ANÁLISIS · Leoncio González
El comportamiento de los asesinos delata numerosas concomitancias
A CORUÑA 12/3/2009 (LA VOZ G)
Ya no se pueden seguir considerando episodios aislados, sin relación y que tienen sus orígenes en causas puntuales inconexas. Tampoco se puede decir que formen un fenómeno exclusivo de un país o de un grupo reducido de países. Por el contrario, desde que Eric Harris, Reb, y Dylan Klebold, VoDka , planearon y ejecutaron a sangre fría la matanza de Columbine en el condado de Jefferson, Colorado, pronto hará diez años, los tiroteos en centros educativos siguen una cadencia pasmosamente contagiosa.
Se producen en sociedades ricas, que tienen estándares de vida altos, presumen de sistemas educativos avanzados y llevan delantera tecnológica, especialmente en lo que atañe a las nuevas formas de comunicación por la Red. Pero eso no quiere decir que no haya habido casos en otros lugares menos desarrollados como China, Filipinas, Argentina, Tailandia o Filipinas.
Las estadísticas, que suelen arrancar en 1966, año en que se produjo la masacre en la Universidad de Austin, muestran que desde entonces colegios, institutos, centros de formación profesional y campus de una docena de países han sufrido un mínimo de 75 ataques en cuyo transcurso perdieron la vida más de 300 personas. El último caso, antes del de ayer, en Bélgica, revela que los psicópatas ya no respetan tampoco el tabú de las guarderías infantiles.
Estados Unidos es líder absoluto del ránking. Se trata del país en el que nació esta modalidad criminal, el que ha padecido mayor número de ataques y el que carga con más muertos, 48 y 180, respectivamente, lo que ha generado debates sobre la ausencia de restricciones en la venta de armas, a la que se imputa la mayor parte de la culpa de este gansterismo juvenil.
Pero Europa no queda atrás. Con las 17 personas que perdieron la vida ayer en Winnenden, Alemania ve elevarse a 35 las víctimas mortales por esta pandemia solo en los últimos siete años. Detrás de ella aparecen Finlandia, donde los muertos ascienden a 20, e Inglaterra, donde solo la masacre de Dunblane en 1996 elevó a 18 los fallecidos. Un caso muy interesante es el de Canadá. Con 24 muertos en ocho tiroteos es el segundo país por detrás de Alemania en esta internacional trágica.
Existe una coincidencia amplia en señalar que la matanza de Columbine supone una línea divisoria que abre un antes y un después en el desarrollo de esta patología en auge. Reb y VoDka no eran víctimas de la sociedad, como se dijo en un principio, cuando se especuló con que actuasen por venganza tras sufrir situaciones de acoso en el instituto. Por el contrario, eran psicópatas racionales y fríos que estaban movidos por ideas.
Odio por la humanidad
Así, no solo planearon su ataque de forma minuciosa, con antelación y con la intención deliberada de causar el mayor daño posible. El cerebro de la pareja, Re b, dejó un rastro que ha causado un impacto tremendo en los schoolkillers que vinieron a continuación gracias a su difusión a través de Internet.
Se trata de una mezcla desaforada en la que pululan disparates extraídos de la eugenesia de Galton. Hay influencias del denominado rock industrial de Alemania, se defienden aspectos de la cultura gótica como vestir siempre de negro, y abundan las señales de admiración por la filosofía del nacionalsocialismo. El conjunto transmite un sentimiento de odio y de desprecio a la humanidad. Según las conclusiones de una cumbre que el FBI celebró para evaluar el caso, delata un delirio de grandeza de carácter mesiánico que justificaría la eliminación del resto de los hombres por su inferioridad.
Los datos que trascendieron tras el suicidio de Seung-Hui, responsable de la carnicería de Virginia Tech, y algunos que se difundieron de Maati Juhani, el causante de la matanza de Kauhajoki, en Finlandia, presentan más de una concomitancia, entre sí y con los precursores de Columbine, lo que está llevando a algunos a hablar de una tendencia global. Vendrían en su apoyo recientes indagaciones que revelan, además, que existe una mayor relación personal entre sus adeptos que la que se suponía al principio.
Los paralelismos son asombrosos. Los herederos de Reb y VoDka son jóvenes de vida desahogada. Tienen afición por las armas, están poseídos por un espíritu de destrucción nihilista, compiten por causar la mayor devastación y, sobre todo, obligan a preguntarse en qué se equivoca la enseñanza que reciben, cuando no sabe evitar que se conviertan en monstruos.
MES PASADO
Instan a los finlandeses a rastrear la Red para evitar masacres
Finlandia tiene una de las tasas más altas del mundo de propiedad de armas, con alrededor de 1,6 millones de armas registradas en un país de 5,3 millones de personas
La investigación se abrió después de que Pekka-Eric Auvinen, de 18 años, disparara contra 8 personas y luego se suicidara en noviembre de 2007 en el instituto Jokela, cerca de Helsinki
Menos de un año después, Matti Saari, de 22 años, mató a 10 personas antes de suicidarse en un centro de formación profesional en Kauhajoki, en el oeste de Finlandia.
>HEMEROTECA
8 Nov 2007 Finlandia vive hoy un día de luto por la masacre del instituto ...
La tragedia reabre el debate sobre las armas en Finlandia - La ...
Alumno mata a ocho personas en un instituto de Finlandia tras ...
El autor de la masacre de Finlandia conversaba con joven detenido ...
La policía alemana impide un intento de matanza en un instituto de ...
El comportamiento de los asesinos delata numerosas concomitancias
A CORUÑA 12/3/2009 (LA VOZ G)
Ya no se pueden seguir considerando episodios aislados, sin relación y que tienen sus orígenes en causas puntuales inconexas. Tampoco se puede decir que formen un fenómeno exclusivo de un país o de un grupo reducido de países. Por el contrario, desde que Eric Harris, Reb, y Dylan Klebold, VoDka , planearon y ejecutaron a sangre fría la matanza de Columbine en el condado de Jefferson, Colorado, pronto hará diez años, los tiroteos en centros educativos siguen una cadencia pasmosamente contagiosa.
Se producen en sociedades ricas, que tienen estándares de vida altos, presumen de sistemas educativos avanzados y llevan delantera tecnológica, especialmente en lo que atañe a las nuevas formas de comunicación por la Red. Pero eso no quiere decir que no haya habido casos en otros lugares menos desarrollados como China, Filipinas, Argentina, Tailandia o Filipinas.
Las estadísticas, que suelen arrancar en 1966, año en que se produjo la masacre en la Universidad de Austin, muestran que desde entonces colegios, institutos, centros de formación profesional y campus de una docena de países han sufrido un mínimo de 75 ataques en cuyo transcurso perdieron la vida más de 300 personas. El último caso, antes del de ayer, en Bélgica, revela que los psicópatas ya no respetan tampoco el tabú de las guarderías infantiles.
Estados Unidos es líder absoluto del ránking. Se trata del país en el que nació esta modalidad criminal, el que ha padecido mayor número de ataques y el que carga con más muertos, 48 y 180, respectivamente, lo que ha generado debates sobre la ausencia de restricciones en la venta de armas, a la que se imputa la mayor parte de la culpa de este gansterismo juvenil.
Pero Europa no queda atrás. Con las 17 personas que perdieron la vida ayer en Winnenden, Alemania ve elevarse a 35 las víctimas mortales por esta pandemia solo en los últimos siete años. Detrás de ella aparecen Finlandia, donde los muertos ascienden a 20, e Inglaterra, donde solo la masacre de Dunblane en 1996 elevó a 18 los fallecidos. Un caso muy interesante es el de Canadá. Con 24 muertos en ocho tiroteos es el segundo país por detrás de Alemania en esta internacional trágica.
Existe una coincidencia amplia en señalar que la matanza de Columbine supone una línea divisoria que abre un antes y un después en el desarrollo de esta patología en auge. Reb y VoDka no eran víctimas de la sociedad, como se dijo en un principio, cuando se especuló con que actuasen por venganza tras sufrir situaciones de acoso en el instituto. Por el contrario, eran psicópatas racionales y fríos que estaban movidos por ideas.
Odio por la humanidad
Así, no solo planearon su ataque de forma minuciosa, con antelación y con la intención deliberada de causar el mayor daño posible. El cerebro de la pareja, Re b, dejó un rastro que ha causado un impacto tremendo en los schoolkillers que vinieron a continuación gracias a su difusión a través de Internet.
Se trata de una mezcla desaforada en la que pululan disparates extraídos de la eugenesia de Galton. Hay influencias del denominado rock industrial de Alemania, se defienden aspectos de la cultura gótica como vestir siempre de negro, y abundan las señales de admiración por la filosofía del nacionalsocialismo. El conjunto transmite un sentimiento de odio y de desprecio a la humanidad. Según las conclusiones de una cumbre que el FBI celebró para evaluar el caso, delata un delirio de grandeza de carácter mesiánico que justificaría la eliminación del resto de los hombres por su inferioridad.
Los datos que trascendieron tras el suicidio de Seung-Hui, responsable de la carnicería de Virginia Tech, y algunos que se difundieron de Maati Juhani, el causante de la matanza de Kauhajoki, en Finlandia, presentan más de una concomitancia, entre sí y con los precursores de Columbine, lo que está llevando a algunos a hablar de una tendencia global. Vendrían en su apoyo recientes indagaciones que revelan, además, que existe una mayor relación personal entre sus adeptos que la que se suponía al principio.
Los paralelismos son asombrosos. Los herederos de Reb y VoDka son jóvenes de vida desahogada. Tienen afición por las armas, están poseídos por un espíritu de destrucción nihilista, compiten por causar la mayor devastación y, sobre todo, obligan a preguntarse en qué se equivoca la enseñanza que reciben, cuando no sabe evitar que se conviertan en monstruos.
MES PASADOInstan a los finlandeses a rastrear la Red para evitar masacres
Finlandia tiene una de las tasas más altas del mundo de propiedad de armas, con alrededor de 1,6 millones de armas registradas en un país de 5,3 millones de personas
La investigación se abrió después de que Pekka-Eric Auvinen, de 18 años, disparara contra 8 personas y luego se suicidara en noviembre de 2007 en el instituto Jokela, cerca de Helsinki
Menos de un año después, Matti Saari, de 22 años, mató a 10 personas antes de suicidarse en un centro de formación profesional en Kauhajoki, en el oeste de Finlandia.
>HEMEROTECA
8 Nov 2007 Finlandia vive hoy un día de luto por la masacre del instituto ...
La tragedia reabre el debate sobre las armas en Finlandia - La ...
Alumno mata a ocho personas en un instituto de Finlandia tras ...
El autor de la masacre de Finlandia conversaba con joven detenido ...
La policía alemana impide un intento de matanza en un instituto de ...








