EDITORIAL ABC · Madrid, Jueves, 18-06-09
Un informe reciente de la OCDE desvela algunos datos sobre nuestro sistema educativo que merecen una seria reflexión. Según este documento, los profesores españoles dedican el 16 por ciento de su tiempo a poner orden en clase. Los docentes se quejan del mal comportamiento de los alumnos, así como del absentismo y la falta de incentivos para desarrollar su tarea. El informe TALIF refleja también que cuatro de cada diez docentes no cuenta con la preparación pedagógica adecuada, lo que dificulta, sin duda, una respuesta eficaz ante los problemas escolares. El clima de trabajo en las aulas dista mucho del espíritu de serenidad y cooperación que resulta imprescindible para transmitir conocimientos e inculcar valores en favor de la convivencia. El desgaste psicológico y -con excesiva frecuencia- las agresiones reales o potenciales son un lastre que impide aprovechar, como sería deseable, los recursos humanos en la enseñanza secundaria. Los profesores pierden un tiempo muy valioso en poner orden en clase y realizar tareas burocráticas, todo ello con una secuela inevitable de frustración y bajo rendimiento.
El Pacto de Estado por la Educación debe comenzar por resolver estos problemas básicos. Como es notorio, el orden en la escuela es un requisito imprescindible para el aprendizaje de hábitos razonables de comportamiento y sentido cívico. El respeto a la autoridad del profesor forma parte de una educación orientada hacia el desarrollo de la personalidad y la vigencia de los principios democráticos, como exige la propia Constitución. El alumno al que se consiente alterar la normalidad académica sin sufrir las consecuencias de su conducta recibe un mensaje de impunidad y desprecio a las normas que será muy difícil modificar en el futuro. Por supuesto, el adolescente que no respeta las reglas elementales de convivencia difícilmente prestará atención al estudio de las Matemáticas, la Lengua o cualquier otra disciplina básica para su formación. Se crea así un círculo vicioso que debe romperse a base de una política firme y eficaz en los poderes públicos en todos los niveles. El Ministerio y las consejerías autonómicas tienen que prestar atención a los datos de este informe y dar respuesta a las reiteradas quejas de muchos docentes, indefensos ante una situación que desborda sus competencias y que puede llegar a ser dramática. En este sentido, la cooperación de las familias resulta imprescindible para reforzar las medidas que adopten los responsables académicos.
ABC
Secundarias mexicanas, las más violen...
España, a la cabeza de Europa en prob...
Un informe reciente de la OCDE desvela algunos datos sobre nuestro sistema educativo que merecen una seria reflexión. Según este documento, los profesores españoles dedican el 16 por ciento de su tiempo a poner orden en clase. Los docentes se quejan del mal comportamiento de los alumnos, así como del absentismo y la falta de incentivos para desarrollar su tarea. El informe TALIF refleja también que cuatro de cada diez docentes no cuenta con la preparación pedagógica adecuada, lo que dificulta, sin duda, una respuesta eficaz ante los problemas escolares. El clima de trabajo en las aulas dista mucho del espíritu de serenidad y cooperación que resulta imprescindible para transmitir conocimientos e inculcar valores en favor de la convivencia. El desgaste psicológico y -con excesiva frecuencia- las agresiones reales o potenciales son un lastre que impide aprovechar, como sería deseable, los recursos humanos en la enseñanza secundaria. Los profesores pierden un tiempo muy valioso en poner orden en clase y realizar tareas burocráticas, todo ello con una secuela inevitable de frustración y bajo rendimiento.El Pacto de Estado por la Educación debe comenzar por resolver estos problemas básicos. Como es notorio, el orden en la escuela es un requisito imprescindible para el aprendizaje de hábitos razonables de comportamiento y sentido cívico. El respeto a la autoridad del profesor forma parte de una educación orientada hacia el desarrollo de la personalidad y la vigencia de los principios democráticos, como exige la propia Constitución. El alumno al que se consiente alterar la normalidad académica sin sufrir las consecuencias de su conducta recibe un mensaje de impunidad y desprecio a las normas que será muy difícil modificar en el futuro. Por supuesto, el adolescente que no respeta las reglas elementales de convivencia difícilmente prestará atención al estudio de las Matemáticas, la Lengua o cualquier otra disciplina básica para su formación. Se crea así un círculo vicioso que debe romperse a base de una política firme y eficaz en los poderes públicos en todos los niveles. El Ministerio y las consejerías autonómicas tienen que prestar atención a los datos de este informe y dar respuesta a las reiteradas quejas de muchos docentes, indefensos ante una situación que desborda sus competencias y que puede llegar a ser dramática. En este sentido, la cooperación de las familias resulta imprescindible para reforzar las medidas que adopten los responsables académicos.
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Secundarias mexicanas, las más violen...España, a la cabeza de Europa en prob...
Absentismo y formación insuficiente, entre los problemas más frecuentes del profesorado español
Los mecanismos de supervisión e incentivado de la labor docente se encuentran "muy poco desarrollados"CONSUMER, 17 de junio de 2009
La primera encuesta sobre el trabajo de los docentes realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revela que los problemas más frecuentes entre el profesorado español están relacionados con el absentismo, la formación insuficiente y la falta de evaluación de su trabajo.
España está entre los países cuyos profesores están menos supervisados
Junto a Italia, España está entre los países cuyos profesores están menos supervisados y tienen un menor contacto con sus superiores, y no son habituales las compensaciones de cualquier tipo para incentivar una mejor labor profesional. Los mecanismos de supervisión e incentivado de la labor docente se encuentran "muy poco desarrollados" en comparación con otros países, dijo el coordinador de la encuesta, Michael Davidson.
Así, seis de cada diez profesores españoles consultados afirman no haber sido "nunca" evaluados por el director del centro en el que desempeñan su labor, ni haber recibido de éste ningún tipo de "feedback", frente al 22% de media de los 23 países consultados. El 58% tampoco ha sido supervisado en modo alguno por otros compañeros o superiores de su misma escuela, y el 66% nunca ha sido evaluado ni contactado por organismos o agentes externos al centro, como inspectores educativos.
Preparación insuficiente
El absentismo dificulta "mucho" o "de forma significativa" la enseñanza, según el 39% de los docentes
Se extrae también de la encuesta que el 38% de los profesores y directores de centros escolares españoles consultados considera que sus compañeros tienen "una preparación pedagógica insuficiente", frente a la media del 24%.
Respecto al absentismo, el 39% de los docentes españoles encuestados opina que dificulta "mucho" o "de forma significativa" la enseñanza en su centro escolar, ante la media del 26%. Además, un 34% de los consultados afirma que otro problema es el retraso de algunos compañeros en su hora de llegada al trabajo.
Por otra parte, el 75% rechaza que un profesor pueda ser despedido en caso de "mala labor profesional continuada", y la mayoría cree que medidas como el reconocimiento de sus compañeros y superiores o las primas económicas ayudarían a mejorar su rendimiento.
Alboroto en las aulas
El mal comportamiento de los alumnos en clase se apunta como una de las causas que impiden que el desarrollo docente sea efectivo. El "alboroto en clase dificulta el proceso lectivo", aseguran siete de cada diez profesores de Primaria y Secundaria en países como España, México o Italia.
Se estima que los profesores dedican de media el 13% del tiempo de clase a mantener el orden, porcentaje que aumenta hasta el 17% en países como Brasil y Malasia. Y uno de cada cuatro profesores reconoce que pierde hasta el 30% del tiempo lectivo en apercibir a los alumnos por su mal comportamiento o en tareas administrativas.
España está además por encima de la media en cuanto a problemas graves como robos en los centros, intimidaciones o abusos verbales a profesores y alumnos, o agresiones entre estudiantes.
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