Controlar el uso que los hijos hacen de la tecnología
La venta de programas para controlar lo que los hijos ven en internet o el móvil se dispara mientras los psicólogos gallegos sólo ven en estos sistemas un "fracaso" de la labor educativa de los padres
· Velar por la seguridad de los menores. Este es el argumento de los padres que recurren a programas informáticos para ver qué webs consultan sus hijos, a quién mandan mensajes de móvil o incluso qué recorrido hacen con el coche cuando salen de fiesta.
· Cada vez más familias se apuntan a esta forma de control aunque los psicólogos gallegos señalan que son ineficaces y que sólo demuestran que la labor educativa de los progenitores ha fracasado. Los expertos critican el aumento de estos espías a domicilio en los últimos años y apuestan por el diálogo y la confianza para que los jóvenes realicen un correcto uso de las nuevas tecnologías
ANA RAMIL | 22 MAR 2009 A CORUÑA (LA OPINION)
Controlar con quién habla en el Messenger, el contenido de sus SMS, dónde se encuentra en cada momento o incluso cuántos frenazos dio al coche la última vez que salió a la discoteca, sin necesidad de moverse del sofá. Las nuevas tecnologías permiten que los padres vigilen cada movimiento de sus hijos con un simple click de ratón. Programas que detallan las páginas web que visitan los pequeños, GPS instalados en móviles y coches o relojes con localizadores han multiplicado sus ventas en Galicia en los últimos años. Las familias argumentan que este espionaje obedece al intento de velar por la seguridad de sus hijos, las fuerzas de seguridad les apoyan pero los psicólogos y pedagogos gallegos aseguran que se equivocan y que ésta no es la forma correcta de educar a los jóvenes en el buen uso de la tecnología.
La preocupación de los españoles por las consecuencias de que sus hijos naveguen por la Red es una realidad. El Eurobarómetro del pasado mes de diciembre revela que son los europeos que más peligros observan en internet (ocho de cada diez se muestran preocupados por la temática sexual o violenta de este medio) y quienes más límites ponen a su uso. Uno de cada tres reconoce que revisa el email de sus hijos y más de la mitad recurre a programas de filtrado o monitorización en el ordenador familiar. Unos sistemas recomendados por la propia Guardia Civil. La Unidad de Delitos Telemáticos recuerda en su web a los progenitores que "existen programas que filtran el acceso a determinados contenidos. Si considera que su hijo no está preparado para entenderlos, utilícelos". Para los psicólogos, sin embargo, sólo muestran un fracaso en la labor educativa de las familias. "Recurrir a estos sistemas me parece una medida extrema y un tanto difícil de justificar porque no aporta ninguna solución al problema", señala el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidade da Coruña, Antonio Valle, quien añade: "Es evidente que hay que poner límites a internet pero deben marcarlos los padres ejerciendo como educadores y no como vigilantes de sus hijos".
A la hora de desplegar el Gran Hermano paterno, el software que filtra los contenidos para adultos es el producto estrella y la oferta se ha disparado en los últimos años. Kanguro es uno de estos programas que permite a las familias limitar las horas y días de la semana en los que se puede usar el ordenador. Los tiempos que el joven navega quedarán registrados así como las páginas visitadas o los programas descargados. Además, ofrece la posibilidad de bloquear el acceso a determinadas webs fijadas por la familia o de que las ventanas de publicidad desaparezcan cuando el pequeño está con el ordenador. Las propias compañías telefónicas o los programas antivirus ofrecen también esta posibilidad. Fuentes de Vodafone señalan que más de 425.000 usuarios disponen de control de acceso España, un sistema que obliga a introducir una contraseña para entrar en páginas para adultos.
Lo último en este ámbito llega de la mano del popular Messenger. El sistema de comunicación de miles de adolescentes en todo el mundo ya no tiene secretos para los padres. A través del programaVirtual Parent, las familias pueden enterarse en todo momento de las conversaciones íntegras que mantienen sus hijos y en el caso de que alguno de los mensajes sea sospechoso, la compañía enviará la información correspondiente sobre el remitente.
Después del ordenador, el teléfono móvil es el aparato que más quebraderos de cabeza da a los padres. Pincharlo para conocer por control remoto las conversaciones y mensajes que envían los pequeños ya no es cosa de detectives. El sistema Flexispy -que se vende por internet a unos 250 dólares- es simple: se instala en el aparato y los padres reciben la información a través de una página web. Pero el móvil también se ha convertido en una de las vías más sencillas para saber dónde se encuentra una persona. Ayron es un localizador que instalado en la tarjeta Sim del teléfono envía las coordenadas del usuario cada pocos segundos. En España cuenta con mil clientes, su coste es de 400 euros más una cuota mensual que no supera los diez.
La misma dinámica sigue el NCard de Navento, un microchip que localiza en tiempo real al que lo lleva, funciona con los mapas de Google Earth y su precio ronda los 150 euros. A nivel estatal, Movistar es la única compañía telefónica que cuenta con un servicio de este tipo. Bautizado como Localízame y con 225.000 usuarios, los padres sólo tienen que enviar un SMS para saber el punto exacto en el que se encuentra su hijo. Eso sí, siempre que el móvil esté encendido.
Pero la preocupación paterna no termina cuando los niños cumplen la mayoría de edad. A los 18 llega otro problema: el coche. Por ello, ya existen sistemas -como el Ubisafe- que camuflados en el vehículo transmiten al móvil de la familia a qué velocidad va el joven, los frenazos imprevistos, el recorrido y su posición geográfica exacta. Las empresas de automoción también se han puesto manos a la obra. Ford planea sacar en 2010 una nueva línea del Focus que contará con una llave -programada por los padres- que impide que se superen los 100 kilómetros por hora o encender la radio hasta que todos los pasajeros se hayan puesto el cinturón de seguridad.Todo un universo de espionaje para tranquilizar a los padres.
Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional llevan meses impartiendo charlas sobre el uso correcto de internet en institutos de A Coruña y su comarca. El objetivo es alertar tanto a grandes como a pequeños de los peligros que se esconden en la Red y promover buenos hábitos a la hora de navegar. Los agentes recomiendan a los jóvenes que nunca den su nombre, dirección, hora a la que lo van a buscar al colegio o envíen fotografías suyas a través de internet. Además, les recuerdan el peligro de quedar con algún desconocido o descargarse programas que aparentemente son gratuitos. A los padres se les aconseja que estén presentes cuando el niño navega, que limiten las horas de ordenador y que denuncien cualquier problema de tipo sexual que haya tenido el pequeño en la Red.
Conocer las conversaciones del Messenger
El sistema Live Messenger dispone ahora de un programa —Virtual Parent— dirigido a los padres que quieran conocer las conversaciones de sus hijos a través de este chat. El sistema envía información sobre el remitente cuando los padres detectan algún mensaje sospechoso.
Seguir el recorrido del coche desde el móvil
Para las familias que quieren ver el recorrido que sus hijos realizan en coche, la velocidad a la que conducen o cuántas veces dan frenazos bruscos ha nacido Ubisafe. Se instala un pequeño GPS en el vehículo y los padres reciben la información en el móvil.
‘Espiar’ los SMS y las llamadas del teléfono
El sistema Flexispy se instala en cualquier móvil y reproduce a través de control remoto las conversaciones y mensajes que ha enviado el usuario espiado. Los padres reciben la información a través de una página web. Se vende por internet a un precio de 250 dólares.
Móviles para niños, supervisados por adultos
Movistar fue la primera compañía en lanzar un teléfono exclusivo para niños: el MO1. Los padres pueden limitar las llamadas entrantes a sólo los números de la agenda o controlar el número de mensajes. Vodafone también cuenta con un móvil infantil, inspirado en High School Musical.
El coche que papá controla desde casa
Ford lanzará en 2010 un nuevo modelo de Focus que dispondrá de una llave para ser programada por los padres. Una vez el joven entra en el coche se limitará la velocidad a 100 kilómetros por hora e impide encender la radio hasta que los pasajeros no se pongan los cinturones.
ENTREVISTA Catedrático de Psicología de A Coruña
Antonio Valle Arias : ´Estos sistemas son ineficaces para la educación del niño´
"Los padres deben ejercer un control basado en el diálogo y la confianza"
— Apuesta por que los padres impongan límites al uso de internet a través de un pacto con los hijos antes que recurrir a sistemas para 'espiar' a los pequeños. El catedrático coruñés de Psicología Evolutiva Antonio Valle cree en el diálogo más que en el control 'on line'
— Rechaza rotundamente cualquier sistema de vigilancia paterna en internet o el teléfono móvil y aboga por el diálogo entre padres e hijos para el buen uso de las nuevas tecnologías. El catedrático de Psicología Evolutiva y Educación de la facultad de Ciencias de la Educación de la Universidade da Coruña Antonio Valle lo tiene claro: "Hay que ejercer un control pero fundamentado en la conversación y la confianza".
-¿Qué le parece que cada vez más padres recurran a programas para controlar lo que sus hijos ven en internet o en el teléfono móvil?
-Considero que estos procedimientos de control son totalmente contraproducentes e ineficaces desde el punto de vista educativo. Los padres no tienen que hacer tareas de vigilancia sino promover el uso razonable del conjunto de tecnologías que los niños tienen a su disposición. Las familias deben ejercer un control pero basado en el diálogo y la confianza mútua.
-¿Recurrir a estos sistemas significa que ha fracasado la labor educativa de la familia?
-Indudablemente. Es una medida ineficaz que no tiene ninguna consecuencia positiva ni para los padres ni para los hijos porque no da soluciones. Aunque haya algo que no nos guste de lo que hacen nuestros hijos y lo descubramos, ¿qué hacemos?, ¿les prohibimos el acceso a internet? Es difícil ponerle puertas al campo y la Red es, sin duda, un campo imposible de acotar y limitar.
-No todo en la Red será negativo...
-Claro que no. Nadie puede negar el impacto positivo que internet está teniendo en la vida de las personas. Es un instrumento con un enorme poder pero como ocurre con otras cosas que están en manos de las personas, su valor y utilidad depende en gran medida de la cabeza que las dirige. Pero como la labor de la padres es educar a los hijos, deben promover un uso razonable de estos instrumentos. Del mismo modo que no parece razonable que los niños estén horas y horas delante de la televisión sin la supervisión de un adulto, tampoco es conveniente que estén enganchados a internet o el móvil sin que exista ninguna norma sobre su uso.
-¿Cuáles son las claves para que los pequeños realicen un uso adecuado de las nuevas tecnologías?
-Para que nuestros hijos desarrollen las conductas adecuadas hay que desarrollar una relación entre padre y niños basada en la confianza, el diálogo y la comunicación. Está demostrado que los pequeños que perciben más afectos de ambos progenitores y se comunican mejor con ellos, muestran un mejor desarrollo psicosocial, un mayor bienestar emocional y un mejor ajuste conductual.
-Entonces, ¿apuesta por dar libertad, limitar el uso de internet, ofrecer cierta autonomía a los niños...?
-Los padres tienen que poner límites pero es aconsejable que no se vean como una imposición sino como fruto del diálogo y el acuerdo entre los progenitores y los hijos. Hay que permitir cierto grado de decisión a los niños pero que no confundan autonomía con permisividad. La elección de los pequeños debe estar limitada por unas normas claras y bien definidas. Los padres tienen que estar atentos al cumplimiento que los hijos hacen de estos límites y a medida que los niños demuestran que cumplen con las condiciones pactadas, incrementar sus oportunidades de elección.
-Habla siempre del diálogo, ¿falla la comunicación en las familias de hoy en día?
-Actualmente como en otras épocas hay que apostar por reconocer y alentar las iniciativas de los hijos, aceptar sus equivocaciones y comunicarse con ellos. Hay que hablar con los pequeños, comunicar los proyectos y alegrías pero también las dificultades y tristezas, escuchar sus preocupaciones y reconocer sus logros porque ésta es la única manera de que la familia se convierta en una pequeña comunidad de cómplices.
LOC
La venta de programas para controlar lo que los hijos ven en internet o el móvil se dispara mientras los psicólogos gallegos sólo ven en estos sistemas un "fracaso" de la labor educativa de los padres
· Velar por la seguridad de los menores. Este es el argumento de los padres que recurren a programas informáticos para ver qué webs consultan sus hijos, a quién mandan mensajes de móvil o incluso qué recorrido hacen con el coche cuando salen de fiesta. · Cada vez más familias se apuntan a esta forma de control aunque los psicólogos gallegos señalan que son ineficaces y que sólo demuestran que la labor educativa de los progenitores ha fracasado. Los expertos critican el aumento de estos espías a domicilio en los últimos años y apuestan por el diálogo y la confianza para que los jóvenes realicen un correcto uso de las nuevas tecnologías
ANA RAMIL | 22 MAR 2009 A CORUÑA (LA OPINION)
Controlar con quién habla en el Messenger, el contenido de sus SMS, dónde se encuentra en cada momento o incluso cuántos frenazos dio al coche la última vez que salió a la discoteca, sin necesidad de moverse del sofá. Las nuevas tecnologías permiten que los padres vigilen cada movimiento de sus hijos con un simple click de ratón. Programas que detallan las páginas web que visitan los pequeños, GPS instalados en móviles y coches o relojes con localizadores han multiplicado sus ventas en Galicia en los últimos años. Las familias argumentan que este espionaje obedece al intento de velar por la seguridad de sus hijos, las fuerzas de seguridad les apoyan pero los psicólogos y pedagogos gallegos aseguran que se equivocan y que ésta no es la forma correcta de educar a los jóvenes en el buen uso de la tecnología.
La preocupación de los españoles por las consecuencias de que sus hijos naveguen por la Red es una realidad. El Eurobarómetro del pasado mes de diciembre revela que son los europeos que más peligros observan en internet (ocho de cada diez se muestran preocupados por la temática sexual o violenta de este medio) y quienes más límites ponen a su uso. Uno de cada tres reconoce que revisa el email de sus hijos y más de la mitad recurre a programas de filtrado o monitorización en el ordenador familiar. Unos sistemas recomendados por la propia Guardia Civil. La Unidad de Delitos Telemáticos recuerda en su web a los progenitores que "existen programas que filtran el acceso a determinados contenidos. Si considera que su hijo no está preparado para entenderlos, utilícelos". Para los psicólogos, sin embargo, sólo muestran un fracaso en la labor educativa de las familias. "Recurrir a estos sistemas me parece una medida extrema y un tanto difícil de justificar porque no aporta ninguna solución al problema", señala el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidade da Coruña, Antonio Valle, quien añade: "Es evidente que hay que poner límites a internet pero deben marcarlos los padres ejerciendo como educadores y no como vigilantes de sus hijos".
A la hora de desplegar el Gran Hermano paterno, el software que filtra los contenidos para adultos es el producto estrella y la oferta se ha disparado en los últimos años. Kanguro es uno de estos programas que permite a las familias limitar las horas y días de la semana en los que se puede usar el ordenador. Los tiempos que el joven navega quedarán registrados así como las páginas visitadas o los programas descargados. Además, ofrece la posibilidad de bloquear el acceso a determinadas webs fijadas por la familia o de que las ventanas de publicidad desaparezcan cuando el pequeño está con el ordenador. Las propias compañías telefónicas o los programas antivirus ofrecen también esta posibilidad. Fuentes de Vodafone señalan que más de 425.000 usuarios disponen de control de acceso España, un sistema que obliga a introducir una contraseña para entrar en páginas para adultos.
Lo último en este ámbito llega de la mano del popular Messenger. El sistema de comunicación de miles de adolescentes en todo el mundo ya no tiene secretos para los padres. A través del programaVirtual Parent, las familias pueden enterarse en todo momento de las conversaciones íntegras que mantienen sus hijos y en el caso de que alguno de los mensajes sea sospechoso, la compañía enviará la información correspondiente sobre el remitente.
Después del ordenador, el teléfono móvil es el aparato que más quebraderos de cabeza da a los padres. Pincharlo para conocer por control remoto las conversaciones y mensajes que envían los pequeños ya no es cosa de detectives. El sistema Flexispy -que se vende por internet a unos 250 dólares- es simple: se instala en el aparato y los padres reciben la información a través de una página web. Pero el móvil también se ha convertido en una de las vías más sencillas para saber dónde se encuentra una persona. Ayron es un localizador que instalado en la tarjeta Sim del teléfono envía las coordenadas del usuario cada pocos segundos. En España cuenta con mil clientes, su coste es de 400 euros más una cuota mensual que no supera los diez.
La misma dinámica sigue el NCard de Navento, un microchip que localiza en tiempo real al que lo lleva, funciona con los mapas de Google Earth y su precio ronda los 150 euros. A nivel estatal, Movistar es la única compañía telefónica que cuenta con un servicio de este tipo. Bautizado como Localízame y con 225.000 usuarios, los padres sólo tienen que enviar un SMS para saber el punto exacto en el que se encuentra su hijo. Eso sí, siempre que el móvil esté encendido.
Pero la preocupación paterna no termina cuando los niños cumplen la mayoría de edad. A los 18 llega otro problema: el coche. Por ello, ya existen sistemas -como el Ubisafe- que camuflados en el vehículo transmiten al móvil de la familia a qué velocidad va el joven, los frenazos imprevistos, el recorrido y su posición geográfica exacta. Las empresas de automoción también se han puesto manos a la obra. Ford planea sacar en 2010 una nueva línea del Focus que contará con una llave -programada por los padres- que impide que se superen los 100 kilómetros por hora o encender la radio hasta que todos los pasajeros se hayan puesto el cinturón de seguridad.Todo un universo de espionaje para tranquilizar a los padres.
Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional llevan meses impartiendo charlas sobre el uso correcto de internet en institutos de A Coruña y su comarca. El objetivo es alertar tanto a grandes como a pequeños de los peligros que se esconden en la Red y promover buenos hábitos a la hora de navegar. Los agentes recomiendan a los jóvenes que nunca den su nombre, dirección, hora a la que lo van a buscar al colegio o envíen fotografías suyas a través de internet. Además, les recuerdan el peligro de quedar con algún desconocido o descargarse programas que aparentemente son gratuitos. A los padres se les aconseja que estén presentes cuando el niño navega, que limiten las horas de ordenador y que denuncien cualquier problema de tipo sexual que haya tenido el pequeño en la Red.
Las ´ayudas´ para los padres
El reloj Num 8 dispone de un sistema de satélite integrado que permite que los padres conozcan la posición exacta de su hijo con sólo consultar una web. Está pensado para controlar a los más pequeños y el sistema envía un SMS al padre cuando el niño se lo quita. Su precio es de 148 euros.Conocer las conversaciones del Messenger
El sistema Live Messenger dispone ahora de un programa —Virtual Parent— dirigido a los padres que quieran conocer las conversaciones de sus hijos a través de este chat. El sistema envía información sobre el remitente cuando los padres detectan algún mensaje sospechoso.
Seguir el recorrido del coche desde el móvil
Para las familias que quieren ver el recorrido que sus hijos realizan en coche, la velocidad a la que conducen o cuántas veces dan frenazos bruscos ha nacido Ubisafe. Se instala un pequeño GPS en el vehículo y los padres reciben la información en el móvil.
‘Espiar’ los SMS y las llamadas del teléfono
El sistema Flexispy se instala en cualquier móvil y reproduce a través de control remoto las conversaciones y mensajes que ha enviado el usuario espiado. Los padres reciben la información a través de una página web. Se vende por internet a un precio de 250 dólares.
Móviles para niños, supervisados por adultos
Movistar fue la primera compañía en lanzar un teléfono exclusivo para niños: el MO1. Los padres pueden limitar las llamadas entrantes a sólo los números de la agenda o controlar el número de mensajes. Vodafone también cuenta con un móvil infantil, inspirado en High School Musical.
El coche que papá controla desde casa
Ford lanzará en 2010 un nuevo modelo de Focus que dispondrá de una llave para ser programada por los padres. Una vez el joven entra en el coche se limitará la velocidad a 100 kilómetros por hora e impide encender la radio hasta que los pasajeros no se pongan los cinturones.
ENTREVISTA Catedrático de Psicología de A Coruña
Antonio Valle Arias : ´Estos sistemas son ineficaces para la educación del niño´
"Los padres deben ejercer un control basado en el diálogo y la confianza"
— Apuesta por que los padres impongan límites al uso de internet a través de un pacto con los hijos antes que recurrir a sistemas para 'espiar' a los pequeños. El catedrático coruñés de Psicología Evolutiva Antonio Valle cree en el diálogo más que en el control 'on line'
— Rechaza rotundamente cualquier sistema de vigilancia paterna en internet o el teléfono móvil y aboga por el diálogo entre padres e hijos para el buen uso de las nuevas tecnologías. El catedrático de Psicología Evolutiva y Educación de la facultad de Ciencias de la Educación de la Universidade da Coruña Antonio Valle lo tiene claro: "Hay que ejercer un control pero fundamentado en la conversación y la confianza".
-¿Qué le parece que cada vez más padres recurran a programas para controlar lo que sus hijos ven en internet o en el teléfono móvil?
-Considero que estos procedimientos de control son totalmente contraproducentes e ineficaces desde el punto de vista educativo. Los padres no tienen que hacer tareas de vigilancia sino promover el uso razonable del conjunto de tecnologías que los niños tienen a su disposición. Las familias deben ejercer un control pero basado en el diálogo y la confianza mútua.
-¿Recurrir a estos sistemas significa que ha fracasado la labor educativa de la familia?
-Indudablemente. Es una medida ineficaz que no tiene ninguna consecuencia positiva ni para los padres ni para los hijos porque no da soluciones. Aunque haya algo que no nos guste de lo que hacen nuestros hijos y lo descubramos, ¿qué hacemos?, ¿les prohibimos el acceso a internet? Es difícil ponerle puertas al campo y la Red es, sin duda, un campo imposible de acotar y limitar.
-No todo en la Red será negativo...
-Claro que no. Nadie puede negar el impacto positivo que internet está teniendo en la vida de las personas. Es un instrumento con un enorme poder pero como ocurre con otras cosas que están en manos de las personas, su valor y utilidad depende en gran medida de la cabeza que las dirige. Pero como la labor de la padres es educar a los hijos, deben promover un uso razonable de estos instrumentos. Del mismo modo que no parece razonable que los niños estén horas y horas delante de la televisión sin la supervisión de un adulto, tampoco es conveniente que estén enganchados a internet o el móvil sin que exista ninguna norma sobre su uso.
-¿Cuáles son las claves para que los pequeños realicen un uso adecuado de las nuevas tecnologías?
-Para que nuestros hijos desarrollen las conductas adecuadas hay que desarrollar una relación entre padre y niños basada en la confianza, el diálogo y la comunicación. Está demostrado que los pequeños que perciben más afectos de ambos progenitores y se comunican mejor con ellos, muestran un mejor desarrollo psicosocial, un mayor bienestar emocional y un mejor ajuste conductual.
-Entonces, ¿apuesta por dar libertad, limitar el uso de internet, ofrecer cierta autonomía a los niños...?
-Los padres tienen que poner límites pero es aconsejable que no se vean como una imposición sino como fruto del diálogo y el acuerdo entre los progenitores y los hijos. Hay que permitir cierto grado de decisión a los niños pero que no confundan autonomía con permisividad. La elección de los pequeños debe estar limitada por unas normas claras y bien definidas. Los padres tienen que estar atentos al cumplimiento que los hijos hacen de estos límites y a medida que los niños demuestran que cumplen con las condiciones pactadas, incrementar sus oportunidades de elección.
-Habla siempre del diálogo, ¿falla la comunicación en las familias de hoy en día?
-Actualmente como en otras épocas hay que apostar por reconocer y alentar las iniciativas de los hijos, aceptar sus equivocaciones y comunicarse con ellos. Hay que hablar con los pequeños, comunicar los proyectos y alegrías pero también las dificultades y tristezas, escuchar sus preocupaciones y reconocer sus logros porque ésta es la única manera de que la familia se convierta en una pequeña comunidad de cómplices.
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