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lunes, 21 de septiembre de 2009
En el V ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JOKIN
Un solo acto en su debido momento podría haber logrado que las cosas hubieran sucedido de otro modo
Jokin era alegre y muy apegado a la familia.  Tenía un buen expediente académico y le gustaba el mundo de la informática, la lectura y el cine. “Era seguidor de la Real Sociedad, el equipo de San Sebastián”. 

Lo sucedido con Jokin marcó un punto de inflexión en España. “Sirvió de aldabonazo para la toma de conciencia de parte de la sociedad y de laadministración en torno al problema que existía y sigue existiendo de la violencia en las aulas”.  “Fue una brusca toma de contacto y de conciencia de una realidad que se venía dando, pero parecía que tanto la administración como la sociedad miraban para otro lado”. Miguel Angel Ceberio,abogado, tío de Jokin y portavoz de la familia

«Jokin CL  sufrió, como efecto de la conducta desplegada por [sus siete agresores] un transtorno disociativo que provocó una reacción depresiva aguda, cuya evaluación y alivio hubiera precisado una terapia, dirigida por un Psiquiatra, para implementar las estrategias de afrontamiento precisas para integrar emocionalrnente la traumática experiencia vivida en su biografía vital.»


«Tal y como indica el Dr. Viar Echeverría, Jokin sufrió un transtorno disociativo que generó una reacción depresiva aguda que se manifestó en dos planos:
  • una significación del entorno vital en clave notoriamente pesimista, caracterizada por una reducción del campo de la vida consciente que impide considerar la realidad de otro modo; es lo que los expertos en ciencia de la conducta denominan "visión en túnel";

  • una pérdida del control sobre la propia vida, una sensación subjetiva de que se ha perdido el “asiento del conductor" desde el que se dirige la propia trayectoria vital; el mensaje que Jokin remite a una amiga el día 20 de septiembre (un día antes de su suicidio) es clarividente: "Adiós reina mía ya no pinto nada aquí, mi vida es una ruleta que da vueltas perdiendo el control..."
En el plano factual puede concluirse que, a consecuencia de la conducta de los menores acusados, Jokin C L sufrió un transtorno disociativo que provocó una reacción depresiva aguda. Se trata de una lesión psíquica (constituye una alteración clínica aguda que sufre una persona como consecuencia de haber experimentado una experiencia traumática que le limita significativamente su capacidad para hacer frente a los requerimientos y exigencias de la vida ordinaria), cuya evaluación y alivio hubiera precisado una terapia, dirigida por un Psiquiatra, para implementar las estrategias de afrontamiento precisas para integrar emocionalmente la traumática experiencia vivida en su biografía vital.»
(De la Sentencia, Julio'2005)

  • Jokin se encontró aislado
    No alcanzó a establecer mediaciones que le habrían podido ayudar a salir de esa situación
    , ya que tampoco existió ninguna intervención que llegara a restituirle en su dignidad como sujeto. Nada vino en su ayuda para restablecer el vínculo con su entorno. Explicaba en una entrevista al Diario Vasco Iñaki Viar Echevarría,psicoanalista y profesor de la UPV-EHU,  el 14/02/06.

    Se producirá así una fractura en su funcionamiento psíquico habitual. Jokin quedará representado ante los otros por las palabras de la injuria, que llegarán a desplazar a las propias, a las que le representaban y le constituían. Es la vía para que se efectúe un proceso de borrado de su particularidad, para que se abra el camino fatal de la identificación con esa posición de 'resto' en su comunidad, de su sentimiento de total impotencia. Es lo que causará su vergüenza de vivir en ese nuevo orden del mundo, en el lugar que le hacen ocupar y que resulta inaceptable para él. Su respuesta será desengancharse de todo ello mediante su decisión final.

    En su desenlace trágico, sin embargo, no podemos dejar de encontrar, más allá de su imposibilidad para haber hallado otra respuesta, más allá de su inmensa desgracia, un rasgo de honor en su negativa a vivir en la indignidad. Y la evocación que nos suscita como pregunta sobre la existencia... argijokin


    Por el tema de los porros
  • Las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida
    Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias


    [...] DE LA ENTREVISTA A FÉLIX ETXEBERRIA PROFESOR DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
    SAN SEBASTIÁN el 29/08/06 en Diario Vasco.

    Etxeberria ofreció una charla en el Palacio Miramar de Donostia sobre 'el caso Jokin', dentro de un curso titulado Convivencia en las aulas, en los Cursos UPV de Verano 2006


    - ¿Qué pasó entre las familias de los chavales?

    - Hubo un conflicto entre las familias y muchos desencuentros antes de que Jokin se suicidara. Uno de los primeros desencuentros ocurrió cuando Jokin acudió con un grupo de amigos a unas colonias de verano y el monitor les sorprendió fumando porros. Los monitores enviaron una carta a los padres de cada uno de los chavales para informarles de la situación. Todos excepto Jokin interceptaron las cartas y los padres no llegaron a leer las misivas. Jokin no tuvo la astucia ni la picardía de sus 'amigos' y sus padres leyeron la carta. Éstos informaron al resto de padres y Jokin, desde entonces, se quedó con la etiqueta de 'chivato' y con un sentimiento de traición hacia sus compañeros. Fue objeto de constantes burlas y acoso tanto dentro como fuera de las aulas. Las familias no se entendieron desde el principio. Los agresores recibieron la advertencia de que no se acercaran al homenaje que le hicieron a Jokin tras su muerte. El centro también quiso acercarse y la familia de Jokin no lo aceptó. La verdad es que 'el caso Jokin' es más complejo de lo que parece.

    - En plena disputa entre las familias, Jokin se escapó de casa y estuvo tres días sin aparecer por el centro escolar...

    - Sí, las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida. Hubo un desencuentro fuerte entre las familias por el tema de los porros. Se achacaron mutuamente la influencia negativa que ejercieron unos chavales sobre otros. Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias. Además, tuvo que dar los nombres de los acosadores cuando sus padres le vieron los moratones y las marcas de los golpes por todo el cuerpo. El día anterior a su muerte, los padres estaban reunidos en el centro escolar.

    - ¿Qué conclusiones saca después de haber estudiado e investigado el caso?

    - Este tema concretamente es de una complejidad enorme. En este caso fallamos todos: los acosadores, el centro, los padres, los expertos que hemos caído en una explicación simplista, la Consejería de Educación,... Por otro lado, estos menores condenados no pueden vivir toda la vida con la losa de haber sido 'los que suicidaron a Jokin'. Otra conclusión podría ser que fallaron todos los mecanismos de prevención. Todos llegamos tarde y nadie pudo ayudar a Jokin, a quien se le canonizó después haciéndole múltiples homenajes.

    -¿Cree que se actuó con demasiada rapidez sin llevar a cabo una investigación más profunda?

    - Se expulsó a los alumnos y no se investigó nada más. Los culpables han sido castigados con una sentencia que les ha obligado a estar internados en un centro para menores en Zumarraga y, como acosadores, creo que sí merecen un castigo, pero como más tarde se supo, hubo más culpables y el acoso fue más generalizado...
    DIARIO VASCO
    - argijokin

    Todo se fue fraguando y deteriorando

  • A las 8 de la mañana Jokin no estaba en casa ignorándose su paradero
    Pese a que había estado la noche anterior tranquilo y sin problemas
    Aparece el cuerpo por la tarde al pie de las murallas de la localidad de Hondarribia
      

    HONDARRIBIA / argijokin.-
    El martes día 21 de septiembre [2004] a las 8:00 horas la tutora de Jokin recibe una llamada de Mila, madre de Jokin, para comunicarle que su hijo no estaba en casa ignorando su paradero, pese a que había estado la noche anterior tranquilo y sin problemas...

    A las 18:50 horas del día 21 de septiembre aparece el cuerpo de Jokin C.L. al pie de las murallas
    de la localidad de Hondarribia desde donde se había precipitado, señalándose como data del óbito alrededor de las 7:00 horas de la mañana de este día

    LOS HECHOS

    Curso 2003/2004. En 3º de ESOSeptiembre 2003

    El 15 de septiembre del año 2003, con 13 años, coincidiendo con el primer día del curso escolar se sintió indispuesto por problema intestinal que provocó una defecación involuntaria en la clase.

    Este hecho motivó que los días siguientes, dos semanas aproximadamente, recibiera burlas e insultos de sus compañeros. Si bien, la situación se zanjó tras la conversación que se mantuvo entre los alumnos y la jefa de estudios, quien también puso los hechos en conocimiento de los padres de Jokin para que hubiera contactos si se observaban anomalías al respecto. El resto del curso transcurrió sin problemas. 

    A mediados del curso académico 2003-2004, Jokin pasó de salir con su grupo de amigos con los que compartía partidos de fútbol a una relación con otro grupo formado por Odei B. E., Beñat A. B., Hasier S. F., Iker E. R., Ion T. P., Josu M. M, Jon U. E. y Olatz A. G.. Así, terminadas las clases y durante la primera quincena de agosto, Jokin se fue de campamento a Zuaza con Odei B., Beñat A. y Hasier S.. Allí fueron sorprendidos por los monitores fumando hachis.

    A la vuelta, los monitores enviaron a los padres de los menores sendas cartas donde relataban los hechos. Estas cartas sólo llegaron a manos de los padres de Jokin, pues el resto interceptó la correspondencia, impidiendo que sus padres se enteraran de lo ocurrido. Los padres de Jokin tomaron la decisión de hablar con los padres de las otros tres amigos Y contarles lo sucedido. Este hecho cambió radicalmente la posición de Jokin en su cuadrilla de amigos, pues pasó de ser uno más a convertirse en el chivato, todos sentía "que le habían traicionado" y así se lo hicieron saber pues se inició su distanciamiento y actividades de reproche por lo sucedido:
    Una de las últimas fotos de Jokin
    . -En Fiestas de Hondarribia, a primeros de septiembre [2004], Jokin apenas salía. No le avisaron para la cena de 6 de septiembre que efectuaron todos los amigos. El día del alarde, Josu M., aprovechó que pertenecía. a su misma compañía para reprocharle su comportamiento en el verano, increpándole y dándole empujones, acompañado por el resto del grupo, por lo que tuvieron que ser separados por los integrantes de la compañía.


    Una de las últimas fotos de Jokin desfilando en el Alarde de Hondaribia,
    con el pómulo izquiedo hinchado causado por una de las agresiones
    sufridas en fiestas. "Nos djo que fue con la bici", señalaban los familiares
    .

    Curso 2004/2005. En 4º de ESO, con 14 años

    Curso 2004/2005MUY PRONTO CUMPLIRÁ 15 AÑOS
     
    El día 13 de septiembre, comienza el primer día del curso académico 2004-2005, aprovechando un cambio de clases donde no había profesorado Odei B. se dirigió a Jokin para pedirle explicaciones del verano, le insultó le pegó un puñetazo en la cara que le originó una herida sangrante en la boca como consecuencia del aparato de ortodoncia que portaba. Lo mismo hicieron el resto del grupo, tanto los que estaban en la misma aula, fundamentalmente Hasier e Iker, como en diferentes (Jon U., Ion T. o Josu M.) pues aprovechaban los términos de las clases para acudir donde estaba Jokin y tras insultarle "chivato, cagón", le propinaban empujones y chetas (cachetes con la mano en la cabeza). Esto lo hacían dos o tres veces al día. Para evitar ser vistos por los profesores Beñat A. vigilaba para que nadie se acercara y en otras ocasiones Iker E..

    El día 14 de septiembre, en un cambio de clase, Jokin acudió a ver a una persona a la clase de Josu M.. Al ser visto por éste se le acercó y le dijo "tú qué haces en esta clase que la vas a contaminar", le dio un empujón empotrándolo contra el paragüero donde recibió patadas en las piernas y golpes en los hombros y abdomen de la mano de él y de Odei B. Y Hasier S.. Este último fue visto cuando propinaba una patada por la espalda a Jokin que se encontraba en clase, de espaldas y sin posibilidad de reaccionar frente al golpe que iba a recibir.
    Este mismo día en clase de gimnasia se efectuaba un juego denominado "campo quemado" donde formados dos equipos, uno elimina a otro a base de darle con el balón. Esta circunstancia fue aprovechada por Josu M. y Hasier S. para pegar más balonazos a Jokin. Asimismo se unieron el resto de los chicos del grupo que estaban en su clase, hasta que Jokin abandonó el gimnasio.


    El día 15 de septiembre, coincidiendo con la fecha en que Jokin tuvo su problema gastrointestinal del curso pasado, en la primera hora de clase se tiraron rollos de papel higiénico alrededor de su mesa, Josu M. cogió dos rollos del váter y se los puso encima de la mesa. Cuando apreció la profesora preguntó quién los había tirado y Odei B. indicó que Jokin, por lo que la profesora ordenó al mismo y a los que estaban a su lado que los recogieran.
    En un cambio de clase, Odei B. volvió a increpar y agredir a Jokin, metiéndose en medio Olatz, a quien Jokin le dijo que no iba el asunto con ella, pero Olatz le propinó a Jokin una torta en la cara, a continuación Odei B., Hasier S. e Iker E. también pegaron puñetazos e insultaron a Jokin.

    Jokin no se defendía de estas agresiones e insultos.

    Los días 16 y 17 de septiembre  [jueves y viernes] Jokin decide no acudir a clase. 

    El día 17 de septiembre [viernes] la Jefa de Estudios del Instituto Talaia, Dª Concepción S., se encuentra en el recreo repartiendo entre los alumnos hojas informativas relativas a vacunas Y funcionamiento del comedor y pregunta si falta algún alumno, recibiendo la respuesta de que estaba ausente Jokin C. Decide llamar a la madre para saber cuál es la causa Y ésta le manifiesta su desconocimiento, ya que Jokin entraba y salía en casa a las horas habituales por lo que no supuso su falta a la ikastola. La jefa de estudios habla por teléfono con el menor, pero este se niega a contarle lo sucedido. Dª Milagros L. pregunta a su hijo lo sucedido y tras varios requerimientos le dice que sus amigos Odei B. E., Beñat A. B., Hasier S. F., Iker E. R., Ion T. P., Josu M. M., Jon U. E. le pegan e insultaban y es el motivo por el que no quiere acudir al colegio. La Jefa de estudios vuelve a llamar el sábado por teléfono a la padre [madre] de Jokin a casa y recibe esta información, así como que también se habían puesto los hechos en conocimiento de los padres de algunos de estos alumnos.

    El lunes día 20 de septiembre, la jefa de estudios y la orientadora educativa hablan con estos siete chicos, quienes reconocen su participación. Interrogando igualmente a la menor Olatz A., por pertenecer a la cuadrilla, quien admite su intervención. Este nombre es facilitado a la señora L. por Dª Concepción en una nueva conversación telefónica efectuada al mediodía. En la misma la Jefa de Estudios conoce que los padres de Jokin habían tenido una reunión con los padres de algunos chicos y es requerida por la señora L. para que vea los hematomas que Jokin presentaba por el cuerpo, quedando ambas de acuerdo en celebrar una reunión con todos los padres el martes a las 6:30 horas p.m. y momentos antes ver al menor.

    Su Bianchi verde y negra de montaña
    todavía no ha aparecido.
    En la madrugada del martes 21 de septiembre –sólo una semana después de empezar las clases de 4º de ESO–, Jokin C.L., de 14 años, con un brillante expediente académico y apasionado de la informática, se puso una camiseta blanca y un pantalón azul y salió de su casa en esa bicicleta para no volver..
    .
    El martes día 21 de septiembre [2004] a las 8:00 horas a.m. la señora Salaberria recibe una llamada de Milagros Laboa [para] comunicarle que su hijo no estaba en casa ignorando su paradero, pese a que había estado la noche anterior tranquilo y sin problemas.

    Por la tarde se efectúa la reunión con los padres de Jokin y el resto de los menores, donde hay enfrentamientos verbales por ambas partes.

    A las 18:50 horas del día 21 de septiembre aparece el cuerpo de Jokin CL al pie de las murallas de la localidad de Hondarribia desde donde se había precipitado, señalándose como data del óbito alrededor de las 7:00 horas [a.m.] de este día.


    * Textos: De la Sentencia de Julio'2005


    Donde ya no te tengo, será siempre septiembre

    Por Atwaters 14/Feb/2008 (Foros Jokin)
    No siempre fue septiembre. Antes de que lo desterraran allí, a aquel mes tan estrecho, tuvo amigos, conciertos, y hasta un último verano de campamento.

    Claro que fue por eso por lo que le dieron de lado y luego de frente, por la espalda, de puñetazos y de patadas.

    Porque no consiguió, como sus otros tres amigos “de la cuadrilla”, interceptar la carta que hablaba de ellos siendo sorprendidos por los monitores, fumando hachis.

    Espero que esos tres amigos, Odei, Beñat y Hasier, hayan podido perdonarlo, y devolverle al fin el nombre que le quitaron, para llamarlo “chivato; cagón”, porque lo cierto es que, de ser “culpable” de vuestro “comportamiento mafioso”; ya lo ha pagado, ¿no?

    Al fin y al cabo, por mucho que yo escriba, y siento que podría estar meses y meses, Jokin seguirá muerto, donde nació, allí en septiembre. Muerto, mientras ellos viven, e intentan seguir viviendo también sus padres, sus primos, y su hermano Xavi...

    Lo siento muchísimo, aunque no sirva de nada.
     
    Yo no soy creyente. Si me preguntaras en cualquier otro momento, te diría que “ateo”, pero por ellos quisiera creer que ahora está a salvo, lejos de esa cuadrilla, mucho más lejos aún de los veintiún primeros días de septiembre de 2004; refugiándose ante de eso o a partir del 25 de septiembre, que fue cuando nació, en 1989, y que por cuatro días, y un año, un año de acoso brutal, no aguantó, “no pidió ayuda” para cumplir los quince años, porque toda su cuadrilla,  “sus amigos”, se volvieron en su contra. Ocho personas. Ocho. 

    [... nombres]
     
    Perfectamente normales, como todos, sin ambientes marginales. Todo lo contrario, si eso no se llevara en la mente, ya que tres de los padres, de esos chicos, eran profesores del centro donde el propio director reconoció que “esos chicos se comportaban como mafiosos”. ¿Pero, qué se puede esperar de una madre capaz de reprochar que  “la actitud de Jokin ¡! ha provocado una ruptura en la cuadrilla”?

    Lo excluyeron totalmente. Para cuando terminaba el verano, ya Jokin casi no salía y es lógico que no lo hiciera porque si no le invitaron a una cena que organizaron todos sus amigos, el 6 de septiembre, dudo mucho que tampoco pudiera hacer algo. Además, por si le quedaba alguna duda de lo que le esperaría cuando comenzaran las clases, durante el alarde de las fiestas de Hondarribia, Josu “aprovechó que pertenecía a la misma compañía para reprocharle su comportamiento en el verano, dándole empujones, acompañado por el resto del grupo, por lo que tuvieron que ser separados por los integrantes de la compañía”.

    Un pequeño aviso, de matón de toda la vida, para atemorizar con tiempo a quien, encima, han aislado, “por chivato”, con lo que se garantizaban que jamás pediría ayuda, o se lo contaría a nadie, confiando que así, tal vez, “le perdonaran”, o aquello quedara atrás.

    No lo hicieron,  y el primer día de clases, el 13 de septiembre, fue para Jokin, ¿un infierno?, ¿una pesadilla? Los hechos probatorios, de la sentencia, no lo califican y quizás sea lo mejor, contarlo tal como fue, diciendo simplemente:

     “Odei se dirigió a Jokin para pedirle explicaciones del verano, le insultó, le pegó un puñetazo en la cara que le originó una herida sangrante en la boca como consecuencia del aparato de ortodoncia que portaba. Lo mismo hicieron el resto del grupo, tanto los que estaban en la misma aula, fundamentalmente Hasier e Iker, como en diferentes (Jon U., Ion T. o Josu M.) pues aprovechaban los términos de las clases para acudir donde estaba Jokin y tras insultarle "chivato, cagón", le propinaban empujones y chetas (cachetes con la mano en la cabeza). Esto lo hacían dos o tres veces al día. Para evitar ser vistos por los profesores Beñat A. vigilaba para que nadie se acercara, y, en otras ocasiones, Iker”.

    Un día, ¿qué es un día cuando tienes catorce años y la vida puede no ser más que tres o cuatro días que se repiten siempre? ¿Qué pasa cuando hay un segundo día, donde le cortan las alas del alivio que le habría supuesto encontrar apoyo en otros compañeros? ¿Y un tercero, que esos “amigos” utilizaron para recordar algo traumático para Jokin, que había ocurrido hacía un año, justo un año?

    El segundo día de clase, el 14 de septiembre, “Jokin acudió, durante un cambio de clase, a ver a una persona a la clase de Josu M.. Al ser visto por éste, se le acercó y le dijo "tú qué haces en esta clase que la vas a contaminar", le dio un empujón empotrándolo contra el paragüero donde recibió patadas en las piernas y golpes en los hombros y abdomen, de la mano de él y de Odei. Y Hasier.. Este último fue visto cuando propinaba una patada por la espalda a Jokin que se encontraba en clase, de espaldas y sin posibilidad de reaccionar frente al golpe que iba a recibir”.

    Además, ese mismo día, donde le dejaron claro que debía estar aislado “para no contaminar a nadie más”, Josu y Hasier aprovecharon un juego llamado “campo quemado” para darle balonazos, durante la clase de gimnasia. Hasta que “se unieron el resto de los chicos del grupo que estaba en su clase” y Jokin abandonó el gimnasio.

    En silencio, sí, y espero que haya quedado bien claro el motivo. Desaparecen las palabras, si te sientes mal, o se va la rabia y eres tan estupidamente feliz, que te crees que tú podrás cambiar siempre de canal, ya que eso sólo le sucede a gente“débil”, que atrae los problemas.

    Y para ser “débil o cagón”, para ser “chivato”, aún volvió sólo, sin decir nada a nadie, con la esperanza ya muy en el extremo, de que aquello pasara. Fue entonces cuando, aprovechando el aniversario de algo traumático para Jokin, se rindió, le superó toda aquella crueldad, pues ya no volvió el jueves, ni el viernes, tampoco el lunes ni ningún día después de ese, en cuatro o diez años que pasen, a ningún instituto, de ningún, lugar, podrá volver.

    ¿Fue por el papel higiénico que puso Josu sobre su mesa? ¿Por el que había tirado alrededor? ¿O quizás porque Odey dijera a la profesora que lo había tirado Jokin y él tuviera que recogerlo? Si no me decido es porque, después de eso, en uno de esos cambio de clase que tanto motivaban a siete chicos, “Odei volvió a increpar y agredir a Jokin, metiéndose en medio Olatz, a quien Jokin le dijo que no iba el asunto con ella, pero Olatz le propinó a Jokin una torta en la cara. A continuación Odei, Hasier e Iker, también pegaron puñetazos e insultaron a Jokin”.

    Termina diciendo, también textualmente, “Jokin no se defendía de estas agresiones e insultos”.

    ¿Para qué? Él ya había decidido que “ya no más”, y si lo decidió es porque entendió que esos ocho chicos no querían matarlo, lo que hubiera supuesto un alivio, sino sólo jugar con él y ver cómo se desesperaba, por tener catorce años, y tener que vivir así, ahí, y recordándole cada mal rato de todos esos años en que ¿fueron amigos?

    Dos días estuvo Jokin saliendo de su casa para ir donde no le acosaran, fingiendo que iba a clases, que toda iba bien, para no preocupar a sus padres, para no quedar como “débil” ante ellos y ante su hermano, como “un chivato”, no, “otra vez”.

    Y aunque lo fuera, no tendría justificación esa masacre en grupo; lo sé. Sólo lo digo porque es tan insultante que da rabia, porque, en la sentencia está y se ve que aún cuando la jefa de estudios informa a la madre de Jokin que lleva dos días sin ir a clase, Jokin, tras insistirle la madre en que le diga el motivo de por qué no está yendo al instituto, no dice nada de Olatz. Es la jefa de estudios quien la informa de que ella también “participó”, con “sólo una torta”, en ese juego siniestro de psicópatas.

    No se trata de “traumatizar” a nadie con lo que hizo. Sino llamar las cosas por su nombre, atribuyendo a cada uno sus actos, para poder entenderlo, también ellos, interiorizando que hicieron mal, que eso no se hace ni con un perro, “porque sufre”.

    ¿No lo vieron venir? Ya no hablo de los profesores, exculpados judicialmente, ni mucho menos de los alumnos, viendo desde el margen ese acoso y sabiendo que se “contaminarían” si lo ayudaban; sino de esos siete chicos y esa chica. Si mienten a alguien es sólo a sus padres, porque "en relación a los hechos acaecidos el día l5 de septiembre, Iker escribe: <<Empiezo a darme cuenta de que (Jokin) Ceberio está muy jodido y durante el recreo se lo comento a mis amigos que tenemos que hacer algo porque si no me parecía que no aguantaría mucho>> .

    Sí, estaba muy “jodido”. Suele pasar cuando te acosan, cuando te hacen vivir una y mil veces el mismo día, sin posibilidad de acercarte a alguien y que te ayude a salir de él, porque temes, ¿cómo era?... “contaminarlo”.

    Esos ocho chicos sí que lo estaban, de nosotros, de esta sociedad donde para oír una palabra amable tienes que morirte, siendo “lo normal” la crítica, el acoso, la prepotencia, padres que educan a sus hijos como si fueran terroristas, o tertulianos de las vísceras, programados para quemar bosques, dejando a su paso cadáveres de chicos quemados como árboles.

    Aún muerto Jokin, los padres de esos ocho chicos enviaron lo que llamaron “un comunicado de los ocho alumnos expulsados del instituto por agresión a Jokin”. Muerto, sí, porque la madrugada del lunes al martes, cuando debía volver al instituto, “con un móvil por si tienes problemas”, dio el escaso paso que le dejaron para dar, y cayó de lo alto de una muralla. Pues, digo, aún así, habiendo muerto, dejándoles a ellos la vida,¡los defendieron!, quiero pensar que no sabiendo todo lo que yo sé por la sentencia,

    " (...) nuestros hijos han sido amigos de Jokin y como en casi todas las cuadrillas tuvieron sus más y sus menos. No olvidemos que estamos hablando de adolescentes de 14 y 15 años"

    Y culpabilizando a la familia de Jokin, "Si tal y como acusan a nuestro hijos, a parte de con todo tipo de epítetos, desde la familia y otro medios, diciendo que son los que le practicaban el "bulling", ¿cómo es que la propia familia dejaba salir a Jokin con estos amigos?, ¿cómo le dejaban acudir a conciertos y quedarse a dormir en casa de familiares de éstos?, ¿cómo le dejaban acudir al campamento de verano con ellos?, ¿cómo es que la propia madre de Jokin se prestase  a llevar a uno de estos en coche a su casa cuando volvieron del campamento?"

    Me contengo, insultos de tres palabras, para decir en su lugar que igual fue porque no lo sabían.., cabrones; no lo sabían, ¿o sabían ellos que sus hijos machacaban a Jokin? Qué vergüenza, que te pase algo así, y reaccionar de ese modo, cuando precisamente porque tienen catorce quince años, no se puede consentir eso, o, de lo contrario, se convertirán en unos padres pésimos, incapaces de sentir nada, por nadie, salvo por sus hijos, y eso sólo porque son “suyos”.


    “Actuando de esta forma, además de mostrar una falta de empatía con el sufrimiento de la víctima y su familia, se desresponsabiliza a los menores agresores del desmantelamiento emocional al que condujeron a Jokin con su conducta vejatoria, vaciando de contenido educativo a una respuesta que necesariamente debe vertebrarse en torno a la visibilidad del sufrimiento causado, desde la perspectiva ofrecida por la mirada de la víctima, y la responsabilización por la humillación y el daño psíquico que infligieron a quien se formaba con ellos para protagonizar una vida adulta guiada, entre otros, por los principios de libertad, dignidad y responsabilidad."

    La sentencia recoge parte de ese “comunicado”  para justificar que los dos años de condena no valdrían de nada si lo pasaran en sus casas, como querían sus padres, y no en un centro, con profesionales que pudieran “descontaminarlos” de eso, se llame como se llame, que les inculcamos entre todos, y que nada tiene que ver con la libertad, la dignidad y la responsabilidad.

    Es tarde para Jokin, y tarde para cientos de miles, que fueron desterrados, sólos, a unas pocas semanas o escasos días, de un solo mes; pero para que lo que ocurrió hace tres años y cinco meses pueda dejar de ocurrir, debemos asumir la responsabilidad de nuestros actos, sintiendo que no está bien insultar a nadie, mucho menos “con quien te formas”; jamás, de quien “te forma”.

    No iré con él, en bicicleta y de madrugada, hacia donde se dirigió al cerrar por última vez la puerta de su casa. No quiero verlo, si tampoco puedo abrazarlo ni seguir las lágrimas lanzadas desde su bicicleta si van a mezclarse con toda esa gente, que sólo lloran “por las ojos” y no “por las raíces”, “consternados”, reduciendo su tortura, la causa de su dolor, a una palabra, a una jodida palabra que ni entienden, porque yo sí quiero entenderlo; ¡debemos entendernos!, dar la posibilidad de entendernos, de sabe y transmitir “antes de morir”, que todo importa. Todo.

    Por si así se hubiera podido evitar su muerte, biopsiando ese pensamiento que transcribió como “adiós, reina mía, ya no pinto nada aquí”, cuando ya era incapaz de ver con claridad, el último día.

    Es lamentable dejar que una persona de catorce años, se enfrente sóla a la violencia de la humillación y el silencio, porque se aseguraron de cortarle los puentes y luego pretendieron culparlo de “no pedir ayuda”... ¿Cobardía? ¿Por morir queriendo vivir? ¿Por vivir deseando morir?

    Pues ¡felicidades!, porque sois más fuertes y habéis ganado.

    ¿Era eso lo que querían? ¿Es eso lo que se pretende cuando se acosa a alguien? 

    Espero que algún día, si no por la educación, al menos por la justicia, se queden sin fuerzas para insultar y pegar, incapaces de mantener el vacío que rompe la vida, si la dejan vivir... Será que yo también soy cobarde, pero no comprendo de dónde sacan las fuerzas, para tener más y más “cosas” a las que deber sobrevivir.

    En mi nombre, mis disculpas a la familia de Jokin Ceberio Laboa.

    Lo siento muchísimo, y les agradezco profundamente que compartieran la sentencia, para poder dar a conocer lo que ya ocurrió otras veces, a ver si así, algún día, esto cambia, y quien levante la mano para pegar o insultar, la baje, al creer reconocer a Jokin en otro chico, en otra chica; y esta vez lo dejemos vivir.
      
    * Atwaters en foros sobre Jokin

    “No reconocer el daño causado es una manera equivocada de proteger a los hijos”

    Con Miguel Ángel Ceberio, tío del escolar que conmovió a España con su suicidio en 2004
    El periódico La Nacion (Chile) recogía en 2006 esta conversación con Miguel Ceberio, tío de Jokin y abogado-portavoz de la familia, a raíz de dos trágicas muertes de escolares chilenas

    Jokin era alegre. Hasta que el acoso diario de sus compañeros mató esa alegría y lo lanzó al vacío. Su tío lo recuerda con nostalgia. Aquí cuenta del efecto Jokin en la sociedad y en las autoridades españolas y de cómo los padres de los acosadores miraron para el lado.

    Miguel CeberioJosé Miguel Jaque 4 de diciembre de 2006 La Nación /Santiago CHiLE
    “Era un niño cariñoso y entrañable... ¡qué quiere que le diga!”, exclama Miguel Ángel Ceberio, portavoz de la familia y tío de Jokin, el estudiante vasco que se suicidó a los 14 años en la madrugada del 21 de septiembre de 2004. Un hecho que marcó un antes y un después en la sociedad española en la lucha contra el maltrato entre escolares.

    “Las recaídas son frecuentes, especialmente en los padres”, agrega Ceberio. El recuerdo del menor no se apaga y cobra vigencia luego del desenlace de Pamela Pizarro, la alumna de octavo básico del colegio iquiqueño Javiera Carrera, quien siguió el mismo camino. Uno sin retorno, donde por fin quedan atrás las burlas, el acoso y los golpes.

    Lo de Jokin fue una suma de errores. Cansado, abatido y atribulado por tener que regresar a una sala de clases con tintes de infierno, Jokin pedaleó hasta saltar desde las murallas de su ciudad, lanzándose al vacío, en un desesperado intento por librarse. “Libre, oh libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies”, dejó escrito en su computador al salir por última vez de su casa.

    ¿En qué se “equivocó” Jokin? Fue el único de su grupo de amigos que no se avivó para sacar el sobre del buzón de casa donde se informaba a los padres que los chicos habían sido sorprendidos fumando en un campamento. Su “actitud” marcó la ruptura de la cuadrilla. Y los que antes eran sus amigos, ahora lo fustigaron.

    También se indigestó a la hora en que los baños estaban con llave. En su escuela, las necesidades más elementales tenían horario. La diarrea le jugó mal y sus acosadores se encargaron que recordarle la fecha un año después. Hasta una profesora participó de ese maldito aniversario. Sus compañeros le lanzaron papel higiénico en clase y la educadora lo obligó a recogerlo. Humillado hasta más no poder.

    Un año de burlas y violencia se tenían que terminar de golpe. La sala de clases era un lugar maldito. Y no volvió. Jueves y viernes se hizo la “cimarra”. La madre de Jokin fue comunicada de parte del Instituto Talaia de Hondarribia que no había asistido a algunas clases y sospechaban que se debía a las supuestas agresiones. ¿Por qué no dijiste nada, Jokin? “Qué queréis, que me maten a hostias?”, fue la respuesta a sus padres.

    La solución fue un antídoto letal. Lo dejaron en casa el lunes porque en la escuela hablarían con los alumnos bajo sospecha. Pero volvería al mismo infierno el martes con un móvil por si tenía problemas. No alcanzó a llamar.

    Un antes y un después


    Miguel Ángel Ceberio se recupera de un infarto sufrido hace 15 días. En medio del reposo, recuerda el amargo capítulo de Jokin y la sorpresiva decisión que tomó su sobrino. “Nunca lo hubiera esperado”, dice.

    Jokin a los 10 años
    Retrato de Jokin, con 10 años
    Habla de Jokin con ternura. Cuenta que su sobrino era alegre y muy apegado a la familia. Tenía un buen expediente académico y le gustaba el mundo de la informática, la lectura y el cine. “Era seguidor de la Real Sociedad, el equipo de San Sebastián”.

    Ceberio comenta que lo sucedido con Jokin marcó un punto de inflexión en España. “Sirvió de aldabonazo para la toma de conciencia de parte de la sociedad y de la administración en torno al problema que existía y sigue existiendo de la violencia en las aulas”, cuenta. “Fue una brusca toma de contacto y de conciencia de una realidad que se venía dando, pero parecía que tanto la administración como la sociedad miraban para otro lado”.

    El abogado y portavoz de la familia explica que a partir del caso Jokin existe una mayor conciencia del problema de violencia en los colegios y las autoridades y la sociedad están empezando a marcar pautas tendentes a evitar las consecuencias negativas del bullying (acoso escolar). “La administración está reiteradamente incentivando a los alumnos a denunciar cualquier tipo de actuación de la que puedan ser testigos aunque no sean ellos directamente víctimas de esas actuaciones”.

    La denuncia de los padres de Jokin apuntaron a las autoridades y profesores del Instituto Talaia porque consideraron acreditado que su hijo recibía insultos, vejaciones, agresiones físicas en cualquier lugar del instituto y no hicieron nada al respecto. “En la situación actual es más difícil que se repita lo ocurrido en el caso de Jokin”, apunta Ceberio. “Existe una mayor conciencia en orden a evitar actuaciones como las de los acosadores de Jokin y la administración está empezando a tratar la realidad de esta situación como un verdadero problema de acoso y no como una circunstancia juvenil sin trascendencia, que era el tratamiento que se le daba antes”.

    “En línea con la mayor conciencia -agrega el tío del menor- desde la propia administración se anima tanto a las víctimas como a los compañeros de las víctimas a denunciar”. Sin embargo, eso no evitó que el caso Jokin se repitiera. Ceberio cuenta que tiempo después hubo un caso vinculado a una situación de acoso escolar en Alicante, pero judicialmente no llegó a acreditarse y se archivaron los antecedentes.

    Otro tema fue el comportamiento de los padres de los compañeros involucrados. Uno de ellos dijo: “mi hijo es responsable de lo ocurrido el primer y tercer día de clase, pero nada más”. Fue una estrategia común: defender a sus hijos y no reconocer el daño causado. “Sí, desgraciadamente así ha sido. Es una manera equivocada de proteger a sus hijos, pero bueno, esa ha sido la actuación de los padres de los condenados”, comenta Ceberio.

    Sin embargo, el castigo llegó igual. El proceso judicial concluyó con una condena penal como autores de dos delitos para siete de los ocho compañeros de Jokin que fueron los causantes directos del acoso.

    La responsabilidad civil aún está pendiente.

    El efecto Jokin no se apaga. www.lanacion.cl

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    «Mis ojos seguirán», Jokin CL
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