Deberá permanecer en su domicilio durante diez fines de semana
El menor, tras discutir con el vigilante del colegio con expresiones ofensivas, referidas tanto a él como a su familia, le causó lesiones
EFE, 06 SEP 2009 - Santander (DIARIO MONTAÑES)
La Audiencia de Cantabria ha obligado a un menor a que permanezca en su domicilio durante diez fines de semana porque, en el transcurso de una riña, insultó, amenazó y golpeó al vigilante de un colegio, que estuvo dos días impedido a consecuencia de la agresión.
Según señala la sentencia, el menor que, cuando sucedieron los hechos, en mayo de 2008, tenía 17 años, comenzó a discutir con el vigilante del colegio, a quien dirigió varias expresiones ofensivas, referidas tanto a él como a su familia.
Después de que el vigilante pidiera al chico que se fuera, éste le propinó un puñetazo y una serie de golpes hasta que otros cuatro jóvenes los sujetaron.
Cuando el menor se marchaba, le dijo además que en cuanto cruzase la verja del colegio lo iba a coger y lo iba a matar.
Como consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió lesiones en la zona cervical y dorsolumbar y para curarse precisó tratamiento médico y farmacológico.
Tardó en sanar 30 días, de los cuales estuvo dos impedido para sus tareas habituales.
Por estos hechos, el Juzgado de Menores ya acordó para el menor la medida de permanecer en su domicilio diez fines de semana por un delito de lesiones y una falta de amenazas.
También estableció que el menor y sus representantes legales indemnicen al vigilante por las lesiones.
La sentencia del Juzgado destaca que la evaluación psicológica a la que se sometió al chico revela en su caso un incumplimiento de la normativa impuesta en el ámbito familiar y una trayectoria escolar "marcada por importantes desajustes" de conducta.
Añade que desde el entorno familiar del menor no se ha dado respuesta a esta problemática y que, en el plano personal, el chico tiene una mínima capacidad autocrítica, un alto egocentrismo y, además, "asume la agresión como forma de respuesta ajustada en situaciones de presión ambiental".
La representación legal del menor presentó un recurso contra el fallo del Juzgado de Menores en el que alegaba errores a la hora de valorar las pruebas, pero ha sido rechazado por la Audiencia de Cantabria.
La Audiencia resalta que la juez de Menores consideró al analizar los hechos que la declaración de la víctima era prueba suficiente, una conclusión que la Sala comparte "íntegramente".
Además, la sección tercera de la Audiencia de Cantabria confirma las medidas impuestas dado que, a su entender, son "absolutamente proporcionales" a la gravedad del hecho cometido y a las circunstancias del menor.
DM
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a diez fines de semana de internamiento en su domicilio a un joven que, siendo menor de edad, amenazó y agredió al vigilante de su colegio, al que causó lesiones.
Los hechos sucedieron en mayo de 2008. Entonces el acusado, que ahora ya es mayor de edad, tenía 17 años. El joven comenzó a discutir con el vigilante de su colegio, que le pidió que abandonara el centro.
A esto, el menor reaccionó propinándole un puñetazo y varios golpes, hasta el punto de que otros jóvenes tuvieron que sujetarle para evitar que continuaran. Antes de marcharse, el condenado advirtió a la víctima de que, en cuanto cruzase la verja del colegio, le iba a matar.
Como consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió contusiones en el cuello, de las que tardó en curar 30 días.
La evaluación que se hizo del menor determinó que incumplía las normas en el ámbito familiar y que presentaba "desajustes conductales importantes" en su trayectoria escolar que no habían tenido una "respuesta eficaz" en el entorno familiar.
En el plano personal se señaló su "mínima" capacidad de autocrítica, "alto egocentrismo" en actitudes internas y se incidió en que asume las agresiones como una forma de respuesta "ajustada" en situaciones de presión.
Por tanto, se le condenó, por un delito de lesiones y una falta de amenazas, a diez fines de semana de internamiento en su domicilio, y a indemnizar al agredido.
En un primer momento, se dictó sentencia del Juzgado de Menores de Santander el pasado mes de mayo, un año después de la agresión, siendo el condenado ya mayor de edad. Tras un recurso, la Audiencia confirma ahora el fallo inicial.
EP
El menor, tras discutir con el vigilante del colegio con expresiones ofensivas, referidas tanto a él como a su familia, le causó lesiones
EFE, 06 SEP 2009 - Santander (DIARIO MONTAÑES)
La Audiencia de Cantabria ha obligado a un menor a que permanezca en su domicilio durante diez fines de semana porque, en el transcurso de una riña, insultó, amenazó y golpeó al vigilante de un colegio, que estuvo dos días impedido a consecuencia de la agresión.
Según señala la sentencia, el menor que, cuando sucedieron los hechos, en mayo de 2008, tenía 17 años, comenzó a discutir con el vigilante del colegio, a quien dirigió varias expresiones ofensivas, referidas tanto a él como a su familia.
Después de que el vigilante pidiera al chico que se fuera, éste le propinó un puñetazo y una serie de golpes hasta que otros cuatro jóvenes los sujetaron.
Cuando el menor se marchaba, le dijo además que en cuanto cruzase la verja del colegio lo iba a coger y lo iba a matar.
Como consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió lesiones en la zona cervical y dorsolumbar y para curarse precisó tratamiento médico y farmacológico.
Tardó en sanar 30 días, de los cuales estuvo dos impedido para sus tareas habituales.
Por estos hechos, el Juzgado de Menores ya acordó para el menor la medida de permanecer en su domicilio diez fines de semana por un delito de lesiones y una falta de amenazas.
También estableció que el menor y sus representantes legales indemnicen al vigilante por las lesiones.
La sentencia del Juzgado destaca que la evaluación psicológica a la que se sometió al chico revela en su caso un incumplimiento de la normativa impuesta en el ámbito familiar y una trayectoria escolar "marcada por importantes desajustes" de conducta.
Añade que desde el entorno familiar del menor no se ha dado respuesta a esta problemática y que, en el plano personal, el chico tiene una mínima capacidad autocrítica, un alto egocentrismo y, además, "asume la agresión como forma de respuesta ajustada en situaciones de presión ambiental".
La representación legal del menor presentó un recurso contra el fallo del Juzgado de Menores en el que alegaba errores a la hora de valorar las pruebas, pero ha sido rechazado por la Audiencia de Cantabria.
La Audiencia resalta que la juez de Menores consideró al analizar los hechos que la declaración de la víctima era prueba suficiente, una conclusión que la Sala comparte "íntegramente".
Además, la sección tercera de la Audiencia de Cantabria confirma las medidas impuestas dado que, a su entender, son "absolutamente proporcionales" a la gravedad del hecho cometido y a las circunstancias del menor.
DM
Condenan a internamiento en su domicilio a un menor que causó lesiones al vigilante de su colegio
SANTANDER, 6 Sep. (EUROPA PRESS) -La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a diez fines de semana de internamiento en su domicilio a un joven que, siendo menor de edad, amenazó y agredió al vigilante de su colegio, al que causó lesiones.
Los hechos sucedieron en mayo de 2008. Entonces el acusado, que ahora ya es mayor de edad, tenía 17 años. El joven comenzó a discutir con el vigilante de su colegio, que le pidió que abandonara el centro.
A esto, el menor reaccionó propinándole un puñetazo y varios golpes, hasta el punto de que otros jóvenes tuvieron que sujetarle para evitar que continuaran. Antes de marcharse, el condenado advirtió a la víctima de que, en cuanto cruzase la verja del colegio, le iba a matar.
Como consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió contusiones en el cuello, de las que tardó en curar 30 días.
La evaluación que se hizo del menor determinó que incumplía las normas en el ámbito familiar y que presentaba "desajustes conductales importantes" en su trayectoria escolar que no habían tenido una "respuesta eficaz" en el entorno familiar.
En el plano personal se señaló su "mínima" capacidad de autocrítica, "alto egocentrismo" en actitudes internas y se incidió en que asume las agresiones como una forma de respuesta "ajustada" en situaciones de presión.
Por tanto, se le condenó, por un delito de lesiones y una falta de amenazas, a diez fines de semana de internamiento en su domicilio, y a indemnizar al agredido.
En un primer momento, se dictó sentencia del Juzgado de Menores de Santander el pasado mes de mayo, un año después de la agresión, siendo el condenado ya mayor de edad. Tras un recurso, la Audiencia confirma ahora el fallo inicial.
EP







