Las estadísticas no dejan de ser alarmantes
Alta vulnerabilidad de niños y adolescentes, con casos de violación sistemáticos y por largo tiempo
LA RAZON, Bolivia- 28 JUN 2009
Mariana, de 12 años, era una chica amistosa, le gustaba ir al colegio y ayudar a su madre en las labores de casa. Ahora, desde enero de este año, es distinta, se siente “sucia y manchada” porque un amigo de la familia la violó. Perdió las esperanzas de seguir adelante y siente ganas de morir.
Víctimas como Mariana, cuyos casos se han denunciado ante la Policía Nacional, en el último lustro, hay 4.482. La tendencia ascendente de las violaciones, tomando en cuenta sólo las que llegan a conocerse, se ensaña más con los menores. El año pasado, la cifra que se refiere a éstos en el país casi triplica a la cantidad de los adultos vulnerados: la diferencia es de 267 por ciento.
Según los datos estadísticos de la Policía, a los que tuvo acceso La Razón, el 2008, en los nueve departamentos del país, 1.162 menores de edad fueron violados (la mayoría en La Paz, ver cuadro de la derecha), mientras que en el mismo lapso de tiempo, 434 adultos fueron víctimas de este delito.
Si bien los casos antes no eran denunciados como lo son ahora, las cifras no dejan de ser alarmantes. El 2004, por ejemplo, se reportó el atentado contra 749 menores de edad, mientras que la cifra de adultos era de 367 casos.
Las estadísticas también reflejan lo ocurrido el 2006, cuando por lo menos 808 menores de edad tuvieron que atravesar por esta situación, frente a 328 casos referidos a gente adulta.
Un estudio realizado por el centro “Una Brisa de Esperanza”, con sede en Cochabamba, afirma que en Bolivia “una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños son víctimas de abuso sexual antes de cumplir los 18 años de edad”, debido a la alta vulnerabilidad de esta población.
“Son varios los factores que los hacen vulnerables a una violación. Por ejemplo, la migración de los padres. Ellos dejan el cuidado de sus hijos al padrastro, al padrino, al tío, al compadre y, así, aumenta el riesgo. No es precisamente que ellos van a abusar de los pequeños, pero es que no tienen el mismo cuidado que un papá”, explica Julia Velasco Parisanca, coordinadora de la Agencia Nacional por los Derechos de la Infancia.
Pero ése no es el único factor. Velasco apunta también al elevado índice de violencia familiar. “En más del 80 por ciento de los hogares de Bolivia, los niños son maltratados física, psicológica y sexualmente”. Además, “un niño maltratado en la casa es vulnerable frente a cualquier persona que le demuestre cariño o al menos buen trato”.
La vulnerabilidad de los niños y adolescentes es tal que, además, tras las estadísticas hay que leer que los casos de violación suelen ser no de una vez, sino sistemáticos y por largo tiempo.
Las consecuencias
Emocionales • Cambios bruscos de estado de ánimo, irritabilidad, rebeldía, temores diversos, vergüenza, culpa y ansiedad. A mediano plazo, el niño o adolescente sufrirá depresión, temores nocturnos, distorsión del desarrollo sexual y hasta ideas suicidas.
Cognitivas • Bajo rendimiento escolar, dificultades de atención y desmotivación por las tareas escolares. A mediano plazo, la víctima sufrirá de trastornos en el aprendizaje con el riesgo de fracaso escolar.
Conductuales • Conductas agresivas, rechazo a figuras adultas, temor y hostilidad al agresor. El niño o adolescente intentará escapar del hogar o consumir drogas, alcohol y derivar en actividades delincuenciales, así como caer en la prostitución.
Testimonios de madres y personas que conocieron casos de violación a menores de edad
“Fue víctima de su padre durante cinco años”
JEFE POLICIAL DE LA FUERZA ESPECIAL DE LUCHA CONTRA EL CRIMEN (FELCC) La Paz.
“Me tocó llevar de cerca el caso de un padre de familia que abusó de su hija durante cinco años consecutivos. La madre se percató del hecho al ver que su pequeña, de solamente 11 años, estaba embarazada.
Supimos del caso cuando la madre de esta niña llegó a denunciarlo a la Policía. Ahora el hombre está detenido en la cárcel: fue el caso más fuerte durante el primer semestre de este año.
La niña era abusada sexualmente por su padre cuando su madre no estaba en casa, quizás cuando ella llegaba del colegio, él lo hacía periódicamente.
La niña no contaba nada porque el hombre la amenazaba; le decía que, si lo acusaba con su madre, él la iba a matar y por eso mantuvo el silencio durante todo ese tiempo.
Cuando la niña cumplió los 11 años, decidió contarle a su madre lo que le había pasado. Le reveló los detalles de cómo había sido, pero por seguridad le dijo que no le diría quién era el abusador.
La madre, al escuchar el testimonio de su hija, supo de inmediato que se trataba del padre, pero ya era muy tarde pues la niña además estaba embarazada y ya era notorio.
La mamá se armó de valor y juntas fueron a denunciarlo, se le siguió un proceso y ahora él está en la cárcel. Después ya no supe más de ellas”.
“Una abuela melló a su nieto por años”
GUILLERMO MENDOZA. Pdte. de la Comisión de Política Social de la Cámara de Diputados.
“Lamentablemente, no existe una pena corporal para la mujer que incurre en el delito de violación y ése es un gran problema; pese a que en las estadísticas los casos de mujeres violadoras son mínimos, en comparación a los de los hombres que incurren en este delito.
Sin embargo, conozco el caso de un adolescente que vivía con su madre y su abuela, lejos de la ciudad. Ambas eran trabajadoras sexuales. A él le decían ‘el gusano’ porque tenía una discapacidad en las piernas que le impedía caminar y se arrastraba como un gusanito. Este menor, de 12 años, era constantemente abusado por la abuela en su casa. Ella se le subía encima y provocaba el contacto sexual. Supimos del caso y nos pusimos en marcha.
A través del Estado lo pudimos rescatar. Lo trajimos a La Paz y lo internamos en un centro de ayuda donde, lastimosamente, también fue violado otra vez por uno de los chicos del lugar; y ya no pudimos hacer más cuando su madre y su abuela llegaron a La Paz para reclamarlo.
Se lo llevaron y no supimos más. Los hogares, los asilos y otros centros similares son los lugares donde más riesgo existe”.
“Ella me dice ‘mami, quisiera verlo muerto’”
MADRE DE FAMILIA.
“Mi hija se pone a llorar todo el tiempo. Ella me dice ‘mami, no lo quiero recordar, quisiera que lo maten, quisiera verlo muerto’ y, a veces, me dice que se quiere quitar la vida porque se siente manchada. Ella tiene 12 años y fue violada por un amigo de la familia.
Ese hombre abusó de mi hija en mi casa de El Alto. Cuando me lo reveló, se lo dije a su padre y ahora él también la rechaza. Quisiera que me ayuden, no la puedo llevar a que la evalúen psicológicamente porque no tengo dinero. Me dijo que abusó de ella una vez y no supe cómo consolarla. Ahora se pone a llorar, ya no es la misma que era antes, lo único que le digo es que no es la primera mujercita que ha sufrido eso, y le he prometido que íbamos a resolverlo juntas y que la justicia iba a llegar para ella.
Pero no tengo dinero, él se apareció en mi casa con falsos testigos y no pude seguir el juicio. Pero no me importa él, si pudieran castrarlo que lo castren, pero quiero que me ayuden con mi hija.
‘Me quiero suicidar, mi papá no me quiere, no quiero vivir, tomaría raticida’, me dice, no sé qué hacer”.
“El hijo del dueño de casa entraba por la ventana”
MADRE DE FAMILIA.
“Mi niña ha sido violada desde sus 12 años por el hijo del dueño de casa; ahora ella tiene 13. Yo vivía en una casa compartida con los propietarios del inmueble; supe que en las noches el muchacho ingresaba por la ventana a mi departamento y la abusaba.
Una noche escuché los ruidos. ‘¡Qué pasa ahí!’ grite. Pensé que era un ladrón que había entrado a la casa y era ese muchacho. Les avisé a sus padres y me dijeron que le iban a ‘recomendar’ que no haga eso. Yo estaba desconcertada.
Cuando pasó todo el escándalo, entré al cuarto de mi hija y ella estaba llorando. Le dije: ‘No pasó nada hija, tú tranquila’, pero sentía que ella quería decirme algo, entonces le pregunté: ‘¿Qué ha pasado hijita?, ¿o ése te ha hecho algo?’. Ella me respondió: ‘Mami, él me viola desde que tengo 12 años’; sentí que todo el mundo se me derrumbaba. Además, estoy sola, mi hija no tiene padre, entonces enfurecida le pregunté por qué no me había contado antes. Ella me respondió que el muchacho la amenazaba. ‘Me decía que si lo acusaba contigo nos iba a botar a la calle con nuestras cosas y yo sé que tú no tienes plata, ¿dónde nos íbamos a ir?’, me dijo.
Ahora ella vive con ese trauma, pese a que nos fuimos de inmediato de allí. No tengo dinero para procesar a esas personas”.
“Un hombre violó a por lo menos 15 niños”
Marco Antonio Gira. Asesor de la Dir. de Derechos Ciudadanos de la Alcaldía de La Paz.
“Cuando trabajaba en la Defensoría de la Niñez me tocó llevar adelante el caso de un violador en serie. Su forma de proceder era robarse a los hijos de las comerciantes de El Prado y de la Pérez Velasco que caminaban por la calle, para violarlos.
Los llevaba al tilín (centro de juegos electrónicos), luego les decía que les iba a regalar un juego, pero que tenían que acompañarlos, luego se los llevaba a un lugar despoblado, como la Avenida del Poeta o puntos lejanos en El Alto y, en la calle, los maltrataba. Después los volvía a llevar al lugar donde los recogió.
Supimos que había violado a por lo menos 15 menores de edad, pero las sospechas nos llevaron a la conclusión de que habían sido unos 25 niños, hijos de las vendedoras de la calle, pero que no pudimos hallarlos para que nos cuenten sus historias.
El testimonio de algunos pequeños nos ayudó con las pistas y fue a través de uno de ellos que logramos detenerlo. Ese es el caso más fuerte que me tocó llevar. Ahora, ese violador está en la cárcel”.
“La primera vez, su madre no le creyó”
JULIA VELASCO, coordinadora de ANNI.
“Ella era la hija del medio. Desde pequeña fue despreciada por su madre. Contó su historia mucho tiempo después, quizás por temor. Pero hasta ahora, ya adulta, no puede superar el hecho de que su primo, un joven de 18 años, abusaba de ella desde que tenía 10 años cuando no había nadie en casa.
El muchacho se quedaba a cuidar de ella porque su mamá no la podía llevar. La primera vez que la violó, ella le contó a su madre y no le creyó. Estuvo sometida por casi tres años, hasta que le contó a su padre y él sí le creyó. Su papá hizo un gran problema y hasta le pegó a la madre por no creerle a su hija; no sé cómo se arregló el caso, pero con esa reacción la mamá la odió más.
Ella logró salir adelante. Se casó, pero, con ese antecedente, su matrimonio no fue muy estable. Ahora es emocionalmente inestable. Supe que ella migró al exterior, se fue a trabajar y dejó a sus niños acá. Retornó, pero no lo supera. Ahora tiene muy baja autoestima porque le vuelven los recuerdos de su infancia”.
LR
Alta vulnerabilidad de niños y adolescentes, con casos de violación sistemáticos y por largo tiempo
| Cifras. En el último quinquenio se denunciaron casos de 1.162 niños, la mayoría en La Paz, frente a 434 que afectan a adultos. Historias. Seis casos de violaciones de niños y adolescentes muestran que, en general, los victimadores son personas cercanas. Sanción. La tendencia en Bolivia de transar una suma de dinero con el delincuente, persiste y dificulta el procesamiento penal. Formas. El abuso sexual no sólo es físico; existen otras formas de violencia contra menores que vulneran su espacio íntimo. |
LA RAZON, Bolivia- 28 JUN 2009
Mariana, de 12 años, era una chica amistosa, le gustaba ir al colegio y ayudar a su madre en las labores de casa. Ahora, desde enero de este año, es distinta, se siente “sucia y manchada” porque un amigo de la familia la violó. Perdió las esperanzas de seguir adelante y siente ganas de morir.
Víctimas como Mariana, cuyos casos se han denunciado ante la Policía Nacional, en el último lustro, hay 4.482. La tendencia ascendente de las violaciones, tomando en cuenta sólo las que llegan a conocerse, se ensaña más con los menores. El año pasado, la cifra que se refiere a éstos en el país casi triplica a la cantidad de los adultos vulnerados: la diferencia es de 267 por ciento.
Según los datos estadísticos de la Policía, a los que tuvo acceso La Razón, el 2008, en los nueve departamentos del país, 1.162 menores de edad fueron violados (la mayoría en La Paz, ver cuadro de la derecha), mientras que en el mismo lapso de tiempo, 434 adultos fueron víctimas de este delito.
Si bien los casos antes no eran denunciados como lo son ahora, las cifras no dejan de ser alarmantes. El 2004, por ejemplo, se reportó el atentado contra 749 menores de edad, mientras que la cifra de adultos era de 367 casos.
Las estadísticas también reflejan lo ocurrido el 2006, cuando por lo menos 808 menores de edad tuvieron que atravesar por esta situación, frente a 328 casos referidos a gente adulta.
Un estudio realizado por el centro “Una Brisa de Esperanza”, con sede en Cochabamba, afirma que en Bolivia “una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños son víctimas de abuso sexual antes de cumplir los 18 años de edad”, debido a la alta vulnerabilidad de esta población.
“Son varios los factores que los hacen vulnerables a una violación. Por ejemplo, la migración de los padres. Ellos dejan el cuidado de sus hijos al padrastro, al padrino, al tío, al compadre y, así, aumenta el riesgo. No es precisamente que ellos van a abusar de los pequeños, pero es que no tienen el mismo cuidado que un papá”, explica Julia Velasco Parisanca, coordinadora de la Agencia Nacional por los Derechos de la Infancia.
Pero ése no es el único factor. Velasco apunta también al elevado índice de violencia familiar. “En más del 80 por ciento de los hogares de Bolivia, los niños son maltratados física, psicológica y sexualmente”. Además, “un niño maltratado en la casa es vulnerable frente a cualquier persona que le demuestre cariño o al menos buen trato”.
La vulnerabilidad de los niños y adolescentes es tal que, además, tras las estadísticas hay que leer que los casos de violación suelen ser no de una vez, sino sistemáticos y por largo tiempo.
Las consecuencias
Emocionales • Cambios bruscos de estado de ánimo, irritabilidad, rebeldía, temores diversos, vergüenza, culpa y ansiedad. A mediano plazo, el niño o adolescente sufrirá depresión, temores nocturnos, distorsión del desarrollo sexual y hasta ideas suicidas.
Cognitivas • Bajo rendimiento escolar, dificultades de atención y desmotivación por las tareas escolares. A mediano plazo, la víctima sufrirá de trastornos en el aprendizaje con el riesgo de fracaso escolar.
Conductuales • Conductas agresivas, rechazo a figuras adultas, temor y hostilidad al agresor. El niño o adolescente intentará escapar del hogar o consumir drogas, alcohol y derivar en actividades delincuenciales, así como caer en la prostitución.
Testimonios de madres y personas que conocieron casos de violación a menores de edad
“Fue víctima de su padre durante cinco años”JEFE POLICIAL DE LA FUERZA ESPECIAL DE LUCHA CONTRA EL CRIMEN (FELCC) La Paz.
“Me tocó llevar de cerca el caso de un padre de familia que abusó de su hija durante cinco años consecutivos. La madre se percató del hecho al ver que su pequeña, de solamente 11 años, estaba embarazada.
Supimos del caso cuando la madre de esta niña llegó a denunciarlo a la Policía. Ahora el hombre está detenido en la cárcel: fue el caso más fuerte durante el primer semestre de este año.
La niña era abusada sexualmente por su padre cuando su madre no estaba en casa, quizás cuando ella llegaba del colegio, él lo hacía periódicamente.
La niña no contaba nada porque el hombre la amenazaba; le decía que, si lo acusaba con su madre, él la iba a matar y por eso mantuvo el silencio durante todo ese tiempo.
Cuando la niña cumplió los 11 años, decidió contarle a su madre lo que le había pasado. Le reveló los detalles de cómo había sido, pero por seguridad le dijo que no le diría quién era el abusador.
La madre, al escuchar el testimonio de su hija, supo de inmediato que se trataba del padre, pero ya era muy tarde pues la niña además estaba embarazada y ya era notorio.
La mamá se armó de valor y juntas fueron a denunciarlo, se le siguió un proceso y ahora él está en la cárcel. Después ya no supe más de ellas”.
“Una abuela melló a su nieto por años”
GUILLERMO MENDOZA. Pdte. de la Comisión de Política Social de la Cámara de Diputados.
“Lamentablemente, no existe una pena corporal para la mujer que incurre en el delito de violación y ése es un gran problema; pese a que en las estadísticas los casos de mujeres violadoras son mínimos, en comparación a los de los hombres que incurren en este delito.
Sin embargo, conozco el caso de un adolescente que vivía con su madre y su abuela, lejos de la ciudad. Ambas eran trabajadoras sexuales. A él le decían ‘el gusano’ porque tenía una discapacidad en las piernas que le impedía caminar y se arrastraba como un gusanito. Este menor, de 12 años, era constantemente abusado por la abuela en su casa. Ella se le subía encima y provocaba el contacto sexual. Supimos del caso y nos pusimos en marcha.
A través del Estado lo pudimos rescatar. Lo trajimos a La Paz y lo internamos en un centro de ayuda donde, lastimosamente, también fue violado otra vez por uno de los chicos del lugar; y ya no pudimos hacer más cuando su madre y su abuela llegaron a La Paz para reclamarlo.
Se lo llevaron y no supimos más. Los hogares, los asilos y otros centros similares son los lugares donde más riesgo existe”.
“Ella me dice ‘mami, quisiera verlo muerto’”
MADRE DE FAMILIA.
“Mi hija se pone a llorar todo el tiempo. Ella me dice ‘mami, no lo quiero recordar, quisiera que lo maten, quisiera verlo muerto’ y, a veces, me dice que se quiere quitar la vida porque se siente manchada. Ella tiene 12 años y fue violada por un amigo de la familia.
Ese hombre abusó de mi hija en mi casa de El Alto. Cuando me lo reveló, se lo dije a su padre y ahora él también la rechaza. Quisiera que me ayuden, no la puedo llevar a que la evalúen psicológicamente porque no tengo dinero. Me dijo que abusó de ella una vez y no supe cómo consolarla. Ahora se pone a llorar, ya no es la misma que era antes, lo único que le digo es que no es la primera mujercita que ha sufrido eso, y le he prometido que íbamos a resolverlo juntas y que la justicia iba a llegar para ella.
Pero no tengo dinero, él se apareció en mi casa con falsos testigos y no pude seguir el juicio. Pero no me importa él, si pudieran castrarlo que lo castren, pero quiero que me ayuden con mi hija.
‘Me quiero suicidar, mi papá no me quiere, no quiero vivir, tomaría raticida’, me dice, no sé qué hacer”.
“El hijo del dueño de casa entraba por la ventana”
MADRE DE FAMILIA.
“Mi niña ha sido violada desde sus 12 años por el hijo del dueño de casa; ahora ella tiene 13. Yo vivía en una casa compartida con los propietarios del inmueble; supe que en las noches el muchacho ingresaba por la ventana a mi departamento y la abusaba.
Una noche escuché los ruidos. ‘¡Qué pasa ahí!’ grite. Pensé que era un ladrón que había entrado a la casa y era ese muchacho. Les avisé a sus padres y me dijeron que le iban a ‘recomendar’ que no haga eso. Yo estaba desconcertada.
Cuando pasó todo el escándalo, entré al cuarto de mi hija y ella estaba llorando. Le dije: ‘No pasó nada hija, tú tranquila’, pero sentía que ella quería decirme algo, entonces le pregunté: ‘¿Qué ha pasado hijita?, ¿o ése te ha hecho algo?’. Ella me respondió: ‘Mami, él me viola desde que tengo 12 años’; sentí que todo el mundo se me derrumbaba. Además, estoy sola, mi hija no tiene padre, entonces enfurecida le pregunté por qué no me había contado antes. Ella me respondió que el muchacho la amenazaba. ‘Me decía que si lo acusaba contigo nos iba a botar a la calle con nuestras cosas y yo sé que tú no tienes plata, ¿dónde nos íbamos a ir?’, me dijo.
Ahora ella vive con ese trauma, pese a que nos fuimos de inmediato de allí. No tengo dinero para procesar a esas personas”.
“Un hombre violó a por lo menos 15 niños”
Marco Antonio Gira. Asesor de la Dir. de Derechos Ciudadanos de la Alcaldía de La Paz.
“Cuando trabajaba en la Defensoría de la Niñez me tocó llevar adelante el caso de un violador en serie. Su forma de proceder era robarse a los hijos de las comerciantes de El Prado y de la Pérez Velasco que caminaban por la calle, para violarlos.
Los llevaba al tilín (centro de juegos electrónicos), luego les decía que les iba a regalar un juego, pero que tenían que acompañarlos, luego se los llevaba a un lugar despoblado, como la Avenida del Poeta o puntos lejanos en El Alto y, en la calle, los maltrataba. Después los volvía a llevar al lugar donde los recogió.
Supimos que había violado a por lo menos 15 menores de edad, pero las sospechas nos llevaron a la conclusión de que habían sido unos 25 niños, hijos de las vendedoras de la calle, pero que no pudimos hallarlos para que nos cuenten sus historias.
El testimonio de algunos pequeños nos ayudó con las pistas y fue a través de uno de ellos que logramos detenerlo. Ese es el caso más fuerte que me tocó llevar. Ahora, ese violador está en la cárcel”.
“La primera vez, su madre no le creyó”
JULIA VELASCO, coordinadora de ANNI.
“Ella era la hija del medio. Desde pequeña fue despreciada por su madre. Contó su historia mucho tiempo después, quizás por temor. Pero hasta ahora, ya adulta, no puede superar el hecho de que su primo, un joven de 18 años, abusaba de ella desde que tenía 10 años cuando no había nadie en casa.
El muchacho se quedaba a cuidar de ella porque su mamá no la podía llevar. La primera vez que la violó, ella le contó a su madre y no le creyó. Estuvo sometida por casi tres años, hasta que le contó a su padre y él sí le creyó. Su papá hizo un gran problema y hasta le pegó a la madre por no creerle a su hija; no sé cómo se arregló el caso, pero con esa reacción la mamá la odió más.
Ella logró salir adelante. Se casó, pero, con ese antecedente, su matrimonio no fue muy estable. Ahora es emocionalmente inestable. Supe que ella migró al exterior, se fue a trabajar y dejó a sus niños acá. Retornó, pero no lo supera. Ahora tiene muy baja autoestima porque le vuelven los recuerdos de su infancia”.
LR







