logo argijokin La Mirada de Jokin Bullying  ·  Problemática adolescente
 PORTADA
News
  ÚLTIMA HORA | el menor digital | INFANCIAepJUVENTUD  
lunes, 22 de junio de 2009
JORNADAS DE DUELO EN LA INDIA POR LA DESAPARICIÓN DE UN SER MUY QUERIDO
Más de 100.000 personas visitan el campus de la Fundación en la India

Decenas de miles de musulmanes, cristianos e hindús muestran su gratitud al difunto cooperante
Entre 200.000 y 300.000 personas se reunen este lunes en Barathapalli para asistir al entierro
Llevaba más de 50 años dedicando su vida a los más pobres · Su labor ha sido reconocida con premios como el Príncipe de Asturias de la Concordia · Su fundación, Vicente Ferrer, ayuda a más de dos millones de personas en India
 
MAR JUNCAS, 21 JUN 2009. ANANTAPUR India / ENVIADA ESPECIAL (EL PERIODICO CATALUNYA)
  FALLECE EL CATALÀ DE L’ANY 2008
· La viuda dice que será "un honor y un deber seguir con su labor"
· La familia continuará la "gran labor" del cooperante
· 'Ese hombre', artículo de Josep Cuní
· Larga despedida a Vicente Ferrer 
· Adiós a uno de los grandes filántropos del mundo 
· "Apenas podía andar, pero no se le borraba la sonrisa" 
Las muestras emocionadas de la población de Anantapur colapsan la Fundación Vicente Ferrer. Más 50.000 personas se acercaron ayer al campus principal para agradecer con mucho cariño a la familia Ferrer su labor con el pueblo indio, como ya hicieron el viernes unas 100.000. Los momentos que se viven en la sala donde descansa el cuerpo del cooperante son de una gran emotividad y continuarán hasta el lunes, día del entierro. Más flores, más música de flauta, más gente. Dos largas colas de varios cientos de metros, de hombres una y de mujeres la otra, avanzaban a cámara lenta bajo el sol en la segunda jornada de duelo. Querían despedir a un ser querido.

Anteayer la inesperada avalancha humana desbordó los preparativos. "Hoy por ayer, la afluencia es más ordenada pero no menos intensa", comentó Moncho Ferrer, hijo de Vicente, tras ausentarse unas horas del campus con motivo de las preparaciones del funeral de su padre.

Gente de todos los rincones del radio de acción de la fundación, musulmanes, hindús, budistas o cristianos, comparten horas de cola para ver por última vez al Father Ferrer, como es conocido aquí. "Es una pérdida irreparable para nuestro pueblo, debemos mucho a la familia Ferrer y todos queremos mostrar apoyo y cariño", dijo Sunita mientras, impaciente, se acercaba al lugar donde reposa el exjesuita.

FOLGADO, SERENO

A última hora de la noche del viernes llegó de España Jordi Folgado, sobrino del cooperante y encargado de recoger el Premio Català de l'Any, a cuya gala ya no pudo asistir Vicente Ferrer debido a la enfermedad que ha puesto fin a su vida. Folgado y su mujer se unieron de inmediato, cansados pero serenos, a sus familiares junto a los restos del adorado filántropo.

En las oficinas el ritmo de recepción de mensajes de apoyo y visitas es tan frenético como la velocidad con la que las mujeres pelan patatas en la cocina para alimentar a los miles de congregados. Desde la fundación también se distribuye agua a los visitantes para combatir el calor. Es ejemplar la atención de los trabajadores a la muchedumbre, que se inquieta al llegar a las cercanías de la capilla ardiente.
Desde el viernes, varias pantallas colocadas en el exterior transmiten las imágenes recogidas por una webcam ubicada en el interior del velatorio. En la sala, las escenas de cariño que se profesan el pueblo y la familia son incesantes y de una fuerza indescriptible. Anna Perry, la viuda, respaldada por toda la familia Ferrer, no para de recibir y dar consuelo a cuantos se le acercan. Su entereza a lo largo de estas dos interminables jornadas no ha decaído ni un instante. Muchos momentos han puesto la piel de gallina a los presentes, en especial la aparición de unas niñas con varias minusvalías, que han cantado una canción de despedida en la lengua local a pies del féretro donde descansa Ferrer.

MOMENTO TRASCENDENTE

Las visitas que recibe la Fundación no paran. Durante toda la temporada, la organización aloja a los grupos de españoles que viajan a Anantapur para conocer los proyectos o a niños que tienen apadrinados. Ahora, muchos de ellos han vivido unas jornadas inolvidables por su casual presencia en el lugar donde transcurrieron los momentos finales del fundador. La familia compartió hasta el final, con unas 15 personas, trabajadores y visitantes, los últimos instantes del cooperante. "Estar en los momentos finales de Vicente, junto a su familia, fue un momento trascendente", explicaron Montserrat y Carlos antes de partir de regreso a España.

La policía local está en todo momento en los alrededores de la fundación, donde el tráfico está cortado para facilitar el acceso al centro de los camiones cargados de gente procedentes de todos los puntos de la región. Las actividades de la organización humanitaria han sido interrumpidas hasta después del funeral. Se estima que al entierro de mañana lunes en la localidad de Barathapalli asistirán entre 200.000 y 300.000 personas. Será un acontecimiento histórico.
ePC

Más de 100.000 personas visitan el campus de la Fundación en la India

20/06/2009  (IMPULSO)
Hasta el momento, más de 100.000 personas han visitado la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur para dar su último adiós a Vicente Ferrer. Divididos en dos largas colas, desfilan por todo el campus de la organización hasta llegar al velatorio. Desde la Fundación, se distribuye agua a los visitantes para ayudarles a aliviar el calor. Varias pantallas emiten imágenes recogidas por una WebCam ubicada en el interior del velatorio para que las personas que integran las colas puedan seguir de cerca lo que allí ocurre.

Las principales autoridades del distrito se han acercado ya hasta el campus de la organización para mostrar sus condolencias a la familia.

Las riadas de gente llegada desde todas las aldeas de Anantapur son impresionantes. Todos quieren despedirse de quien, hace más de 40 años, llegó al distrito con la firme convicción de trabajar a su lado para mejorar sus condiciones de vida. La gran multitud de visitantes que acuden para mostrar su cariño a Vicente Ferrer, su esposa Anna y su hijo Moncho Ferrer deja perplejo, incluso, a los propios indios, que no recuerdan una movilización semejante ni siquiera ante la muerte de reconocidos políticos u otras personalidades.

Durante todo el día de ayer se vivieron momentos muy emocionantes. Esta mañana, un autobús cargado de estudiantes de las escuelas de la Fundación ha llegado al campus para despedirse de Vicente Ferrer. Sin embargo, uno de los momentos más emotivos ha tenido lugar con la visita de un extenso grupo de alumnos con discapacidad, provenientes de varias escuelas adaptadas de la Fundación y de la escuela para niños con parálisis cerebral que ésta tiene en la región de Kudero, a escasos km del campus central.

El entierro del cooperante está previsto para el próximo lunes a las 10.30h (hora india) en Bathalapalli, junto al gran complejo hospitalario que la Fundación tiene en ese lugar y que es uno de los más importantes del distrito.
IMPULSO [contiene Galería]

DECLARACIONES DE LA FAMILIA EN LA CAPILLA ARDIENTE DE LA FUNDACIÓN

La viuda dice que será "un honor y un deber seguir con su labor"

• Anna Perry mantendrá el objetivo de ampliar el radio de acción de las ayudas
• "Amor se paga con amor", afirma su sobrino para explicar los apoyos recibidos
 
MAR JUNCAS, ANANTAPUR
La familia de Vicente Ferrer ha recibido en los dos días posteriores al fallecimiento del cooperante el mayor tributo desde que en 1969 empezaran sus acciones humanitarias en el distrito indio de Anantapur. Son jornadas de intensas emociones y de una inacabable riada humana que sigue acercándose a la fundación para despedirse del filántropo catalán, cuya viuda, Anna Perry, remarcó ayer que seguir con la labor que empezó con su marido será un "gran honor y un gran deber".

La esposa de Ferrer representa con serenidad la fuerza que ha generado una revolución en una de las zonas de la India más castigadas por la pobreza. Y no se cansaba de insistir en que continuará con la misión que su marido y ella iniciaron hace cuatro decadas. "Han sido dos días muy intensos, tristes, pero de mucha emoción por la respuesta de nuestro pueblo, que ha venido en masa, sin que nadie se lo pidiera, a despedir el cuerpo de Vicente", explicó a EL PERIÓDICO. Con una sensación de vacío estos días, Perry está convencida de que el rastro de su marido ha quedado grabado en todos los rincones por los que ha pasado en los últimos 40 años. "Le echaré mucho de menos", añadió.

VISITANTES CONSOLADOS

Colaboradores cercanos a la familia se sorprendían de que fuera la misma Anna quien consolara a los abatidos visitantes. "Tanto aquí como desde Barcelona recibo un cariño que me está dando mucha fuerza", aseguró, en medio de innumerables muestras de pésame y solidaridad. A su lado, su hijo Moncho, acompañado de su esposa, ha compartido con los aldeanos escenas de mucha emoción. Ayer llegaron a la fundación Jordi Folgado, director de la misma y sobrino de Vicente Ferrer, y su mujer, que acompañaron desde primera hora del día al resto de la familia.

La unión familiar y la sintonía con el pueblo indio han sido los auténticos pilares del desarrollo de su extensa acción en Anantapur. La prensa francesa comparaba ayer la labor del filántropo exjesuita con la de Teresa de Calcuta.

LOS MÁS NECESITADOS

Según Anna Perry, que está al frente del departamento de Programas de la organización en la India, Vicente siempre quería llegar más allá. "La fundación continuará su trabajo cerca de los más necesitados como hasta ahora y con las perspectivas de siempre de ampliar nuestro radio de acción", aseguró la viuda.

Poco después, Folgado contaba a este diario cómo un político que se había acercado al velatorio se sorprendió del llamado efecto Father Ferrer. "Amor se paga con amor. Eso es lo que ha dado Vicente al pueblo de Anantapur y lo que nosotros recibimos estos días", decía con tranquilidad el sobrino del cooperante.

No es una sorpresa para la familia la marea humana que se ha acercado estos días a la fundación. "Hace dos años, cuando Vicente estuvo seriamente enfermo, cientos de personas esperaban su evolución a las puertas de casa", recordaba Folgado. Así de estrecha, así de inseparable, como una historia de amor de cuatro décadas, es la relación entre los Ferrer y el pueblo indio de Anantapur, que sin duda continuará.
ePC

EL LEGADO

La fuerza de una fundación

• El éxito de la oenegé de Vicente Ferrer ha radicado siempre en la visibilidad de la persona que le daba nombre.
• Sus cuentas son transparentes: casi el 91% de sus ingresos y donaciones van destinados a proyectos concretos

EDWIN WINKELS, BARCELONA
Organizaciones no gubernamentales, oenegés, hay muchas. La inmensa mayoría hacen un gran trabajo. Ayudan y conciencian donde los gobiernos no actúan nunca o lo hacen tarde. El apoyo de ciudadanos, socios, colaboradores, padrinos, patrocinadores y voluntarios es indispensable. ¿Por qué, pues, tanta atención a una de ellas, cuando su fundador fallece? ¿Porque el hombre, hace 89 años, nació en Barcelona? En parte. ¿Porque ha salido en televisión y los diarios? Tal vez, pero poquito. Vicente Ferrer era mediático, pero a una distancia apreciable, perdido en la India más profunda.

La fuerza principal de la Fundación Vicente Ferrer ha sido, y es, el nombre que lleva. Y el personaje que había, erguido y humilde, detrás de ese nombre, de la fundación. Una persona lejana y cercana a la vez. Alguien que recibió en el 2007 casi 40 millones de euros de padrinos de niños indios, de hermanastras de mujeres hindús, de patrocinadores de colegios y hospitales, pero que no se quedaba ni un duro más del dinero necesario para comer y vivir.

"Vicente Ferrer S. A." era la crítica que un lector lanzaba ayer en la página de internet de este diario. O sea, ¿un negocio suculento en el país del mundo donde la diferencia entre ricos y pobres es más grande que en ningún otro lugar? Una crítica que pone en alerta a los colaboradores del cooperante catalán. Porque si algo no hizo Vicente en sus 56 años en la India fue montar un negocio. No se hizo rico con esos millones; seguía viviendo como la gente de su alrededor, los más desfavorecidos. Una vida sencilla y sin lujo.

Hombre convincente

El éxito de la fundación ha radicado siempre en la visibilidad de la persona que le daba nombre. Para mucha gente es diferente ingresar dinero en la cuenta de una oenegé con mucho renombre, pero sin una cara visible, que en la de una organización tan identificada con una persona y sus proyectos. No tienen nada que envidiar Médicos sin Fronteras, con 3,8 millones de colaboradores; o Greenpeace, con 2,8 millones, a la Fundación Vicente Ferrer, con 155.000 personas adheridas a sus proyectos, pero ya les gustaría tener un abanderado tan convincente.

La Fundación Vicente Ferrer, con sede en la calle de París de Barcelona, vivió su gran despegue con la inauguración de esas oficinas. Fue cuando la gente descubrió la existencia de aquel exjesuita emigrado en 1953 a la India, uno de esos catalanes únicos y ejemplares, solidarios y benefactores, como Pere Casaldàliga. Ambos religiosos, pero muy alejados de las teorías del catolicismo clásico y del Vaticano. Hombres del pueblo, más que de la Iglesia.

Ante un gran reto

Y resultó atractiva la propuesta: apadrinar un niño en un lugar concreto, con cara y ojos, con nombre y apellido. Una idea inspirada en el Foster Parents Plan, que nació, de la mano de un periodista inglés, en España, cuando en la guerra civil ayudó a huérfanos españoles y les propició un hogar gracias a padrinos económicos en Europa.

De apadrinar solo a niños se saltó a otros proyectos. Fue como si los colaboradores confiasen sus euros a Vicente y este los entregara en persona a los necesitados de Anantapur. Será este, por cierto, el gran desafío de la fundación: seguir convenciendo a sus socios sin que su alma principal esté presente ya.

Otro pilar de su éxito es la transparencia. En sus cuentas anuales, las últimas del 2007, la Fundación Vicente Ferrer lo explica de manera clara: un 4,61% de los casi 40 millones de euros que recibió fueron a tareas administrativas; un 4,43%, a los esfuerzos para captar fondos y, el resto, casi el 91%, a proyectos concretos. Y 35 millones de euros en Anantapur dan para muchísimo.
ePC

Artículo de Josep Cuní: 'Ese hombre'

JOSEP Cuní
Lo fue de acción y convicción. El miliciano que vio la luz en una trinchera de la batalla del Ebro. El misionero que se dio cuenta de la necesidad en la India de castas y desheredados. El emprendedor que vinculó su vida a los intocables en el país que no se atrevía a tratarlos.

El opositor al poder de intransigentes e intolerantes. El promotor que se instaló en un desierto de cuerpos y almas. El emprendedor que convirtió las rocas en panes, la tierra seca en campo fértil, la explotación en trabajo digno, al ciego en visionario, a la mujer en ser humano, a los niños en esperanza y a los maridos en compañeros cómplices de las políticas de control de natalidad de sus esposas.
Ese fue Vicente Ferrer. El hombre del paraguas que luchó contra el sol de justicia y la lluvia de castigo. El Català de l'Any y español universal. El larguirucho bondadoso y el flaco resistente. El traslúcido impenitente y el carácter comprometido. La furia humana y la paz mística. La mano abierta y el corazón anhelante. El gesto contundente y la voz tranquila. La mirada serena y la sonrisa cómplice. La vida eterna.
ePC

La familia continuará la "gran labor"

EUROPA PRESS.-  La familia de Vicente Ferrer, fallecido esta madrugada a los 89 años en su domicilio de Anantapur (India), aseguró hoy que continuará la "gran labor" del cooperante y difundirá sus "ideales de compromiso con los más desfavorecidos y 'la acción' para remediar el sufrimiento de este mundo".

  En un mensaje en la web de la Fundación Vicente Ferrer, expresó su "gran tristeza" por el fallecimiento del cooperante tras algunas complicaciones en su enfermedad cardíaca y la embolia que sufrió recientemente. "Todos sentimos que Vicente ha llevado a cabo mucho más que una gran obra en el transcurso de su vida", agregó.

  La familia agradeció el apoyo y ayuda recibida durante los tres últimos meses, desde que Vicente Ferrer sufriera una embolia.

  La esposa del cooperante, Anna Ferrer, aseguró que su marido "no se ha marchado, vive en cada rincón de Anantapur y en cada parte del trabajo en las aldeas". "Él sigue viviendo a través de sus sencillas palabras y mensajes, que tienen significado para todas las personas, sea cual sea su credo o condición", concluyó.
EUROPA PRESS

El cuerpo de Vicente Ferrer, símbolo de la lucha contra el hambre, reposará en la India

Adiós a uno de los grandes filántropos del mundo "Apenas podía andar, pero no se le borraba la sonrisa"
El ex-jesuíta falleció a los 89 años tras una larga enfermedad y una vida dedicada a ayudar a 2,5 millones de pobres
"Apenas podía andar, pero no se le borraba la sonrisa"

JULIO PÉREZ - VIGO En cada rincón de Anantapur, uno de los distritos más pobres de la ya de por sí deprimidísima India, hay un trocito de Vicente Ferrer. Más de 19.000 kilómetros cuadrados en los que ya nada volverá a ser lo mismo. Hace 40 años que allí se asentó el jesuita y filántropo español para “declararle la guerra” al hambre. Al dolor y el sufrimiento que alivió a más de 2,5 millones de personas gracias a la Fundación que impulsó y a los 139.000 colaboradores a los que siempre achacaba todo el mérito. “Sé que todos sentimos que Vicente ha llevado a cabo mucho más que una gran obra en el transcurso de su vida”, destacan su mujer, Anne, su hijo Moncho, su sobrino Jordi Folgado y el resto de su familia en el doloroso y a la vez esperanzador mensaje que han lanzado desde la organización tras la muerte de su creador. Vicente Ferrer no pudo esta vez sobreponerse a las complicaciones de la enfermedad cardíaca que sufría y que se agravó el pasado marzo con una embolia que lo dejó en coma y falleció “pacíficamente” en la madrugada del jueves al viernes a los 89 años. El lunes será enterrado en la India. Donde él quería. Donde le alababan como un santo y le apellidaban “dios”.

Una de sus ya memorables frases pone el mejor punto y final posible a su trayectoria. “Tengo muy claro que ninguna acción buena se pierde en este mundo. En algún lugar quedará para siempre”, decía. Su familia y su equipo están dispuestos a coger “el testigo y el legado”. “Desde la Fundación que lleva su nombre, nos comprometemos a seguir su trabajo para mantener viva en la memoria colectiva la figura de Vicente Ferrer”, explica su sobrino y director general de la entidad. 

Es el mejor homenaje para un hombre irrepetible con una vida casi de película. Para cumplir su mayor deseo, el de ayudar a los demás, se ligó muy joven a la Compañía de Jesús, que le llevó de misionero hasta Bombay en 1952. Su entrega levanta la ira de varios dirigentes del país, que consiguen una orden de expulsión. Indira Gandhi, la entonces primera ministra, tiene que matizar que la vuelta de Ferrer a España era sólo “unas vacaciones cortas”. Un año duraron. De regreso, abandonó la Compañía de Jesús, se casa con Anne Perry y ponen la primera piedra de la Fundación, que en los años 70 tuvo que enfrentarse de nuevo a las autoridades de Anantapur. Ferrer estuvo a punto de ser encarcelado, acusado de abuso de poder. Los tribunales le respaldaron y el proyecto pudo seguir adelante. En 1996, la Fundación abre su división española y llega el reconocimiento definitivo a su trabajo en todo el mundo. 

Vicente Ferrer ha construido en Anantapur 11 clínicas rurales, tres hospitales generales, un centro de planificación familiar, otro para enfermos de sida, una red de escuelas que garantizan todo el material escolar para los pequeños y 700 rupias –11 euros, toda una fortuna allí– para su cartilla de ahorros, universitarios becados, instalaciones para atender a 1.200 discapacitados, un fondo de desarrollo para mujeres con microcréditos, viviendas para 22.000 familias –son los propios habitantes de las 1.800 poblaciones en las que trabaja los que deciden quién las necesita más–, la plantación de 2,8 millones de árboles frutales... El filántropo era de los que querían enseñar a pescar en lugar de dar los peces. “¿Quién podía pensar –dicen en su entorno– que los jóvenes tribales pobres podrían llegar a ser médicos?”. 

Un hombre de la paz al que sólo le falta el Nobe

Aunque no le gustara hacerlo, porque realmente rechazaba la relevancia con la que le aclamaban en todo el mundo, Ferrer puede presumir de una larga lista de premios. Español Universal en 1998, Creu de San Jordi, Personaje destacado de la historia del siglo XX por la Unesco, Gran Cruz del Mérito Civil y un largo etcétera que se completa con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998. Después de la embolia, el jesuita recibió la visita del Padre Ángel en Anantapur. “Hay personas que no deberían morir, porque son valiosas, porque son únicas”, dijo tras el encuentro. Un mensaje que se repetía ayer entre las condolencias de las instituciones españolas. Ferrer se quedará finalmente sin el Premio Nobel de la Paz al que optó en 2004-2005. No se dan a título póstumo, aunque hay un gran movimiento social –que descansa sobre las redes sociales– que promueve la candidatura para su Fundación. 

De una prisión en Betanzos a la Compañía de Jesús 

En la intensa trayectoria de Vicente Ferrer hay un capítulo no demasiado conocido que tiene a Galicia como escenario. A la localidad coruñesa de Betanzos, donde el filántropo estuvo preso durante varios meses en un campo de concentración junto a otros conocidos republicanos catalanes tras la Batalla del Ebro, en 1939. De allí lo ingresaron en el Ejército y se pasó siete años haciendo la mili, hasta que se hizo jesuita*. FDV
 [* En 1969 regresó a la India como cooperante -dejando de ser jesuíta- y se casó con la periodista inglesa, Anne Perry]

Vicente Ferrer, la lucha contra la pobreza


Llevaba más de 50 años dedicando su vida a los más pobres
Su labor ha sido reconocida con premios como el Príncipe de Asturias de la Concordia
Su fundación, Vicente Ferrer, ayuda a más de dos millones de personas en India

EFE/Ballesteros
AZUCENA RUBIATO 19.06.2009

El filántropo español Vicente Ferrer i Moncho, fallecido el jueves a las 23.15 GMT (01.15 del viernes hora española) a los 89 años, dedicó su férrea voluntad y utópica rebeldía a algo que muchos consideran imposible: acabar con la pobreza en la India. Con 16 años luchó en el bando republicano en la Guerra Civil sin pegar ni un solo tiro ya que, como dijo una vez, "no quería matar a nadie". 

Estudió tres años Derecho, hasta que en 1944 ingresó en la Compañía de Jesús. Convertido en jesuita, se ofreció como voluntario para marcharse de misionero a la India, y así es como en 1952 comienzó su historia de amor con este país. 

Su primer destino, ya como sacerdote, fue una casa de oración en Puna, en el suroeste de la India, donde se dedicaba a la vida espiritual. Pero allí, rodeado de la desolación absoluta, decidió pasar de la vida contemplativa a la acción. 

A partir de ese momento dedicó su vida a transformar las condiciones de vida de los colectivos más marginados del país con más pobres del mundo. Comienzó a crear escuelas, hospitales, programas de fertilización de tierras o perforación de pozos y todo con la ayuda de los principales beneficiarios. 

En 15 años, se convirtió en una figura conocida y controvertida en toda India. El país había prohibido la llegada de nuevos misioneros por el recelo de los sectores hindúes. El caso de Ferrer se vio agravado por su enfrentamiento con caciques, que querían su expulsión. Más de 30.000 campesinos se echaron a la calle como medida de protesta ante su posible marcha. Indira Gandhi, en calidad de presidenta del país, en una solución salomónica, le invitó a tomar unas breves vacaciones fuera del país. 

Vicente Ferrer, un hombre santo en Anantapur 

En 1969 regresó a la India, colgó sus hábitos y se casó con una periodista inglesa, Anne Perry, que había seguido su peripecia. De los 22 estados hindúes, el único que le abrió las puertas fue Andhra Pradesh, donde se encuentra Anantapur. 

Allí creó El Consorcio para el Desarrollo Rural (RDT) que, además de recibir ayuda económica, promueve la implicación de los destinatarios. Éstos tienen que devolver la aportación, sin intereses. Algo que les permite mejorar sus condiciones de vida al tiempo que mantienen el respeto de su comunidad.  

La casta más baja es la de los dálits o intocables, históricamente condenados a realizar los trabajaos más penosos y serviles y a la que pertenecen unos 160 millones de personas en todo el país. Es en ellos en quien se centra la obra de Ferrer. 

Más de 40 años después de su llegada a Anantapur, Ferrer es un perfecto desconocido para casi todos los indios, menos para los habitantes de este distrito en el que viven cuatro millones de personas, donde se le trata como un dios. 

Fundación Vicente Ferrer

En 1994 creó en Barcelona la Fundación Vicente Ferrer. Hoy alcanza a más de 1.800 pueblos, especialmente en el distrito de Anantapur -que en indio significa 'la ciudad del infinito'- y se benefician de ella cerca de 2,5 millones de personas. En su mayoría de la comunidad de los intocables. La Fundación ha creado cuatro hospitales y un centro de planificación familiar, más de 1.500 escuelas y 11.000 viviendas. Todo con un presupuesto de apenas 15 millones de euros. 

El éxito de las campañas de apadrinamiento ha supuesto una enorme inyección de liquidez para la fundación que hoy tiene apadrinados a más de 136.000 pequeños. Los 18 euros mensuales no benefician sólo al niño sino a toda su comunidad a través de proyectos que elige la fundación. 

El 95% de los fondos de la fundación sale de nuestro país. El 99% de los empleados son nativos, unos 3.000, en muchos casos intocables que ayudan a otros, lo que contribuye a que casi el 90% de lo recaudado vaya a proyectos y no a gastos de administración. Sólo hay unos 25 voluntarios españoles que trabajan en periodos semanales o mensuales. 

Reconocimiento internacional

Su último reconocimiento, en enero de este año, ha sido la Gran Cruz de la Orden al Mérito Civil, concedida por el Gobierno español. Antes, el 19 de junio de 1998, obtuvo la condecoración más importante que hasta ahora ha recibido, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El 21 de octubre del mismo año acudió a un homenaje en Madrid en el que fue galardonado con el título de "Español Universal".

Vicente Ferrer tuvo tres hijos con Ana Perry: Tara, de 28 años y terapeuta lingüística para deficientes mentales; Moncho, de 27 años dedicado a las Relaciones Internacionales y sucesor de la obra de su padre; y Yamuna, de 24 años que quiere ser diseñadora de moda. Su mujer prevé publicar Un pacto de amor, la historia de su vida hombro a hombro con Ferrer.
RTVE



Acerca de ...
Ver perfil público del propietario del blog
«Mis ojos seguirán», Jokin CL
Ƞ 21-S-2004, Hondarribia
Buscador
Nube de tags
»CLiC: activar Nube de tags

Calendario


AYÚDAme · SOS · »Despliega el menú y haz clic

Categorias


Puntos Rojos
colegio/instituto
compromiso activo (… ±)


Archivo
Sindicacion
Feed, RSS, Ranking, (… ±)


Enfoques

Logo de apoyo a Jokin y los 'otros Jokin',  víctimas del bullying · Nik'J · Yo, Jokin