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lunes, 21 de septiembre de 2009
DOCENTIS AUCTORITAS (4)
Desde tratar de «usted» al maestro y levantarse cuando entra en clase hasta multas a los padres que acuden a los centros con malos modales
Estas son algunas de las normas en los colegios de nuestros vecinos para reconocer la autoridad del docente
Normas de cada país
 
Gran Bretaña

Una agresión a un maestro se equipara con un delito contra un agente del orden.
Un padre con malos modales puede ser multado hasta con 575 euros.
Se producen 250 agresiones a docentes cada año en las escuelas.

Italia
Los alumnos se ponen en pie cuando el profesor entra en el aula.
Los maestros no sufren el fenómeno de la indisciplina que se vive en otros países.
El mayor problema está en la integración de los estudiantes inmigrantes.
Francia
Los menores pueden sufrir penas de cárcel por agredir a un profesor.
Hay parejas o patrullas de policías en las propias escuelas y sus inmediaciones para vigilar a la convivencia.
El diálogo entre padres, policías, jueces y docentes no siempre da resultados.


Centroeuropa
Los docentes y los alumnos se tratan de usted. Los segundos saludan siempre o se levantan cuando entran en clase los primeros.
El profesor espera de los estudiantes un amplio grado de debate e intervención en la clases frente al estilo unidireccional.
Las familias rotas perturban la vida escolar.
Países nórdicos
Los profesores pueden confiscar cualquier objeto, desde gorras a móviles · Está prohibido masticar chicles, caramelos, chillar e insultar · Los padres son avisados por SMS si su hijo hace novillos o se porta mal.

 MADRID, 20 SEP 2009 (ABC).- Información elaborada por: M. Asenjo y M. J. Pérez-Barco (Madrid), M. Núñez (Bruselas), R. Villapadierna (Berlín), C. Villar Mir (Estocolmo), Verónica Becerril (Roma), J. P. Quiñonero (París).
La iniciativa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de aprobar la «Ley de Autoridad del Profesor» ha abierto un encendido debate, aunque todos los sectores educativos coinciden en la necesidad del reconocimiento legal de la autoridad del profesor y en su dignificación social.

Se trata de que los docentes no se vean indefensos ante el acoso y la violencia de los alumnos o de sus padres y de que los delitos contra ellos pueden ser considerados como atentado contra la autoridad. Una ley al respecto constituiría también un refuerzo moral para un profesorado excesivamente desmoralizado. ¿Qué ocurre en nuestro entorno? A continuación realizamos un recorrido por los países más representativos.

UNIÓN EUROPEA

Motivación y formación
La Comisión Europea insiste en que para mejorar la educación lo más importante es atraer a la enseñanza y conservar a personas cualificadas y motivadas. Así lo reconocieron los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en una cumbre celebrada en 2006, donde se acordó que «el profesorado rinde un servicio de considerable importancia social al desempeñar un papel fundamental para que las personas puedan cultivar sus talentos y alcanzar su desarrollo y bienestar personales, así como para ayudarlas a adquirir conocimientos y habilidades clave que necesitan como ciudadanos».

GRAN BRETAÑA

Padres «intrusos» por malos modales
Las agresiones contra los trabajadores del sector público, desde médicos a maestros, están tipificadas como «agresión grave», lo que de alguna manera las equipara con los delitos contra los agentes del orden. Hasta esa realidad, la Policía y la Fiscalía se habían resistido a llevar adelante su acción si en el asalto la víctima no sufría heridas graves.

El Ministerio de Educación ha indicado que desde 2000 se ha producido una media de 250 agresiones anuales contra profesores en las escuelas. Aunque su número no ha bajado, los colegios pueden responder con más contundencia a esas situaciones, ya que «las pautas que ahora tenemos convierten en más grave el ataque contra los que trabajan en el sector público».

La Ley de Educación de 1996 ya contempla perseguir a los padres que, sin llegar a una agresión grave, en su visita a la escuela se comportan de forma inadecuada. El padre tiene permiso para entrar en el centro para determinados propósitos, pero si emplea malos modales pasa a ser considerado «intruso», con la posibilidad de una multa de 575 euros.

ITALIA

«Bulling» entre alumnos
En Italia, cuando el profesor entra en clase, los alumnos se ponen en pie. Este gesto es considerado una muestra de respeto en las aulas, donde la mayor parte de los profesores no sufren los problemas que se viven en los centros educativos españoles. En el pasado se han registrado casos aislados de agresiones contra profesores, pero el problema en Italia es otro, el conocido como «bulling», es decir las vejaciones y agresiones entre alumnos.

La cuestión, según los expertos italianos, no es sólo educar, sino buscar la raíz del problema, porque en la mayor parte de los casos, cuando se pregunta a los menores por qué lo han hecho la respuesta es desoladora: «Nos aburríamos». Pero el problema va más allá, porque en muchos casos son los alumnos inmigrantes los que sufren las vejaciones, como le sucedió recientemente a un joven de Kosovo que se vio obligado a cambiar de colegio por los continuos ataques por su nacionalidad.

FRANCIA

La violencia, un drama en la escuela
La violencia escolar resulta un drama en las escuelas francesas, donde son frecuentes los casos de maestros víctimas de adolescentes. Sucesivos gobiernos han tomado medidas de muy diversa índole: se ha modificado la Ley para poder castigar con mayor severidad, incluso con penas de cárcel para menores; se han creado patrullas policiales especiales; se han instaurado puestos de policías dentro de las mismas escuelas...

Pero los delitos no siempre han descendido, la represión no siempre ha funcionado. Y el diálogo entre padres, maestros, jueces y policías no siempre da los resultados esperados. Sin embargo, con matices, Gobierno y oposición comparten los principios básicos de la política nacional en materia de lucha contra la violencia escolar. El presidente Nicolas Sarkozy expresó en la campaña que le llevó a la presidencia de la República que «soñaba con una Francia donde los niños se levantasen cuando entrara el profesor en la estancia y lo llamaran de usted al dirigirse a él».

La presencia de patrullas de policías en las inmediaciones de los colegios es una realidad. La persecución judicial de los violentos, con matices a la hora de aplicar una pena severa, es uno de los principios cardinales de una crisis contra la que nadie tiene recursos milagrosos.

CENTROEUROPA

Con el «usted» por delante
En la escuela centroeuropea (Alemania, Austria, Polonia, Hungría, República Checa), los profesores y alumnos se tratan de «usted». Los estudiantes saludan o se levantan cuando entran en clase los docentes, y sólo se interviene con permiso del maestro. Pero, el profesor espera de los alumnos un gran grado de debate en la clase frente al estilo español más unidireccional.

El aspecto que más afecta al deterioro escolar es la desestructuración familiar y el subproducto de la nueva pobreza infantil. Como resultado, han surgido identidades inestables, presión social y accesos inusitados de violencia que han producido ataques mortales contra institutos, como los de Erfurt (2002), Emsden (2006) y Stuttgart (2009). Por eso, algunas escuelas se están equipando con sistemas de alarmas.

PAÍSES NÓRDICOS

Un modelo ejemplar
No es casualidad que los países nórdicos, con Finlandia a la cabeza, tengan la mejor educación del mundo. Un éxito que se basa en recursos y respeto. Suecia, por ejemplo, destina un 7,2% de su PIB a la educación, dedicada al profesorado como la base del sistema. Ser profesor en Escandinavia es comparable a ser arquitecto, médico o ingeniero.

Los docentes pueden confiscar cualquier objeto, incluidos gorras y móviles, que son tabú en las clases. Está prohibido mascar chicle, caramelos, chillar, insultar o decir tacos. El mal comportamiento o los novillos reducen la puntuación final. Se ha recuperado la asignatura de «Buenos modales». Los profesores avisan por SMS a los padres si su hijo no ha ido a clase y cualquier alumno, con demasiadas ausencias no justificadas, repite curso.

Un policía por instituto

PEDRO RODRÍGUEZ | CORRESPONSAL EN WASHINGTON
Cuando se pasa frente a un típico «high school» de Estados Unidos resulta habitual ver un coche oficial de Policía junto a la puerta. Y no es que todos los días los responsables del centro hayan solicitado la ayuda de agentes de la autoridad a pesar de todos los problemas de violencia escolar agravados por un sistema de fácil y trágico acceso a las armas de fuego. Se trata de un programa implantado en multitud de jurisdicciones que consiste en destinar de forma permanente a un policía local -uniformado y con su arma reglamentaria- a cada instituto de bachillerato público.

Estos policías son conocidos por las siglas SRO (School Resource Officers) y sus gastos a veces son compartidos por los condados o municipios y sus respectivos distritos escolares. Con grandes quejas cuando no hay presupuesto suficiente para su despliegue. El trabajo de estos agentes consiste en vigilar, enseñar y aconsejar. Es decir, hacen frente a la delincuencia juvenil que tiene lugar en centros educativos y sirven como disuasión. Imparten clases sobre cuestiones como el abuso de alcohol y drogas o seguridad vial. Y también se espera que actúen como consejeros o asesores informales.

Agravante penal

Según Kevin Quinn, portavoz de la asociación nacional de estos agentes especializados, este tipo de despliegue policial se ha convertido en algo rutinario durante los últimos quince años y no sólo en jurisdicciones con muchos recursos. Además, las regulaciones de cada Estado de la Unión suelen considerar como un agravante penal los delitos contra el personal docente. Según Quinn, «está claro que no es lo mismo atacar a un maestro que a cualquier otra persona sin responsabilidades especiales».
ABC

Tarimas para elevar a los profesores 

El debate sobre la necesidad de reforzar el prestigio del maestro cobra intensidad. La nueva iniciativa de Esperanza Aguirre< para conseguirlo consiste en devolverles la capacidad de observar al conjunto de los alumnos por encima de sus cabezas: vuelve la tarima

ESTRELLA ABASCAL | MADRID
¿Qué mejor lugar que la inauguración de un colegio llamado «Divino Maestro» para anunciar que próximamente se instalarán tarimas bajo las mesas de los educadores de la región? Parece que ninguno. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, aprovechó la cita que tenía en el colegio de la localidad madrileña de Los Molinos y justificó su decisión como una ayuda a los profesores: «Colocaremos tarimas en todas las aulas de los colegios públicos, para que el profesor pueda tener una visión general de lo que ocurre y no tengan que destinar más de un tercio de tiempo de sus clases a mandar callar a alumnos que ni siquiera ven».

Se trata pues, de devolverle un porcentaje más de autoridad al responsable del aula, que se situará «por encima» de los alumnos, y disfrutará de un ángulo más amplio de control de los pequeños.

Esta decisión se enmarca dentro de la cruzada actual de Esperanza Aguirre sobre la recuperación de «la autoridad del maestro», que se vio fortalecida por las palabras de Su Majestad el Rey el pasado miércoles, cuando estimó necesario alcanzar un «amplio y sólido» acuerdo de carácter nacional en torno a la educación, y «reforzar y prestigiar» el papel de los profesores como pilares de la enseñanza, una tarea de la que depende, a su parecer, «el desarrollo cultural de la nación». Pero el monarca no se detuvo solamente en reforzar el papel de los docentes. Desde su atril lanzó un llamamiento también para los estudiantes, y animó a «estimularles» y «persuadirles» de que «para abrirse camino en la vida, se requiere mucho esfuerzo, tesón y sacrificio personal», porque en ellos están depositadas «las mejores esperanzas» de la sociedad. Una opinión que compartió el ministro de Educación, Ángel Gabilondo.

Un lugar prominente

Respaldada por estas autoridades, la presidenta de la Comunidad de Madrid expresó ayer que se trata de «situar a los profesores en el lugar prominente que les corresponde en todo el proceso educativo». Para empezar, les situará a «otro nivel», después «les respaldará» con la futura «Ley de Autoridad del Profesor», cuyo camino despegó este martes en el discurso del debate del estado de la región y que alcanzó su punto álgido la tarde siguiente, tras la agresión del padre de un alumno a la directora de un centro escolar en Vallecas. En este sentido, Aguirre declaró que aunque no le correspondía a ella valorar ese asunto, «ese incidente ha demostrado que la nueva ley es absolutamente necesaria», y por ello, adelantó que la norma estará aprobada a final de este año y será de aplicación en el segundo trimestre de este curso académico, porque «un buen sistema educativo como el que queremos en Madrid, requiere, sobre todo, de buenos profesores para, formar a las nuevas generaciones de madrileños». Pero todo ello, no implica que los docentes gocen de impunidad. Una premisa que la mandataria explicó con una comparación. «Al igual que los policías, un profesor que abuse de su autoridad tendrá una consecuencia penal», por lo tanto, las administraciones públicas, «deben restaurar la preeminencia del profesor sobre los alumnos», recalcó.

Exceso de permisividad

El «espíritu de mayo del 68» significó una revolución de pensamiento con lo preestablecido por las autoridades en un momento convulso y cambiante. Los estudiantes se revelaron contra unas normas que estimaban injustas. Ayer, Aguirre calificó ese espíritu «dominante» en la sociedad actual, de «permisividad malentendida».

Desde su punto de vista, se peca de exceso de tolerancia. Se refirió a ello al recordar las palabras de Nicolas Sarkozy en su última campaña, cuando el presidente francés expresó «que soñaba con una Francia donde los niños se levantasen cuando entrara el profesor en la estancia y lo llamaran de usted al dirigirse a él». Un sueño que Esperanza Aguirre confesó compartir, pero cuya obligación no impondrá, todavía, en los centros escolares por ley.

Reacciones

«Toda medida que suponga una ayuda para reforzar la autoridad es bienvenida», comenta Francisco Melcán, del sindicato de profesores ANPE-Madrid. Lógicamente, asegura este docente, no es una medida esencial ni imprescindible y deben ser los centros e incluso cada profesor los que elijan la mejor forma de acomodarse para impartir la clase. No obstante, ANPE-Madrid no se ha planteado esta cuestión ni la considera por el momento prioritaria.

Por su parte, la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, se pregunta si el anuncio hecho por la presidenta regional de introducir tarimas en las clases es la solución a los problemas educativos en la Comunidad de Madrid. «El Gobierno regional —comenta la diputada socialista—podría abordar también otros aspectos como una mayor inversión o comprometerse con el Plan Escuela 2.0 del Gobierno de España» para modernizar las aulas.

ABC


El debate sobre la autoridad de los profesores no es exclusivo de España

En Europa y Estados Unidos también preocupa

Manuel Allende | Corresponsal 20/9/2009 (LA VOZ Galicia) 
La preocupación por la violencia en las aulas de primaria y secundaria en Inglaterra comenzó hace diez años. Los profesores británicos, tal y como indican las cifras publicadas esta semana por la Association of Teachers and Lectures, continúan haciendo frente a agresiones de los alumnos y de sus padres. Más de un tercio de los docentes (el 39%) han sido atacados por parte de los padres, y casi una cuarta parte han sufrido violencia física por parte de alguno de sus alumnos.

Jill, directora de un colegio de Londres, fue atacada en una ocasión por un alumno de 12 años: resultó con dos costillas rotas y el hombro dislocado. Louise, profesora en el mismo centro, cuenta cómo «en una ocasión un padre me amenazó con lanzarme una silla solo porque dije que su hijo no mostraba el más mínimo respeto en clase». Para Jill, este es el principal problema. «Aquellos alumnos que proceden de un entorno familiar en el que no se valora el respeto a los demás se comportan de manera violenta», afirma.

Pese a los intentos del Gobierno, que deja a algunos centros contratar personal de seguridad, el 40% de los profesores indican que el comportamiento de los alumnos ha empeorado en los dos últimos años. Curiosamente, ha aumentado la violencia en las clases de primaria. Un 33% de sus profesores han sido atacados físicamente, frente a un 20% de los de secundaria.
Cinco años por agredir al docente, considerado como oficial público

ITALIA
María Signo | Corresponsal 20/9/2009

En Italia, la mayor parte del cuerpo de profesores está formado por mujeres (78% del total), sobre todo en los niveles de preescolar y primaria. Se han producido algunas agresiones a profesores, sobre todo en niveles equivalentes a ESO-Bachillerato y FP, pero no se ha producido alarma social. Casi siempre han correspondido a zonas consideradas de riesgo, como son algunos barrios de Nápoles.

El profesor está considerado «oficial público», al igual que el policía, el médico de un hospital o los notarios, por lo que su función está disciplinada por el derecho público como representante a la Administración del Estado. Tiene poder de decisión y de certificación. Según la ley italiana, una agresión a un oficial público mientras ejerce su labor puede suponer una pena de reclusión de 6 meses a 5 años.

De todas formas, la figura del docente ha perdido importancia social, sobre todo al ser considerada una profesión «de mujeres», por su escasa retribución económica, el nivel más bajo de la UE.

En los últimos tiempos se trabaja mucho en las escuelas para erradicar los episodios de violencia entre alumnos, algunos de los cuales han terminado en YouTube. El que más indignación levantó fue una agresión a un chico con síndrome de Down por el que varios jóvenes fueron condenados a trabajos sociales. También ha habido casos de devastación de escuelas, robos de ordenadores, etcétera.Jóvenes con cadenas y bates de béisbol atacaron un colegio

BÉLGICA
Juan Oliver | Corresponsal 20/9/2009

Los belgas presumen de contar con un buen sistema educativo, los maestros están bien formados, gozan de buena consideración social y sus sueldos están por encima de la media europea. Hasta hace poco, la conflictividad escolar no figuraba entre las principales preocupaciones de la opinión pública, pero en los últimos años se han sucedido varios casos de violencia -en las aulas y fuera de ellas- que empiezan a alertar a docentes, padres y autoridades.

El más reciente ocurrió en febrero pasado en un instituto de la localidad de Alleur, una pequeña y tranquila población cerca de Lieja, a unos 90 kilómetros al este de Bruselas. Una pandilla de jóvenes armados con palos, cadenas y bates de béisbol asaltó el restaurante del centro escolar a la hora de la comida, se enfrentó a los profesores y cuidadores y destrozó el mobiliario, hiriendo a seis alumnos.

Tres días después, el alcalde de Courcelles, un municipio de 30.000 habitantes al sur de Bruselas, decretó el toque de queda nocturno para frenar las algaradas en que derivaban cada fin de semana los enfrentamientos entre grupos de alumnos de secundaria.Una libreta para el alumno con los castigos por cada infracción

Estados Unidos
Victoria Toro | Corresponsal 20/9/2009

El problema en Estados Unidos no es nuevo, por lo que llevan ya muchos años luchando contra él. En la última estadística del departamento de Educación se dice que el curso anterior se expulsó en todo el país a 2.167 alumnos por entrar en la escuela con un arma de fuego; la mayoría de ellos eran de secundaria, pero el 13% eran estudiantes de primaria, es decir, de entre 5 y 11 años.

Por una parte, las escuelas han adoptado ciertas normas de prevención, muchas de ellas muy discutidas, pero que siguen en vigor. Las más conflictivas instalaron detectores de armas en la entrada. Además, en todos los colegios hay policías. Dependen del departamento de policía de las ciudades pero no tienen la misma categoría que el resto de agentes, están un grado por debajo.

Existen otros programas que dependen de cada estado o de cada ciudad. Y algunos han dado resultados magníficos. Uno de ellos se adoptó en Nueva York: se trata de entregar a todos los estudiantes a principio del curso un librito con la reglamentación en materia de violencia y los castigos asociados a cada infracción.
LVG

___
PS

Cómo ser profesor y no morir en el intento: un paseo ‘disciplinario’ por las escuelas europeas

21/09/2009 - Eduardo Navas (ANDALUCIAeduca)
En pleno debate sobre la conveniencia de adoptar medidas que permitan ‘devolver’ al profesorado español la autoridad perdida y hacer que se cumplan las normas de convivencia en los centros educativos, desterrando así de los ámbitos escolares la violencia y la indisciplina, el diario ABC ha analizado pormenorizadamente las directrices que se siguen al respecto en otros estados europeos, y que establecen desde la imposición de multas a los padres y madres del alumnado que acudan a la escuela de sus hijos e hijas con ‘malos modales’ a la posibilidad de que el docente pueda confiscar objetos cuyo uso está terminantemente prohibido en clase, como las gorras o los teléfonos móviles. A tenor de esta información, Andalucíaeduca propone una experiencia basada en tales hechos: ¿Qué ocurriría si hipotéticamente enviásemos a uno de nuestros profesionales a Gran Bretaña, Francia o Finlandia? Nosotros nos lo hemos imaginado, y he aquí el resultado.

Si el destino elegido fuera Alemania, Austria, Hungría, Polonia o la República Checa, nuestro colega debería saber que a los alumnos tendrá que hablarles de ‘usted’, un tratamiento que también él recibirá por parte de ellos. Eso sí, apostamos a que quedará sorprendido cuando, al entrar en el aula, los estudiantes se levanten y le saluden, práctica común en muchos de los colegios centroeuropeos, al igual que lo es que los discentes sólo intervengan en clase previo permiso del profesor. Pero no nos llevemos a engaño. En estos estados también las conductas violentas se han tornado en amenaza para el sistema educativo, como lo ponen de manifiesto los episodios registrados en los últimos años y que, incluso, se han cobrado vidas humanas. Hablamos de las tragedias vividas en institutos de Erfurt en 2002, Emsden en 2006 y Stuttgart en 2009.

En el caso de que le tocara una escuela británica, gozará de la tranquilidad que le proporcionará el hecho de que un ataque a un maestro, como trabajador del sector público, está tipificado como una ‘agresión grave’, según el ABC. Esto, sin embargo, no impide que unos 250 docentes sufran cada año actos violentos en el ejercicio de su profesión. Como en España, podrá encontrarse con padres y madres que llegan al centro de malas formas, pero al menos sabrá que, en esta ocasión, dichos comportamientos pueden ser sancionados con multas de cerca de 600 euros. El progenitor tiene derecho a “entrar en el centro para determinados propósitos, pero si emplea malos modales pasa a ser considerado intruso”, señala el rotativo.

Una estancia seguramente más tranquila tendrá nuestro colega si lo destinamos a Italia. Sus alumnos se levantarán cuando éste entre en clase, mientras que el ‘descontrol’ de los estudiantes será un fenómeno aislado. No obstante, habrá de hacer frente a otro lastre: el ‘bullying’. Y es que las agresiones entre menores es en este país más frecuente de lo que se piensa. En muchas ocasiones son los chicos y chicas inmigrantes los que sufren tales vejaciones, como le sucedió -relata ABC- a un joven de Kosovo forzado a cambiar de colegio por los continuos ataques por su nacionalidad. 

Si al hipotético profesor lo enviamos a Francia, deberá tener presente que tanto en las inmediaciones como dentro de las propias escuelas podrá toparse con parejas o patrullas de policías, agentes que tienen como función mantener la tranquilidad y el orden en los centros escolares de una nación en la que los menores pueden cumplir penas de cárcel por agredir a un profesional de la enseñanza. Pese a la severidad de la ley, los ataques a maestros (por parte, sobre todo, de adolescentes) siguen siendo una constante, lo que trae de cabeza a la administración pública.

Tras este periplo, probablemente nuestro docente esté deseando aterrizar en Finlandia, paradigma de excelencia y de calidad educativa. En éste, como en otros países nórdicos (en los que ser profesor es comparable a ser arquitecto, médico o ingeniero), tendrá la potestad de confiscar aquellos objetos cuyo uso esté prohibido en clase, tales como teléfonos móviles o gorras, o de echar una reprimenda al pupilo que ose a masticar chicle, comer caramelos, gritar o insultar. En los colegios escandinavos, donde se ha recuperado la asignatura ‘Buenos Modales’, el mal comportamiento en el aula o los novillos reduce la calificación del estudiante, conductas de las que son puntualmente informados sus padres a través del envío de mensajes de móviles.
AE


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