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miércoles, 06 de mayo de 2009
Los propios adolescentes ven difícil acabar con el ‘bullying’ y sostienen que el maltrato escolar existe desde siempre
Las chicas son "más sensibles", critican estas actitudes y se identifican con las víctimas

SEVILLA 06 ABRIL 2009 (HOY.es)

En los últimos años, han sido varios los casos de jóvenes españoles empujados hasta el suicidio por no poder soportar la presión acosadora que sobre ellos ejercían algunos compañeros. Jokin, Cristina... son algunos de los nombres de estos muchachos cuya tragedia pocos sospechaban y cuya muerte abrió los ojos de la sociedad españolarespecto a este problema.

Los expertos aseguran que al menos el 20% de los chavales reconoce haber sufrido algún tipo de exclusiónen el centro escolar. La clave es cómo detectar estos casos. Experto sen Psicología aplicada a los adolescentes, como la catedrática de Psicología de la Universidad Complutense, María José Díaz-Aguado, dan algunas pistas.

Aseguran que los alumnos acosados suelen presentar síntomas inequívocos y comunes a las víctimas de cualquier tipo de violencia, física o verbal: apatía, falta de atención en clase, baja autoestima y miedo atroz a acudir al centro escolar. Un listado que no deja lugar a la duda y que, recomiendan, debe ser detectado y denunciado lo antes posible.

El acoso no sólo se registra entre los propios alumnos sino también y cada vez más hacia los profesores. Con frecuencia éstos sufren situaciones extremas en el aula, donde no pueden impartir clase y son interrumpidos y sometidos a burlas e insultos de manera reiterada.
Una artículo publicado en estas mismas páginas en el año 2003 por José María Romera se titulaba 'Escuela de matones' y denunciaba la penosa ley del silencio u 'omertá' que se tejía en torno a estas conductas delictivas. «Ni el agredido ni el testigo quieren ejercer el papel de delator», se decía en aquel artículo.

Afortunadamente, desde entonces son muchos los que han perdido el miedo a estos matones de clase. Aunque otros muchos siguen sufriéndoles.
HOY
 
Los propios adolescentes ven difícil acabar con el ‘bullying’ y sostienen que el maltrato escolar existe desde siempre

Lourdes Contreras, 06/05/2009 - SEVILLA (ANDALUCIA EDUCA)
La mayor parte de los adolescentes creen que el maltrato entre iguales en el ámbito escolar "es algo que ocurre desde siempre y que, además, va a continuar". Asimismo, los jóvenes presentan "una visión negativa, pesimista y de resignación" ante esta lacra social, lo que dificulta la intervención y deja pocas esperanzas para la erradicación del ‘bullying'. Así se desprende de una tesis doctoral presentada por el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, que advierte de que, desde un punto de vista de la acción psicopedagógica, "es necesario demostrar a los chavales que se puede hacer algo para terminar" con este tipo de actos violentos, fundamentalmente a través de programas educativos más completos. No todo está perdido.

Realizado por la profesora María Jesús Caurcel Cara, y dirigido por los profesores Fernando Justicia, Ana María Tomás y María del Carmen Pichardo, el citado trabajo tenía como objetivo conocer la representación que los adolescentes hacen acerca del fenómeno del maltrato entre iguales. Para llevarlo a cabo, los autores del estudio encuestaron a 1.237 menores de entre 11 y 16 años de Granada y Braga (Portugal), a quienes se aplicó un cuestionario para indagar en su percepción sobre el ‘bullying'. De este modo, se pudo constatar que, en los centros docentes estudiados, existen comportamientos de victimización con una tasa de incidencia de 7,3% de víctimas, 8.5% de agresores y 84.1% de niños ‘espectadores'.

Con su investigación, Caurcel ha corroborado que "el maltrato se está incorporando cada vez más al bagaje cotidiano de la interacción entre los grupos de iguales, se considera como algo natural y goza de cierta aprobación social". Los escolares apoyan el comportamiento de quienes protagonizan los ataques y dejan aislados y desprotegidos a quienes los sufren. Además, el estudio revela que los niños, para describir a los implicados en estos casos, se sirven de estereotipos sociales, caracterizando a la víctima como una persona pasiva, socialmente incompetente y que experimenta estados emocionales desagradables de ansiedad, depresión e inseguridad; y al agresor como una persona fuerte, valiente, extrovertida, que experimenta estados emocionales agradables -victimizador feliz- que le dan poder y confianza en sí mismo, refuerzan su estatus en el grupo e inhiben otras motivaciones sociales para terminar con los abusos.

Diferencias por sexo y por edad

La investigación realizada en la UGR también ha demostrado que existen diferencias de sexo en la percepción social que los estudiantes tienen del ‘bullying'. Las chicas condenan los abusos de una forma más crítica, reaccionan ante ellos con emociones desagradables, rechazan este tipo de situaciones y muestran más empatía hacia la víctima, al describirla con un amplio conjunto de características positivas y reconociendo su sufrimiento y siendo capaces de compartir su estado emocional. Por su parte, los chicos resaltaban en sus categorizaciones la vulnerabilidad y responsabilidad moral de quienes son objeto de las agresiones, al afirmar que "deberían sentirse culpables y avergonzados".

En cuanto a las diferencias halladas en función de la edad de los participantes en el estudio, las más marcadas se encontraron entre los preadolescentes de 11 y 12 años y los jóvenes de 15 en adelante. "La percepción de la vulnerabilidad de las víctimas y la intensificación del rechazo contra los agresores se acentúan conforme los adolescentes crecen, lo que se debe a una mayor interiorización de las normas sociales por parte de los niños", explica Caurcel.

El estudio realizado en la UGR ha permitido encontrar asociaciones, regularidades y factores de riesgo y de protección que pueden servir como punto de partida para implementar intervenciones adecuadas, coherentes y realistas en los centros escolares estudiados. Además, ayudará a determinar cuáles deben ser los bloques a trabajar para programas de intervención directa que ayuden a salir de esa espiral de violencia injustificada a los adolescentes por sus propios medios, con el apoyo de toda la comunidad educativa.

Parte de los resultados de la investigación han sido publicados en la Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica, Electronical Journal of Research in Educational Psychology, Revista de Educación de la Universidad de Granada, Interamerican Journal of Psychology o European Journal of Education and Psychology.
ANDALUCIAEDUCA


Los alumnos de la ESO ven el maltrato escolar como algo natural


Una tesis doctoral desvela que el 21,5% de los escolares son indiferentes a la violencia

Tamara Velázquez / Sevilla |  06.05.2009 (JOLY /DIARIO ALMERIA)
"Algo que ocurre desde siempre y que va a continuar". Ésta es la visión que tienen del acoso escolar o bullying los 1.237 niños granadinos y portugueses, de entre 11 y 16 años, que ha entrevistado María Jesús Caurcel, integrante del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, para elaborar su tesis doctoral.

"Dar voz a sus protagonistas" y "descubrir los pensamientos de los adolescentes sobre el maltrato escolar" motivó a esta joven a investigar dicho fenómeno, siempre analizado por profesores y padres.

El trabajo arroja "una visión negativa" del asunto, según valora su autora. La investigación indica que estos incidentes son frecuentes en el 55% de las escuelas estudiadas, ya sean públicas, privadas o concertadas; y de procedencia lusa o española. En todos los centros se han hallado ejemplos de cada comportamiento de victimización. Las tasas de incidencia apuntan a un 7,3% de víctimas, un 8,5% de agresores y un 84,1% de espectadores, que son aquéllos que presencian los incidentes sin decantarse por ninguno de sus protagonistas. Las víctimas son vistas como "personas pasivas y socialmente incompetentes" y a los agresores como "personas fuertes, valientes y extrovertidas".

Uno de los resultados que más sorprendió a Caurcel fue que, al mostrar a los alumnos una historieta con escenas de acoso, el 21,5% de los chicos reaccionaran con "indiferencia". La aprobación de estos actos (17,4%), por parte de los agresores y su entorno, y el rechazo, por parte de la mayoría, "era algo previsible, pero no la indiferencia".

La investigación muestra que las chicas, "más sensibles", critican estas actitudes y se identifican con las víctimas. En cambio, la mayoría de los niños opina que las víctimas "deberían avergonzarse y sentirse culpables". María Jesús Caurcel cree que hay que cambiar su mentalidad "interviniendo en las aulas desde Infantil para inculcar tolerancia y compromiso social". Su propuesta es implantar una asignatura como Educación Para la Ciudadanía, "con la que coincido porque hay que enseñar a los chavales a convivir". Las tutorías son otra opción.
GRUPO JOLY

Más información:
María Jesús Caurcel, Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación- Universidad de Granada
Teléfono: 958 242 944
Email: caurcel@ugr.es [www.andaluciainvestiga.com]
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PS

Maltrato en las aulas                

Escrito por El Faro   
CEUTA/MELILLA, 13 de mayo de 2009


Más de 1.000 niños han participado en esta encuesta en la que la agresión se ve normal.
La mayoría de los adolescentes creen que el maltrato entre iguales en el ámbito escolar “es algo que ocurre desde siempre y que además va a continuar”, y presentan “una visión negativa, pesimista y de resignación” ante esta lacra social, lo que dificulta la intervención y deja pocas esperanzas para su erradicación.

Así se desprende de una tesis doctoral realizada en el departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, que advierte de que, desde un punto de vista de la acción psicopedagógica, “es necesario demostrar a los chavales que este tipo de actos no tienen que continuar para siempre, y que se puede hacer algo para terminar con ellos”, a través de programas educativos más completos.

Este trabajo, cuyo objetivo era conocer la representación que los adolescentes hacen acerca del fenómeno del maltrato entre iguales, ha sido realizado por la profesora Mª Jesús Caurcel Cara, y dirigido por los profesores Fernando Justicia Justicia (UGR), Ana Mª Tomás Almeida (Universidade do Minho, Portugal) y Mª del Carmen Pichardo Martínez (UGR).

Para llevarlo a cabo, los autores encuestaron a 1.237 niños de entre 11 y 16 años a quienes se aplicó un cuestionario para conocer su percepción sobre el ‘bullying’ o maltrato entre iguales. Así, los investigadores constataron que, en los centros escolares estudiados, existen comportamientos de victimización con una tasa de incidencia de 7.3% de víctimas, 8.5% de agresores y 84.1% de niños ‘espectadores’.

Algo cotidiano


Con su investigación, Mª Jesús Caurcel ha constatado que “el maltrato se está incorporando cada vez más al bagaje cotidiano de la interacción entre los grupos de iguales, se considera como algo natural y goza de cierta aprobación social”. Los escolares apoyan el comportamiento de los agresores, y dejan aislada y desprotegida a la víctima.

El cuestionario aplicado a los niños reveló que, para describir a los protagonistas del maltrato, los participantes se sirven de estereotipos sociales.
EL FARO CM


Idea RELACIONADO, HEMEROTECA

Hay víctimas que gozan de gran popularidad entre sus compañeros

El maltrato entre escolares y otras conductas-problemas para la convivencia: un estudio desde el contexto del grupo-clase
Una tesis doctoral realizada en la Universidad de Granada señala que el maltrato en las aulas no responde a un modelo estático en el que agresor y víctima presenten siempre un perfil determinado
· El análisis, realizado en tres centros educativos de Ceuta, desvela que elnúmero de chicas que se ven envueltas en situaciones violentas ha aumentado considerablemente en los últimos años.

PRENSA UGR, 09/03/2006 GRANADA
Detrás del fenómeno conocido como bullying o maltrato escolar se esconde una realidad, la de los centros educativos españoles, tan preocupante como desconocida en muchas de sus dimensiones. Santiago Ramírez Fernández, investigador del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educaciónde la Universidad de Granada, ha querido realizar una evaluación lo más extensa posible del fenómeno de los malos tratos entre escolares de Primaria y Secundaria, desde varios niveles de acercamiento, a través de su tesis "El maltrato entre escolares y otras conductas-problemas para la convivencia: un estudio desde el contexto del grupo-clase".

Su estudio, llevado a cabo en la ciudad autónoma de Ceuta, arroja unas conclusiones que se sitúan en la línea de otras investigaciones similares: según Ramírez, el perfil del maltratador-intimidador y de las víctimas del bullying sigue respondiendo en la mayoría de los casos al perfil típico, aunque su trabajo de campo ha puesto de manifiesto la existencia de algunos sujetos que difieren de las características propias del grupo al que pertenecen. Si hasta ahora los expertos coincidían en que la mayoría de los maltratos procedían de niños muy populares, aceptados entre sus compañeros, la tesis de Ramírez demuestra que en algunos casos, los acosadores son despreciados por sus compañeros de aula, que rechazan y censuran su actitud.

Algo parecido ocurre entre las víctimas del acoso escolar: no todos los alumnos ‘maltratados' son siempre ‘los marginados' de la clase. El estudio de la UGR pone de manifiesto que un pequeño tanto por ciento de los niños acosados goza de popularidad dentro del grupo, circunstancia que en un momento dado podría ayudarles a salir de la situación de maltrato.

Una radiografía del maltrato

El análisis de Santiago Ramírez ha sido llevado a cabo entre una población de 587 alumnos de los colegios públicos ‘Lope de Vega' y ‘Reina Sofía' y del instituto de Secundaria ‘Luis de Camoes' de Ceuta. Su investigación pretende profundizar en el conocimiento de los malos tratos y en las características de los implicados, pero desde una perspectiva amplia que contemple el resto de problemas de convivencia que se vive en los centros y la dinámica de relaciones que se establece en los grupos escolares.

Pese a lo que pudiera pensarse a priori, dadas las características de la ciudad de Ceuta, la incidencia de malos tratos severos en esta localidad no es superior a la que apuntan otros estudios nacionales y extranjeros. El estudio concluye que en nuestras aulas coexisten un 3,1% de intimidadores, un 6,4% de víctimas, un 1% de agresores-victimizados y un 89,5% de espectadores, de los que un 33,3% no se ha visto nunca envuelto en situaciones de maltrato y un 56,2% sí lo ha estado en alguna ocasión.

Otro aspecto novedoso de la investigación auspiciada por la UGR es que, aunque todavía hay más chicos que ejercen tanto de agresores como de víctimas, el número de chicas que se ven envueltas en situaciones violentas ha aumentado considerablemente. Además, las modalidades de maltrato en función del sexo también se han ido solapando: si hasta hace poco la difusión de rumores y la exclusión social eran propias de las mujeres, y la agresión física y las amenazas, de los hombres, esta diferencia en el tipo de maltrato va desapareciendo poco a poco.

La importancia de prevenir

Existen en el acoso escolar diferentes grados de severidad: el 42,6 % de los niños ceutíes es maltratado ocasionalmente, el 7,6% lo sufre con una frecuencia intermedia y el 6,4% es víctima de un maltrato severo. Esto sugiere, para Santiago Ramírez, que es necesario explorar el maltrato de baja intensidad para sentar las bases de una educación preventiva en ese terreno.

Su estudio diferencia el acoso que sufren los alumnos de Primaria y los de Secundaria. Así, el perfil de la víctima de malos tratos en Primaria es el de un niño que experimenta sentimientos de abatimiento (tristeza), recibe sobre todo agresiones físicas y verbales y tiene que soportar un maltrato más extenso (es agredido de diversas formas a la vez) mientras que en Secundaria sienten indefensión (rabia, no poder hacer nada), preocupación por sí mismos (imagen que puedan tener de él) o no sienten nada, al tiempo que recibe un maltrato más psicológico, indirecto y más selectivo ( es como si no necesitara de una cantidad abundante y extensa de agresiones para que el sometimiento y el sentimiento de ser victimizado aparezcan). En cuanto al maltratador-intimidador, en Primaria ‘se siente superior' y ‘le preocupa lo que puedan pensar los demás de él', y en Secundaria el niño que maltrata dice ‘divertirse', piensa que ‘se lo merecen' y, en algunos casos, ‘sienten pena'.

La investigación llevada a cabo por la UGR concluye que, pese a la relevancia que el tema ha adquirido en los últimos tiempos en los medios de comunicación, todavía el 24% de las víctimas oculta el maltrato a padres, profesores y amigos, y a un 22% de los maltratadores no hay nadie que le recrimine su actitud, lo que les hace sentirse impunes y a las víctimas, aún más impotentes.

Referencia
Santiago Ramírez Fernández. Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada.
Tlfs. 958 24 39 85 - 956 52 61 56. eCorreo  sramirez@ugr.es

Fuente: prensa.ugr.es [09/03/2006]



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