El otro botón rojo de la «play»
Tras la matanza de Winnenden, la Eurocámara propone limitar el acceso de los adolescentes a los videojuegos violentos
— El Parlamento Europeo se mostró a favor de incorporar a las videoconsolas y computadoras un botón rojo que permita a los padres bloquear contenidos que consideren inapropiados para sus hijos

Juan Oliver | Corresponsal 15/3/2009 BRUSELAS (LA VOZ G)
Nadie sabe a ciencia cierta si Tim Kreschmer se creía el protagonista de un videojuego ultraviolento cuando decidió acribillar a tiros a sus ex compañeros de instituto en Winnenden. Pero parece una macabra broma del destino que solo un día después de la tragedia, el Parlamento Europeo aprobara un informe en el que reclama un mayor control sobre esos entretenimientos virtuales, por los que Tim, según cuentan sus amigos, sentía una afición compulsiva.
La resolución, que la Eurocámara llevaba meses preparando y que se aprobó por abrumadora mayoría, llega demasiado tarde para las quince víctimas mortales del chico. Pero ha sido aplaudida con entusiasmo por quienes llevan años advirtiendo de que las nuevas tecnologías hacen cada vez más difícil controlar el tipo de artículos con los que se divierten chavales como él.
«Si bien la violencia en los videojuegos no lleva automáticamente a un comportamiento violento, algunos expertos opinan que la exposición duradera a escenas de brutalidad pueden tener un impacto negativo en las personas que los practican», dice el texto redactado por el eurodiputado liberal holandés Toine Manders.
El acceso, demasiado fácil
La ponencia recuerda que las condiciones del mercado han cambiado notablemente en pocos años, «pasándose de una situación en que los juegos de vídeo se compraban predominantemente en tiendas y se usaban en un ordenador o una consola, a la situación actual, donde se pueden adquirir y descargar de Internet».
Hasta hace bien poco, los videojuegos se ofrecían al público en cajas etiquetadas con explicaciones sobre su contenido y con recomendaciones y restricciones sobre la edad mínima requerida para usarlos. Pero ese método, que facilitaba cierto control parental, se ha quedado caduco. Las advertencias escritas del fabricante no sirven de nada cuando los menores no adquieren los programas en un gran almacén, sino a través de su ordenador, o incluso de su teléfono móvil, con descargas rápidas y baratas.
Para salvar esa situación, la Eurocámara quiere que las Administraciones pacten con la industria la instalación de un botón rojo en las videoconsolas, los pecés y los móviles, que permita bloquear o limitar el uso de determinados juegos. Pero cabe preguntarse si ese sistema habría servido para evitar la matanza de Winnenden. Porque quizá el problema no es que los adolescentes tengan un acceso fácil a recreaciones virtuales de la violencia, sino que puedan hacerse con las herramientas para convertirlas en situaciones reales. ¿Cómo demonios no existe ya un botón rojo que impida que un chico de diecisiete años como Tim tenga a mano en casa quince pistolas automáticas y más de 4.000 balas?
LA VOZ
PARLAMENTO EUROPEO
Un botón rojo en ordenadores y videoconsolas que permita a los padres impedir el acceso de sus hijos a los videojuegos que consideren violentos o, en general, inapropiados. Es la propuesta a la que el Parlamento Europeo ha dado luz verde por abrumadora mayoría, al día siguiente de la matanza perpetrada por un joven alemán en su antigua escuela.
Los eurodiputados admiten la dificultad de controlar los videojuegos que se descargan cada vez con más facilidad desde internet. De momento, ese botón rojo en videoconsolas y ordenadores, sería un buen principio.
La Eurocámara reconoce que el contenido violento de un videojuego no conduce necesariamente a un comportamiento violento en la vida real, pero la exposición continuada a ellos sí puede tener este efecto.
Por eso, apoya la aplicación de “sanciones severas” a los cibercafés y salas de juegos que permitan a los niños jugar con videojuegos no adecuados a su edad. En esta línea, aboga por unificar criterios en toda la Unión, en torno al sistema de etiquetado de videojuegos.
EN
Los diputados aprobaron hoy un informe que alerta del creciente uso de videojuegos en Internet y dispositivos móviles, lo que dificulta el control de contenidos a los que acceden los menores. Para resolver esto, el PE sugiere incluir un "botón rojo" en ordenadores y consolas, con el que los padres puedan bloquear los juegos violentos o controlar el acceso a los videojuegos en ciertas horas. El texto también anima a la industria a seguir desarrollando mecanismos de autorregulación de contenidos.
Los ingresos totales en la industria de los videojuegos en 2008 superaron los 7.300 millones de euros. Esta cifra pone de relieve la creciente popularidad de los videojuegos entre diversas categorías de edad. El informe del liberal holandés Toine MANDERS señala que los videojuegos pueden estimular el aprendizaje de aptitudes como el razonamiento estratégico, la creatividad, la cooperación y el pensamiento innovador, pero alerta de la falta de control que supone el que se puedan descargar a través de Internet y dispositivos móviles (párrafos 1, 8 y 9).
Estas tendencias recientes dificultan el control parental, puesto que los videojuegos ya no suelen distribuirse en un paquete con una etiqueta clara, lo cual acentúa la importancia de asegurar una protección adecuada de los menores, impidiendo que éstos puedan acceder a contenidos nocivos. Para lograr este objetivo, los diputados proponen medidas como la utilización de un «botón rojo» que se pudiera incluir en consolas u ordenadores y pudiese bloquear ciertos juegos o controlar el acceso a un juego durante ciertas horas o a determinadas partes de un juego (párrafos 11 y 17).
Igualmente, la Eurocámara insta al sector de distribución de juegos a que incluya sistemáticamente modelos de acceso para los juegos en línea, con el fin de garantizar que los menores no están expuestos a contenidos dañinos (párrafos 18 y 25).
El pleno ha aprobado el informe con 552 votos a favor, 12 en contra y 6 abstenciones.
Cibercafés
El texto advierte de que un 3,2% de los menores europeos de entre 6 y 17 años acceden a Internet en los cibercafés sin la supervisión de un adulto y apoya la aplicación de sanciones severas contra los propietarios de establecimientos donde se permite el acceso de menores a juegos clasificados para un nivel de edad mayor.
En esta misma línea, los Estados miembros deben imponer normas que aseguren que los minoristas restringen la venta de videojuegos violentos a los adultos. Además, tendrían que poner límite a las prácticas comerciales deshonestas empleadas con menores, como las suscripciones automáticas, la marcación de números telefónicos de alto coste o la colocación de productos furtiva (párrafos 30 y 32).
Autorregulación
El Parlamento Europeo subraya que actualmente no se necesita ninguna legislación a escala de la UE en este ámbito y anima a la industria a que siga desarrollando sistemas de autorregulación (párrafo 34).
Asimismo, recuerda la importancia de que los medios de comunicación despierten la responsabilidad de los padres y limiten la publicidad de los videojuegos para adultos a los horarios televisivos menos frecuentados por los menores (párrafo 35).
Campañas de información
Según los parlamentarios, se necesitan intensificar las campañas de información y concienciación de los consumidores a escala nacional, en particular de los padres, para que sean más conscientes de los sistemas de clasificación existentes. En la actualidad, la UE cuenta con un sistema para la valoración de los juegos llamado PEGI
Ponente: Toine MANDERS.
Procedmiento: iniciativa.
Votación: 12.03.2009.
EN
EFE- 12-03-2009 BRUSELAS
La propuesta responde al creciente uso de los videojuegos en Internet y en dispositivos móviles, lo que dificulta -según la Eurocámara- el control por parte de los padres.
Ese "botón rojo" que defienden los eurodiputados debería permitir bloquear ciertos juegos o controlar el acceso a ellos durante ciertas horas o a determinadas partes de los mismos.
La idea figura en un informe del liberal holandés Toine Manders, que hoy aprobó el pleno del PE con 552 votos a favor, 12 en contra y 6 abstenciones.
En él, los eurodiputados advierten también del problema que plantean los cibercafés, desde los que un 3,2 por ciento de los menores europeos de entre 6 y 17 años accede a Internet sin la supervisión de un adulto, según sus datos.
Por ello, apoyan la aplicación de "sanciones severas" contra los propietarios de establecimientos donde se permita al acceso de los niños a juegos clasificados para un nivel de edad mayor.
En la misma línea, el PE considera que los Estados miembros deben imponer normas que aseguren que los minoristas restringen la venta de videojuegos violentos a menores.
Además, tendrían que poner límite a las prácticas comerciales deshonestas empleadas con los niños a través de Internet o de los móviles, como las suscripciones automáticas o la marcación de números telefónicos de alto coste.
En cualquier caso, la Eurocámara cree que actualmente no es necesaria una legislación comunitaria en el ámbito del control de los videojuegos y anima a la industria a seguir desarrollando sistemas de autorregulación.
El PE aboga por unificar criterios en toda Europa en torno al sistema de etiquetado de videojuegos actualmente en uso, llamado PEGI, y que clasifica mediante un código los juegos por edades y temática (miedo, violencia, sexo, drogas, discriminación o insultos).
Para mejorar su eficacia, los eurodiputados piden intensificar las campañas de información y concienciación de los consumidores a escala nacional, en particular de los padres, para que sean más conscientes del sistema.
Junto a las medidas de control propuestas, el informe de Manders subraya que los videojuegos son una herramienta útil para estimular el aprendizaje, en especial, de aptitudes como el razonamiento estratégico, la creatividad, la cooperación y el pensamiento innovador.
LO
Tras la matanza de Winnenden, la Eurocámara propone limitar el acceso de los adolescentes a los videojuegos violentos
— El Parlamento Europeo se mostró a favor de incorporar a las videoconsolas y computadoras un botón rojo que permita a los padres bloquear contenidos que consideren inapropiados para sus hijos

Juan Oliver | Corresponsal 15/3/2009 BRUSELAS (LA VOZ G)
Nadie sabe a ciencia cierta si Tim Kreschmer se creía el protagonista de un videojuego ultraviolento cuando decidió acribillar a tiros a sus ex compañeros de instituto en Winnenden. Pero parece una macabra broma del destino que solo un día después de la tragedia, el Parlamento Europeo aprobara un informe en el que reclama un mayor control sobre esos entretenimientos virtuales, por los que Tim, según cuentan sus amigos, sentía una afición compulsiva.
La resolución, que la Eurocámara llevaba meses preparando y que se aprobó por abrumadora mayoría, llega demasiado tarde para las quince víctimas mortales del chico. Pero ha sido aplaudida con entusiasmo por quienes llevan años advirtiendo de que las nuevas tecnologías hacen cada vez más difícil controlar el tipo de artículos con los que se divierten chavales como él.
«Si bien la violencia en los videojuegos no lleva automáticamente a un comportamiento violento, algunos expertos opinan que la exposición duradera a escenas de brutalidad pueden tener un impacto negativo en las personas que los practican», dice el texto redactado por el eurodiputado liberal holandés Toine Manders.
El acceso, demasiado fácil
La ponencia recuerda que las condiciones del mercado han cambiado notablemente en pocos años, «pasándose de una situación en que los juegos de vídeo se compraban predominantemente en tiendas y se usaban en un ordenador o una consola, a la situación actual, donde se pueden adquirir y descargar de Internet».
Hasta hace bien poco, los videojuegos se ofrecían al público en cajas etiquetadas con explicaciones sobre su contenido y con recomendaciones y restricciones sobre la edad mínima requerida para usarlos. Pero ese método, que facilitaba cierto control parental, se ha quedado caduco. Las advertencias escritas del fabricante no sirven de nada cuando los menores no adquieren los programas en un gran almacén, sino a través de su ordenador, o incluso de su teléfono móvil, con descargas rápidas y baratas.
Para salvar esa situación, la Eurocámara quiere que las Administraciones pacten con la industria la instalación de un botón rojo en las videoconsolas, los pecés y los móviles, que permita bloquear o limitar el uso de determinados juegos. Pero cabe preguntarse si ese sistema habría servido para evitar la matanza de Winnenden. Porque quizá el problema no es que los adolescentes tengan un acceso fácil a recreaciones virtuales de la violencia, sino que puedan hacerse con las herramientas para convertirlas en situaciones reales. ¿Cómo demonios no existe ya un botón rojo que impida que un chico de diecisiete años como Tim tenga a mano en casa quince pistolas automáticas y más de 4.000 balas?
LA VOZ
PARLAMENTO EUROPEO
Un “botón rojo” para evitar la exposición de los jóvenes a la violencia en los videojuegos
BRUSELAS 12/03/2009 (EURO NEWS)Un botón rojo en ordenadores y videoconsolas que permita a los padres impedir el acceso de sus hijos a los videojuegos que consideren violentos o, en general, inapropiados. Es la propuesta a la que el Parlamento Europeo ha dado luz verde por abrumadora mayoría, al día siguiente de la matanza perpetrada por un joven alemán en su antigua escuela.
Los eurodiputados admiten la dificultad de controlar los videojuegos que se descargan cada vez con más facilidad desde internet. De momento, ese botón rojo en videoconsolas y ordenadores, sería un buen principio.
La Eurocámara reconoce que el contenido violento de un videojuego no conduce necesariamente a un comportamiento violento en la vida real, pero la exposición continuada a ellos sí puede tener este efecto.
Por eso, apoya la aplicación de “sanciones severas” a los cibercafés y salas de juegos que permitan a los niños jugar con videojuegos no adecuados a su edad. En esta línea, aboga por unificar criterios en toda la Unión, en torno al sistema de etiquetado de videojuegos.
EN
La Eurocámara propone el uso de un "botón rojo" para bloquear los videojuegos violentos
BRUSELAS - 12-03-2009 (europarl)Los diputados aprobaron hoy un informe que alerta del creciente uso de videojuegos en Internet y dispositivos móviles, lo que dificulta el control de contenidos a los que acceden los menores. Para resolver esto, el PE sugiere incluir un "botón rojo" en ordenadores y consolas, con el que los padres puedan bloquear los juegos violentos o controlar el acceso a los videojuegos en ciertas horas. El texto también anima a la industria a seguir desarrollando mecanismos de autorregulación de contenidos.
Los ingresos totales en la industria de los videojuegos en 2008 superaron los 7.300 millones de euros. Esta cifra pone de relieve la creciente popularidad de los videojuegos entre diversas categorías de edad. El informe del liberal holandés Toine MANDERS señala que los videojuegos pueden estimular el aprendizaje de aptitudes como el razonamiento estratégico, la creatividad, la cooperación y el pensamiento innovador, pero alerta de la falta de control que supone el que se puedan descargar a través de Internet y dispositivos móviles (párrafos 1, 8 y 9).
Estas tendencias recientes dificultan el control parental, puesto que los videojuegos ya no suelen distribuirse en un paquete con una etiqueta clara, lo cual acentúa la importancia de asegurar una protección adecuada de los menores, impidiendo que éstos puedan acceder a contenidos nocivos. Para lograr este objetivo, los diputados proponen medidas como la utilización de un «botón rojo» que se pudiera incluir en consolas u ordenadores y pudiese bloquear ciertos juegos o controlar el acceso a un juego durante ciertas horas o a determinadas partes de un juego (párrafos 11 y 17).
Igualmente, la Eurocámara insta al sector de distribución de juegos a que incluya sistemáticamente modelos de acceso para los juegos en línea, con el fin de garantizar que los menores no están expuestos a contenidos dañinos (párrafos 18 y 25).
El pleno ha aprobado el informe con 552 votos a favor, 12 en contra y 6 abstenciones.
Cibercafés
El texto advierte de que un 3,2% de los menores europeos de entre 6 y 17 años acceden a Internet en los cibercafés sin la supervisión de un adulto y apoya la aplicación de sanciones severas contra los propietarios de establecimientos donde se permite el acceso de menores a juegos clasificados para un nivel de edad mayor.
En esta misma línea, los Estados miembros deben imponer normas que aseguren que los minoristas restringen la venta de videojuegos violentos a los adultos. Además, tendrían que poner límite a las prácticas comerciales deshonestas empleadas con menores, como las suscripciones automáticas, la marcación de números telefónicos de alto coste o la colocación de productos furtiva (párrafos 30 y 32).
Autorregulación
El Parlamento Europeo subraya que actualmente no se necesita ninguna legislación a escala de la UE en este ámbito y anima a la industria a que siga desarrollando sistemas de autorregulación (párrafo 34).
Asimismo, recuerda la importancia de que los medios de comunicación despierten la responsabilidad de los padres y limiten la publicidad de los videojuegos para adultos a los horarios televisivos menos frecuentados por los menores (párrafo 35).
Campañas de información
Según los parlamentarios, se necesitan intensificar las campañas de información y concienciación de los consumidores a escala nacional, en particular de los padres, para que sean más conscientes de los sistemas de clasificación existentes. En la actualidad, la UE cuenta con un sistema para la valoración de los juegos llamado PEGI
Ponente: Toine MANDERS.
Procedmiento: iniciativa.
Votación: 12.03.2009.
EN
El PE apuesta por un ´botón rojo´ que permita a los padres bloquear los videojuegos
El Parlamento Europeo (PE) se mostró hoy a favor de incorporar a videoconsolas y ordenadores un "botón rojo" que permita a los padres bloquear contenidos que consideren inapropiados para sus hijos.EFE- 12-03-2009 BRUSELAS
La propuesta responde al creciente uso de los videojuegos en Internet y en dispositivos móviles, lo que dificulta -según la Eurocámara- el control por parte de los padres.
Ese "botón rojo" que defienden los eurodiputados debería permitir bloquear ciertos juegos o controlar el acceso a ellos durante ciertas horas o a determinadas partes de los mismos.
La idea figura en un informe del liberal holandés Toine Manders, que hoy aprobó el pleno del PE con 552 votos a favor, 12 en contra y 6 abstenciones.
En él, los eurodiputados advierten también del problema que plantean los cibercafés, desde los que un 3,2 por ciento de los menores europeos de entre 6 y 17 años accede a Internet sin la supervisión de un adulto, según sus datos.
Por ello, apoyan la aplicación de "sanciones severas" contra los propietarios de establecimientos donde se permita al acceso de los niños a juegos clasificados para un nivel de edad mayor.
En la misma línea, el PE considera que los Estados miembros deben imponer normas que aseguren que los minoristas restringen la venta de videojuegos violentos a menores.
Además, tendrían que poner límite a las prácticas comerciales deshonestas empleadas con los niños a través de Internet o de los móviles, como las suscripciones automáticas o la marcación de números telefónicos de alto coste.
En cualquier caso, la Eurocámara cree que actualmente no es necesaria una legislación comunitaria en el ámbito del control de los videojuegos y anima a la industria a seguir desarrollando sistemas de autorregulación.
El PE aboga por unificar criterios en toda Europa en torno al sistema de etiquetado de videojuegos actualmente en uso, llamado PEGI, y que clasifica mediante un código los juegos por edades y temática (miedo, violencia, sexo, drogas, discriminación o insultos).
Para mejorar su eficacia, los eurodiputados piden intensificar las campañas de información y concienciación de los consumidores a escala nacional, en particular de los padres, para que sean más conscientes del sistema.
Junto a las medidas de control propuestas, el informe de Manders subraya que los videojuegos son una herramienta útil para estimular el aprendizaje, en especial, de aptitudes como el razonamiento estratégico, la creatividad, la cooperación y el pensamiento innovador.
LO







