Psicólogos, sexólogos, educadores y legisladores coinciden en la
necesidad de elevar la edad mínima -actualmente en 13 años- en la que
un menor puede mantener relaciones sexuales consentidas
Los estudios oficiales apuntan a una edad media de inicio en el sexo de 16,5 años en el caso de los chicos y de 16,9 en las chicas
— Pero disminuye a pasos agigantados
— Se trata de una cuestión delicada que el Gobierno deberá acometer en breve
EFE. 14 MAR 2009 Madrid (HERALDO)
Nadie duda, desde psicólogos, sexólogos, educadores..., hasta los legisladores, de la necesidad de elevar la edad mínima -13 años, según el Código Penal- en la que un menor puede mantener relaciones sexuales consentidas. Una cuestión delicada que el Gobierno deberá acometer en breve por decisión unánime del Congreso.
A mediados de febrero, el pleno del Congreso de los Diputados aprobaba por unanimidad una proposición no de ley del PNV para instar al Gobierno a endurecer las penas para los pederastas en el Código Penal y, además, elevar la edad mínima para mantener relaciones sexuales consentidas.
En el resto de países de la Unión Europea la edad límite oscila entre los 15 y los 16 años, momento en el que el adolescente está, al menos en teoría, psicológicamente más maduro para entender lo que supone el sexo, y las consecuencias que puede tener. Un convenio del Consejo de Europa, no ratificado por España, recomienda esas mismas edades.
"Trece años es demasiado precoz, totalmente inadecuada", apunta Emilio Olabarria, defensor de la iniciativa parlamentaria del PNV ante el pleno del Congreso. "La edad es, en estos temas, una cuestión cuanto menos vidriosa, y fijar un límite hasta cierto punto arbitrario; pero es necesario", insiste el diputado.
Olabarria plantea "una reflexión profunda" y aconseja que, antes de tomar una decisión, el Gobierno pida opinión a psicólogos, sexólogos, psiquiatras o docentes, entre otros profesionales. Elevar dicha edad "debe hacerse con el máximo consenso", insiste.
Suma prudencia
"Admitiendo que las modificaciones legislativas son lógicas y necesarias a la vista de la evolución constante de la sociedad, y de la aparición de nuevas o distintas conductas, lo cierto es que deben hacerse con suma prudencia al tratarse de normas de prohibición desarrolladas dentro del ámbito del Derecho Penal", advierte la juez de menores María Jesús Millán de las Heras.
Fijar la edad a la que hace referencia el artículo 180.3 del Código Penal (13 años) "debe tener en cuenta -añade la juez- las distintas conductas que se pueden ver afectadas".
"No es infrecuente, dentro de la forma de actuar habitual de los adolescentes -continúa-, que formen parejas antes de la mayoría de edad (a los 14, a los 15) y que mantengan relaciones sexuales con pleno conocimiento de sus progenitores. A veces se da el caso de que, incluso, los recogen para convivir como pareja en el domicilio familiar".
Por ello, apela a la necesidad de tener en cuenta "todas aquellas conductas que, existiendo y estando consolidadas en nuestra sociedad, se pueden ver afectadas a fin de evitar convertir en ilícitas situaciones que hasta el momento son permitidas y no se ven como tal".
A la titular del juzgado de menores número 4 de Madrid le llama la atención que "este tipo de modificaciones" contraste "con otras, como la de permitir a las menores de dieciséis años prestar su consentimiento para abortar sin autorización paterna", como prevé el Gobierno en su propuesta de modificación de la legislación del aborto.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) manejados por el Ministerio de Sanidad, de cada 1.000 abortos practicados en 2007, el 13,79 por ciento fue en chicas de hasta 19 años, más del doble que en 1998, cuando fue del 5,7.
Ese mismo año, también según el INE, hubo en España casi medio millón de nacimientos. En 148 casos la madre tenía menos de 15 años, 516 habían cumplido 15, 1.319 tenían 16 y 2.673 un año más, 17.
Los estudios oficiales apuntan a una edad media de inicio en el sexo de 16,5 años en el caso de los chicos y de 16,9 en las chicas. Pero disminuye a pasos agigantados.
Embarazos no deseados
Según el último Informe sobre la Juventud en España (2008), el 83,3% de los embarazos no deseados en chicas de entre 15 y 17 años se resolvió con un aborto, espontáneo en el 50% de los casos y "por otros motivos" en el 33,3%.
Datos todos ellos que hablan de un problema complejo. "La sexualidad ha de ayudar a crecer paulatinamente como personas responsables y libres. Estar maduro biológicamente no quiere decir que se haya madurado psicológicamente. Esto es lo que sucede en muchos adolescentes: muy desarrollados físicamente, pero todavía inmaduros", comenta a Efe el psicólogo y pedagogo Valentín Martínez-Otero.
A este profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense le parece bien que se eleve la edad legal en la que un menor puede practicar sexo consentido, si bien entiende que un adolescente a los 14 años, y "menos a los trece", es fácil que no esté maduro para ello. "Puede ayudar la medida, aunque no sea una garantía plena", insiste.
Martínez Otero enfatiza el "valor de la educación", una educación "integral" en materia de sexualidad, que debería comenzar, opina, en la temprana infancia, a los 3 años, "con información apropiada y un lenguaje comprensible".
Grado de madurez
José Antonio Luengo, secretario general del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, además de psicólogo, ve complicado acertar con la edad. "Depende del grado de madurez. Hay adolescentes con catorce años muy maduros y chavales con diecisiete que no lo son tanto", comenta a Efe. En cualquier caso, los 13 es "una edad excesivamente baja".
"No entiendo que siga siendo así y que la responsabilidad penal esté fijada a los catorce, la misma edad legal a la que un adolescente puede contraer matrimonio; o que esté por debajo de la necesaria para lograr la emancipación o comenzar a trabajar (16). Tampoco se entiende que sea así y que para conducir o votar se necesite haber cumplido los dieciocho", añade. "Cualquier solución generará siempre dudas", recalca.
Luengo tiene claro que "por encima" de los 16 un chaval o una chavala, en circunstancias normales, está suficientemente maduro para aceptar relaciones sexuales con un adulto, si bien le genera dudas una diferencia de edad importante en la pareja "que puede tener consecuencias a tener en cuenta". "Sería conveniente -dice- que el legislador analice también cuándo se produce una diferencia de edad considerable".
Ese desequilibrio preocupa al sexólogo Carlos San Martín, presidente de la Asociación para la Promoción Integral de la Salud Sexual, quien confirma que una relación "entre iguales", entre jóvenes más o menos de la misma edad, no tiene las mismas consecuencias que cuando hay una diferencia de edad importante. "Son relaciones más desequilibradas, en las que existe riesgo de manipulación y de daños", advierte.
En cualquier caso, califica de "apropiada" la decisión de elevar la edad. "¿Hasta donde?", se pregunta. "Es difícil establecer el límite, porque cada menor tiene un nivel diferente de madurez. En torno a los quince o los dieciséis sería lo correcto".
Lo mismo piensa Guillermo Cánovas, presidente de "Protégeles", organización que promueve la protección del menor, si bien opina que a esas edades "nadie está preparado para ser madre o padre".
HERALDO PUBLICO
JUSTICIA, REFORMA DEL CÓDIGO PENAL
La ley española es la menos restrictiva de toda Europa
LAS FRASES
EMILIO OLABARRIA, PARLAMENTARIO DEL PNV
«El umbral que se acuerde siempre será arbitrario, porque cada caso es diferente»
ENRIQUE ECHEBURÚA, PSICÓLOGO CLÍNICO DE LA UPV
«Sea o no consentida, la relación sexual con un adulto rompe la infancia precozmente»
ELISA G. PALENZUELA, SEXÓLOGA
«Se toman medidas para castigar delitos, pero no para mejorar la educación sexual»
JAVIER URRA, PSICÓLOGO FORENSE
«A los 13 años puede haber un desarrollo físico sexual, pero no madurez psicológica»
GUILLERMO CÁNOVAS, PTE. ASOCIACIÓN PROTÉGELOS
«Resulta imposible de justificar; es una situación totalmente aberrante»
ARANTXA ALDAZ | 15 MAR 2009 SAN SEBASTIÁN. (DIARIO VASCO)
Por ley no se puede trabajar o conducir un ciclomotor hasta los 16 años; para votar hacen falta 18, la misma edad que para sacarse el carné de coche o comprar tabaco. Sin embargo, para tener sexo consentido con adultos bastaría haber cumplido los trece, la mayoría de edad que establece la legislación española, la más permisiva de toda Europa en este delicado y silenciado asunto. El sexo no consentido, independientemente de la edad, está considerado un delito.
¿Tiene un chaval de 13 años en plena pubertad la suficiente madurez como para mantener por su propia decisión relaciones con un adulto? Psicólogos, sexólogos y asociaciones en defensa de la infancia tienen claro que no, que, salvo excepciones, a esas edades se es demasiado manipulable por un mayor y que, psicológicamente, no se está preparado para entender lo que supone el sexo.
El debate ha saltado ahora a la arena política. El Congreso de los Diputados aprobó el pasado mes de febrero una iniciativa del PNV para elevar la edad de consentimiento sexual, una propuesta que suscitó la unanimidad de los grupos parlamentarios y que se incluirá en la reforma del Código Penal, actualmente en curso. La modificación vendrá acompañada de una batería de medidas legislativas para endurecer las penas por pornografía y explotación sexual, tal y como anunció el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, durante la Conferencia del Consejo de Europa que se ha celebrado esta semana en Toledo.
El psicólogo Javier Urra fue uno de los primeros en España en poner el grito en el cielo para blindar los derechos de los menores. Su primera frase cuando juró el cargo de Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, en 1996, se refirió precisamente a la edad de consentimiento sexual. «Voy a luchar para subir el límite», fijado entonces en tan sólo 12 años. Urra, que ahora trabaja en la Fiscalía de Menores de Madrid, confiesa que encontró «serias dificultades» para comprometer a las instituciones y que al final sólo se pudo rascar un año de retraso.
«A los 13 años puede haber un desarrollo físico sexual, pero no madurez psicológica -explica el psicólogo-. Lo lógico sería establecer esa edad en los 14, porque es la edad legal en la que una persona se puede casar en España, con el permiso de los padres y de la Justicia». El Congreso, que ha pedido la colaboración de un grupo de expertos, también parece apuntar hacia esa edad. ¿Suficiente?
La más baja de Europa
En el resto de los países europeos el límite oscila entre los 14 y 15 años, salvo en Irlanda, donde está establecido en 17. España se posiciona en el otro extremo, el único país donde el Código Penal aprueba las relaciones sexuales consentidas a partir de los 13. «Resulta imposible de justificar. Es una situación totalmente aberrante», se apresura a calificar Guillermo Cánovas, presidente de la asociación Protégeles.com, que lucha contra la pornografía infantil y la pederastia en internet.
Para Cánovas, la actual protección del menor resulta insuficiente. «La ley puede perseguir a un adulto por colgar en internet fotografías de una chica de 13 años desnuda. Sin embargo, no le podría perseguir por mantener relaciones sexuales con ella si se demuestra que han sido consentidas». Se queja además de que la legislación española camina siempre un paso por detrás de la realidad. Sin ir más lejos, ha sido uno de los últimos Estados europeos en adherirse al Convenio del Consejo de Europa sobre la Protección de la Infancia contra la Explotación y el Abuso Sexual, firmado esta semana en Toledo. «Nos da miedo pensar por qué esto ocurre sólo en nuestro país», lanza de manera retórica .
Emilio Olabarria, promotor de la iniciativa que ha reabierto el debate, cree que la explicación se encuentra en el espíritu «progresista» con el que se quiso empapar la reforma del Código Penal de 1995. «El propio concepto ha tenido una consecuencia peligrosa que ahora se quiere corregir para paliar sus deficiencias», explica el parlamentario del PNV.
El debate jurídico para delimitar la edad será complicado. Hay consenso en que no todos los adolescentes son iguales; la polémica está en qué grado de responsabilidad se les tiene que otorgar. Y en este asunto surgen argumentos de carácter psicológico y moral que enredarán más la tarea legislativa, asegura Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la UPV. «Desde el punto de vista psicológico -dice el experto-, no es fácil establecer una barrera, porque el grado de madurez de niñas de 13, 14 ó 15 años es totalmente diferente. Hay chavales de trece muy maduros y otros de dieciséis que todavía parecen niños. También varía mucho en función del género». Desde el punto de vista moral, resuelve, cualquier solución generaría dudas.
Cuándo es delito
Olabarria coincide con el psicólogo en que el umbral que se establezca será «arbitrario». «No es lo mismo que una menor tenga una relación con un chico de 19 que con un adulto de 60», ejemplifica Javier Urra. Sin embargo, los expertos coinciden en que se necesita legislar: «La edad de consentimiento sexual no tiene sentido si se compara con la Ley de Responsabilidad del Menor, fijada en los 14 años», indica Echeburúa.
Además de la edad, queda por aclarar otro interrogante más complicado de interpretar para el profano: cómo comprobar si la relación entre el menor y el adulto ha sido consentida o, al contrario, forzada, lo que se considera un delito de abuso sexual penado con la cárcel -a pesar de que la edad del menor se ajuste a la norma, es decir, tenga más de trece años-. Echeburúa parte de la premisa de que «no hay que criminalizar al adulto» que tenga una relación «verdadera» con un menor, aunque considera que «lo normal» es una relación «entre iguales», entre personas de la misma edad. Sin embargo, cuando hay una denuncia, hay que resolver si ha existido «un prevalimiento de superioridad», por el que se entiende que «el adulto ha utilizado al menor para su propio interés», explica. «En todo caso, sea o no consentida, la relación sexual con un adulto rompe la infancia de forma precoz», lo que acarrea consecuencias psicológicas, añade Echeburúa.
La sexóloga donostiarra Elisa García Palenzuela pone otro argumento sobre la mesa. «Los adolescentes son cada vez más precoces para el sexo», por lo que cree que la mejor arma es la educación: «Se están poniendo medidas para criminalizar delitos, pero pocas para mejorar la educación sexual de nuestros menores y también de los adultos, que es donde está la verdadera raíz del problema».
DV
Los estudios oficiales apuntan a una edad media de inicio en el sexo de 16,5 años en el caso de los chicos y de 16,9 en las chicas
— Pero disminuye a pasos agigantados
— Se trata de una cuestión delicada que el Gobierno deberá acometer en breve
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↓ La edad del consentimiento sexual, a debate EMILIO OLABARRIA, PARLAMENTARIO DEL PNV — «El umbral que se acuerde siempre será arbitrario, porque cada caso es diferente» ENRIQUE ECHEBURÚA, PSICÓLOGO CLÍNICO DE LA UPV — «Sea o no consentida, la relación sexual con un adulto rompe la infancia precozmente» ELISA G. PALENZUELA, SEXÓLOGA — «Se toman medidas para castigar delitos, pero no para mejorar la educación sexual» JAVIER URRA, PSICÓLOGO FORENSE — «A los 13 años puede haber un desarrollo físico sexual, pero no madurez psicológica» GUILLERMO CÁNOVAS, PTE. ASOCIACIÓN PROTÉGELOS — «Resulta imposible de justificar; es una situación totalmente aberrante» |
EFE. 14 MAR 2009 Madrid (HERALDO)
Nadie duda, desde psicólogos, sexólogos, educadores..., hasta los legisladores, de la necesidad de elevar la edad mínima -13 años, según el Código Penal- en la que un menor puede mantener relaciones sexuales consentidas. Una cuestión delicada que el Gobierno deberá acometer en breve por decisión unánime del Congreso.
A mediados de febrero, el pleno del Congreso de los Diputados aprobaba por unanimidad una proposición no de ley del PNV para instar al Gobierno a endurecer las penas para los pederastas en el Código Penal y, además, elevar la edad mínima para mantener relaciones sexuales consentidas.
En el resto de países de la Unión Europea la edad límite oscila entre los 15 y los 16 años, momento en el que el adolescente está, al menos en teoría, psicológicamente más maduro para entender lo que supone el sexo, y las consecuencias que puede tener. Un convenio del Consejo de Europa, no ratificado por España, recomienda esas mismas edades.
"Trece años es demasiado precoz, totalmente inadecuada", apunta Emilio Olabarria, defensor de la iniciativa parlamentaria del PNV ante el pleno del Congreso. "La edad es, en estos temas, una cuestión cuanto menos vidriosa, y fijar un límite hasta cierto punto arbitrario; pero es necesario", insiste el diputado.
Olabarria plantea "una reflexión profunda" y aconseja que, antes de tomar una decisión, el Gobierno pida opinión a psicólogos, sexólogos, psiquiatras o docentes, entre otros profesionales. Elevar dicha edad "debe hacerse con el máximo consenso", insiste.
Suma prudencia
"Admitiendo que las modificaciones legislativas son lógicas y necesarias a la vista de la evolución constante de la sociedad, y de la aparición de nuevas o distintas conductas, lo cierto es que deben hacerse con suma prudencia al tratarse de normas de prohibición desarrolladas dentro del ámbito del Derecho Penal", advierte la juez de menores María Jesús Millán de las Heras.
Fijar la edad a la que hace referencia el artículo 180.3 del Código Penal (13 años) "debe tener en cuenta -añade la juez- las distintas conductas que se pueden ver afectadas".
"No es infrecuente, dentro de la forma de actuar habitual de los adolescentes -continúa-, que formen parejas antes de la mayoría de edad (a los 14, a los 15) y que mantengan relaciones sexuales con pleno conocimiento de sus progenitores. A veces se da el caso de que, incluso, los recogen para convivir como pareja en el domicilio familiar".
Por ello, apela a la necesidad de tener en cuenta "todas aquellas conductas que, existiendo y estando consolidadas en nuestra sociedad, se pueden ver afectadas a fin de evitar convertir en ilícitas situaciones que hasta el momento son permitidas y no se ven como tal".
A la titular del juzgado de menores número 4 de Madrid le llama la atención que "este tipo de modificaciones" contraste "con otras, como la de permitir a las menores de dieciséis años prestar su consentimiento para abortar sin autorización paterna", como prevé el Gobierno en su propuesta de modificación de la legislación del aborto.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) manejados por el Ministerio de Sanidad, de cada 1.000 abortos practicados en 2007, el 13,79 por ciento fue en chicas de hasta 19 años, más del doble que en 1998, cuando fue del 5,7.
Ese mismo año, también según el INE, hubo en España casi medio millón de nacimientos. En 148 casos la madre tenía menos de 15 años, 516 habían cumplido 15, 1.319 tenían 16 y 2.673 un año más, 17.
Los estudios oficiales apuntan a una edad media de inicio en el sexo de 16,5 años en el caso de los chicos y de 16,9 en las chicas. Pero disminuye a pasos agigantados.
Embarazos no deseados
Según el último Informe sobre la Juventud en España (2008), el 83,3% de los embarazos no deseados en chicas de entre 15 y 17 años se resolvió con un aborto, espontáneo en el 50% de los casos y "por otros motivos" en el 33,3%.
Datos todos ellos que hablan de un problema complejo. "La sexualidad ha de ayudar a crecer paulatinamente como personas responsables y libres. Estar maduro biológicamente no quiere decir que se haya madurado psicológicamente. Esto es lo que sucede en muchos adolescentes: muy desarrollados físicamente, pero todavía inmaduros", comenta a Efe el psicólogo y pedagogo Valentín Martínez-Otero.
A este profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense le parece bien que se eleve la edad legal en la que un menor puede practicar sexo consentido, si bien entiende que un adolescente a los 14 años, y "menos a los trece", es fácil que no esté maduro para ello. "Puede ayudar la medida, aunque no sea una garantía plena", insiste.
Martínez Otero enfatiza el "valor de la educación", una educación "integral" en materia de sexualidad, que debería comenzar, opina, en la temprana infancia, a los 3 años, "con información apropiada y un lenguaje comprensible".
Grado de madurez
José Antonio Luengo, secretario general del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, además de psicólogo, ve complicado acertar con la edad. "Depende del grado de madurez. Hay adolescentes con catorce años muy maduros y chavales con diecisiete que no lo son tanto", comenta a Efe. En cualquier caso, los 13 es "una edad excesivamente baja".
"No entiendo que siga siendo así y que la responsabilidad penal esté fijada a los catorce, la misma edad legal a la que un adolescente puede contraer matrimonio; o que esté por debajo de la necesaria para lograr la emancipación o comenzar a trabajar (16). Tampoco se entiende que sea así y que para conducir o votar se necesite haber cumplido los dieciocho", añade. "Cualquier solución generará siempre dudas", recalca.
Luengo tiene claro que "por encima" de los 16 un chaval o una chavala, en circunstancias normales, está suficientemente maduro para aceptar relaciones sexuales con un adulto, si bien le genera dudas una diferencia de edad importante en la pareja "que puede tener consecuencias a tener en cuenta". "Sería conveniente -dice- que el legislador analice también cuándo se produce una diferencia de edad considerable".
Ese desequilibrio preocupa al sexólogo Carlos San Martín, presidente de la Asociación para la Promoción Integral de la Salud Sexual, quien confirma que una relación "entre iguales", entre jóvenes más o menos de la misma edad, no tiene las mismas consecuencias que cuando hay una diferencia de edad importante. "Son relaciones más desequilibradas, en las que existe riesgo de manipulación y de daños", advierte.
En cualquier caso, califica de "apropiada" la decisión de elevar la edad. "¿Hasta donde?", se pregunta. "Es difícil establecer el límite, porque cada menor tiene un nivel diferente de madurez. En torno a los quince o los dieciséis sería lo correcto".
Lo mismo piensa Guillermo Cánovas, presidente de "Protégeles", organización que promueve la protección del menor, si bien opina que a esas edades "nadie está preparado para ser madre o padre".
HERALDO PUBLICO
JUSTICIA, REFORMA DEL CÓDIGO PENAL
La ley española es la menos restrictiva de toda Europa
La edad del consentimiento sexual, a debate
El Congreso ha aprobado por unanimidad una iniciativa presentada por el PNV para elevar la edad mínima para tener sexo consentido con adultos, fijada ahora en 13 años
LAS FRASES EMILIO OLABARRIA, PARLAMENTARIO DEL PNV
«El umbral que se acuerde siempre será arbitrario, porque cada caso es diferente»
ENRIQUE ECHEBURÚA, PSICÓLOGO CLÍNICO DE LA UPV
«Sea o no consentida, la relación sexual con un adulto rompe la infancia precozmente»
ELISA G. PALENZUELA, SEXÓLOGA
«Se toman medidas para castigar delitos, pero no para mejorar la educación sexual»
JAVIER URRA, PSICÓLOGO FORENSE
«A los 13 años puede haber un desarrollo físico sexual, pero no madurez psicológica»
GUILLERMO CÁNOVAS, PTE. ASOCIACIÓN PROTÉGELOS
«Resulta imposible de justificar; es una situación totalmente aberrante»
ARANTXA ALDAZ | 15 MAR 2009 SAN SEBASTIÁN. (DIARIO VASCO)
Por ley no se puede trabajar o conducir un ciclomotor hasta los 16 años; para votar hacen falta 18, la misma edad que para sacarse el carné de coche o comprar tabaco. Sin embargo, para tener sexo consentido con adultos bastaría haber cumplido los trece, la mayoría de edad que establece la legislación española, la más permisiva de toda Europa en este delicado y silenciado asunto. El sexo no consentido, independientemente de la edad, está considerado un delito.
¿Tiene un chaval de 13 años en plena pubertad la suficiente madurez como para mantener por su propia decisión relaciones con un adulto? Psicólogos, sexólogos y asociaciones en defensa de la infancia tienen claro que no, que, salvo excepciones, a esas edades se es demasiado manipulable por un mayor y que, psicológicamente, no se está preparado para entender lo que supone el sexo.
El debate ha saltado ahora a la arena política. El Congreso de los Diputados aprobó el pasado mes de febrero una iniciativa del PNV para elevar la edad de consentimiento sexual, una propuesta que suscitó la unanimidad de los grupos parlamentarios y que se incluirá en la reforma del Código Penal, actualmente en curso. La modificación vendrá acompañada de una batería de medidas legislativas para endurecer las penas por pornografía y explotación sexual, tal y como anunció el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, durante la Conferencia del Consejo de Europa que se ha celebrado esta semana en Toledo.
El psicólogo Javier Urra fue uno de los primeros en España en poner el grito en el cielo para blindar los derechos de los menores. Su primera frase cuando juró el cargo de Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, en 1996, se refirió precisamente a la edad de consentimiento sexual. «Voy a luchar para subir el límite», fijado entonces en tan sólo 12 años. Urra, que ahora trabaja en la Fiscalía de Menores de Madrid, confiesa que encontró «serias dificultades» para comprometer a las instituciones y que al final sólo se pudo rascar un año de retraso.
«A los 13 años puede haber un desarrollo físico sexual, pero no madurez psicológica -explica el psicólogo-. Lo lógico sería establecer esa edad en los 14, porque es la edad legal en la que una persona se puede casar en España, con el permiso de los padres y de la Justicia». El Congreso, que ha pedido la colaboración de un grupo de expertos, también parece apuntar hacia esa edad. ¿Suficiente?
La más baja de Europa
En el resto de los países europeos el límite oscila entre los 14 y 15 años, salvo en Irlanda, donde está establecido en 17. España se posiciona en el otro extremo, el único país donde el Código Penal aprueba las relaciones sexuales consentidas a partir de los 13. «Resulta imposible de justificar. Es una situación totalmente aberrante», se apresura a calificar Guillermo Cánovas, presidente de la asociación Protégeles.com, que lucha contra la pornografía infantil y la pederastia en internet.
Para Cánovas, la actual protección del menor resulta insuficiente. «La ley puede perseguir a un adulto por colgar en internet fotografías de una chica de 13 años desnuda. Sin embargo, no le podría perseguir por mantener relaciones sexuales con ella si se demuestra que han sido consentidas». Se queja además de que la legislación española camina siempre un paso por detrás de la realidad. Sin ir más lejos, ha sido uno de los últimos Estados europeos en adherirse al Convenio del Consejo de Europa sobre la Protección de la Infancia contra la Explotación y el Abuso Sexual, firmado esta semana en Toledo. «Nos da miedo pensar por qué esto ocurre sólo en nuestro país», lanza de manera retórica .
Emilio Olabarria, promotor de la iniciativa que ha reabierto el debate, cree que la explicación se encuentra en el espíritu «progresista» con el que se quiso empapar la reforma del Código Penal de 1995. «El propio concepto ha tenido una consecuencia peligrosa que ahora se quiere corregir para paliar sus deficiencias», explica el parlamentario del PNV.
El debate jurídico para delimitar la edad será complicado. Hay consenso en que no todos los adolescentes son iguales; la polémica está en qué grado de responsabilidad se les tiene que otorgar. Y en este asunto surgen argumentos de carácter psicológico y moral que enredarán más la tarea legislativa, asegura Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la UPV. «Desde el punto de vista psicológico -dice el experto-, no es fácil establecer una barrera, porque el grado de madurez de niñas de 13, 14 ó 15 años es totalmente diferente. Hay chavales de trece muy maduros y otros de dieciséis que todavía parecen niños. También varía mucho en función del género». Desde el punto de vista moral, resuelve, cualquier solución generaría dudas.
Cuándo es delito
Olabarria coincide con el psicólogo en que el umbral que se establezca será «arbitrario». «No es lo mismo que una menor tenga una relación con un chico de 19 que con un adulto de 60», ejemplifica Javier Urra. Sin embargo, los expertos coinciden en que se necesita legislar: «La edad de consentimiento sexual no tiene sentido si se compara con la Ley de Responsabilidad del Menor, fijada en los 14 años», indica Echeburúa.
Además de la edad, queda por aclarar otro interrogante más complicado de interpretar para el profano: cómo comprobar si la relación entre el menor y el adulto ha sido consentida o, al contrario, forzada, lo que se considera un delito de abuso sexual penado con la cárcel -a pesar de que la edad del menor se ajuste a la norma, es decir, tenga más de trece años-. Echeburúa parte de la premisa de que «no hay que criminalizar al adulto» que tenga una relación «verdadera» con un menor, aunque considera que «lo normal» es una relación «entre iguales», entre personas de la misma edad. Sin embargo, cuando hay una denuncia, hay que resolver si ha existido «un prevalimiento de superioridad», por el que se entiende que «el adulto ha utilizado al menor para su propio interés», explica. «En todo caso, sea o no consentida, la relación sexual con un adulto rompe la infancia de forma precoz», lo que acarrea consecuencias psicológicas, añade Echeburúa.
La sexóloga donostiarra Elisa García Palenzuela pone otro argumento sobre la mesa. «Los adolescentes son cada vez más precoces para el sexo», por lo que cree que la mejor arma es la educación: «Se están poniendo medidas para criminalizar delitos, pero pocas para mejorar la educación sexual de nuestros menores y también de los adultos, que es donde está la verdadera raíz del problema».
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