El 13% de los adolescentes se duerme en clase, un 30% está amodorrado y más de la mitad no llega a las ocho horas de descanso
Retrasar una hora la entrada al cole reduce el fracaso escolar • Mantener rutinas y no tener tele en el dormitorio, claves contra la alteración del sueño infantil • Pediatras alertan del déficit infantil de sueño
↓ Crónicas de EUROPA PRESS, EFE, SERVIMEDIA, SEPEAP y AEPap
Miguel Lorenci | 12/5/2009- MADRID (COLPISA)
Poco y mal. Así duermen nuestros niños y adolescentes, según un estudio piloto realizado en la Comunidad de Valencia por dos asociaciones pediátricas sobre trastornos del sueño. El estudio, que realizará a escala nacional, dibuja un panorama preocupante con datos alarmantes: uno de cada tres menores de cinco años tiene el sueño alterado; casi el 53% de los adolescentes duermen menos de 8 horas, cuando lo aconsejable son 9; un 13% se duerme en clase, casi un 30% tiene dificultades para mantener la vigila -están amodorrados-, y más de un 50% confiesa que tienen sueño durante el día. «Van a clase pero se dejan el cerebro en la almohada» dicen los expertos. Entre los bebés de seis meses a un año, hasta un 12% duerme boca abajo -una posición desaconsejada por los pediatras por incrementar notablemente el riesgo de muerte súbita- y cada vez se duermen menos siestas, hábito más que saludable para el desarrollo de los críos.
El doctor Gonzalo Pin, coordinador del grupo de trastornos del sueño de la Sociedad Españolas de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y su colega Ramón Ugarte de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primara (AEPap) coinciden en señalar, a la luz del estudio, la mala calidad del sueño en las primeras fases de la vida. Un 20% de los menores sufre insomnio, un 17% sonambulismo, un 10% alteraciones respiratorias o ronquidos, y un 2% apnea o síndrome de piernas inquietas.
«Es un problema de consecuencias graves tanto a nivel sanitario, como educativo, social y económico» apuntan los pediatras. «Los niños con déficit de sueño tendrán problemas de desarrollo, no ganarán peso como deben -fallo de medro- y serán proclives a padecer obesidad o hiperactividad, mientras que los adolescentes que no descansan bien y se duermen en clase, tienes severos problemas de aprendizaje que generan déficit de atención y fracaso escolar; los que se mueve en moto -cada vez más- multiplican por mucho el riesgo de padecer accidentes» enumera el doctor Ugarte, que ejerce como pediatra en Vitoria.
«Los adolescentes van a clase pero su cerebro sigue en la almohada» expresa muy gráficamente el doctor Gonzalo Pin al comentar el preocupante dato que confirman los profesores: el 12,8% de los alumnos hasta 14 años se duerme en clase. La falta de sueño genera una dificultad de aprendizaje que se agrava con unos horarios que no contemplan los ciclos circadianos que regulan nuestro descanso «y gracias a los cuales sabemos que se aprende mejor a partir de las once de la mañana y de las cuatro de la tarde y que es muy difícil asimilar conocimientos a las ocho de la mañana» apunta el pediatra, que propone adecuar los horarios lectivos al ciclo de descanso.
«El sistema inmunitario se desarrolla durante el sueño, de modo que si no se descansa este sistema se debilita» apunta el doctor Pin sobre el sueño de los más pequeños. Unos bebés que casi nunca duermen las tres siestas diarias que deberían en las guarderías y centro educativos. Ocho de cada diez críos entre los dos y los tres años duerme una siesta al día, un 16% no lo hace y sólo un 4% duerme dos, cuando según este pediatra «privar a los más pequeños de las siestas por decreto educativo es una barbaridad». Los trastornos de sueño «agudos o crónicos» a esta edades, que afecta a un cuarto de los bebés, repercuten directamente en la salud de los padres «y muy especialmente en la madres a las que aqueja la depresión».
Ni tenemos hábitos saludables a la hora de dormir -un 2% de toda la población tiene trastornos graves de sueño- ni somos capaces de crearlos en nuestros hijos, de modo «que son los niños entre seis y ocho años los que deciden en realidad cuando se van a dormir» constatan los especialistas.
Veinte minutos menos
Los problemas se agravan en la adolescencia. Los chavales duermen ahora veinte minutos menos de media que hace diez años, según los pediatras. Entre el 25 y el 30% no perciben el descanso como un placer. Antes al contrario, ven en el sueño una pérdida de tiempo que les quita horas de chat o de juego en el ordenadores o el móvil, la consola. Unos dispositivos que, junto a la televisión, han alterado dramáticamente el descanso de nuestros chicos y chicas. El estudio constata como los críos engañan a los padres y conectan el móvil en la cama, de modo que cuando los padres creen que lo han apagado, ellos reciben una media de tres mensajes por noche. El esquema se reproduce con el ordenador y la tele. «Poner una televisión en el cuarto de un niño o un adolescente es perjudicial y es uno de los peores regalos que podemos hacerles» dice el doctor Ugarte.
Eso sí, estos chavales «no tienen conciencia de dormir mal y creen que es suficiente el tiempo inferior a ocho horas que descansan un 53% de los adolecentes». Habría que enseñarles a dormir de forma saludable desde la infancia dado que «dormiremos toda la vida como hayamos aprendido a dormir en la infancia, y se aprende a dormir como se prende a caminar». «Cuando estás aprendiendo a andar tropiezas y te caes y cuando aprende as a dormir te despiertas y vuelves a conciliar el sueño» dice el doctor Ugarte. Recuerda que todos los niños se despiertan en algún momento, que entre el 20 y el 40% de los críos entre seis mese y siete años se despiertan durante la noche y necesitan ayuda para volverse a dormir. De ellos entre el13 y el 20% de despiertan al menos cinco noches por semanas.
Un niño con problemas de sueño a los ocho meses mantendrá estas dificultades hasta los tres años, y cuando los problemas se manifiesten a los dos años continuará teniendo dificultades de sueño hasta los doce.
COLPISA
Mantener rutinas y no tener tele en el dormitorio, claves contra la alteración del sueño infantil
Puede generar irritabilidad y déficit de atención MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS)
Casi uno de cada tres menores de cinco años sufre alteraciones del sueño que podrían generarles problemas de obesidad, irritabilidad y déficit de atención durante su crecimiento, además convertirse, con el tiempo, en causa de fracaso escolar y de accidentes de tráfico.
Asi lo señala un estudio sobre los hábitos de sueño de los menores de 14 años desarrollado en la Comunidad Valenciana y presentado este martes en Madrid.
Los encargados de exponer los resultados de este trabajo, elaborado por la Agencia Valenciana de Salud, la Unidad Valenciana del Sueño y el Grupo Hospitalario Quirón, fueron el coordinador del Grupo de Trastorno del Sueño de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), Ramón Ugarte, y el coordinador del Grupo de Trastorno del Sueño de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), Gonzalo Pin.
Según el estudio, que se prevé realizar a nivel nacional y que ya ha comenzado a realizarse en otras comunidades, como País Vasco o Cataluña, el 20 por ciento de estos menores sufre insomnio, el 17 por ciento de sonambulismo y el 10 por ciento otros problemas, como roncar (10%) --en el 2 por ciento síntoma de la aparición de una apnea del sueño-- o por un síndrome de piernas inquietas (2%).
Los padres detectan un aumento progresivo del insomnio desde los seis meses hasta los tres años, cuando el problema afecta al 20 por ciento y que de los seis meses hasta los siete años, puede afectar al 40 por ciento de estos menores, de los que un 20 por ciento llega a despertarse, según este estudio, "al menos cinco noches por semana".
EL 16% DE LOS MENORES SIN SIESTA
En esta situación inciden factores como la reducción del número de siestas de los menores, sometidos de forma temprana, por el trabajo de los padres, a los horarios de guarderías. Así, aunque un 80 por ciento de los niños de 24 a 36 meses duerme una siesta al día, un 16 por ciento no duerme siesta y sólo un 4 por ciento realiza dos.
Asimismo, influyen factores como la educación de los padres a la hora de proporcionarle al niño la capacidad de ser autónomos para conciliar el sueño, ya que menos del 50 por ciento niños de 6 a 12 meses de edad duerme sin ayuda de los padres y el 18,6 por ciento de los menores de 6 años despierta de noche "al menos 3 noches por semana", desvelándose un 11 por ciento durante más de media hora.
Cuando el niño crece, el problema radica en que los padres continúan sin inculcar a los niños buenos hábitos de sueño, ya que el 27 por ciento de los niños de entre 5 y 12 años discute la hora de irse a la cama para después sufrir problemas para levantarse y fatiga de no haber dormido por la mañana en el 17 por ciento de los casos. En esta franja de edad, un 6,5 por ciento se despierta por la noche.
En los adolescentes continúan estos malos hábitos, ya que, a los 14 años, el 53 por ciento acude a clase habiendo dormido menos de 8 horas y el 17 por ciento con síntomas de excesiva somnolencia, mientras que, a los 17 años, un 16,5 por ciento no duerme bien -- un 19% de mujeres y un 11,7% de varones-- por problemas relacionados con factores emocionales, mala higiene del sueño y ciertas parasomnias.
EL 50% DE LOS ADULTOS CON SUEÑO
Todas estas alteraciones, que en uno de cada dos casos pasan al adulto, tienen repercusiones en la salud de los niños y de los padres, que corren un mayor riesgo de sufrir una depresión. Sin embargo, se podrían prevenir y solventar enseñando a los menores "la importancia de mantener buenos hábitos y buena higiene del sueño".
Según el doctor Pin, el pediatra de Atención Primaria es "el profesional de la salud, junto con la Enfermería Pediátrica, que mejor conoce al niño, al adolescente y a su familia" y es en este contexto "donde se pueden detectar, tratar o derivar los problemas de sueño, y lo que resulta más importante, donde se pueden establecer pautas para evitar en buena medida estos problemas".
En los niños, la clave está en establecer rutinas, proporcionando al menor los denominados 'objetos de transición' --como peluches o mantas--, que facilitan la asociación del entorno al sueño y en definitiva, fomentar su capacidad de conciliar y mantener el sueño de forma autónoma.
Con los adolescentes, tratar de mantener una disciplina respecto al sueño, evitando instalar televisores en las habitaciones --el 40 por ciento de los adolescentes valencianos tiene este aparato en su cuarto-- y restringiendo el uso de los ordenadores y el móvil cuando es hora de ir a dormir, serían medidas útiles para mejorar el sueño.
EP
Casi el trece por ciento de los escolares se duerme en clase
EFE, 12 MAy 2009- Madrid (ADN)El 12,9 por ciento de los escolares valencianos de entre 3 y 14 años se duerme en clase y el veintinueve por ciento tiene problemas para mantenerse despiertos, según un estudio elaborado en la Comunitat.
El análisis, presentado hoy por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), ha reflejado que el 17% de los niños de entre 5 y 12 años tiene dificultades para levantarse por la mañana.
Además, un doce por ciento presenta fatiga relacionada con las alteraciones del sueño.
Los pediatras han advertido de que la falta de sueño puede desencadenar consecuencias negativas como la obesidad, irritabilidad, déficit de atención, hiperactividad, fracaso escolar y problemas en el crecimiento.
También han alertado de que el doce por ciento de los bebés duerme boca abajo, lo que incrementa el riesgo de muerte súbita, y han informado del peligro de los ronquidos infantiles, ya que el dos por ciento de los niños que roncan padece apnea obstructiva del sueño.
Además, han denunciado que el veinticuatro por ciento de los niños de entre 0 a 3 años duerme menos horas de las que deberían y que el 30% de los menores de 5 años presenta problemas y alteraciones del sueño.
En cuanto a los adolescentes de 14 y 15 años, el 52 por ciento acudía a clase con menos de ocho horas de sueño y el 16,5 por ciento de los jóvenes de entre 17 y 18 años duerme mal.
Los pediatras han explicado que una de las causas de la falta de sueño es que "muchos niños deciden cuándo acostarse", en concreto, entre el 20 y 35 por ciento de los menores de entre 12 y 15 años habitualmente permanecen despiertos cuando sus padres creen que duermen.
Por ello, han recomendado no instalar una televisión en la habitación del niño porque existe una clara relación entre somnolencia diurna y dormir mientras ven la televisión.
El coordinador del Grupo de Trastorno del Sueño de la SEPEAP, Gonzalo Pin, ha subrayado que los horarios escolares no se ajustan a las necesidades biológicas porque "a los niños pequeños les privan de sueño por decreto educativo y eso no debería ser así".
Por último, han propuesto una adecuada formación de los trastornos del sueño en los profesionales de la salud infantil y mejorar la información sobre hábitos que favorezcan más horas de sueño y de más calidad.
ADN
Dos asociaciones de pediatras alertan de que el 30% de los menores de cinco años tienen problemas de sueño
MADRID, 12 MAYO 2009- SERVIMEDIA (ECOdiario)
Atrasar una hora la entrada al colegio e instituto ayudaría a combatir la somnolencia diurna de los escolares y, además, a reducir el fracaso escolar y los conflictos en el aula, según afirmó hoy Gonzalo Pin, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap).
En la presentación en Madrid de un estudio sobre "Los trastornos del sueño desde la perspectiva de los pediatras de Atención Primaria", este experto explicó que los horarios escolares no se ajustan a las necesidades biológicas de muchos niños.
"A los pequeños se les impide dormir la siesta, cuando lo necesitan, y a los adolescentes se les obliga a madrugar con un sueño insuficiente y con una somnolencia diurna habitual que propicia el fracaso escolar", señaló.
Pin, coordinador del grupo de Trastornos del Sueño de la Sepeap, situó el momento más propicio para el aprendizaje entre las 11 y 12 horas de la mañana y las cuatro de la tarde, y recordó que países como Estados Unidos ya han retrasado la entrada a la escuela, constatando reducciones en índices de fracaso y conflictividad.
Reconoció que trasladar esta iniciativa a España sería "costoso" (podría generar problemas de conciliación en los padres, por ejemplo), pero considera "importante" tener en cuenta esta posibilidad a la hora de diseñar el currículum escolar.
3 DE CADA 10, CON PROBLEMAS El estudio que han llevado a cabo la Sepeap y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) en la Comunidad Valenciana revela que el 30% de los niños menores de cinco años presentan problemas o alteraciones del sueño.
Además, del 20 al 40% de los niños de seis meses a siete años se despiertan durante la noche y necesitan ayuda para volverse a dormir, el 52,8% de los adolescentes de 14-15 años de edad acuden a clase habiendo dormido menos de ocho horas, y menos de la mitad de los niños de seis a 12 meses de edad se duermen de manera autónoma.
Otro dato destacable es que el 13% de los pequeños de entre seis y ocho años "deciden" por sí mismos cuándo irse a la cama, y que cerca del 50% de los chicos y chicas de 12 a 15 años siguen yendo a dormir con algún "objeto transicional", como ositos de peluche.
Estos médicos apuestan por recuperar la siesta para los más pequeños. Según explicaron, un 16% de los niños de 24 a 36 meses de edad ya no recurren a este hábito, un 80% realizaban sólo una siesta al día y un 4% realizan dos diarias.
Además consideran fundamental atajar estos problemas desde las consultas de Atención Primaria porque, en algunos casos, puede derivar en episodios de depresión en la madre y porque "estos problemas suelen ser estables a lo largo de toda la infancia".
ECOd
El 30% de los niños menores de 5 años presentan problemas y/o alteraciones del sueño
Según la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)•Según el Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Sueño en Niños y Adolescentes de la Comunidad Valenciana, del 20 al 40% de los niños de 6 meses a 7 años se despiertan durante la noche y necesitan ayuda para volverse a dormir, y el 52,8% de los adolescentes de 14-15 años de edad acuden a clase habiendo dormido menos de 8 horas
•Además, una revisión de diferentes estudios muestra que entre el 13 y el 27% de los padres de niños de entre 4 a 12 años de edad, denuncian la presencia de dificultades con el sueño: resistencia a acostarse, ansiedad en el momento de acostarse, inicio de sueño retrasado, ronquido, enuresis, despertares nocturnos, pesadillas, terrores del sueño, sonambulismo, despertar matinal precoz y excesiva somnolencia diurna
•Los problemas del sueño no sólo afectan por la noche, ya que generan en muchos casos alteraciones en el comportamiento (déficit de atención, irritabilidad), aprendizaje (fracaso escolar), riesgo de accidentes y efectos negativos sobre el crecimiento y desarrollo (obesidad y fallo de medro) durante el día
•El pediatra de AP es el profesional de la salud, junto con la enfermería pediátrica, que mejor conoce al niño, al adolescente y a su familia y, por tanto, puede detectar, tratar o derivar los problemas de sueño, y puede establecer pautas para evitar en buena medida estos problemas
Madrid, 12 de mayo de 2009 (ACCESO)
El sueño en los niños y adolescentes es un proceso complejo en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. Además, influyen elementos de vulnerabilidad en la vida cotidiana: estimulación luminosa artificial, obstáculos para el contacto y apego con los padres, y horarios sociales, principalmente escolares, que entran en colisión con sus necesidades biológicas.
Por tanto, “los problemas de sueño no son solo un problema del ámbito familiar y médico, sino que también tiene una influencia importantísima el contexto social en el que viven los niños y adolescentes”, aclara el Dr. Gonzalo Pin, coordinador del Grupo de Trastorno del Sueño de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Además, “los problemas de sueño son muy frecuentes y llegan a ser un motivo de preocupación importante para los niños, los adolescentes y sus familias”, apunta el Dr. Ramón Ugarte, coordinador del Grupo de Trastorno del Sueño de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).
Trastorno del sueño, una patología de noche y de día
El problema principal de los trastornos del sueño es que no afectan exclusivamente al periodo nocturno de los niños y adolescentes, ya que sus efectos se manifiestan también durante el día, pudiendo generar en muchos casos alteraciones en el comportamiento (déficit de atención, irritabilidad), aprendizaje (fracaso escolar), riesgo de accidentes y efectos negativos sobre el crecimiento y desarrollo (obesidad y fallo de medro). Además, en el caso de los trastornos del sueño en niños pequeños, “pueden ocasionar problemas en la vida familiar con repercusiones en la salud de los padres, especialmente en la madre (depresión)”, especifica el Dr. Pin.
Datos de frecuencia de las alteraciones del sueño
La frecuencia de los trastornos del sueño en los niños y adolescentes españoles es muy alta, de manera que “una cuarta parte de ellos, de forma aguda o crónica, pueden verse afectados”, señala el Dr. Ugarte. Hasta la actualidad, que se han publicado los resultados del Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Sueño en Niños y Adolescentes de la Comunidad Valenciana, no se disponía de datos concretos en España.
De manera general, en niños menores de 5 años, se estima que aproximadamente un 30% presentan problemas y/o alteraciones del sueño de diverso orden. A continuación, vamos a explicar los resultados más importantes del estudio epidemiológico de la Comunidad Valenciana y de algunos otros estudios anteriores que aportan AEPap y SEPEAP.
El problema del insomnio y los despertares
En una muestra de 454 niños menores de tres años de la Comunidad Valenciana, la evolución de la sensación de insomnio infantil por parte de sus padres/tutores, aumenta progresivamente desde los 6 meses a los 3 años, alcanzando prácticamente el 20% de la muestra a los 3 años.
Si bien es cierto que todos los niños se despiertan, aproximadamente el 20-40% de los niños de 6 meses a 7 años se despiertan durante la noche y necesitan ayuda para volverse a dormir; y de ellos, el 13-20% con despertares al menos 5 noches por semana.
Una revisión de diferentes estudios muestra que entre el 13 y el 27% de los padres de niños de entre 4 a 12 años de edad, denuncian la presencia de dificultades con el sueño: resistencia a acostarse, ansiedad en el momento de acostarse, inicio de sueño retrasado, colecho de respuesta a las demandas de los niños, ronquido, enuresis, despertares nocturnos, pesadillas, terrores del sueño, sonambulismo, despertar matinal precoz y excesiva somnolencia diurna.
Estos problemas suelen ser estables a lo largo de la infancia, de manera que, un niño con dificultades del sueño a los 8 meses, probablemente continuará mostrando dificultades con el sueño hasta los 3 años de edad, y aquellos con problemas a los 2 años continuarán teniendo dificultades con el sueño hasta los 12 años de edad.
En la encuesta realizada, menos del 50% de los niños de 6 a 12 meses de edad se dormían de manera autónoma; el 18,6% de los menores de 6 años presentaban despertares por noche al menos 3 noches por semana; y un 11,3% presentaban una latencia de sueño mayor de 30 minutos. En esta misma encuesta, el 52,8 % de los adolescentes valencianos de 14-15 años de edad, acudían a clase habiendo dormido menos de 8 horas; y de ellos, un 17% mostraban síntomas de excesiva somnolencia diurna.
Según estos datos, un 27% de los niños de 5 a 12 años valencianos tienen problemas a la hora de irse a la cama; un 11,3% tienen los periodos de latencia excesivamente largos; un 6,5% presentan despertares nocturnos; un 17% tienen dificultades al levantarse por la mañana; y un 17% fatiga relacionadas con alteraciones del sueño.
En adolescentes (17-18 años), un 16,5% son malos durmientes (19% mujeres y 11,7% varones); y estos se asocian con factores emocionales, mala higiene del sueño y ciertas parasomnias.
Por otro lado, el 38,5% de una muestra de adolescentes de la ciudad de Cuenca refiere mala calidad subjetiva del sueño, y un 23,1%, una latencia de sueño mayor de 30 minutos de manera habitual.
Déficit crónico de sueño
De manera subjetiva, en la muestra aleatoria de toda la Comunidad Valenciana, el 34,5% de los preadolescentes de 13 años opinaban que dormían menos de lo necesario de manera habitual (al menos 5 días a la semana), y el 24 % de ellos no se sentían descansados al levantarse.
Los datos apuntan que los niños padecen un déficit de horas de sueño desde el inicio de su evolución. En esta muestra y según sus padres/tutores, el 24,6% dormía menos de 11 horas diarias.
En este mismo estudio, los niños de 24 a 36 meses de edad veían reducida por diversas razones su oportunidad de dormir la siesta: un 16% ya no lo hacían, un 80% realizaban sólo una siesta al día y un 4% realizaban dos diarias.
Consecuencias del déficit de sueño
El 51,9% de los niños de 6 a 15 años de la Comunidad Valenciana (N= 606) tienen sensación de excesivo sueño por el día al menos 3 veces a la semana, y el 4,21% de los mismos tienen problemas para mantenerse despiertos en clase de manera habitual (más de 3 días a la semana).
Por último, en niños de 6 a 13 años, 1 de cada 5 se levanta cansado, existiendo una clara coexistencia entre somnolencia excesiva diurna y dormirse mientras ven la TV.
Situación actual de los trastornos del sueño
La percepción histórico-social de los problemas del sueño en niños y adolescentes como un asunto propio de la fatalidad, unido al poco interés que estas alteraciones suscitaron hasta finales del siglo pasado en el ámbito pediátrico, tanto a nivel científico como docente, “puede hacer pensar de manera errónea que carecen de tratamiento y menos de prevención, generando una proclividad a la resignación, que es de todo punto injustificada. La investigación médica en este campo en los últimos años, junto con el mayor acceso a la información por parte de las familias, ha hecho que esta situación haya sufrido un cambio muy importante”, explica el Dr. Ugarte.
En este sentido, según el Dr. Pin, “el pediatra de AP es el profesional de la salud, junto con la enfermería pediátrica, que mejor conoce al niño, al adolescente y a su familia; y es en este contexto donde se pueden detectar, tratar o derivar los problemas de sueño, y lo que resulta más importante, donde se pueden establecer pautas para evitar en buena medida estos problemas”.
Mayor control de la enfermedad
Los trastornos del sueño en niños, especialmente los trastornos respiratorios, el insomnio y la excesiva somnolencia diurna, no tienen una remisión espontánea en muchos casos, de manera que “pensar que estos problemas se pasarán solos es una actitud totalmente equivocada que no favorece a la salud de los niños”, puntualiza el Dr. Pin.
Además, son muchas las enfermedades que alteran el sueño (asma, dermatitis, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, etc.) y que favorecen la persistencia de los síntomas de estas enfermedades “dando lugar a un círculo vicioso que no se resuelve si no se trata la enfermedad de base y los trastornos del sueño”, finaliza el Dr. Ugarte.
Conclusiones y propuestas finales de AEPap y SEPEAP
•Una adecuada formación pregrado y postgrado de los trastornos del sueño en los profesionales de la salud infantil, mejorar la información a las familias y a los adolescentes, de hábitos que favorezcan un sueño de más cantidad y calidad, junto con medidas sociales relativas a horarios escolares, son las recomendaciones más importantes por parte de los pediatras de AP.•Además de los trastornos del sueño, existen procesos patológicos, algunos frecuentes como son los trastornos respiratorios durante el sueño, que requieren un abordaje multidisciplinar con la participación de pediatras, expertos en sueño, otorrinolaringólogos, anestesistas y ortodoncistas.
•Estos trastornos requieren de personal y equipamiento técnico para un correcto diagnóstico y tratamiento, que actualmente está muy limitado en nuestro país.
•La obesidad infantil, epidemia del siglo XXI, es una entidad multifactorial en la que un sueño insuficiente es un factor importante. La televisión, Internet, videoconsolas, teléfonos móviles y todo aquello que supone una estimulación lumínica prolongada favorece que el sueño sea de menor duración y peor calidad.
•Los horarios escolares no se ajustan a las necesidades biológicas de muchos niños. A los niños pequeños se les impide dormir la siesta cuando lo necesitan y a los adolescentes se les obliga a madrugar con un sueño insuficiente y con una somnolencia diurna habitual que propicia el fracaso escolar y los accidentes.
ACCESO
http://www.sepeap.org/ Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria
http://www.aepap.org/ Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria







