15-17 Abril, MADRID · XI Jornadas Menores, Drogas y Sociedad de Proyecto Hombre >PDF 349 Kb
Tabaco, cannabis, cocaína y alcohol, presentes en el 73,1% de los adolescentes atendidos por Proyecto Hombre en 2008
Estudian, viven con sus padres, fuman cannabis y consumen cocaína para divertirse
— Más de la mitad de los atendidos inició el consumo de cannabis a los 12 años
EFE 15.04.09 | MADRID (TeleCinco)
Más del 50 por ciento de los adolescentes y jóvenes que consumen drogas estudian y proceden de familias totalmente "normalizadas", principalmente de clase media, tienen una media de edad de unos 17 años y son mayoritariamente varones.
Este es el perfil psicosocial de los adolescentes tratados en Proyecto Hombre, según se desprende de un estudio presentado hoy, realizado sobre una muestra de 1.467 familias y 1.079 chicos y chicas de entre 15 y 22 años que iniciaron el tratamiento el pasado año.
José Luis Sancho, miembro de Proyecto Hombre, ha explicado que estos jóvenes no son adictos, pero sí tienen "un consumo abusivo de sustancias", que "está convirtiendo su vida en algo cada vez más problemático" y "no les permite madurar adecuadamente".
La edad media de los chavales es de 17,34 años y el 63,5 por ciento son menores de edad, mientras que un 78,39 por ciento son hombres y un 21,7 por ciento mujeres, lo que, según Sancho, se justifica en que "los chavales son más impulsivos" y en ellos se manifiestan más determinadas conductas de riesgo.
Un 53,8 por ciento de los atendidos estudia, un 19,1 por ciento trabaja, un 2,5 por ciento estudia y trabaja a la vez, y un 23,9 por ciento no tiene ocupación.
En un 52,9 por ciento de los casos viven con ambos progenitores, el 26,2% con su madre (sola o con su pareja actual) y sólo un 4,9% reside con su padre (solo o con su pareja).
La demanda de asistencia es principalmente por consumo de cannabis (69,6 por ciento de media) y en menor medida por cocaína (18,3%), alcohol (4,5%), disolventes (3,21%) y heroína (2,24%), aunque el 73,12 por cieno de los tratados es esencialmente policonsumidor.
El consumo de los adolescentes es "esencialmente recreacional", asociado al ocio y al encuentro con los amigos, según Sancho, quien ha señalado que en la mayor parte de los casos consumen cannabis de lunes a jueves y los fines de semana también alcohol y otras sustancias.
No obstante, el tipo de sustancia cambia dependiendo de la edad y, así, en los menores de 18 años el cannabis es el principal consumo en un 82% por ciento de los casos y la cocaína aparece en un porcentaje muy bajo.
En cuanto a los mayores de 18 años, la demanda de cannabis decrece hasta el 45 por ciento y la cocaína aumenta a un 30 por ciento.
En la mayoría de los casos el consumo de drogas va acompañado de fracaso escolar y otros tipos de conducta en casa como agresividad y falta de comunicación con los padres, lo que da la voz de alarma a los padres para solicitar ayuda, según ha explicado Sancho.
Ha asegurado que no se puede concluir que esté disminuyendo la edad de consumo, pero sí que está aumentando la demanda de ayuda por parte de las familias.
Durante el tratamiento se enseña a los padres a controlar los horarios y los gastos del menor, a poner normas, a recuperar la autoridad y a dialogar con sus hijos.
TeleCinco
El 73,1% de los adolescentes, de entre 15 y 22 años, atendidos el año pasado por la Asociación Proyecto Hombre en los 21 centros de esta entidad que trabajan en la prevención de drogas eran policonsumidores de tabaco, cannabis, cocaína y alcohol.
Así lo aseguraron hoy en una rueda de prensa en Madrid Jesús Hernández y José Luis Sancho, presidente y coordinador de la Comisión de Adolescentes de Proyecto Hombre, respectivamente.
Ambos presentaron un estudio realizado por Proyecto Hombre entre 1.467 familias y 1.079 adolescentes y jóvenes que iniciaron el año pasado su tratamiento por consumo de drogas, fracaso escolar, problemas familiares o trastornos de conducta.
Según este trabajo, la edad media de los usuarios de los centros de la Asociación Proyecto Hombre es de 17,34 años, el 78,3% son hombres y el 21,7%, mujeres.
Sancho explicó que el cannabis es la droga más consumida, ya que el 69,6% de las personas atendidas en los centros de Proyecto Hombre solicitan ayuda por este motivo, mientras que la cocaína está presente en un 18,3% de los casos y el alcohol en un 4,5%.
Además, el cannabis destaca como la principal sustancia consumida entre los menores de edad (82%), pero esta demanda decrece en los mayores de 18 años (45%) mientras se incrementa la de cocaína (30%).
El estudio refleja que el 52,9% de los jóvenes que solicitan ayuda a Proyecto Hombre viven en una familia normalizada con dos padres y que el 53,8% cursa estudios.
Sancho indicó que en los últimos años ha aumentado la petición de ayuda de padres preocupados por el comportamiento de sus hijos y señaló que el 69% de los adolescentes y jóvenes reciben el alta preventivo-terapéutica y un 31% consiguen finalizar el tratamiento.
No obstante, precisó que los usuarios de los centros de la Asociación Proyecto Hombre "no son adictos a las drogas, pero consumen sustancias que les ponen en situación de riesgo".
ECOd- SERVIMEDIA MGR/caa
Ana I. Gracia - 15/04/2009 MADRID (EL CONFIDENCIAL)
Son los padres los que acuden a buscar ayuda a Proyecto Hombre porque sospechan que sus hijos pueden estar coqueteando con las drogas. La alarma la activan ciertas conductas de los menores: sufren fracaso escolar, no respetan las normas, rechazan la protección de los adultos y pierden la comunicación en casa. Según el último estudio publicado por Proyecto Hombre, en el 82% de los casos detectados, los jóvenes consumen cannabis. Una vez iniciados los exámenes de conducta, se conoce que, en el 73,1% de los casos, el adolescente es policonsumidor: “Tabaco y cannabis a diario, y cocaína y alcohol para divertirse los fines de semana”.
El 63,5% de los atendidos son menores de edad que empiezan a jugar con drogas a los 12,5 años. No son adictos, pero abusan del consumo de sustancias que les provoca conductas de riesgo que pueden representar una grave amenaza para su desarrollo. “Son consumidores recreacionales que no se dan cuenta de que consumir sustancias es un riesgo al que están expuestos”, asegura José Luis Sancho, coordinador de la Comisión de Adolescentes de Proyecto Hombre. En un 53% de los casos, el joven o adolescente solo estudia, mientras que casi un 20% ya trabaja.
Los adolescentes relacionan el consumo de sustancias, incluyendo el alcohol, con un estilo de vida caracterizado por la sobrevaloración del tiempo libre y la diversión donde destaca la capacidad de pasarlo bien con el mínimo esfuerzo. El cannabis destaca como la principal sustancia consumida entre los menores de edad (82%), pero esta demanda decrece en los mayores de 18 años (45%) a favor de la cocaína (30%).
Según el estudio, más del 50% de los adolescentes y jóvenes tratados proceden de familias “normales”, que no están desestructuradas y su estatus económico es bueno. En un 52,9% de los casos viven con ambos progenitores. La prevención, según se entiende en Proyecto Hombre, “debe tener como objetivo la reducción de los factores de riesgo y la potenciación de los factores de protección, ya que éstos, en definitiva, son los que reducen la posibilidad de usar drogas. El papel de la familia como factor de protección es clave en cualquier intervención preventiva-educativa”, dice Sancho.
Los problemas de las dependencias nunca aparecen aislados. Normalmente, se correlacionan con otros conflictos o ayudan a agravar otros problemas, que afectan tanto al individuo como a la familia, la escuela y al ámbito social donde se desenvuelven. “Nuestro trabajo consiste en que los padres recuperen su autoridad y en que los jóvenes se den cuenta de que el consumo drogas les está generando una serie de problemas en su contexto cercano que está cambiando su vida y no les deja madurar adecuadamente”, subraya Sancho.
Los padres tienen que fijar los límites
El papel de la familia como factor de protección es fundamental: “Los padres tienen que aprender a poner límites y normas claras en la familia, y hacerlas cumplir; cuidar la comunicación y fomentar la responsabilidad y autonomía, así como mantener actitudes contrarias al consumo de drogas” para consolidar los factores de protección y disminuir los factores de riesgo.
Cuando los adolescentes entre 13 y 24 años llegan a Proyecto Hombre, espetan que los mayores son los que no saben divertirse. Aseguran que lo tienen todo bajo control y no son conscientes del riesgo que conlleva. “Nuestro trabajo consiste en volver a encauzar sus vidas y hacerles descubrir quiénes quieren ser. Los adolescentes no pueden ser un problema, deben ser una fuente de riqueza para sus padres”. Sancho indicó que en los últimos años ha aumentado la petición de ayuda de los padres preocupados por el comportamiento de sus hijos y señaló que el 69% de los jóvenes reciben el alta preventivo-terapéutica y un 31% consiguen finalizar el tratamiento. Jesús Hernández, presidente nacional de Proyecto Hombre, se ciñó a que es fundamental un tratamiento escolar y familiar para obtener resultados y hacer reflexionar a los jóvenes de los peligros que conlleva jugar a ser grandes consumiendo drogas.
EL CONFIDENCIAL
El perfil de los jóvenes adictos a las drogas ha cambiado. Ya no se trata de chicos con problemas. Ahora son de clase media y viven en casa de sus padres. Lo afirman desde "proyecto hombre". Además se inician en el consumo de cannabis desde los 12 años
Más de la mitad de los jóvenes atendidos por consumo de drogas en la red de centros de la Asociación Proyecto Hombre son menores de edad (63%), están estudiando (53,8%) y viven en hogar "normalizado" junto con sus dos progenitores (52%), según los resultados de un estudio realizado por esta entidad presentados hoy en el marco de las XI Jornadas 'Menores, Drogas y Sociedad de Proyecto Hombre' que se están celebrando en Madrid.
De hecho, la procedencia de familias "normalizadas" --como las denominan los propios autores del estudio-- evidencia que el perfil de los consumidores ha cambiado y "ha dejado de estar vinculado "con la marginalidad o la delincuencia", explicó la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, tras la inauguración de estas jornadas.
Según Moya explicó que los actuales consumidores de drogas "tienen una vida normal" y están "integrados socialmente tanto en los ámbitos educativos o profesionales", algo que va cambiando con el consumo hasta que "el problema se agudiza y se crea una dependencia que condiciona sus relaciones personales, profesionales y académicas".
A pesar de esto, explicó Moya, los jóvenes con familias desestructuradas son "población de riesgo más vulnerable", como demuestra que uno de cada cuatro jóvenes tratados en Proyecto Hombre (26,2%) viven sólo con su madre o con ésta y su pareja.
Además, y tras analizar una muestra de 1.079 jóvenes que iniciaron tratamiento en esta entidad a lo largo de 2008, se observó que la media de edad del paciente atendido es de 17,34 años y que la mayoría de las peticiones de tratamiento proceden del área familiar, preocupados por el comportamiento de sus hijos y ante la sospecha de que pudieran estar iniciándose en el consumo de drogas.
En cuanto la ocupación de estos jóvenes, más de la mitad estaban estudiando en el momento en que iniciaron el tratamiento, aunque un 23,9 por ciento ni estudiaban ni trabajaban, y un 19 por ciento sólo trabajaban.
AUMENTA LA DEMANDA DE TRATAMIENTOS POR CANNABIS
Por otro lado, la mayoría de los jóvenes que inician tratamiento en Proyecto Hombre suelen ser policonsumidores, generalmente de tabaco, cannabis, cocaína y alcohol. Según detalla el estudio, los jóvenes fuman más porque no lo consideran una sustancia peligrosa, lo que hace que aumente también el consumo habitual de cannabis, sustancia que provoca la mayor parte de las demandas de tratamiento.
Así, de los pacientes tratados en 2008 un 69 por ciento consumían cannabis, frente al 18,3 por ciento que consumían cocaína. Según Moya, esta tendencia en jóvenes se invierte en personas de más edad donde "la cocaína es la causa de la mayoría de tratamientos".
Igualmente, la heroína y los disolventes son sustancias con poca demanda media aunque en algunos centros alcanzan más del 20 por ciento del total de tratamientos, representando uno de cada cinco casos atendidos.
Por otro lado, el citado informe recoge como en 2008 finalizaron el programa educativo-terapéutico al que se someten un total de 268 adolescentes, de los que un 69 por ciento recibieron el alta terapéutica mientras que el porcentaje restante (31%) finalizaron el tratamiento sin cumplir los objetivos previstos.
Esto demuestra la eficacia de las iniciativas puestas en marcha por Proyecto Hombre ya que, según el responsable de la Comisión de Adolescentes, José Luis Sancho, "hay que hacerles ver que son los protagonistas de su propia historia y darles la oportunidad de sentir y generar éxito".
TELEMADRID
EUROPA PRESS - Madrid - 15/04/2009 (PUBLICO)
Más de la mitad de los jóvenes atendidos por consumo de drogas en la red de centros de la Asociación Proyecto Hombre son menores de edad (63%), están estudiando (53,8%) y viven en un hogar "normalizado" junto con sus dos progenitores (52%).
Asi consta en un estudio realizado por esta entidad presentados hoy en el marco de las XI Jornadas Menores, Drogas y Sociedad de Proyecto Hombre que se están celebrando en Madrid.
De hecho, la procedencia de familias "normalizadas" evidencia que el perfil de los consumidores ha cambiado y "ha dejado de estar vinculado "con la marginalidad o la delincuencia", explicó la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya.
Una vida "normal"
Moya explicó que los actuales consumidores de drogas "tienen una vida normal" y están "integrados socialmente tanto en los ámbitos educativos o profesionales", algo que va cambiando con el consumo hasta que "el problema se agudiza y se crea una dependencia que condiciona sus relaciones personales, profesionales y académicas".
A pesar de esto, los jóvenes con familias desestructuradas son "población de riesgo más vulnerable", como demuestra que uno de cada cuatro jóvenes tratados en Proyecto Hombre (26,2%) viven sólo con su madre o con ésta y su pareja.
Además, y tras analizar una muestra de 1.079 jóvenes que iniciaron tratamiento en esta entidad a lo largo de 2008, se observó que la media de edad del paciente atendido es de 17,34 años y que la mayoría de las peticiones de tratamiento proceden del área familiar, preocupados por el comportamiento de sus hijos y ante la sospecha de que pudieran estar iniciándose en el consumo de drogas.
La mitad son estudiantes
En cuanto la ocupación de estos jóvenes, más de la mitad estaban estudiando en el momento en que iniciaron el tratamiento, aunque un 23,9% ni estudiaban ni trabajaban; un 19% sólo trabajaban.
De los pacientes tratados en 2008, un 69% consumían cannabis, frente al 18,3% que consumían cocaína. Según Moya, esta tendencia en jóvenes se invierte en personas de más edad donde "la cocaína es la causa de la mayoría de tratamientos".
La heroína y los disolventes son sustancias con poca demanda media, aunque en algunos centros alcanzan más del 20% del total de tratamientos.
PUBLICO
Tabaco, cannabis, cocaína y alcohol, presentes en el 73,1% de los adolescentes atendidos por Proyecto Hombre en 2008
Estudian, viven con sus padres, fuman cannabis y consumen cocaína para divertirse
— Más de la mitad de los atendidos inició el consumo de cannabis a los 12 años
EFE 15.04.09 | MADRID (TeleCinco)Más del 50 por ciento de los adolescentes y jóvenes que consumen drogas estudian y proceden de familias totalmente "normalizadas", principalmente de clase media, tienen una media de edad de unos 17 años y son mayoritariamente varones.
Este es el perfil psicosocial de los adolescentes tratados en Proyecto Hombre, según se desprende de un estudio presentado hoy, realizado sobre una muestra de 1.467 familias y 1.079 chicos y chicas de entre 15 y 22 años que iniciaron el tratamiento el pasado año.
José Luis Sancho, miembro de Proyecto Hombre, ha explicado que estos jóvenes no son adictos, pero sí tienen "un consumo abusivo de sustancias", que "está convirtiendo su vida en algo cada vez más problemático" y "no les permite madurar adecuadamente".
La edad media de los chavales es de 17,34 años y el 63,5 por ciento son menores de edad, mientras que un 78,39 por ciento son hombres y un 21,7 por ciento mujeres, lo que, según Sancho, se justifica en que "los chavales son más impulsivos" y en ellos se manifiestan más determinadas conductas de riesgo.
Un 53,8 por ciento de los atendidos estudia, un 19,1 por ciento trabaja, un 2,5 por ciento estudia y trabaja a la vez, y un 23,9 por ciento no tiene ocupación.
En un 52,9 por ciento de los casos viven con ambos progenitores, el 26,2% con su madre (sola o con su pareja actual) y sólo un 4,9% reside con su padre (solo o con su pareja).
La demanda de asistencia es principalmente por consumo de cannabis (69,6 por ciento de media) y en menor medida por cocaína (18,3%), alcohol (4,5%), disolventes (3,21%) y heroína (2,24%), aunque el 73,12 por cieno de los tratados es esencialmente policonsumidor.
El consumo de los adolescentes es "esencialmente recreacional", asociado al ocio y al encuentro con los amigos, según Sancho, quien ha señalado que en la mayor parte de los casos consumen cannabis de lunes a jueves y los fines de semana también alcohol y otras sustancias.
No obstante, el tipo de sustancia cambia dependiendo de la edad y, así, en los menores de 18 años el cannabis es el principal consumo en un 82% por ciento de los casos y la cocaína aparece en un porcentaje muy bajo.
En cuanto a los mayores de 18 años, la demanda de cannabis decrece hasta el 45 por ciento y la cocaína aumenta a un 30 por ciento.
En la mayoría de los casos el consumo de drogas va acompañado de fracaso escolar y otros tipos de conducta en casa como agresividad y falta de comunicación con los padres, lo que da la voz de alarma a los padres para solicitar ayuda, según ha explicado Sancho.
Ha asegurado que no se puede concluir que esté disminuyendo la edad de consumo, pero sí que está aumentando la demanda de ayuda por parte de las familias.
Durante el tratamiento se enseña a los padres a controlar los horarios y los gastos del menor, a poner normas, a recuperar la autoridad y a dialogar con sus hijos.
TeleCinco
Tabaco, cannabis, cocaína y alcohol, presentes en el 73,1% de los adolescentes atendidos por proyecto hombre en 2008
El 82% de los menores tratados por esta asociación consumen cannabis
MADRID, 15 (SERVIMEDIA/ ECOd)El 73,1% de los adolescentes, de entre 15 y 22 años, atendidos el año pasado por la Asociación Proyecto Hombre en los 21 centros de esta entidad que trabajan en la prevención de drogas eran policonsumidores de tabaco, cannabis, cocaína y alcohol.
Así lo aseguraron hoy en una rueda de prensa en Madrid Jesús Hernández y José Luis Sancho, presidente y coordinador de la Comisión de Adolescentes de Proyecto Hombre, respectivamente.
Ambos presentaron un estudio realizado por Proyecto Hombre entre 1.467 familias y 1.079 adolescentes y jóvenes que iniciaron el año pasado su tratamiento por consumo de drogas, fracaso escolar, problemas familiares o trastornos de conducta.
Según este trabajo, la edad media de los usuarios de los centros de la Asociación Proyecto Hombre es de 17,34 años, el 78,3% son hombres y el 21,7%, mujeres.
Sancho explicó que el cannabis es la droga más consumida, ya que el 69,6% de las personas atendidas en los centros de Proyecto Hombre solicitan ayuda por este motivo, mientras que la cocaína está presente en un 18,3% de los casos y el alcohol en un 4,5%.
Además, el cannabis destaca como la principal sustancia consumida entre los menores de edad (82%), pero esta demanda decrece en los mayores de 18 años (45%) mientras se incrementa la de cocaína (30%).
El estudio refleja que el 52,9% de los jóvenes que solicitan ayuda a Proyecto Hombre viven en una familia normalizada con dos padres y que el 53,8% cursa estudios.
Sancho indicó que en los últimos años ha aumentado la petición de ayuda de padres preocupados por el comportamiento de sus hijos y señaló que el 69% de los adolescentes y jóvenes reciben el alta preventivo-terapéutica y un 31% consiguen finalizar el tratamiento.
No obstante, precisó que los usuarios de los centros de la Asociación Proyecto Hombre "no son adictos a las drogas, pero consumen sustancias que les ponen en situación de riesgo".
ECOd- SERVIMEDIA MGR/caa
Estudian, viven con sus padres, fuman cannabis y consumen cocaína para divertirse
Ana I. Gracia - 15/04/2009 MADRID (EL CONFIDENCIAL)
Son los padres los que acuden a buscar ayuda a Proyecto Hombre porque sospechan que sus hijos pueden estar coqueteando con las drogas. La alarma la activan ciertas conductas de los menores: sufren fracaso escolar, no respetan las normas, rechazan la protección de los adultos y pierden la comunicación en casa. Según el último estudio publicado por Proyecto Hombre, en el 82% de los casos detectados, los jóvenes consumen cannabis. Una vez iniciados los exámenes de conducta, se conoce que, en el 73,1% de los casos, el adolescente es policonsumidor: “Tabaco y cannabis a diario, y cocaína y alcohol para divertirse los fines de semana”.
El 63,5% de los atendidos son menores de edad que empiezan a jugar con drogas a los 12,5 años. No son adictos, pero abusan del consumo de sustancias que les provoca conductas de riesgo que pueden representar una grave amenaza para su desarrollo. “Son consumidores recreacionales que no se dan cuenta de que consumir sustancias es un riesgo al que están expuestos”, asegura José Luis Sancho, coordinador de la Comisión de Adolescentes de Proyecto Hombre. En un 53% de los casos, el joven o adolescente solo estudia, mientras que casi un 20% ya trabaja.
Los adolescentes relacionan el consumo de sustancias, incluyendo el alcohol, con un estilo de vida caracterizado por la sobrevaloración del tiempo libre y la diversión donde destaca la capacidad de pasarlo bien con el mínimo esfuerzo. El cannabis destaca como la principal sustancia consumida entre los menores de edad (82%), pero esta demanda decrece en los mayores de 18 años (45%) a favor de la cocaína (30%).
Según el estudio, más del 50% de los adolescentes y jóvenes tratados proceden de familias “normales”, que no están desestructuradas y su estatus económico es bueno. En un 52,9% de los casos viven con ambos progenitores. La prevención, según se entiende en Proyecto Hombre, “debe tener como objetivo la reducción de los factores de riesgo y la potenciación de los factores de protección, ya que éstos, en definitiva, son los que reducen la posibilidad de usar drogas. El papel de la familia como factor de protección es clave en cualquier intervención preventiva-educativa”, dice Sancho.
Los problemas de las dependencias nunca aparecen aislados. Normalmente, se correlacionan con otros conflictos o ayudan a agravar otros problemas, que afectan tanto al individuo como a la familia, la escuela y al ámbito social donde se desenvuelven. “Nuestro trabajo consiste en que los padres recuperen su autoridad y en que los jóvenes se den cuenta de que el consumo drogas les está generando una serie de problemas en su contexto cercano que está cambiando su vida y no les deja madurar adecuadamente”, subraya Sancho.
Los padres tienen que fijar los límites
El papel de la familia como factor de protección es fundamental: “Los padres tienen que aprender a poner límites y normas claras en la familia, y hacerlas cumplir; cuidar la comunicación y fomentar la responsabilidad y autonomía, así como mantener actitudes contrarias al consumo de drogas” para consolidar los factores de protección y disminuir los factores de riesgo.
Cuando los adolescentes entre 13 y 24 años llegan a Proyecto Hombre, espetan que los mayores son los que no saben divertirse. Aseguran que lo tienen todo bajo control y no son conscientes del riesgo que conlleva. “Nuestro trabajo consiste en volver a encauzar sus vidas y hacerles descubrir quiénes quieren ser. Los adolescentes no pueden ser un problema, deben ser una fuente de riqueza para sus padres”. Sancho indicó que en los últimos años ha aumentado la petición de ayuda de los padres preocupados por el comportamiento de sus hijos y señaló que el 69% de los jóvenes reciben el alta preventivo-terapéutica y un 31% consiguen finalizar el tratamiento. Jesús Hernández, presidente nacional de Proyecto Hombre, se ciñó a que es fundamental un tratamiento escolar y familiar para obtener resultados y hacer reflexionar a los jóvenes de los peligros que conlleva jugar a ser grandes consumiendo drogas.
EL CONFIDENCIAL
Más de la mitad de los jóvenes atendidos en Proyecto Hombre han iniciado el consumo de cannabis desde los 12 años
MADRID 16 ABR 2009 (TELEMADRID)El perfil de los jóvenes adictos a las drogas ha cambiado. Ya no se trata de chicos con problemas. Ahora son de clase media y viven en casa de sus padres. Lo afirman desde "proyecto hombre". Además se inician en el consumo de cannabis desde los 12 años
Más de la mitad de los jóvenes atendidos por consumo de drogas en la red de centros de la Asociación Proyecto Hombre son menores de edad (63%), están estudiando (53,8%) y viven en hogar "normalizado" junto con sus dos progenitores (52%), según los resultados de un estudio realizado por esta entidad presentados hoy en el marco de las XI Jornadas 'Menores, Drogas y Sociedad de Proyecto Hombre' que se están celebrando en Madrid.
De hecho, la procedencia de familias "normalizadas" --como las denominan los propios autores del estudio-- evidencia que el perfil de los consumidores ha cambiado y "ha dejado de estar vinculado "con la marginalidad o la delincuencia", explicó la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, tras la inauguración de estas jornadas.
Según Moya explicó que los actuales consumidores de drogas "tienen una vida normal" y están "integrados socialmente tanto en los ámbitos educativos o profesionales", algo que va cambiando con el consumo hasta que "el problema se agudiza y se crea una dependencia que condiciona sus relaciones personales, profesionales y académicas".
A pesar de esto, explicó Moya, los jóvenes con familias desestructuradas son "población de riesgo más vulnerable", como demuestra que uno de cada cuatro jóvenes tratados en Proyecto Hombre (26,2%) viven sólo con su madre o con ésta y su pareja.
Además, y tras analizar una muestra de 1.079 jóvenes que iniciaron tratamiento en esta entidad a lo largo de 2008, se observó que la media de edad del paciente atendido es de 17,34 años y que la mayoría de las peticiones de tratamiento proceden del área familiar, preocupados por el comportamiento de sus hijos y ante la sospecha de que pudieran estar iniciándose en el consumo de drogas.
En cuanto la ocupación de estos jóvenes, más de la mitad estaban estudiando en el momento en que iniciaron el tratamiento, aunque un 23,9 por ciento ni estudiaban ni trabajaban, y un 19 por ciento sólo trabajaban.
AUMENTA LA DEMANDA DE TRATAMIENTOS POR CANNABIS
Por otro lado, la mayoría de los jóvenes que inician tratamiento en Proyecto Hombre suelen ser policonsumidores, generalmente de tabaco, cannabis, cocaína y alcohol. Según detalla el estudio, los jóvenes fuman más porque no lo consideran una sustancia peligrosa, lo que hace que aumente también el consumo habitual de cannabis, sustancia que provoca la mayor parte de las demandas de tratamiento.
Así, de los pacientes tratados en 2008 un 69 por ciento consumían cannabis, frente al 18,3 por ciento que consumían cocaína. Según Moya, esta tendencia en jóvenes se invierte en personas de más edad donde "la cocaína es la causa de la mayoría de tratamientos".
Igualmente, la heroína y los disolventes son sustancias con poca demanda media aunque en algunos centros alcanzan más del 20 por ciento del total de tratamientos, representando uno de cada cinco casos atendidos.
Por otro lado, el citado informe recoge como en 2008 finalizaron el programa educativo-terapéutico al que se someten un total de 268 adolescentes, de los que un 69 por ciento recibieron el alta terapéutica mientras que el porcentaje restante (31%) finalizaron el tratamiento sin cumplir los objetivos previstos.
Esto demuestra la eficacia de las iniciativas puestas en marcha por Proyecto Hombre ya que, según el responsable de la Comisión de Adolescentes, José Luis Sancho, "hay que hacerles ver que son los protagonistas de su propia historia y darles la oportunidad de sentir y generar éxito".
TELEMADRID
Seis de cada 10 drogadictos jóvenes en tratamiento son menores
Más de la mitad estudian, viven en un hogar y no están vinculados a marginalidad ni a la delincuenciaEUROPA PRESS - Madrid - 15/04/2009 (PUBLICO)
Más de la mitad de los jóvenes atendidos por consumo de drogas en la red de centros de la Asociación Proyecto Hombre son menores de edad (63%), están estudiando (53,8%) y viven en un hogar "normalizado" junto con sus dos progenitores (52%).
Asi consta en un estudio realizado por esta entidad presentados hoy en el marco de las XI Jornadas Menores, Drogas y Sociedad de Proyecto Hombre que se están celebrando en Madrid.
De hecho, la procedencia de familias "normalizadas" evidencia que el perfil de los consumidores ha cambiado y "ha dejado de estar vinculado "con la marginalidad o la delincuencia", explicó la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya.
Una vida "normal"
Moya explicó que los actuales consumidores de drogas "tienen una vida normal" y están "integrados socialmente tanto en los ámbitos educativos o profesionales", algo que va cambiando con el consumo hasta que "el problema se agudiza y se crea una dependencia que condiciona sus relaciones personales, profesionales y académicas".
A pesar de esto, los jóvenes con familias desestructuradas son "población de riesgo más vulnerable", como demuestra que uno de cada cuatro jóvenes tratados en Proyecto Hombre (26,2%) viven sólo con su madre o con ésta y su pareja.
Además, y tras analizar una muestra de 1.079 jóvenes que iniciaron tratamiento en esta entidad a lo largo de 2008, se observó que la media de edad del paciente atendido es de 17,34 años y que la mayoría de las peticiones de tratamiento proceden del área familiar, preocupados por el comportamiento de sus hijos y ante la sospecha de que pudieran estar iniciándose en el consumo de drogas.
La mitad son estudiantes
En cuanto la ocupación de estos jóvenes, más de la mitad estaban estudiando en el momento en que iniciaron el tratamiento, aunque un 23,9% ni estudiaban ni trabajaban; un 19% sólo trabajaban.
De los pacientes tratados en 2008, un 69% consumían cannabis, frente al 18,3% que consumían cocaína. Según Moya, esta tendencia en jóvenes se invierte en personas de más edad donde "la cocaína es la causa de la mayoría de tratamientos".
La heroína y los disolventes son sustancias con poca demanda media, aunque en algunos centros alcanzan más del 20% del total de tratamientos.
PUBLICO







