COMMISSION TO INQUIRE INTO CHILD ABUSE
Abusos en Irlanda, mal "endémico"
Un informe elaborado por una comisión gubernamental revela que sacerdotes y monjas vejaron sexualmente y físicamente a jóvenes en colegios y orfanatos
— Documenta casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000
Basada en hechos reales, la película Los niños de San Judas es la historia del valor de un hombre para erigirse y luchar contra el abusivo régimen disciplinario en un reformatorio irlandés de chicos en 1939.
DUBLÍN Irlanda, 20 de mayo de 2009 (BBC Mundo)
Una investigación sobre el maltrato de niños cometido durante décadas en las instituciones católicas irlandesas llegó a la conclusión de que el abuso sexual era "endémico" en estos centros educativos y religiosos.
Los investigadores también determinaron que el abuso emocional y físico así como la negligencia eran característicos de dichas instituciones.
En las escuelas "se imponía un régimen severo y se sometía los niños -e incluso al personal- a una disciplina absurda y opresiva", reza el documento elaborado por una comisión especial, que comenzó su trabajo en el año 2000.
El periodista de la BBC Sean Fanning informó que la Comisión Para Investigar el Abuso Infantil -presidida por uno de los jueces de la Corte Suprema irlandesa- se estableció 9 años atrás luego de que se difundiera un documental televisivo con entrevistas a las víctimas y de una disculpa pública del ex primer ministro de la República de Irlanda, Bertie Ahern.
Miles de víctimas
Esto me ha devastado y devastará a la mayoría de las víctimas porque no se han levantado cargos criminales y nadie ha sido declarado responsable
John Walsh, víctima de abusos
Los autores del informe sostienen que los inspectores del gobierno durante aquellos años no impidieron las golpizas crónicas ni las violaciones ni la humillación a la que fueron sometidos los niños.
La investigación abarca un período de 60 años (entre la década del 20 y los años 80) en el cual cerca de 35.000 niños fueron integrados a un sistema de reformatorios, escuelas industriales y talleres.
Dichas instituciones albergaban a los niños abandonados o descuidados por sus familias, pero también iban a parar allí jóvenes acusados de delitos menores.
También las madres solteras, enviadas por sus propias familias.
Más de 2.000 personas le informaron a la comisión haber sufrido tormentos físicos y sexuales mientras permanecieron en dichas instituciones.
Durante la presentación del informe a la prensa debió acudir la policía debido a la reacción violenta de varias víctimas que protestaron por la falta de justicia.
John Walsh, una de las víctimas, dijo que la ausencia de procesos judiciales en contra de los abusadores lo hace sentirse "engañado y traicionado".
"Yo nunca hubiera compartido mis heridas si hubiera sabido que todo iba a terminar así", dijo Walsh y agregó:
"Esto me ha devastado y devastará a la mayoría de las víctimas porque no se han levantado cargos criminales y nadie ha sido declarado responsable".
Ningún nombre real -ni de víctimas ni de victimarios- fue publicado en el informe.
El miedo como herramienta
El informe -de más de 2.500 páginas- señala que las niñas bajo la supervisión de las monjas, mayormente de la orden Hermanas de la Misericordia, sufrieron menos abusos sexuales pero fueron en cambio víctimas del maltrato emocional, destinado a humillarlas y a hacerlas sentir inferiores.
El documento concluye además que las autoridades eclesiásticas no solo aprobaban sino que animaban a sus miembros a propinar castigos físicos y protegían a los pedófilos dentro de sus órdenes para evitar que sean arrestados.
Los castigos físicos excesivos generaban temor y esto para las autoridades escolares era esencial para mantener el orden
Informe
Según la comisión, los testimonios de hombres y mujeres que aún sufren las heridas dejadas por el trauma de su experiencia -y que hoy tienen entre 50 y 80 años- han demostrado sin lugar a dudas que el sistema en su totalidad trataba a los niños como si fueran presos y esclavos y no como ciudadanos con derechos legales y potencial humano.
"Los reformatorios y las escuelas industriales dependían de un control rígido logrado mediante severos castigos corporales y el miedo que semejantes castigos inspiraban".
El uso de la violencia y la crueldad "eran sistémicos y no el resultado de la violación individual de las reglas por parte de individuos que operaban fuera de la ley y los límites aceptados".
"Los castigos físicos excesivos generaban temor y esto para las autoridades escolares era esencial para mantener el orden".
El informe propone 21 formas para que el gobierno reconozca sus errores, entre las que se incluyen la construcción de un monumento conmemorativo, la puesta a disposición de las víctimas de un servicio de ayuda terapéutica, y la mejora de los servicios para la protección de los niños en Irlanda.
BBC
AGENCIAS. Dublín (Irlanda) Miércoles, 20 de mayo de 2009 (DIARIO DE NAVARRA)
Miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos de Irlanda durante casi 70 años, reveló hoy un informe elaborado por una comisión gubernamental. Los abusos, una situación que el documento calificó de "endémica" en este país, provocó que varias generaciones de niños y niñas entregados al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales.
La Comisión sobre Abusos a Menores fue establecida en 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80 en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales, que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa.
No obstante, la investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000.
El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico.
El texto también lanza duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.
Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia -a cargo del mayor número de instituciones para menores-, los Hermanos Cristianos -el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad- y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio.
Estas últimas administraban las infames "Lavanderías de la Magdalena", popularizadas por la película "Las hermanas de la Magdalena" (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida disoluta bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones.
Para la Comisión, las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores.
Al contrario, el informe denuncia que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos.
El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, aseguró que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir.
"El bienestar general de los niños no se tomaba en consideración", recalca el documento.
Durante la presentación hoy del informe, celebrada en un céntrico hotel de Dublín, se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala.
El grupo de apoyo a las víctimas "One in Four" ("Uno de cada cuatro"), consideró que "la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda".
Los perjudicados lamentan también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante la Justicia.
El informe sólo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones.
"El abuso sexuales de chicos era endémico en las escuelas, mientras que en las de chicas, las menores eran objeto de actitudes depredadoras por parte de trabajadores varones, visitantes o cuando salían al exterior para realizar alguna tarea", indicó el texto.
Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante.
Por lo general, abundó la investigación, la autoridades educativas irlandesas optaban por ignorar las acusaciones de abusos sexuales y nunca presentaron estas quejas ante la Garda (la policía irlandesa).
"Como mucho, los abusadores era trasladados, pero nada se hacía para tratar el daño infligido sobre el menor. En el peor de los casos, se culpaba al niño y se consideraba que estaba corrompido por la actividad sexual y era castigado con severidad".
Y si las condiciones de habitabilidad eran "frías, húmedas y básicas", los castigos corporales eran "perversos, severos, arbitrarios e impredecibles" en las instituciones donde los menores "vivían con el terror diario de no saber por dónde iba a llegar la siguiente paliza", concluye el informe.
DDN
Mermada la autoridad moral de la iglesia católica en Irlanda
deMinorias.com, 21 MAY 2009
"Un clima de miedo creado por castigos arbitrarios, excesivos y dominantes invadió la mayoría de las instituciones y todas aquellas para chicos", dijo el informe.
"Los niños vivieron con el terror diario de no saber de dónde vendría el siguiente golpe", añadió. El informe de cinco volúmenes, publicado tras una investigación de nueve años sobre instituciones ahora clausuradas, también criticó duramente al Departamento de Educación por su actitud deferente con las ordenes religiosas y su fracaso a la hora de detener los abusos.
La Comisión entrevistó a 1.090 hombres y mujeres que estuvieron internados en 216 instituciones, incluyendo hogares para niños, hospitales y escuelas.
Muchos de los niños fueron enviados al cuidado de la Iglesia por saltarse clases, por pequeños delitos o porque eran hijos o descendientes de madres solteras.
Tom Sweeney, que pasó cinco años en talleres-escuela incluyendo dos años en una donde el abuso sexual era "un problema crónico" según el informe, dijo que la Escuela-Taller Artane continuó persiguiendo a sus antiguos residentes.
"Cualquiera que entró en Artane no se convirtió en una persona alegre y desafortunadamente hay muchas personas que se suicidaron, muchas que terminaron en un hospital y han sido olvidadas.", afirmó. "No te habías olvidado de Artane y nunca lo olvidarás", sentenció.
Revelaciones de abuso, incluyendo una serie de escándalos que involucraban a sacerdotes abusando de chicos jóvenes, han mermado la autoridad moral de la iglesia católica en Irlanda, un país que en el pasado fue uno de los más devotos del mundo.
La investigación, con un coste estimado de 70 millones de euros, fue anunciada en 1999 por el entonces primer ministro Bertie Ahern después de que se disculpara a las víctimas tras una las revelaciones hechas en una serie de documentales de televisión.
El informe recomendó que se erigiera un memorial para todas las víctimas de abuso en instituciones y recomendó que la política nacional de atención a menores fuese revisada regularmente. En Estados Unidos, en 2002 se desveló un escándalo de abusos sexuales que afectaba a sacerdotes que abusaron de adolescentes.
La Comisión desechó su intención inicial de nombrar a las personas que habían sido acusadas, y solo aquellos que ya han sido condenados pueden ser mencionados en el informe.
La Comisión, originalmente planeada para dos años, se retrasó por lo que describió como la aproximación "adversa y legalista" de las órdenes religiosas y por la dimisión de su primera presidenta, la juez Mary Laffoy, tras un año y por un choque con el Departamento de Educación.
Dminorias
>http://www.childabusecommission.ie/
The Investigation Committee and Confidential Committee of the Commission to Inquire into Child Abuse have prepared their reports and presented them to the ...
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PS
Los pecados inconfesos de la Iglesia española
El desgarrador informe sobre abusos sexuales cometidos durante varias décadas por sacerdotes y religiosos de la católica Irlanda a miles de menores ha desatado una corriente de condena y una sensación de profunda frustración entre buena parte de los católicos en todo el mundo. También en España, donde estos hechos no han sido contestados aún con ninguna declaración de repulsa por parte de la jerarquía episcopal.
Inmediatamente después de conocer la magnitud de los abusos, surge una pregunta, hasta la fecha sin respuesta. Lo sucedido en Irlanda, o anteriormente en Estados Unidos y Australia, ¿podría haberse producido en el seno de la Iglesia española?
Hasta la fecha, en España no se ha dado ningún proceso conjunto de denuncia de atrocidades similares a las llevadas a cabo por el clero irlandés. No obstante, ha habido un total de siete condenas en firme contra sacerdotes españoles.
Hoy por hoy, el único caso de abusos continuados en una institución eclesiástica con sede en España es el del seminario de Ontaneda (Cantabria), donde en las décadas de 1950 y 1960 se produjeron diversos casos de acoso sexual a seminaristas por parte del fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel. Años después, los casos fueron denunciados ante la Santa Sede, que condenó a Maciel al silencio. Ahora, tras su muerte, Benedicto XVI ha ordenado una profunda investigación sobre los centros de esta congregación en todo el mundo.
Silencio y encubrimiento
"¿Por qué el abusador de menores es un enfermo? Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan", afirmó hace pocos meses el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez. La Conferencia Episcopal no se desmarcó de estas opiniones.
Y es que si algo se puede achacar a la jerarquía eclesiástica en estas lides, ha sido su opción por "lavar los trapos sucios en casa". Aunque los casos de abusos entre el clero español que han trascendido son pocos, lo cierto es que el denominador común de la mayoría de ellos está en la cautela, cuando no en el encubrimiento. Algo que no se produce, por ejemplo, a la hora de condenar a teólogos "díscolos" con la jerarquía.
Sólo tres sacerdotes españoles han sido encarcelados por abusos sexuales
El caso más conocido es el del sacerdote de la diócesis de Madrid Rafael Sanz Nieto, que fue condenado por la Audiencia Provincial a dos años de cárcel por abusos sexuales a un niño. El fallo fue confirmado por el Tribunal Supremo (TS). La diócesis pastoreada por el presidente del Episcopado, Antonio María Rouco Varela, fue obligada a pagar una indemnización de 30.000 euros por responsabilidad civil. No recurrió la condena al sacerdote, pero sí la impuesta al Obispado. El recurso fue desestimado por el TS.
En el caso de Sanz, además, se da la circunstancia de que el que planteó la denuncia fue un grupo de catequistas, al cual expulsó de la parroquia. Finalmente, el Arzobispado reconoció haber tenido constancia de los hechos, momento en el cual decidió "apartarlo de su labor" y recluir al sacerdote en un convento, pero no avalar la denuncia. Ese cura está ahora jubilado.
La diócesis de Madrid también amparó al sacerdote José Martín de la Peña, cuya condena a 10 años de prisión por abusos a una menor durante nueve años de los 4 a los 13 fue confirmada por el TS en 2005. El Alto Tribunal consideró probado que el cura sometió a la niña "a innumerables tocamientos lúbricos" y la obligó a practicarle felaciones.
En ocasiones, no es sólo la institución eclesiástica la que protege. Así, en febrero de 2002, el entonces alcalde de Casar de las Hurdes (Cáceres), Olegario Rodríguez, decía querer recoger firmas de apoyo a Ignacio Lajas Obregón, el joven sacerdote del pueblo, que fue detenido por la Policía Nacional acusado de pornografía infantil. Dos años después, fue condenado a 16 meses de prisión por un delito de corrupción de menores. Al no tener antecedentes penales, tampoco fue encarcelado.
Hasta la fecha, sólo tres sacerdotes españoles han cumplido, o cumplen, condena por abusos sexuales. El más conocido es José Domingo Rey Godoy, ex párroco de Peñarroya (Córdoba), que en 2004 fue condenado a 11 años por abusos sexuales a seis niñas. En este caso, el sacerdote tuvo el apoyo incondicional de su obispo, que lo mantuvo en su cargo hasta el día que ingresó en prisión.
Otro caso es el de Edelmiro Rial, de la diócesis de Tui-Vigo, quien fue condenado a 15 años por abusar de seis menores, alumnos suyos y monaguillos en su parroquia. Recurrida la sentencia, el TS la elevó a 21 años. El último es el de Luis José Beltrán Calvo, ex párroco de Alcalá La Real (Jaén), condenado a ocho años de cárcel por abusos a un monaguillo.
El escándalo de Irlanda salpica otra vez a la institución
"Abusos endémicos". El informe del Gobierno de Irlanda califica de "abusos endémicos" los practicados por la Iglesia. La investigación ha documentado casos que se remontan hasta 1914 y otros denunciados en 2000, que afectarían a 9.000 personas.
Compensaciones. En 2002 se firmó un acuerdo según el cual algunas congregaciones pagarían hasta 127 millones de euros en concepto de indemnizaciones a las víctimas.
Estados Unidos. El caso de Irlanda tuvo un grave precedente hace unos años en EEUU. Un informe revela que la Iglesia estadounidense pagó 436 millones de dólares en 2008 por casos de abusos sexuales.
Condenas canónicas. El Código de Derecho Canónico afirma que el religioso que cometa "homicidio, violación carnal o retiene a otro con el uso de la violencia, o mutila y hiere gravemente a una persona" será condenado a penas que pueden conllevar la suspensión del estado clerical.
PUBLICO
¿Quién protege a la Iglesia?
Sus abusos son amparados por partidos y gobiernos, que no rompen la «ley del silencio» con la que acogen sus actos
JOSÉ MANUEL BARREAL SAN MARTÍN
OVIEDO, 26 MAY 2009 (LA NUEVA ESPAÑA)
La Iglesia católica sigue sufriendo los embates de pedofilia por parte de sectores de curas y de la jerarquía de la misma. Un tema demasiado recurrente que desde hace algún tiempo ocupa páginas en los diarios del llamado mundo occidental y, por tanto, de los españoles. Ahora, el último escándalo se refiere a los abusos y maltratos a menores en instituciones de la Iglesia católica en Irlanda entre los años treinta y noventa. Informe recogido en más de 2.500 páginas por una comisión de investigación, a lo largo de nueve años, mediante testimonios de numerosas víctimas. En España, si bien hasta el momento no se recogen tantos casos, sí se puede hacer referencia a algunos, sin que sean los únicos. El del cura de 74 años Rafael S. N. (2007) por abusar sexualmente de un menor entre los años 1999 y 2001, habiendo sido declarado responsable civil subsidiario el Arzobispado de Madrid. Y el caso del Seminario de Ontaneda en Cantabria, en el que durante las décadas de 1950 y 1960 se produjeron casos de abuso sexual a seminaristas por el fundador de la Legión de Cristo. Destacan, también, las declaraciones del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, afirmando que «hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo (con los abusos) y además, deseándolo, incluso si te descuidas te provocan»; de las que la Conferencia Episcopal no se ha desmarcado.
El revuelo y el escándalo que provocan estas noticias no sólo tienen una efímera duración, sino que, por la superficialidad con la que son tratadas, no llegan a propiciar reflexiones significativas que abran un serio debate ni en la propia Iglesia ni en la sociedad. Se esfuma de los titulares de prensa sin que alguna autoridad de la Iglesia estime necesario profundizar sobre lo que tales actitudes conllevan. En realidad, se manifiesta descaradamente la clásica «mantenerla y no enmendarla» de la Iglesia católica que, no cabe duda, es lo que lleva haciendo, imperturbable, desde hace siglos. Lo que muestra la falta de intención en el reconocimiento de su complicidad, cuando no su protagonismo, en estos sucesos sin duda execrables. Pero, eso sí, exigiendo a gobiernos, parlamentos y sociedad civil explicaciones por cuestiones que a la propia Iglesia le parecen inmorales. Mas esta actitud eclesiástica se ve protegida por los medios institucionales: partidos políticos y diferentes gobiernos, que no rompen la «ley del silencio» con la que acogen los actos aquí comentados, minimizándolos y reforzando, a mi entender, la actitud de la institución eclesiástica.
Las razones que pueden explicar el sigilo con el que el poder ejecutivo, legislativo y judicial trata los temas relacionados con la Iglesia católica española son, a mi juicio, las mismas que consagran el excepcional estatus de privilegio que goza en el Estado español. Respondiendo, así, a las obligaciones contraídas como consecuencia del pacto de Estado, rubricado durante la llamada «transición a la democracia» garantizando una buena parte de los privilegios que el franquismo había concedido a la Iglesia católica. De ahí los silencios de hoy.
La Iglesia debería saber que los mayores enemigos del mensaje evangélico que dicen representar no deben buscarlos fuera de ella, basta y sobra con los que existen entre su clero más granado. La pérdida de credibilidad que está afectando a la Iglesia católica obedece, además de la secularización de la sociedad, también a los gravísimos errores de una institución que ha perdido pie en el mundo real. El dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe dejó escrito que «la maldad no necesita razones, le basta con un pretexto». La Iglesia católica, escuchando a sus críticos, internos y externos, en lugar de acallarlos y perseguirles, debería trabajar con rigor, y de una vez por todas, para acabar con los muchos pretextos eclesiales que alimentan maldades y pervierten razones.
LNE
Abusos en Irlanda, mal "endémico"
Un informe elaborado por una comisión gubernamental revela que sacerdotes y monjas vejaron sexualmente y físicamente a jóvenes en colegios y orfanatos
— Documenta casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000
DUBLÍN Irlanda, 20 de mayo de 2009 (BBC Mundo)
Una investigación sobre el maltrato de niños cometido durante décadas en las instituciones católicas irlandesas llegó a la conclusión de que el abuso sexual era "endémico" en estos centros educativos y religiosos.
Los investigadores también determinaron que el abuso emocional y físico así como la negligencia eran característicos de dichas instituciones.
En las escuelas "se imponía un régimen severo y se sometía los niños -e incluso al personal- a una disciplina absurda y opresiva", reza el documento elaborado por una comisión especial, que comenzó su trabajo en el año 2000.
El periodista de la BBC Sean Fanning informó que la Comisión Para Investigar el Abuso Infantil -presidida por uno de los jueces de la Corte Suprema irlandesa- se estableció 9 años atrás luego de que se difundiera un documental televisivo con entrevistas a las víctimas y de una disculpa pública del ex primer ministro de la República de Irlanda, Bertie Ahern.
Miles de víctimas
Esto me ha devastado y devastará a la mayoría de las víctimas porque no se han levantado cargos criminales y nadie ha sido declarado responsable
John Walsh, víctima de abusos
Los autores del informe sostienen que los inspectores del gobierno durante aquellos años no impidieron las golpizas crónicas ni las violaciones ni la humillación a la que fueron sometidos los niños.
La investigación abarca un período de 60 años (entre la década del 20 y los años 80) en el cual cerca de 35.000 niños fueron integrados a un sistema de reformatorios, escuelas industriales y talleres.
Dichas instituciones albergaban a los niños abandonados o descuidados por sus familias, pero también iban a parar allí jóvenes acusados de delitos menores.
También las madres solteras, enviadas por sus propias familias.
Más de 2.000 personas le informaron a la comisión haber sufrido tormentos físicos y sexuales mientras permanecieron en dichas instituciones.
Sin juicios
El informe recogió el testimonio de unas 2.000 personas.Durante la presentación del informe a la prensa debió acudir la policía debido a la reacción violenta de varias víctimas que protestaron por la falta de justicia.
John Walsh, una de las víctimas, dijo que la ausencia de procesos judiciales en contra de los abusadores lo hace sentirse "engañado y traicionado".
"Yo nunca hubiera compartido mis heridas si hubiera sabido que todo iba a terminar así", dijo Walsh y agregó:
"Esto me ha devastado y devastará a la mayoría de las víctimas porque no se han levantado cargos criminales y nadie ha sido declarado responsable".
Ningún nombre real -ni de víctimas ni de victimarios- fue publicado en el informe.
El miedo como herramienta
El informe -de más de 2.500 páginas- señala que las niñas bajo la supervisión de las monjas, mayormente de la orden Hermanas de la Misericordia, sufrieron menos abusos sexuales pero fueron en cambio víctimas del maltrato emocional, destinado a humillarlas y a hacerlas sentir inferiores.
El documento concluye además que las autoridades eclesiásticas no solo aprobaban sino que animaban a sus miembros a propinar castigos físicos y protegían a los pedófilos dentro de sus órdenes para evitar que sean arrestados.
Los castigos físicos excesivos generaban temor y esto para las autoridades escolares era esencial para mantener el orden
Informe
Según la comisión, los testimonios de hombres y mujeres que aún sufren las heridas dejadas por el trauma de su experiencia -y que hoy tienen entre 50 y 80 años- han demostrado sin lugar a dudas que el sistema en su totalidad trataba a los niños como si fueran presos y esclavos y no como ciudadanos con derechos legales y potencial humano.
"Los reformatorios y las escuelas industriales dependían de un control rígido logrado mediante severos castigos corporales y el miedo que semejantes castigos inspiraban".
El uso de la violencia y la crueldad "eran sistémicos y no el resultado de la violación individual de las reglas por parte de individuos que operaban fuera de la ley y los límites aceptados".
"Los castigos físicos excesivos generaban temor y esto para las autoridades escolares era esencial para mantener el orden".
El informe propone 21 formas para que el gobierno reconozca sus errores, entre las que se incluyen la construcción de un monumento conmemorativo, la puesta a disposición de las víctimas de un servicio de ayuda terapéutica, y la mejora de los servicios para la protección de los niños en Irlanda.
BBC
Miles de menores sufrieron abusos en instituciones católicas en Irlanda
Un informe elaborado por una comisión gubernamental revela que sacerdotes y monjas vejaron sexualmente y físicamente a jóvenes en colegios y orfanatos - La investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000AGENCIAS. Dublín (Irlanda) Miércoles, 20 de mayo de 2009 (DIARIO DE NAVARRA)
Miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos de Irlanda durante casi 70 años, reveló hoy un informe elaborado por una comisión gubernamental. Los abusos, una situación que el documento calificó de "endémica" en este país, provocó que varias generaciones de niños y niñas entregados al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales.
La Comisión sobre Abusos a Menores fue establecida en 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80 en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales, que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa.
No obstante, la investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000.
El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico.
El texto también lanza duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.
Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia -a cargo del mayor número de instituciones para menores-, los Hermanos Cristianos -el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad- y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio.
Estas últimas administraban las infames "Lavanderías de la Magdalena", popularizadas por la película "Las hermanas de la Magdalena" (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida disoluta bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones.
Para la Comisión, las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores.
Al contrario, el informe denuncia que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos.
El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, aseguró que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir.
"El bienestar general de los niños no se tomaba en consideración", recalca el documento.
Durante la presentación hoy del informe, celebrada en un céntrico hotel de Dublín, se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala.
El grupo de apoyo a las víctimas "One in Four" ("Uno de cada cuatro"), consideró que "la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda".
Los perjudicados lamentan también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante la Justicia.
El informe sólo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones.
"El abuso sexuales de chicos era endémico en las escuelas, mientras que en las de chicas, las menores eran objeto de actitudes depredadoras por parte de trabajadores varones, visitantes o cuando salían al exterior para realizar alguna tarea", indicó el texto.
Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante.
Por lo general, abundó la investigación, la autoridades educativas irlandesas optaban por ignorar las acusaciones de abusos sexuales y nunca presentaron estas quejas ante la Garda (la policía irlandesa).
"Como mucho, los abusadores era trasladados, pero nada se hacía para tratar el daño infligido sobre el menor. En el peor de los casos, se culpaba al niño y se consideraba que estaba corrompido por la actividad sexual y era castigado con severidad".
Y si las condiciones de habitabilidad eran "frías, húmedas y básicas", los castigos corporales eran "perversos, severos, arbitrarios e impredecibles" en las instituciones donde los menores "vivían con el terror diario de no saber por dónde iba a llegar la siguiente paliza", concluye el informe.
DDN
Mermada la autoridad moral de la iglesia católica en Irlanda
Violencia y abuso sexual a niños durante 60 años
Desde 1930 hasta 1990 los orfanatos y talleres-escuela en la Irlanda fueron centros de terror, abandono y abusos sexuales reiterados, según el informe de la Comisión para la investigación del abuso infantil, puesta en marcha por el gobierno en el año 2000.
deMinorias.com, 21 MAY 2009
"Un clima de miedo creado por castigos arbitrarios, excesivos y dominantes invadió la mayoría de las instituciones y todas aquellas para chicos", dijo el informe.
"Los niños vivieron con el terror diario de no saber de dónde vendría el siguiente golpe", añadió. El informe de cinco volúmenes, publicado tras una investigación de nueve años sobre instituciones ahora clausuradas, también criticó duramente al Departamento de Educación por su actitud deferente con las ordenes religiosas y su fracaso a la hora de detener los abusos.
La Comisión entrevistó a 1.090 hombres y mujeres que estuvieron internados en 216 instituciones, incluyendo hogares para niños, hospitales y escuelas.
Muchos de los niños fueron enviados al cuidado de la Iglesia por saltarse clases, por pequeños delitos o porque eran hijos o descendientes de madres solteras.
Tom Sweeney, que pasó cinco años en talleres-escuela incluyendo dos años en una donde el abuso sexual era "un problema crónico" según el informe, dijo que la Escuela-Taller Artane continuó persiguiendo a sus antiguos residentes.
"Cualquiera que entró en Artane no se convirtió en una persona alegre y desafortunadamente hay muchas personas que se suicidaron, muchas que terminaron en un hospital y han sido olvidadas.", afirmó. "No te habías olvidado de Artane y nunca lo olvidarás", sentenció.
Revelaciones de abuso, incluyendo una serie de escándalos que involucraban a sacerdotes abusando de chicos jóvenes, han mermado la autoridad moral de la iglesia católica en Irlanda, un país que en el pasado fue uno de los más devotos del mundo.
La investigación, con un coste estimado de 70 millones de euros, fue anunciada en 1999 por el entonces primer ministro Bertie Ahern después de que se disculpara a las víctimas tras una las revelaciones hechas en una serie de documentales de televisión.
El informe recomendó que se erigiera un memorial para todas las víctimas de abuso en instituciones y recomendó que la política nacional de atención a menores fuese revisada regularmente. En Estados Unidos, en 2002 se desveló un escándalo de abusos sexuales que afectaba a sacerdotes que abusaron de adolescentes.
La Comisión desechó su intención inicial de nombrar a las personas que habían sido acusadas, y solo aquellos que ya han sido condenados pueden ser mencionados en el informe.
La Comisión, originalmente planeada para dos años, se retrasó por lo que describió como la aproximación "adversa y legalista" de las órdenes religiosas y por la dimisión de su primera presidenta, la juez Mary Laffoy, tras un año y por un choque con el Departamento de Educación.
Dminorias
>http://www.childabusecommission.ie/
The Investigation Committee and Confidential Committee of the Commission to Inquire into Child Abuse have prepared their reports and presented them to the ...
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Los pecados inconfesos de la Iglesia española
En España no ha habido denuncias masivas como en Irlanda
Un total de siete sacerdotes han sido condenados · El del seminario de Ontaneda es el único caso de abusos continuados
La Iglesia católica está en el punto de mira por los escándalos sexuales
El desgarrador informe sobre abusos sexuales cometidos durante varias décadas por sacerdotes y religiosos de la católica Irlanda a miles de menores ha desatado una corriente de condena y una sensación de profunda frustración entre buena parte de los católicos en todo el mundo. También en España, donde estos hechos no han sido contestados aún con ninguna declaración de repulsa por parte de la jerarquía episcopal.
Inmediatamente después de conocer la magnitud de los abusos, surge una pregunta, hasta la fecha sin respuesta. Lo sucedido en Irlanda, o anteriormente en Estados Unidos y Australia, ¿podría haberse producido en el seno de la Iglesia española?
Hasta la fecha, en España no se ha dado ningún proceso conjunto de denuncia de atrocidades similares a las llevadas a cabo por el clero irlandés. No obstante, ha habido un total de siete condenas en firme contra sacerdotes españoles.
Hoy por hoy, el único caso de abusos continuados en una institución eclesiástica con sede en España es el del seminario de Ontaneda (Cantabria), donde en las décadas de 1950 y 1960 se produjeron diversos casos de acoso sexual a seminaristas por parte del fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel. Años después, los casos fueron denunciados ante la Santa Sede, que condenó a Maciel al silencio. Ahora, tras su muerte, Benedicto XVI ha ordenado una profunda investigación sobre los centros de esta congregación en todo el mundo.
Silencio y encubrimiento
"¿Por qué el abusador de menores es un enfermo? Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan", afirmó hace pocos meses el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez. La Conferencia Episcopal no se desmarcó de estas opiniones.
Y es que si algo se puede achacar a la jerarquía eclesiástica en estas lides, ha sido su opción por "lavar los trapos sucios en casa". Aunque los casos de abusos entre el clero español que han trascendido son pocos, lo cierto es que el denominador común de la mayoría de ellos está en la cautela, cuando no en el encubrimiento. Algo que no se produce, por ejemplo, a la hora de condenar a teólogos "díscolos" con la jerarquía.
Sólo tres sacerdotes españoles han sido encarcelados por abusos sexuales
El caso más conocido es el del sacerdote de la diócesis de Madrid Rafael Sanz Nieto, que fue condenado por la Audiencia Provincial a dos años de cárcel por abusos sexuales a un niño. El fallo fue confirmado por el Tribunal Supremo (TS). La diócesis pastoreada por el presidente del Episcopado, Antonio María Rouco Varela, fue obligada a pagar una indemnización de 30.000 euros por responsabilidad civil. No recurrió la condena al sacerdote, pero sí la impuesta al Obispado. El recurso fue desestimado por el TS.En el caso de Sanz, además, se da la circunstancia de que el que planteó la denuncia fue un grupo de catequistas, al cual expulsó de la parroquia. Finalmente, el Arzobispado reconoció haber tenido constancia de los hechos, momento en el cual decidió "apartarlo de su labor" y recluir al sacerdote en un convento, pero no avalar la denuncia. Ese cura está ahora jubilado.
La diócesis de Madrid también amparó al sacerdote José Martín de la Peña, cuya condena a 10 años de prisión por abusos a una menor durante nueve años de los 4 a los 13 fue confirmada por el TS en 2005. El Alto Tribunal consideró probado que el cura sometió a la niña "a innumerables tocamientos lúbricos" y la obligó a practicarle felaciones.
En ocasiones, no es sólo la institución eclesiástica la que protege. Así, en febrero de 2002, el entonces alcalde de Casar de las Hurdes (Cáceres), Olegario Rodríguez, decía querer recoger firmas de apoyo a Ignacio Lajas Obregón, el joven sacerdote del pueblo, que fue detenido por la Policía Nacional acusado de pornografía infantil. Dos años después, fue condenado a 16 meses de prisión por un delito de corrupción de menores. Al no tener antecedentes penales, tampoco fue encarcelado.
Hasta la fecha, sólo tres sacerdotes españoles han cumplido, o cumplen, condena por abusos sexuales. El más conocido es José Domingo Rey Godoy, ex párroco de Peñarroya (Córdoba), que en 2004 fue condenado a 11 años por abusos sexuales a seis niñas. En este caso, el sacerdote tuvo el apoyo incondicional de su obispo, que lo mantuvo en su cargo hasta el día que ingresó en prisión.
Otro caso es el de Edelmiro Rial, de la diócesis de Tui-Vigo, quien fue condenado a 15 años por abusar de seis menores, alumnos suyos y monaguillos en su parroquia. Recurrida la sentencia, el TS la elevó a 21 años. El último es el de Luis José Beltrán Calvo, ex párroco de Alcalá La Real (Jaén), condenado a ocho años de cárcel por abusos a un monaguillo.
El escándalo de Irlanda salpica otra vez a la institución
"Abusos endémicos". El informe del Gobierno de Irlanda califica de "abusos endémicos" los practicados por la Iglesia. La investigación ha documentado casos que se remontan hasta 1914 y otros denunciados en 2000, que afectarían a 9.000 personas. Compensaciones. En 2002 se firmó un acuerdo según el cual algunas congregaciones pagarían hasta 127 millones de euros en concepto de indemnizaciones a las víctimas.
Estados Unidos. El caso de Irlanda tuvo un grave precedente hace unos años en EEUU. Un informe revela que la Iglesia estadounidense pagó 436 millones de dólares en 2008 por casos de abusos sexuales.
Condenas canónicas. El Código de Derecho Canónico afirma que el religioso que cometa "homicidio, violación carnal o retiene a otro con el uso de la violencia, o mutila y hiere gravemente a una persona" será condenado a penas que pueden conllevar la suspensión del estado clerical.
PUBLICO
¿Quién protege a la Iglesia?
Sus abusos son amparados por partidos y gobiernos, que no rompen la «ley del silencio» con la que acogen sus actos JOSÉ MANUEL BARREAL SAN MARTÍN
OVIEDO, 26 MAY 2009 (LA NUEVA ESPAÑA)
La Iglesia católica sigue sufriendo los embates de pedofilia por parte de sectores de curas y de la jerarquía de la misma. Un tema demasiado recurrente que desde hace algún tiempo ocupa páginas en los diarios del llamado mundo occidental y, por tanto, de los españoles. Ahora, el último escándalo se refiere a los abusos y maltratos a menores en instituciones de la Iglesia católica en Irlanda entre los años treinta y noventa. Informe recogido en más de 2.500 páginas por una comisión de investigación, a lo largo de nueve años, mediante testimonios de numerosas víctimas. En España, si bien hasta el momento no se recogen tantos casos, sí se puede hacer referencia a algunos, sin que sean los únicos. El del cura de 74 años Rafael S. N. (2007) por abusar sexualmente de un menor entre los años 1999 y 2001, habiendo sido declarado responsable civil subsidiario el Arzobispado de Madrid. Y el caso del Seminario de Ontaneda en Cantabria, en el que durante las décadas de 1950 y 1960 se produjeron casos de abuso sexual a seminaristas por el fundador de la Legión de Cristo. Destacan, también, las declaraciones del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, afirmando que «hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo (con los abusos) y además, deseándolo, incluso si te descuidas te provocan»; de las que la Conferencia Episcopal no se ha desmarcado.
El revuelo y el escándalo que provocan estas noticias no sólo tienen una efímera duración, sino que, por la superficialidad con la que son tratadas, no llegan a propiciar reflexiones significativas que abran un serio debate ni en la propia Iglesia ni en la sociedad. Se esfuma de los titulares de prensa sin que alguna autoridad de la Iglesia estime necesario profundizar sobre lo que tales actitudes conllevan. En realidad, se manifiesta descaradamente la clásica «mantenerla y no enmendarla» de la Iglesia católica que, no cabe duda, es lo que lleva haciendo, imperturbable, desde hace siglos. Lo que muestra la falta de intención en el reconocimiento de su complicidad, cuando no su protagonismo, en estos sucesos sin duda execrables. Pero, eso sí, exigiendo a gobiernos, parlamentos y sociedad civil explicaciones por cuestiones que a la propia Iglesia le parecen inmorales. Mas esta actitud eclesiástica se ve protegida por los medios institucionales: partidos políticos y diferentes gobiernos, que no rompen la «ley del silencio» con la que acogen los actos aquí comentados, minimizándolos y reforzando, a mi entender, la actitud de la institución eclesiástica.
Las razones que pueden explicar el sigilo con el que el poder ejecutivo, legislativo y judicial trata los temas relacionados con la Iglesia católica española son, a mi juicio, las mismas que consagran el excepcional estatus de privilegio que goza en el Estado español. Respondiendo, así, a las obligaciones contraídas como consecuencia del pacto de Estado, rubricado durante la llamada «transición a la democracia» garantizando una buena parte de los privilegios que el franquismo había concedido a la Iglesia católica. De ahí los silencios de hoy.
La Iglesia debería saber que los mayores enemigos del mensaje evangélico que dicen representar no deben buscarlos fuera de ella, basta y sobra con los que existen entre su clero más granado. La pérdida de credibilidad que está afectando a la Iglesia católica obedece, además de la secularización de la sociedad, también a los gravísimos errores de una institución que ha perdido pie en el mundo real. El dramaturgo alemán Johann Wolfgang von Goethe dejó escrito que «la maldad no necesita razones, le basta con un pretexto». La Iglesia católica, escuchando a sus críticos, internos y externos, en lugar de acallarlos y perseguirles, debería trabajar con rigor, y de una vez por todas, para acabar con los muchos pretextos eclesiales que alimentan maldades y pervierten razones.
LNE







