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miércoles, 27 de mayo de 2009
 EN 2008 SE HA ATENDIDO A 48 JÓVENES
El Centro Educativo Luis Amigó de Madrid es el único en España que se dedica a reinsertar a menores infractores con problemas graves de convivencia y violencia con su familia o profesores
En la actualidad 5 menores están conviviendo en el centro y 19 en libertad vigilada acuden a terapia familiar
— La reincidencia de estos delitos entre los menores ha caído del 30 al 1 por ciento en los últimos años
«El miedo no se va. Sigue ahí» • Testimonio de un padre que tuvo que denunciar a su hijo
 
 MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS)  
  El consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, visitó este martes el Centro Educativo Luis Amigó, creado por la Comunidad de Madrid a través de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, el único centro en España que se dedica a reinsertar a menores infractores con problemas graves de convivencia y violencia con su familia o profesores.

  En la actualidad, cinco menores están conviviendo en el centro y 19 se encuentran en libertad vigilada y acuden a terapia familiar con el objetivo de mejorar la relación del menor con su familia de cara a asegurar que la incorporación a la convivencia es la adecuada cuando finalice la medida judicial. 

  En todos los casos, son adolescentes que han cometido delitos de maltrato intrafamiliar y muchos de ellos han sido denunciados por sus padres. "Aquí reciben una atención muy especializada. Algunos vienen con sus familias con el objetivo de recuperar el buen clima familiar y jóvenes con medidas preventivas, y a veces no, aprendiendo a vivir con familiares, muy asesorados y dirigidos por especialistas que consiguen, como se ha demostrado en los últimos años, que la reincidencia sea prácticamente nada", dijo Granados.

  El consejero indicó que el centro es "un orgullo para todos los madrileños" y cumple una labor social "impagable y muy necesaria". "Debemos sentirnos muy orgullosos que el dinero público está aquí muy bien invertido y en el que creo que la inmensa mayoría de los madrileños estamos de acuerdo", agregó.

  "Este centro cumple una labor muy gratificante, no sólo para los jóvenes, sino también para sus familias. Me contaban los monitores y el director del centro que confluyen muchos problemas y cuestiones en los menores. Normalmente han sido denunciados por sus padres, por lo que llegan con una sensación de angustia y de culpabilidad mezclada con una sensación de haber sido traicionados; y los padres igual", argumentó.

  El proyecto lleva en marcha cinco años, aunque en centro visitado hoy en el madrileño distrito de Carabanchel abrió sólo hace unos meses. "Desde la creación de la Agencia Menor Infractor en el año 2004 -aseguró el consejero-, la Comunidad de Madrid ha comprobado que respuestas a intervenciones judiciales que se venían aplicando en general a todos los menores, no eran válidas con algunos que poseían características especiales. Por eso, se crearon programas y centros especializados en delitos de agresiones sexuales, violencia intrafamiliar y de género, tratamiento de menores que presentan algún trastorno psicológico o psiquiátrico o tratamiento de menores embarazadas o con hijos menores de 3 años".

PADRES E HIJOS APRENDIENDO A CONVIVIR

  Éste es el caso de Antonio (nombre ficticio), un padre que recibe terapia junto a su hijo. Según relató, hace unos meses, su hijo, de 15 años, empezó a perder el respeto a sus progenitores y hermanos, dentro de un clima familiar hasta ahora normal. "Tras los brotes de violencia, tuve que poner una denuncia", agregó.

  Tras una medida judicial, su hijo aprende en el centro unas pautas de conducta y hábitos "hasta el punto que ahora es más respetuoso". "Empezamos a tener un nuevo hijo", indicó, emocionado, Antonio, al tiempo que reconoció tener "miedo" y "expectación" ante el comportamiento del menor una vez vuelve al núcleo familiar.

  En el otro lado se encuentran Sara o Rocío (nombres ficticios). La primera joven, de 18 años, agradeció la ayuda de los educadores y de los psicólogos por su trabajo y aunque señaló que la relación con su familia sigue siendo tensa, ya piensa en trabajar en un centro de adopción de niños.

  En cambio, Rocío, a punto de cumplir la mayoría de edad, quiere estudiar Bellas Artes cuando salgo del centro. "Antes tenía mucho genio y era muy rebelde. Ahora he aprendido a llevar un orden en mi vida, a respetar y a negociar las cosas", apuntó.

REDUCCIÓN DE LA INCIDENCIA DEL 30 AL 1%

  La medida judicial de Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo tiene por finalidad que la persona sometida a esta medida debe convivir, durante el periodo de tiempo establecido por el juez, con otra persona, con una familia distinta a la suya o con un grupo educativo, adecuadamente seleccionado para orientar a aquélla en su proceso de socialización. 

  Para dar respuesta a este mandato judicial la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, creó este recurso, que proporciona al menor un ambiente de socialización positivo. En concreto, para los delitos de violencia familiar, el Ejecutivo regional ha conseguido, con iniciativas como ésta, reducir la reincidencia de estos jóvenes de un 30 a un 1 por ciento.

  El Centro Educativo Luis Amigó es un hogar educativo-convivencial mixto, con nueve plazas de alojamiento, que pretende, de forma preferente, dar una respuesta especializada a aquellos menores que en su proceso de socialización se encuentran en conflicto grave con su medio familiar.

  Se busca el efectivo cumplimiento de la medida judicial impuesta, con una orientación y apoyo a los menores, potenciando sus cualidades personales y las habilidades sociales que necesiten para alcanzar su propio desarrollo integral, recuperando su entorno familiar como un modelo de convivencia y respeto y erradicando toda violencia en su interacción familiar.

48 MENORES ATENDIDOS EN 2008

  En total, durante el año 2008, se han atendido en este centro a 48 menores, de los cuales 14 han cumplido una medida en grupo educativo, y 34 jóvenes de ambos sexos que, estando en libertad vigilada y que por lo tanto no pernoctan en el centro, han participado voluntariamente en un programa de apoyo con psicoterapeutas y técnicos especializados en apoyo familiar.

  En la actualidad, cinco menores se encuentran conviviendo en este centro y 19 menores en libertad vigilada acuden regularmente al mismo, para llevar a cabo tratamiento psicoterapéutico con sus familias. De igual modo, en este centro se desarrollan programas de ayuda escolar, orientación y preparación laboral y actividades deportivas y culturales.

  Por último, Granados hizo balance de las medidas judiciales relacionadas con maltrato intrafamiliar en 2008. Así, explicó que en total se han desarrollado 311 medidas en la región de las que, 95 corresponden a internamientos y 216 a medidas en régimen abierto. Además, el pasado año se llevaron a cabo 37 reparaciones extrajudiciales relacionadas con este delito.
EP

El Centro Luis Amigó para menores en conflicto con su familia atendió a 48 jóvenes en 2008

MADRID, 26 (SERVIMEDIA)

El centro educativo Luis Amigó, destinado a menores que se encuentran en conflicto social con su medio familiar, atendió el pasado año a 48 menores, según datos facilitados por la Comunidad de Madrid.

El consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, visitó hoy dicho centro, cuyo objetivo es conseguir la reinserción de los menores que se encuentran cumpliendo medidas de medio abierto, en concreto la de convivencia con otra persona, familia o grupo educativo, o que se hallan en libertad vigilada, en ambos casos tras haber cometido un delito de maltrato intrafamiliar. 

En este centro se pretende mejorar la relación del menor con su familia con vistas a asegurar que la incorporación a la convivencia es la adecuada una vez finalizada la medida judicial. 

Granados destacó la importancia de desarrollar medidas concretas y programas de tratamiento específico para cada problemática, con el único objetivo de conseguir la "reincidencia cero" de los menores que se encuentran cumpliendo medidas judiciales en la región. 

De los 48 menores atendidos en este centro el año pasado, 14 han cumplido una medida en grupo educativo y 34, que se encontraban en libertad vigilada y que por lo tanto no pernoctaban en él, han participado voluntariamente en un programa de apoyo con psicoterapeutas y técnicos especializados en apoyo familiar. 

En la actualidad, cinco menores se encuentran conviviendo en este centro y 19 en libertad vigilada acuden regularmente al mismo para llevar a cabo tratamiento psicoterapéutico con sus familias.
ECOd


El centro 'Luis Amigó' ayuda a mejorar la relación familiar de los menores infractores


EN 2008 SE HA ATENDIDO A 48 JÓVENES

MADRID, 26 MAY 2008 (madrid.org)

El centro 'Luis Amigó' trabaja en la reinserción de menores que cumplen medidas de medio abierto, en concreto la de Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo, o que se encuentran en libertad vigilada tras haber cometido un delito de maltrato intrafamiliar. En el centro se pretende mejorar la relación del menor con su familia para asegurar una adecuada incorporación a la convivencia una vez finalizada la medida judicial. 

Mediante la medida judicial de Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo, el menor debe convivir, durante el periodo de tiempo establecido por el juez, con otra persona, una familia distinta a la suya o un grupo educativo seleccionado para orientarle en su proceso de socialización. El consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, ha visitado el centro y ha destacado que, para los delitos de violencia familiar, se ha conseguido, con iniciativas como ésta, reducir la reincidencia de estos jóvenes de un 30 a un 1%.

El centro educativo 'Luis Amigó' es un hogar educativo-convivencial mixto con nueve plazas de alojamiento. Se busca el efectivo cumplimiento de la medida judicial impuesta, con una orientación y apoyo a los menores, potenciando sus cualidades personales y las habilidades sociales que necesiten para alcanzar su propio desarrollo integral, recuperando su entorno familiar como un modelo de convivencia y respeto y erradicando toda violencia en su interacción familiar.

Durante 2008 han sido atendidos en este centro 48 menores, de los cuales 14 han cumplido una medida en grupo educativo y 34, estando en libertad vigilada y que por lo tanto no pernoctan en el centro, han participado voluntariamente en un programa de apoyo con psicoterapeutas y técnicos especializados en apoyo familiar. En la actualidad, cinco menores conviven en el centro y 19 menores en libertad vigilada acuden regularmente al mismo.

En este centro se desarrollan también programas de ayuda escolar, orientación y preparación laboral y actividades deportivas y culturales. Granados ha explicado que se han desarrollado 311 medidas en la región, de las que 95 corresponden a internamientos y 216 a medidas en régimen abierto. Además, en 2008 se han llevado a cabo 37 reparaciones extrajudiciales relacionadas con delitos de maltrato familiar
MADRID

«El miedo no se va. Sigue ahí»

M.J. ÁLVAREZ | MADRID, 27-05-09 (ABC)
«Mi hijo tiene 15 años. Lleva 10 meses en tratamiento. Está mejor pero el miedo no se va. Sigue ahí, por si se reproduce la situación en el futuro. Estamos expectantes, evitando la mínima distorsión». Quién habla así es el padre (al que llamaremos Antonio) de Luis (nombre supuesto), al que tuvo que denunciar por ejercer la violencia en el seno de la familia. «Está contento y poco a poco se va integrando. Empezamos a tener un nuevo hijo», subraya esperanzado.

Fue en julio de 2008 cuando la situación llegó al límite y se hizo insostenible. Tras denunciar los hechos, un juez determinó el ingreso del menor en El Laurel, un centro de internamiento en régimen cerrado que cuenta con 24 plazas. Tras ello, pasó al Padre Amigó, un hogar-mixto educativo situado en un chalé de Carabanchel, donde estará hasta septiembre. Dispone de 9 plazas de alojamiento en régimen semiabierto -llevan una vida normal de estudio y trabajo-, y una veintena en régimen de libertad vigilada -acuden a realizar los programas de terapia familiar-.

Familias normalizadas

Cumpliendo la medida judicial de convivencia hay cinco chicos, y otros 19 asisten a las intervenciones psico-sociales. Todos ellos pertenecen a familias normalizadas, integradas, de clase media-baja, que en la adolescencia de sus hijos se sienten «desbordadas por su indisciplina, su elevado absentismo escolar y su rechazo a la autoridad», indicó una educadora del centro. La pérdida de control sistemática por parte de los hijos, que ni son violentos en otro ámbito ni toman drogas y el rechazo a la autoridad de los padres, alcanzan unos niveles tan insoportables, que, unido a los malos tratos, acaban por superarles.

«Luis tenía una vida muy cómoda. xigía cada vez más, nos perdió el respeto y llegó a la violencia. Tuve que denunciarle»
De ahí la importancia del tratamiento integral, en el que participan progenitores y vástagos. El objetivo es modificar las conductas violentas de los segundos para que aprendan a convivir, durante el periodo de tiempo marcado por el juez, a respetar, a dialogar, a pactar y a tolerar la frustración.

Mientras, «a los padres se les adiestra en el mejor modo de resolver los conflictos y en cómo imponer las normas y aplicarlas, alcanzando acuerdos y eliminando los hábitos nocivos que desgastaban a la familia con nuevas pautas educativas». Así lo explicó Antonio tras la visita que realizó al centro el consejero de Justicia e Interior, Francisco Granados.

Reincidencia del 30% al 1%

Granados recalcó que, con el tratamiento integral que se da a las familias en este centro, pionero en España, en tres años se ha logrado reducir la reincidencia del 30 al 1%». Carmen Balfagón, directora de la Agencia del Menor Infractor, subrayó que «evitando la violencia del menor se evita la del adulto».

Unos y otros llegan al centro con una sensación de culpabilidad, fracaso y angustia que los profesionales intentan subsanar. «Luis tenía una vida muy cómoda. No se responsabilizaba, exigía cada vez más y empezó a perdernos el respeto. Hasta que llegó a los brotes de violencia. Tuve que denunciarle», indica Antonio.

Una de las compañeras de Luis es Sara, de 18 años, en libertad vigilada. «He aprendido que no puedo exigir las cosas por la fuerza. Soy consciente de mi problema y ha mejorado mi relación con mis padres aunque ellos aún recelan». Rocío, de 17, dice que «antes era muy rebelde y tenía mucho carácter. No aceptaba un «no». Ahora, procuro controlarme. Este «palo» me ha venido muy bien».


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