Realizado en 54 escuelas de Petara y Catia, con niños de edades comprendidas entre los 11 y 14 años
El Centro Gumilla presentó un estudio acerca de la violencia en las aulas
Al igual que un lápiz, un borrador o un sacapuntas, la violencia psicológica, verbal y física es una herramienta que utilizan diariamente los alumnos en las escuelas
Paulimar Rodríguez, 27 MAY 23009. CARACAS Venezuela (EL UNIVERSAL)
Según el estudio Violencia Escolar, que realizó el Observatorio de Participación y Convivencia Social del Centro Gumilla en colegios de Petare y Catia, la violencia está presente en la vida de los estudiantes ya sea para hacerse respetar o solucionar sus conflictos. "88% de los estudiantes encuestados afirmaron que hay agresiones verbales en los salones, 79% de agresiones físicas y 5% de abuso sexual", explicó el sociólogo José Gregorio Guerra, quien realizó la investigación junto a Jesús Machado.
El sondeo también confirmó que el contexto social incide directamente en la violencia que hay en el aula. Por ejemplo, las bandas armadas y los antisociales son uno de los modelos a seguir por los adolescentes. Uno de los testimonios de los niños entrevistados señala: "Aquí entran malandros del barrio cuando tienen problemas con alguien, pasan ese muro y se arman los líos·. Se han calmado pero uno sabe que eso puede pasar cuando ellos quieran "si alguien de aquí tiene problema con ellos, seguro entran en cualquier momento".
Consumo de droga El estudio del Centro Gumilla que fue realizado entre 245 profesores y 294 estudiantes, señala que hay un alto consumo de drogas entre los alumnos. Incluso, hasta tres sustancias distintas por estudiante.
"En Petare se presenta el doble del señalamiento sobre la venta de drogas en comparación con Catia. Hay una incidencia del consumo de marihuana y el éxtasis", dijo Guerra.
Sin embargo, en Catia se consume el doble de cocaína que en el sector de Petare.
La presencia de armas dentro de los salones también es común. En algunos casos es utilizada por los alumnos sólo para ganar respeto entre sus compañeros. En la encuesta, 19% de los estudiantes manifestó que tenía conocimiento de que otros de sus compañeros llevaba armas de fuego.
"Se sienten machos y apoyados, lo humillan y lo someten a uno". Este es otro de los testimonios de los encuestados, en contraposición al de otro alumno que manifestó que la violencia era parte del entretenimiento en el aula. "Uno se divierte, es por broma no por maldad. Aquí dentro es aburrido. Lo que pasa es que hay algunos que son llorones o chismosos" .
Entre las propuesta de los estudiantes y los docentes para bajar el nivel de violencia, destaca el adoptar medidas preventivas y hacer cumplir las leyes. Además, es necesario actuar en conjunto con los padres. Pero, los docentes denuncian que también hay un alto grado de violencia por parte de los adultos.
EL UNIVERSAL
Georgely Morín, (TAL CUAL d)
Las armas no son objetos extraños en las escuelas de Catia y de Petare, puesto que uno de cada cinco niños las ha visto en sus salones de clase, en el patio o en cualquier otro lugar del plantel. Esta información se desprende de un estudio sobre la violencia escolar que realizó el Centro Gumilla, de noviembre de 2008 a febrero de este año.
El director de esta institución dedicada a la investigación, el sacerdote jesuita José Virtuoso, explicó que el estudio se realizó en las dos zonas más peligrosas de Caracas, según lo ha señalado el Ministerio de Interior y Justicia.
"Como la violencia es uno de los fenómenos más graves que vive la sociedad venezolana, queremos ver cómo se gesta, cuáles son sus mecanismos", explicó.
En total encuestaron a 245 profesores y 294 estudiantes cursantes de séptimo, octavo y noveno grado de educación básica. Las respuestas totales dan cuenta de que cerca del 70% de la comunidad escolar han presenciado situaciones de violencia dentro de su plantel, según lo indicó el sociólogo José Gregorio Guerra, quien preparó el informe junto con su colega Jesús Machado.
En el caso específico de las armas, los que denuncian haberlas visto señalan que 70% eran cuchillos y 40% pistolas. En cualquiera de los casos, los motivos para portar armas eran mostrarlas a los compañeros (57%), para defenderse (48%), o para agredir a alguien (29%).
SEXO Y DROGAS TAMBIÉN
La violencia en las escuelas tiene múltiples aristas, una de las cuales tiene que ver con el consumo de sustancias estupefacientes.
En la investigación del Centro Gumilla, uno de cada cinco estudiantes asegura haber visto drogas dentro de su plantel, y cerca de 10% asegura que sabe de alguien dentro de su escuela que vende estas sustancias.
Sin embargo hay diferencias según la zona: En Petare se presenta el doble de la venta de drogas respecto a Catia y, además, se consume tres veces más marihuana. En cambio, en Catia, se consume el doble de cocaína que en Petare.
Por otra parte, aproximadamente 80% de los docentes y estudiantes aseguran haber presenciado hechos de índole sexual en el plantel, que no se quedan allí sino que son transmitidos por otros medios: 41% de los estudiantes asegura que se graban constante u ocasionalmente estos hechos mediante celulares o cámaras.
Según cifras oficiales, ofrecidas por Edwin Rojas, director general de Prevención del Delito del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia el pasado 29 de abril se ha incrementado 25% la violencia en las instituciones educativas.
TC
Estudio apunta que réplica de violencia está en los centros educativos
José Gregorio Guerra, sociólogo del Centro Gumilla, presentó investigación que denuncia que 7 de cada 10 estudiantes presenciaron actos violentos dentro de sus planteles. La evaluación realizada en Catia y en Petare también confirma la presencia de armas y drogas en los colegios
MARGARET LÓPEZ, 27 MAY 2009. CARACAS (EL TIEMPO)
“A la salida te espero” es la frase que utilizan los jóvenes para convocar a un capítulo de pelea callejera después de las horas de clases. Y es justo esa frase con la que el Centro Gumilla publica los datos de su última investigación, en donde alerta que “la cultura de la violencia” con armas y drogas incluidas, comienza a “replicarse” también dentro de los centros educativos.
El sociólogo José Gregorio Guerra, a cargo del estudio, usó el resaltador sobre unas cifras que le parecen significativas: 46% de los estudiantes encuestados han participado en actos violentos y otro 53% de los jóvenes, aunque no intervienen en estos, igual los han visto. Es así como se explica que los jóvenes internalicen después que “los mecanismos de resolución de toda clase de conflictos dentro de los planteles son violentos”.
La investigación recorrió 32 planteles en Catia y otros 22 liceos en Petare, los dos municipios que ostentan el reconocimiento de ser los más violentos en Caracas, según el informe del propio Ministerio del Interior y Justicia (MIJ). Las visitas se hicieron para encuestar a 294 estudiantes de los tres primeros años de bachillerato (séptimo, octavo y noveno grado), y a otros 245 profesores de esos planteles.
Las conclusiones mas que presentar abultados porcentajes, parecen lecciones sobre los puntos donde deben encenderse las alarmas ciudadanas.
Dos de cada 10 estudiantes se encontraron con armas en sus planteles. Dos de cada 10 estudiantes vieron sustancias psicoactivas como alcohol, cigarrillos o incluso, marihuana, cocaína, chimo y crack.
“Todos sabemos que el alcohol y el cigarro se consideran carta de entrada para otras sustancias, por eso no podemos pasar por alto estas menciones”, advirtió el investigador Guerra durante la presentación del estudio que se realizó entre noviembre de 2008 y febrero de este año.
Sin importar que tan sólo se trate de pocos estudiantes, los datos son más bien una confirmación de la situación que se vive en un cúmulo de instituciones educativas del país.
La Dirección Nacional de Prevención del Delito del MIJ, de hecho, maneja denuncias de ataques a personas con armas blancas o de fuego, así como de tráfico de drogas en pequeñas dosis que ocurren dentro de los planteles.
No en vano, en enero pasado esa oficina juramentó a 450 niños entre 9 y 13 años como brigadistas escolares para que actúen en Caracas. Su misión es contribuir con la prevención del delito, hasta que se terminen de formar el grupo de 10 mil docentes con los que el Ministerio de Educación aspira a contribuir con la erradicación de la violencia en las escuelas públicas.
Celulares para el sexo
Otro de los apuntes hechos tanto por profesores como estudiantes es la ocurrencia de actos sexuales dentro de las instalaciones del plantel. Los salones de clases, los pasillos de los liceos y los baños son los lugares donde se estarían iniciando sexualmente, entonces, muchos de los adolescentes.
17% de los jóvenes y 20% de los docentes reconoce haberlos presenciado y más importante, ambos actores coinciden en que estos capítulos en muchas oportunidades fueron documentados en video a través de celulares o cámaras.
El hito no sólo marca la apropiación de nuevas tecnologías, sino también la existencia de material que fácilmente puede exponerse y violentar así la Ley de Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente.
Armas blancas
Los estudiantes encuestados detallaron que los cuchillos encabezan la lista de las armas vistas en los planteles (70%), mientras que las pistolas y revólveres ocupan el segundo lugar (40%). Después siguen las botellas (16%), cadenas (8%) y chopos (4%).
De interés
25% es el incremento de la violencia escolar en estos primeros cinco meses del año, en comparación con el año 2008. El reporte lo ofreció Edwin Rojas Mata, director de la Oficina Nacional de Prevención de Delito del MIJ, durante los primeros días de mayo.
ET
Estudio del Centro Gumilla revela que violencia de la sociedad se refleja en la escuela
VENEVISIÓN
El Centro Gumilla realizó un estudio en 54 escuelas de Petara y Catia, con niños de edades comprendidas entre los 11 y 14 años. Los resultados muestran que el tipo de violencia más usado es el verbal, seguido por las agresiones físicas, abuso de poder y abuso sexual.
De acuerdo con el Observatorio de Participación y Convivencia Social del Centro Gumilla, Catia y Petare se presentan como los sitios más peligrosos del Distrito Metropolitano. La violencia que se genera en esos lugares incide también en los centros educativos de ambas zonas. Por ejemplo, la violencia física se da en un 46% de la población estudiantil, lo cual quiere decir que la mitad de los estudiantes la mitad de los estudiantes tienen la pelea como el principal mecanismo de resolución de conflictos que se da en los centros educativos.
Este informe será presentado a todos los gobiernos municipales con el fin de realizar mesas de trabajo, en las que se diseñen políticas públicas que permitan disminuir los hechos violentos en las escuelas.
VENEVISION
El Centro Gumilla presentó un estudio acerca de la violencia en las aulas
Al igual que un lápiz, un borrador o un sacapuntas, la violencia psicológica, verbal y física es una herramienta que utilizan diariamente los alumnos en las escuelas
| · Las armas, las drogas y las grabaciones de actos sexuales son comunes en las escuelas de las zonas más peligrosas de Caracas · 7 de cada 10 estudiantes presenciaron actos violentos dentro de sus planteles · 17% de jóvenes y 20% los docentes reconoce haber presenciado actos sexuales · El informe será presentado a todos los gobiernos municipale |
Paulimar Rodríguez, 27 MAY 23009. CARACAS Venezuela (EL UNIVERSAL)
Según el estudio Violencia Escolar, que realizó el Observatorio de Participación y Convivencia Social del Centro Gumilla en colegios de Petare y Catia, la violencia está presente en la vida de los estudiantes ya sea para hacerse respetar o solucionar sus conflictos. "88% de los estudiantes encuestados afirmaron que hay agresiones verbales en los salones, 79% de agresiones físicas y 5% de abuso sexual", explicó el sociólogo José Gregorio Guerra, quien realizó la investigación junto a Jesús Machado.
El sondeo también confirmó que el contexto social incide directamente en la violencia que hay en el aula. Por ejemplo, las bandas armadas y los antisociales son uno de los modelos a seguir por los adolescentes. Uno de los testimonios de los niños entrevistados señala: "Aquí entran malandros del barrio cuando tienen problemas con alguien, pasan ese muro y se arman los líos·. Se han calmado pero uno sabe que eso puede pasar cuando ellos quieran "si alguien de aquí tiene problema con ellos, seguro entran en cualquier momento".
Consumo de droga El estudio del Centro Gumilla que fue realizado entre 245 profesores y 294 estudiantes, señala que hay un alto consumo de drogas entre los alumnos. Incluso, hasta tres sustancias distintas por estudiante.
"En Petare se presenta el doble del señalamiento sobre la venta de drogas en comparación con Catia. Hay una incidencia del consumo de marihuana y el éxtasis", dijo Guerra.
Sin embargo, en Catia se consume el doble de cocaína que en el sector de Petare.
La presencia de armas dentro de los salones también es común. En algunos casos es utilizada por los alumnos sólo para ganar respeto entre sus compañeros. En la encuesta, 19% de los estudiantes manifestó que tenía conocimiento de que otros de sus compañeros llevaba armas de fuego.
"Se sienten machos y apoyados, lo humillan y lo someten a uno". Este es otro de los testimonios de los encuestados, en contraposición al de otro alumno que manifestó que la violencia era parte del entretenimiento en el aula. "Uno se divierte, es por broma no por maldad. Aquí dentro es aburrido. Lo que pasa es que hay algunos que son llorones o chismosos" .
Entre las propuesta de los estudiantes y los docentes para bajar el nivel de violencia, destaca el adoptar medidas preventivas y hacer cumplir las leyes. Además, es necesario actuar en conjunto con los padres. Pero, los docentes denuncian que también hay un alto grado de violencia por parte de los adultos.
EL UNIVERSAL
Violencia en las aulas
Las armas, las drogas y las grabaciones de actos sexuales son comunes en las escuelas de las zonas más peligrosas de CaracasGeorgely Morín, (TAL CUAL d)
Las armas no son objetos extraños en las escuelas de Catia y de Petare, puesto que uno de cada cinco niños las ha visto en sus salones de clase, en el patio o en cualquier otro lugar del plantel. Esta información se desprende de un estudio sobre la violencia escolar que realizó el Centro Gumilla, de noviembre de 2008 a febrero de este año.
El director de esta institución dedicada a la investigación, el sacerdote jesuita José Virtuoso, explicó que el estudio se realizó en las dos zonas más peligrosas de Caracas, según lo ha señalado el Ministerio de Interior y Justicia.
"Como la violencia es uno de los fenómenos más graves que vive la sociedad venezolana, queremos ver cómo se gesta, cuáles son sus mecanismos", explicó.
En total encuestaron a 245 profesores y 294 estudiantes cursantes de séptimo, octavo y noveno grado de educación básica. Las respuestas totales dan cuenta de que cerca del 70% de la comunidad escolar han presenciado situaciones de violencia dentro de su plantel, según lo indicó el sociólogo José Gregorio Guerra, quien preparó el informe junto con su colega Jesús Machado.
En el caso específico de las armas, los que denuncian haberlas visto señalan que 70% eran cuchillos y 40% pistolas. En cualquiera de los casos, los motivos para portar armas eran mostrarlas a los compañeros (57%), para defenderse (48%), o para agredir a alguien (29%).
SEXO Y DROGAS TAMBIÉN
La violencia en las escuelas tiene múltiples aristas, una de las cuales tiene que ver con el consumo de sustancias estupefacientes.
En la investigación del Centro Gumilla, uno de cada cinco estudiantes asegura haber visto drogas dentro de su plantel, y cerca de 10% asegura que sabe de alguien dentro de su escuela que vende estas sustancias.
Sin embargo hay diferencias según la zona: En Petare se presenta el doble de la venta de drogas respecto a Catia y, además, se consume tres veces más marihuana. En cambio, en Catia, se consume el doble de cocaína que en Petare.
Por otra parte, aproximadamente 80% de los docentes y estudiantes aseguran haber presenciado hechos de índole sexual en el plantel, que no se quedan allí sino que son transmitidos por otros medios: 41% de los estudiantes asegura que se graban constante u ocasionalmente estos hechos mediante celulares o cámaras.
Según cifras oficiales, ofrecidas por Edwin Rojas, director general de Prevención del Delito del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia el pasado 29 de abril se ha incrementado 25% la violencia en las instituciones educativas.
TC
Estudio apunta que réplica de violencia está en los centros educativos
José Gregorio Guerra, sociólogo del Centro Gumilla, presentó investigación que denuncia que 7 de cada 10 estudiantes presenciaron actos violentos dentro de sus planteles. La evaluación realizada en Catia y en Petare también confirma la presencia de armas y drogas en los colegios
MARGARET LÓPEZ, 27 MAY 2009. CARACAS (EL TIEMPO)
“A la salida te espero” es la frase que utilizan los jóvenes para convocar a un capítulo de pelea callejera después de las horas de clases. Y es justo esa frase con la que el Centro Gumilla publica los datos de su última investigación, en donde alerta que “la cultura de la violencia” con armas y drogas incluidas, comienza a “replicarse” también dentro de los centros educativos.
El sociólogo José Gregorio Guerra, a cargo del estudio, usó el resaltador sobre unas cifras que le parecen significativas: 46% de los estudiantes encuestados han participado en actos violentos y otro 53% de los jóvenes, aunque no intervienen en estos, igual los han visto. Es así como se explica que los jóvenes internalicen después que “los mecanismos de resolución de toda clase de conflictos dentro de los planteles son violentos”.
La investigación recorrió 32 planteles en Catia y otros 22 liceos en Petare, los dos municipios que ostentan el reconocimiento de ser los más violentos en Caracas, según el informe del propio Ministerio del Interior y Justicia (MIJ). Las visitas se hicieron para encuestar a 294 estudiantes de los tres primeros años de bachillerato (séptimo, octavo y noveno grado), y a otros 245 profesores de esos planteles.
Las conclusiones mas que presentar abultados porcentajes, parecen lecciones sobre los puntos donde deben encenderse las alarmas ciudadanas.
Dos de cada 10 estudiantes se encontraron con armas en sus planteles. Dos de cada 10 estudiantes vieron sustancias psicoactivas como alcohol, cigarrillos o incluso, marihuana, cocaína, chimo y crack.
“Todos sabemos que el alcohol y el cigarro se consideran carta de entrada para otras sustancias, por eso no podemos pasar por alto estas menciones”, advirtió el investigador Guerra durante la presentación del estudio que se realizó entre noviembre de 2008 y febrero de este año.
Sin importar que tan sólo se trate de pocos estudiantes, los datos son más bien una confirmación de la situación que se vive en un cúmulo de instituciones educativas del país.
La Dirección Nacional de Prevención del Delito del MIJ, de hecho, maneja denuncias de ataques a personas con armas blancas o de fuego, así como de tráfico de drogas en pequeñas dosis que ocurren dentro de los planteles.
No en vano, en enero pasado esa oficina juramentó a 450 niños entre 9 y 13 años como brigadistas escolares para que actúen en Caracas. Su misión es contribuir con la prevención del delito, hasta que se terminen de formar el grupo de 10 mil docentes con los que el Ministerio de Educación aspira a contribuir con la erradicación de la violencia en las escuelas públicas.
Celulares para el sexo
Otro de los apuntes hechos tanto por profesores como estudiantes es la ocurrencia de actos sexuales dentro de las instalaciones del plantel. Los salones de clases, los pasillos de los liceos y los baños son los lugares donde se estarían iniciando sexualmente, entonces, muchos de los adolescentes.
17% de los jóvenes y 20% de los docentes reconoce haberlos presenciado y más importante, ambos actores coinciden en que estos capítulos en muchas oportunidades fueron documentados en video a través de celulares o cámaras.
El hito no sólo marca la apropiación de nuevas tecnologías, sino también la existencia de material que fácilmente puede exponerse y violentar así la Ley de Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente.
Armas blancas
Los estudiantes encuestados detallaron que los cuchillos encabezan la lista de las armas vistas en los planteles (70%), mientras que las pistolas y revólveres ocupan el segundo lugar (40%). Después siguen las botellas (16%), cadenas (8%) y chopos (4%).
De interés
25% es el incremento de la violencia escolar en estos primeros cinco meses del año, en comparación con el año 2008. El reporte lo ofreció Edwin Rojas Mata, director de la Oficina Nacional de Prevención de Delito del MIJ, durante los primeros días de mayo.
ET
Estudio del Centro Gumilla revela que violencia de la sociedad se refleja en la escuela
VENEVISIÓNEl Centro Gumilla realizó un estudio en 54 escuelas de Petara y Catia, con niños de edades comprendidas entre los 11 y 14 años. Los resultados muestran que el tipo de violencia más usado es el verbal, seguido por las agresiones físicas, abuso de poder y abuso sexual.
De acuerdo con el Observatorio de Participación y Convivencia Social del Centro Gumilla, Catia y Petare se presentan como los sitios más peligrosos del Distrito Metropolitano. La violencia que se genera en esos lugares incide también en los centros educativos de ambas zonas. Por ejemplo, la violencia física se da en un 46% de la población estudiantil, lo cual quiere decir que la mitad de los estudiantes la mitad de los estudiantes tienen la pelea como el principal mecanismo de resolución de conflictos que se da en los centros educativos.
Este informe será presentado a todos los gobiernos municipales con el fin de realizar mesas de trabajo, en las que se diseñen políticas públicas que permitan disminuir los hechos violentos en las escuelas.
VENEVISION







