Emilio Calatayud, magistrado y juez de menores, habló con LA GACETA sobre la realidad de la infancia y la adolescencia actual en España
— ¿Los padres tienen autoridad sobre sus hijos?
— Ninguna. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega. No tenemos término medio en este país. Hemos perdido muchísima autoridad los padres, los profesores y los que nos gobiernan. Tenemos complejo de decir que no.
— ¿Educación y castigo son compatibles?
— Sí, pero el castigo debe ser lo más inmediato posible y proporcional.Premio y castigo son dos elementos esenciales del derecho fundamental a la educación.
— ¿Cuál es el principal problema de la delincuencia juvenil?
La falta de educación de los padres, de la escuela y de la sociedad. Pero, por desgracia, en sociedades muy educadas también hay delincuencia.
— ¿Los hijos deben tener miedo o respeto a sus padres?
— Deben querer a los padres. No hay que tenerles miedo. Pero es verdad el dicho de que quien bien te quiere te hará llorar.
— ¿Qué le parece la actitud del niño que amenaza con denunciar a su padre si le pega?
— ¡Que me denuncie! Mire, no soy partidario de los cachetes, pero si de da en el momento adecuado y con la intensidad justa es una victoria segura.
— Un juez como usted que pasa mucho tiempo hablando sobre responsabilidad de los menores, ¿cuando llega a casa predica con el ejemplo?
— Sí, lo que pasa es que es mucho más difícil ser padre que juez. Como juez yo tengo mi ley y mi policía. Como padre no tengo un libro de instrucciones. Mis hijos han nacido con la desgracia de que yo ya era juez de menores. Lo tienen asumido.
— ¿Qué le parece que una niña tenga dos madres legales?
— Yo no estoy preparado para esto. No lo entiendo. Se me escapa. Todos tenemos derecho a un padre y a una madre.
— ¿Y que una adolescente de 16 años pueda abortar sin el consentimiento de sus padres?
— Una barbaridad. Igual que una cría de 13 años pueda consentir relaciones sexuales, otra de 12 años pueda pedir la pastilla del día después... Esto son complejos absurdos de una joven democracia. El mayo del 68 ya pasó. Hay que poner límites. Es más, habría que retrasar la mayoría de edad porque los jóvenes son cada vez más inmaduros.
— Pero hay demasiados absurdos en la ley.
— Sin duda, puedes abortar y, sin embargo, no puedes votar, ni comprarte un coche, ni conducir... Hemos llenado de muchos derechos a los menores y de muy pocos deberes.
— ¿El padre debe ser padre o amigo?
— Si yo me convierto en amigo de mis hijos los estoy dejando huérfanos y no es plan.
— ¿Qué papel juega la televisión en la educación de los niños?
— Mucho y muy malo. Es vergonzoso. El tratamiento me parece nefasto y siempre me acuerdo del Fiscal General del Estado.
— ¿Por qué?
— Porque debe proteger a los menores y no lo está haciendo.
GACETA
Diego Carrasco, 09 JUN 2009. Madrid (GACETA)
Habla claro y sin rodeos. Le gusta llamar a las cosas por su nombre y detesta lo políticamente correcto. Afirma con pena que los padres han perdido los papeles y los han cogido los hijos. Es el momento de poner límites a los menores, ya que la sociedad tiene bastantes complejos absurdos de una joven democracia.
— ¿Los padres tienen autoridad sobre sus hijos?
— Ninguna. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega. No tenemos término medio en este país. Hemos perdido muchísima autoridad los padres, los profesores y los que nos gobiernan. Tenemos complejo de decir que no.
— ¿Educación y castigo son compatibles?
— Sí, pero el castigo debe ser lo más inmediato posible y proporcional.Premio y castigo son dos elementos esenciales del derecho fundamental a la educación.
— ¿Cuál es el principal problema de la delincuencia juvenil?
La falta de educación de los padres, de la escuela y de la sociedad. Pero, por desgracia, en sociedades muy educadas también hay delincuencia.
— ¿Los hijos deben tener miedo o respeto a sus padres?
— Deben querer a los padres. No hay que tenerles miedo. Pero es verdad el dicho de que quien bien te quiere te hará llorar.
— ¿Qué le parece la actitud del niño que amenaza con denunciar a su padre si le pega?
— ¡Que me denuncie! Mire, no soy partidario de los cachetes, pero si de da en el momento adecuado y con la intensidad justa es una victoria segura.
— Un juez como usted que pasa mucho tiempo hablando sobre responsabilidad de los menores, ¿cuando llega a casa predica con el ejemplo?
— Sí, lo que pasa es que es mucho más difícil ser padre que juez. Como juez yo tengo mi ley y mi policía. Como padre no tengo un libro de instrucciones. Mis hijos han nacido con la desgracia de que yo ya era juez de menores. Lo tienen asumido.
— ¿Qué le parece que una niña tenga dos madres legales?
— Yo no estoy preparado para esto. No lo entiendo. Se me escapa. Todos tenemos derecho a un padre y a una madre.
— ¿Y que una adolescente de 16 años pueda abortar sin el consentimiento de sus padres? — Una barbaridad. Igual que una cría de 13 años pueda consentir relaciones sexuales, otra de 12 años pueda pedir la pastilla del día después... Esto son complejos absurdos de una joven democracia. El mayo del 68 ya pasó. Hay que poner límites. Es más, habría que retrasar la mayoría de edad porque los jóvenes son cada vez más inmaduros.
— Pero hay demasiados absurdos en la ley.
— Sin duda, puedes abortar y, sin embargo, no puedes votar, ni comprarte un coche, ni conducir... Hemos llenado de muchos derechos a los menores y de muy pocos deberes.
— ¿El padre debe ser padre o amigo?
— Si yo me convierto en amigo de mis hijos los estoy dejando huérfanos y no es plan.
— ¿Qué papel juega la televisión en la educación de los niños?
— Mucho y muy malo. Es vergonzoso. El tratamiento me parece nefasto y siempre me acuerdo del Fiscal General del Estado.
— ¿Por qué?
— Porque debe proteger a los menores y no lo está haciendo.
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