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miércoles, 06 de mayo de 2009
Los adolescentes creen que el maltrato escolar "ocurre desde siempre"
El 7,3% de los escolares son víctimas del 'bullying', el 8,5% son agresores y el 84%, espectadores, según una investigación realizada por la Universidad de Granada.
Portada de un espacial de XLSemanal sobre Bullying· Los acosadores “gozan de cierta aprobación social” EFE
· La víctima es vista como  “un incompetente social” COLPISA

   MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS)
   La mayoría de los adolescentes creen que el maltrato entre iguales en el ámbito escolar "es algo que ocurre desde siempre y que además va a continuar", y presentan "una visión negativa, pesimista y de resignación" ante esta lacra social, lo que dificulta la intervención y deja pocas esperanzas para su erradicación, según se desprende de un estudio realizado en el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada.

   Este trabajo, cuyo objetivo era conocer la representación que los adolescentes hacen acerca del maltrato entre iguales o 'bullying', se basa en una encuesta a una muestra de 1.237 niños de entre 11 y 16 años. Así, los investigadores constatan que, en los centros escolares estudiados, existen comportamientos de victimización con una tasa de incidencia de 7,3 por ciento de víctimas, 8,5 por ciento de agresores y 84,1 por ciento de niños 'espectadores'.

   El estudio advierte, además, de que, desde un punto de vista de la acción psicopedagógica, es necesario demostrar a los chavales que este tipo de actos "no tienen que continuar para siempre, y que se puede hacer algo para terminar con ellos", a través de programas educativos más completos.

   Para la autora de la investigación, María Jesús Caurcel, el maltrato se está incorporando "cada vez más" al bagaje cotidiano de la interacción entre los grupos de iguales, y se considera "como algo natural, que goza de cierta aprobación social". "Los escolares apoyan el comportamiento de los agresores, y dejan aislada y desprotegida a la víctima", alerta.

EL AGRESOR ES "VALIENTE, FUERTE Y EXTROVERTIDO"

   El cuestionario aplicado a los niños reveló que, para describir a los protagonistas del maltrato, los participantes se sirven de estereotipos sociales, caracterizando a la víctima como una persona pasiva, socialmente incompetente y que experimenta estados emocionales desagradables de ansiedad, depresión e inseguridad.

   Sin embargo, identifican al agresor como una persona fuerte, valiente, extrovertida que experimenta estados emocionales agradables --'victimizador feliz'-- que le dan poder y confianza en sí mismo, refuerzan su estatus en el grupo e inhiben otras motivaciones sociales para terminar con los abusos.

   La investigación realizada en la UGR también ha demostrado que existen diferencias de sexo en la percepción social que los escolares tienen del maltrato entre iguales. Las chicas condenan los abusos de una forma más crítica, reaccionan ante ellos con emociones desagradables, rechazan este tipo de situaciones y muestran más empatía hacia la víctima, siendo capaces de compartir su estado emocional. Sin embargo, los chicos resaltaban en sus categorizaciones la vulnerabilidad y  responsabilidad moral de la víctima, al afirmar que "debería sentirse culpable y avergonzada".

EL RECHAZO CRECE CON LA EDAD

   En cuanto a las diferencias en función de la edad de los encuestados, las más marcadas se encontraron entre los preadolescentes de 11 y 12 años y los adolescentes de 15 años, en adelante. "La percepción de la vulnerabilidad de las víctimas y la intensificación del rechazo contra los agresores se acentúan conforme los adolescentes crecen, lo que se debe a una mayor interiorización de las normas sociales por parte de los niños", explica Caurcel.

   El estudio realizado en la UGR ha permitido encontrar asociaciones, regularidades y factores de riesgo y de protección que pueden servir como punto de partida para implementar intervenciones adecuadas, coherentes y realistas en los centros escolares estudiados. Además, ayudará a determinar cuáles deben ser los bloques a trabajar para programas de intervención directa que ayuden a salir de esa espiral de violencia injustificada a los adolescentes por sus propios medios, con el apoyo de toda la comunidad educativa
EP

Los adolescentes ven el maltrato escolar como una actitud natural         

Un estudio de la UGR entre alumnos de 11 a 16 años revela que los comportamientos agresivos y quienes los practican “gozan de cierta aprobación social”

Poster complementario de la película 'Cobardes'EFE
Los adolescentes consideran el maltrato escolar como algo natural, por lo que se está incorporando al bagaje cotidiano de la interacción entre los grupos, según un estudio efectuado por la Universidad de Granada (UGR) sobre jóvenes de entre once y dieciséis años.

Además, este comportamiento goza de "cierta aprobación social" y los escolares apoyan la actitud de los agresores, mientras que dejan aislada y desprotegida a la víctima.

El estudio, hecho sobre una muestra de más de 1.200 niños de Granada y Braga (Portugal), ha revelado que para describir a los participantes en el maltrato aparecen los estereotipos sociales, por lo que se caracteriza a la víctima como una persona pasiva, socialmente incompetente y que experimenta estados emocionales de ansiedad, depresión e inseguridad.

Por su parte, el agresor se ve como una persona fuerte, valiente y extrovertida, que experimenta estados emocionales agradables que le dan poder y confianza en sí mismo.

En cambio, las chicas condenan los abusos de una forma más crítica y reaccionan ante ellos con emociones desagradables, mientras que los chicos resaltan la vulnerabilidad y responsabilidad moral de la víctima, al afirmar que "debería sentirse culpable y avergonzada".

Cambios por la edad. La percepción de la vulnerabilidad de las víctimas y el aumento del rechazo hacia los agresores se acentúan a medida que los adolescentes crecen, lo que se debe a una mayor interiorización de las normas sociales por parte de los niños, según el estudio de la UGR.

Además, la mayoría de los adolescentes creen que el maltrato entre iguales en el ámbito escolar es algo que ocurre desde siempre y que va a continuar, por lo que presentan una visión "negativa, pesimista y de resignación".
LOG

Los adolescentes perciben el acoso escolar como algo natural que "ocurre desde siempre"

Un estudio constata que el agresor es visto como una persona “valiente y extrovertida” frente a la víctima, “un incompetente social”.

Sevilla, 5 may. (COLPISA, Cecilia Cuerdo).
El acoso escolar es un fenómeno con cierto arraigo entre los estudiantes, que se muestran “resignados y pesimistas” ante este fenómeno, lo que deja pocas puertas abiertas para combatirlo. Al menos es lo que se desprende de un estudio realizado en la Universidad de Granada entre adolescentes españoles y portugueses, en el que se destaca además que la víctima suele ser vista como “socialmente incompetente” frente al estereotipo de persona fuerte y alegre.

El estudio ha sido realizado entre alumnos de Granada y Braga (Portugal) por el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, y sus resultados han sido publicados en varios medios especializados. Según la profesora responsable del informe, Maria Jesús Caurcel, la mayoría de los adolescentes cree que el maltrato entre iguales en el ámbito escolar “es algo que ocurre desde siempre y que además va a continuar”.

“El acoso o bullying se está incorporando cada vez más al bagaje cotidiano, se considera como algo natural y goza de cierta aprobación social”, explica Caurcel, quien subraya que “los escolares apoyan el comportamiento de los agresores, y dejan aislada y desprotegida a la víctima”.

En este sentido, el elemento más preocupante es que un elevado número de los más de 1.200 alumnos encuestados presentan “una visión negativa, pesimista y de resignación” ante esta lacra social, por lo que la responsable del informe alerta de las dificultades de los pedagogos para intervenir ante esta situación y ponerle freno. Por ello, la docente advierte que es necesario “demostrar a los chavales que este tipo de actos no tienen que continuar para siempre, y que se puede hacer algo para terminar con ellos”, especialmente a través de programas educativos más completos.

Según los datos aportados por los alumnos de entre 11 y 16 años, los alumnos recurren a estereotipos sociales para describir a los protagonistas del maltrato. Así, representan a la víctima como una persona “pasiva, socialmente incompetente y que experimenta estados emocionales desagradables de ansiedad, depresión e inseguridad”. Por el contrario, el agresor es visto como “una persona fuerte, valiente, extrovertida que experimenta estados emocionales agradables”, una especie de “victimizador feliz” en palabras de Caurcel al que sus actos “le dan poder y confianza en sí mismo y refuerzan su estatus en el grupo”, aunque inhiben otras motivaciones sociales para terminar con los abusos.

Los investigadores han constatado que, en los centros escolares estudiados, existen comportamientos de victimización con una tasa de incidencia de 7,3 por ciento de víctimas, mientras que el 8,5 por ciento son agresores y 84,1 por ciento de niños se limitan a ser espectadores.

Diferente percepción


El informe pone de manifiesto que existen diferentes percepciones del fenómeno según el sexo y la edad de los alumnos. Así, las chicas condenan los abusos “de una forma más crítica”, reaccionan ante ellos con emociones desagradables. En general las féminas suelen rechazar este tipo de situaciones y “muestran más empatía hacia la víctima”, ya que la describen con cualidades positivas y “reconocen su sufrimiento”. Mientras, los chicos resaltan la vulnerabilidad y responsabilidad moral de la víctima, de la que llegan a señalar que “debería sentirse culpable y avergonzada”.

Respecto a la edad, el informe constata que a medida que crecen “se acentúa la idea de vulnerabilidad de las víctimas y se intensifica el rechazo contra los agresores”, algo que los investigadores achacan a una mayor interiorización de las normas sociales por parte de los niños.

Caurcel destaca que este informe ha sido una herramienta fundamental para hallar asociaciones, regularidades y factores de riesgo y de protección, que la comunidad educativa podrán usar como punto de partida para buscar una respuesta adecuada y realista al fenómeno del acoso escolar y ayudar a los escolares a salir adelante con sus propios medios.
COLPISA

Más información:
María Jesús Caurcel, Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación- Universidad de Granada
Teléfono: 958 242 944
Email: caurcel@ugr.es [www.andaluciainvestiga.com]


(*) HEMEROTECA
El maltrato entre escolares y otras conductas-problemas para la convivencia: un estudio desde el contexto del grupo-clase (Marzo 2006)
Una tesis doctoral realizada en la Universidad de Granada señala que el maltrato en las aulas no responde a un modelo estático en el que agresor y víctima presenten siempre un perfil determinado
· Elanálisis, realizado en tres centros educativos de Ceuta, desvela que el número de chicas que se ven envueltas en situaciones violentas ha aumentado considerablemente en los últimos años.

prensa.ugr.es GRANADA [09/03/2006]



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