INFORME ARARTEKO AL PARLAMENTO VASCO Atención institucional a las víctimas (2)
Reformará «cuanto antes» el Plan de Educación por la paz tras saber que un 15% de adolescentes no rechaza la violencia
↓ Correlación estrecha · El grupo de amigos y la familia son agentes extremadamente influyentes a la hora de explicar la justificación y legitimación de ETA en los escolares
15.07.09 - MANU RUEDA | VITORIA (EL CORREO)
El Gobierno vasco considera prioritario potenciar la deslegitimación de ETA entre los jóvenes. El informe que el Ararteko, Iñigo Lamarca, hizo público el lunes -en el que se constata que un 15% de los adolescentes entre 12 y 16 años no rechazan o justifican la violencia y que otro 14% se muestra indiferente o no se pronuncia-, ha reforzado la creencia del Ejecutivo de que el actual plan de Educación para la paz no sirve y hay que reformularlo.
Así lo subrayó ayer la portavoz del Gabinete López y consejera de Justicia, Idoia Mendia, que recordó cómo ya expuso en el Parlamento su intención de renovar el programa educativo diseñado en la anterior legislatura por la dirección de Derechos Humanos, en manos de Eusko Alkartasuna. La dirigente socialista anunció, durante la habitual comparecencia de los martes tras el consejo de Gobierno, que tras «recontextualizar» ese plan para los escolares, lo presentará en la Cámara vasca el próximo otoño para que los partidos realicen sus aportaciones y pueda aplicarse «cuanto antes». El PNV pidió horas después explicaciones a la consejera de Justicia a través de una pregunta parlamentaria- sobre cuáles van a ser los cambios que piensan introducir.
Mendia considera que la estadística que hizo pública el Ararteko pone de manifiesto la necesidad de combatir al terrorismo «en todos sus frentes», y no sólo desde el ámbito judicial y policial, en lo que se ha convertido en uno de los objetivos principales del Ejecutivo de Patxi López para la legislatura. Y, en este sentido, una de las armas para combatir esa ausencia de descrédito de ETA en un sector de la juventud obliga a modificar el actual plan de Educación por la paz. La propia Mendia ya ha tachado en varias ocasiones de «inaceptable» que en ese programa escolar elaborado por el equipo de Joseba Azkarraga que «brillen prácticamente por su ausencia» las referencias a la violencia etarra y que las alusiones estén «diluidas en algo tan genérico y tan universal como los derechos humanos» .
La iniciativa ha sido acogida con «satisfacción» y «esperanza» por los colectivos de damnificados, que consideran que supone un paso adelante en favor de la reconciliación y una oportunidad sin precedentes para instruir a los jóvenes en valores como la libertad y el rechazo a la violencia.
En este contexto, Idoia Mendia subrayó ayer cómo desde las instituciones se tiene reforzar «la educación en valores entre nuestros jóvenes». «Tenemos que hacer -insistió la consejera- mucha pedagogía democrática y social para deslegitimar el terrorismo y para tratar de contrarrestar los argumentos que los violentos han querido utilizar como base para justificar la violencia».
Con este objetivo, reiteró que el Gobierno quiere «reformular» el plan de Educación para la paz y los Derechos Humanos para «recontextualizarlo» porque, admitió, es un programa que tiene acciones «muy positivas». Sin embargo, criticó que «no tiene en cuenta que en Euskadi actúa una banda terrorista» y que existe una «permanente violencia». «Lo mismo sirve para Euskadi que para Murcia», lamentó.
El PNV mostró sus reticencias a los cambios anunciados y ha pedido formalmente a la responsable de la cartera de Justicia que dé explicaciones sobre las modificaciones que el Ejecutivo quiere introducir en el plan de Educación para la paz y los Derechos Humanos. A través de un comunicado, la parlamentaria jeltzale Maribel Vaquero hizo referencia a las declaraciones realizadas por Mendia y le interpeló sobre los objetivos que persigue la reformulación anunciada del programa, así como si va a seguir en vigor el actual mientras se lleva a cabo su revisión.
CORREO
«Desde las aulas se ha sido demasiado permisivo»,
15.07.09 - M. RUEDA | VITORIA (EL CORREO)
La divulgación parcial de la encuesta del Ararteko entre cerca de 800 estudiantes de la ESO en la que el 15% de ellos no rechazaba o justificaba a ETA causó honda preocupación ayer en diversos sectores educativos consultados por este periódico. Portavoces sindicales y de los centros educativos consideraron importante ahondar en la divulgación de los valores contra la banda terrorista en un intento por disminuir cuanto antes esos porcentajes.
El responsable de Educación de Comisiones Obreras, Pablo García de Vicuña, consideró que los datos ofrecidos por el Ararteko constatan una realidad conocida. Y en un ejercicio de autocrítica, estimó que «desde las aulas se ha sido muy permisivo en un tema en el que hay que ser muy tajante», cuando de la deslegitimación de la violencia terrorista se habla. Una situación que, a su entender, puede cambiar ahora con la «visión distinta que ha demostrado el nuevo departamento» de Justicia del Gobierno vasco.
García de Vicuña mostró su «satisfacción» ante el cambio en ciernes del plan de Educación para la paz, que ayer Idoia Mendia confirmó. «Llevábamos tiempo avisando a la Administración de la necesidad de dar una vuelta al programa de Educación para la paz, porque el actual tiene lagunas y deja frentes abiertos en una cuestión que hay que ser nítido», resumió.
Mientras tanto, el responsable de la agrupación de institutos de ESO, Xabier Mendizabal, fue más escéptico y prefirió esperar a conocer en qué se concretan las modificaciones prometidas por Idoia Mendia, antes de pronunciarse . Mendizabal se refirió, no obstante, a los planes de convivencia que ya se aplican en algunos centros y sobre los que se mostró optimista, ya que son «positivos» y en un futuro «van a dar más frutos», auguró.
Precisamente, fue en estos planes donde puso el acento y consideró que la anunciada remodelación del programa de Educación para la paz, en todo caso, puede ser «un complemento» para las iniciativas que sobre convivencia se desarrollan en los centros escolares desde hace dos cursos. A raíz de estos proyectos, a su juicio, es demostrable que han descendido los índices de conflictividad en los colegios. Entre otras cuestiones, recalcó, se enseña que «el respeto mutuo está por encima de las distintas ideologías» de las personas.
CORREO
Las más de 700 páginas del Informe sobre atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi, presentado el lunes por el Ararteko, son de gran interés. He podido ojearlas por Internet (donde puede encontrarse el informe completo) y mi primera mirada ha sido para el estudio sobre las posiciones de los adolescentes vascos, de entre 12 a 16 años. Los resultados pueden ser llamativos, pero no sorprendentes. Un 15% justifica la violencia etarra, mientras que casi otro tanto se muestra indiferente o no se define. En general, el rechazo es mayor entre los estudiantes del modelo A (en castellano), donde el repudio categórico asciende al 80%, mientras que entre los del modelo D (en euskera) no pasa del 62%.
Que el grupo de amigos y la familia son agentes extremadamente influyentes a la hora de explicar la justificación y legitimación de ETA en los escolares es algo que ya sabíamos, pero que el estudio corrobora sin lugar a dudas. En ninguna otra postura u opinión de los adolescentes se ha encontrado una correlación tan estrecha como en ésa. "Los jóvenes no sensibles hacia las víctimas del terrorismo sí lo son, sin embargo, hacia otras víctimas o hacia la ecología", se explica. Y sigue: "También lo serían hacia las víctimas del terrorismo si no neutralizaran o anularan su conciencia mediante una larga serie de valores y técnicas que, necesariamente, han tenido que ser aprendidas en sociedad". La socialización de la legitimación etarra pasa, efectivamente, por la repetición de los mantras que sirven para adormecer toda posible punzada de la conciencia, y que los adolescentes interiorizan rápidamente.
Éstas son algunas de las técnicas de neutralización (expuestas por Sykes y Matza, hace ya medio siglo), argumentos exculpatorios que nos son de sobra conocidos: "el responsable es el otro", el victimario tiende a presentarse como si la verdadera víctima fuera él; el agredido "se lo merecía", porque, evidentemente, "algo habría hecho"; "no tienes derecho a juzgarme", "menuda hipocresía, cuando seguro que no condenas ni las torturas, ni la guerra de Irak, ni lo de Palestina..."; "el fin justifica los medios", el sublime objetivo de un "pueblo liberado" merece todos los sacrificios.
Y es que, en general, todo el mundo se considera a sí mismo bueno y decente, una certeza que choca con el hecho de ejercer o justificar la violencia contra personas inocentes. Para evitar esa "disonancia cognitiva", esa incómoda contradicción entre nuestras certezas o nuestras actitudes, uno de los mecanismos psicológicos más comunes es plantear la violencia como defensiva; culpabilizando, por tanto, a la víctima.
Pero hay otra forma, claro está, de intentar evitar esa disonancia: enfrentándose en serio a las propias contradicciones, a las propias argucias justificadoras. Ésa es la ardua tarea que espera a esos adolescentes y en la que ha de colaborar toda la sociedad vasca.
PA
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PS
Los jóvenes que apoyan a ETA tienen un criterio «muy claro», asegura Elzo
MANU RUEDA | BILBAO, 20 JUL 2009 (EL CORREO)
«Los planes de Educación por la Paz aplicados hasta ahora son demasiado genéricos. En Euskadi tenemos un problema específico de violencia que no se produce en otros sitios». Luis Santiso, responsable de Educación del sindicato UGT tiene claro que algo falla cuando un 15% de los alumnos de entre 12 y 16 años justifica la existencia de ETA y otro 14% se muestra indiferente o no quiere hablar al respecto. Los datos no son suyos. Están extraídos del informe que el Ararteko hizo público la pasada semana y que ha puesto negro sobre blanco los déficits del sistema escolar a la hora de arraigar entre los jóvenes valores como la tolerancia y la deslegitimación de la violencia. El documento también recalca que un 71% de los encuestados condenan a la banda de forma taxativa.
Todos los estamentos que forman parte de la enseñanza en el País Vasco reconocen que la cifra de alumnos que no rechaza abiertamente el terrorismo es «aterradora» y supone una «mala noticia». Coinciden, además, en la necesidad de revisar los programas que sobre esta materia se aplican en las aulas desde hace un par de cursos. «Debemos ser más efectivos», subrayan.
Los representantes de los diferentes sectores educativos no se muestran, sin embargo, excesivamente sorprendidos. Creen que el porcentaje de alumnos que respaldan a ETA refleja, en el fondo, la realidad social de Euskadi, donde también en torno al 15% de los votantes secundan a Batasuna y las marcas que le han ido sucediendo desde la ilegalización de la coalición en 2003.
El catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, tiene claro su análisis. Él es el director del estudio técnico en el que el Ararteko ha fundamentado su informe. En su opinión, lo preocupante del trabajo que acaba de dirigir -que en su totalidad no se dará a conocer hasta septiembre- es que los porcentajes se mantienen en unas cifras bastante similares a las que reflejaban las estadísticas «hace unos años». La diferencia estriba en que hay una mayor «polarización» de las diferentes opiniones. Quienes repudian a ETA lo hacen de un modo «más nítido» mientras que aquellos que defienden la violencia armada -en un número algo «menor» que antes, asegura el catedrático- tienen un criterio mucho «más claro».
¿Cuál es el por qué de esta situación? Desde el mundo educativo miran hacia la familia y los valores que transmiten los padres. Endika Rodríguez, del sindicato de la enseñanza STEE-EILAS, recomienda «no alarmarse» a pesar de los «preocupantes» datos revelados por el Ararteko. A su juicio, la «falta de valores» de los estudiantes de los cuatro últimos cursos de ESO tiene mucho que ver con la situación que vive el País Vasco y las relaciones de familia, algo que también se refleja en los episodios de acoso en las aulas y en la falta de implicación de los jóvenes vascos.
En este sentido, todas las fuentes consultadas coinciden al limitar la capacidad real de los colegios para transmitir ciertos valores. De hecho, el catedrático Elzo destaca cómo la posible influencia que siempre se ha achacado a los profesores tiene que ver más con el tipo de relación «concreta» que el docente mantenga con sus alumnos que con el tipo de centro al que acude, ya sea una ikastola, una escuela pública o un colegio privado. «La responsabilidad para preparar para la vida es compartida entre la sociedad, la escuela y la familia», sostiene el presidente de la Confederación de ikastolas de Euskal Herria, Koldo Tellitu.
Y, en este punto, todos aluden al entorno, al municipio concreto donde cada alumno estudia. «Las escuelas a las que asiste el alumnado no están exentas de la influencia del medio en que viven», añade Ana Eizagirre, coordinadora de los padres de alumnos de la Escuela Pública Vasca. Un aspecto que explicaría que la mayoría de los apoyos a ETA entre los adolescentes se registre en Guipúzcoa y, concretamente, entre los que cursan sus estudios en euskera. «Lo ilógico y sorprendente sería lo contrario. Ello responde a que es donde fundamentalmente se desenvuelve el mundo de Batasuna», apostilla Javier Elzo. La radiografía, añade el sociólogo, demuestra que la izquierda abertzale radical representa a un sector importante de la sociedad vasca, con capacidad de incidir entre los jóvenes.
A pesar de todo, y ante la contundencia de los datos, la comunidad educativa reconoce que tiene un asignatura pendiente, por lo que se presta al debate para alcanzar consensos. Unos consensos que no alcanzó el plan de Educación para la Paz redactado por el anterior Gobierno vasco e impulsado desde Eusko Alkartasuna. El proyecto, que ya en la anterior legislatura provocó las críticas de PSE y PP, será «reformulado» por el Gabinete de Patxi López. La consejera de Justicia, Idoia Mendia, se ha comprometido a que «presentar» un nuevo proyecto el próximo 25 de noviembre. Queda por delante un duro examen.
EL CORREO
El Ararteko acaba de presentar un informe sobre Atención Institucional a las Víctimas que ve "carencias" en la labor de deslegitimación de la violencia. Reconoce el camino emprendido por las anteriores leyes y constata unas claras preocupaciones: un 15% de jóvenes no rechaza o justifica a ETA
Harri Fernández, 20 JUL 2009 - DONOSTIA (DEIA)
Para Iñigo Lamarca (Donostia, 1959), la "asignatura pendiente" para mover de sus posiciones al sector de la sociedad vasca más reacio a rechazar la violencia no consiste sólo en incidir en este aspecto desde las aulas. También hay que "reeducar a muchos adultos" con "gran capacidad de presión" para trasmitir el no rechazo a ETA, especialmente en pequeños núcleos de población vascos. Una labor compleja -admite-, pero ineludible.
Su informe refleja que todavía queda mucho camino que recorrer en el apoyo de las víctimas del terrorismo.
Estamos en buen camino y tenemos un marco normativo muy positivo para avanzar. Por una parte, la Proposición no de Ley del 25 de junio de 2003 sobre medidas para paliar la situación de las víctimas del terrorismo, aprobada por unanimidad de todos los grupos presentes y que se ha ido completando mediante resoluciones posteriores. A la hora de hacer la fotografía que hemos hecho nosotros en el informe, nos hemos valido de este marco para saber en qué grado de ejecución o de desarrollo están todas aquellas medidas. Un segundo elemento, también aprobado la legislatura pasada, es la Ley de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo, que contiene disposiciones muy amplias y de diverso carácter que nos abren una senda aún por recorrer
¿Qué queda por hacer en torno a la deslegitimación de ETA?
Trabajar más profundamente y con más extensión en lo que podríamos denominar los valores éticos de respeto a los derechos fundamentales de la persona. El objetivo tiene que ser que todos los ciudadanos de este país tengan claro que el derecho a la vida es un derecho fundamental y, además, es inviolable y absoluto. No hay ninguna razón de orden político que deba anteponerse o sobreponerse a este derecho. Pero, desgraciadamente, hay un sector de la sociedad vasca que no tiene clara esa idea. Por tanto, es en este terreno donde hay que seguir trabajando. Los poderes públicos de distintos ámbitos son los que a partir de esta idea tienen que implementar acciones que persigan ese objetivo de extender la deslegitimación de ETA en la sociedad.
Considera especialmente preocupante la tolerancia al entorno de ETA en los pequeños municipios de Gipuzkoa. ¿Por qué?
A partir de uno de los apartados del informe, que es un cuestionario que se les ha hecho a los escolares vascos, se ha extraído un dato que es el que ha tenido más proyección mediática y social, el que señala que en torno al 15% de los escolares vascos no rechaza las acciones de ETA. Ese porcentaje es bastante significativo en Gipuzkoa en localidades de media y pequeña población. Y eso se corresponde con otra de las conclusiones de este informe que dice que el factor principal de la adquisición de estos valores es la familia. De donde se deduce que existe una correspondencia entre esas medianas y pequeñas localidades y esos los lugares donde los sectores sociales que no rechazan a ETA tienen más fuerza cuantitativa y cualitativa social.
¿Cree que ese 15% es un porcentaje ascendente? ¿Perpetúa la base social que aún legitima el terrorismo?
Para poder responder a esto tendríamos que disponer de datos previos para hacer una comparativa. Lo que nuestro informe hace es arrojar una foto fija con la que en un futuro se podría contrastar. Más allá de nuestro análisis, sí que hay personas y organizaciones que llevan tiempo trabajando estas cuestiones y se podría afirmar, aunque no con datos científicos, que el apoyo a ETA tanto en la población adulta como en la población de menores de edad va disminuyendo progresivamente y, en paralelo, va aumentando el porcentaje de personas que rechazan con total firmeza la conculcación de los derechos humanos que está produciendo la actividad de ETA, y apoya a las víctimas.
El Gobierno vasco ha anunciado su intención de reformular el Plan de Educación para la Paz. ¿En qué aspectos cree que se tiene que incidir en la escuela pública vasca?
Las herramientas concretas de políticas educativas le corresponden al Departamento de Educación, al Parlamento vasco y al Gobierno vasco. Nosotros lo que hacemos es aportar la información y la recomendación, que no es nueva porque está contenida en la resolución del Parlamento vasco y la Ley de Víctimas.
¿La labor de los docentes o de la escuela pública vasca puede no ser suficiente para lograr la deslegitimación de ETA?
Tendemos a cargar demasiadas responsabilidades en la mochila de los docentes. Cuando hablamos de educación, deberíamos tener claro que esa tarea es una de las más importantes de cualquier sociedad y que, tan importante como la educación en conocimientos, es la educación en valores y en la no violencia, y que esa tarea no corresponde sólo a los docentes sino a todos, a la Administración pública y al conjunto de la sociedad. Porque el menor de edad divide su tiempo a lo largo del día en diferentes espacios, y en todos ellos está aprendiendo valores.
¿Cómo se puede convivir en una sociedad con 42.000 amenazados y con esas tasas de gente que no deslegitima el terrorismo?
Esto es una anomalía que sólo se da en la sociedad vasca y que afecta gravemente a nuestro tejido moral. La gente que viene de fuera se queda realmente asustada y sorprendida de esta realidad. Lo que es constatable es que las demandas de carácter político que alimentan la acción terrorista de ETA son demandas que también existen por ejemplo en Catalunya o en Galicia y también en el marco de Unión Europea. Con la diferencia de que con las mismas demandas no tienen acción terrorista. Es decir, que esas demandas políticas se pueden expresar, defender e incluso lograr sin armas. El déficit que tenemos en la sociedad vasca es que estamos subordinando los valores de defensa y respeto a los Derechos Humanos a determinadas aspiraciones de naturaleza política y vinculándolas también con la supuesta vulneración de otros derechos.
¿Cree que los requerimientos del Departamento de Interior a los ayuntamientos para eliminar cualquier tipo de simbología vinculada a ETA son correctos?
El marco normativo y de decisiones es correcto y es válido. Nosotros en el informe lo analizamos y repasamos cuáles han sido las actuaciones de los distintos ayuntamientos. Hemos observado cómo muchos ayuntamientos no están cumpliendo con las medidas previamente adoptadas. Tienen que cumplir las decisiones que se tomaron lo más rápido posible en materia de defensa y de reconocimiento de los Derechos Humanos, deslegitimación de la violencia y respeto a las víctimas del terrorismo.
¿Cómo valora el camino abierto por la Ley de Partidos y su ratificación por parte del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo?
Las reglas del juego son aquellas que dicta el ordenamiento jurídico. Y, nos gusten o no, en un país democrático han de ser cumplidas, o en su caso, reformadas por los agentes políticos. En lo relativo a la Ley de Partidos nosotros nos hemos ceñido estrictamente a no saltar a la arena política, lo cual destrozaría nuestra naturaleza y la utilidad moral que da al Ararteko estar fuera de los intereses y de las demandas de los partidos políticos. El Tribunal de Derechos Humanos ha dictaminado que no es contrario a la ilegalización de ciertos partidos, lo que no es óbice tampoco para que en la dimensión política, donde nosotros no entramos, haya algunas formaciones políticas que lo hayan criticado.
DEIA
BILBAO, 28 JUL 2009 (DEIA)
DURANTE estos días estamos observando las reacciones que los distintos agentes sociales y políticos tienen sobre el Informe extraordinario sobre atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi presentado por el Ararteko días atrás. La información que llega a la sociedad a través de los medios de comunicación mayoritariamente se refiere a los datos referidos a la juventud y su aceptación o rechazo a ETA. Sin embargo, estas declaraciones y titulares debemos enmarcarlos en una realidad social y política concreta donde se está intentando trasladar a la sociedad de una simulada etapa de tolerancia cero contra ETA aprovechando, aunque sea a costa de la criminalización de la juventud, un informe elaborado por el Ararteko.
Analizando los titulares nos damos cuenta de que los medios de comunicación, influidos por los agentes sociales, solamente se hacen eco de 30 de las más de 700 hojas de las que consta en el informe presentado. Concretamente se centran en los datos referentes al grado de aceptación o rechazo de ETA por parte de la juventud. El titular más destacado ha sido "el 15% de los adolescentes vascos justifica o no rechaza el terrorismo de ETA". De esta forma, se ha transmitido a la sociedad una imagen distorsionada de falta de compromiso con los derechos humanos por parte de la juventud que nada tiene que ver con la realidad en que vivimos. Que el 15% no rechace la violencia es un dato importante a tener en cuenta y habrá que tomar medidas al respecto pero no debemos olvidarnos que ello supone que el 71% de los adolescentes vascos rechazan claramente la violencia de ETA. En el informe se añade "sirva esta última cifra para contrarrestar algunas opiniones que sostienen que la mayoría de la juventud vasca apoya a ETA". Afirmación que corroboraría mi opinión. Sin embargo, creo que como sociedad debemos enmarcar el análisis de estos datos respecto a la juventud en el contexto sociopolítico que sobre esta cuestión encontramos en la sociedad vasca en general.
Me preocupa un dato que seguramente por lo que supone no ha trascendido a la opinión pública. Ese dato se refiere a la defensa de los derechos humanos de quienes asesinan por no coincidir ideológicamente. El estudio del Ararteko revela que el 45,4% de los encuestados está nada o poco de acuerdo con "los derechos humanos de los miembros de ETA deben ser respetados en todo momento". ¿no es esto un dato preocupante? Es fundamental transmitir a la juventud que debe existir tolerancia cero con los asesinos sin importar la razón que les lleve a ello. Pero igual de importante es educar en los valores democráticos y ello supone enseñar a la juventud que la democracia debe garantizar los derechos de todos porque es la única forma de garantizar que la justicia sea justa y condene al culpable.
El análisis desgrana los datos según el sexo, curso, territorio histórico y modelo lingüístico. Incluso realiza dos perfiles distintos de jóvenes adolescentes: el perfil que no rechaza la violencia y el perfil con el mayor grado de rechazo. En el primero encontramos a un joven adolescente de 2º de la ESO -14 años- que vive en Gipuzkoa y cursa sus estudios en el modelo D. En el segundo una joven adolescente de 3º o 4º de ESO -15/16 años- que vive en Bizkaia y cursa sus estudios en modelo A. Realizar esta tipología, a mi modo de ver inadecuada e inoportuna, crea arquetipos erróneos que da alas a quienes de una y otra forma transmiten de forma malintencionada una inexistente correlación entre juventud y violencia. Mayor preocupación debiera suponer que de este informe se desprenda y defienda por algunos colectivos, a raíz de esta tipología, que el modelo D permite un "adoctrinamiento" a favor de la actitud terrorista. Una afirmación injustificada que sin embargo permite a quienes, por alguna razón, se encuentran obsesionados en criminalizar el euskera.
Atendiendo a los datos presentados encontramos que la diferencia respecto al rechazo a ETA entre los chicos y las chicas es tan sólo 0,5% superior en el caso de las chicas. También, independientemente del sexo, el informe expresa que a medida que avanzan en sus estudios (luego también en edad), el rechazo a ETA aumenta. Igualmente, indica que apenas hay diferencias entre las dos redes de enseñanza (pública y concertada). Por último, con respecto a los modelos lingüísticos del informe se desprende que las diferencias entre escolares de diferentes modelos no son grandes y que en cualquier caso la gran mayoría de quienes cursan sus estudios en el citado modelo D manifiesta una tolerancia cero ante la violencia y el terrorismo. Creo que esto permite ver que de alguna manera los arquetipos presentados no son oportunos.
Por último, me gustaría apuntar que echo de menos que las distintas asociaciones juveniles y en concreto el Consejo de la Juventud de Euskadi no haya salido en defensa de la juventud criticando la visión que se está transmitiendo de este colectivo y la falsedad que supone que se trasladen esos prototipos. Además, pediría a quienes manejan los datos de estudios y encuestas responsabilidad pues muchas veces, quizá de forma involuntaria, se transmite a la sociedad de este país una imagen claramente contraria a lo que el estudio objetivamente aporta.
DEIA
i)www.ararteko.net
Presentación del Informe
Reformará «cuanto antes» el Plan de Educación por la paz tras saber que un 15% de adolescentes no rechaza la violencia
↓ Correlación estrecha · El grupo de amigos y la familia son agentes extremadamente influyentes a la hora de explicar la justificación y legitimación de ETA en los escolares
| · «Hay que tratar de contrarrestar los argumentos de los violentos» · Las víctimas explicarán en persona su tragedia en los colegios vascos · «Tenemos que hacer mucha pedagogía democrática», advierte Mendia ↓ «Desde las aulas se ha sido demasiado permisivo», dice CC OO ↓ La cifra de alumnos que no rechaza abiertamente el terrorismo es «aterradora» y supone una «mala noticia»para todos los estamentos |
El Gobierno vasco considera prioritario potenciar la deslegitimación de ETA entre los jóvenes. El informe que el Ararteko, Iñigo Lamarca, hizo público el lunes -en el que se constata que un 15% de los adolescentes entre 12 y 16 años no rechazan o justifican la violencia y que otro 14% se muestra indiferente o no se pronuncia-, ha reforzado la creencia del Ejecutivo de que el actual plan de Educación para la paz no sirve y hay que reformularlo.
Así lo subrayó ayer la portavoz del Gabinete López y consejera de Justicia, Idoia Mendia, que recordó cómo ya expuso en el Parlamento su intención de renovar el programa educativo diseñado en la anterior legislatura por la dirección de Derechos Humanos, en manos de Eusko Alkartasuna. La dirigente socialista anunció, durante la habitual comparecencia de los martes tras el consejo de Gobierno, que tras «recontextualizar» ese plan para los escolares, lo presentará en la Cámara vasca el próximo otoño para que los partidos realicen sus aportaciones y pueda aplicarse «cuanto antes». El PNV pidió horas después explicaciones a la consejera de Justicia a través de una pregunta parlamentaria- sobre cuáles van a ser los cambios que piensan introducir.
Mendia considera que la estadística que hizo pública el Ararteko pone de manifiesto la necesidad de combatir al terrorismo «en todos sus frentes», y no sólo desde el ámbito judicial y policial, en lo que se ha convertido en uno de los objetivos principales del Ejecutivo de Patxi López para la legislatura. Y, en este sentido, una de las armas para combatir esa ausencia de descrédito de ETA en un sector de la juventud obliga a modificar el actual plan de Educación por la paz. La propia Mendia ya ha tachado en varias ocasiones de «inaceptable» que en ese programa escolar elaborado por el equipo de Joseba Azkarraga que «brillen prácticamente por su ausencia» las referencias a la violencia etarra y que las alusiones estén «diluidas en algo tan genérico y tan universal como los derechos humanos» .
Arropar a las víctimas
La portavoz gubernamental sostuvo ayer que las palabras de Lamarca evidencian que en la sociedad vasca persiste una «subcultura» de la «violencia» que «ha penetrado en nuestro tejido social» y que ha creado «una red de apoyos civiles a la actividad terrorista». Una de las medidas que va a incluir el nuevo plan será que las víctimas del terrorismo puedan explicar en primera persona su experiencia en los colegios de Euskadi.La iniciativa ha sido acogida con «satisfacción» y «esperanza» por los colectivos de damnificados, que consideran que supone un paso adelante en favor de la reconciliación y una oportunidad sin precedentes para instruir a los jóvenes en valores como la libertad y el rechazo a la violencia.
En este contexto, Idoia Mendia subrayó ayer cómo desde las instituciones se tiene reforzar «la educación en valores entre nuestros jóvenes». «Tenemos que hacer -insistió la consejera- mucha pedagogía democrática y social para deslegitimar el terrorismo y para tratar de contrarrestar los argumentos que los violentos han querido utilizar como base para justificar la violencia».
Con este objetivo, reiteró que el Gobierno quiere «reformular» el plan de Educación para la paz y los Derechos Humanos para «recontextualizarlo» porque, admitió, es un programa que tiene acciones «muy positivas». Sin embargo, criticó que «no tiene en cuenta que en Euskadi actúa una banda terrorista» y que existe una «permanente violencia». «Lo mismo sirve para Euskadi que para Murcia», lamentó.
El PNV pide explicaciones
Al tratarse de una de las prioridades del nuevo Gobierno que, además, afecta a varios departamentos, Mendia garantizó que el nuevo programa estará «perfectamente coordinado», y que su redacción recibirá las aportaciones de las consejerías de Justicia, Educación e Interior. Su compromiso, afirmó, es llevarlo a la Cámara vasca el próximo otoño para que los grupos parlamentarios presenten sus propuestas de resolución y «pueda echar a andar cuanto antes porque a la vista está que es necesario», precisó en alusión a los datos aportados por el Ararteko.El PNV mostró sus reticencias a los cambios anunciados y ha pedido formalmente a la responsable de la cartera de Justicia que dé explicaciones sobre las modificaciones que el Ejecutivo quiere introducir en el plan de Educación para la paz y los Derechos Humanos. A través de un comunicado, la parlamentaria jeltzale Maribel Vaquero hizo referencia a las declaraciones realizadas por Mendia y le interpeló sobre los objetivos que persigue la reformulación anunciada del programa, así como si va a seguir en vigor el actual mientras se lleva a cabo su revisión.
CORREO
«Desde las aulas se ha sido demasiado permisivo»,
dice CC OO
15.07.09 - M. RUEDA | VITORIA (EL CORREO) La divulgación parcial de la encuesta del Ararteko entre cerca de 800 estudiantes de la ESO en la que el 15% de ellos no rechazaba o justificaba a ETA causó honda preocupación ayer en diversos sectores educativos consultados por este periódico. Portavoces sindicales y de los centros educativos consideraron importante ahondar en la divulgación de los valores contra la banda terrorista en un intento por disminuir cuanto antes esos porcentajes.
El responsable de Educación de Comisiones Obreras, Pablo García de Vicuña, consideró que los datos ofrecidos por el Ararteko constatan una realidad conocida. Y en un ejercicio de autocrítica, estimó que «desde las aulas se ha sido muy permisivo en un tema en el que hay que ser muy tajante», cuando de la deslegitimación de la violencia terrorista se habla. Una situación que, a su entender, puede cambiar ahora con la «visión distinta que ha demostrado el nuevo departamento» de Justicia del Gobierno vasco.
García de Vicuña mostró su «satisfacción» ante el cambio en ciernes del plan de Educación para la paz, que ayer Idoia Mendia confirmó. «Llevábamos tiempo avisando a la Administración de la necesidad de dar una vuelta al programa de Educación para la paz, porque el actual tiene lagunas y deja frentes abiertos en una cuestión que hay que ser nítido», resumió.
Mientras tanto, el responsable de la agrupación de institutos de ESO, Xabier Mendizabal, fue más escéptico y prefirió esperar a conocer en qué se concretan las modificaciones prometidas por Idoia Mendia, antes de pronunciarse . Mendizabal se refirió, no obstante, a los planes de convivencia que ya se aplican en algunos centros y sobre los que se mostró optimista, ya que son «positivos» y en un futuro «van a dar más frutos», auguró.
Precisamente, fue en estos planes donde puso el acento y consideró que la anunciada remodelación del programa de Educación para la paz, en todo caso, puede ser «un complemento» para las iniciativas que sobre convivencia se desarrollan en los centros escolares desde hace dos cursos. A raíz de estos proyectos, a su juicio, es demostrable que han descendido los índices de conflictividad en los colegios. Entre otras cuestiones, recalcó, se enseña que «el respeto mutuo está por encima de las distintas ideologías» de las personas.
CORREO
El Informe
BELÉN ALTUNA 15/07/2009 (EL PAIS)Las más de 700 páginas del Informe sobre atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi, presentado el lunes por el Ararteko, son de gran interés. He podido ojearlas por Internet (donde puede encontrarse el informe completo) y mi primera mirada ha sido para el estudio sobre las posiciones de los adolescentes vascos, de entre 12 a 16 años. Los resultados pueden ser llamativos, pero no sorprendentes. Un 15% justifica la violencia etarra, mientras que casi otro tanto se muestra indiferente o no se define. En general, el rechazo es mayor entre los estudiantes del modelo A (en castellano), donde el repudio categórico asciende al 80%, mientras que entre los del modelo D (en euskera) no pasa del 62%.
Que el grupo de amigos y la familia son agentes extremadamente influyentes a la hora de explicar la justificación y legitimación de ETA en los escolares es algo que ya sabíamos, pero que el estudio corrobora sin lugar a dudas. En ninguna otra postura u opinión de los adolescentes se ha encontrado una correlación tan estrecha como en ésa. "Los jóvenes no sensibles hacia las víctimas del terrorismo sí lo son, sin embargo, hacia otras víctimas o hacia la ecología", se explica. Y sigue: "También lo serían hacia las víctimas del terrorismo si no neutralizaran o anularan su conciencia mediante una larga serie de valores y técnicas que, necesariamente, han tenido que ser aprendidas en sociedad". La socialización de la legitimación etarra pasa, efectivamente, por la repetición de los mantras que sirven para adormecer toda posible punzada de la conciencia, y que los adolescentes interiorizan rápidamente.
Éstas son algunas de las técnicas de neutralización (expuestas por Sykes y Matza, hace ya medio siglo), argumentos exculpatorios que nos son de sobra conocidos: "el responsable es el otro", el victimario tiende a presentarse como si la verdadera víctima fuera él; el agredido "se lo merecía", porque, evidentemente, "algo habría hecho"; "no tienes derecho a juzgarme", "menuda hipocresía, cuando seguro que no condenas ni las torturas, ni la guerra de Irak, ni lo de Palestina..."; "el fin justifica los medios", el sublime objetivo de un "pueblo liberado" merece todos los sacrificios.
Y es que, en general, todo el mundo se considera a sí mismo bueno y decente, una certeza que choca con el hecho de ejercer o justificar la violencia contra personas inocentes. Para evitar esa "disonancia cognitiva", esa incómoda contradicción entre nuestras certezas o nuestras actitudes, uno de los mecanismos psicológicos más comunes es plantear la violencia como defensiva; culpabilizando, por tanto, a la víctima.
Pero hay otra forma, claro está, de intentar evitar esa disonancia: enfrentándose en serio a las propias contradicciones, a las propias argucias justificadoras. Ésa es la ardua tarea que espera a esos adolescentes y en la que ha de colaborar toda la sociedad vasca.
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ETA en las aulas
Educadores y sociólogos reconocen «déficits» en el sistema educativo, aunque subrayan la influencia de los padres para explicar cómo un 15% de los jóvenes aplauden la violenciaLos jóvenes que apoyan a ETA tienen un criterio «muy claro», asegura Elzo
MANU RUEDA | BILBAO, 20 JUL 2009 (EL CORREO)
«Los planes de Educación por la Paz aplicados hasta ahora son demasiado genéricos. En Euskadi tenemos un problema específico de violencia que no se produce en otros sitios». Luis Santiso, responsable de Educación del sindicato UGT tiene claro que algo falla cuando un 15% de los alumnos de entre 12 y 16 años justifica la existencia de ETA y otro 14% se muestra indiferente o no quiere hablar al respecto. Los datos no son suyos. Están extraídos del informe que el Ararteko hizo público la pasada semana y que ha puesto negro sobre blanco los déficits del sistema escolar a la hora de arraigar entre los jóvenes valores como la tolerancia y la deslegitimación de la violencia. El documento también recalca que un 71% de los encuestados condenan a la banda de forma taxativa.
Todos los estamentos que forman parte de la enseñanza en el País Vasco reconocen que la cifra de alumnos que no rechaza abiertamente el terrorismo es «aterradora» y supone una «mala noticia». Coinciden, además, en la necesidad de revisar los programas que sobre esta materia se aplican en las aulas desde hace un par de cursos. «Debemos ser más efectivos», subrayan.
Los representantes de los diferentes sectores educativos no se muestran, sin embargo, excesivamente sorprendidos. Creen que el porcentaje de alumnos que respaldan a ETA refleja, en el fondo, la realidad social de Euskadi, donde también en torno al 15% de los votantes secundan a Batasuna y las marcas que le han ido sucediendo desde la ilegalización de la coalición en 2003.
El catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, tiene claro su análisis. Él es el director del estudio técnico en el que el Ararteko ha fundamentado su informe. En su opinión, lo preocupante del trabajo que acaba de dirigir -que en su totalidad no se dará a conocer hasta septiembre- es que los porcentajes se mantienen en unas cifras bastante similares a las que reflejaban las estadísticas «hace unos años». La diferencia estriba en que hay una mayor «polarización» de las diferentes opiniones. Quienes repudian a ETA lo hacen de un modo «más nítido» mientras que aquellos que defienden la violencia armada -en un número algo «menor» que antes, asegura el catedrático- tienen un criterio mucho «más claro».
¿Cuál es el por qué de esta situación? Desde el mundo educativo miran hacia la familia y los valores que transmiten los padres. Endika Rodríguez, del sindicato de la enseñanza STEE-EILAS, recomienda «no alarmarse» a pesar de los «preocupantes» datos revelados por el Ararteko. A su juicio, la «falta de valores» de los estudiantes de los cuatro últimos cursos de ESO tiene mucho que ver con la situación que vive el País Vasco y las relaciones de familia, algo que también se refleja en los episodios de acoso en las aulas y en la falta de implicación de los jóvenes vascos.
El peso del profesorado
Así lo recalca también el informe del Ararteko que revela cómo los propios escolares perciben a su núcleo familiar como «el principal agente de socialización». Es donde dicen encontrar los elementos más importantes para orientarse en la vida. Por detrás quedan los amigos y, en tercer puesto, la escuela. «El grupo de amigos y la familia, casi al unísono, sin olvidar al colegio, son agentes extremadamente potentes a la hora de explicar la justificación y legitimación de ETA en los escolares que, efectivamente, justifican, legitiman a ETA y sus acciones», sostiene el defensor del pueblo vasco.En este sentido, todas las fuentes consultadas coinciden al limitar la capacidad real de los colegios para transmitir ciertos valores. De hecho, el catedrático Elzo destaca cómo la posible influencia que siempre se ha achacado a los profesores tiene que ver más con el tipo de relación «concreta» que el docente mantenga con sus alumnos que con el tipo de centro al que acude, ya sea una ikastola, una escuela pública o un colegio privado. «La responsabilidad para preparar para la vida es compartida entre la sociedad, la escuela y la familia», sostiene el presidente de la Confederación de ikastolas de Euskal Herria, Koldo Tellitu.
Y, en este punto, todos aluden al entorno, al municipio concreto donde cada alumno estudia. «Las escuelas a las que asiste el alumnado no están exentas de la influencia del medio en que viven», añade Ana Eizagirre, coordinadora de los padres de alumnos de la Escuela Pública Vasca. Un aspecto que explicaría que la mayoría de los apoyos a ETA entre los adolescentes se registre en Guipúzcoa y, concretamente, entre los que cursan sus estudios en euskera. «Lo ilógico y sorprendente sería lo contrario. Ello responde a que es donde fundamentalmente se desenvuelve el mundo de Batasuna», apostilla Javier Elzo. La radiografía, añade el sociólogo, demuestra que la izquierda abertzale radical representa a un sector importante de la sociedad vasca, con capacidad de incidir entre los jóvenes.
A pesar de todo, y ante la contundencia de los datos, la comunidad educativa reconoce que tiene un asignatura pendiente, por lo que se presta al debate para alcanzar consensos. Unos consensos que no alcanzó el plan de Educación para la Paz redactado por el anterior Gobierno vasco e impulsado desde Eusko Alkartasuna. El proyecto, que ya en la anterior legislatura provocó las críticas de PSE y PP, será «reformulado» por el Gabinete de Patxi López. La consejera de Justicia, Idoia Mendia, se ha comprometido a que «presentar» un nuevo proyecto el próximo 25 de noviembre. Queda por delante un duro examen.
EL CORREO
"Cargamos demasiada responsabilidad en los docentes, cuando educar en la no violencia es cosa de todos"
ENTREVISTA· Iñigo Lamarca, ArartekoEl Ararteko acaba de presentar un informe sobre Atención Institucional a las Víctimas que ve "carencias" en la labor de deslegitimación de la violencia. Reconoce el camino emprendido por las anteriores leyes y constata unas claras preocupaciones: un 15% de jóvenes no rechaza o justifica a ETA
Harri Fernández, 20 JUL 2009 - DONOSTIA (DEIA)
Para Iñigo Lamarca (Donostia, 1959), la "asignatura pendiente" para mover de sus posiciones al sector de la sociedad vasca más reacio a rechazar la violencia no consiste sólo en incidir en este aspecto desde las aulas. También hay que "reeducar a muchos adultos" con "gran capacidad de presión" para trasmitir el no rechazo a ETA, especialmente en pequeños núcleos de población vascos. Una labor compleja -admite-, pero ineludible.
Su informe refleja que todavía queda mucho camino que recorrer en el apoyo de las víctimas del terrorismo.
Estamos en buen camino y tenemos un marco normativo muy positivo para avanzar. Por una parte, la Proposición no de Ley del 25 de junio de 2003 sobre medidas para paliar la situación de las víctimas del terrorismo, aprobada por unanimidad de todos los grupos presentes y que se ha ido completando mediante resoluciones posteriores. A la hora de hacer la fotografía que hemos hecho nosotros en el informe, nos hemos valido de este marco para saber en qué grado de ejecución o de desarrollo están todas aquellas medidas. Un segundo elemento, también aprobado la legislatura pasada, es la Ley de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo, que contiene disposiciones muy amplias y de diverso carácter que nos abren una senda aún por recorrer
¿Qué queda por hacer en torno a la deslegitimación de ETA?
Trabajar más profundamente y con más extensión en lo que podríamos denominar los valores éticos de respeto a los derechos fundamentales de la persona. El objetivo tiene que ser que todos los ciudadanos de este país tengan claro que el derecho a la vida es un derecho fundamental y, además, es inviolable y absoluto. No hay ninguna razón de orden político que deba anteponerse o sobreponerse a este derecho. Pero, desgraciadamente, hay un sector de la sociedad vasca que no tiene clara esa idea. Por tanto, es en este terreno donde hay que seguir trabajando. Los poderes públicos de distintos ámbitos son los que a partir de esta idea tienen que implementar acciones que persigan ese objetivo de extender la deslegitimación de ETA en la sociedad.
Considera especialmente preocupante la tolerancia al entorno de ETA en los pequeños municipios de Gipuzkoa. ¿Por qué?
A partir de uno de los apartados del informe, que es un cuestionario que se les ha hecho a los escolares vascos, se ha extraído un dato que es el que ha tenido más proyección mediática y social, el que señala que en torno al 15% de los escolares vascos no rechaza las acciones de ETA. Ese porcentaje es bastante significativo en Gipuzkoa en localidades de media y pequeña población. Y eso se corresponde con otra de las conclusiones de este informe que dice que el factor principal de la adquisición de estos valores es la familia. De donde se deduce que existe una correspondencia entre esas medianas y pequeñas localidades y esos los lugares donde los sectores sociales que no rechazan a ETA tienen más fuerza cuantitativa y cualitativa social.
¿Cree que ese 15% es un porcentaje ascendente? ¿Perpetúa la base social que aún legitima el terrorismo?
Para poder responder a esto tendríamos que disponer de datos previos para hacer una comparativa. Lo que nuestro informe hace es arrojar una foto fija con la que en un futuro se podría contrastar. Más allá de nuestro análisis, sí que hay personas y organizaciones que llevan tiempo trabajando estas cuestiones y se podría afirmar, aunque no con datos científicos, que el apoyo a ETA tanto en la población adulta como en la población de menores de edad va disminuyendo progresivamente y, en paralelo, va aumentando el porcentaje de personas que rechazan con total firmeza la conculcación de los derechos humanos que está produciendo la actividad de ETA, y apoya a las víctimas.
El Gobierno vasco ha anunciado su intención de reformular el Plan de Educación para la Paz. ¿En qué aspectos cree que se tiene que incidir en la escuela pública vasca?
Las herramientas concretas de políticas educativas le corresponden al Departamento de Educación, al Parlamento vasco y al Gobierno vasco. Nosotros lo que hacemos es aportar la información y la recomendación, que no es nueva porque está contenida en la resolución del Parlamento vasco y la Ley de Víctimas.
¿La labor de los docentes o de la escuela pública vasca puede no ser suficiente para lograr la deslegitimación de ETA?
Tendemos a cargar demasiadas responsabilidades en la mochila de los docentes. Cuando hablamos de educación, deberíamos tener claro que esa tarea es una de las más importantes de cualquier sociedad y que, tan importante como la educación en conocimientos, es la educación en valores y en la no violencia, y que esa tarea no corresponde sólo a los docentes sino a todos, a la Administración pública y al conjunto de la sociedad. Porque el menor de edad divide su tiempo a lo largo del día en diferentes espacios, y en todos ellos está aprendiendo valores.
¿Cómo se puede convivir en una sociedad con 42.000 amenazados y con esas tasas de gente que no deslegitima el terrorismo?
Esto es una anomalía que sólo se da en la sociedad vasca y que afecta gravemente a nuestro tejido moral. La gente que viene de fuera se queda realmente asustada y sorprendida de esta realidad. Lo que es constatable es que las demandas de carácter político que alimentan la acción terrorista de ETA son demandas que también existen por ejemplo en Catalunya o en Galicia y también en el marco de Unión Europea. Con la diferencia de que con las mismas demandas no tienen acción terrorista. Es decir, que esas demandas políticas se pueden expresar, defender e incluso lograr sin armas. El déficit que tenemos en la sociedad vasca es que estamos subordinando los valores de defensa y respeto a los Derechos Humanos a determinadas aspiraciones de naturaleza política y vinculándolas también con la supuesta vulneración de otros derechos.
¿Cree que los requerimientos del Departamento de Interior a los ayuntamientos para eliminar cualquier tipo de simbología vinculada a ETA son correctos?
El marco normativo y de decisiones es correcto y es válido. Nosotros en el informe lo analizamos y repasamos cuáles han sido las actuaciones de los distintos ayuntamientos. Hemos observado cómo muchos ayuntamientos no están cumpliendo con las medidas previamente adoptadas. Tienen que cumplir las decisiones que se tomaron lo más rápido posible en materia de defensa y de reconocimiento de los Derechos Humanos, deslegitimación de la violencia y respeto a las víctimas del terrorismo.
¿Cómo valora el camino abierto por la Ley de Partidos y su ratificación por parte del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo?
Las reglas del juego son aquellas que dicta el ordenamiento jurídico. Y, nos gusten o no, en un país democrático han de ser cumplidas, o en su caso, reformadas por los agentes políticos. En lo relativo a la Ley de Partidos nosotros nos hemos ceñido estrictamente a no saltar a la arena política, lo cual destrozaría nuestra naturaleza y la utilidad moral que da al Ararteko estar fuera de los intereses y de las demandas de los partidos políticos. El Tribunal de Derechos Humanos ha dictaminado que no es contrario a la ilegalización de ciertos partidos, lo que no es óbice tampoco para que en la dimensión política, donde nosotros no entramos, haya algunas formaciones políticas que lo hayan criticado.
DEIA
Juventud y violencia: conceptos antagónicos
Aratz CastroBILBAO, 28 JUL 2009 (DEIA)
DURANTE estos días estamos observando las reacciones que los distintos agentes sociales y políticos tienen sobre el Informe extraordinario sobre atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi presentado por el Ararteko días atrás. La información que llega a la sociedad a través de los medios de comunicación mayoritariamente se refiere a los datos referidos a la juventud y su aceptación o rechazo a ETA. Sin embargo, estas declaraciones y titulares debemos enmarcarlos en una realidad social y política concreta donde se está intentando trasladar a la sociedad de una simulada etapa de tolerancia cero contra ETA aprovechando, aunque sea a costa de la criminalización de la juventud, un informe elaborado por el Ararteko.
Analizando los titulares nos damos cuenta de que los medios de comunicación, influidos por los agentes sociales, solamente se hacen eco de 30 de las más de 700 hojas de las que consta en el informe presentado. Concretamente se centran en los datos referentes al grado de aceptación o rechazo de ETA por parte de la juventud. El titular más destacado ha sido "el 15% de los adolescentes vascos justifica o no rechaza el terrorismo de ETA". De esta forma, se ha transmitido a la sociedad una imagen distorsionada de falta de compromiso con los derechos humanos por parte de la juventud que nada tiene que ver con la realidad en que vivimos. Que el 15% no rechace la violencia es un dato importante a tener en cuenta y habrá que tomar medidas al respecto pero no debemos olvidarnos que ello supone que el 71% de los adolescentes vascos rechazan claramente la violencia de ETA. En el informe se añade "sirva esta última cifra para contrarrestar algunas opiniones que sostienen que la mayoría de la juventud vasca apoya a ETA". Afirmación que corroboraría mi opinión. Sin embargo, creo que como sociedad debemos enmarcar el análisis de estos datos respecto a la juventud en el contexto sociopolítico que sobre esta cuestión encontramos en la sociedad vasca en general.
Me preocupa un dato que seguramente por lo que supone no ha trascendido a la opinión pública. Ese dato se refiere a la defensa de los derechos humanos de quienes asesinan por no coincidir ideológicamente. El estudio del Ararteko revela que el 45,4% de los encuestados está nada o poco de acuerdo con "los derechos humanos de los miembros de ETA deben ser respetados en todo momento". ¿no es esto un dato preocupante? Es fundamental transmitir a la juventud que debe existir tolerancia cero con los asesinos sin importar la razón que les lleve a ello. Pero igual de importante es educar en los valores democráticos y ello supone enseñar a la juventud que la democracia debe garantizar los derechos de todos porque es la única forma de garantizar que la justicia sea justa y condene al culpable.
El análisis desgrana los datos según el sexo, curso, territorio histórico y modelo lingüístico. Incluso realiza dos perfiles distintos de jóvenes adolescentes: el perfil que no rechaza la violencia y el perfil con el mayor grado de rechazo. En el primero encontramos a un joven adolescente de 2º de la ESO -14 años- que vive en Gipuzkoa y cursa sus estudios en el modelo D. En el segundo una joven adolescente de 3º o 4º de ESO -15/16 años- que vive en Bizkaia y cursa sus estudios en modelo A. Realizar esta tipología, a mi modo de ver inadecuada e inoportuna, crea arquetipos erróneos que da alas a quienes de una y otra forma transmiten de forma malintencionada una inexistente correlación entre juventud y violencia. Mayor preocupación debiera suponer que de este informe se desprenda y defienda por algunos colectivos, a raíz de esta tipología, que el modelo D permite un "adoctrinamiento" a favor de la actitud terrorista. Una afirmación injustificada que sin embargo permite a quienes, por alguna razón, se encuentran obsesionados en criminalizar el euskera.
Atendiendo a los datos presentados encontramos que la diferencia respecto al rechazo a ETA entre los chicos y las chicas es tan sólo 0,5% superior en el caso de las chicas. También, independientemente del sexo, el informe expresa que a medida que avanzan en sus estudios (luego también en edad), el rechazo a ETA aumenta. Igualmente, indica que apenas hay diferencias entre las dos redes de enseñanza (pública y concertada). Por último, con respecto a los modelos lingüísticos del informe se desprende que las diferencias entre escolares de diferentes modelos no son grandes y que en cualquier caso la gran mayoría de quienes cursan sus estudios en el citado modelo D manifiesta una tolerancia cero ante la violencia y el terrorismo. Creo que esto permite ver que de alguna manera los arquetipos presentados no son oportunos.
Por último, me gustaría apuntar que echo de menos que las distintas asociaciones juveniles y en concreto el Consejo de la Juventud de Euskadi no haya salido en defensa de la juventud criticando la visión que se está transmitiendo de este colectivo y la falsedad que supone que se trasladen esos prototipos. Además, pediría a quienes manejan los datos de estudios y encuestas responsabilidad pues muchas veces, quizá de forma involuntaria, se transmite a la sociedad de este país una imagen claramente contraria a lo que el estudio objetivamente aporta.
DEIA
i)www.ararteko.net
Presentación del Informe
PDF Atención institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi







