Vandalismo estudiantil crea inseguridad en los liceos trujillanos
Especialistas en la materia aseguraron que la violencia estudiantil en la entidad trujillana no es nada nuevo, es un flagelo que durante años ha perjudicado con creces no sólo a las instituciones educativas sino a la sociedad
YENIFER MATERAN E/C - 10 MAY 2009 - VALERA Trujillo, Venezuela (EL TIEMPO)
La situación social, educativa, económica y política de América Latina, está afectado por el desempleo, la marginalidad, la crisis económica, la exclusión social, la corrupción, la inseguridad, el desprestigio de las instituciones y la ingobernabilidad. Ante el momento de conmoción y la sensación de pesimismo confrontada por la sociedad actual, el panorama se agrava por el hecho de que el sistema educativo con estructuras estereotipadas parece petrificado para dar respuestas a este fenómeno, se ve así como toda esta red de problemas sociales, generan estallidos violentos manifestados de múltiples maneras.
Venezuela no escapa a esta realidad, actualmente atraviesa una de sus peores crisis que ha dejado desde el 2002, muerte, odio, divisiones de clases sociales, ruptura del diálogo entre representantes de la sociedad civil y el gobierno, inexistencias de políticas de trabajo y desarrollo industrial consensuadas entre los distintos factores, económicos, políticos, sociales, educativos o familiares.
Durante este último mes se ha podido visualizar como en la entidad trujillana la violencia estudiantil en liceos, entre ellos: "el Cristóbal Mendoza", "La escuela Técnica Industrial" "Laudelino Mejías" y la Escuela Básica "Pedro Carrillo Márquez" entre otros planteles ha aumentado en un alto porcentaje.
A través de una exhaustiva investigación del equipo reporteril de este rotativo, se ha conocido que la juventud liceísta ha realizado actos vandálicos no justificados perjudicando no sólo a su plantel educativo, sino también, al personal directivo, obrero y docente de estas casas de estudio así como a la comunidad en general.
En este sentido, los hechos de violencia escolar que se han presentado recientemente han dejado marcas en los agredidos que no se curan sólo con gasas y merthiolate, ya que, en algunos casos, la gravedad es tal que los muchachos tienen que luchar entre la vida y la muerte.
Tal es el caso del estudiante de la Escuela Técnica Industrial Laudelino Mejías de apenas 15 años, quien falleció a causa de ser arrollado por un vehículo en los momentos que se suscitaban protestas estudiantiles en las cercanías del Núcleo Universitario Rafael Rangel en días pasados.
Hasta lo último
La violencia entre liceístas es un fenómeno de vieja data, profesores, y algunos padres y psicólogos reconocen que los adolescentes siempre se han ido a los golpes para enfrentarse con su enemigo y ven la violencia como solución de sus problemas, así lo aseguró. Kabír Mendoza Psicólogo del Liceo Cristóbal Mendoza.
Según Mendoza este flagelo en las instituciones educativas es de corte multiaccional, "hemos visto como al momento de organizarse una reunión de representantes cuando ocurren actos de violencia en referidos liceos, de 40 alumnos que integra un aula sólo asisten 10 representantes preocupados por el comportamiento de su representado".
El elemento agregado es el nivel de violencia y ensañamiento que se produce en los entornos donde vive cada alumno. "La institución está siendo salpicada de lo que está pasando afuera porque está llena de una violencia más radical en la sociedad, creo que la violencia viene de una base familiar, además de una baja autoestima del escolar victimario" añadió Mendoza.
Por su parte, Ivonne Gutiérrez, Directora de la Red Socialista de Turismo en el estado Trujillo y Socióloga, reiteró que la violencia juvenil es un grave problema social que no sólo se acentuado en los países latinoamericanos, sino que debido a la desestabilización y al conflicto económico mundial ha aumentado con mayor énfasis en Venezuela.
Un estudio publicado por la Organización venezolana que basada en la solidaridad, tolerancia y justicia, trabaja junto a diferentes actores sociales en el fortalecimiento de capacidades y búsqueda de oportunidades para el goce y disfrute de los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes en el ejercicio de su ciudadanía (Cecodap) revela que "la violencia en las escuelas también se produce en forma de peleas y acoso entre estudiantes. En algunas sociedades el comportamiento agresivo, incluidas las peleas, se percibe como un problema menor de disciplina".
A nivel legal, las medidas para penalizar este tipo de agresiones, de menores hacia menores, no están claramente especificadas. Por ejemplo, la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (Lopna) establece en el capítulo III (sanciones) que una vez que se establezca la culpabilidad o responsabilidad de un menor en un acto delictivo deberá pasar por seis medidas preventivas hasta llegar a la más grave que es la privación de libertad.
Pero para tal sanción deberá probarse la participación del adolescente, la naturaleza y gravedad de los hechos, su grado de responsabilidad e incluso su estado psicosocial, como lo define el artículo 622 del referido estatuto. En los casos donde la gravedad de la agresión pone en riesgo la vida del otro, hay que revisar otros factores.
En este sentido, Ramón Salazar, director del Liceo Cristóbal Mendoza, explicó que la Ley Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente (Lopna) ampara al adolescente que comete una infracción. "No se justifica las agresiones a la institución y a la colectividad, por parte de los alumnos conocemos que es un problema a nivel nacional pero es increíble como los estudiantes del "Cristóbal Mendoza" y "Pedro José Carrillo Márquez" se agreden simultáneamente".
Salazar puntualizó que a pesar de que la institución está llena de beneficios como: un comedor propio, un centro de informática, baños, cafetín y aulas amobladas, los estudiantes no valoran lo que tienen, dañando de manera salvaje sus instalaciones y agrediendo al personal obrero y docente.
"sabemos que hay indicios que dentro de la protestas estudiantes hay muchachos infiltrados que se encapuchan y arremeten en contra del primero que se le atraviesa",
Recalcó que aunque en la comunidad del Cristóbal Mendoza directivos y docentes organizan talleres antidrogas, embarazo precoz, enfermedades de transmisión sexual y de motivación, es necesario que la autoridades policiales vigilen y den seguimiento permanente a la minoría de estudiantes que realizan acciones vandálicas.
Igualmente Iván Pérez Calderón, director de la Escuela Básica Pedro José Carrillo Márquez, dijo con toda responsabilidad: "para nadie es un secreto que hay grupos ajenos, supuestamente del liceo Cristóbal Mendoza, así como jóvenes que no son estudiantes y consiguen camisas de las instituciones para hacerse pasar como estudiantes al movimiento estudiantil que tienen sus manos metidas en estos para crear la zozobra el caos, el desorden en todo el municipio Trujillo."
Calderón manifestó que otras de las variables en este problema es la polarización política, pues aseguró que para nadie en un secreto que grupos ajenos inmiscuidos en la política llegan todas las mañanas a persuadir a otros estudiantes, "nos caen a piedra lo más salvaje posible".
Con un tono exclamatorio Calderón dijo: ¡Qué culpa tiene la institución que nuestros muchachos hallan decaído, es lamentable ese descenso, todo el tiempo somos atacados de una manera grotesca!
Aunque existen manifestaciones de violencia escolar como: agresión física a docentes, por parte de alumnos; disputas entre alumnos que culminan en enfrentamientos físicos; agresión verbal a docentes; agresión a docentes a través de escritos (graffitis, periódicos, anónimos); hechos de violencia con deterioro de bienes materiales de los docentes; deterioro de la infraestructura y mobiliario. Es necesario que diferentes hechos violentos sean resueltos de manera penal, impulsando acciones de reflexión sobre las manifestaciones de violencia y su incidencia sobre las relaciones docente - alumno, clima escolar y actividades escolares, donde se discuta y analice el papel de los sujetos de la acción (profesores, directivos representantes y alumnos).
DIARIO EL TIEMPO







