse, también la tienen para abortar.
No, Bibiana. La vicepresidenta Fernández de la Vega, tan maternal en su rueda de prensa conjunta, debió pasarle una chuleta tan simple como ésta: el artículo 46 del Código Civil establece que no pueden casarse los que ya estén casados ni los menores no emancipados. Le hubiera evitado el patinazo.
La verdad es que Bibiana, con el aval incondicional y entusiasta de Zapatero, nos lo está poniendo difícil incluso a los que somos partidarios de una ley de plazos al modo muy mayoritario en Europa. No sé de dónde ha sacado la idea de que la precocidad en las relaciones sexuales, en el matrimonio y en el aborto es propia de sociedades progresistas y no de sociedades primitivas y culturas poco evolucionadas. En España las adolescentes de dieciséis años no pueden votar. Para algunas intervenciones quirúrgicas necesitan el consentimiento familiar. La Junta de Andalucía acaba de aprobar un decreto obligando a pasar un test psicológico a la muchachada que pretenda aumentarse las tetas o acortarse la nariz. Por no poder no podrían ni comprar tabaco en un bar, aunque se suela hacer la vista gorda.
¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud española desde las familias, la comunidad educativa y los medios de comunicación. Se basa en instalarla en el infantilismo permanente (Peter Pan para siempre), la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta: todo se puede hacer, los actos no tienen consecuencias. Con la ley Bibiana se les quiere evitar a las menores embarazadas incluso el apuro de decir a sus madres que tienen un problemilla. Libertad, libertad, cuántas tonterías se cometen en tu nombre.
Aparcando la cuestión de los dieciséis, la pregunta básica es si merece la pena romper el amplio consenso social y político que existe sobre la legislación actual (el PP la recurrió en su día, pero después ha gobernado ocho años sin tocarla) que permite abortar a prácticamente todas las mujeres que lo deseen y cuya modificación no incluyó el PSOE en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales hace sólo un año. Y una segunda cuestión: con la debilidad parlamentaria del Gobierno, si el proyecto sale adelante en el Congreso será por chiripa y dividiendo a la sociedad.
DDS
GIJÓN 26.02.2009 - (EL COMERCIO D)
EL aborto se dispara' se ha transformado en un titular habitual en los grandes rotativos cada vez que el Ministerio de Sanidad y Consumo divulga los resúmenes anuales. En 2006, España superó la barrera de las 100.000 interrupciones voluntarias ejecutadas bajo una cábala legal. Los 101.592 abortos representan un incremento del 10,8% con relación al año anterior. Como en 2006 hubo 481.102 partos. La gran mayoría de los abortos, 97,5%, se ejecutan en chiringuitos particulares. Y en el 96,98% de los certificados se alegó peligro para la robustez de la madre. Como no existen mecanismos de verificación, este supuesto es el resquicio que convierte el aborto en algo libre en España, como las últimas indagaciones judiciales ponen de manifiesto.
Entre los abundantes y tétricos datos, sobresalen los concernientes a las jóvenes. Interrumpieron el embarazo casi 40.000 menores de 25 años. Y 14.000 tenían menos de 20 lapsos de tiempo. El 12% de estas chiquillas, 1.679, ya habían abortado anteriormente. Estas cifras no dejan de agrandarse a pesar del fácil acceso a la anticoncepción. En España, a partir del momento en que se introdujo la pastilla del día siguiente, la cifra de píldoras vendidas alcanzó las 500.000 grageas. Al mismo tiempo, la cifra de abortos aumentó un 45%, y los ejecutados en menores de 19 años han seguido acrecentando hasta llegar al 13,7% del total de abortos.
Por otra parte, cada día, más de veinte adolescentes de 16 primaveras quedan fecundadas en Gran Bretaña, un 4% más que el año anterior. Casi 50.000 jóvenes de 18 años germinan cada año, según un informe del Sistema Nacional de Salud británico. La iniciativa, en la que se han invertido 150 millones de libras, intentaba aminorar los embarazos de muchachas a mitad del 2010. La campaña publicitaria se ha apoyado en agilizar el acceso a la anticoncepción y a la píldora del día después (abortiva). Los alcances son penosos.
Inglaterra tiene el censo de embarazos de chicas más alto de Europa occidental: el triple que en Francia, cuatro veces el italiano o seis veces el de Holanda. Los embarazos en chicas menores de 18 años han crecido un 1,3% en los cinco lapsos de tiempo. A la vez, aumentan la cantidad de estas fecundaciones que finalizan en un aborto y que son un 47% de las embarazadas adolescentes de entre los 16 y los 17 abriles.
El columnista británico Tom Utley recuerda que «la educación sexual es ya una parte obligatoria del currículo» entre los 11 y los 16 años en los colegios públicos e interpela si «no es curioso que los índices de embarazos en adolescentes se hayan disparado desde que las escuelas comenzaron a dedicar días enteros a educación sexual».
ecD
10 marzo 2009 (REVISTA TARA)
• Lo más lamentable de todo esto, es que adolescentes, personas por tanto con una personalidad en formación, van a contemplar el aborto como un procedimiento anticonceptivo más y específico para menores
• Lejos de buscar soluciones a los problemas reales que padecemos los españoles, el gobierno socialista de Zapatero parece empeñado en crear nuevos problemas y nuevos asuntos de controversia social. En lugar de procurar que tengamos trabajo y seguridad en nuestra vida cotidiana, Zapatero nos propone ahora que las menores aborten libremente
No voy a entrar hoy en el debate de posicionamientos a favor o en contra del aborto, ya que siempre he pensado que esa decisión depende de cada mujer, de su ideología, y especialmente de sus circunstancias particulares en cada momento, y suya debe ser siempre la elección. Vaya por delante sin embargo que particularmente no estoy en contra del aborto en determinados supuestos. Sin embargo no me cabe la menor duda que cualquiera que sea nuestro posicionamiento en contra o a favor del aborto, la mayoría de los ciudadanos españoles no consideran ético que el Gobierno socialista de Zapatero proponga una ley que permitirá a las niñas de 16 años abortar libremente sin que sus padres ni tan siquiera se enteren.
Mientras el país cae cada día más en las fauces de la recesión, los parados aumentan por miles en todas las ciudades, y cada vez son más los españoles que acuden a los comedores de Cáritas, a la ministra de Igualdad Bibiana Aído, si aquella de "los miembros y las miembras", no se le ocurre otra cosa que hacer un "regalito" el pasado día 8 de marzo, para celebrar el Día Internacional de la Mujer, y anunciar una ley que regule el que las menores a partir de 16 años, es decir unas adolescentes puedan abortar sin el permiso de sus padres.
Con ello consigue traer a la palestra una vez más un debate que genere opiniones encontradas y haga mucho ruido como es el tema del aborto, y que los ciudadanos se olviden de la crisis galopante que éste gobierno se ve cada vez más incapaz de manejar. Lejos de buscar soluciones a los problemas reales que padecemos los españoles, el gobierno socialista de Zapatero parece empeñado en crear nuevos problemas y nuevos asuntos de controversia social. En lugar de procurar que tengamos trabajo y seguridad en nuestra vida cotidiana, Zapatero nos propone ahora que las menores aborten libremente.
Curiosamente, según la ley, los menores de edad tienen la capacidad de obrar limitada y se presume que ésta sólo se adquiere en su totalidad al cumplir los 18 años.
Por ejemplo los jóvenes en España no pueden votar hasta los 18 años, ni comprar tabaco, ni firmar un contrato de trabajo sin permiso de sus padres, para cualquier intervención quirúrgica, también se necesita el permiso paterno, además no se les juzga como adultos y se les aplica la Ley del Menor por aberrante que haya sido el delito cometido … ¿en que quedamos entonces?
Lo más lamentable de todo esto, es que adolescentes, personas por tanto con una personalidad en formación, van a contemplar el aborto como un procedimiento anticonceptivo más y específico para menores.
Luego nos lamentamos de la pérdida de valores que tiene nuestra sociedad y de manera palpable los más jóvenes, pero es que con leyes como ésta que pretende sacar adelante la ministra Aido ¿Qué valores fomentamos en los menores? ¿Qué les estamos diciendo, que en lugar de poner los medios que los hay y muchos para no concebir, y tener una sexualidad sana, que no se preocupen que aborten y santas pascuas?
revistatara.com
(*) Redactora, directora de REVISTATARA.COM
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PS
La pretensión del Gobierno de dar derecho a decidir a los 16 años sobre el aborto ha provocado un gran revuelo. No es un debate artificial. Es un asunto serio y difícil en el que una se mueve en un mar de dudas, porque con esta propuesta entran en colisión dos derechos fundamentales e irreemplazables: por un lado, los derechos individuales de los menores y, por el otro, la necesaria (y obligada) tutela de los padres sobre sus hijos, la patria potestad.
Una menor no debería tomar la decisión, sea la que sea, ni solo ni sin el apoyo de sus padres (o de espaldas a ellos) porque no será inocua en su vida y necesitará de su complicidad para llevarla a cabo. En cualquier caso, el punto de partida de los padres debe ser el diálogo con los hijos, no la imposición sin más.
Vayamos por partes. ¿Tiene que haber una nueva ley sobre el aborto? Me inclino a pensar que sí, una ley sin ambigüedades y con plazos concretos. La de 1985 se ha revelado en algunos casos insuficiente para garantizar la seguridad jurídica de las mujeres y de los médicos, así como el rigor en el control sanitario de los tres supuestos en los que ahora se permite abortar. La gran relevancia moral y social de este asunto hace que resulte fundamental abordarlo sin prisas, ni fundamentalismos, ni demagogia. Y con respeto a todas las opiniones.
Volvamos al controvertido aspecto de la autonomía de decisión a los 16 años. En los últimos años los juristas se decantan por reconocer tal potestad a esas edades. Existe incluso la figura jurídica del "menor maduro". El juez decide. Fue el PP, estando en el gobierno en el 2002 y en la ley de Autonomía del Paciente, el que restringió el derecho de las jóvenes entre 16 y 18 años a decidir sobre el aborto, los ensayos clínicos y la reproducción asistida, aun facultándolas a dar su consentimiento en otras actuaciones sanitarias que las afecten. ¿Un cambio en esa ley salva sus contradicciones o, por el contrario, abre otras dudas legales ya que afecta al nivel de decisiones que, tratándose de menores, son legalmente competencia de los padres?
El debate no puede ser sólo jurídico. La lógica de la ministra Bibiana Aído así lo parece: "Si pueden casarse, pueden abortar". Según Aído, si a los 16 años una menor puede emanciparse (¿cuántas lo hacen?), también debe poder decidir "sobre su maternidad"... El tema realmente complicado es calibrar el grado de madurez que tiene una adolescente, su competencia ética para decidir y cómo y quién la valora. Ahí está el quid de la cuestión. En caso de conflicto con los padres, ¿tiene el médico suficientes elementos para acreditar la madurez de la adolescente? ¿Si el facultativo tiene dudas objetivas, se acabará judicializando el caso? Demasiados interrogantes. Y dos riesgos: que se acabe banalizando un asunto, decíamos, serio y difícil, y que el aborto sea utilizado como un método anticonceptivo más.
LVA
Si pueden tener hijos, pueden abortar, dijo la ministra Aído en una declaración coherente. Permítaseme ir un poco más lejos: la ley actual considera que una niña de 13 años tiene la madurez suficiente para mantener relaciones sexuales con un adulto. Sin entrar en criticar esta ley que el Gobierno ya está cuestionando, dudo mucho que esas relaciones se mantengan con el conocimiento (y el beneplácito) de los padres de esas adolescentes. La vara de medir ha de ser la misma en coherencia con los valores defendidos, sean los que decidan los legisladores. ¿Qué entendemos por madurez? ¿Cómo se mide? ¿Quién la mide?
Por otra parte, las relaciones sexuales se mantienen de manera legal a partir de los 13, pero no tendrían las adolescentes de 16 o 17 años (3 o 4 más) "la suficiente madurez" como para decidir si quieren / pueden ser madres, sin el consentimiento de sus progenitores. ¿Quiere decir el PP que las "mujeres maduras" de 13 años están legalmente disponibles para los varones adultos... pero con 16 deben seguir bajo la tutela de la moral biempensante para decidir sobre su propio futuro?
Gracias a la lucha de muchas mujeres a lo largo de la historia reciente, éstas han dejado de ser ciudadanas de segunda. Ni el padre, ni el marido, ni el hermano pueden decidir sobre el derecho de una persona a elegir, decidir y responsabilizarse de su vida. Quizás, ya que pueden mantener relaciones con 13, y ser madres o dejar de serlo con 16, lo que habría que hacer es rebajar la edad legal de la emancipación: ser adultas con 16 años y, de paso, poder votar.
PA
— Los jóvenes reciben hoy más y mejor información sobre la sexualidad
CARLOS CHERBUY 15 MAr 2009 CÁDIZ (LA VOZ)
El debate acerca de la nueva normativa sobre el aborto, que reconoce el derecho de las adolescentes a interrumpir el embarazo sin el permiso paterno, coge a la provincia con un buen dato Contra todo pronóstico, dados los datos andaluces-entre 2005 y 2007 se produjo un incremento del 10,5% en toda la comunidad-, Cádiz registra el mayor descenso de abortos entre adolescentes de los últimos cinco años. Sólo en 2007 -último dato publicado por el Ministerio de Sanidad- pasaron por quirófano 337 mujeres menores de 19 años, casi 70 menos que en 2002, cuando se alcanzaron los 400 -una bajada del 15,75%-.
De ellas, apenas 16 no habían cumplido los quince, diez menos que en 2006. La causa es difícil de determinar, según los especialistas, aunque ha tenido mucho que ver la mejora de la educación sexual y el conocimiento de la píldora postcoital, así como los métodos anticonceptivos. En líneas generales, el número de mujeres que abortó en la provincia alcanzó los 1.766, frente a los casi 2.300 de 2005. La cifra la proporciona el Ministerio y coincide con la que recoge el estudio del Instituto de la Juventud (Injuve), dado a conocer recientemente.
A pesar del optimismo de la cifra, los datos resultan «engañosos», tal como indicó la vicepresidenta de la Confederación Iberoamericana de Contracepción, Isabel Ramírez, ya que «se ha aumentado el número de embarazos en menores de 20 años, posicionándose Cádiz como la tercera provincia andaluza, tan sólo superada por Sevilla y Málaga, que tienen un nivel poblacional mucho mayor». En la provincia ya se han registrado embarazos entre menores de 13 y 14 años. En 2006, Cádiz superó la barrera de los 500 embarazos no deseados y la cifra continúa en aumento. Pero Ramírez no da la voz de alarma al respecto y tampoco señala a la falta de responsabilidad de los adolescentes como una de las principales causas de estos datos pues habrá que «considerar si la manera en la que se da la información y de qué clase son los adecuados para que lo entiendan».
Según los datos que recoge el Injuve, en 2008 la edad media del embarazo no deseado se ha posicionado en torno a los 22,5 años cuando en 2004 fue de 19,6 años. La diferencia se debe, en una gran medida, a que en 2004 el 72,6% de los embarazos no deseados ocurrieron antes de los 21 años y en 2008 estas cifras han descendido hasta situarse en el 57,9%. El Injuve, dentro del informe que realizó el pasado año, también destaca que el porcentaje de abortos sobre embarazos no deseados parece seguir una curva ascendente, ya que en 1996 supuso un 33% de los embarazos no deseados; en el año 2000 fue del 31,3%; en 2004 se estimó en un 36%; y en 2008 se alcanzó el 50%.
Más consultas
Cada unidad de Planificación Familiar está recibiendo una media de 50 visitas semanales, un dato que expone «el interés por informarse que tienen los jóvenes», según destacó Ramírez. El lunes es uno de los días en los que más servicios se realizan, sobre todo por las peticiones para la dispensación de la píldora postcoital.
Los médicos han notado que cada vez son «más jóvenes los que piden información» y apuntan a la «necesidad de que haya centros específicos de planificación familiar para hacer que sean más jóvenes los que acudan a este servicio». Según explicó, en muchas ocasiones, el hecho de que esté junto a la consulta del médico de cabecera y ante la posibilidad de encontrarse con alguien conocido hace que tengan confianza para entrar.
Ramírez también aludió al «peregrinar que en muchas ocasiones tienen que realizar los jóvenes acudiendo a diferentes centros para poder acceder a este fármaco anticonceptivo de urgencia».
En 2008 Salud dispensó en torno a 10.000 píldoras postcoitales en los distintos distritos sanitarios y hospitales del sistema sanitario público andaluz en la provincia, un millar menos de las dispensadas en 2007. La demanda de este fármaco contraceptivo de urgencia se concentra en las mujeres mayores de 20 años y menores de 25, siendo la rotura o retención del preservativo el motivo principal de solicitud. La efectividad de este medicamento va en proporción de las horas transcurridas desde la relación sexual. Así, la premura en la administración de la primera dosis aumenta la posibilidad de que no se produzca un embarazo (menos de 24 horas, 95% de efectividad, entre 25-48 horas, alrededor del 85% de eficacia y más de 48 horas, sobre un 58%).
La píldora postcoital es un anticonceptivo susceptible de ser utilizado en situaciones de excepción, compuesto por un productor de estrógenos totalmente sintético. Por este carácter de excepcionalidad, este medicamento es de obligada tenencia en los botiquines de los centros sanitarios andaluces y puede ser indicado por cualquier facultativo que trabaje en consultorios, centros de salud, hospitales o servicios de urgencia hospitalarios y de atención primaria. La Consejería de Salud fue, en mayo de 2001, la primera administración autonómica que decidió dispensar este fármaco anticonceptivo en los servicios de urgencias de centros de salud y hospitales, garantizando y facilitando la accesibilidad de las mujeres a este fármaco.
LA VOZ
"Mamá, voy a ir a abortar, ¿me llevas en coche?". Parece una frivolidad, pero la legislación española lo marca así: una joven de 16 años podrá, gracias a la futura ley, abortar sin el consentimiento de sus padres pero, entre otras cosas, a esa edad no puede conducir. ¿Qué responsabilidad se puede dar a un joven de 16 años? La polémica está servida.
El marco normativo en el que navegan los jóvenes de entre 16 y 18 años es contradictorio: los jóvenes de esa edad pueden trabajar, pero no abrir una cuenta bancaria; pueden aumentarse el pecho, pero no hacerse un piercing; pueden casarse, pero no comprar tabaco.
El sociólogo Miguel Cancio, profesor de la facultad de Políticas de Santiago, cita a Kant para definir la madurez: "El acceso a ella se basa en asumir autónoma y críticamente la libertad de forma responsable". En su opinión, el Estado, con decisiones como la citada, "quiere sustituir a la familia, la religión y otras instancias como agentes de socialización y promueve menores que generan conflictos". "Esas menores que se quedan embarazadas tras una noche loca no son ni autónomas ni libres, ya que dependen de sus padres económicamente", opina.
Eliseo Martínez, director de Instituto República Oriental do Uruguai, en Vigo, sabe bien que "no todos los adolescentes son iguales". Sin embargo, en términos generales tiene claro que las jóvenes de 16 años "no poseen la capacidad para tomar solas una decisión de un alcance tan grande como abortar". "Las adolescentes de hoy no tienen nada que ver con las de hace diez años y, mucho menos, con las de hace 20. Aquellas eran mujeres; éstas son sólo niñas", dice. "Abortar es una decisión más importante que votar y es un contrasentido que no se cuente con los padres, ya que un chico de 16 años no tiene medios para tener un niño", destaca el docente. La inmadurez de los jóvenes la observa el director en la escasa protección al mantener relaciones sexuales. "Algunos me piden permiso para ir a tomar la píldora del día después, y lo hacen como si fuera un vaso de agua". Pero Eliseo asegura que "son muy infantiles también fuera del ámbito sexual". "Hacen huelga sólo por no venir a clase, pero la mayoría ni siquiera se molesta en conocer el porqué de la protesta", explica.
El ginecólogo José Luis Doval, vicepresidente de la Asociación Gallega de Anticoncepción, sin embargo, no está de acuerdo con la polémica suscitada. Recuerda que la ley de autonomía del paciente estableció en 2002 la mayoría de edad sanitaria en los 16 años. "A partir de esa edad, los menores pueden decidir sobre cualquier tratamiento. Simplemente se va a eliminar uno de los tres supuestos en los que sí es necesario el consentimiento paterno: el aborto, las donaciones de órganos y los tratamientos de reproducción asistida. Nadie se escandaliza de que un menor pueda decidir si se liga las trompas o se somete a un tratamiento de quimioterapia, pero sí de que pueda decidir sobre tener o no un hijo". Según este experto, "las jóvenes de esa edad tienen la capacidad necesaria para tomar esta decisión en las mismas condiciones que un adulto; ellas y sus parejas son las que, a la larga, asumirán sus consecuencias; no sus padres", dice, y lamenta la superprotección de la sociedad, "que crea jóvenes inútiles". "Es más respetuoso el que da libertad al adolescente que el que se la quita", concluye.
El psicólogo Emilio López, por su parte, no cree que las jóvenes que llegan a esta situación sean maduras. "No tienen ni la madurez ni la información para enfrentarse a algo así", alerta. Y apunta como el mayor error del Estado "la escasa inversión en educación sexual"
Los adolescentes están cansados de escuchar la coletilla: "Sólo eres mayor para lo que quieres". Pero no son ellos los únicos culpables: el Estado les protege y controla en unos aspectos y, en otros, les otorga unas libertades de las que, en ocasiones, no están seguros de saber (y querer) hacer buen uso.
La próxima ley del aborto permitirá a las jóvenes de 16 años abortar sin necesidad de contar con el consentimiento de sus padres. "¡Si somos unas niñas!" confiesa Jenifer González. Ella, como el resto de las chicas consultadas en este reportaje, luce esos polémicos 16 años. Asegura que, si tuviera que tomar una decisión de este calibre, "preferiría contar con el apoyo de mis padres; es algo demasiado importante". Cuenta con que sus padres le apoyarían en sus deseos. Pero, ¿qué ocurre en los casos de padres que quieran imponer su propia decisión? "Entonces está bien esa ley porque, al fin y al cabo, las que vamos a tener el hijo somos nosotras, no ellos. Es nuestro futuro del que estamos hablando", destaca Yaiza López.
Dania Lorena se muestra realista con su situación y asegura que, como otras muchas chicas de su edad, "yo no trabajo y serían mis padres los que tendrían que mantener al niño, por eso me parece raro que no tengan nada que decir a la hora de abortar o no", comenta. Mientras tanto, Tania González saca a colación otro de los grandes problemas: la falta de información. "Lo que tenían que hacer era darnos más información sobre todos estos temas sexuales y también sobre el aborto: a mí, si me dicen que es muy cruel con el niño, no podría abortar", asegura.
Su compañera Yaiza le da la razón sobre la falta de información. "Sólo nos hablan de las drogas, como si no hubiera otra cosa en el mundo...", lamenta. "Nunca nos han dado una charla sobre métodos anticonceptivos o sobre el tabaco: yo fumo y ahora ya no soy capaz de dejarlo. Si antes me hubieran dicho que realmente era tan malo...".
Las cuatro conocen casos de chicas que se han visto en una tesitura como esta. No es extraño: según el último Informe sobre la Juventud en España (2008), el 83,3% de los embarazos no deseados en jóvenes de entre 15 y 17 años se resolvió con un aborto.
Sin embargo estas cuatro quinceañeras coinciden en opinar que la madurez tampoco llega a los 18. "Nosotras, con 16, podemos ser más maduras que una chica de 25", dicen. "No se por qué no nos dejan, por ejemplo, entrar en una discoteca; como si una chica de 18 fuera a tener más cuidado con el alcohol que nosotras... a lo mejor va y la monta esa que es más mayor", advierten. "En general, pagamos un delito que no hemos cometido", asegura Yaiza. Dania la apoya: "Una persona de 16 hace lo mismo que una de 20 o 25; no hay diferencia entre nosotras".
"Si consideran que somos maduras para abortar, ¿por qué no nos dejan también comprar alcohol y tabaco?", se preguntan.
LOC
Sanidad prepara un plan para frenar esta tendencia antes de reformar la actual ley
| · La tasa de abortos se ha duplicado en España en la última decada SANDRA CAMPS, EN 1ª PERSONA 23/11/08 |
Chicos y chicas de una escuela taller y de un instituto nos relatan sus experiencias, sus miedos y cómo viven la sexualidad. También asistimos a la charla de un sexólogo en un instituto. Comprobamos el interés de los jóvenes. |
| ALGUNOS DATOS Abortos en Málaga 2007: Total: 5.106) Menos de 15 (16); De 15 a 129 años (690); De 20 a 24 (1.425); de 25 a 29 (1.278); de 30 a 34 (890); de 35 a 39 (561); de 40 a 44 (229): mayores de 44 (17). Málaga está a la cabeza en Andalucía en número de interrupciones voluntarias Andalucía y Málaga han sido pioneras en medidas de prevención |
«Estoy embarazada y no quiero tenerlo». Al menos 2.131 jóvenes y adolescentes de Málaga debieron pronunciar esta frase a lo largo de 2007, de ellas 16 eran menores de quince años y otras 690 tenían entre 15 y 19 años. Son datos del Ministerio de Salud que alertan de un incremento progresivo de los embarazos no deseados entre las jóvenes y que ha suscitado la alarma de las administraciones. En la antesala de aprobarse una reforma de la Ley de Aborto que despenalice definitivamente este y permita ampliar los plazos, las administraciones se encuentran que tantos años de campañas de prevención no han debido servir de mucho cuando en sólo una década se ha doblado el número de interrupciones voluntarias de embarazo, la mayoría en la franja de edad de los 16 a los 24 años. Por ello el Ministerio de Salud prepara un plan de acuerdo con las comunidades autónomas y la ayuda de un equipo de expertos que frene este aumento.
Un crecimiento imparable. Según el Registro de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) la tasa de mujeres (por cada mil en edad fértil 15-44 años) que en 2007 decidieron abortar fue un 91% más que en 1998 en el ámbito nacional. En el caso de Andalucía, se practicaron 20.358 abortos en 2007, 11,2 mujeres de cada mil en edad fértil, frente a las diez de 2006. Málaga figura a la cabeza de las provincias andaluzas, con 5.106 interrupciones en dicho año, casi doce de cada mil. Y aunque la franja de edad en la que más se practicaron abortos fue la de 20 a 30 años, lo que más alarma es la incidencia entre las más jóvenes, las de 15 a 19 años, casi setecientas, como se apunta al principio de esta información.
Son datos que «invitan a la reflexión», reconoce la directora del Servicio de Salud de Málaga, Yolanda González, quien admite que pese a las numerosas campañas preventivas «la tendencia sigue incrementándose» en Andalucía y en Málaga. «Es un problema de preparación de los jóvenes, tienen información, pero les falta más formación y en ello deben implicarse todos, no es una cuestión sólo de la Consejería de Salud».
'Póntelo, pónselo'
Desde aquella pionera y polémica campaña nacional 'Póntelo, pónselo' de 1990, han sido otras muchas las que bombardean a los jóvenes no sólo para evitar embarazos no deseados, sino también enfermedades contagiosas como el sida. Sólo el pasado año, la Delegación de Salud de Málaga se gastó 30.000 euros en comprar máquinas expendedoras de preservativos para los lugares públicos más frecuentados por los jóvenes. González recuerda que Andalucía ha sido pionera con el programa Forma Joven, «dirigido a promover entornos y conductas saludables entre la gente joven» y que se realiza con la colaboración de varias consejerías, ayuntamientos y otras entidades. Un total de 166.159 alumnos y 8.251 profesores (30.000 alumnos y 1.200 profesores en Málaga) participaron el pasado curso en actividades sobre el sexo seguro.
Málaga precisamente es una de las pocas provincias que cuenta con un centro de orientación sexual destinado a jóvenes. Por este centro han pasado varias generaciones de adolescentes de la provincia participando en talleres y cursos de educación sexual.
Pese a la labor realizada, María Jesús Alonso Llamazares, médico coordinadora del citado Centro de Orientación Sexual para Jóvenes de Málaga, es realista. «Se está igual que hace veinte años, poco ha debido cambiar cuando una chica de 16 años tiene que venir a escondidas a mi consulta por temor a sus padres, o que te sigan diciendo que creían que con la marcha atrás no se quedan embarazadas».
Lo que sí ha cambiado es el comportamiento de los jóvenes ante el sexo. El informe 'Juventud de España 2008', realizado por el Injuve, subraya que la edad media de la primera relación sexual se sitúa en los 16 años y diez meses. Desde 2004, las edades medias de inicio se han reducido en casi un año para ambos sexos. Otros datos del Instituto de la Juventud de Andalucía destacan que el 70% de los jóvenes entre 16 y 24 años sí utilizan el condón con frecuencia, pero no siempre. Un 5,5% confiesa que no lo ha usado nunca. Ahí está el peligro.
Marisa González, psicóloga de la Consejería de Educación, afirma que el peligro «es ser joven». Muchos opinan que «a mí no me va a pasar» y se confían en «asumir el riesgo». Para esta educadora sexual con cerca de 20 años impartiendo cursos a los jóvenes, está claro que estos tienen información sobre qué hacer y las consecuencias de la práctica sexual no segura, pero llegado el momento muchos pasan del preservativo. «El problema es el momento, cuando llegada la ocasión no ponen en práctica lo que saben, les falla la capacidad de llevarlo a la práctica».
El 'aquí te pillo, aquí te mato' puede ser literal. Los embarazos no deseados no es la única consecuencia del sexo sin protección. El modo de relacionarse también ha variado. Se cambia a menudo de pareja. Hace más de una década una pareja tardaba en ganarse mutuamente la confianza para la práctica del sexo. «Hoy una chica que lleva un mes con la suya ya quiere tomar la píldora», explica María Jesús Alonso. Y aquí evita el embarazo no deseado, pero no el contagio de una enfermedad infecciosa, como el sida.
Aunque el contagio ha disminuido, las cifras del sida siguen siendo preocupantes. Andalucía registró 207 nuevos casos en 2007, siendo Málaga de nuevo la provincia con mayor incidencia: 64 contagios, menos que en 2006 pero un tercio de los detectados en Andalucía.
La directora del Servicio de Salud provincial, Yolanda González, habla de Málaga como una ciudad costera abierta, con muchos estilos de vida y de una gran multiculturalidad para explicar que supere a otras provincias andaluzas en las dos estadísticas más preocupantes relacionadas con la sexualidad: abortos y sida.
Edad más temprana
Esta apreciación encaja en cierto modo con el análisis Juventud de España 2008, que destaca que la utilización de los métodos de protección para evitar embarazos e infecciones de transmisión sexual «ha mejorado entre los jóvenes españoles, pero son menos utilizados entre los inmigrantes», lo que, según este informe, ha contribuido al aumento de interrupciones en la última década.
Menor edad en el comienzo de las relaciones sexuales y menor formación en la juventud inmigrante han podido influir en la incidencia estadística, pero las expertas consultadas insisten en que «hay un problema de preparación» de los jóvenes, insiste Yolanda González.
¿Qué es lo que está fallando? «Pues la formación. Los jóvenes tienen muchos datos informativos sobre la sexualidad, pero carecen de educación sexual», advierte María Jesús Alonso. Los padres se limitan en la mayoría de los casos a darles explicaciones biológicas sobre el sexo, lo de dónde vienen los niños de toda la vida. Son explicaciones en la mayoría de las veces con connotaciones negativas, en las que se les advierte del peligro del sexo (embarazos, enfermedades). «Pero los jóvenes no quieren reproducirse, están hartos de que les hablen del 'tampax' y la regla, lo que quieren es que les hablen de los órganos sexuales, del placer. Ellos tienen una visión coital del sexo y quieren que se les aclaren las dudas sobre ello», señala María Jesús Alonso.
Pero hablar del placer del sexo a los hijos sigue siendo tabú. «Muchos prefieren que el experto sea el que les explique y se quitan el problema de encima». Por ello muchos padres delegan en los educadores, aunque a muchos de estos les pasa lo mismo. Prefieren que vaya el técnico, el psicólogo o el médico del centro de planificación familiar y charlen con los chavales.
Anticonceptivos
Unos por otros, los jóvenes siguen recabando información como pueden, con la confusa y caótica influencia de Internet. Los centros de planificación familiar tampoco son de mucha ayuda a veces, reconoce incluso Yolanda González. «Es cierto que a muchos jóvenes no les gusta encontrarse allí con su vecina cuando van a pedir que les recomienden o recenten anticonceptivos, pero estos centros están preparados para atenderles», insiste.
Un mejor acceso a los anticonceptivos es una de las recomendaciones que hace María Jesús Alonso, que es además presidenta de la Sociedad Andaluza de Contracepción. Sobre todo al de la píldora del día después, «llamada por algo en Estados Unidos la segunda oportunidad». Andalucía fue pionera también en ofrecer gratuitamente este anticonceptivo (en Málaga se les suministró a 10.608 mujeres en 2007), pero, según María Jesús Alonso, muchas jóvenes encuentran dificultades, ya que necesitan una prescripción médica y sólo tienen de plazo tres días para tomarla. «No es de recibo el peregrinaje de algunas chicas para que le receten la píldora», manifiesta.
Antes que el Gobierno concluya su plan, la Junta de Andalucía ha decidido redoblar sus esfuerzos de prevención, explica Yolanda González. «El gran reto que nos planteamos es llegar a ellos, que se reduzcan las barreras y que tengan mejor acceso a los anticonceptivos». Por ello se buscan otras vías mediante el programa Forma Joven. Una pasa por más cursos a profesores, padres y médicos de los centros de salud, y otra la de preparar a jóvenes como monitores en educación sexual y que orienten a sus propios colegas o compañeros.
DS
Para información: Yopongocondon.com (Injuve). Juntadeandalucia.es/patiojoven (IAJ). Centro de Orientación Sexual de Málaga. (Centro de Salud de la Victoria). Tlf. 951 308 505. Teléfono de Información Sexual para Jóvenes: 901 406969
INICIATIVA
Los padres de la cooperativa Atenea aprenden a hablar de sexo con sus hijos
La nueva junta directiva de la Ampa de Mérida impulsa como primera actividad un taller con el objetivo de que la educación sexual no sea un obstáculo ante los jóvenesMERIDA Badajoz 08.03.09 - C. J. VINAGRE (HOY.es)
La relación entre padres e hijos no suele ser fácil. Y menos cuando los vástagos entran en el periodo de la adolescencia. En esta etapa, un asunto aparece con un protagonismo nítido: el sexo. La educación sexual, los consejos de los padres en esta materia, alcanzar un grado de confianza estimable, darles información (a pesar de que muchos chicos se creen que lo saben casi todo sobre este tema), hablar sin tapujos....todo ello condiciona la relación entre los progenitores y su descendencia.
Para intentar hacerla más fácil, la junta directa de la Asociación de Madres y Padres (Ampa) de la cooperativa docente Atenea promueve un taller, durante tres miércoles de este mes, en el que, fundamentalmente, se ayude a los padres a «responder a las temidas preguntas de nuestros hijos sobre sexualidad de manera clara, sencilla y sin rodeos, no es tarea fácil. Lo ideal es responderles en el momento en que estas se formulan, y fomentar su confianza en que resolveremos sus futuras dudas», explica Ana Atanet, vocal de la Ampa del centro y encargada principal de esta actividad, la primera que realiza la nueva junta directiva presidida por Marcial Blanco Huertas.
En esta cooperativa docente, cerca de 900 niños reciben enseñanza, desde Infantil hasta 4º de la ESO. Sus padres aspiran a que todos reciban, de un lado, la mejor información posible sobre sexo y, de otra parte, puedan ganar «en confianza y en seguridad cuando debemos hablar de estos temas ante ellos», aclara Atanet.
Práctica y teoría
La Ampa tenía conocimiento de que «alguna vez, en otro colegio de Mérida, se había impartido un taller de este tipo, y enseguida nos gustó la idea de desarrollarlo en el Atenea», agrega la vocal de la Ampa. La asociación ha planteado este taller de educación sexual como «una manera práctica sobre cómo actuar por parte de los padres ante nuestros hijos y determinaciones situaciones relacionadas con el sexo. Nos va a servir para ponernos en su pellejo también en determinadas circunstancias».
Los padres quieren saber, por ejemplo, como reaccionar ante diversas preguntas o casos reales, algo nada fácil casi siempre.
El colectivo de padres y madres entiende, además, que, a pesar de lo que se cree, «la información sexual que llega a los hijos no es la apropiada o la más completa». Como muestra, un botón. El número de embarazos no deseados entre los más jóvenes no sólo no baja, sino que ha aumentado en los últimos dos años y, con ello también, el número de abortos.
Si en 2005 fueron 143 chicas menores de 20 años las que interrumpieron de forma voluntaria su embarazo, en 2007 esta cifra ascendió a 171, un 16 por ciento más. Esta evolución permite observar la realidad con más claridad. El uso de métodos anticonceptivos o la píldora del día después podrían haber evitado estas situaciones. Sin embargo casi el 90 por ciento de estas adolescentes que decidieron abortar no han utilizado ningún centro de planificación familiar.
Precisamente dos técnicos del Centro de Planificación Familiar de Nueva Ciudad, Pedro Gracia y Azucena Llopis, son los encargados de impartir el taller en la cooperativa docente, que se abrió el miércoles pasado y tendrá continuidad los siguientes miércoles 11 y 18 de este mes, desde las cinco de la tarde, en el salón de actos del colegio. A la primera sesión del taller acudieron doce madres y un padre.
Comunicación
Pero hablar de sexo con los hijos implica también mejorar la comunicación porque «nos cuesta hablar de estas cosas y cuando nos decidimos, a veces, no sabemos cómo afrontar la conversación», subraya Ana Atanet, quien se muestra convencida de que «hay que empezar a contestar las preguntas que nos hagan los niños sobre sexo desde el primer momento».
La Ampa de la cooperativa docente Atenea tiene pensado proseguir con distintas actividades en los próximos meses, aunque, por ahora, no tiene concretado este calendario, que tendrá continuidad a lo largo del curso lectivo.
HOY.es
Abortar a los dieciséis
José Aguilar | 10.03.2009 (DDSEVILLA)
LA ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado una muestra de ignorancia punible al defender, en su proyectada ley de plazos del aborto, que las menores a partir de los dieciséis años puedan abortar sin conocimiento ni autorización de sus padres. Ha dicho que si tienen edad para casarse, también la tienen para abortar.
No, Bibiana. La vicepresidenta Fernández de la Vega, tan maternal en su rueda de prensa conjunta, debió pasarle una chuleta tan simple como ésta: el artículo 46 del Código Civil establece que no pueden casarse los que ya estén casados ni los menores no emancipados. Le hubiera evitado el patinazo.
La verdad es que Bibiana, con el aval incondicional y entusiasta de Zapatero, nos lo está poniendo difícil incluso a los que somos partidarios de una ley de plazos al modo muy mayoritario en Europa. No sé de dónde ha sacado la idea de que la precocidad en las relaciones sexuales, en el matrimonio y en el aborto es propia de sociedades progresistas y no de sociedades primitivas y culturas poco evolucionadas. En España las adolescentes de dieciséis años no pueden votar. Para algunas intervenciones quirúrgicas necesitan el consentimiento familiar. La Junta de Andalucía acaba de aprobar un decreto obligando a pasar un test psicológico a la muchachada que pretenda aumentarse las tetas o acortarse la nariz. Por no poder no podrían ni comprar tabaco en un bar, aunque se suela hacer la vista gorda.
¿Y van a poder someterse a una agresión como el aborto por su sola voluntad inmadura? Este disparate no es más que una variante extrema del sistema de valores que venimos inculcando a la juventud española desde las familias, la comunidad educativa y los medios de comunicación. Se basa en instalarla en el infantilismo permanente (Peter Pan para siempre), la incapacidad de tolerar la frustración, la inflación de derechos sin deberes y una irresponsabilidad absoluta: todo se puede hacer, los actos no tienen consecuencias. Con la ley Bibiana se les quiere evitar a las menores embarazadas incluso el apuro de decir a sus madres que tienen un problemilla. Libertad, libertad, cuántas tonterías se cometen en tu nombre.
Aparcando la cuestión de los dieciséis, la pregunta básica es si merece la pena romper el amplio consenso social y político que existe sobre la legislación actual (el PP la recurrió en su día, pero después ha gobernado ocho años sin tocarla) que permite abortar a prácticamente todas las mujeres que lo deseen y cuya modificación no incluyó el PSOE en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales hace sólo un año. Y una segunda cuestión: con la debilidad parlamentaria del Gobierno, si el proyecto sale adelante en el Congreso será por chiripa y dividiendo a la sociedad.
DDS
Iniciativa sexual
ANÁLISIS· CLEMENTE FERRER ROSELLÓ, PRESIDENTE DEL INSTITUTO EUROPEO DE MÁRKETING, COMUNICACIÓN Y PUBLICIDAD
GIJÓN 26.02.2009 - (EL COMERCIO D)
EL aborto se dispara' se ha transformado en un titular habitual en los grandes rotativos cada vez que el Ministerio de Sanidad y Consumo divulga los resúmenes anuales. En 2006, España superó la barrera de las 100.000 interrupciones voluntarias ejecutadas bajo una cábala legal. Los 101.592 abortos representan un incremento del 10,8% con relación al año anterior. Como en 2006 hubo 481.102 partos. La gran mayoría de los abortos, 97,5%, se ejecutan en chiringuitos particulares. Y en el 96,98% de los certificados se alegó peligro para la robustez de la madre. Como no existen mecanismos de verificación, este supuesto es el resquicio que convierte el aborto en algo libre en España, como las últimas indagaciones judiciales ponen de manifiesto.
Entre los abundantes y tétricos datos, sobresalen los concernientes a las jóvenes. Interrumpieron el embarazo casi 40.000 menores de 25 años. Y 14.000 tenían menos de 20 lapsos de tiempo. El 12% de estas chiquillas, 1.679, ya habían abortado anteriormente. Estas cifras no dejan de agrandarse a pesar del fácil acceso a la anticoncepción. En España, a partir del momento en que se introdujo la pastilla del día siguiente, la cifra de píldoras vendidas alcanzó las 500.000 grageas. Al mismo tiempo, la cifra de abortos aumentó un 45%, y los ejecutados en menores de 19 años han seguido acrecentando hasta llegar al 13,7% del total de abortos.
Por otra parte, cada día, más de veinte adolescentes de 16 primaveras quedan fecundadas en Gran Bretaña, un 4% más que el año anterior. Casi 50.000 jóvenes de 18 años germinan cada año, según un informe del Sistema Nacional de Salud británico. La iniciativa, en la que se han invertido 150 millones de libras, intentaba aminorar los embarazos de muchachas a mitad del 2010. La campaña publicitaria se ha apoyado en agilizar el acceso a la anticoncepción y a la píldora del día después (abortiva). Los alcances son penosos.
Inglaterra tiene el censo de embarazos de chicas más alto de Europa occidental: el triple que en Francia, cuatro veces el italiano o seis veces el de Holanda. Los embarazos en chicas menores de 18 años han crecido un 1,3% en los cinco lapsos de tiempo. A la vez, aumentan la cantidad de estas fecundaciones que finalizan en un aborto y que son un 47% de las embarazadas adolescentes de entre los 16 y los 17 abriles.
El columnista británico Tom Utley recuerda que «la educación sexual es ya una parte obligatoria del currículo» entre los 11 y los 16 años en los colegios públicos e interpela si «no es curioso que los índices de embarazos en adolescentes se hayan disparado desde que las escuelas comenzaron a dedicar días enteros a educación sexual».
ecD
Frivolizar el aborto
Maribel Castro (*)10 marzo 2009 (REVISTA TARA)
• Lo más lamentable de todo esto, es que adolescentes, personas por tanto con una personalidad en formación, van a contemplar el aborto como un procedimiento anticonceptivo más y específico para menores
• Lejos de buscar soluciones a los problemas reales que padecemos los españoles, el gobierno socialista de Zapatero parece empeñado en crear nuevos problemas y nuevos asuntos de controversia social. En lugar de procurar que tengamos trabajo y seguridad en nuestra vida cotidiana, Zapatero nos propone ahora que las menores aborten libremente
No voy a entrar hoy en el debate de posicionamientos a favor o en contra del aborto, ya que siempre he pensado que esa decisión depende de cada mujer, de su ideología, y especialmente de sus circunstancias particulares en cada momento, y suya debe ser siempre la elección. Vaya por delante sin embargo que particularmente no estoy en contra del aborto en determinados supuestos. Sin embargo no me cabe la menor duda que cualquiera que sea nuestro posicionamiento en contra o a favor del aborto, la mayoría de los ciudadanos españoles no consideran ético que el Gobierno socialista de Zapatero proponga una ley que permitirá a las niñas de 16 años abortar libremente sin que sus padres ni tan siquiera se enteren.
Mientras el país cae cada día más en las fauces de la recesión, los parados aumentan por miles en todas las ciudades, y cada vez son más los españoles que acuden a los comedores de Cáritas, a la ministra de Igualdad Bibiana Aído, si aquella de "los miembros y las miembras", no se le ocurre otra cosa que hacer un "regalito" el pasado día 8 de marzo, para celebrar el Día Internacional de la Mujer, y anunciar una ley que regule el que las menores a partir de 16 años, es decir unas adolescentes puedan abortar sin el permiso de sus padres.
Con ello consigue traer a la palestra una vez más un debate que genere opiniones encontradas y haga mucho ruido como es el tema del aborto, y que los ciudadanos se olviden de la crisis galopante que éste gobierno se ve cada vez más incapaz de manejar. Lejos de buscar soluciones a los problemas reales que padecemos los españoles, el gobierno socialista de Zapatero parece empeñado en crear nuevos problemas y nuevos asuntos de controversia social. En lugar de procurar que tengamos trabajo y seguridad en nuestra vida cotidiana, Zapatero nos propone ahora que las menores aborten libremente.
Curiosamente, según la ley, los menores de edad tienen la capacidad de obrar limitada y se presume que ésta sólo se adquiere en su totalidad al cumplir los 18 años.
Por ejemplo los jóvenes en España no pueden votar hasta los 18 años, ni comprar tabaco, ni firmar un contrato de trabajo sin permiso de sus padres, para cualquier intervención quirúrgica, también se necesita el permiso paterno, además no se les juzga como adultos y se les aplica la Ley del Menor por aberrante que haya sido el delito cometido … ¿en que quedamos entonces?
Lo más lamentable de todo esto, es que adolescentes, personas por tanto con una personalidad en formación, van a contemplar el aborto como un procedimiento anticonceptivo más y específico para menores.
Luego nos lamentamos de la pérdida de valores que tiene nuestra sociedad y de manera palpable los más jóvenes, pero es que con leyes como ésta que pretende sacar adelante la ministra Aido ¿Qué valores fomentamos en los menores? ¿Qué les estamos diciendo, que en lugar de poner los medios que los hay y muchos para no concebir, y tener una sexualidad sana, que no se preocupen que aborten y santas pascuas?
revistatara.com
(*) Redactora, directora de REVISTATARA.COM
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PS
Decidir a los 16 años
Susana Quadrado | 12/03/2009 | BARCELONA (LA VANGUARDIA)La pretensión del Gobierno de dar derecho a decidir a los 16 años sobre el aborto ha provocado un gran revuelo. No es un debate artificial. Es un asunto serio y difícil en el que una se mueve en un mar de dudas, porque con esta propuesta entran en colisión dos derechos fundamentales e irreemplazables: por un lado, los derechos individuales de los menores y, por el otro, la necesaria (y obligada) tutela de los padres sobre sus hijos, la patria potestad.
Una menor no debería tomar la decisión, sea la que sea, ni solo ni sin el apoyo de sus padres (o de espaldas a ellos) porque no será inocua en su vida y necesitará de su complicidad para llevarla a cabo. En cualquier caso, el punto de partida de los padres debe ser el diálogo con los hijos, no la imposición sin más.
Vayamos por partes. ¿Tiene que haber una nueva ley sobre el aborto? Me inclino a pensar que sí, una ley sin ambigüedades y con plazos concretos. La de 1985 se ha revelado en algunos casos insuficiente para garantizar la seguridad jurídica de las mujeres y de los médicos, así como el rigor en el control sanitario de los tres supuestos en los que ahora se permite abortar. La gran relevancia moral y social de este asunto hace que resulte fundamental abordarlo sin prisas, ni fundamentalismos, ni demagogia. Y con respeto a todas las opiniones.
Volvamos al controvertido aspecto de la autonomía de decisión a los 16 años. En los últimos años los juristas se decantan por reconocer tal potestad a esas edades. Existe incluso la figura jurídica del "menor maduro". El juez decide. Fue el PP, estando en el gobierno en el 2002 y en la ley de Autonomía del Paciente, el que restringió el derecho de las jóvenes entre 16 y 18 años a decidir sobre el aborto, los ensayos clínicos y la reproducción asistida, aun facultándolas a dar su consentimiento en otras actuaciones sanitarias que las afecten. ¿Un cambio en esa ley salva sus contradicciones o, por el contrario, abre otras dudas legales ya que afecta al nivel de decisiones que, tratándose de menores, son legalmente competencia de los padres?
El debate no puede ser sólo jurídico. La lógica de la ministra Bibiana Aído así lo parece: "Si pueden casarse, pueden abortar". Según Aído, si a los 16 años una menor puede emanciparse (¿cuántas lo hacen?), también debe poder decidir "sobre su maternidad"... El tema realmente complicado es calibrar el grado de madurez que tiene una adolescente, su competencia ética para decidir y cómo y quién la valora. Ahí está el quid de la cuestión. En caso de conflicto con los padres, ¿tiene el médico suficientes elementos para acreditar la madurez de la adolescente? ¿Si el facultativo tiene dudas objetivas, se acabará judicializando el caso? Demasiados interrogantes. Y dos riesgos: que se acabe banalizando un asunto, decíamos, serio y difícil, y que el aborto sea utilizado como un método anticonceptivo más.
LVA
Aborto y menores
MARTINA TUTS - Madrid - 12/03/2009 (EL PAIS)Si pueden tener hijos, pueden abortar, dijo la ministra Aído en una declaración coherente. Permítaseme ir un poco más lejos: la ley actual considera que una niña de 13 años tiene la madurez suficiente para mantener relaciones sexuales con un adulto. Sin entrar en criticar esta ley que el Gobierno ya está cuestionando, dudo mucho que esas relaciones se mantengan con el conocimiento (y el beneplácito) de los padres de esas adolescentes. La vara de medir ha de ser la misma en coherencia con los valores defendidos, sean los que decidan los legisladores. ¿Qué entendemos por madurez? ¿Cómo se mide? ¿Quién la mide?
Por otra parte, las relaciones sexuales se mantienen de manera legal a partir de los 13, pero no tendrían las adolescentes de 16 o 17 años (3 o 4 más) "la suficiente madurez" como para decidir si quieren / pueden ser madres, sin el consentimiento de sus progenitores. ¿Quiere decir el PP que las "mujeres maduras" de 13 años están legalmente disponibles para los varones adultos... pero con 16 deben seguir bajo la tutela de la moral biempensante para decidir sobre su propio futuro?
Gracias a la lucha de muchas mujeres a lo largo de la historia reciente, éstas han dejado de ser ciudadanas de segunda. Ni el padre, ni el marido, ni el hermano pueden decidir sobre el derecho de una persona a elegir, decidir y responsabilizarse de su vida. Quizás, ya que pueden mantener relaciones con 13, y ser madres o dejar de serlo con 16, lo que habría que hacer es rebajar la edad legal de la emancipación: ser adultas con 16 años y, de paso, poder votar.
PA
El aborto entre adolescentes sufre el mayor frenazo de los últimos cinco años en Cádiz
La dispensación de la píldora del día siguiente también baja en la provincia hasta rondar las 10.000 unidades en 2008, lo que supone un millar menos que el año anterior— Los jóvenes reciben hoy más y mejor información sobre la sexualidad
CARLOS CHERBUY 15 MAr 2009 CÁDIZ (LA VOZ)
El debate acerca de la nueva normativa sobre el aborto, que reconoce el derecho de las adolescentes a interrumpir el embarazo sin el permiso paterno, coge a la provincia con un buen dato Contra todo pronóstico, dados los datos andaluces-entre 2005 y 2007 se produjo un incremento del 10,5% en toda la comunidad-, Cádiz registra el mayor descenso de abortos entre adolescentes de los últimos cinco años. Sólo en 2007 -último dato publicado por el Ministerio de Sanidad- pasaron por quirófano 337 mujeres menores de 19 años, casi 70 menos que en 2002, cuando se alcanzaron los 400 -una bajada del 15,75%-.
De ellas, apenas 16 no habían cumplido los quince, diez menos que en 2006. La causa es difícil de determinar, según los especialistas, aunque ha tenido mucho que ver la mejora de la educación sexual y el conocimiento de la píldora postcoital, así como los métodos anticonceptivos. En líneas generales, el número de mujeres que abortó en la provincia alcanzó los 1.766, frente a los casi 2.300 de 2005. La cifra la proporciona el Ministerio y coincide con la que recoge el estudio del Instituto de la Juventud (Injuve), dado a conocer recientemente.
A pesar del optimismo de la cifra, los datos resultan «engañosos», tal como indicó la vicepresidenta de la Confederación Iberoamericana de Contracepción, Isabel Ramírez, ya que «se ha aumentado el número de embarazos en menores de 20 años, posicionándose Cádiz como la tercera provincia andaluza, tan sólo superada por Sevilla y Málaga, que tienen un nivel poblacional mucho mayor». En la provincia ya se han registrado embarazos entre menores de 13 y 14 años. En 2006, Cádiz superó la barrera de los 500 embarazos no deseados y la cifra continúa en aumento. Pero Ramírez no da la voz de alarma al respecto y tampoco señala a la falta de responsabilidad de los adolescentes como una de las principales causas de estos datos pues habrá que «considerar si la manera en la que se da la información y de qué clase son los adecuados para que lo entiendan».
Según los datos que recoge el Injuve, en 2008 la edad media del embarazo no deseado se ha posicionado en torno a los 22,5 años cuando en 2004 fue de 19,6 años. La diferencia se debe, en una gran medida, a que en 2004 el 72,6% de los embarazos no deseados ocurrieron antes de los 21 años y en 2008 estas cifras han descendido hasta situarse en el 57,9%. El Injuve, dentro del informe que realizó el pasado año, también destaca que el porcentaje de abortos sobre embarazos no deseados parece seguir una curva ascendente, ya que en 1996 supuso un 33% de los embarazos no deseados; en el año 2000 fue del 31,3%; en 2004 se estimó en un 36%; y en 2008 se alcanzó el 50%.
Más consultas
Cada unidad de Planificación Familiar está recibiendo una media de 50 visitas semanales, un dato que expone «el interés por informarse que tienen los jóvenes», según destacó Ramírez. El lunes es uno de los días en los que más servicios se realizan, sobre todo por las peticiones para la dispensación de la píldora postcoital.
Los médicos han notado que cada vez son «más jóvenes los que piden información» y apuntan a la «necesidad de que haya centros específicos de planificación familiar para hacer que sean más jóvenes los que acudan a este servicio». Según explicó, en muchas ocasiones, el hecho de que esté junto a la consulta del médico de cabecera y ante la posibilidad de encontrarse con alguien conocido hace que tengan confianza para entrar.
Ramírez también aludió al «peregrinar que en muchas ocasiones tienen que realizar los jóvenes acudiendo a diferentes centros para poder acceder a este fármaco anticonceptivo de urgencia».
En 2008 Salud dispensó en torno a 10.000 píldoras postcoitales en los distintos distritos sanitarios y hospitales del sistema sanitario público andaluz en la provincia, un millar menos de las dispensadas en 2007. La demanda de este fármaco contraceptivo de urgencia se concentra en las mujeres mayores de 20 años y menores de 25, siendo la rotura o retención del preservativo el motivo principal de solicitud. La efectividad de este medicamento va en proporción de las horas transcurridas desde la relación sexual. Así, la premura en la administración de la primera dosis aumenta la posibilidad de que no se produzca un embarazo (menos de 24 horas, 95% de efectividad, entre 25-48 horas, alrededor del 85% de eficacia y más de 48 horas, sobre un 58%).
La píldora postcoital es un anticonceptivo susceptible de ser utilizado en situaciones de excepción, compuesto por un productor de estrógenos totalmente sintético. Por este carácter de excepcionalidad, este medicamento es de obligada tenencia en los botiquines de los centros sanitarios andaluces y puede ser indicado por cualquier facultativo que trabaje en consultorios, centros de salud, hospitales o servicios de urgencia hospitalarios y de atención primaria. La Consejería de Salud fue, en mayo de 2001, la primera administración autonómica que decidió dispensar este fármaco anticonceptivo en los servicios de urgencias de centros de salud y hospitales, garantizando y facilitando la accesibilidad de las mujeres a este fármaco.
LA VOZ
"Mamá, llévame en coche a abortar"
La futura ley del aborto, que permitirá a las adolescentes de 16 años interrumpir un embarazo sin el consentimiento de sus padres, desata la polémica-
La futura ley del aborto permitirá a las jóvenes de 16 años actuar sin el consentimiento de sus padres. En un estado que prohíbe a los chicos de esa edad fumar, conducir, viajar solos en avión o hacerse un 'piercing', muchos expertos se preguntan cuál es el baremo utilizado para medir la madurez. La mayoría de los especialistas consultados por este periódico coincide en la escasa capacidad que percibe en los jóvenes de hoy en día para tomar ese tipo de decisiones trascendentes. Para otros, la superprotección es mala consejera. Los propios protagonistas, los quinceañeros españoles, dudan sobre si ser mayores, a su edad, es su deseo
"Mamá, voy a ir a abortar, ¿me llevas en coche?". Parece una frivolidad, pero la legislación española lo marca así: una joven de 16 años podrá, gracias a la futura ley, abortar sin el consentimiento de sus padres pero, entre otras cosas, a esa edad no puede conducir. ¿Qué responsabilidad se puede dar a un joven de 16 años? La polémica está servida.
El marco normativo en el que navegan los jóvenes de entre 16 y 18 años es contradictorio: los jóvenes de esa edad pueden trabajar, pero no abrir una cuenta bancaria; pueden aumentarse el pecho, pero no hacerse un piercing; pueden casarse, pero no comprar tabaco.
El sociólogo Miguel Cancio, profesor de la facultad de Políticas de Santiago, cita a Kant para definir la madurez: "El acceso a ella se basa en asumir autónoma y críticamente la libertad de forma responsable". En su opinión, el Estado, con decisiones como la citada, "quiere sustituir a la familia, la religión y otras instancias como agentes de socialización y promueve menores que generan conflictos". "Esas menores que se quedan embarazadas tras una noche loca no son ni autónomas ni libres, ya que dependen de sus padres económicamente", opina.
Eliseo Martínez, director de Instituto República Oriental do Uruguai, en Vigo, sabe bien que "no todos los adolescentes son iguales". Sin embargo, en términos generales tiene claro que las jóvenes de 16 años "no poseen la capacidad para tomar solas una decisión de un alcance tan grande como abortar". "Las adolescentes de hoy no tienen nada que ver con las de hace diez años y, mucho menos, con las de hace 20. Aquellas eran mujeres; éstas son sólo niñas", dice. "Abortar es una decisión más importante que votar y es un contrasentido que no se cuente con los padres, ya que un chico de 16 años no tiene medios para tener un niño", destaca el docente. La inmadurez de los jóvenes la observa el director en la escasa protección al mantener relaciones sexuales. "Algunos me piden permiso para ir a tomar la píldora del día después, y lo hacen como si fuera un vaso de agua". Pero Eliseo asegura que "son muy infantiles también fuera del ámbito sexual". "Hacen huelga sólo por no venir a clase, pero la mayoría ni siquiera se molesta en conocer el porqué de la protesta", explica.
El ginecólogo José Luis Doval, vicepresidente de la Asociación Gallega de Anticoncepción, sin embargo, no está de acuerdo con la polémica suscitada. Recuerda que la ley de autonomía del paciente estableció en 2002 la mayoría de edad sanitaria en los 16 años. "A partir de esa edad, los menores pueden decidir sobre cualquier tratamiento. Simplemente se va a eliminar uno de los tres supuestos en los que sí es necesario el consentimiento paterno: el aborto, las donaciones de órganos y los tratamientos de reproducción asistida. Nadie se escandaliza de que un menor pueda decidir si se liga las trompas o se somete a un tratamiento de quimioterapia, pero sí de que pueda decidir sobre tener o no un hijo". Según este experto, "las jóvenes de esa edad tienen la capacidad necesaria para tomar esta decisión en las mismas condiciones que un adulto; ellas y sus parejas son las que, a la larga, asumirán sus consecuencias; no sus padres", dice, y lamenta la superprotección de la sociedad, "que crea jóvenes inútiles". "Es más respetuoso el que da libertad al adolescente que el que se la quita", concluye.
El psicólogo Emilio López, por su parte, no cree que las jóvenes que llegan a esta situación sean maduras. "No tienen ni la madurez ni la información para enfrentarse a algo así", alerta. Y apunta como el mayor error del Estado "la escasa inversión en educación sexual"
Los adolescentes están cansados de escuchar la coletilla: "Sólo eres mayor para lo que quieres". Pero no son ellos los únicos culpables: el Estado les protege y controla en unos aspectos y, en otros, les otorga unas libertades de las que, en ocasiones, no están seguros de saber (y querer) hacer buen uso.
La próxima ley del aborto permitirá a las jóvenes de 16 años abortar sin necesidad de contar con el consentimiento de sus padres. "¡Si somos unas niñas!" confiesa Jenifer González. Ella, como el resto de las chicas consultadas en este reportaje, luce esos polémicos 16 años. Asegura que, si tuviera que tomar una decisión de este calibre, "preferiría contar con el apoyo de mis padres; es algo demasiado importante". Cuenta con que sus padres le apoyarían en sus deseos. Pero, ¿qué ocurre en los casos de padres que quieran imponer su propia decisión? "Entonces está bien esa ley porque, al fin y al cabo, las que vamos a tener el hijo somos nosotras, no ellos. Es nuestro futuro del que estamos hablando", destaca Yaiza López.
Dania Lorena se muestra realista con su situación y asegura que, como otras muchas chicas de su edad, "yo no trabajo y serían mis padres los que tendrían que mantener al niño, por eso me parece raro que no tengan nada que decir a la hora de abortar o no", comenta. Mientras tanto, Tania González saca a colación otro de los grandes problemas: la falta de información. "Lo que tenían que hacer era darnos más información sobre todos estos temas sexuales y también sobre el aborto: a mí, si me dicen que es muy cruel con el niño, no podría abortar", asegura.
Su compañera Yaiza le da la razón sobre la falta de información. "Sólo nos hablan de las drogas, como si no hubiera otra cosa en el mundo...", lamenta. "Nunca nos han dado una charla sobre métodos anticonceptivos o sobre el tabaco: yo fumo y ahora ya no soy capaz de dejarlo. Si antes me hubieran dicho que realmente era tan malo...".
Las cuatro conocen casos de chicas que se han visto en una tesitura como esta. No es extraño: según el último Informe sobre la Juventud en España (2008), el 83,3% de los embarazos no deseados en jóvenes de entre 15 y 17 años se resolvió con un aborto.
Sin embargo estas cuatro quinceañeras coinciden en opinar que la madurez tampoco llega a los 18. "Nosotras, con 16, podemos ser más maduras que una chica de 25", dicen. "No se por qué no nos dejan, por ejemplo, entrar en una discoteca; como si una chica de 18 fuera a tener más cuidado con el alcohol que nosotras... a lo mejor va y la monta esa que es más mayor", advierten. "En general, pagamos un delito que no hemos cometido", asegura Yaiza. Dania la apoya: "Una persona de 16 hace lo mismo que una de 20 o 25; no hay diferencia entre nosotras".
"Si consideran que somos maduras para abortar, ¿por qué no nos dejan también comprar alcohol y tabaco?", se preguntan.
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