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martes, 06 de octubre de 2009
Cobrar por ir al colegio
Tres centros franceses premiarán con dinero a las aulas en las que se registre menos absentismo escolar para fomentar que los jóvenes no falten a clase
El «experimento» se divide en cuatro períodos de seis semanas, dotado cada uno hasta con 2.000 euros por aula· El dinero obtenido financiará proyectos comunes como viajes
Una experiencia similar la puso en marcha hace un año el Reino Unido en Escocia y Gales
   
· Evitar que los alumnos falten a clase a través de un incentivo económico que les permitirá ir de viaje o sacarse gratis el carné de conducir al finalizar el curso
· Este es el objetivo de tres colegios franceses en los que se premiará con hasta 10.000 euros a las clases en las que se registre menos absentismo escolar
 · El dinero no irá a parar a los bolsillos de los adolescentes sino que será el propio centro educativo el que lo destine a financiar un proyecto común para todos los matriculados en el aula que cumpla con los objetivos marcados    

AGENCIAS | PARIS (LA OPINION Coruña)

Pagar a los alumnos para que vayan a clase. Esta es la original propuesta de tres colegios de Creteil, a las afueras de París, que ayer pusieron en marcha una medida experimental que consiste en premiar económicamente a aquellas clases que logren una tasa de asistencia elevada, según revelaba el diario Le Parisien. 

En cada uno de estos centros escolares, las clases que se someterán a esta prueba destinada a combatir el absentismo escolar podrán beneficiarse de una cantidad de dinero para pagarse el viaje de fin de curso, el carné de conducir o cualquier otro proyecto educativo. Una original iniciativa que está provocando una gran polémica en toda Francia.

Cada una de estas clase dispondrá de un bote inicial de 2.000 euros, susceptible de aumentar a lo largo del año si el contrato formalizado entre los alumnos y el colegio en términos de asistencia y de disciplina es respetado.

La iniciativa se divide en cuatro periodos de seis semanas, entre septiembre y las vacaciones de Semana Santa, cada uno de los cuales estará dotado de un máximo de 2.000 euros que se ganarán si se cumplen los baremos establecidos en los indicadores de asistencia, de resultados escolares, de disciplina y de orientación.

De este modo, las clases más ambiciosas podrán contar a final de año con un total de hasta 10.000 euros en el bote habilitado en este proyecto, cuantía que no irá a parar al bolsillo de los estudiantes, sino que financiará un proyecto común pactado de antemano entre los alumnos y el equipo educativo de los centros escolares.

Desde su anuncio, el proyecto -ideado por el rector de los colegios de Creteil, Jean-Michel Blanquer- ha causado un gran revuelo entre las distintas esferas del mundo de la política y de la educación francesa, así como entre las asociaciones de padres de alumnos. La ministra gala de Enseñanza Superior, Valerie Pecresse, se mostró "muy reservada" ante esta nueva medida y añadió no estar "convencida" de su eficacia, aunque señaló que sólo se trata de "un experimento". Desde el Partido Socialista, Jean-Paul Huchon estimó que "lejos de responsabilizar a los alumnos, la implantación de esta medida alimentará un sentimiento de injusticia con un riesgo de incremento de la violencia en estos centros".

Por parte del partido centrista MoDem, el antiguo ministro francés de Educación Nacional, Francois Bayrou, tildó la propuesta de "inaceptable" y destacó que representa "una increíble pérdida de los valores tradicionales, que empeorará todavía un poco más los referentes de los jóvenes".

Asimismo, tres sindicatos franceses de enseñanza denunciaron la implantación de la iniciativa y añadieron que es "contraria a los valores de la escuela republicana".

Este proyecto, que cuenta con el apoyo del actual ministro galo de Educación Nacional, Luc Chatel, podría extenderse a la mitad de las escuelas de formación profesional de la región de París, si ofrece resultados positivos.

No es la única medida que Francia ha tomado para intentar frenar el absentismo escolar, que suele ser del 5,6% en cada instituto. Desde el pasado mes de marzo, unos cinco mil inspectores -bautizados con el nombre de mediadores para el éxito escolar- recorren cada día los barrios más conflictivos de las ciudades francesas para luchar contra el absentismo en las escuelas e institutos.

El periódico Le Figaro señalaba en aquel momento que estos inspectores "conocen bien los barrios conflictivos y las familias que los habitan". "Su función es sobre todo la de insertar en la sociedad a esos menores", añadía la información del diario.

Estos 5.000 nuevos inspectores educativos forman parte de una partida de gastos del plan para reactivar la economía del país galo anunciado previamente por el presidente francés Nicolás Sarkozy.
LO

Cobrar por ir a clase


EFE | PARIS, 05-10-09 (ABC)
Tres colegios de Creteil, a las afueras de París, ponen en marcha hoy una medida experimental que consiste en premiar económicamente a aquellas clases que logren una tasa de asistencia elevada, según revela el diario «Le Parisien».

En cada uno de estos colegios, las clases que se someterán a esta prueba destinada a combatir el absentismo escolar, podrán beneficiarse de una cantidad de dinero para pagarse un viaje, el carné de conducir o cualquier otro proyecto educativo, propuesta que está provocando una gran polémica en Francia.

Cada una de esas clase dispondrá de un «bote» inicial de 2.000 euros, susceptible de aumentar a lo largo del año si el contrato formalizado entre los alumnos y el colegio en términos de asistencia y de disciplina es respetado.

La iniciativa se divide en cuatro períodos de seis semanas, entre septiembre y las vacaciones de Semana Santa, cada uno de los cuales estará dotado de un máximo de 2.000 euros que se ganarán si se cumplen los baremos establecidos en los indicadores de asistencia, de resultados escolares, de disciplina y de orientación.

De este modo, las clases más ambiciosas podrán contar a final de año con un total de 10.000 euros, cuantía que no irá a parar al bolsillo de los adolescentes, sino que financiará un proyecto común pactado de antemano entre los alumnos y el equipo educativo. Desde su anuncio, el proyecto, ideado por el rector de los colegios de Creteil, Jean-Michel Blanquer, ha causado un gran revuelo entre las distintas esferas del mundo de la política y de la educación, así como entre las asociaciones de padres de alumnos.

Opiniones encontradas

La ministra gala de Enseñanza Superior, Valerie Pecresse, se mostró «muy reservada» ante esta nueva medida y añadió no estar «convencida» de su eficacia, aunque señaló que sólo se trata de «un experimento». Desde el Partido Socialista, Jean-Paul Huchon estimó que «lejos de responsabilizar a los alumnos, la implantación de esta medida alimentará un sentimiento de injusticia con un riesgo de incremento de la violencia en estos centros».

Por parte del partido centrista MoDem, el antiguo ministro francés de Educación Nacional, François Bayrou, tildó la propuesta de «inaceptable» y destacó que representa «una increíble pérdida de los valores tradicionales, que empeorará todavía un poco más los referentes de los jóvenes».

Asimismo, tres sindicatos franceses de enseñanza denunciaron la implantación de la iniciativa y añadieron que es «contraria a los valores de la escuela republicana». Este proyecto, que cuenta con el apoyo del actual ministro galo de Educación Nacional, Luc Chatel, podría extenderse a la mitad de las escuelas de formación profesional de la región de París, si finalmente ofrece resultados positivos.
ABC

La letra, con billetes entra

Tres institutos franceses combaten el absentismo escolar con primas de 10.000 euros al año para las clases con más asistencia y mejor rendimiento
Una experiencia similar la puso en marcha Reino Unido en Escocia y Gales

AGENCIAS / CH. N. (LA OPINION Zamora) 
De la vara de avellano a la expulsión de tres días a casa, Francia acaba de encontrar una tercera vía para encauzar a sus alumnos. Tres institutos profesionales (similar a la Formación Profesional en España) de Creteil, en las afueras de París, empezarán a pagar dinero a los alumnos que no falten a clase. En realidad las primas no las cobrarán directamente los estudiantes, y sí las aulas a las que pertenezcan, pero la idea de incentivar la asistencia a golpe de talonario ya ha provocado la polémica en todo el país.

Cada año, entre 120.000 y 150.000 jóvenes franceses dejan los estudios sin título alguno ni edad para escolarizarse obligatoriamente. Ante el fracaso de otros planes especiales y en vista del aumento de la conflictividad en los institutos, el rector de los órganos de enseñanza en Créteil, Jean-Michel Blanquer, ha ideado este sistema de primas. Blanquer defiende que no se trata de una fórmula que aliente el «consumismo», sino todo lo contrario: «es una experiencia colectiva y responsibilizadora, es la presencia de todos lo que contribuye al éxito de todos», escribió en las páginas de «Le Parisien», el periódico que adelantó este fin de semana la noticia.

Efectivamente, el sistema de primas de Créteil, que por ahora sólo se empleará en dos aulas por cada uno de los tres institutos que van a desarrollar el plan, plantea la posibilidad de que las clases inicien el curso con 2.000 euros y vayan aumentándolos hasta llegar a 10.000 antes del verano. Estas cantidades serán para toda la clase y sólo se podrán invertir en viajes de estudios u otros proyectos educativos similares (aunque valdría también pagarse el carné de conducir). La forma de aumentar el bote pasa por el cumplimiento del «contrato» establecido entre alumnos y profesores. Según explica el rector de Créteil, las clases podrán ir recibiendo más primas si dentro del aula se cumplen los valores máximos de «los indicadores de asistencia a clase, resultados escolares, disciplina y orientación».

La medida ya ha sido rechazada por las asociaciones de padres de alumnos («comprar la presencia de los alumnos con recompensas no tiene que ver con el respeto», declaró el secretario general de la Federación de Padres de Alumnos) e incluso la ministra de Enseñanza, Valerie Precresse, ha mostrado sus dudas ante este «experimento».

Desde el Partido Socialista, Jean-Paul Huchon estimó que «lejos de responsabilizar a los alumnos, la implantación de esta medida alimentará un sentimiento de injusticia con un riesgo de incremento de la violencia en estos centros». Por parte del partido centrista MoDem, el antiguo ministro francés de Educación Nacional, François Bayrou, tildó la propuesta de «inaceptable» y destacó que representa «una increíble pérdida de los valores tradicionales, que empeorará todavía un poco más los referentes de los jóvenes».

Asimismo, tres sindicatos franceses de enseñanza denunciaron la implantación de la iniciativa y añadieron que es «contraria a los valores de la escuela republicana».

Reino Unido

Una experiencia similar a la que se inicia ahora en Francia la puso en marcha Reino Unido hace más de un año a través de un plan dirigido a los alumnos de entre 16 y 18 años con padres con ingresos por debajo de los 33.000 euros anuales.

En Reino Unido, y en Escocia y Gales, estas primas contra el absentismo escolar, que afectan a unos 200.000 alumnos, son directas y de mayor cuantía. Los adolescentes reciben 11, 22 o 33 euros a la semana en función de su asistencia y su resultado, y existen primas anuales de 200 libras (unos 220 euros) para aquellos que, como en Francia, cumplan unos objetivos específicos pactados entre el profesor y el alumno. A los más aplicados les regalan también teléfonos móviles u ordenadores.
LOZ

Un «experimento»

EFE, 06 OCT 2009 PARIS (ABC)
De este modo, las clases más ambiciosas podrán contar a final de año con un total de 10.000 euros, cuantía que no irá a parar al bolsillo de los adolescentes, sino que financiará un proyecto común pactado de antemano entre los alumnos y el equipo educativo. Desde su anuncio, el proyecto, ideado por el rector de los colegios de Creteil, Jean-Michel Blanquer, ha causado un gran revuelo entre las distintas esferas del mundo de la política y de la educación.

La ministra gala de Enseñanza Superior, Valerie Pecresse, se mostró «muy reservada» ante esta nueva medida y añadió no estar «convencida» de su eficacia, aunque señaló que sólo se trata de «un experimento».

Desde el Partido Socialista, Jean-Paul Huchon estimó que «lejos de responsabilizar a los alumnos, la implantación de esta medida alimentará un sentimiento de injusticia con un riesgo de incremento de la violencia en estos centros».

En el partido centrista MoDem, François Bayrou, tildó la propuesta de «inaceptable» al representar «la pérdida de los valores tradicionales» y tres sindicatos franceses de enseñanza denunciaron la implantación de la iniciativa.
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